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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Eduardo Matos Moctezuma <i>et al., 100 a&ntilde;os del Templo Mayor. Historia de un descubrimiento</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Jos&eacute; Rub&eacute;n Romero Galv&aacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 2014</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 13 de agosto de 1521, cuando Cuauht&eacute;moc se rindi&oacute; ante los conquistadores espa&ntilde;oles, la suerte de M&eacute;xico&#45;Tenochtitlan qued&oacute; echada. Terminaba entonces la historia de la capital de un gran territorio ense&ntilde;oreado por los mexicas, que hab&iacute;a llegado a ser una suerte de imperio que ocupaba buena parte del &aacute;rea cultural que hoy conocemos como Mesoam&eacute;rica. Era tal el peso de dicha ciudad que Cort&eacute;s decidi&oacute; establecer all&iacute; la capital del reino que muy pronto &eacute;l mismo design&oacute; como la Nueva Espa&ntilde;a. Tal decisi&oacute;n implic&oacute; arrasar las antiguas edificaciones para, sobre sus escombros, erigir los templos y los palacetes de la ciudad espa&ntilde;ola. Fue as&iacute; que todo aquello que a su llegada hab&iacute;a sido objeto de su admiraci&oacute;n, fue destruido para que surgiera la ciudad desde la cual ser&iacute;a gobernado el nuevo reino.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad que as&iacute; emerg&iacute;a de los escombros, cuyo nombre, por decisi&oacute;n del propio capit&aacute;n Cort&eacute;s, fue M&eacute;xico, haciendo honor a la urbe mexica desaparecida, comenz&oacute; a cubrir con construcciones macizas los ricos vestigios de la grandeza que hab&iacute;a caracterizado a su antecesora. Sin embrago, en la memoria de sus habitantes sigui&oacute; presente el recuerdo de la antigua capital de los mexicanos. Este recuerdo era reforzado por presencias y hallazgos. De ello tenemos diversas noticias. Basta traer a cuento el testimonio de fray Diego Dur&aacute;n quien, en la segunda mitad del siglo XVI, escrib&iacute;a respecto del emplazamiento del templo a Tezcatlipoca: "Este templo en M&eacute;xico estaba edificado en el mesmo lugar en donde est&aacute; edificada la casa arzobispal. Donde, si bien ha notado el que en ella ha entrado, ver&aacute; ser toda edificada sobre terrapleno, sin tener aposentos bajos, sino todo macizo el primer suelo"<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta principios del siglo XX, en el entorno de la plaza mayor de la ciudad de M&eacute;xico hab&iacute;an tenido lugar hallazgos de distinta importancia, que en su conjunto acrecentaban la informaci&oacute;n que se ten&iacute;a sobre la antigua ciudad prehisp&aacute;nica. Sin embrago, poco se conoc&iacute;a sobre las peculiaridades del Templo Mayor, fuera de las descripciones que en el siglo XVI hab&iacute;an salido de las plumas de los cronistas y que eran citadas una y otra vez por los estudiosos cuando quer&iacute;an dar cuenta de la naturaleza y las magnificencias de las construcciones que hab&iacute;an sido en su tiempo el coraz&oacute;n de la ciudad, su sitio de culto m&aacute;s importante, donde los miembros de aquella sociedad establec&iacute;an v&iacute;nculos con sus deidades. Imposible dejar de mencionar los hallazgos, cuando terminaba el siglo XVIII, de la Coatlicue y la Piedra del Sol, y los estudios que sobre tan espl&eacute;ndidas piezas realiz&oacute; Antonio Le&oacute;n y Gama, quien devel&oacute; los secretos maravillosos que tales monolitos encerraban. Esta cadena imperfecta de hallazgos y descubrimientos concluy&oacute; cuando, en 1914, aprovechando la demolici&oacute;n de una casa novohispana, Manuel Gamio asumi&oacute; la terea de realizar excavaciones seg&uacute;n los recursos metodol&oacute;gicos m&aacute;s avanzados de la &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>100 a&ntilde;os del Templo Mayor...</i> est&aacute; compuesto por seis art&iacute;culos a trav&eacute;s de los cuales el lector entra en contacto con diversos t&oacute;picos relacionados con la historia de las excavaciones que bajo la direcci&oacute;n de Manuel Gamio se iniciaron en 1914 y que sacaron a la luz una parte de las estructuras del antiguo recinto sagrado de los tenochcas. <i>100 a&ntilde;os del Templo Mayor. Historia de un descubrimiento</i> es un libro impecablemente editado. Contiene un importante material gr&aacute;fico reproducido con gran cuidado que se adecua est&eacute;ticamente al texto. Todo ello hace de este libro un objeto bello, agradable a la vista, adem&aacute;s de las aportaciones de incuestionable valor de los art&iacute;culos que contiene.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el universo de este libro, el Templo Mayor constituye el elemento central. Cubierto por construcciones novohispanas y decimon&oacute;nicas, condenado a mostrarse s&oacute;lo en partes, el antiguo recinto sagrado se revela como una fuente extraordinaria de conocimientos que poco a poco han fluido para integrarse a aquello que se sab&iacute;a por los cronistas. Es as&iacute; que gracias a sus vestigios se sabe m&aacute;s sobre la religi&oacute;n, la sociedad y la econom&iacute;a mexicas. Esta aventura del conocimiento sobre el M&eacute;xico de antes de la conquista inici&oacute; precisamente gracias a los empe&ntilde;os de Manuel Gamio, el otro elemento nodal en el texto que nos ocupa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos que forman este volumen abordan uno u otro polo de ese universo: el Templo Mayor y Manuel Gamio. Abre el libro un trabajo de Carlos Javier Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez titulado "Manuel Gamio y las excavaciones en las calles de Santa Teresa". En &eacute;l, el autor da cuenta pormenorizada y cuidadosa tanto de los tr&aacute;mites que realiz&oacute; Manuel Gamio para llevar a cabo las excavaciones arqueol&oacute;gicas que la demolici&oacute;n de una casa novohispana permit&iacute;a, como de los cuidadosos trabajos que realiz&oacute;, mismos que abrieron una brecha de incuestionable importancia para la arqueolog&iacute;a mexicana y para el conocimiento no s&oacute;lo de la materialidad del antiguo recinto mexica, sino, lo m&aacute;s importante, para el conocimiento de la realidad mexica: su religi&oacute;n, su sociedad, sus estructuras econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas y sus alcances art&iacute;sticos. Por supuesto, lo que bajo la direcci&oacute;n de Manuel Gamio surgi&oacute; del subsuelo de aquella casa vino a complementar los datos que al respecto hab&iacute;an consignado los cronistas. Este trabajo de Carlos Javier Gonz&aacute;lez, producto de una cuidadosa investigaci&oacute;n en materiales originales, permite aquilatar la importancia de los trabajos de Manuel Gamio para las excavaciones del Templo Mayor, tanto como para la arqueolog&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;ngeles Gonz&aacute;lez Gamio escribi&oacute; el art&iacute;culo "Manuel Gamio: el hombre, el intelectual y... el abuelo", segundo de esta publicaci&oacute;n. En &eacute;l, la autora, nieta de Gamio, incursiona en la vida de este personaje. Al hacerlo transita del intimismo a la esfera de lo p&uacute;blico. De esta suerte, el lector entra en contacto con diferentes facetas de don Manuel, vinculadas con su vida familiar, su formaci&oacute;n acad&eacute;mica, su desempe&ntilde;o en la vida p&uacute;blica. Todo ello da cuenta de una existencia en verdad rica pues se desarroll&oacute; en &aacute;mbitos diversos que permitieron a don Manuel Gamio hacerse de experiencias variadas que, unidas a la s&oacute;lida formaci&oacute;n intelectual que recibi&oacute; al lado de sus maestros, connotados antrop&oacute;logos de la &eacute;poca, le permitieron, a fin de cuentas, hacer frente a proyectos muy diversos, entre los que se cont&oacute;, precisamente, el de las excavaciones del Templo Mayor de Tenochtitlan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Manuel Gamio: el antrop&oacute;logo" es el t&iacute;tulo del art&iacute;culo de Eduardo Matos Moctezuma, donde se da cuenta de la importancia de las aportaciones de Manuel Gamio en el &aacute;mbito de la antropolog&iacute;a "latu sensu". En efecto, el ex&#45;alumno de la Escuela Internacional de Arqueolog&iacute;a y Etnolog&iacute;a Americanas &#45;de la que lleg&oacute; a ser director&#45;, formado tambi&eacute;n en la Universidad de Columbia en Nueva York y que tuvo entre sus profesores a Eduard Seler, a Franz Boas y a George Engerrard, fue autor de trabajos que no dejan lugar a dudas de sus alcances intelectuales. De entre ellos, Eduardo Matos fija la mirada principalmente en tres: "Metodolog&iacute;a sobre investigaci&oacute;n, exploraci&oacute;n y conservaci&oacute;n de monumentos arqueol&oacute;gicos", cuya importancia reside en ser el planteamiento riguroso de los m&eacute;todos que su autor pondr&iacute;a en pr&aacute;ctica para organizar la Inspecci&oacute;n de Monumentos que tendr&iacute;a a su cargo; <i>Forjando patria,</i> obra en la Gamio aborda temas importantes relativos a la integraci&oacute;n de una identidad mexicana, y, finalmente, <i>Poblaci&oacute;n del Valle de Teotihuacan,</i> obra que es verdadero modelo de investigaci&oacute;n integral de una regi&oacute;n, en la que participaron estudiosos reconocidos en distintas disciplinas, que le vali&oacute; a Manuel Gamio la felicitaci&oacute;n de instituciones internacionales del m&aacute;s alto nivel y que sigue siendo la &uacute;nica en su g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Carlos Javier Gonz&aacute;lez de debe el art&iacute;culo "En torno a la ubicaci&oacute;n del Templo Mayor". Se trata de una aportaci&oacute;n muy seria y documentada con gran rigor en la que se aborda un problema que desde la &eacute;poca novohispana est&aacute; presente de diversas maneras en los trabajos relativos al recinto sagrado de los mexicas. Con elementos provenientes de las fuentes originales, cuya revisi&oacute;n se realiz&oacute; de manera muy met&oacute;dica, el autor da cuenta de un verdadero proceso de conocimiento que se dio desde el siglo XVI hasta la &eacute;poca en que Manuel Gamio se hizo cargo de las excavaciones en ese sitio y comenzaron a fluir datos confiables que en ocasiones confirmaron, en otras corrigieron o incluso demostraron error respecto de las caracter&iacute;sticas del Templo y Mayor y su ubicaci&oacute;n en la urbe mexica. La lectura de este art&iacute;culo permite aquilatar la trascendencia de los trabajos de Manuel Gamio, as&iacute; como la validez de aquellos que le antecedieron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El descubrimiento del Templo Mayor bajo las casas virreinales de la condesa de Pe&ntilde;alva" es el t&iacute;tulo del art&iacute;culo de Gabriela S&aacute;nchez Reyes. Si los anteriores art&iacute;culos ponen en contacto al lector con distintos aspectos de los trabajos de Manuel Gamio y la trascendencia de los mismos, en este art&iacute;culo la autora se ocupa de la historia del sitio donde se llevaron a cabo tales excavaciones, desde los inicios de la ciudad novohispana cuando la traza de Garc&iacute;a Bravo permiti&oacute; la lotificaci&oacute;n de las manzanas que constituir&iacute;an la naciente ciudad. Documentos de archivo y estudios hist&oacute;ricos son la base de una explicaci&oacute;n del devenir de los terrenos en los que se realizaron las excavaciones dirigidas por Manuel Gamio. La riqueza de informaci&oacute;n es incuestionable y constituye en s&iacute; un gran acierto. A ello se agrega el que este art&iacute;culo pone al lector frente a una faceta de la ciudad en verdad interesante. Se trata de la urbe que muestra su muy activa vida econ&oacute;mica perceptible en las operaciones de compra&#45;venta de casas y terrenos. En este panorama no est&aacute;n ausentes las obras p&iacute;as &#45;tan importantes en una sociedad profundamente cat&oacute;lica como la novohispana para cuyos individuos la caridad era un deber&#45; a las que en muchas ocasiones se dedicaban las propiedades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierra el volumen un art&iacute;culo conclusivo de Eduardo Matos Moctezuma al que denomin&oacute; "Y Gamio ten&iacute;a raz&oacute;n..." En &eacute;l el lector es informado de los avances fruto de las excavaciones realizadas en el per&iacute;metro del Templo Mayor en los tiempos posteriores a 1914. Es incuestionable que, desde ese a&ntilde;o, los arque&oacute;logos han realizado importantes aportes con base en cuidadosas observaciones de los restos que poco a poco han arrancado al subsuelo de esa zona de la ciudad. Tambi&eacute;n queda m&aacute;s que claro que el hallazgo de la extraordinaria pieza que representa a la Coyolxauhqui y las excavaciones a que dio lugar, dirigidas por el propio Eduardo Matos, han venido a enriquecer de manera important&iacute;sima lo que sabemos del antiguo recinto sagrado de los mexicas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe la menor duda de que <i>100 a&ntilde;os del Templo Mayor</i> es una obra que no s&oacute;lo ofrece elementos sustantivos para comprender la figura de Manuel Gamio, sino que constituye un verdadero balance de los estudios arqueol&oacute;gicos e hist&oacute;ricos que nos han permitido acceder a un conocimiento cada vez m&aacute;s rico de la realidad de los antiguos mexicanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 Fray Diego Dur&aacute;n, <i>Historia de las Indias de Nueva Espa&ntilde;a e islas de la Tierra Firme,</i> 2 v., M&eacute;xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1995, v. 2, Tratado de los dioses y sus fiestas, cap&iacute;tulo V.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3456824&pid=S0071-1675201500010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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