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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Con un simple cambio de palabras<a href="#Notas">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel &Aacute;ngel Hinojosa Carranza**</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="3"> <b>Anna M. Fern&aacute;ndez Poncela, <i>Estereotipos y roles de g&eacute;nero en el refranero popular (charlatanas, mentirosas, malvadas y peligrosas. Proveedores, maltratadores, machos y cornudos),</i> Barcelona, Anthropos, 2002, (Biblioteca A, n&uacute;m. 46).</b></font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Divisi&oacute;n Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Xochimilco.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>...sabr&iacute;an mudar la faz del mundo,    <br>implantar el reino de la felicidad universal,    <br> dando de beber a quien tiene sed, de comer    <br> a quien tiene hambre, paz a los que viven    <br> agitados, alegr&iacute;a a los tristes,    <br> compa&ntilde;&iacute;a a los solitarios, esperanza a    <br> quien la tenga perdida, por no hablar ya    <br> de la f&aacute;cil liquidaci&oacute;n de miserias y de    <br> cr&iacute;menes, porque todo lo har&iacute;an    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> con un simple cambio de palabras.</i>    <br>Jos&eacute; Saramago</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;n habla a qui&eacute;n?, &iquest;c&oacute;mo, cu&aacute;nto y de qu&eacute; modo lo hace?, &iquest;de qu&eacute; manera nos referimos unos de otras y viceversa?, &iquest;el habla influye de modo alguno en las relaciones intergen&eacute;ricas? La respuesta a la &uacute;ltima pregunta puede sonar obvia al ser claramente afirmativa, porque cuando uno da su palabra no s&oacute;lo est&aacute; transmitiendo al otro su pensar, sentir, creer y ser; a la vez se generan roles sociales, se reproducen modos de ser, de apropiarse y estar en el mundo, actitudes, ideales, imaginarios, se crean v&iacute;nculos sociales y m&aacute;s, mucho m&aacute;s. Esto nos ayudar&iacute;a a contestar los primeros cuestionamientos porque entonces partir&iacute;amos de que habla quien se apropia del "derecho" a la palabra, y lo hace como le parece adecuado, tanto en el modo como en la cantidad, asumiendo que sus maneras de hacerlo son las "normales"; mientras que la otra parte debe adecuarse a las mismas y aceptarlas, as&iacute; que habr&aacute; de guardar silencio, escuchar y esperar a que se dirijan a ella para contestar, fij&aacute;ndose, ella s&iacute;, en el modo en que lo hace, no hablando m&aacute;s all&aacute; de lo que se le permita, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por si fuera poco, lo anterior contribuye a la permanencia del orden social establecido, a las diferencias econ&oacute;micas (de clase), a las jerarqu&iacute;as de toda &iacute;ndole, a las estructuras de poder, a la discriminaci&oacute;n por raza, credo, preferencia sexual, etc., y a sostener el androcentrismo de todo tipo: teol&oacute;gico, laboral, econ&oacute;mico y ling&uuml;&iacute;stico, entre muchos otros. As&iacute;, desde lo que uno escucha los medios de comunicaci&oacute;n, en canciones, di&aacute;logos televisivos o radiof&oacute;nicos, argumentos de cine, en lo escrito en peri&oacute;dicos, revistas, libros y medios electr&oacute;nicos como la internet, hasta lo que se dice en el habla popular, en las conversaciones cotidianas y, por supuesto, en los refranes que se repiten sin cesar de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, encontramos palabras que nos dicen y hacen, que nos dan sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos &uacute;ltimos, los dichos o refranes, sirven de base a la doctora Anna Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez Poncela para analizar y reflexionar en torno a los v&iacute;nculos establecidos entre ambos g&eacute;neros, as&iacute; como en lo relativo a la configuraci&oacute;n y reproducci&oacute;n de estereotipos o imaginarios del hombre y de la mujer en la cultura popular, lo que desemboca en la asunci&oacute;n de distintos roles sociales para cada uno de ellos. As&iacute;, en su libro <i>Estereotipos y roles de g&eacute;nero en el refranero popular,</i> la antrop&oacute;loga hace un repaso por el ser y hacer de unos y otras en lo social, a partir del discurso e imaginario popular creado y reproducido en los refraneros. De este modo se ubican algunos de los papeles sociales que "debemos" asumir a partir de la idea o figura aceptada com&uacute;nmente como "adecuada" para cada cual, se estereotipa el ser mujer, o sea, madre, suegra, cu&ntilde;ada, puta, charlatana, mentirosa, malvada y todo lo dem&aacute;s, o el ser hombre: proveedor, valiente, racional, maltratador, macho, cornudo... Como vemos, a partir de esta publicaci&oacute;n, no s&oacute;lo al andar se hace camino, tambi&eacute;n al hablar damos direcci&oacute;n a nuestras vidas, creamos caminos en lo imaginado y simbolizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las palabras que decimos (y las que callamos) son m&aacute;gicas porque tienen el poder de construir (y destruir a la vez); de ah&iacute; la importancia de realizar estudios en torno a los diversos modos de comunicarnos, porque las frases en ning&uacute;n momento son vanas y, mucho menos vac&iacute;as, m&aacute;s cuando son acu&ntilde;adas y estereotipadas, de uso corriente, por lo que las pronunciamos en nuestro espacio cotidiano y est&aacute;n dirigidas a quienes nos acompa&ntilde;an en el mismo. La cuesti&oacute;n no tendr&iacute;a relevancia si tuvi&eacute;ramos la costumbre de pensar lo que decimos antes de hacerlo, y si la organizaci&oacute;n social en el mundo fuera justa para todos. Pero como lo com&uacute;n es lo contrario, y por lo general en nuestra vida cotidiana se habla y se act&uacute;a sin recapacitar en lo que se dice y hace, entonces lo dicho adquiere relevancia, ya que va unido tanto a lo simbolizado y significado &#151; aunque sea inconscientemente &#151; como a la acci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ideales de hombre y mujer, acu&ntilde;ados en los refraneros de varios pa&iacute;ses (la autora retoma publicaciones de Espa&ntilde;a, M&eacute;xico, Colombia, Puerto Rico, Rep&uacute;blica Dominicana, Nicaragua, etc&eacute;tera) expresan el discurso dominante en nuestra sociedad iberoamericana: cargado de machismo, injusticia y desigualdad entre unas y otros, entre unos y otros. Las sociedades que tenemos est&aacute;n sustentadas, en mucho, en el lenguaje y el pensamiento &#151;&eacute;stos nos llevan a imaginar, simbolizar y actuar &#151; , en los modismos del habla, en la forma en que nos situamos en el mundo, en la cultura popular; a partir de ah&iacute; actuamos de un modo o de otro. Por ello, una manera de transformar a la sociedad y los v&iacute;nculos que en ella establecemos mediante los diversos roles asignados para cada g&eacute;nero &#151;madre, viuda(o), esposa(o), padre, hija(o), suegra(o), etc&eacute;tera&#151; es empezar por variar nuestros usos en el habla, dar la libertad a las palabras, socializarlas y apropiarnos de ellas, tomando una posici&oacute;n &eacute;tica y pol&iacute;tica ante y con las mismas, aguzar el o&iacute;do, fij&aacute;ndonos c&oacute;mo, cu&aacute;nto y de qu&eacute; modo hablamos; c&oacute;mo nos referimos de y hacia los dem&aacute;s, sean &eacute;stos hombres o mujeres porque, parafraseando al maestro Saramago, <i>todo lo har&iacute;amos con un simple cambio de palabras.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="Notas"></a>Notas</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Comentario del libro de Anna M. Fern&aacute;ndez Poncela, <i>Estereotipos y roles de g&eacute;nero en el refranero popular (charlatanas, mentirosas, malvadas y peligrosas. Proveedores, maltratadores, machos y cornudos),</i> Barcelona, Anthropos, 2002, (Biblioteca A, n&uacute;m. 46).</font></p>          ]]></body>
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