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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los claroscuros de la Educación Basada en Competencias (EBC)]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Psicología Departamento de Psicología Educativa]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article discusses the principal debates generated by competency based education (EBC). It analyses the implications of designing curriculum content in response to the demands of the workplace. Some of the aspects of contemporary society are commented as well as their consequences for education. Finally, the limitations of EBC are discussed, pointing out that labor norms are developed in circumstances far removed from the educational context. Nevertheless, EBC can offer relevant, attractive and useful learning because it facilitates and helps students prepare themselves for insertion into the world of work.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los claroscuros de la Educaci&oacute;n Basada en Competencias (EBC)</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The strengths and weaknesses of competency based education (EBC)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Carlos Guzm&aacute;n*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Departamento de Psicolog&iacute;a Educativa, Facultad de Psicolog&iacute;a, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se analizan las principales pol&eacute;micas generadas alrededor de la Educaci&oacute;n Basada en Competencias (EBC). Asimismo, se discuten las implicaciones de incluir como contenidos curriculares lo que demandan los sectores laborales, y no lo que se propone disciplinariamente. El autor propone algunos rasgos para caracterizar a las sociedades modernas y, a partir de estos rasgos, se&ntilde;ala las implicaciones y demandas que enfrenta la educaci&oacute;n. Actualmente &#151;dice&#151; el sistema educativo est&aacute; lejos de preparar a los estudiantes de acuerdo con lo que est&aacute;n demandando los nuevos tiempos. Se describen aqu&iacute; algunos de los fines y cualidades que la escuela deber&iacute;a formar en los educandos para estar acordes con las nuevas necesidades. Finalmente, se revisan las limitaciones de la EBC; entre ellas, el hecho de que el establecimiento de normas est&eacute; pensado de acuerdo con otras circunstancias, no para cubrir las necesidades actuales de la educaci&oacute;n. No obstante, se reconoce que la EBC puede ofrecer una ense&ntilde;anza relevante, atractiva y &uacute;til porque facilita y prepara mejor a los alumnos para su inserci&oacute;n en el mundo laboral.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The article discusses the principal debates generated by competency based education (EBC). It analyses the implications of designing curriculum content in response to the demands of the workplace. Some of the aspects of contemporary society are commented as well as their consequences for education. Finally, the limitations of EBC are discussed, pointing out that labor norms are developed in circumstances far removed from the educational context. Nevertheless, EBC can offer relevant, attractive and useful learning because it facilitates and helps students prepare themselves for insertion into the world of work.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas la Educaci&oacute;n Basada en Competencias (EBC) es un tema controvertido. Es de dif&iacute;cil aproximaci&oacute;n neutral porque o "se est&aacute; en contra de" o "a favor de". Uno es su detractor o su apologista. Parecer&iacute;a ser que en este tema no hay puntos intermedios o que los matices no son aceptados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, consideramos que se avanza muy poco en la cabal comprensi&oacute;n y justo juicio acerca de esta modalidad educativa si asumimos posturas radicales. Por tanto, en un intento por superar los extremos, en este art&iacute;culo nos proponemos analizar las principales caracter&iacute;sticas de la EBC, destacar sus puntos pol&eacute;micos, compararla con lo requerido en el campo educativo dadas las condiciones del mundo actual y, al final, hacer un balance lo m&aacute;s equilibrado posible de sus aportaciones y limitantes. Tambi&eacute;n abordaremos temas relacionados con la EBC que desde nuestro parecer no han recibido la debida atenci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. CONCEPTUALIZACI&Oacute;N DE LA EBC</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro del amplio n&uacute;mero de definiciones sobre la EBC destacan al menos dos posturas. Una que la concibe como <i>competencia educativa,</i> que incluye el conjunto de propuestas de lo que hoy en d&iacute;a se denomina una "educaci&oacute;n integral". Ahora son denominadas competencias lo que antes eran llamados objetivos educativos, porque se quiere resaltar los elementos gen&eacute;ricos e integradores que tienen las primeras y que superan las deficiencias de estos &uacute;ltimos. Esta posici&oacute;n se ilustra con la siguiente definici&oacute;n de competencia educativa: Tipo de expresi&oacute;n que hace posible colaborar y participar en el desarrollo de tareas enfocadas a la maduraci&oacute;n del individuo y la ejecuci&oacute;n de diversos papeles que tiene que desempe&ntilde;ar en la vida, como aprendiz, como productor de bienes y servicios, como consumidor y como integrante de unidades sociales" (De Anda, 1997: 22). As&iacute;, se habla de competencias matem&aacute;ticas, hist&oacute;rico&#45;sociales, de lenguaje y ling&uuml;&iacute;sticas y de comunicaci&oacute;n, de las relativas a las ciencias naturales (De Anda, 1997: 28) o de desarrollo personal (Cahue, 1997: 97). Otros destacan las llamadas competencias gen&eacute;ricas, donde incluyen al procesamiento de la informaci&oacute;n, la computaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n (Alvarez, 1994: 22&#45;23). Como puede notarse, el &eacute;nfasis de las definiciones anteriores es integrar los prop&oacute;sitos educativos desde una perspectiva acad&eacute;mica y no laboral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda postura se refiere a la formaci&oacute;n para y en el trabajo; es decir, las <i>competencias</i> propiamente <i>laborales y profesionales,</i> y sobre ellas se profundizar&aacute; en el presente documento por ser la acepci&oacute;n m&aacute;s aceptada cuando se discute el tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &iquest;cu&aacute;les son sus principales atributos? En esta cuesti&oacute;n se retomar&aacute; principalmente lo propuesto por las experiencias internacionales sobre la EBC, por el amplio espectro que manejan sobre el particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La EBC es una modalidad educativa que permite formar al educando a partir de normas de competencia laboral o profesional obtenidas de los requerimientos del sector productivo y de servicios. Su metodolog&iacute;a de ense&ntilde;anza hace hincapi&eacute; en el <i>saber hacer</i> y utiliza una organizaci&oacute;n e infraestructura <i>similares</i> a las del &aacute;mbito laboral para desplegar dichas competencias (Colmena y S&aacute;nchez, 1995; Fletcher, 1994; Gonczi, 1994; Gonczi y Athanasu, 1996; Malpica, 1996; Mertens, 1996; Saluja, 1996 y Valls, 1993).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La competencia, entendida de esta manera, tiene cinco caracter&iacute;sticas esenciales: la primera es que est&aacute; centrada en <i>desempe&ntilde;os</i> y la segunda resalta la importancia de las <i>situaciones</i> o contextos donde &eacute;stos son relevantes o &uacute;tiles. El <i>desempe&ntilde;o</i> es la expresi&oacute;n concreta de los recursos puestos en juego por un individuo cuando lleva a cabo una actividad; esta ejecuci&oacute;n no es realizada en el vac&iacute;o sino en un contexto espec&iacute;fico; esto es, la persona adem&aacute;s de disponer de un bagaje de destrezas (o sea de habilidades y conocimientos) debe ser capaz de utilizarlas de acuerdo con las condiciones o demandas del medio. Por ejemplo, saber enfrentar situaciones dif&iacute;ciles o nuevas, entender qu&eacute; es lo apropiado hacer en un momento dado y obrar en consecuencia. Igual de importante es poseer ciertas actitudes altamente valoradas en el medio laboral y profesional, como son la responsabilidad, el cumplimiento del trabajo encomendado, el esmero por la calidad y la actualizaci&oacute;n continua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer componente de la competencia es que &eacute;sta constituye una <i>unidad en s&iacute; misma,</i> por lo que s&oacute;lo tiene sentido como totalidad, de manera que aunque pueda desagregarse en componentes, &eacute;stos por separado ya no constituyen la competencia. Por tanto, la competencia est&aacute; compuesta por un conjunto integrado de conocimientos, habilidades y actitudes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuarto lugar, la competencia tiene un <i>orden y jerarqu&iacute;a,</i> que estar&iacute;an representados por medio de un continuo en el que los individuos van avanzando desde un nivel de novatos o inexpertos a otro donde, paulatinamente y luego de un proceso de formaci&oacute;n, adquieren autonom&iacute;a e independencia en el trabajo con el pleno dominio de la misma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una propuesta para identificar los niveles de las competencias es la desarrollada por Guerrero, Acosta, y Taborda (1999:39), quienes establecen los siguientes tres niveles ordenados de acuerdo con un nivel de complejidad creciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima caracter&iacute;stica es que las competencias se derivan de <i>normas,</i> las cuales son elaboradas de acuerdo con las prescripciones y requerimientos de los sectores laborales y profesionales. As&iacute;, una norma t&eacute;cnica de competencia laboral "es el conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas que son aplicados al desempe&ntilde;o de una funci&oacute;n productiva, a partir de los requerimientos de calidad esperados por el sector productivo" (Ibarra, 1996:74). Las normas describen las habilidades y aptitudes necesarias en el lugar de trabajo y son comunes a cada profesi&oacute;n, sector laboral o rama productiva.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar este punto quise aclarar que, contra lo com&uacute;nmente asumido, la aplicaci&oacute;n de la EBC no es un&iacute;voca en los diversos lugares donde funciona. Si bien se comparten algunos elementos, no es lo mismo c&oacute;mo se concibe y emplea en la Gran Breta&ntilde;a que en Australia; o en Espa&ntilde;a que en Francia (para ampliar este tema v&eacute;anse Carlos, 1998 y Mertens, 1996).</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/na/v19n62/a8c1.jpg" target="_blank">Cuadro 1</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. PUNTOS POL&Eacute;MICOS DE LA EBC</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un primer punto a destacar es que constituye una propuesta para determinar los <i>contenidos educativos,</i> funci&oacute;n que hasta ahora hab&iacute;a sido atribuci&oacute;n exclusiva del sector educativo. En cambio, en la EBC son las exigencias del mercado laboral las que definen lo que los alumnos aprender&aacute;n y &eacute;stas se formalizan en las normas de competencia laboral, que a su vez se convierten en las metas de ense&ntilde;anza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la formaci&oacute;n profesional esta tarea es hecha las m&aacute;s de las veces a partir de lo que cada disciplina considera valioso y relevante para dominarla; pero tambi&eacute;n son tomados en cuenta los requerimientos de la pr&aacute;ctica profesional, o en el mejor de los casos son incluidas las llamadas "necesidades sociales". Como puede verse son dos l&oacute;gicas muy distintas, que no deben perderse de vista al analizar las implicaciones de la EBC. Dada la amplia injerencia que los sectores acad&eacute;micos han tenido en la delimitaci&oacute;n del qu&eacute; y c&oacute;mo ense&ntilde;ar, no es de extra&ntilde;ar que ellos sean uno de sus m&aacute;s f&eacute;rreos opositores al sentir amenazado su predominio en estas definiciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, no debe olvidarse que una de las causas que propiciaron el surgimiento de la EBC fue el deseo de vincular m&aacute;s estrechamente el mundo del trabajo y el educativo, luego de la generalizada insatisfacci&oacute;n respecto de los resultados obtenidos por las instituciones educativas, puesto que lo aprendido por los egresados en general les serv&iacute;a poco para un adecuado desempe&ntilde;o laboral. Por estas razones se busc&oacute; que la EBC se abocara a satisfacer los requerimientos de capital humano de las empresas e instituciones para evitar desperdicios de los recursos humanos y gastos financieros derivados de tener que reentrenar a las personas por carecer de los elementos necesarios para desempe&ntilde;ar eficazmente un puesto laboral, o porque los egresados contaban con una formaci&oacute;n distinta a la requerida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se podr&iacute;a objetar que &eacute;stos no deber&iacute;an ser los &uacute;nicos criterios para determinar los contenidos. Lo cierto es que gran parte de los sistemas educativos se desvincularon de su entorno, tornando irrelevante para la vida presente y futura de los educandos gran parte de lo ense&ntilde;ado en los distintos centros escolares, de tal manera que una parte importante de lo aprendido s&oacute;lo tuvo sentido para cumplir los requisitos y estipulaciones de la escuela, pero result&oacute; de poca utilidad para la vida fuera de las aulas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico es end&eacute;mica la desvinculaci&oacute;n entre los requerimientos del mercado profesional y lo que se ense&ntilde;a en las universidades, por lo que no es extra&ntilde;o encontrar que, en la opini&oacute;n de muchos egresados, lo m&aacute;s importante para su desempe&ntilde;o profesional fue adquirido principalmente en la pr&aacute;ctica y experiencia laboral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir este punto se destaca que la EBC es <i>una</i> de las respuestas, no la &uacute;nica, al problema de la falta de relevancia de la educaci&oacute;n. Por ejemplo, desde otra perspectiva, Garc&iacute;a (1998) propone cambios a la ense&ntilde;anza escolar para preparar a las personas a afrontar los complejos retos que les plantea su medio a partir de la incorporaci&oacute;n de los problemas relevantes para la vida de los ciudadanos, y no s&oacute;lo de los problemas particulares de la historia, la f&iacute;sica o las matem&aacute;ticas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto crucial de la EBC consiste en centrarse en los <i>desempe&ntilde;os</i> de los educandos y no tanto en lo que saben o conocen; en lo que son capaces de demostrar y no en los conocimientos que pueden reproducir. Esta caracter&iacute;stica representa a nuestro juicio uno de los puntos m&aacute;s candentes y pol&eacute;micos, ya que ah&iacute; est&aacute; el origen del rechazo que suscita sobre todo en el &aacute;mbito acad&eacute;mico; pero simult&aacute;neamente &#151;como no podr&iacute;a ser de otra forma en la EBC&#151; esto es lo que atrae a sectores hartos de una ense&ntilde;anza verbalista, enciclop&eacute;dica y sobre todo irrelevante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto la EBC participa en la soluci&oacute;n del problema de por qu&eacute; los alumnos son incapaces de emplear pertinentemente en una situaci&oacute;n dada los conocimientos que dominan te&oacute;ricamente. En este sentido la ense&ntilde;anza tradicional le ha dado un gran peso a lo que los alumnos deben saber y lo ha considerado el tema nuclear de la ense&ntilde;anza, tanto que la acepci&oacute;n predominante de ense&ntilde;ar es trasmitir conocimientos, y mientras m&aacute;s mejor. De esta manera, tal como Pozo (1996) ha se&ntilde;alado, se asume que si un estudiante sabe algo esto autom&aacute;ticamente lo habilita para aplicarlo, cuando se trata de dos dominios distintos y por tanto requieren maneras diferentes de ense&ntilde;anza. Es decir, hablar&iacute;amos de que para aprender son necesarios al menos dos tipos de did&aacute;cticas; una para el logro de uno de los resultados de aprendizaje: el llamado conocimiento <i>declarativo,</i> consistente en el dominio por parte del alumno de las teor&iacute;as, hechos, conceptos, principios, etc., y otro para adquirir los contenidos <i>procedimentales o habilidades,</i> entendidos &eacute;stos como la capacidad del alumno para realizar una secuencia de actividades en el orden y la forma correcta para llegar a un fin o realizar un producto (Valls, 1993). Claro est&aacute; que ambos tipos de dominio se necesitan y complementan y es dif&iacute;cil distinguirlos en la pr&aacute;ctica; mas la necesidad de diferenciarlos radica en que precisan de formas particulares para ense&ntilde;arse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dec&iacute;amos, postular que los conocimientos procedimentales tienen la misma relevancia que los denominados declarativos constituye una nueva perspectiva en el campo educativo, preocupado en demas&iacute;a en que los alumnos dominen teor&iacute;as y hechos pero no de que sean capaces de utilizar pertinentemente sus saberes o mostrar actitudes positivas. En fechas recientes la ense&ntilde;anza de valores ha tenido un gran auge en nuestro pa&iacute;s, tanto que en la educaci&oacute;n secundaria se introdujo una materia sobre este trascendental tema, lo que refleja una preocupaci&oacute;n importante por la formaci&oacute;n &eacute;tica del educando; sin embargo, todav&iacute;a existe mucha reticencia para abordar el estudio de la adquisici&oacute;n del conocimiento procedimental y no se le ha otorgado la importancia que, desde nuestro punto de vista, merece.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se considera que una de las razones de esta situaci&oacute;n es el amplio prejuicio cultural de considerar superior el saber intelectual al pr&aacute;ctico, asumiendo que este &uacute;ltimo es de menor importancia, s&oacute;lo para gente de bajo nivel educativo y algo que no requiere mayor preparaci&oacute;n. Para mostrarlo se citar&aacute;n algunos ejemplos, como el descrito por Eduardo Galeano en su libro <i>Memorias del fuego II</i> (1984: 81), donde relata lo acontecido en el a&ntilde;o de 1783 en Madrid:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los vientos proclaman las trompetas que el rey de Espa&ntilde;a ha decidido redimir la mano humana. Desde ahora, no perder&aacute; su noble condici&oacute;n el hidalgo que realice trabajo manual. Dice el rey que la industria no deshonra a quien la ejerce, ni a su familia, y que ning&uacute;n oficio artesanal es indigno de espa&ntilde;oles. Los hidalgos, que en Espa&ntilde;a abundan como los frailes, tienen manos &uacute;tiles para morir por Espa&ntilde;a o matarla. Aunque sean pobres de solemnidad, no se rebajan a producir con sus manos otra cosa que gloria. Hace tiempo que esas manos se han olvidado de trabajar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo sucedi&oacute; en M&eacute;xico en el siglo pasado durante la d&eacute;cada de los treinta. Con la aparici&oacute;n del Instituto Polit&eacute;cnico Nacional (IPN) se intent&oacute; presionar a la Universidad Nacional por no plegarse a las presiones gubernamentales, y se alent&oacute; la pugna entre ambas instituciones educativas. El entonces rector de la Universidad, el doctor Gustavo Baz, en un intento por delimitar el &aacute;mbito de injerencia de cada una, afirm&oacute;: "...no toda la juventud tiene aptitudes para seguir la carrera que la Universidad ense&ntilde;a y el Estado tiene la obligaci&oacute;n de orientarlos por los derroteros de la ense&ntilde;anza t&eacute;cnica" (citado por Arce, 1982: 267).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Gonczi (1994) la desvaloraci&oacute;n del trabajo manual tiene or&iacute;genes que se remontan hasta S&oacute;crates, quien consideraba al estratega militar una persona m&aacute;s valiosa que al general comprometido con la batalla real. Como los anteriores habr&aacute; muchos ejemplos, pero los citados de &eacute;pocas y lugares diferentes bastan para demostrar el hondo y generalizado arraigo de la descalificaci&oacute;n del trabajo manual en comparaci&oacute;n con el intelectual, lo que ilustra el hecho de que para nuestra sociedad ciertos saberes tienen mayor prestigio que otros. Creemos que la pol&eacute;mica entre los dos tipos de conocimientos adquiere en nuestros d&iacute;as otra dimensi&oacute;n, lo cual analizaremos en el siguiente apartado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. &iquest;QU&Eacute; DISTINGUE A NUESTRO TIEMPO?: DELIMITACI&Oacute;N DE ALGUNOS RASGOS SOBRESALIENTES</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A riesgo de incurrir en generalizaciones y simplificaciones porque los hechos y caracter&iacute;sticas a describir no son homog&eacute;neos ni afectan a todas las esferas de la vida humana, podemos caracterizar los rasgos y dimensiones m&aacute;s destacables de nuestra era integrando lo que algunos autores se&ntilde;alan desde diversas perspectivas relacionadas con nuestro tema. As&iacute; por ejemplo, Hargreaves (1996) destaca que no hay acuerdo en c&oacute;mo denominar a nuestra &eacute;poca: si neoliberal, postindustrial o postmoderna, y Rifkin (1996) plantea que vivimos una tercera revoluci&oacute;n industrial, que lo mismo que las anteriores alterar&aacute; profundamente nuestro mundo tal como ahora lo conocemos. Donde hay consenso es en considerar que nuestra &eacute;poca se distingue por la globalizaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica, de las relaciones pol&iacute;ticas, la informaci&oacute;n, las comunicaciones y la tecnolog&iacute;a (Hargreaves, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior plantea grandes cambios en la forma en que organizamos nuestra vida. Para ilustrar algunas de estas modificaciones se incluye el cuadro comparativo<a href="/img/revistas/na/v19n62/a8c2.jpg" target="_blank"> (cuadro 2</a>) elaborado por Reigeluth (1999), quien diferencia a las organizaciones seg&uacute;n lo requerido por dos tipos de eras: la industrial y la de la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hargreaves (1996) plantea que el cambio experimentado por nuestras sociedades no es homog&eacute;neo o coherente sino que sus componentes y resultados son a menudo ir&oacute;nicos, parad&oacute;jicos y hasta perversos. &Eacute;l ilustra las caracter&iacute;sticas del mundo actual en siete dimensiones, pero vamos a describir s&oacute;lo tres de ellas, por ser las directamente vinculadas con los prop&oacute;sitos de este trabajo; simult&aacute;neamente incorporaremos conceptos e ideas de otros autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>3.1. Econom&iacute;as flexibles</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta dimensi&oacute;n intenta caracterizar el nuevo modelo que distingue el actual sistema de producci&oacute;n, consumo y vida econ&oacute;mica, el cual afecta a los procesos de trabajo, los mercados laborales, los productos y las pautas de consumo. La flexibilizaci&oacute;n pretende mejorar la rentabilidad al reducir los costos de trabajo e incrementar el tiempo de movimiento de producci&oacute;n y consumo. La acumulaci&oacute;n flexible tiene que ver con el conocimiento y la informaci&oacute;n. Exige nuevas cualificaciones y destrezas a los futuros trabajadores, entre ellas la de soluci&oacute;n de problemas, reflejada en la necesidad de vincular a los que identifican las dificultades con quienes las resuelven.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las econom&iacute;as modernas no todo tiene que ver con la producci&oacute;n y el consumo de bienes, sino con el saber y la informaci&oacute;n. Ahora los principales activos de cada naci&oacute;n son el nivel educativo y la calidad de vida de sus ciudadanos. Por eso se dice que la riqueza de las naciones ya no se mide por los recursos naturales sino por su capacidad de aprender, es decir por el capital humano que logre crear. Tal como lo plantea Passet (1998: 104), "La mutaci&oacute;n contempor&aacute;nea se caracteriza por el choque frontal de dos fases de la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica: una &#151;en su apogeo&#151; fundada en la energ&eacute;tica; la otra &#151;emergente&#151; procede de lo inmaterial (s&iacute;mbolos, c&oacute;digos, mensajes, organizaci&oacute;n)". Por ello los pa&iacute;ses que inviertan en educaci&oacute;n y en investigaci&oacute;n cient&iacute;fica tendr&aacute;n mejores ventajas sobre aquellos que no lo hagan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>3.2. El final de las certezas</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ciudadanos est&aacute;n experimentando un importante cambio desde una posici&oacute;n muy c&oacute;moda consistente en vivir guiados por un peque&ntilde;o n&uacute;mero de singularidades estables de conocimientos y certezas hasta una pluralidad fluctuante y en continua transformaci&oacute;n. Por tanto, los saberes dados y los hechos indiscutibles son cada vez menos cre&iacute;bles, ya que nuestros conocimientos se tornan fr&aacute;giles y provisionales ante el hecho de que nuestro saber actual muy pronto se volver&aacute; obsoleto en virtud del ritmo vertiginoso del avance cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. Pozo (1996) coincide en este punto explicando que tambi&eacute;n es resultado de la descentraci&oacute;n del conocimiento y de la p&eacute;rdida de la certidumbre cient&iacute;fica. Por ello nuestras nuevas autoridades son m&aacute;s inciertas y vulnerables.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior implica que cobrar&aacute; cada vez mayor importancia el dominio de un conjunto de procesos gen&eacute;ricos no vinculados a determinados contenidos sino de amplia aplicaci&oacute;n como son: <i>el an&aacute;lisis, la investigaci&oacute;n, la obtenci&oacute;n y clasificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n,</i> etc. Igual de relevante ser&aacute; <i>aprender a aprender</i> en forma cr&iacute;tica, donde los educandos deber&aacute;n dominar y dirigir su propio proceso de aprendizaje, y usar lo que saben para adquirir mayores conocimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reigeluth (1999) lo plantea de la siguiente manera: ense&ntilde;ar ser&aacute; cada vez m&aacute;s apoyar a otros a construir conocimientos de manera significativa, no transmitirlos sino ayudar a conformarlos. Este autor los clasifica como <i>dependientes de contenidos espec&iacute;ficos,</i> que abarcar&aacute;n los saberes declarativo y procedimental y consistir&iacute;an en la comprensi&oacute;n de informaci&oacute;n y hechos concretos, as&iacute; como en el despliegue de determinadas destrezas. El otro dominio ser&iacute;a el de los <i>independientes de contenidos,</i> como ser&iacute;an la aplicaci&oacute;n de las estrategias de aprendizaje, la habilidad para solucionar problemas y la utilizaci&oacute;n del saber para controlar y dirigir procesos. Es decir, los alumnos deber&aacute;n ser unos aprendices estrat&eacute;gicos capaces de dominar los contenidos disciplinarios y de establecer simult&aacute;neamente mecanismos sistem&aacute;ticos para organizar, guiar y enriquecer la adquisici&oacute;n de sus propios conocimientos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>3.3. El mosaico m&oacute;vil</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esto Hargreaves quiere se&ntilde;alar que uno de los principales retos a los que se enfrentan las sociedades y las organizaciones de nuestro tiempo, marcadas parad&oacute;jicamente por una movilidad constante, es ir al ritmo del cambio. Por ello se dice que un rasgo caracter&iacute;stico de la postmodernidad es la incertidumbre y la imprevisibilidad. Para enfrentar estas demandas las organizaciones deben tener la capacidad de aprender y de adaptar a s&iacute; mismas los frutos de ese aprendizaje. O sea, ahora es necesario que las organizaciones e instituciones y no &uacute;nicamente los individuos aprendan a utilizar en s&iacute; mismas los frutos de lo adquirido para innovarse continuamente. Las organizaciones de este tipo reciben el nombre de inteligentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vincularemos los tres rasgos anteriores con lo planteado por Pozo (1996), quien caracteriza a nuestra &eacute;poca como <i>la sociedad del aprendizaje,</i> la cual, a diferencia de lo ocurrido en otros momentos hist&oacute;ricos, exige como nunca antes la adquisici&oacute;n de un conjunto amplio de saberes y destrezas, imprescindibles para la vida y m&aacute;s adecuadas a mercados de trabajo cada vez m&aacute;s cambiantes, flexibles e impredecibles. Ante esta situaci&oacute;n, los ciudadanos estar&aacute;n obligados a acomodarse a cambios vertiginosos y sobre todo a entrar en un proceso de aprendizaje continuo, lo que plantea una intensa y rica formaci&oacute;n, que no est&aacute; circunscrita &uacute;nicamente a la escuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Pozo, otra caracter&iacute;stica de nuestra era es la sobresaturaci&oacute;n de informaci&oacute;n, mas no de conocimiento, y &#151;como explicamos antes&#151; una visi&oacute;n descentrada, relativista y diversificada del mismo. Conceptos muy parecidos a los que Hargreaves alud&iacute;a con la idea de mosaico m&oacute;vil y fin de las certezas. Por eso este autor asegura que probablemente como en ninguna otra &eacute;poca tantos queremos saber, y sobre diversos temas, en un escenario donde, como es evidente, nuestros sistemas formales de educaci&oacute;n quedan muy rezagados. Por ello se ahonda la distancia entre lo que deber&iacute;amos aprender y el conocimiento que en realidad adquirimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro rasgo de la sociedad del aprendizaje es la multiplicaci&oacute;n de los contextos de aprendizaje y sus metas. No s&oacute;lo tenemos que aprender muchas cosas, de muy diversos tipos. Ante estas peculiaridades es necesario que sepamos adoptar estrategias diferenciadas para cada una de ellas. Es decir, hay que usar pertinentemente el conocimiento adquirido de acuerdo con los contextos y situaciones; pero sobre todo saber dirigir el propio proceso de aprendizaje. Por eso, al igual que los autores antes citados, Pozo propone que las estrategias de aprendizaje formen parte de los contenidos de la educaci&oacute;n b&aacute;sica en las sociedades presentes y futuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a resulta claro que el aprendizaje repetitivo es ineficaz e insuficiente porque, por ejemplo, la ciencia no puede memorizarse, hay que comprenderla. Ante el c&uacute;mulo de informaci&oacute;n que uno recibe a diario muchas veces no tenemos oportunidad de organizar&iacute;a y darle sentido. Esta avalancha produce mucho ruido, pero no incrementa nuestra capacidad predictiva ni nuestro control sobre los acontecimientos. Necesitamos disponer de marcos interpretativos para comprender la realidad y transformarla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. NUEVAS CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para estar acordes con los nuevos tiempos, no es extra&ntilde;o que hayamos sustituido las viejas concepciones de lo que significa aprender por otras que postulan que el deseo de conocer no tiene por objetivo reflejar el mundo sino inventarlo o construirlo, al asumir que hay tantas realidades como puntos de vista. F. Kofka &#151;un psic&oacute;logo de la <i>Gestalt</i>&#151; aseveraba: "No vemos las cosas tal como son, sino como somos nosotros" (citado por Pozo, 1996: 47). Para comprender mejor esa realidad elaboramos modelos que se parezcan lo m&aacute;s posible a ella, por eso todo conocimiento es una aproximaci&oacute;n incierta. As&iacute;, una de las definiciones m&aacute;s aceptadas de aprendizaje es aquella que lo concibe no como una modificaci&oacute;n del comportamiento o del inconsciente, sino como un <i>reemplazamiento de nuestros modelos de la realidad.</i> Desde esta perspectiva, nosotros estamos construyendo, en forma continua, explicaciones o modelos para entender lo que nos pasa y sucede, y un buen aprendizaje se nota en los cambios cualitativos que produce. En este caso, la percepci&oacute;n que tenemos de la realidad con ayuda de estos modelos es mucho mejor que la que habr&iacute;amos alcanzado de haberlos mantenido intactos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pozo propone que la meta de la cultura deber&aacute; estar dirigida a interpretar la parcialidad de los conocimientos, a comprenderlos y darles sentido &#151;parad&oacute;jicamente&#151; dudando de ellos. Por lo mismo, deber&aacute; ser una meta educativa contribuir, a formar la cultura de la comprensi&oacute;n: que involucra al an&aacute;lisis cr&iacute;tico de nuestra realidad, as&iacute; como la reflexi&oacute;n sobre nuestro hacer y la integraci&oacute;n de algunos de los saberes parciales que inevitablemente nos conforman, para repensarlos, reconstruirlos y darles una nueva forma o estructura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5. LAS REPERCUSIONES EN LA EDUCACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es evidente, los rasgos anteriores tienen profundas implicaciones para muchas esferas de la actividad humana, entre ellas la educativa. Ahondaremos en sus efectos sobre esta &uacute;ltima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos afirmar, con las excepciones que sin duda existir&aacute;n, que el dominio de las cualidades requeridas por los nuevos tiempos no se est&aacute; alcanzando en nuestras escuelas, ya que su organizaci&oacute;n y estructura fue concebida para otro momento hist&oacute;rico, el que Reigeluth (1999) denominaba la era industrial. Nuestros paradigmas e ideas actuales de la educaci&oacute;n consisten en ense&ntilde;arles a una gran cantidad de personas los mismos contenidos al mismo tiempo, sin tomar en cuenta sus necesidades y diferencias individuales. Puede ser un modelo eficiente pero no eficaz ni equitativo porque busca identificar a los talentosos de los que no lo son (Reigeluth, 1999). En ese modelo escolar se premiaba la obediencia y pasividad, pues no era necesario tener iniciativa ni disponer de una amplitud de criterios y perspectivas culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, si las escuelas quieren insertarse en la sociedad del aprendizaje, cuyos rasgos generales acabamos de describir, es menester que realicen amplias reformas para coadyuvar en la formaci&oacute;n del tipo de ciudadanos que los nuevos tiempos demandan. Describiremos algunas de estas cualidades que las escuelas debieran alentar e inscribir &#151;a su vez&#151; en las nuevas finalidades educativas:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Es necesario que generen el aprendizaje aut&oacute;nomo, individualizado y significativamente cooperativo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Tendr&aacute;n que ense&ntilde;ar a las personas a trabajar en equipo, a ejercer la autodisciplina, las facultades cr&iacute;ticas y el respeto a los dem&aacute;s, sobre la base del conocimiento de sus propios derechos y obligaciones, en un entorno multicultural.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Deber&aacute;n adaptarse a los vertiginosos cambios que distinguen &#151;tal como lo explicamos antes&#151; a nuestra &eacute;poca. No s&oacute;lo eso, sino, mucho m&aacute;s importante, se les deber&aacute; preparar a las personas para ser buenos ciudadanos, a participar pol&iacute;ticamente con responsabilidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Las escuelas deber&aacute;n afrontar el reto de c&oacute;mo preparar a los educandos para resolver problemas, fomentar su creatividad, identificar y asumir los riesgos inherentes a toda decisi&oacute;n humana, ser flexibles y, como se dijo antes, aprender a aprender. En el mundo actual, la incertidumbre que nos rodea, la certeza situada o contextualizada, es superior a la cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Lo anterior implica que ahora las escuelas tienen el reto de pasar de instruir en hechos y datos a ense&ntilde;ar sistemas conceptuales que los integren, preparar a los individuos para que puedan participar en la configuraci&oacute;n de los nuevos tiempos y no ser ajenos a los mismos. De esta manera tendr&aacute;n las herramientas necesarias para afrontar las demandas de la era de la informaci&oacute;n, para usar el t&eacute;rmino de Reigeluth.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Se necesitan cambios profundos, no s&oacute;lo actualizar o incorporar nuevos contenidos. Es indispensable organizarse para "dar a cada aprendiz el tiempo necesario que requiere para que aprenda, sin uniformar el aprendizaje" (Pozo, 1996: 66). La ense&ntilde;anza deber&aacute; estar centrada en la adquisici&oacute;n de aprendizajes significativos y no en la exposici&oacute;n de contenidos sin sentido ni relevantes; pasar de los aprendizajes pasivos a activos, ense&ntilde;arles a los estudiantes a compartir la responsabilidad inherente del aprender y de la aplicaci&oacute;n de dicho conocimiento. Evitar las tareas descontextualizadas o sin sentido por otras contextualizadas y altamente relevantes. Personalizar la educaci&oacute;n para dar a cada cual lo que necesita e ir a su propio ritmo. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Tal como lo discutimos antes, aceptar que si bien existen diferentes tipos o resultados de aprendizaje, &eacute;stos requieren estrategias did&aacute;cticas diferenciadas. No s&oacute;lo hay que ense&ntilde;ar lo cognoscitivo, sino darle la misma importancia al aprendizaje de las actitudes y las habilidades. Contrastaremos estas nuevas necesidades educativas con lo que la EBC ofrece, pero antes analizaremos el tipo de necesidades que ella quiso solucionar.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>6. LOS PROBLEMAS Y RETOS QUE LA EBC QUISO RESOLVER</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las principales razones del surgimiento de la EBC en los pa&iacute;ses industrializados fue, como dijimos antes, ser alternativa a una ense&ntilde;anza las m&aacute;s de las veces irrelevante. Otra causa &#151;seg&uacute;n sus promotores&#151; fue responder a la <i>reestructuraci&oacute;n del mundo del trabajo</i> de la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahondando en este punto, encontramos que el impacto tecnol&oacute;gico es un factor que modific&oacute; de manera radical los modos y pr&aacute;cticas laborales. Se tuvo que pensar en modalidades de formaci&oacute;n para preparar a los trabajadores para cumplir con las nuevas funciones. Otro de los factores que impulsan los cambios en el mundo laboral tiene que ver con las exigencias para incrementar permanentemente la productividad y obtener adem&aacute;s productos y servicios de alta calidad que compitan con posibilidades en mercados muy disputados. Lograrlo es cuesti&oacute;n de sobrevivencia para la empresa o corporaci&oacute;n, porque sin ganancias no es posible su rentabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para afrontar adecuadamente estos retos las empresas han tenido que modernizar sus equipos y tecnolog&iacute;as, pero sobre todo est&aacute;n emprendiendo acciones para mejorar el factor humano, imprescindible para operar lo primero. Por ello han reorganizado los procesos productivos mediante la formaci&oacute;n permanente de sus recursos humanos. Esta reestructuraci&oacute;n laboral ha implicado la compactaci&oacute;n de categor&iacute;as laborales, promover el trabajo mediante equipos multidisciplinarios, capacitar a los trabajadores en distintas habilidades acortando y simplificando los procesos de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n, y perfeccionando los procedimientos administrativos (Rifkin, 1996).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la organizaci&oacute;n del trabajo tradicional, caracterizada por niveles jer&aacute;rquicos inamovibles y comunicaci&oacute;n vertical "de arriba a abajo", con procedimientos r&iacute;gidos, especializados y fragmentados, est&aacute; siendo sustituida por otros sistemas donde se privilegia la flexibilidad y la comunicaci&oacute;n horizontal: "todos sabemos todo" entre los empleados. Estas nuevas estructuras se basan en redes y equipos de trabajo, capaces de desempe&ntilde;ar diferentes funciones laborales mediante sistemas polivalentes que facilitan los cambios e innovaciones tecnol&oacute;gicas y organizacionales (Mertens, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo anterior ha transformado los puestos de trabajo, que pasaron de ser simples y rutinarios a otros que demandan del trabajador inventiva, conocimiento, capacidad para analizar y resolver problemas. Por eso creemos que las nuevas circunstancias permiten superar el viejo prejuicio de considerar superior el trabajo intelectual al manual, porque ahora, a causa de las modificaciones descritas en los apartados anteriores el trabajador industrial en las empresas modernas deja de ser una persona que realiza actividades sencillas y repetitivas para pasar a ser alguien que usa estrategias cognoscitivas de alto nivel. Tal como lo expresara un jefe de capacitaci&oacute;n de una importante empresa industrial:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los equipos est&aacute;n dise&ntilde;ados para brindar mayor producci&oacute;n, de buena calidad y la interdependencia tecnol&oacute;gica de varias disciplinas, as&iacute; ellos cuentan con sistemas mec&aacute;nicos, hidr&aacute;ulicos, neum&aacute;ticos y electr&oacute;nicos cuya interdependencia es tan complicada que alguien que s&oacute;lo sabe oprimir botones no podr&aacute; mantener la continuidad de operaci&oacute;n tan necesaria hoy en d&iacute;a y mucho menos actuar&aacute; en beneficio de la productividad por falta de preparaci&oacute;n &#91;Mendoza, 1996: 34&#93;.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, este autor dice que el enfatizar la multihabilidad del trabajador hace que se le considere no una mano de obra sino una <i>mente de obra.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>7. LIMITACIONES Y POSIBILIDADES DE LA EBC PARA AFRONTAR LAS NUEVAS DEMANDAS EDUCATIVAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideramos que mucho de lo que se espera de la EBC no podr&aacute; cumplirse, por lo menos en los t&eacute;rminos en que sus seguidores lo plantean. Esto es as&iacute; porque, como lo hemos descrito, la era postmoderna demanda una serie de cambios profundos y radicales en los sistemas educativos que est&aacute;n lejos de suceder y que aun la EBC, que se supone surgi&oacute; para satisfacer necesidades muy particulares del mundo laboral, no podr&aacute; cumplir por las siguientes consideraciones:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos visto que la era postmoderna se distingue por el conocimiento descentrado, el fin de las certezas y los cambios vertiginosos (el mosaico m&oacute;vil); entonces &iquest;c&oacute;mo plantear como alternativa un tipo de educaci&oacute;n que entre algunos de sus rasgos tiene el de precisar normas de competencias, mismas que responden al deseo de uniformar procesos que son complejos, vol&aacute;tiles y contextuados? Al cosificar en normas las competencias &iquest;no estaremos perpetuando el conocimiento y las caracter&iacute;sticas de lo que <i>ahora</i> es el mercado laboral, pero no el del <i>futuro<sup>1</sup>?</i> Es decir, estaremos preparando personas no para afrontar el cambio sino para que cumplan ciertos requisitos actuales, que como hemos expuesto seguramente sufrir&aacute;n modificaciones. En este mismo sentido, la creaci&oacute;n de normas de competencia laboral no es un proceso f&aacute;cil, requiere entre otras cosas tiempo y muchos consensos entre diferentes instancias y sectores, pero una vez dise&ntilde;adas hay que tener claro que su vigencia es limitada (&iquest;tres, cinco, siete a&ntilde;os?). Luego habr&aacute; que modificarlas, porque transcurrido un tiempo ya no responder&aacute;n a las nuevas exigencias y as&iacute; sucesivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los factores que la educaci&oacute;n debe tener muy en cuenta a la hora de definir el qu&eacute; y para qu&eacute; ense&ntilde;ar es prever futuras tendencias para preparar a las personas de acuerdo con esas condiciones. Creemos que la norma tiene raz&oacute;n de ser desde una perspectiva de certificaci&oacute;n, pero puede limitar los prop&oacute;sitos educativos si se convierte en el objetivo curricular, como de hecho ha sucedido (Gonzci, 1994). Entonces existe el riesgo de que un medio se convierta en un fin: sacralizar lo que hoy sabemos en detrimento de lo que conoceremos ma&ntilde;ana. Creemos que esta idea de estandarizaci&oacute;n responde m&aacute;s a la l&oacute;gica de la era industrial que a la de la actual. Esto es como querer introducir "un viejo vino en una nueva botella".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo proponen Guerrero, Acosta y Taborda (1999), las competencias tienen diferentes niveles (v&eacute;ase <a href="/img/revistas/na/v19n62/a8c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a>, p. 143), que van desde las m&aacute;s sencillas y repetitivas hasta las m&aacute;s complejas y con mayor posibilidad de autonom&iacute;a. Creemos que en M&eacute;xico el desarrollo de las competencias abarca sobre todo los dos primeros niveles, los que estos autores llamaban b&aacute;sico y medio, pero poco se ha trabajado en la formulaci&oacute;n del tercero, que es el m&aacute;s dif&iacute;cil . Pensamos que una de las razones para ello es su propia complejidad, pero tambi&eacute;n creemos que influye el deseo de evitar afrontar las dificultades de ense&ntilde;ar competencias de este tipo, asumiendo que las m&aacute;s elementales tienen mayores posibilidades de aplicaci&oacute;n. Sin embargo, pensamos que si de verdad se quieren encarar los retos de la sociedad del aprendizaje tendr&aacute;n que abordarse, dado su crucial papel para los nuevos tiempos. En este sentido quisi&eacute;ramos se&ntilde;alar la necesidad de plantear propuestas educativas para hacer de una persona inexperta o novata un experto en una &aacute;rea de conocimiento. Como lo propone Pozo (1996), formar a un experto requiere pasar por las fases comprendidas en el <a href="/img/revistas/na/v19n62/a8c3.jpg" target="_blank">cuadro 3</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede verse en este cuadro, alcanzar la pericia no es una tarea f&aacute;cil, precisa pasar por diferentes momentos e ir obteniendo destrezas particulares, como las se&ntilde;aladas en el dominio t&eacute;cnico y estrat&eacute;gico, que es donde la gran mayor&iacute;a de las personas se ubica. Los tipos de cambios son extraordinarios e inversos, porque se comienza desde una total dependencia por parte del educando hacia el maestro hasta convertirse en una persona aut&oacute;noma, independiente y capaz de resolver problemas ya sin ayuda. Educar a las personas para que lleguen al nivel de expertos, caracterizados por ser capaces de innovar y de dar respuestas adecuadas a situaciones imprevistas es un tema que no s&oacute;lo la EBC tiene que afrontar sino tambi&eacute;n el sistema educativo en su conjunto. El problema es c&oacute;mo hacerlo puesto que no es f&aacute;cil llegar a ese nivel, porque precisa un largo periodo de formaci&oacute;n y sobre todo demanda nuevas maneras de ense&ntilde;ar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los cambios son tan vertiginosos, y muchas de las situaciones profesionales son inciertas y exigen toma de decisiones y resoluci&oacute;n de problemas sin condiciones para ello, y <i>bajo</i> mucha presi&oacute;n de tiempo, &iquest;qu&eacute; modificaciones debemos hacer en nuestras instituciones educativas para dotar a las personas de competencias adecuadas ? &iquest;C&oacute;mo ense&ntilde;arles a individuos con ansias de certeza a aceptar lo relativo y contextuado de nuestros conocimientos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quisi&eacute;ramos recordar aqu&iacute; lo que fue reiterado por los autores revisados acerca de la necesidad de formar en los estudiantes las capacidades para que sepan aprender a aprender. Este tipo de t&oacute;picos no est&aacute; siendo atendido por la EBC.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, la EBC limita seriamente sus posibilidades como opci&oacute;n educativa acorde a los nuevos tiempos, en virtud de que muchos de sus desarrollos son simplistas e incapaces de abordar un mundo tan complejo como el descrito en los anteriores apartados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido quisi&eacute;ramos tocar un punto relacionado tangencialmente con lo que acabamos de presentar y que ha sido poco abordado en nuestro medio, aunque no en el &aacute;mbito internacional. Es el debate entre los que afirman que las competencias m&aacute;s importantes a formar son las gen&eacute;ricas y aquellos que postulan la importancia de ense&ntilde;ar competencias espec&iacute;ficas. Hemos revisado que muchos autores proponen que ante la rapidez del avance de nuestro conocimiento y lo provisional del mismo, las escuelas, para no caer en la obsolescencia, deber&iacute;an ense&ntilde;ar a las personas destrezas que no sean espec&iacute;ficas sino que tengan una alta posibilidad de transferirse. A &eacute;stas se les ha llamado <i>gen&eacute;ricas o clave</i> y se han planteado como alternativa a las competencias particulares que al ser tan concretas podr&iacute;an caducar en poco tiempo. Se arguye que las ventajas de las gen&eacute;ricas son su alta relevancia en el &aacute;mbito laboral, su amplio potencial para transferirse a diversas circunstancias, su amplitud porque pueden ser mostradas por distintos tipos de profesionales y sobre todo el beneficio derivado del considerable ahorro en tiempo y recursos de los procesos de formaci&oacute;n. Algunas de estas competencias clave son las siguientes: adaptabilidad al cambio, capacidad de autonom&iacute;a, comunicaci&oacute;n e interacci&oacute;n, formaci&oacute;n continua, iniciativa e innovaci&oacute;n, planificaci&oacute;n y organizaci&oacute;n del trabajo, soluci&oacute;n de problemas, trabajo en equipo y valoraci&oacute;n de las condiciones de trabajo (Guerrero, Acosta y Taborda, 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&eacute;mica se plantea ya que algunos no est&aacute;n de acuerdo con la existencia de competencias generales, porque se&ntilde;alan que el pensamiento es siempre <i>situado</i> dentro de contextos f&iacute;sicos y sociales y relacionado con una situaci&oacute;n particular de ense&ntilde;anza m&aacute;s que con una habilidad cognoscitiva general (Greeno, 1989). De acuerdo con este argumento, las personas no construyen estructuras generales de pensamiento, sino conocimientos espec&iacute;ficos y diversificados en dominios particulares, centrados en aspectos concretos, pudiendo variar por las demandas de los diferentes contextos sociales (D&iacute;az Barriga, 1998). Se dice, por tanto, que una competencia gen&eacute;rica podr&iacute;a no generalizarse completamente sino operar solamente en los dominios espec&iacute;ficos donde se compartan muchos elementos comunes (Anderson, Reder y Simon, 1996), de donde se dudar&iacute;a de ese alto poder de transferencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los t&eacute;rminos del debate est&aacute;n en seleccionar qu&eacute; tipo de competencias se deber&iacute;an ense&ntilde;ar, porque su poco grado de generalidad ocasionar&aacute; una ampliaci&oacute;n importante del proceso formativo y requerir&aacute; un continuo proceso de capacitaci&oacute;n. Por otro lado, si s&oacute;lo se ense&ntilde;aran las competencias gen&eacute;ricas se dejar&iacute;an de lado las particulares a cada especialidad, pudiendo ocasionar esto que el estudiante sea incapaz de aplicar lo que sabe a un problema muy espec&iacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para algunos &eacute;ste es un debate falso porque arguyen que las habilidades gen&eacute;ricas no se dan en el vac&iacute;o sino que siempre est&aacute;n referidas a dominios concretos. Es decir, que los mecanismos cognoscitivos comunes requieren para su pleno dominio de aplicarse a contenidos particulares (D&iacute;az Barriga, 1998). En todo caso, esta discusi&oacute;n nos hablar&iacute;a de un problema de ense&ntilde;anza, porque se ha visto que la transferencia se facilita cuando el maestro proporciona muchos ejemplos y estimula a los alumnos a reflexionar sobre su potencial generalizador (Anderson, Reder y Simon, 1996). En todo caso, ante la riqueza y versatilidad de la pr&aacute;ctica profesional el reto para la formaci&oacute;n profesional es c&oacute;mo encontrar el equilibrio entre amplitud y profundidad de las competencias adquiridas; puesto que, ante las limitaciones temporales y de actividades de formaci&oacute;n, no es posible obtener ambas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la anterior discusi&oacute;n todav&iacute;a hay mucho por debatir y aclarar. Por eso consideramos que dada su trascendencia y las implicaciones que tiene deber&iacute;a de incluirse en la agenda de la EBC.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, quisi&eacute;ramos recordar que la EBC es una propuesta que busca superar los marcos de lo disciplinario para centrarse en los resultados o ejecuciones adecuadas en el medio laboral. No obstante, aun reconociendo que la educaci&oacute;n ha estado excesivamente encerrada en s&iacute; misma y desvinculada del medio que la rodea, una aplicaci&oacute;n radical de la EBC implicar&iacute;a que las disciplinas quedaran en segundo plano o fueran sustituidas, lo que disminuir&iacute;a el gran papel que han tenido hasta el momento. Anderson, Reder y Simon (1996) resaltan las virtudes de la ense&ntilde;anza abstracta contra quienes proponen que la mejor estrategia instruccional para adquirir competencias laborales es el adiestramiento de las personas en situaciones reales de trabajo. Los autores mencionados responden que la instrucci&oacute;n abstracta puede ser muy efectiva siempre y cuando se combine con una ense&ntilde;anza espec&iacute;fica y concreta; es decir que no debe descartarse. Aunque aceptan la necesidad de crear una mejor correspondencia entre el mundo del trabajo y la escuela (o sea lo pr&aacute;ctico del mundo del trabajo y la instrucci&oacute;n abstracta de la escuela), indican que tambi&eacute;n deben modificarse algunas pr&aacute;cticas laborales. O sea, plantean no asumir&aacute; <i>priori</i> que todo lo laboral es apropiado y todo lo acad&eacute;mico desde&ntilde;able ni considerar al primero como el &uacute;nico criterio para determinar contenidos. Lo importante, concluyen los autores, es proponer formas de organizar a las escuelas para tener alumnos motivados e involucrados en procesos cognoscitivos que puedan transferirse. Lo relevante es el proceso cognoscitivo que evoca el problema y no las trampas de los problemas reales, ya que muchos de ellos implican un trabajo rutinario y repetitivo que &#151;tom&aacute;ndolo como &uacute;nico elemento&#151; proporciona pocas oportunidades para aprender las competencias valiosas e imprescindibles. En este sentido podemos concluir que las iniciativas de los sectores productivos y de servicios no deben ser los &uacute;nicos criterios a considerar en la definici&oacute;n de las competencias a lograr, pues aspectos como los human&iacute;sticos o los relativos a la adquisici&oacute;n de aprendizaje estrat&eacute;gico no han sido plenamente considerados en la EBC.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>8. LAS APORTACIONES DE LA EBC</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante las criticas y limitaciones arriba se&ntilde;aladas, no descartamos a la EBC como propuesta educativa, ya que al tomar como centro de la instrucci&oacute;n el desarrollo de un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes permite al educando adquirir destrezas integrales y relevantes para su quehacer profesional. Si bien algunos consideran una virtud que los fines educativos sean poco claros, ambiguos o tan ambiciosos que no llegan a concretarse, nosotros creemos que es deber de una instituci&oacute;n educativa seleccionar aquellas competencias generales con valor en el mundo profesional y laboral, mismas que junto con otros aspectos que la instituci&oacute;n considere dignos de aprenderse constituir&aacute;n los prop&oacute;sitos de la ense&ntilde;anza. El delimitar claramente las competencias a formar torna evidentes para todos los involucrados en el acto educativo los compromisos adquiridos por la instituci&oacute;n acerca de los desempe&ntilde;os espec&iacute;ficos que ser&aacute;n capaces de realizar los estudiantes cuando terminen su formaci&oacute;n. Esta concreci&oacute;n de prop&oacute;sitos consigue no s&oacute;lo guiar las acciones educativas, sino tambi&eacute;n nos da elementos precisos para evaluarlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el hecho de tener muy claras cu&aacute;les son las metas educativas permite que el dise&ntilde;o curricular sea realizado de mejor manera y de una forma m&aacute;s racional, ya que se puede trabajar de "atr&aacute;s para adelante", identificando qu&eacute; conocimientos declarativos, procedimentales y actitudinales se requieren para el logro de los objetivos programados. Es decir, el descomponer cada competencia en sus elementos constitutivos permite determinar los diferentes tipos de conocimientos necesarios para su adquisici&oacute;n. Con ello, los contenidos as&iacute; obtenidos tendr&aacute;n una funci&oacute;n particular y de interrelaci&oacute;n necesaria, lo que permitir&aacute; el pleno dominio de su ejecuci&oacute;n al t&eacute;rmino de la preparaci&oacute;n de los estudiantes. De esta manera evitamos la pr&aacute;ctica frecuente de escoger contenidos acad&eacute;micos, desligados de los fines &uacute;ltimos que deseamos alcanzar, que s&oacute;lo constituyen un desperdicio de tiempo y recursos. Al proceder de esta manera se evita que la selecci&oacute;n de los contenidos curriculares responda a razones extraacad&eacute;micas, a caprichos disciplinarios o sea resultado de la presi&oacute;n de los grupos de poder de la instituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una curricula de estas caracter&iacute;sticas les ayuda a los maestros a planear adecuadamente sus estrategias de ense&ntilde;anza para lograr que el estudiante doroine las competencias. Una planeaci&oacute;n cuidadosa de la misma permite determinar las secuencias de aprendizaje m&aacute;s &oacute;ptimas y las mejores rutas de ense&ntilde;anza. Con ellas se puede precisar lo que resulta dif&iacute;cil para el estudiante y d&oacute;nde est&aacute; lo que no se entendi&oacute;. As&iacute;, los docentes estar&aacute;n en condiciones de ofrecer a sus alumnos los apoyos pedag&oacute;gicos diferenciados para cada uno de ellos, con lo cual aprovechar&aacute;n las diferencias individuales y los ritmos de aprendizaje. Al hacerlo, cumplir&aacute;n con las propuestas descritas por Pozo y Reigeluth, y en lugar de ense&ntilde;ar lo mismo a toda la clase, su instrucci&oacute;n dar&aacute; a cada uno lo que requiera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay que olvidar que aprender competencias no es una tarea f&aacute;cil y, como todo buen aprendizaje, requiere un tiempo y pr&aacute;ctica propios. La EBC tiene la ventaja de ofrecer una ense&ntilde;anza contextualizada o situada, con los beneficios que este tipo de ense&ntilde;anza posee. Si es bien aplicada, ella tiene los elementos para hacer interesante y atractiva la ense&ntilde;anza, porque ya no se trata de acumular conocimientos por acumular, sino de hacerlos significativos y relevantes, lo que &#151;se ha demostrado&#151; promueve el aprendizaje (Greeno, 1989). As&iacute;, los alumnos est&aacute;n motivados por aprender y se les facilita entender el sentido de todo lo que est&aacute;n haciendo. Y no se trata de logros menores dadas las grandes deficiencias en estos aspectos de la ense&ntilde;anza tradicional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concretamente en la ense&ntilde;anza de las competencias es necesario: tener claridad sobre lo que el educando necesita conocer y dominar <i>(vgr.</i> la secuencia y orden de la ejecuci&oacute;n) para lograr la meta propuesta, as&iacute; como poder utilizar este conocimiento de la manera apropiada y en el contexto adecuado. Finalmente, debe aplicar las destrezas adquiridas para conocer y dominar m&aacute;s competencias. Formar c&iacute;rculos virtuosos, donde lo aprendido sirva de base para lograr otras de mayor complejidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, a los estudiantes les resulta atractiva una educaci&oacute;n con estas caracter&iacute;sticas porque incrementa su motivaci&oacute;n al tener claro lo que se espera de ellos, porque saben hacia d&oacute;nde deben dirigir sus esfuerzos. No menos importante es el hecho de que trabajar en condiciones y problemas parecidos a los que enfrentar&aacute;n en su pr&aacute;ctica laboral los preparar&aacute; mejor y les dar&aacute; mayor confianza acerca de lo que saben cuando formen parte del mercado profesional. En este sentido, reconocemos que si bien no est&aacute; del todo resuelto el debate acerca de si hay que ense&ntilde;ar competencias gen&eacute;ricas o espec&iacute;ficas, lo que no dudamos es que si los educandos salen bien preparados en las competencias &uacute;tiles para su profesi&oacute;n, su capacidad de transferir lo adquirido a nuevas e inciertas situaciones ser&aacute; mucho mayor a la que le ofrecen los saberes inconexos o los "archipi&eacute;lagos de conocimientos".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideramos que para hacer m&aacute;s atractiva la EBC es necesario aplicar en ella las propuestas formuladas en este art&iacute;culo, as&iacute; como lo planteado por Pozo acerca de la manera de formar a un experto. Ser&iacute;a muy interesante hacerlo porque mucho del rechazo a la EBC es atribuible a que se centra en las competencias m&aacute;s simples y sencillas, para los trabajos repetitivos y rutinarios, y no aborda el conocimiento complejo y cambiante. Por eso algunos consideran que simplifica en demas&iacute;a la labor educativa, y por eso no la ven como alternativa a los problemas educativos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>9. A MODO DE CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dijimos en la introducci&oacute;n, es muy dif&iacute;cil mantener el equilibrio entre los apologistas y los detractores de la EBC. Mas consideramos que si se quiere avanzar en el descubrimiento de nuevas opciones y modalidades educativas es necesario hacer a un lado las posiciones extremas y analizar qu&eacute; aporta cada nueva propuesta y qu&eacute; le falta, como quisimos hacerlo en este caso con la EBC. Como vimos, hay cosas positivas y hay otras que no lo son.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No debemos olvidar que una de las razones del surgimiento de la EBC fue resolver graves deficiencias educativas. Algunos podr&aacute;n objetar la soluci&oacute;n, pero si los educadores somos honestos debemos reconocer que muchas de nuestras pr&aacute;cticas, actividades y propuestas estuvieron dirigidas a nosotros mismos y consideraron muy poco al mundo que estaba m&aacute;s all&aacute; de nuestras bardas. No se postula una ense&ntilde;anza pragm&aacute;tica, ni tampoco una respuesta mec&aacute;nica a las necesidades del entorno social y econ&oacute;mico, ya que la educaci&oacute;n tiene fines que le son propios e inherentes, mas el abuso de ellos propici&oacute; un alejamiento de un mundo que sigui&oacute; cambiando sin que nos di&eacute;ramos cuenta cabal de ello. Ahora estas nuevas demandas golpean en nuestras puertas y ventanas y queremos descalificarlas porque no surgieron en su mayor parte de nosotros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, los educadores debi&eacute;ramos ocuparnos en concebir alternativas educativas para afrontar los retos del mundo actual, que no son f&aacute;ciles y precisan de cambios radicales en la organizaci&oacute;n y funcionamiento escolar, y sobre todo en nuestra concepci&oacute;n misma de educaci&oacute;n. Por ello necesitamos ampliar la discusi&oacute;n sobre estos temas y ubicar nuestro papel en las nuevas circunstancias. La EBC representa una llamada de atenci&oacute;n sobre lo que hemos dejado de hacer. Es preciso, por tanto, que tengamos claridad sobre las acciones que debemos tomar para contribuir a lograr un mundo mejor y actuar en consecuencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alvarez M., J. M. (1994), "Educaci&oacute;n Basada en Competencias", ponencia presentada en la Reuni&oacute;n Nacional del Bachillerato, Oaxtepec, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592219&pid=S0185-0636200300010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson, J., L. Reder y H. Simon (1996), "Situated learning and education", <i>Educational Research,</i> vol. 25, num. 4, pp. 5&#45;11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592221&pid=S0185-0636200300010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arce, G. F. (1982), "El inicio de una nueva era, 1919&#45;1945", en F. Arce, M. Bazant, A. Staples, D. Tank y J. Zoraida (coords.), <i>Historia de las profesiones en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, pp. 223&#45;394.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592223&pid=S0185-0636200300010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cahue, V. A. (1997), "Educaci&oacute;n basada en competencias del modelo educativo del IPN", en <i>2o. Foro Acad&eacute;mico de Opciones T&eacute;cnicas,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;CCH, pp. 88&#45;102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592225&pid=S0185-0636200300010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos, G. J. (1998), <i>Modelos curriculares de la educaci&oacute;n basada en competencias. Programa de publicaciones,</i> M&eacute;xico, Facultad de Psicolog&iacute;a, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592227&pid=S0185-0636200300010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colmena, A. y P. S&aacute;nchez (1995), <i>Desarrollo de productos electr&oacute;nicos I. Grado Superior,</i> Espa&ntilde;a, Anelemec.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592229&pid=S0185-0636200300010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Anda, M. L. (1997), "El desarrollo de competencias acad&eacute;micas en el bachillerato", en <i>2o. Foro Acad&eacute;mico de Opciones T&eacute;cnicas,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;CCH, pp, 20&#45;29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592231&pid=S0185-0636200300010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Barriga, A. F. (1998), "El aprendizaje de la historia en el bachillerato", en A. F. D&iacute;az Barriga, <i>Procesos de pensamiento y construcci&oacute;n del conocimiento en profesores y estudiantes del</i> <i>CCH,</i> tesis de doctorado, M&eacute;xico, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, UNAM, pp. 38&#45;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592233&pid=S0185-0636200300010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fletcher, S. (1994), <i>NVQs, Standards and competence. A practical Guide for Employers, Managers and Trainers,</i> Londres, Kogan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592235&pid=S0185-0636200300010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galeano, E. (1984), <i>Memorias del fuego II. Las caras y las m&aacute;scaras,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592237&pid=S0185-0636200300010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a, J. E. (1998), <i>Hacia una teor&iacute;a alternativa sobre los contenidos escolares,</i> Espa&ntilde;a, Diada.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592239&pid=S0185-0636200300010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greeno, J. (1989), "A perspective on thinking", <i>American Psychologist,</i> n&uacute;m. 44, febrero, pp. 134&#45;141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592241&pid=S0185-0636200300010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonczi, A. (1994), "International perspectives on competency based education", ponencia presentada en <i>CBE</i> <i>International Conference,</i> Canad&aacute;, Charlottetown, PEI</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592243&pid=S0185-0636200300010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonczi, A. y J. Athanasu (1996), "Instrumentaci&oacute;n de la educaci&oacute;n basada en competencias. Perspectivas de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica en Australia", en A. Arguelles (comp.), <i>Competencia laboral y educaci&oacute;n basada en normas de competencia,</i> M&eacute;xico, Limusa&#45;Noriega Editores, pp. 265&#45;288.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592244&pid=S0185-0636200300010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guerrero, A., E. Acosta y A. Taborda (1999), <i>Competencias clave para la orientaci&oacute;n ocupacional,</i> Madrid, Ediciones GPS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592246&pid=S0185-0636200300010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hargreaves, A. (1996), <i>Profesorado, cultura y modernidad. (Cambian los tiempos, cambia el profesorado),</i> Madrid, Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592248&pid=S0185-0636200300010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra Almada, A. (1996), "El sistema normalizado de competencia laboral", en A. Arguelles (comp.), <i>Competencia laboral y educaci&oacute;n basada en normas de competencia,</i> M&eacute;xico, Limusa&#45;Noriega Editores, pp. 25&#45;66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592250&pid=S0185-0636200300010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malpica, J. C. (1996), "El punto de vista pedag&oacute;gico", en A. Arguelles (comp.), <i>Competencia laboral y educaci&oacute;n basada en normas de competencia,</i> M&eacute;xico, Limusa&#45;Noriega Editores, pp. 123&#45;140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592252&pid=S0185-0636200300010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza Moreno, A. (1996), "Nuevos retos en la concepci&oacute;n del trabajo (mente de obra)", ponencia presentada en el <i>1er. Foro Regional de Vinculaci&oacute;n Educaci&oacute;n&#45;Sector Productivo,</i> Estado de M&eacute;xico, Tec&aacute;mac.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592254&pid=S0185-0636200300010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mertens, L. (1996), "Sistemas de competencia laboral: surgimiento y modelos", ponencia presentada en el Seminario Internacional "Formaci&oacute;n Basada en Competencia Laboral: Situaci&oacute;n Actual y Perspectivas", M&eacute;xico, Guanajuato.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592256&pid=S0185-0636200300010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Passet, R. (1998), "Las posibilidades (frustradas) de las tecnolog&iacute;as de lo inmaterial", en Le Monde Diplomatique (ed.), <i>Pensamiento cr&iacute;tico vs. pensamiento &uacute;nico,</i> Madrid, Debate, pp. 103&#45;114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592258&pid=S0185-0636200300010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pozo, I. (1996), <i>Aprendices y maestros,</i> Espa&ntilde;a, Alianza Psicolog&iacute;a Minor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5592260&pid=S0185-0636200300010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
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