<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-0636</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Nueva antropología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Nueva antropol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-0636</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Nueva Antropología A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-06362011000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Multitud y distopía: Ensayos sobre la nueva condición étnica en Michoacán]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Llanes Salazar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rodrigo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana Posgrado en Ciencias Antropológicas ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>24</volume>
<numero>74</numero>
<fpage>181</fpage>
<lpage>185</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-06362011000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-06362011000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-06362011000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n, <i>Multitud y distop&iacute;a.</i></b> <i><b>Ensayos sobre la nueva condici&oacute;n &eacute;tnica en Michoac&aacute;n</b></i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rodrigo Llanes Salazar*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Programa Universitario M&eacute;xico Naci&oacute;n Multicultural&#45;UNAM, 2010</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Posgrado en Ciencias Antropol&oacute;gicas&#45;Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los v&eacute;rtigos argumentales muy presentes en la antropolog&iacute;a mexicana sobre la etnicidad de los grupos ind&iacute;genas es que &eacute;sta suele ser equivalente a la mera diferencia cultural de los grupos &eacute;tnicos, diferencia cultural por lo dem&aacute;s negada por siglos. A la luz de este argumento, cada grupo &eacute;tnico del pa&iacute;s tendr&iacute;a su etnicidad propia y, a&uacute;n m&aacute;s, los movimientos expl&iacute;citamente pol&iacute;ticos de reivindicaci&oacute;n &eacute;tnica se entender&iacute;an como una suerte de resurrecci&oacute;n de una tradici&oacute;n "dormida" (por emplear una expresi&oacute;n de Ernest Gellner con respecto al nacionalismo).<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su libro de 1992, <i>Ser indio otra vez. La purepechizaci&oacute;n de los tarascos serranos,</i> Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n puso en duda este argumento campante en la antropolog&iacute;a mexicana.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Mostr&oacute;, en efecto, que la etnicidad de los pur&eacute;pechas no era el despertar de una tradici&oacute;n dormida, de la que los pur&eacute;pechas se daban cuenta de la noche a la ma&ntilde;ana. Lejos de ser un fen&oacute;meno tradicional, era uno en esencia hist&oacute;ricamente moderno, producto de los procesos de organizaci&oacute;n agrario&#45;forestales en la regi&oacute;n. Por lo tanto, y contra algunas interpretaciones de cu&ntilde;o barthiano, la mera diferencia cultural de los tarascos y su interacci&oacute;n con otros grupos no tarascos no implicaba necesariamente el trazo de fronteras &eacute;tnicas y el desarrollo de una conciencia &eacute;tnica.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de <i>Ser indio otra vez,</i> V&aacute;zquez Le&oacute;n nos entrega otro libro tambi&eacute;n provocador, que desaf&iacute;a viejos y nuevos v&eacute;rtigos argumentales en torno a la etnicidad. <i>Multitud y distop&iacute;a. Ensayos sobre la nueva condici&oacute;n &eacute;tnica en Michoac&aacute;n,</i> no es ciertamente producto de una investigaci&oacute;n de posgrado, como <i>Ser indio otra vez.</i> Su propio t&iacute;tulo indica que se trata de seis ensayos y una introducci&oacute;n sobre las expresiones y consecuencias de la etnicidad en Michoac&aacute;n, estado por lo dem&aacute;s atravesado por violentos conflictos inter e intracomunitarios, y golpeado por la llamada "guerra" contra el narcotr&aacute;fico de la presente administraci&oacute;n federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A uno de los primeros argumentos que se enfrenta V&aacute;zquez es a la idea comunitarista de que los pueblos ind&iacute;genas constituyen "unidades" &#45;"pueblos"&#45;que en ocasiones se presentan, bajo una perspectiva moralmente idealizadora, como arm&oacute;nicas, libres de cualquier diferencia interna o conflicto. V&aacute;zquez retoma al fil&oacute;sofo italiano Paolo Virno para hacer una distinci&oacute;n entre "pueblo" y "multitud". En el "pueblo" nos encontramos a los intelectuales y la <i>intelligentsia</i> &eacute;tnica que se benefician de su pertenencia cultural y de su etnicidad como pur&eacute;pechas, a la celebraci&oacute;n de la diferencia cultural y sus tradiciones, en ocasiones inventadas (como el ritual de a&ntilde;o nuevo pur&eacute;pecha); en la "multitud", en cambio, encontramos a quienes padecen una clasificaci&oacute;n &eacute;tnica que no buscaron, nos topamos con los jornaleros agr&iacute;colas en precarias condiciones laborales. De esta forma, la etnicidad no beneficia de la misma forma a todos, y esto no lo podemos entender si no atendemos a las diferencias internas de las poblaciones ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La divisi&oacute;n entre pueblo y multitud se agrava toda vez que el Estado ha venido reduciendo sus pol&iacute;ticas sociales distributivas y benefactoras y los derechos sociales que las acompa&ntilde;aban, incrementando en cambio las pol&iacute;ticas culturales de reconocimiento. Como argumenta V&aacute;zquez, la pol&iacute;tica de reconocimiento y los derechos culturales no debieron sustituir a los derechos sociales, sino agregarse a ellos. El "pueblo" puede beneficiarse muy bien de los derechos culturales, pero es s&oacute;lo una minor&iacute;a de la multitud que puede hacer lo mismo. De esta forma, la liquidaci&oacute;n del indigenismo, de la reforma agraria y de los derechos laborales de los trabajadores ind&iacute;genas van a ser l&iacute;neas importantes a lo largo de los ensayos del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra v&iacute;a anal&iacute;tica explorada por V&aacute;zquez para entender las diferencias internas dentro de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena en Michoac&aacute;n es el concepto de "niveles &eacute;tnicos" formulado por Don Handelman. Al respecto, V&aacute;zquez emplea recurrentemente en los ensayos un experimento etnometodol&oacute;gico realizado con unos jornaleros tarascos. Les pregunt&oacute; por el significado de unas palabras en lengua pur&eacute;pecha, acudiendo para ello a unos diccionarios pur&eacute;pechas. Uno de los resultados del experimento fue que los jornaleros se reconocieran como "tarascos" por hablar pur&eacute;pecha, y no como "pur&eacute;pechas" como lo hubieran esperado los intelectuales pur&eacute;pechas y algunos acad&eacute;micos. As&iacute;, V&aacute;zquez concluye no s&oacute;lo que el t&eacute;rmino tarasco es menos denigrante de lo que suponen los intelectuales e <i>intelligentsia</i> &eacute;tnicos, sino que tampoco hay una equivalencia entre identidad, lengua y cultura, y a&uacute;n m&aacute;s, que identificarse como tarasco es una forma de "sobrevivir en un ambiente hostil de desigualdad social, donde el orgullo &eacute;tnico no es f&aacute;cil de ostentar, porque de hecho la misma diferencia cultural es usada por los empresarios agr&iacute;colas precisamente para incrementar la tasa de explotaci&oacute;n sobre los trabajadores de origen indio" (p. 21). Para los jornaleros, el t&eacute;rmino "tarasco" no implicaba un comportamiento pol&iacute;tico &eacute;tnico (como s&iacute; lo es el t&eacute;rmino "pur&eacute;pecha" para los intelectuales e <i>intelligentsia),</i> sino un orgullo &eacute;tnico m&aacute;s bien restringido al &aacute;mbito familiar y privado. Asimismo, la lengua ind&iacute;gena no siempre se presenta como un emblema de orgullo &eacute;tnico, sino que para los jornaleros funciona m&aacute;s como un "arma de los d&eacute;biles" en las situaciones laborales. El experimento mostraba as&iacute; las diferencias internas de la etnia, sus niveles &eacute;tnicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identificaci&oacute;n &eacute;tnica tambi&eacute;n resulta problem&aacute;tica cuando nos encontramos frente a lo que V&aacute;zquez llama "identidad numeradas"; es decir, aquellas "inferidas a partir de los m&eacute;todos cuantitativos aplicados para manipularlas" (p. 41). De hecho, otro suceso que recorre varios ensayos es el del problem&aacute;tico XII Censo de Poblaci&oacute;n y Vivienda 2000 del INEGI con respecto a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena del pa&iacute;s. Problem&aacute;tico porque, por un lado, las instituciones gubernamentales esperaban cifras m&aacute;s elevadas. Pero tambi&eacute;n porque una cantidad considerable (cerca de dos millones) de hablantes de una lengua ind&iacute;gena no se identificaron como pertenecientes a un grupo &eacute;tnico, al mismo tiempo que individuos no hablantes de una lengua ind&iacute;gena s&iacute; se declararon pertenecientes a un grupo &eacute;tnico. V&aacute;zquez sugiere que en vez de tratar a los ind&iacute;genas que no se reconocen como ind&iacute;genas &eacute;tnicos (o como pur&eacute;pechas &eacute;tnicos en el caso de los tarascos) como "idiotas culturales", atendamos a sus elecciones y su racionalidad. Y es que ante el fen&oacute;meno de las identidades numeradas hallamos racionalidades distintas que, como observa V&aacute;zquez, en el fondo responden al "dilema de los Habsburgo" analizado por Gellner, entre la identificaci&oacute;n y prioridades individuales o las sociales y colectivas. Los motivos e intereses de identificaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena no son los mismos para la estad&iacute;stica gubernamental que para los propios ind&iacute;genas. Para el aparato gubernamental, las identidades numeradas inciden en la legitimidad de las instituciones p&uacute;blicas, sobre todo de las que trabajan con poblaci&oacute;n ind&iacute;gena o con jornaleros agr&iacute;colas. Por lo tanto, mientras m&aacute;s numerosos sean &eacute;stos, m&aacute;s legitimidad tendr&aacute;n as&iacute; como mayor financiamiento. Del mismo modo, las identidades numeradas corren el riesgo de solidificar diferencias culturales en un pa&iacute;s tan desigual como M&eacute;xico. A modo de contraste, muchos hablantes de lenguas ind&iacute;genas pueden no reconocerse miembros de un grupo &eacute;tnico, pero s&iacute; orgullosos de sus identidades individuales, en ocasiones plasmadas en documentos oficiales de identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos encontramos entonces frente a nuevas formas de etnicidad, tanto privadas como individuales. Pero tambi&eacute;n algunas claramente empresariales, muy emparentadas con lo que Jean y John Comaroff denominan "etnicidad, S.A.", una etnicidad de identidad corporativizada y que mercantiliza su diferencia cultural.<a href="#nota"><sup>4</sup></a> Pero V&aacute;zquez no s&oacute;lo se centra en quienes se benefician de esta "etnicidad", S.A., sino tambi&eacute;n de quienes la padecen: los jornaleros agr&iacute;colas, a quienes resulta imposible analizar bajo las nociones de conciencia &eacute;tnica o de una etnicidad cultural subjetiva o esencialista. V&aacute;zquez propone centrarnos en cambio en las situaciones sociales donde convergen individuos y grupos diferenciados que interact&uacute;an, donde los jornaleros reducen sus usos culturales al &aacute;mbito familiar y privado, actuando de acuerdo a prioridades individuales de supervivencia bajo condiciones adversas. Es imposible pasar por alto tambi&eacute;n que los jornaleros se encuentran en un nuevo proceso de proletarizaci&oacute;n tras la cancelaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sociales indigenistas (indigenismo y reforma agraria), constituy&eacute;ndose los j&oacute;venes jornaleros como "los sin tierra" mexicanos, es decir, mano de obra barata, flexible y precaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a estos &uacute;ltimos sujetos, tenemos que la promoci&oacute;n social del programa de atenci&oacute;n a jornaleros va muy acorde a las pol&iacute;ticas de reconocimiento cultural, y se ha habituado a hablar de la diversidad &eacute;tnica de dichos actores y al reconocimiento de la multiculturalidad, pero no de sus derechos fundamentales de trabajo (p. 104). A este car&aacute;cter cultural del programa tambi&eacute;n se agrega su perfil de gesti&oacute;n de sujetos empresariales. Pero los jornaleros no son sujetos del todo pasivos en este proceso; a pesar de las condiciones laborales, ellos prefieren residir en las &aacute;reas urbanas de la cabecera municipal (aunque sufran de exclusi&oacute;n) que en los albergues de "concentraci&oacute;n".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al fin de la reforma agraria le sigui&oacute; la muerte del indigenismo. A diferencia de quienes caracterizan a las actuales pol&iacute;ticas hacia los ind&iacute;genas como "neoindigenistas", V&aacute;zquez argumenta que se trata de una "gesti&oacute;n &eacute;tnica": "aquella utilizaci&oacute;n de la identidad o del distintivo &eacute;tnico como un instrumento etiquetador identitario en manos de numerosos agentes &#45;los empresarios, las instituciones financieras internacionales, las fundaciones filantr&oacute;picas, las agencias gubernamentales y los propios ind&iacute;genas m&aacute;s emprendedores&#45; con fines de transacci&oacute;n de toda clase de recursos, sean &eacute;stos de capital, de prestigio, de derecho, de trabajo, de producci&oacute;n y sobre todo de mercados" (p. 183).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A prop&oacute;sito de la muerte del indigenismo, V&aacute;zquez propone no condenar <i>a priori</i> toda pol&iacute;tica social en el pasado, as&iacute; como tampoco celebrar la gesti&oacute;n &eacute;tnica multicultural. Antes hay que revisar tanto los logros como los errores del pasado y el presente. Y es que diversos estudios sobre el indigenismo han mostrado que &eacute;ste no siempre coincidi&oacute; en la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica real, del mismo modo que ha tenido diversas consecuencias imprevistas, como el surgimiento de la dirigencia &eacute;tnica de los movimientos ind&iacute;genas a partir de la educaci&oacute;n biling&uuml;e.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que a la gesti&oacute;n &eacute;tnica se refiere, V&aacute;zquez ofrece como uno de sus ejemplos m&aacute;s emblem&aacute;ticos el uso del trabajo social etiquetado como mercado laboral ind&iacute;gena, as&iacute; como la conformaci&oacute;n de empresarios &eacute;tnicos (desde los contratistas de mano de obra &eacute;tnica hasta los nuevos artesanos artistas). En esta gesti&oacute;n &eacute;tnica no s&oacute;lo interviene el Estado, sino tambi&eacute;n organismos internacionales como el Banco Mundial, am&eacute;n de diversas ONG e incluso el sector acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V&aacute;zquez se detiene en el indigenismo en Michoac&aacute;n, y particularmente en el Primer Congreso Indigenista Interamericano, celebrado en P&aacute;tzcuaro en 1940, del cual considera que a&uacute;n podemos aprender diversas lecciones. Una de ellas es la relativa a la discusi&oacute;n en torno a los modelos &eacute;tnico&#45;raciales (como el sovi&eacute;tico, el estadounidense y el sudafricano) y sus implicaciones para diversas opciones de pol&iacute;tica indigenista (desde un neoindigenismo liberal, un indianismo auton&oacute;mico o la gesti&oacute;n &eacute;tnica empresarial ahora dominante).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que podemos apreciar con respecto a los indigenismos y la gesti&oacute;n &eacute;tnica es que esta &uacute;ltima y el multiculturalismo no son del todo ben&eacute;ficos para toda la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. Incluso, V&aacute;zquez documenta una serie de casos en que la noci&oacute;n de "pueblo originario" se emplea como arma jur&iacute;dica en los conflictos agrarios. V&aacute;zquez no descarta toda forma de reconocimiento, sino las que Axel H&ouml;nneth ha denominado formas de reconocimiento ideol&oacute;gicas. De nuevo nos encontramos con la divisi&oacute;n entre "pueblo" y "multitud". A partir de una evaluaci&oacute;n del Programa de Atenci&oacute;n a Focos Rojos del Sector Agrario, V&aacute;zquez y su equipo de investigaci&oacute;n detectaron una serie de conflictos entre comunidades ind&iacute;genas donde las ideas de "pueblo originario" e ind&iacute;genas "migrantes" no s&oacute;lo cuestionan la idea de "pueblo ind&iacute;gena", sino tambi&eacute;n han tenido consecuencias devastadoras en un contexto de crecimiento empresarial en la regi&oacute;n (especialmente de los aguacateros), de precarizaci&oacute;n de la mano de obra, de militarizaci&oacute;n y de retirada del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De alg&uacute;n modo, <i>Multitud y distop&iacute;a</i> tambi&eacute;n es una cr&iacute;tica al ejercicio profesional de la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico. Sobre todo nos invita a poner en duda muchos de nuestros valores profesionales, como la fascinaci&oacute;n por la diferencia cultural y la pureza moral que les atribuimos a los pueblos ind&iacute;genas. Podemos preguntarnos si nuestras utop&iacute;as deben ser &uacute;nicamente las del multiculturalismo y la autonom&iacute;a, y si queda lugar para hablar de las utop&iacute;as de justicia social, derechos laborales y ciudadan&iacute;a plena y universal para todos los individuos (no s&oacute;lo los ind&iacute;genas &eacute;tnicos y originarios).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Ernest Gellner, <i>Naciones y nacionalismo,</i> Madrid, Alianza, 2008 &#91;1983&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5614680&pid=S0185-0636201100010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n, <i>Ser indio otra vez. La purepechizaci&oacute;n de los tarascos serranos,</i> M&eacute;xico, Conaculta, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5614682&pid=S0185-0636201100010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Sinisa Malesevic, <i>The Sociology of Ethnicity,</i> Londres, Sage, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5614684&pid=S0185-0636201100010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Jean y J.L. Comaroff, <i>Ethnicity, Inc.,</i> Chicago, University of Chicago Press, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5614686&pid=S0185-0636201100010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gellner]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ernest]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Naciones y nacionalismo]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vázquez León]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ser indio otra vez. La purepechización de los tarascos serranos]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-name><![CDATA[Conaculta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Malesevic]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sinisa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Sociology of Ethnicity]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sage]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Comaroff]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ethnicity, Inc.]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chicago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Chicago Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
