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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Cantares mexicanos,</b></i> <b>2 v., edici&oacute;n de Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Eduardo Matos Moctezuma</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Fideicomiso Teixidor, 2011.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay obras que por su importancia se constituyen en verdaderas joyas de la literatura. Es el caso de <i>Cantares mexicanos.</i> Y no dudo en se&ntilde;alarlo as&iacute;, ya que estamos ante un escrito que nos muestra, por un lado, logrados ejemplos de la literatura n&aacute;huatl escritos en el siglo XVI y, por el otro, nos brinda en sus p&aacute;ginas un mestizaje cultural al contener escritos de pasajes b&iacute;blicos, del Nuevo Testamento y sermones que sirvieron a los frailes en sus intentos evangelizadores. Ambas partes, pues, se unen para darnos un momento crucial de nuestra historia por medio de la palabra escrita.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hagamos un poco de memoria. Recordemos el decir de Alfonso Reyes en su <i>Visi&oacute;n de An&aacute;huac</i> al referirse a Tenochtitlan:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la ciudad se hab&iacute;a dilatado en imperio, y el ruido de una civilizaci&oacute;n cicl&oacute;pea, como la de Babilonia y Egipto, se prolongaba, fatigado, hasta los infaustos d&iacute;as de Moctezuma el doliente. Y fue entonces cuando, en envidiable hora de asombro, traspuestos los volcanes nevados, los hombres de Cort&eacute;s ("polvo, sudor y hierro") se asomaron sobre aquel orbe de sonoridad y fulgores &#45;espacioso circo de monta&ntilde;as.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A sus pies, en un espejismo de cristales, se extend&iacute;a la pintoresca ciudad, emanada toda ella del templo, por manera que sus calles radiantes prolongaban las aristas de las pir&aacute;mides (Reyes,</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, al asombro inicial de los conquistadores se un&iacute;a el ansia por el oro y la necesidad de convertir al ind&iacute;gena a una nueva manera de pensar. El aparato militar peninsular, con el apoyo de miles y miles de ind&iacute;genas enemigos del mexica, dej&oacute; sentir su fuerza avasalladora que culmin&oacute; aquel 13 de agosto de 1521. De este hecho dije en su momento: "&iexcl;Cu&aacute;n dif&iacute;cil resulta para el vencido en guerra poder dar su versi&oacute;n de lo ocurrido...! Y es que el vencedor... no abre el menor resquicio por medio del cual el denostado pueda, siquiera por un momento, erguir la cabeza para contar la tragedia que sufre en carne propia. A la humillaci&oacute;n de la derrota se une la imposici&oacute;n de todo tipo que lo deja en un plano de inferioridad que dif&iacute;cilmente puede sortear para tratar de encauzar su vida por otros derroteros, pues la libertad se ausenta de manera irremediable" (Matos, 2006).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la empresa militar le sigui&oacute; una tarea ardua y dif&iacute;cil: la de tratar de cambiar la manera de pensar de los pueblos mesoamericanos. Una tradici&oacute;n que hab&iacute;a prevalecido por cientos y miles de a&ntilde;os se ve&iacute;a bruscamente alterada por nuevas formas de pensamiento, por otros dioses, por una manera diferente de aprehender el universo. Con la conquista espa&ntilde;ola, tanto militar como ideol&oacute;gica, se daba paso a un nuevo orden de cosas en donde el ind&iacute;gena, vencido, pas&oacute; a ser sujeto de explotaci&oacute;n a manos del vencedor. As&iacute; lo dijo en 1528 un ind&iacute;gena an&oacute;nimo de Tlatelolco, lugar de la &uacute;ltima resistencia mexica, testigo de aquellos acontecimientos: "Fue cuando qued&oacute; vencido el tlatelolca, el gran tigre, el gran &aacute;guila, el gran guerrero. Con esto dio su final conclusi&oacute;n la batalla". Y agrega: "Y todo esto pas&oacute; con nosotros. Nosotros lo vimos, nosotros lo admiramos; con esta lamentosa y triste suerte nos vimos angustiados" <i>(Relato de la Conquista,</i> 2006).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Callaba el sacerdote n&aacute;huatl para dar paso a la palabra del sacerdote cristiano. Los &aacute;ngeles substitu&iacute;an a los demonios seg&uacute;n la manera de pensar de aquellos hombres de polvo, sudor y hierro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a todo, la palabra perdur&oacute;. Lleg&oacute; a nosotros por diversos medios. Los mayas nos dejaron su historia grabada en la piedra; los nahuas labraron grandes monumentos en los que supieron capturar el tiempo; los mixtecos nos legaron c&oacute;dices que encierran sabidur&iacute;a, historia, arte. Es el lenguaje de las piedras, de los c&oacute;dices, del muro hecho color en donde qued&oacute; plasmado su mensaje milenario. Despu&eacute;s de la conquista la lengua n&aacute;huatl se expres&oacute; a trav&eacute;s de escritos con caracteres latinos gracias a la labor primero de franciscanos y despu&eacute;s de otras &oacute;rdenes religiosas; tambi&eacute;n perduraron las lenguas que continuaron y siguen vigentes hoy d&iacute;a. El hecho es que la antigua palabra guard&oacute; toda su riqueza y por medio de ella se preservaron los pensamientos ancestrales. As&iacute;, la estructura del universo; el poblado pante&oacute;n de dioses y diosas; las costumbres cotidianas; el mundo de los vivos y de los muertos se salvaguardaron para llegar hasta nosotros que, absortos, podemos penetrar en los arcanos de un pueblo. &iexcl;Qu&eacute; importancia debi&oacute; de tener la palabra que a su m&aacute;ximo gobernante se le denominaba <i>tlatoani,</i> "el que posee la palabra"!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cantares mexicanos</i> es el resultado del encuentro de dos mundos. La feliz frase que acu&ntilde;ara Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla cobra realidad en este manuscrito en donde el n&aacute;huatl se acompa&ntilde;a del castellano y en donde vemos el pensamiento del sacerdote mexica y el discurrir del fraile. Muchos a&ntilde;os debieron pasar para que esta empresa llegara a buen t&eacute;rmino. Primero fue la publicaci&oacute;n, por parte de la UNAM, del facs&iacute;mil de la obra en el a&ntilde;o 1994 en una preciosa edici&oacute;n que era el antecedente de lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s. En efecto, los tres tomos que ahora salen a la luz se deben al empe&ntilde;o y dedicaci&oacute;n de un grupo selecto de nahuatlatos encabezados por el doctor Le&oacute;n&#45;Portilla y Guadalupe Curiel como parte del seminario en que se revis&oacute; y discuti&oacute; el manuscrito. Fueron sus integrantes Georges Baudot, Karen Dakin, Ignacio Guzm&aacute;n, Ascensi&oacute;n Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n&#45;Portilla, Patrick Johansson, Leonardo Manrique, Pilar M&aacute;ynez, Francisco Morales, Federico Navarrete, Salvador Reyes Equiguas, Librado Silva Galeana, Thomas Smith y Rafael Tena. Gracias a ellos, hoy podemos acceder a la palabra antigua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del manuscrito es a todas luces fascinante. Por los estudios emprendidos sabemos que el libro consta de trece apartados que aluden a temas diversos. Ellos son:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Los "Cantares mexicanos" propiamente dichos (folios 1r al 85r)</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. "Kalendario mexicano, latino y castellano" (folios 86r. al 100r). En este apartado se incluyen 11 l&aacute;minas, 7 en color. Est&aacute; escrito en castellano por fray Bernardino de Sahag&uacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. "Arte adivinatoria o <i>tonal&aacute;matl"</i> (folios 101r al 105v). Tambi&eacute;n obra de Sahag&uacute;n, "que quiso enmendar en 1585 lo que sobre esto ten&iacute;a escrito en el libro IV de su <i>Historia general de las cosas de la Nueva Espa&ntilde;a",</i> seg&uacute;n nos dice el doctor Le&oacute;n Portilla en la "Introducci&oacute;n General" de la obra.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Trata de ejemplos en referencia al sacramento de la Eucarist&iacute;a (folios 126r al 139v). En el folio 137r se menciona el a&ntilde;o 1582. Est&aacute; en n&aacute;huatl al igual que el resto de los documentos que siguen a continuaci&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Serm&oacute;n denominado "Pl&aacute;tica indiferente para donde quiera" (folios 140r al 146r)</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Otro serm&oacute;n dedicado a la Eucarist&iacute;a (folios 147r al 152r).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Es el pasaje de San Mateo sobre la curaci&oacute;n de la hija de Jairo (folios 152r al 156r).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Texto en que Huitzilopochtli llama a la guerra (folio 157r).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Serm&oacute;n acerca de vivir cristianamente (folios 158r al 162v).</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Meditaci&oacute;n sobre la postrimer&iacute;a de la muerte (folios 163r al 169r).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Trata de la vida y muerte del ap&oacute;stol San Bartolom&eacute; (folios 170r al 178r)</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. Adaptaci&oacute;n de las f&aacute;bulas de Esopo a la mentalidad nahua (folios 179r al 191r).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. "La historia de la Pasi&oacute;n de Ntro. Se&ntilde;or Jesuchristo en lengua mexicana" (folios 192r al 285v)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra se concibi&oacute; como un todo. A esta conclusi&oacute;n se llega despu&eacute;s de an&aacute;lisis minuciosos. La letra empleada fue la it&aacute;lica con algunas variantes y del estudio emprendido por Ascensi&oacute;n Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n Portilla y Liborio Villag&oacute;mez se desprenden una cantidad de datos interesantes como es el tipo de letra ya mencionado; el papel empleado en su elaboraci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas y filiaci&oacute;n de los textos. Acerca del origen del manuscrito se&ntilde;alan estos autores: "Tenemos certeza de que los tres primeros proceden del <i>scriptorium</i> de Santa Cruz de Tlatelolco, el centro de investigaci&oacute;n m&aacute;s productivo del siglo XVI &#91;...&#93;" (p. 97).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este estudio pormenorizado le sigue un Estudio Introductorio que nos da Miguel Le&oacute;n Portilla, en donde alude a diversos temas como son la perduraci&oacute;n y aprovechamiento de los <i>Cantares;</i> el redescubrimiento del manuscrito; las fechas que en &eacute;l se mencionan con la certeza de su elaboraci&oacute;n a fines del siglo XVI y otros temas que enriquecen el conocimiento de la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este primer tomo que incluye los estudios realizados termina con el trabajo de Salvador Reyes Equiguas acerca de la "Identificaci&oacute;n de las aves mencionadas en los <i>Cantares...</i> ".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos tomos siguientes (I y II) comprenden la paleograf&iacute;a, traducci&oacute;n y notas de los folios 1r al 85r de <i>Cantares mexicanos.</i> La edici&oacute;n contempl&oacute; poner la lengua original en que fueron escritos, el n&aacute;huatl, y la versi&oacute;n castellana de los mismos. Intervinieron en esta labor Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla, Librado Silva Galeana, Francisco Morales y Salvador Reyes Equiguas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No tengo la menor duda de que, una vez que se complete el resto de la obra, &eacute;sta se convertir&aacute; en uno de los grandes aportes a la literatura universal. <i>Cantares mexicanos</i> es, por derecho propio, s&iacute;mbolo de un pasado que se convierte en presente. Al lenguaje simb&oacute;lico de las piedras se une el lenguaje escrito. La palabra en lengua ind&iacute;gena perdura entre nosotros y es nuestro deber hacer que dure muchos a&ntilde;os, siglos, para que siga siendo el medio de expresi&oacute;n de estos pueblos. Es por eso que hoy hago una petici&oacute;n que espero tenga eco: la necesidad de declarar a las lenguas ind&iacute;genas de M&eacute;xico como patrimonio de la humanidad ante la Unesco. Solo as&iacute; se tomar&aacute; conciencia de la importancia de que la palabra perdure, se aliente y contin&uacute;e d&aacute;ndonos su contenido. Es por eso que hoy celebramos la presencia de <i>Cantares mexicanos.</i> Con su estudio y publicaci&oacute;n se conservan las expresiones de dos lenguas en un momento clave de nuestra historia, del ayer y del hoy, lo que fuimos y lo que somos. Darlas a conocer es nuestro deber como estudiosos del pasado, un pasado que se volvi&oacute; presente y en el que abrevamos la sabidur&iacute;a de los hombres que fueron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rescatemos el lenguaje en cualquiera de sus manifestaciones. Hacerlo y convertirlo en realidad es lograr que perdure la esencia del hombre. Este es el caso de <i>Cantares mexicanos</i>.</font></p>     ]]></body>
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