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<journal-title><![CDATA[Estudios de cultura náhuatl]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tlalocan: Revista de fuentes para el conocimiento de las culturas indígenas de México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Tlalocan. Revista de fuentes para el conocimiento de las culturas ind&iacute;genas de M&eacute;xico</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ascensi&oacute;n Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n&#45;Portilla</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, V. XVII, 2011.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nuevo n&uacute;mero de <i>Tlalocan</i> es el volumen XVII y sali&oacute; a la luz el a&ntilde;o pasado, el 31 de octubre de 2011. Con este n&uacute;mero se enriquece la colecci&oacute;n de textos en lenguas mesoamericanas que, a lo largo de los a&ntilde;os, la revista ha dado a conocer. Ahora son siete los textos que aqu&iacute; aparecen en cinco lenguas mesoamericanas: zapoteca, tlapaneca, yaqui, n&aacute;huatl y pur&eacute;pecha.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es tradicional en la revista, el material est&aacute; distribuido en dos partes: en la primera se disponen los relatos de tradici&oacute;n oral y en la segunda, los estudios sobre documentos coloniales en escritura alfab&eacute;tica. Ambas secciones confluyen en un mismo fin: dar a conocer las fuentes sobre las culturas ind&iacute;genas de M&eacute;xico. Es el fin para el que fue fundada la revista en 1940 por Robert Barlow y George Smisor en La Casa de Tl&aacute;loc, en Sacramento, California, aunque un a&ntilde;o despu&eacute;s, siguiendo la ruta de los pueblos yutonahuas, La Casa de Tl&aacute;loc se mud&oacute; a Azcapotzalco, en el valle de M&eacute;xico. En este Valle, la revista cumpli&oacute; el a&ntilde;o pasado sesenta a&ntilde;os de vida, peregrinando por varias instituciones hasta llegar a la universidad Nacional, en la que habita desde 1977. All&iacute; se instal&oacute; en el Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, editad por Fernando Horcasitas, Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla y Karen Dakin. A partir de 1997 tiene su casa en el Seminario de Lenguas Ind&iacute;genas, donde es elaborada por todos sus miembros, con Karen Dakin como directora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los editores de este volumen son Mercedes Montes de Oca y Francisco Arellanes, quienes hacen una "Presentaci&oacute;n" bastante extensa del contenido de la revista. En rigor, basta leer la "Presentaci&oacute;n" para conocer la calidad y la importancia de los textos que en ella se publican, pues de cada uno los editores explican su contenido y el m&eacute;todo empleado por el autor o autores en su estudio. Lo que ellos hacen es adentrar al lector en lo que va a leer y mostrarle un panorama hist&oacute;rico&#45;ling&uuml;&iacute;stico muy enriquecedor, a tal grado que puede decirse que no es necesario ning&uacute;n otro comentario. Sin embargo, recib&iacute; una invitaci&oacute;n para presentarla y es por ello que prepar&eacute; estas notas, que espero ayuden a completar la informaci&oacute;n proporcionada por los editores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se dijo, en la primera parte se disponen los textos de tradici&oacute;n oral que en este volumen son cuatro distribuidos en tres art&iacute;culos: uno en zapoteco, otro en yaqui y dos en tlapaneco. El primero contiene un relato oral en zapoteco de Santa Ana del Valle transcrito y traducido por Rosenda Morales Ortiz, encargada de la Biblioteca Municipal del pueblo en colaboraci&oacute;n con Rosa Mar&iacute;a Rojas Torres, ling&uuml;ista. En la narraci&oacute;n, un buen le&ntilde;ador fue un d&iacute;a a buscar le&ntilde;a muy temprano y, al regresar, le pidi&oacute; el desayuno a su esposa, a la que mucho quer&iacute;a. Ella le contest&oacute; que hiciera otro viaje, pues a&uacute;n era temprano para desayunar y &eacute;l, aunque ten&iacute;a mucha hambre, obedeci&oacute;. En el bosque el le&ntilde;ador tuvo una visi&oacute;n beat&iacute;fica y se sinti&oacute; comiendo un plato de higaditos y tortillas calientes; de repente su cuerpo se entumeci&oacute; y se empez&oacute; a convertir en una culebra; s&oacute;lo su cabeza se salv&oacute; por un escapulario que llevaba colgado. Asustado, grit&oacute; a su perro, quien entendi&oacute; la situaci&oacute;n y fue a buscar a la esposa; ella, a su vez, fue a buscar al cura para que lo bendijera. El cura lo bendijo, pero al cortar su escapulario, el hombre se termin&oacute; de convertir en una fea v&iacute;vora y se march&oacute; a un cerro, el cual qued&oacute; encantado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; interpretaci&oacute;n podemos dar a este extra&ntilde;o relato? &iquest;Qu&eacute; moraleja encierra? Dif&iacute;cil es responder, pues no sabemos si aquel hombre bueno, al convertirse en culebra, recibi&oacute; premio o castigo. Porque si pensamos en la cosmovisi&oacute;n mesoamericana, creo que recibi&oacute; premio; si en la cristiana, castigo; si en una mezcla de las dos, no s&eacute;. En fin, dejemos la pregunta pendiente y pensemos que el cuento est&aacute; muy bien analizado desde el punto de vista ling&uuml;&iacute;stico y es presentado en cuatro formas: forma fon&eacute;tica, es decir, zapoteco hablado, forma morfol&oacute;gica, glosado morfol&oacute;gico en espa&ntilde;ol y traducci&oacute;n a esta lengua, seg&uacute;n la ortograf&iacute;a de Rosa Mar&iacute;a Rojas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra lengua otomangue es la tlapaneca de Malinaltepec en la cual se presentan dos mitos traducidos y estudiados por F&eacute;lix Ram&iacute;rez Cant&uacute;, maestro biling&uuml;e de la entidad, y Peter L. van der Loo, profesor de la universidad de Arizona. El primero se intitula "La lumbre, su hermana y los rayos" y fue grabado en 1979 de labios de un conocedor de tradiciones del lugar, Felipe Ch&aacute;vez Poblano. En la narraci&oacute;n, la lumbre y su esposa no ten&iacute;an hijos pero un d&iacute;a adoptaron cuatro hermanos. Como no les alcanzaba la comida, la lumbre decide robarle a su hermana la lengua, que era m&aacute;gica y todo se le pegaba, con lo cual todo lo consegu&iacute;a. La lumbre divide la lengua en cuatro partes, una para cada ni&ntilde;o y de cada pedazo sale un rayo. Tres son buenos y dan lluvia pero uno es malo y genera granizo y huracanes. Entre par&eacute;ntesis, quiz&aacute; ser&iacute;a mas adecuado usar la palabra "fuego" que lumbre para simbolizar un elemento importante de la cosmogon&iacute;a y de hecho en el texto se traduce la palabra tlapaneca <i>m<u>bat</u>suum</i> como fuego.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El relato en s&iacute; es interesante, pues se trata de una b&uacute;squeda del origen de la lluvia; pero tambi&eacute;n son de gran inter&eacute;s las reflexiones de F&eacute;lix Ram&iacute;rez Cant&uacute; acerca de los significados de la palabra mito a lo largo de la historia, tanto en escritos literarios como religiosos. Otro punto importante que los autores tocan es el significado del nombre de Malinaltepec y su relaci&oacute;n con el d&iacute;a calend&aacute;rico <i>malinalli</i> (hierba torcida). Y aun van m&aacute;s lejos: piensan que hay una posible relaci&oacute;n del contenido del mito con algunas p&aacute;ginas del <i>C&oacute;dice Borgia.</i> Para ello, hacen una b&uacute;squeda para identificar a la hermana del fuego con el lagarto, <i>cipactli,</i> que representa el primer d&iacute;a del calendario y tambi&eacute;n el monstruo de la tierra femenino. En suma, el mito sobre el origen de la lluvia da pie para que los autores borden en la interpretaci&oacute;n del significado y establezcan una continuidad cultural del presente tlapaneco con el pensamiento cosmog&oacute;nico de Mesoam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este primer relato se complementa con un segundo sobre el origen del pulque titulado "El tlacuache y el pulque", grabado en 1983 y transcrito y traducido por el ya citado profesor Ram&iacute;rez Cant&uacute;. En &eacute;l se parte de un tiempo m&iacute;tico, cuando los hombres no ten&iacute;an pulque y una anciana lo guardaba en un cerro. Los hombres inventan una artima&ntilde;a para robarlo y envian al tlacuache, personaje importante en los mitos mesoamericanos. El tlacuache, aprovechando una salida de la anciana para buscar el aguamiel, se bebe cuatro ollas de pulque y corre a entregar a los hombres el pulque bebido. Due&ntilde;os del pulque, los hombres aprenden a fabricarlo pero he aqu&iacute; que tambi&eacute;n aprenden a emborracharse y pelear hasta que un tartamudo les hace reir y se contentan. Como en el mito del origen de la lluvia, el cuento va glosado en tres formas: versi&oacute;n hablada, traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol y traducci&oacute;n al ingl&eacute;s; los comentarios son asimismo muy valiosos, ya que los autores emprenden una b&uacute;squeda en el sustrato cultural mesoamericano para hallar las ra&iacute;ces del mito tlapaneco. Piensan ellos que recoger textos en lenguas ind&iacute;genas sirve para objetivos m&aacute;s amplios que la ling&uuml;&iacute;stica sola: "los textos merecen un an&aacute;lisis filol&oacute;gico en el viejo sentido de la palabra que incluya comentarios que puedan conducir a un mejor conocimiento y entendimiento de las culturas mesoamericanas y sus representantes de hoy en d&iacute;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer relato de esta primera parte se titula "El cazador cazado: un relato yaqui de venados" y fue recogido en Estaci&oacute;n Vicam, Sonora, en 2010 por Lili&aacute;n Guerrero y Paola Guti&eacute;rrez Aranda, dos especialistas en la lengua yaqui. Los narradores son Juan Alfredo Flores y Gregorio Flores, quienes lo narraron en yaqui y en espa&ntilde;ol. En el texto se cuenta la historia de un hombre que cazaba todos los d&iacute;as por gusto, sin necesidad, y siempre lograba mucha caza. un d&iacute;a se encontr&oacute; con un venado grande, negro, de ojos rojos y el hombre sali&oacute; perdedor: el venado lo mat&oacute;. En el relato en espa&ntilde;ol se explica que el venado negro hab&iacute;a sido un cazador despiadado y la naturaleza lo castig&oacute; convirti&eacute;ndolo en venado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoras proporcionan mucha informaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y presentan el relato en 4 versiones: fon&eacute;tica, morfofonol&oacute;gica, glosado morfol&oacute;gico en espa&ntilde;ol y traducci&oacute;n a esta lengua. Pero tambi&eacute;n presentan mucha informaci&oacute;n extraling&uuml;&iacute;stica centrada en el valor del venado en las culturas del noroeste como material de sustento humano y como animal valeroso, noble, &aacute;gil y bello, intuitivo y retador, y, desde luego, como animal forjador de relatos e inspirador de arte y belleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, en estos cuatro relatos se contiene mucho saber acerca de las lenguas y culturas mesoamericanas. En primer lugar, en ellos hay materia para explorar la lengua <i>per se,</i> con los mejores instrumentos de la actual ling&uuml;&iacute;stica, cosa que hacen los autores. Pero tambi&eacute;n en ellos se guarda una forma de ver el mundo, del actuar del hombre con la realidad que le rodea y de la interpretaci&oacute;n del origen de esa realidad. Hay mitos sobre el origen y fundamento de nuestro mundo real y sobre el contenido &eacute;tico que preside la vida del hombre como un di&aacute;logo con la naturaleza que le rodea y de la cual extrae su subsistencia. En estos relatos se guardan c&aacute;psulas del pensamiento de los pueblos mesoamericanos de ayer y de hoy.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Forman la segunda parte de la revista tres documentos, dos del siglo XVI y uno del XVII; juntos integran un peque&ntilde;o corpus representativo de las inquietudes y preocupaciones de los habitantes de tres comunidades de la Nueva Espa&ntilde;a, distantes entre s&iacute; y hablantes de lenguas muy diferentes: zapoteco, pur&eacute;pecha y mexicano. El primero de los documentos contiene "Un t&iacute;tulo primordial de San Francisco Yatee", comunidad que se encuentra en el municipio de San Ildefonso de la Villa Alta, Sierra Norte de Oaxaca. La lectura y estudio del texto se debe a Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Romero Frizzi, historiadora y Juana V&aacute;squez V&aacute;squez, regidora de la comunidad de Villa Hidalgo de Yalalag. Cuentan ellas en la "Introducci&oacute;n" que fueron invitadas a explorar el archivo de Yatee y encontraron documentos muy valiosos, entre ellos el que aqu&iacute; se presenta, el m&aacute;s completo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento narra lo sucedido en la regi&oacute;n a partir de la llegada de Fernando Cort&eacute;s "a la tierra del gran Moctezuma" y est&aacute; escrito en primera persona por el gobernador, don Francisco Yalao, en 1633, a&ntilde;o en el que se hizo una congregaci&oacute;n y Yatee pasa a ser cabecera "de gente que habita en el monte, en el r&iacute;o, en las cuevas", seg&uacute;n se dice en el documento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la narraci&oacute;n, el gobernador toma el papel de protagonista y se identifica con los conquistadores. Inclusive llega a decir que del pueblo de Yatee salieron los que conquistaron a los mixes, a gente cajona, chinanteca, a la gente de Choapan. Hay una intencionalidad de engradecer la comunidad y de establecer bien sus l&iacute;mites con trece pueblos vecinos: "hago t&iacute;tulo de probanza y mapa de tierra de nosotros para que sepan mis hijos y nietos hasta donde llega mi pueblo, t&iacute;tulos y probanza" dice don Francisco en el documento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, mucha materia hist&oacute;rica se contiene en &eacute;l, no s&oacute;lo acerca de los t&iacute;tulos primordiales sino tambi&eacute;n acerca de la evangelizaci&oacute;n, de las congregaciones de pueblos, de la fijaci&oacute;n de l&iacute;mites y tambi&eacute;n del papel de la clase rectora ind&iacute;gena en el nuevo orden novohispano. A estos datos solo a&ntilde;adir&eacute; que el documento est&aacute; muy anotado por las autoras y que cada rengl&oacute;n el escrito se presenta numerado en cada rengl&oacute;n para que el lector pueda seguir palabra por palabra el zapoteco y su traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol con facilidad y precisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo documento es el m&aacute;s extenso de los publicados en este volumen y lleva por t&iacute;tulo "Con las manos en la olla: la tributaci&oacute;n en San Francisco Corupo, Michoac&aacute;n". Los editores del documento son Cristina Monz&oacute;n, ling&uuml;ista y Hans Roskamp, historiador, quienes acompa&ntilde;an el estudio del documento con un amplio estudio hist&oacute;rico&#45;ling&uuml;&iacute;stico. El documento guarda la informaci&oacute;n correspondiente a un juicio hecho en 1563 al gobernador don Pedro Cutao de Tzirosto, que era cabecera de rep&uacute;blica de indios, por no hacer justicia a los habitantes de uno de sus pueblos sujetos, San Francisco Corupo, quienes se quejaban de los malos tratos del recaudador de impuestos, el <i>uhcambeti</i> Crist&oacute;bal Tzurequi. Le acusan de sustraer dinero de la caja de la comunidad, que era una olla. En el juicio varios habitantes dan su testimonio de los tomimes que se meten y se sacan en la olla y con detalle dan testimonio de las acciones del <i>uhcambeti</i> y de su protector, el gobernador de Corupo. El documento termina con la declaraci&oacute;n del inculpado y las palabras del alcalde de Tzirosto, Alonso Tzinzu, quien fung&iacute;a como juez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la extensi&oacute;n y la materia tratada en el escrito, los autores extraen comentarios hist&oacute;ricos de gran valor sobre el funcionamiento de la vida cotidiana en el seno de las rep&uacute;blicas de indios y sobre la organizaci&oacute;n municipal de los pueblos tarascos. No menos importantes son los comentarios ling&uuml;&iacute;sticos en los que se tocan muchos elemetos de la lengua tarasca como el an&aacute;lisis de los morfemas, el orden de los costituyentes, y las diversas clases de oraciones. Por &uacute;ltimo cabe se&ntilde;alar que el documento se presenta en cuatro formas: transcripci&oacute;n paleogr&aacute;fica, glosado de los componentes morfol&oacute;gicos, traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de estos componentes y traducci&oacute;n propiamente dicha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer y &uacute;ltimo documento lleva por t&iacute;tulo "El Mapa circular de Quauquechollan" y se debe a Florine Asselbergs. El documento, que aqu&iacute; se reproduce en color, es un mapa circular pintado en piel de venado, en 1546, en el que se representa el momento en el que reorganiza el gobierno de la ciudad de la ciudad de Quauhquechollan, hoy San Mart&iacute;n de Huaquechula, Puebla, bajo autoridad de don Mart&iacute;n Cort&eacute;s Xochitlahua ante don "Estevan de Guzman, juez por su magestad". La autora hace una historia del documento y otra de los glifos del mapa, que aparecen colocados en dos c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos teniendo como centro la iglesia. En la parte superior izquierda est&aacute; la leyenda del mapa en n&aacute;huatl en la que se narra el acontecer de esta comunidad a mediados del siglo XVI dentro del nuevo orden novohispano, seg&uacute;n lectura de Alfredo L&oacute;pez Austin. Destaca Asselbergs el valor del <i>Mapa</i> como parte de un conjunto de cuatro documentos que hacen de esa comunidad de Puebla uno de los focos m&aacute;s importantes donde se gener&oacute; abundante informaci&oacute;n hist&oacute;rica en el siglo XVI y concluye que en el <i>Mapa de Quauhquechollan</i> se logra representar la estructura social de la comunidad y, asimismo, se contienen muchos datos para el conocimiento del <i>altepetl,</i> de su econom&iacute;a, forma de gobierno y organizaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, los siete textos de <i>Tlalocan</i> constituyen un peque&ntilde;o corpus representativo del transcurrir de la vida cotidiana en M&eacute;xico a partir del siglo XVI. Todos ellos est&aacute;n recogidos con rigor acad&eacute;mico, esmero y amor en archivos o en trabajos de campo y se presentan con un m&eacute;todo ling&uuml;&iacute;stico propio, que ya es habitual en la revista. Todos ellos son obra de informantes, generalmente hablantes de la lengua, quienes, junto con los investigadores, logran dar vida a lo m&aacute;s profundo de la tradici&oacute;n que se guarda en la memoria. Gracias a ellos el saber que se guarda en la palabra o en la letra escrita se vuelve asequible a muchos que los leemos y los recreamos en un proceso de reinterpretaci&oacute;n interminable de las lenguas y culturas mesoamericanas.</font></p>      ]]></body>
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