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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Xipe Tótec.: Guerra y regeneración del maíz en la religión mexica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carlos Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez, <i>Xipe T&oacute;tec. Guerra y regeneraci&oacute;n del ma&iacute;z en la religi&oacute;n mexica</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Miguel Pastrana Flores</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia/Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2011.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra objeto de este breve comentario es &#45;como lo se&ntilde;ala el propio autor&#45;la versi&oacute;n mejorada de su tesis de doctorado en Estudios Mesoamericanos. En ella se busca dentarse en el conocimiento de uno de los dioses m&aacute;s mencionados y recurrentes en los estudios sobre la religi&oacute;n de los antiguos nahuas, Xipe T&oacute;tec. Sin embargo, al recorrer las p&aacute;ginas del libro, queda claro que el ser abundantemente mencionado no equivale a ser bien conocido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al comienzo del libro se exponen las principales ideas y algunos lugares comunes entre los mesoamericanistas sobre Xipe T&oacute;tec, como su supuesta extranjer&iacute;a respecto del centro de M&eacute;xico, el supuesto car&aacute;cter de dios de la primavera vinculado a la renovaci&oacute;n vegetal en general, la relaci&oacute;n con la guerra y el poder, para establecer con claridad los problemas de investigaci&oacute;n que tratar&aacute; de desmenuzar y responder el cuerpo del trabajo. El autor reconoce los aportes de otros estudiosos al tema de su inter&eacute;s, especialmente los se&ntilde;alados por Eduard Seler, quien "sent&oacute; las bases para la interpretaci&oacute;n de Xipe T&oacute;tec y su culto en Mesoam&eacute;rica" (p. 15). Tambi&eacute;n menciona y aprovecha los estudios de Alfonso Caso, Johanna Broda, Michel Graulich y Alfredo L&oacute;pez Austin, entre otros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales puede decirse que el libro de Carlos Gonz&aacute;lez es un muy ejemplo de lo que se puede lograr cuando se establece un di&aacute;logo cr&iacute;tico entre el an&aacute;lisis de los materiales arqueol&oacute;gicos y los textos hist&oacute;ricos. Justamente, el autor establece desde el primero momento la necesidad de vincular la revisi&oacute;n cuidadosa de los datos aportados por la exploraci&oacute;n arqueol&oacute;gica, con los resultados del an&aacute;lisis textual e iconogr&aacute;fico de documentos escritos y c&oacute;dices pictogr&aacute;ficos. Uno de los asuntos a destacar es el equilibrio que logra el autor en el tratamiento tanto de lo arqueol&oacute;gico como de lo documental, ambos tipos de fuentes de complementan y sustentan mutuamente, por ello no es un libro de arque&oacute;logo puro o de historiador tradicional, es un comprensivo estudio antropol&oacute;gico con un claro enfoque hist&oacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la estructura del libro, puede decirse que, adem&aacute;s de la consabida introducci&oacute;n y las obligadas conclusiones, se articula en cinco grandes cap&iacute;tulos que responden en lo general ciertos problemas de investigaci&oacute;n, como lo es "el que ata&ntilde;e a su antig&uuml;edad en Mesoam&eacute;rica, el cual suele vincularse con de la adscripci&oacute;n geogr&aacute;fica de su origen" (p. 25). Tambi&eacute;n est&aacute; "el aspecto b&eacute;lico del dios y su periodo festivo, &#91;que&#93; si bien siempre se le menciona &#91;...&#93; ha permanecido como un problema latente, en espera de ser abordado" (p. 16).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, en cada uno de los cinco cap&iacute;tulos se propone resolver alguna de estas interrogantes. As&iacute;, en el primer cap&iacute;tulo "Antecedentes de Xipe T&oacute;tec en Mesoam&eacute;rica y entre los mexicas", responde al lugar com&uacute;n entre los estudiosos de asignarle a la deidad un origen for&aacute;neo y de escasa profundidad temporal. Para resolver el asunto el autor hurga en el pasado mesoamericano los posibles antecedentes de la deidad, pasa revista de las afirmaciones sobre su presencia en otros &aacute;mbitos y tiempos de Mesoam&eacute;rica, y hace un balance cr&iacute;tico y cauto sobre el tema. Al final establece, a su juicio, los elementos m&aacute;s seguros, los cuales ubica en Oaxaca durante el Cl&aacute;sico (100&#45;650 d.C.) y en el altiplano central durante el Epicl&aacute;sico (650&#45;900 d.C.), y con ellos establece que "el culto a Xipe T&oacute;tec no era ajeno ni novedoso dentro del &aacute;mbito geogr&aacute;fico, pol&iacute;tico y cronol&oacute;gico en que los mexicas se desenvolvieron" (p. 106). Por ello en lugar ser un reci&eacute;n llegado al pante&oacute;n y ritual de Tenochtitlan el dios "se encontraba enraizado en una de las parcialidades pr&iacute;stinas de la urbe" (p. 107).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, "Escenarios del culto a Xipe T&oacute;tec en Mexico&#45;Tenochtitlan", el autor busca localizar los espacios sagrados dedicados al celebrar los ritos vinculados a la deidad. En mi opini&oacute;n es uno de los cap&iacute;tulos mejor logrados, m&aacute;s sugerentes e interesantes. En &eacute;l ofrece hip&oacute;tesis bien fundamentadas sobre la ubicaci&oacute;n f&iacute;sica de santuarios, templos, plazas y monumentos dedicados a Xipe, tanto en los barrios y la periferia de Tenochtitlan, como en el recinto sagrado de Templo Mayor. Deben destacarse sus ideas entorno a la relaci&oacute;n de algunos de los monumentos rituales m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la pl&aacute;stica mexica con el culto a Xipe, me refiero a las Piedras de T&iacute;zoc, del Exarzobispado y la Piedra del sol, que las interpreta como <i>cuauhxicalli</i> o "vasos de &aacute;guila" para las dos primeras y <i>temal&aacute;catl</i> o "disco de piedra", para la &uacute;ltima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo tercero, "El papel de Xipe T&oacute;tec y de <i>tlacaxipehualiztli</i> en la transferencia del poder de Tula a Mexico&#45;Tenochtitlan", aborda los v&iacute;nculos del pasado tolteca con los mexicas, en especial ciertos pasajes en los cuales estos se presentan as&iacute; mimos como "los herederos directos y leg&iacute;timos de la estafeta del poder cedida por los toltecas" (p. 186). Para ello pasa revista de las cr&oacute;nicas de tradici&oacute;n n&aacute;huatl que se&ntilde;alan la presencia de Xipe T&oacute;tec tanto en la creaci&oacute;n del Quinto Sol, la era de los mexicas, como en la ca&iacute;da de la paradis&iacute;aca e idealizada Tula, as&iacute; como sus v&iacute;nculos con la transferencia del ma&iacute;z de los toltecas a los mexicas. Uno de los principales aportes de este cap&iacute;tulo es se&ntilde;alar los v&iacute;nculos de continuidad entre las fiestas ind&iacute;genas de <i>atcahualo</i> y <i>tlacaxipehualiztli,</i> ya que "conforman un espacio ritual mediante el cual los devotos de Huitzilopichtli conmemoraban los fundamentos m&iacute;ticos de su autoridad" (p. 239).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo, "El culto de Xipe T&oacute;tec en Tenochtitlan y sus relaciones con el ma&iacute;z", aborda la estrecha relaci&oacute;n entre el culto de la deidad con la planta alimenticia por excelencia de Mesoam&eacute;rica. Aqu&iacute; el autor se&ntilde;ala como pese al reiterado y reconocido car&aacute;cter vegetal del culto a Xipe "el aspecto agr&iacute;cola del numen se ha visto opacado &#91;...&#93; frente a la evidente relevancia de la guerra &#91;...&#93;" (p. 241). En este cap&iacute;tulo el autor encuentra una clara continuidad del culto al ma&iacute;z y la propiciaci&oacute;n de las buenas cosechas de las veintenas de <i>tlacaxipehualiztli, tozoztontli</i> y <i>huey tozoztloi,</i> en las cuales "se asociaban los conceptos de agricultura y guerra como una d&iacute;ada generadora y mantenedora de la vida" (p. 296) que se concretaba a trav&eacute;s de las figuras de los granos de ma&iacute;z, a los cuales deb&iacute;a quit&aacute;rseles la cascarilla, es decir, desollarlos, y de los guerreros que en la vida social proporcionaban las ofrendas humanas que ser&iacute;an despojadas de su propia cobertura, es decir, de su piel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el quinto cap&iacute;tulo, titulado "El culto de Xipe T&oacute;tec en Tenochtitlan y sus relaciones con la guerra", se estudia la participaci&oacute;n de los guerreros mexicas y los cautivos por ellos obtenidos en los rituales, y considera que "la fiesta de Xipe T&oacute;tec era, sobre todo, un escenario para el holocausto de cautivos de guerra." (p. 348) Las festividades de Xipe eran tambi&eacute;n el momento ideal para obtener diversos grados de gobierno y militares, como los de los <i>tlatoque,</i> los <i>tetecuhtli</i> y los <i>tequihua.</i> En este tiempo, los guerreros que aportaban las v&iacute;ctimas "revivificaban al dios para activar un sistema de circulaci&oacute;n de semillas de ma&iacute;z y otros cult&iacute;genos mediante el cual alcanzaban una nueva dignidad" (p. 393).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el libro es muy extenso, m&aacute;s de cuatrocientas p&aacute;ginas, y la investigaci&oacute;n es profunda, de ninguna manera es un trabajo con vanas pretensiones exhaustividad que ilusoriamente busque "agotar el tema", pues, como reconoce humildemente el autor "el tema es muy vasto y sin duda continuar&aacute; siendo abordado a trav&eacute;s de futuros y mejores trabajos" (p. 20). Sino que busca y logra abrir nueva vetas en el estudio de la religi&oacute;n y el pante&oacute;n mesoamericano, pues "&#91;...&#93; pretende convertirse en un eslab&oacute;n provechoso para el mejor conocimiento de una deidad mesoamericana significativa" (p. 20).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido puede afirmarse que Carlos Gonz&aacute;lez ha alcanzado sus principales objetivos, pues a trav&eacute;s de su trabajo ha profundizado y puntualizado las a&ntilde;ejas hip&oacute;tesis de Seler, al tiempo que nos ha ubicado mejor en el tiempo y en la geograf&iacute;a, as&iacute; como en el espacio f&iacute;sico de Tenochtitlan a un viejo dios mesoamericano, y ha vinculado de manera por dem&aacute;s interesante, el culto al ma&iacute;z con el culto a la guerra, como parte de un complejo sistema que permit&iacute;a la renovaci&oacute;n del vegetal y, como dice el autor, de la vida misma.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general Carlos Gonz&aacute;lez sale muy bien librado de un planteamiento de investigaci&oacute;n tan ambicioso, pues aporta ideas e hip&oacute;tesis novedosas al tiempo que pone orden en una ingente cantidad de informaci&oacute;n, cualidades que &#45;sin duda&#45; har&aacute;n de este libro una obra de referencia obligada para todos los interesados no s&oacute;lo en el pante&oacute;n mexica y n&aacute;huatl, sino en la religiosidad de tradici&oacute;n mesoamericana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es de se&ntilde;alar que no dejan de extra&ntilde;arse algunas ausencias en su trabajo. Entre estos destaca lo que se refiere al nombre mismo de la deidad y sus apelativos. Ciertamente, todos los que se han acercado al numen reconocen problemas con el ep&iacute;teto de Xipe T&oacute;tec, ya sea que a Xipe se le otorgue el valor de "El desollado" como tradicionalmente se ha hecho, o se le denomine "El due&ntilde;o de piel" como autoriza el an&aacute;lisis de la lengua n&aacute;huatl, pues se compone de <i>xip</i> "piel, c&aacute;scara o cobertura" y el posesivo <i>e,</i> y ciertamente es claro que no es lo es mismo ser despojado de la piel que ser el poseedor de ella, y si bien en la primera nota del libro el autor desglosa las principales propuestas no se compromete expl&iacute;citamente con ninguna; aunque al usar a la largo del libro la expresi&oacute;n convencional de "el desollado" podr&iacute;a pensarse que est&aacute; de acuerdo con ella, pero no da las razones de su elecci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede agregarse que los problemas no se circunscriben a la piel, sino que incluyen el T&oacute;tec, compuesto de la part&iacute;cula <i>to</i> "nuestro" y <i>tecuhti</i> "se&ntilde;or o gobernantes", y por ello traducido convencionalmente como "Nuestro se&ntilde;or", apelativo que no ha sido discutido por otros investigadores, asunto importante pues no se aclara en que sentido es <i>tecuhtli</i> o "gobernante", ni que debe entenderse con precisi&oacute;n por esos "nosotros" sobre quienes ejerce su poder. Aunque en la obra el autor da valiosas pistas para encarar y resolver esta cuesti&oacute;n no la aborda espec&iacute;ficamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, al escoger el autor un tratamiento tem&aacute;tico del culto de Xipe T&oacute;tec no puede evitar recorrer en varias ocasiones los mismos pajes de los ritos en varios cap&iacute;tulos, lo que provoca una cierta repetici&oacute;n y reiteraci&oacute;n de la misma informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cuesti&oacute;n meramente formal, pero que tiene su fondo, es la forma de citar, el autor sigue el sistema de poner las referencias en el cuerpo de texto, con el apellido y el a&ntilde;o, lo cual presenta ciertos inconvenientes, primero el de cortar la lectura, segundo, la imprecisi&oacute;n, pues el lector se ve obligado a remitirse con frecuencia a la bibliograf&iacute;a final para tener una referencia m&aacute;s concreta. Esto no es exclusivo del autor, pero sin duda obra en dem&eacute;rito de la fluidez de la lectura de un libro que est&aacute; bien escrito y en lo general es ameno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, puedo afirmar que el libro <i>Xipe T&oacute;tec,</i> es una equilibrada y profunda investigaci&oacute;n que conjuga las aportaciones de la arqueolog&iacute;a con la lectura atenta de las obras escritas y la observaci&oacute;n cuidadosa de las fuentes pintadas, que ofrece una visi&oacute;n fresca, novedosa y comprensiva de un viejo dios mesoamericano y del pueblo que lo veneraba.</font></p>      ]]></body>
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