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<journal-title><![CDATA[Estudios de cultura náhuatl]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujer divina, mujer terrena: Modelos femeninos en el mundo mexica y maya]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Miriam L&oacute;pez Hern&aacute;ndez, <i>Mujer divina, mujer terrena. Modelos femeninos en el mundo mexica y maya</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miriam Judith Gallegos G&oacute;mora</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Buenos Aires, Libros de la Araucaria, 2012.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miriam L&oacute;pez Hern&aacute;ndez es bien reconocida dentro del &aacute;mbito acad&eacute;mico como una joven investigadora especializada en el estudio del g&eacute;nero, principalmente dentro de la cultura mexica. En colaboraci&oacute;n con Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Shadow edit&oacute; los libros: <i>G&eacute;nero y sexualidad en el M&eacute;xico antiguo</i> (2011) y <i>Las mujeres mayas en la antig&uuml;edad</i> (2011). Obras que por supuesto incluyen art&iacute;culos de su autor&iacute;a como: "La perspectiva de g&eacute;nero en arqueolog&iacute;a", "Discapacidad y desorientaci&oacute;n corporal como met&aacute;foras de las transgresi&oacute;n sexual entre los nahuas prehisp&aacute;nicos" (en coautor&iacute;a con Jaime Echeverr&iacute;a), y "Representaciones de vida y muerte en torno a la menstruaci&oacute;n entre los mayas y otros grupos mesoamericanos". Resulta evidente que sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n comprenden las relaciones de g&eacute;nero, la sexualidad en el mundo prehisp&aacute;nico y la condici&oacute;n de las mujeres tanto del pasado como en la actualidad. Cabe se&ntilde;alar que la autora es adem&aacute;s de arque&oacute;loga, licenciada en ciencias de la comunicaci&oacute;n, formaci&oacute;n que motiv&oacute; otro de sus libros centrado en la mujer contempor&aacute;nea: <i>Letras femeninas en el periodismo mexicano.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en los trabajos citados como en su libro <i>De mujeres y diosas aztecas</i> (2011), se vislumbra el inter&eacute;s de L&oacute;pez Hern&aacute;ndez por desarrollar estudios de corte comparativo sobre el papel de la mujer en dos de las grandes culturas mesoamericanas: maya y mexica. El objetivo de la autora de <i>Mujer divina, mujer terrena</i> es realizar un estudio para "determinar las atribuciones y valores que recibieron las mujeres en las culturas mexica y maya, a partir de la concepci&oacute;n que se ten&iacute;a de sus diosas &#91;...&#93; determinar el rol de g&eacute;nero que les fue impuesto por su sociedad y que se vio reflejado en su pante&oacute;n" (p. 21), para lo cual utiliza materiales arqueol&oacute;gicos como esculturas y figurillas, y el an&aacute;lisis etnohist&oacute;rico de diferentes documentos. Como ella misma se&ntilde;ala, pretende establecer un puente "entre las im&aacute;genes y representaciones materiales de las diosas y las construcciones mentales que las crearon" (p. 23). Su premisa es que las diosas fueron arquetipos de las acciones de las mujeres mayas y mexicas, quienes buscaron imitarles y parecerse a &eacute;stas (p. 22), para ello define y utiliza el t&eacute;rmino de teotipo como "el modelo divino que sirve de paradigma al entendimiento y a la voluntad de los humanos" (p. 23).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Hern&aacute;ndez aspira ver a las mujeres como sujetos ubicados dentro de contextos sociales e hist&oacute;ricos, "desea conocer &#91;...&#93; qui&eacute;nes fueron, por qu&eacute; vivieron como vivieron, y por qu&eacute; crearon lo que crearon, es decir, buscar el sentido de su cultura a partir del pante&oacute;n femenino", a fin de entender a las sociedades maya y mexica en su complejidad (p. 24).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os la introducci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en la arqueolog&iacute;a ha permitido ampliar el conocimiento sobre las sociedades de anta&ntilde;o, y reconstruir paulatinamente el rol social de la mujer, uno de los objetivos de Miriam L&oacute;pez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la arqueolog&iacute;a de g&eacute;nero se han reconocido tres temas principales de investigaci&oacute;n. El primero analiza las actividades en la esfera dom&eacute;stica, y c&oacute;mo los roles y especializaci&oacute;n laboral fueron dictados y usados por los grupos de poder. El siguiente aborda la forma en que se afectaron los cuerpos de los individuos como resultado de las ideas relacionadas con el g&eacute;nero (por ejemplo: lugares de enterramiento o las pr&aacute;cticas culturales de decoraci&oacute;n corporal). Finalmente, una de las &aacute;reas de investigaci&oacute;n m&aacute;s importante ha sido analizar el papel de g&eacute;nero en las cosmolog&iacute;as prehisp&aacute;nicas (Ardren, 2008: 6&#45;13). Y es dentro de esta perspectiva donde se sit&uacute;a la obra de Miriam L&oacute;pez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto es una edici&oacute;n de costo accesible editada por Libros de la Araucaria cuya sede se encuentra en Argentina. Pertenece a la Colecci&oacute;n Etnohistoria, dirigida por Elio Masferrer, lo que respalda el trabajo de L&oacute;pez Hern&aacute;ndez. El libro tiene 274 p&aacute;ginas y 52 figuras en blanco y negro, consistentes en dibujos de representaciones femeninas en c&oacute;dices, esculturas, figurillas, vasijas y dinteles. Incluye 260 fichas bibliogr&aacute;ficas derivadas de informaci&oacute;n extra&iacute;da de c&oacute;dices, fuentes etnohist&oacute;ricas, tesis, art&iacute;culos, libros y ensayos que abordan las culturas maya y mexica, el rol de la mujer, la religi&oacute;n en estas sociedades, y el concepto de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sustento documental del volumen es pertinente y balanceado en cuanto a la integraci&oacute;n de las obras cl&aacute;sicas con los an&aacute;lisis m&aacute;s recientes. El lector reconoce de inmediato que el campo de especializaci&oacute;n de la autora es la cultura mexica como lo muestra la profundidad del an&aacute;lisis y la numerosa bibliograf&iacute;a consultada al respecto. Mientras que algunos autores como Mary Ciaramella (1994, 1999), Traci Ardren (2008), Gabrielle Vail (1996, 2002) o Peter H. Sigal (2000, 2007), e incluso trabajos importantes de Julia Hendon (1999, 2002) o Rosemary Joyce (Joyce, 2009) quedaron fuera de la consulta para elaborar la secci&oacute;n correspondiente al &aacute;rea maya o los estudios comparativos previos. No obstante, Miriam L&oacute;pez logra conformar un panorama general &uacute;til a su investigaci&oacute;n, a trav&eacute;s de la descripci&oacute;n y an&aacute;lisis de categor&iacute;as semejantes en ambas culturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro inicia con una breve presentaci&oacute;n de Elizabeth Brumfiel quien resalta que &eacute;ste constituye una aportaci&oacute;n importante al estudio del g&eacute;nero, llegando a la conclusi&oacute;n de que los Estados mexica y maya representaron deidades tanto en el &aacute;mbito ritual como en el arte "con el objetivo de transmitir normas para roles de g&eacute;nero que reforzar&iacute;an el poder estatal" (p. 15). Con este pre&aacute;mbulo se incentiva al lector a continuar la lectura para conocer cu&aacute;les fueron los datos que utiliz&oacute; L&oacute;pez para llegar a tal conclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora dividi&oacute; el volumen en tres secciones. La primera est&aacute; integrada por un an&aacute;lisis sobre las investigaciones en el campo de la arqueolog&iacute;a de g&eacute;nero, etnohistoria y las caracter&iacute;sticas generales del concepto Mesoam&eacute;rica. La segunda es el estudio de las mujeres y diosas mexicas para continuar con el correspondiente a la cultura maya. Cierra el volumen con un cap&iacute;tulo de conclusiones, dos cuadros sin&oacute;pticos donde proporciona informaci&oacute;n b&aacute;sica sobre las diosas &#45;que incluye como ap&eacute;ndices&#45;, y la bibliograf&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n titulada "Estado de las investigaciones" (p. 27&#45;37), a partir de una abundante bibliograf&iacute;a revisa los diferentes estudios hechos sobre la mujer prehisp&aacute;nica. Reconoce que tanto en los trabajos que abordan a la mujer mexica como a la maya, los primeros acercamientos mostraban una postura que idealizaba las culturas de anta&ntilde;o, buscando darle identidad al Estado mexicano de la primera mitad de siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios sociales posteriores vieron de forma m&aacute;s objetiva y cr&iacute;tica las tradiciones prehisp&aacute;nicas, identific&aacute;ndose rasgos de car&aacute;cter clasista y de opresi&oacute;n en las culturas bajo la lupa (p. 31). M&aacute;s recientemente las investigaciones sobre la mujer del pasado incorporaron la perspectiva de g&eacute;nero (p. 31&#45;32).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora presenta a continuaci&oacute;n un apretado an&aacute;lisis sobre los principales estudios de las deidades femeninas de las culturas mexica y maya. A partir de lo anterior afirma que no hay un estudio "que busque dar una visi&oacute;n de conjunto sobre las diosas en ambas culturas, y m&aacute;s a&uacute;n, considerar la condici&oacute;n femenina a partir de la divinidad" (p. 37). De aqu&iacute; justifica nuevamente el objetivo del volumen: "proveer una visi&oacute;n general sobre el tema en ambas sociedades y poder contrastarlas" (p. 37).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n que titula <i>G&eacute;nero, cultura material y etnohistoria</i> (p. 3953), L&oacute;pez Hern&aacute;ndez define el concepto de g&eacute;nero como un "elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos, pero, adem&aacute;s, este elemento es el origen de relaciones de poder" (p. 42). Es un agente que crea identidades sociales, una construcci&oacute;n social que se reflej&oacute; en los materiales culturales que estudia la autora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso del concepto de g&eacute;nero se aplic&oacute; tard&iacute;amente en la arqueolog&iacute;a, primero porque se consideraba un aspecto biol&oacute;gico que no era competencia de esta disciplina, pero tambi&eacute;n porque era un tema abstracto. Miriam L&oacute;pez reconoce que el primer art&iacute;culo de esta materia fue aquel publicado en 1984 con el t&iacute;tulo de "Archaeology and the Study of Gender", escrito por Margaret W. Conkey y Janet Spector, y que a partir de entonces han proliferado los estudios al respecto bajo diferentes perspectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de la arqueolog&iacute;a de g&eacute;nero "se puede ver la cadena significativa que forman los objetos: de los objetos a los s&iacute;mbolos y de los s&iacute;mbolos a los valores. Por medio de estos puentes &#91;...&#93; sabemos que los restos materiales est&aacute;n cargados de ideolog&iacute;as que pueden conocerse" (p. 48). Pero la autora reconoce que al analizar el g&eacute;nero a trav&eacute;s de la cultura material sin considerar el contexto religioso, hist&oacute;rico y social donde habitaron sus sujetos de estudio, es decir las mujeres mexicas y mayas, las descontextualizar&iacute;a de la cosmovisi&oacute;n e ideolog&iacute;a que marcaron su vida diaria. Por esto L&oacute;pez Hern&aacute;ndez analiz&oacute; tambi&eacute;n fuentes hist&oacute;ricas y conjug&oacute; la informaci&oacute;n del material arqueol&oacute;gico <i>per se</i> con los datos sobre c&oacute;mo se ubic&oacute; &eacute;ste en la sociedad y dentro de la cosmovisi&oacute;n, para poder determinar a trav&eacute;s del papel de las diosas la condici&oacute;n de la mujer terrenal (p. 49&#45;50).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n efect&uacute;a un an&aacute;lisis de los conceptos: Mesoam&eacute;rica, ideolog&iacute;a, cosmovisi&oacute;n y religi&oacute;n, los que utiliza como categor&iacute;as en su estudio comparativo sobre las diosas mexicas y mayas (p. 55&#45;66), ya que hist&oacute;ricamente la ideolog&iacute;a ha marcado pautas de comportamiento. La ideolog&iacute;a de los antiguos mesoamericanos se&ntilde;ala L&oacute;pez Hern&aacute;ndez, estaba condicionada a las actividades econ&oacute;micas y al poder en turno, y ten&iacute;a sustento para justificarse, reproducirse y perpetuarse a trav&eacute;s de la cosmovisi&oacute;n (p. 65). Ideas y conceptos que quedaron plasmados en las representaciones pl&aacute;sticas que analiza en el libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la autora y otros investigadores citados, en el pasado ocurr&iacute;a una divisi&oacute;n social del trabajo por sexos, quedando la mujer relegada a ciertos espacios y labores (en espec&iacute;fico el &aacute;mbito dom&eacute;stico, realizando tareas como tejido, preparaci&oacute;n de alimentos o cuidado infantil). Y si bien en las sociedades mexica y maya ocurr&iacute;a una opresi&oacute;n general de los individuos, dentro de la jerarqu&iacute;a social las mujeres estuvieron marginales al &aacute;mbito pol&iacute;tico y la toma de decisiones. Aunque reconoce que con su trabajo se complementaba el tributo, lo que beneficiaba a la unidad familiar. En este punto es necesario comentar que las afirmaciones anteriores se basan principalmente en el amplio conocimiento de la autora sobre la cultura mexica, porque entre los pueblos mayas si bien es cierto que hab&iacute;a marginaci&oacute;n, estudios recientes han descubierto la importancia pol&iacute;tica de la mujer a trav&eacute;s de alianzas matrimoniales, por su linaje o en la realizaci&oacute;n de eventos rituales relacionados con el poder pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente secci&oacute;n est&aacute; enfocada al an&aacute;lisis de la cultura mexica (p. 67183). Aqu&iacute; la autora describe de manera sint&eacute;tica la religi&oacute;n, enfatizando las caracter&iacute;sticas de las deidades masculinas (activos, creadores, guerreros o fecundadores), y las femeninas (pasivas, ligadas a la tierra, a la fecundidad y la fertilidad). La ideolog&iacute;a imperante gener&oacute; mitos que situaron a las deidades femeninas en planos subordinados y secundarios, justificantes de los roles de las mujeres reales; adem&aacute;s en el pante&oacute;n mexica ninguna diosa ten&iacute;a un papel primordial (p. 70&#45;71).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de esclarecer la condici&oacute;n femenina y comprender la ideolog&iacute;a de la sociedad Miriam L&oacute;pez analiza el pante&oacute;n de diosas mexicas quienes siempre tuvieron un papel secundario asociado a un dios como esposa, concubina o individuo subordinado. Aunque tuvieron templos espec&iacute;ficos, ninguno fue de gran relevancia (p. 73).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los mexicas el g&eacute;nero estaba regido por la ideolog&iacute;a y la religi&oacute;n, la gente model&oacute; su vida a imagen del mundo religioso. Hombres y mujeres vivieron de acuerdo a modelos extrahumanos o teotipos, las deidades se imitaban (p. 73).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando lo anterior, Miriam L&oacute;pez analiza en orden alfab&eacute;tico, de forma sint&eacute;tica y puntual, los atav&iacute;os, atributos y los entornos asociados de veintis&eacute;is diosas mexicas (p. 74&#45;141). Ilustra su descripci&oacute;n con im&aacute;genes obtenidas principalmente de c&oacute;dices, algunas esculturas monumentales y una figurilla.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre las ilustraciones vale la pena hacer una observaci&oacute;n. Aunque la autora describe en orden alfab&eacute;tico a las deidades, porque comenta que "las clasificaciones &#91;...&#93; conllevan al subjetivismo de quien las propone" (p. 74), es importante mencionar que dentro del grupo de deidades femeninas es clara la existencia de una estratificaci&oacute;n como se observa en sus representaciones pl&aacute;sticas y la cantidad de informaci&oacute;n que existe para cada una.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n Miriam L&oacute;pez revisa los sitios de culto asociados a estas deidades, destacando que algunas ten&iacute;an templos espec&iacute;ficos, otras compart&iacute;an el espacio con su contraparte masculina, mientras que los campos de cultivo o el cruce de caminos eran tambi&eacute;n lugares para adorarles (pp. 141&#45;146). Analiza despu&eacute;s a las sacerdotisas y las fiestas relacionadas con las diosas (p. 146&#45;157), donde ya es factible indagar cu&aacute;les actividades realizaban las mujeres de carne y hueso dentro de la religi&oacute;n mexica, entre las que se citan: cuidado de braseros, elaborar la vestimenta de figuras divinas, danzar, hacer ofrendas y alimentos, o ser sacrificadas en alguna ceremonia (p. 147).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto presenta un an&aacute;lisis sobre las implicaciones de las deidades en el mundo mexica con fuerte vinculaci&oacute;n hacia la tierra, la fecundidad y la maternidad, pero siempre en un plano secundario respecto a las deidades masculinas. Distingue la existencia de dos corrientes, la religi&oacute;n popular y la religi&oacute;n oficial que se ven plasmadas en diferentes medios, desde las figurillas que constituyen representaciones populares para uso en &aacute;mbitos dom&eacute;sticos, hasta las esculturas monumentales como representaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a de Estado, destacando las efigies de Coyolxauhqui y Coatlicue. Su imagen era un arquetipo para la sociedad (p. 157&#45;170). La autora no cita a Tlaltecuhtli la diosa madre, cuya escultura monumental fue descubierta en el 2006, por lo que habr&aacute; que a&ntilde;adirla en la futura reedici&oacute;n del volumen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miriam L&oacute;pez cierra el estudio de la cultura mexica con un acercamiento a sus mujeres. La educaci&oacute;n mexica les concientizaba como reproductoras biol&oacute;gicas con ciertos patrones culturales por cumplir, donde lo deseable era que fuesen sumisas, d&oacute;ciles y pasivas (p. 175). La documentaci&oacute;n que existe evidencia que la mujer mexica estaba sujeta a una intensa explotaci&oacute;n econ&oacute;mica y sus labores eran poco valoradas (p. 181).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente secci&oacute;n del libro aborda la cultura maya (p. 185&#45;232). A diferencia de la anterior, esta parte es mucho m&aacute;s corta. En &eacute;sta describe de forma general el territorio que comprende el asiento de la cultura maya, para luego comentar de manera diacr&oacute;nica algunas caracter&iacute;sticas y sitios de esta macro&#45;regi&oacute;n cultural. Un error imputable a la m&aacute;quina es la sustituci&oacute;n del nombre de Mayap&aacute;n, asentamiento Poscl&aacute;sico yucateco, por Mazap&aacute;n (p. 187), lo que la editorial debe subsanar con una fe de erratas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quien suscribe esta rese&ntilde;a apuntar&iacute;a aqu&iacute; el &uacute;nico inconveniente que detect&oacute; en la investigaci&oacute;n, y es la comparaci&oacute;n de la religi&oacute;n, sociedad y mujeres mexicas, especialmente de una gran ciudad, como lo fue Tenochtitlan &#45;durante el Poscl&aacute;sico&#45;; contra materiales, fuentes hist&oacute;ricas y datos de decenas de sitios que si bien conformaron ling&uuml;&iacute;sticamente una familia, son grupos y ciudades con rasgos particulares a lo largo de un per&iacute;odo muy largo de tiempo, que no ser&iacute;a totalmente equivalente al caso de las mujeres mexicas. No obstante, el ejercicio que realiza Miriam L&oacute;pez resulta &uacute;til para identificar los patrones culturales impuestos a las mujeres en dos de las culturas mesoamericanas m&aacute;s pol&eacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ella aborda en primer lugar la religi&oacute;n maya y los calendarios. Comenta que la cultura maya tambi&eacute;n ten&iacute;a una base agr&iacute;cola, con una sociedad estratificada y por supuesto una jerarquizaci&oacute;n de deidades entre las que sobresale la Primera Madre, figura que se menciona en lecturas epigr&aacute;ficas de Palenque, y que m&aacute;s tarde ser&iacute;a representada en los c&oacute;dices. Luego aborda a la Diosa I, la Diosa O, Ixtab y Zuhuy kak, de quienes apunta algunas caracter&iacute;sticas. A continuaci&oacute;n revisa las fuentes y extrae el nombre de otras diosas presentes en el <i>Chilam Balam de Chumayel</i> y en el <i>Popol Vuh</i> (p. 205&#45;209).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la informaci&oacute;n sobre la cultura mexica, las referencias de los espacios de culto y festividades a estas diosas son escasas, como tambi&eacute;n los rituales en los que participaban las mujeres. Esta situaci&oacute;n se explica no s&oacute;lo porque las fuentes son menos abundantes que las del Altiplano, sino que la revisi&oacute;n de &eacute;stas fue m&aacute;s general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su investigaci&oacute;n descubre que en los contextos m&aacute;s antiguos se presenta un culto tel&uacute;rico asociado con lo femenino y la Luna, donde la deidad principal era la diosa Madre Tierra. Culto que permaneci&oacute; en los contextos dom&eacute;sticos mientras que la religi&oacute;n oficial maya se relacionaba con las deidades masculinas y el gobernante como su representante. La diosa Madre era el teotipo a seguir, modelo que sublima la reproducci&oacute;n, la fertilidad, virginidad y monogamia femeninas (p. 220). La religi&oacute;n popular respond&iacute;a a las inquietudes de la poblaci&oacute;n com&uacute;n, se le rend&iacute;a culto en las viviendas y carec&iacute;a de sacerdotes especializados. En contraparte la religi&oacute;n oficial s&iacute; ten&iacute;a personal especializado, espacios de culto masivo o espec&iacute;fico y estaba relacionada con el sistema sociopol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las figurillas eran representaciones de actividades valoradas por la poblaci&oacute;n. Las mujeres en este caso fueron retratadas en diferentes momentos del ciclo de vida, asociadas con actividades como la crianza o preparaci&oacute;n de alimentos. Acciones que reflejan el teotipo asignado a las diosas mayas, que en las mujeres reales constituy&oacute; su rol de g&eacute;nero (p. 223). En cambio, en las esculturas donde se registr&oacute; la propaganda oficial, la mujer fue representada como participante en las ceremonias de mantenimiento del cosmos y el estatus de la &eacute;lite (p. 224&#45;225).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad maya es clasificada por la autora como asim&eacute;trica tanto por la diferencia de clase como por el g&eacute;nero. El "inter&eacute;s estatal determin&oacute; el ideal religioso para la comunidad", y el pante&oacute;n maya era reproductor de esta asimetr&iacute;a. El rol principal de la mujer fue el de madre&#45;esposa, quien desarrollaba sus labores principalmente dentro del hogar y las cercan&iacute;as de la vivienda, aunque tambi&eacute;n sal&iacute;a a comerciar al mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante eran piezas clave en las alianzas matrimoniales. Aunque la autora tajantemente se&ntilde;ala que estos enlaces no generaban una mejora al estatus femenino (p. 231). Apreciaci&oacute;n que no se comparte porque hoy en d&iacute;a no se tienen datos espec&iacute;ficos sobre el cambio de vida que pudieron tener las mujeres que llegaban a cortes de rango inferior al propio, y en cambio es de resaltar el registro que se hac&iacute;a de la hipergamia en la antigua sociedad maya.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, mujeres de otros sitios que se convirtieron en madres y esposas de los dirigentes de una ciudad diferente a la de su origen, tambi&eacute;n fueron representadas en la escultura monumental. Es altamente significativo que estas mujeres del per&iacute;odo Cl&aacute;sico hayan sido retratadas en los espacios dedicados a los discursos hist&oacute;ricos oficiales, lo que no ocurri&oacute; por ejemplo entre los mexicas. Lo anterior se&ntilde;ala una participaci&oacute;n diferente de la mujer en el &aacute;mbito pol&iacute;tico dentro de ambas culturas, como lo han mostrado nuevas lecturas epigr&aacute;ficas y datos arqueol&oacute;gicos. Sirva de muestra el hallazgo reciente del entierro de la se&ntilde;ora Kalomt'e K'abel, esposa del gobernante K'inich Bahlam II de El Per&uacute;&#45;Wak'a, quien recibi&oacute; el t&iacute;tulo de <i>ixkalo'mte,</i> que equivale a ser la soberana de un territorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, y como sugerencia para una pr&oacute;xima edici&oacute;n del volumen, ser&iacute;a conveniente incluir informaci&oacute;n sobre la ceremonia y el nombre de los personajes que se representaron en varias esculturas monumentales usadas como ilustraciones de las mujeres mayas. Por ejemplo: en la Figura 48, donde se retrat&oacute; a la Se&ntilde;ora Hix Bahlum junto a P&aacute;jaro Jaguar IV, ambos haciendo autosacrificio; la Figura 49, donde se encuentra la imagen de la Se&ntilde;ora K'abal Xook, esposa principal del gobernante Itzamnaaj Bahlam III conjurando a un ser h&iacute;brido y celebrando la ascensi&oacute;n al trono de su marido; y la Figura 52, donde P&aacute;jaro Jaguar IV realiza una danza junto a una de sus consortes, la Se&ntilde;ora Gran Cr&aacute;neo: escena en la que &eacute;l sostiene un cetro con la representaci&oacute;n del dios K'awiil y ella carga un atado con jades. Si se conoce el nombre y actividades en las que participaron estas mujeres que alguna vez habitaron Yaxchil&aacute;n, ser&aacute; necesario citarlas en el libro de Miriam L&oacute;pez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, ser&aacute; imprescindible corregir la identificaci&oacute;n err&oacute;nea de una pieza prehisp&aacute;nica. La Figura 51 identificada por Alfredo Chavero como una representaci&oacute;n de la diosa Ix Chel, en realidad representa un bulto mortuorio dispuesto sobre una especie de banco, que ostenta un llamativo tocado de serpiente de guerra con largas plumas. Figurilla que por su estilo seguramente procede de Jonuta, Tabasco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miriam L&oacute;pez concluye su texto afirmando que durante la conformaci&oacute;n de los Estados mesoamericanos tuvo lugar el declive del estatus femenino, y que &eacute;stos legitimaron esta diferencia a trav&eacute;s de los valores religiosos y los teotipos femeninos. Los &aacute;mbitos de control de las deidades femeninas se relacionaban con la Tierra, los mantenimientos, la sexualidad, el parto, la fertilidad, el hilado, el tejido, as&iacute; como la muerte. Destaca que en el culto oficial se justificaba la desigualdad de g&eacute;nero, pero en el culto popular hab&iacute;a m&aacute;s complementariedad. El estudio de la ideolog&iacute;a y la religi&oacute;n permiten se&ntilde;alar que el g&eacute;nero era una herramienta para mantener las jerarqu&iacute;as sociales, donde lo divino era el modelo de lo terrenal. La dominaci&oacute;n masculina en ambas sociedades se gener&oacute; como una necesidad de controlar a las mujeres "productoras de bienes y reproductoras".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pasado se marcaron con claridad la divisi&oacute;n sexual del trabajo y la educaci&oacute;n ense&ntilde;&oacute; normas por g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a de g&eacute;nero a las fuentes y materiales arqueol&oacute;gicos resulta ser una llave importante para entender la din&aacute;mica social. Sin embargo, como lo se&ntilde;ala la misma autora, quedan muchos estudios por realizarse (pp. 235&#45;237). Este libro es un buen comienzo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mujer divina, mujer terrena. Modelos femeninos en el mundo mexica y maya</i> es un volumen que si bien aborda un tema especializado, su lenguaje y la claridad de su exposici&oacute;n lo hacen comprensible a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio. La cantidad de informaci&oacute;n revisada para conformarlo, as&iacute; como la comparaci&oacute;n puntual de categor&iacute;as contrastadas por la autora muestran la rigurosidad de su investigaci&oacute;n. Su adquisici&oacute;n ser&aacute; indispensable para todos los investigadores que estudien el tema de g&eacute;nero, pero tambi&eacute;n constituir&aacute; una referencia obligada para quienes analicen el rol social de las mujeres mayas y mexicas en la &eacute;poca prehisp&aacute;nica.</font></p>      ]]></body>
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