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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mark Z. Christensen, <i>Nahua and Maya Catholicisms. Texts and Religion in Colonial Central Mexico and Yucatan</i></b><i></i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Francisco Morales</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Stanford, California, Stanford University Press and Berkeley, California, The Academy of American Franciscan History, 2013</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posiblemente uno de los temas m&aacute;s estudiados en la historiograf&iacute;a del M&eacute;xico colonial es el de la evangelizaci&oacute;n. El tema se ha enfocado desde diversas perspectivas, desde la cl&aacute;sica &#45;y ya superada&#45; de la conquista espiritual, hasta la de los estudios poscoloniales que en a&ntilde;os recientes ha interesado a varios investigadores. El libro de Mark Z. Christensen, aqu&iacute; rese&ntilde;ado, ofrece una perspectiva hasta ahora poco explorada. Se trata de un estudio comparativo del cristianismo nahua y maya de acuerdo con los textos religiosos, tanto manuscritos como impresos, escritos en esas lenguas. Su objetivo va m&aacute;s all&aacute; de corregir, como lo est&aacute;n haciendo estudios recientes, la idea de un catolicismo colonial monol&iacute;tico; lo singular de este libro son los datos que presenta para se&ntilde;alar no s&oacute;lo las diferencias de las versiones del cristianismo en los textos nahuas o mayas, sino tambi&eacute;n las variantes que se encuentran dentro de las mismas versiones ling&uuml;&iacute;sticas, seg&uacute;n se trate de textos impresos o manuscritos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor, vali&eacute;ndose de ingeniosos subt&iacute;tulos, no f&aacute;ciles de traducir correctamente al espa&ntilde;ol, divide su libro en tres partes: crear los catolicismos (se sobreentiende nahua y maya), formular los catolicismos, y expresar los catolicismos. En el "crear los catolicismos" se encuentra una s&iacute;ntesis bien realizada de datos ya conocidos por otros estudios, sobre el aprendizaje de las lenguas ind&iacute;genas por parte de los misioneros, los esfuerzos para transcribirlas con signos del alfabeto latino y sus variantes ortogr&aacute;ficas a trav&eacute;s de los a&ntilde;os, los significados originales en el n&aacute;huatl y en el maya de los m&aacute;s frecuentes vocablos que se usaron para referirse a conceptos b&aacute;sicos de la religi&oacute;n cristiana como Dios, demonio, infierno, pecado, alma, santo. Se establece, adem&aacute;s, una peculiar clasificaci&oacute;n de los textos que ser&aacute;n la base de este estudio. Sin desconocer las ya empleadas en otros estudios, a saber, doctrinas, confesionarios, sermones, obras teatrales y testamentos, el autor, atendiendo principalmente a la forma en que se escribieron, los clasifica en tres categor&iacute;as. En la primera coloca las obras impresas compuestas por eclesi&aacute;sticos o ayudantes ind&iacute;genas. &Eacute;stas, como se sabe, tuvieron amplia circulaci&oacute;n en las comunidades, aunque no siempre a trav&eacute;s de eclesi&aacute;sticos, sino muchas veces a trav&eacute;s de fiscales y maestros ind&iacute;genas. Sus contenidos estuvieron bajo la vigilancia de las autoridades eclesi&aacute;sticas si bien su transmisi&oacute;n por parte de los fiscales y maestros estuvo menos vigilada. En la segunda categor&iacute;a el autor incluye las obras manuscritas, compuestas tambi&eacute;n por eclesi&aacute;sticos o ayudantes ind&iacute;genas, a veces copias de textos impresos, con prop&oacute;sitos did&aacute;cticos pero con menos circulaci&oacute;n que la primera categor&iacute;a. En general sus contenidos tuvieron la misma vigilancia que los de la categor&iacute;a anterior. En este rango el autor coloca los testamentos. En la tercera categor&iacute;a se enumeran los textos escritos por fiscales o maestros ind&iacute;genas, sin supervisi&oacute;n, supone el autor, de las autoridades eclesi&aacute;sticas. Estas &uacute;ltimas, aunque poco numerosas, son singularmente importantes para el autor por las oportunidades que ofrecen para estudiar la distintiva contribuci&oacute;n ind&iacute;gena a los catolicismos nahua y maya.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "formular los catolicismos", se estudian comparativamente los textos b&aacute;sicos de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, en especial los catecismos y manuales de sacramentos. Se examinan en primer lugar las traducciones nahuas y mayas del dec&aacute;logo, del credo y de las oraciones comunes como el padre nuestro. Para el n&aacute;huatl se usan principalmente los catecismos del siglo XVI &#45;fray Alonso de Molina, fray Pedro de C&oacute;rdoba&#45;; para el maya, los textos manuscritos de la colecci&oacute;n "Morley Manuscript" y los catecismos impresos de fray Juan Coronel y Pedro Beltr&aacute;n. Las diferencias que aparecen en estos textos son m&iacute;nimas, ya que se trata de traducciones de textos b&aacute;sicos doctrinales. Mayores variantes se encuentran en los manuales sobre los sacramentos del bautismo y de la confesi&oacute;n, a los que se dedican sendos cap&iacute;tulos. En el cap&iacute;tulo sobre el bautismo se estudian las instrucciones pre&#45;bautismales, las explicaciones sobre el significado del sacramento, y los ritos y formas de realizarlo. Las variantes m&aacute;s significativas se encuentran en los manuales nahuas que son m&aacute;s abundantes que los mayas y que cubren per&iacute;odos m&aacute;s amplios, en los que el discurso sobre el bautismo var&iacute;a de acuerdo con el autor y sus catec&uacute;menos. Llama la atenci&oacute;n, sin embargo, que en cuanto al significado del bautismo, los textos son muy semejantes entre s&iacute;. En cuanto a los textos mayas, sus diferencias son m&iacute;nimas, debido a la brevedad con que tratan el tema y el reducido n&uacute;mero de textos con los que se cuenta.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo sobre la confesi&oacute;n, adem&aacute;s de una breve referencia a la historia de los manuales para confesores, tanto en Europa como en el M&eacute;xico colonial, contiene un estudio comparativo de las instrucciones y exhortaciones para una buena confesi&oacute;n, y de las oraciones y preguntas para el penitente. Al igual que en los textos del bautismo, mientras que para la lengua nahua el autor examina 17 obras, para la maya s&oacute;lo dos. No obstante, los datos que recoge son bastante significativos. En las instrucciones y exhortaciones de los textos nahuas se nota un gran cambio entre los siglos XVI y XVII. As&iacute;, en el confesionario mayor de fray Alonso de Molina (1569) se aprecia una visi&oacute;n bastante ut&oacute;pica del cristianismo indiano; mientras que en el de fray Juan Bautista <i>(Advertencias para los confesores,</i> 1600) esa visi&oacute;n desaparece para dar lugar a la del cristiano "rudo". En cuanto a las oraciones para la confesi&oacute;n se advierten diversas variantes en los manuales, variantes que son muy semejantes a las que se encuentran en los manuales espa&ntilde;oles de la &eacute;poca. Lo m&aacute;s notable de este cap&iacute;tulo es, sin duda, el estudio sobre las preguntas para la confesi&oacute;n. Se observa, sobre todo, que los manuales del siglo XVI tienen preguntas m&aacute;s detalladas que los de los siglos XVII y XVIII, con la excepci&oacute;n de las del <i>Arte, vocabulario y confesionario</i> de Jer&oacute;nimo Tom&aacute;s de Aquino Cort&eacute;s y Zede&ntilde;o (1765) que es el que tiene m&aacute;s preguntas de todos los examinados en este libro. En cuanto al contenido de las preguntas, hay tambi&eacute;n diferencias interesantes. Por ejemplo, en el <i>Confesionario mayor</i> de Molina, con un total de 319 preguntas, dedica 141, o sea cerca del 45%, al s&eacute;ptimo mandamiento, mientras que en el de Cort&eacute;s Zede&ntilde;o con 699 preguntas le dedica a este mandamiento s&oacute;lo 68 (9.7%). En este &uacute;ltimo la pregunta m&aacute;s numerosa es la del primer mandamiento, con 177 preguntas (17%). Estos datos, en parte ya examinados en otros estudios como el de &Oacute;scar Martiarena <i>(Culpabilidad y resistencia. Ensayo sobre la confesi&oacute;n en los indios de Nueva Espa&ntilde;a)</i> son importantes para entender aspectos de la vida cotidiana de las nahuas. Asimismo, hacen ver los cambios que, a trav&eacute;s de los a&ntilde;os, experimenta el clero en su percepci&oacute;n sobre las conductas religiosas de los ind&iacute;genas. Nuevamente, las variantes entre los textos nahuas y mayas resultan poco evidentes por el reducido n&uacute;mero de manuales mayas que se examinan (s&oacute;lo 2) y de preguntas que contienen (42 en el de fray Juan Coronel y 72 en el de un an&oacute;nimo de Campeche).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para abordar el tema "expresar el cristianismo" se estudian, en la tercera parte del libro, dos narraciones b&iacute;blicas: la conversi&oacute;n de San Pablo, y la creaci&oacute;n del primer hombre; la primera en n&aacute;huatl, la segunda en maya. Se examinan, adem&aacute;s, dos aspectos de los testamentos nahuas y mayas: las invocaciones en los pre&aacute;mbulos testamentarios y las devociones a los santos expresadas en ellos. En la conversi&oacute;n de San Pablo, texto ya estudiado, entre otros, por Fernando Horcacitas <i>(Teatro n&aacute;huatl,</i> UNAM, 2004), Christensen se&ntilde;ala la influencia que las tradiciones mesoamericanas tuvieron en la retransmisi&oacute;n de una historia b&iacute;blica notablemente cambiada en la narraci&oacute;n n&aacute;huatl. En el texto maya sobre la creaci&oacute;n el autor encuentra tendencias semejantes. Ambas narraciones, consideradas como expresiones espont&aacute;neas de los nahuas y mayas, son para el autor testimonios importantes de las contribuciones ind&iacute;genas a la formaci&oacute;n de sus catolicismos. Hay que notar, desde luego, que esta presencia del mundo mesoamericano en los textos cristianos no es un tema desconocido. El doctor Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla lo ha documentado muy bien en obras generales, como <i>Cantares mexicanos</i> (UNAM, 2011), o en estudios especiales como <i>Tonantzin Guadalupe: pensamiento n&aacute;huatl y mensaje cristiano en el "Nican mopohua"</i> (FCE, 2000). En cuanto al poco apego de las narraciones nativas a las b&iacute;blicas se puede anotar que no es nada extraordinario en la expansi&oacute;n del cristianismo seg&uacute;n lo demuestran los evangelios ap&oacute;crifos de los siglos II y III de la era cristiana. Lo novedoso del estudio de Christensen en este tema es considerar el texto de la conversi&oacute;n de San Pablo como un serm&oacute;n compuesto por los fiscales para uso personal y local, y despertar en la poblaci&oacute;n una devoci&oacute;n especial por San Pablo y animarlos a dejar la idolatr&iacute;a. Las bases literarias sobre las que sostiene su postura, el uso frecuente de "nosotros", no parecen suficientes para mantenerla, sobre todo porque nos faltan detalles sobre la composici&oacute;n de esos textos y sobre el papel de los fiscales en la zona central de M&eacute;xico en donde los frailes doctrineros tuvieron una presencia m&aacute;s cercana que en la zona maya. Una postura como la de Robert Hayward Barlow que considera ese texto como un ejemplo historial para uso de los predicadores, parece m&aacute;s convincente.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los cap&iacute;tulos sobre los testamentos y el culto a los santos el m&aacute;s sobresaliente es el segundo. En el de los testamentos se hace una comparaci&oacute;n entre los textos de la zona central, tomando como base las colecciones, ya estudiadas, de Colhuac&aacute;n, Ocotelulco y Valle de Toluca, y los de la zona maya, Cacalchen, Tecanto, Ebtun y Ixil. Se se&ntilde;alan las diferencias en los pre&aacute;mbulos testamentarios, diferencias s&oacute;lo en parte relacionadas con las preferencias personales del testador y m&aacute;s atribuibles a los notarios. En cambio, en el cap&iacute;tulo sobre el culto a los santos aparecen con m&aacute;s claridad las preferencias de los testadores por determinado santo, lo cual reviste especial relevancia para conocer el impacto que tuvieron esas devociones no s&oacute;lo en el nivel social sino personal. En el desarrollo del culto a los santos Christensen se&ntilde;ala tres fases. En la primera se manifiesta s&oacute;lo el culto comunitario al santo patr&oacute;n de la poblaci&oacute;n. En la segunda se encuentra la devoci&oacute;n mariana, expresada en especiales invocaciones a la Virgen Mar&iacute;a, o alguna referencia a su imagen en el templo, o la menci&oacute;n a la pertenencia a una cofrad&iacute;a. En la tercera fase hay una penetraci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima en la vida personal del testador, reflejada principalmente en la posesi&oacute;n personal de im&aacute;genes en su casa. Llama la atenci&oacute;n lo temprano que en los testamentos de la zona central de M&eacute;xico se llega a la fase 3, mientras que en la zona maya algunos testamentos, como los de Ebtun y Ixil, todav&iacute;a a mediados del siglo XVIII se encuentran en la fase 1. Christensen se esfuerza por encontrar una explicaci&oacute;n a estas diferencias y para ello sugiere algunas propuestas como la cercan&iacute;a o lejan&iacute;a de las poblaciones espa&ntilde;olas, su proximidad a las rutas comerciales en las que sabemos se compraban im&aacute;genes de santos, o las campa&ntilde;as anti&#45;idol&aacute;tricas que ve&iacute;an con preocupaci&oacute;n el culto a las im&aacute;genes de los santos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, las contribuciones m&aacute;s interesantes de este libro se encuentran en la segunda y tercera parte en las que se examinan y comparan los textos nahuas y mayas sobre oraciones y sacramentos, se analizan las interpretaciones nativas de algunos temas b&iacute;blicos, y se estudian las invocaciones en los testamentos as&iacute; como el culto a los santos expresados en ellos. La visi&oacute;n del autor sobre los catolicismos separados, o las diversas versiones del catolicismo, que deduce y documenta en la lectura de los textos estudiados, tiene como marco referencial la preocupaci&oacute;n por la ortodoxia cat&oacute;lica de los concilios provinciales mexicanos o de algunos eclesi&aacute;sticos, como Juan Palafox y Mendoza, preocupaci&oacute;n que no siempre compartieron los agentes evangelizadores de las &oacute;rdenes religiosas del siglo XVI seg&uacute;n se puede ver en obras escritas por ellos con el apoyo de colaboradores ind&iacute;genas, y que en este libro no se examinan, como "Los Coloquios y Doctrina Cristiana" de fray Bernardino de Sahag&uacute;n, o su "Psalmodia Christiana" o las diversas colecciones cristianizadas de "Huehuetlatolli", y las innumerable obras manuscritas que permanecen sin estudiar. Adem&aacute;s, con ese marco referencial de la ortodoxia cat&oacute;lica, se pierde una visi&oacute;n m&aacute;s actualizada de la historia del cristianismo en la que han participado multitud de corrientes de pensamiento y de culturas. Desde esta perspectiva, el lector valorar&aacute; mejor una de las conclusiones de este libro en la que se asienta que "M&aacute;s all&aacute; de una empresa predominantemente espa&ntilde;ola, la evangelizaci&oacute;n de Mesoam&eacute;rica dependi&oacute; en gran parte de elementos culturales pre&#45;existentes y de colaboradores nativos que transmitieron el mensaje" (p. 359, traducci&oacute;n m&iacute;a). Conclusi&oacute;n a la que hay que a&ntilde;adir que fueron frailes espa&ntilde;oles los que, penetrados del humanismo renacentista, iniciaron este proceso al aceptar el pensamiento nativo para transmitir el mensaje cristiano.</font></p>      ]]></body>
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