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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un cuadro real de la infiltración del hispanismo en el alma india en el llamado "Códice de Juan Bautista"]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estudios cl&aacute;sicos</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Un cuadro real de la infiltraci&oacute;n del hispanismo en el alma india en el llamado "C&oacute;dice de Juan Bautista"</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&Aacute;ngel Mar&iacute;a Garibay K.<sup><a href="#nota">*</a></sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Archivo Capitular de Guadalupe &#45;saqueado por tantas manos&#45; por milagro se conserva un manuscrito que no tom&oacute; el camino de tantos otros, yendo en emigraci&oacute;n al extranjero. Conocido y citado parcialmente,<sup><a href="#nota">1</a></sup> no ha sido a&uacute;n divulgado en su integridad. Valor de documento hist&oacute;rico tiene suficiente, pero es para m&iacute; m&aacute;s valioso, si se mira como una muestra de la penetraci&oacute;n de la cultura espa&ntilde;ola en el alma de un indio. Este es el aspecto &uacute;nico que voy a considerar en la presente pl&aacute;tica. La Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico ha dedicado algunos de sus Cursos de Invierno de este a&ntilde;o al estudio de los fen&oacute;menos de transculturaci&oacute;n en M&eacute;xico durante el siglo XVI y, entre los numerosos documentos que para estudio tan importante pueden aquilatarse, creo dif&iacute;cil hallar uno m&aacute;s representativo que el presente. Agradecido a la deferencia que me hace la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras al invitarme, me voy a limitar a se&ntilde;alar en forma esquem&aacute;tica, impuesta por la abundancia misma del material, algunas aristas que ayuden al trazo de la fisonom&iacute;a interior de un mexicano del siglo XVI; por la raza y la lengua, indio; por las preocupaciones y tendencias, ya muy espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha dado de tiempo atr&aacute;s el nombre de <i>Anales de Juan Bautista</i> al manuscrito de que trato. El fundamento de tal nombre es la nota de que hablar&eacute; en seguida y el nombre con su r&uacute;brica que en la primera foja tiene. La nota que encabeza la p&aacute;gina tercera dice as&iacute;: "Comenz&oacute;se este cuaderno donde se asienta el tributo que se cobra para su majestad de los indios e indias vagamundos que no tributan &#45;d&iacute;a 6 del mes de&#45; mil y quinientos setenta y cuatro a&ntilde;os. Todo lo cual se cobra por Juan Bautista, alguacil por comisi&oacute;n de su Excelencia. 1574 a&ntilde;os".<sup><a href="#nota">2</a></sup> Dado que tanto la letra del nombre de la primera foja, como la de esta nota es id&eacute;ntica a la del resto del manuscrito, puede tenerse por suficiente prueba de haber sido el que as&iacute; se nombra quien redact&oacute; las noticias que el manuscrito contiene.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El manuscrito tal como hoy lo conservamos, es copia de anteriores apuntes; lo cual es claro viendo las veces en que se equivoca, poniendo una frase por otra, y luego corrige tachando, no tanto que no se vea lo que hab&iacute;a escrito, que abajo vuelve a escribir.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Conjeturo que en otros papeles ten&iacute;a hechas sus anotaciones y, al no aprovechar su cuaderno para lo que la nota indicaba, como en efecto no lo aprovech&oacute;, por causas ignoradas, quiso usarlo para pasar en &eacute;l sus anteriores apuntes. Al hacerlo sufri&oacute; nuevas equivocaciones en la secuela cronol&oacute;gica y aun, en algunos casos, posibles omisiones del texto que iba copiando. La &uacute;ltima de las sesenta fojas que hoy tiene est&aacute; mutilada y, por el reverso, escrita en sentido contrario al del resto del manuscrito. Las pastas son de pergamino y contempor&aacute;neas a la escritura del cuaderno, como se ve por haber escrito el mismo redactor en la parte interior de la cubierta final algunas noticias, aunque de a&ntilde;os muy posteriores: 1582. El papel y la letra son, sin duda alguna, del siglo XVI. Las dimensiones son 312 por 103 mil&iacute;metros. La belleza y limpieza del manuscrito son un indicio de que el autor ten&iacute;a la tradici&oacute;n, ya gloriosa, de la letra del colegio de Santa Cruz de Tlatelolco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor del manuscrito es ciertamente un indio, ni muy culto, ni tampoco de cultura rudimentaria. Bien puede haber sido estudiante de Santiago, o al menos, y esto s&iacute; con seguridad, del colegio de fray Pedro de Gante, a quien trata con frecuencia y de quien tambi&eacute;n con cierta frecuencia habla, como vamos a ver abajo. Vive cercano a San Francisco, en el barrio de San Juan, convive con los frailes franciscanos, cuyos nombres m&aacute;s famosos, como Gante, Sahag&uacute;n, Molina, Focher, etc&eacute;tera, cita, y de quienes da noticias, algunas ignoradas hasta hoy d&iacute;a, como la de la fecha de la muerte del &uacute;ltimo que mencion&eacute;.<sup><a href="#nota">4</a></sup> Es un indio de los formados por los franciscanos y muy amartelado a ellos. Fuera de estos indicios, hay los evidentes de: 1) la <i>lengua,</i> limpia y bien cortada, aunque no exenta de incorrecciones, que traslucen ya la lucha entre la lengua de Castilla y la de An&aacute;huac; 2) el <i>inter&eacute;s</i> que el redactor pone en todo cuanto a los indios se refiere y 3) la <i>paladina afirmaci&oacute;n,</i> cuando en frases como &eacute;sta: <i>ixquichtin timacehualtin:</i> "todos nosotros los indios",<sup><a href="#nota">5</a></sup> se declara natural de la tierra. No puedo ampliar m&aacute;s estas reflexiones, por falta de espacio, y las relego al estudio de la versi&oacute;n que tengo intentado dar a las prensas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partamos del hecho de que es un indio quien habla en su lengua y de que son los hechos del M&eacute;xico de entonces, semilla y principio del M&eacute;xico inmortal, lo que &eacute;l con una candorosa diafanidad nos ha dejado dibujados en su manuscrito. Vamos a hacer un recorrido al vuelo por muchos de estos breves cuadros, trazados en el silencio y sin pretensiones de publicidad, que un indio del siglo XVI hac&iacute;a de la vida de la Colonia, ya no en sus principios de lucha, sino en su pleno camino de desarrollo. Los datos que tenemos a nuestra vista son del a&ntilde;o 1564 al 1569 y s&oacute;lo por manera de excurso tendremos algunos que retroceden hasta el 1555 y otros que avanzan al 1582. El cuadro integral que hemos de examinar es el de aquellos seis a&ntilde;os. Entremos por ellos, pero antes definamos algunos caracteres generales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nombre de <i>Anales</i> dado a este manuscrito no es exacto, porque prejuzga de su naturaleza. Llamamos as&iacute; com&uacute;nmente a las efem&eacute;rides, casi oficiales, que hac&iacute;an los indios, y de que tenemos buena muestra en los de Chimalph&aacute;in,<sup><a href="#nota">6</a></sup> C&oacute;dice Aubin, Tecamachalco,<sup><a href="#nota">7</a></sup> para citar los m&aacute;s conocidos y famosos. En este g&eacute;nero de documentos se anota el dato escueto, con su indicaci&oacute;n del a&ntilde;o, y en la &eacute;poca postcortesiana, tambi&eacute;n el d&iacute;a y el mes. Tienen particular austeridad y casi siempre, principalmente antes de la Conquista, tratan de temas enteramente colectivos, que importaban m&aacute;s a la comunidad que al individuo. El manuscrito de Juan Bautista difiere notablemente de ellos. No se contenta con poner el dato y la fecha, sino que hace toda una detallada descripci&oacute;n de los asuntos, como veremos. Tiene m&aacute;s semejanza a un Diario, entendiendo bajo este nombre la anotaci&oacute;n de datos que interesan a una persona en particular, o bien, aun siendo de naturaleza generales y p&uacute;blicos, se ven bajo el aspecto del inter&eacute;s personal que entra&ntilde;an. Si los Anales pueden tener antecedentes indios, los Diarios son de car&aacute;cter netamente hisp&aacute;nico. Tenemos en el manuscrito de Juan Bautista un notable caso de hibridaci&oacute;n: a una tendencia prehisp&aacute;nica cede, pero hace su obra con tenor de pensamiento y sentimiento espa&ntilde;ol. Y quedamos indecisos para clasificar la obrita literaria, ya que no la podemos colocar de lleno ni entre los anales, a la manera de los mencionados, ni entre los Diarios propiamente dichos, que m&aacute;s tarde ser&aacute;n tradicionales en el M&eacute;xico hisp&aacute;nico, como vemos por los de Robles, Sedano, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo insistir un poco m&aacute;s en este car&aacute;cter. Como un resultado del Renacimiento podemos ver la tendencia a escribir Diarios y Autobiograf&iacute;as. Sin excederme en un punto que es secundario, debo documentarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Edad Media am&oacute; la historia, pero llevada de su amor a lo extraordinario, por una parte, y de su sentido de los intereses de la unidad de naciones y reinos en una sola cristiandad, por otra, dio mucho mayor importancia a lo general que a lo particular. Las historias son recuento de hechos p&uacute;blicos: gestaci&oacute;n de guerras y su realizaci&oacute;n; emperadores y papas; reyes y capitanes c&eacute;lebres. El individuo desaparece entre el mar de la colectividad que se desborda implacable. Pero llega el Renacimiento y, al volver sus ojos a la antigua cultura greco&#45;romana, halla la diligencia para considerar al individuo. Lee a Suetonio y a T&aacute;cito, y en aqu&eacute;l m&aacute;s que en &eacute;ste, descubre el gusto por la an&eacute;cdota, por el chascarrillo, por el chisme estilizado. La historia de los emperadores es una serie de an&eacute;cdotas, a cual m&aacute;s saboreadas y sabrosas, rayanas en desverg&uuml;enza, pero llenas de individualismo. Ya no es el pueblo el que interesa a este autor: son los hombres, de carne y hueso, con sus errores y sus grandezas. Por esto cuando leemos a Suetonio de nuevo, quedamos con el regusto de la cr&oacute;nica, m&aacute;s o menos mordaz; m&aacute;s o menos sangrienta; m&aacute;s o menos divertida, del peri&oacute;dico que ayer le&iacute;mos, y se nos antoja de una extrema modernidad. Lo mismo puede acontecemos si releemos los <i>Noches &aacute;ticas</i> de Aulo Gelio. Cuanto lee, cuanto oye, cuanto le impresiona, todo es recogido con amoroso af&aacute;n y con ello forma una manera de "almac&eacute;n literario" <i>(literarum penus),</i> en el cual halle la an&eacute;cdota curiosa, el dicho c&eacute;lebre, la fugaz disputa, la risue&ntilde;a gracejada de los comensales, o la nota erudita y el resumen de las discusiones de &aacute;pices que oy&oacute;, si quiere tenerlo a la mano. Lo &uacute;nico que le falt&oacute; a este autor del siglo 11 (115&#45;165) fue datar sus anotaciones. No faltan datos que un erudito desocupado pudiera aprovechar para hacerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tendencia humanista resucitada por el renacimiento pas&oacute; a Espa&ntilde;a y dej&oacute; en diversos cronicones sus huellas. El individuo, hijo del nuevo ideal, que hizo las conquistas del alma y del cuerpo en Am&eacute;rica, llevaba en s&iacute; el sentido de la persona y de la minucia que a la persona se refiere. Hace falta una tesis acerca de este aspecto en los escritos de los frailes que evangelizan y de los capitanes que dome&ntilde;an a los pueblos del continente nuestro. Dar&aacute; sospechadas, pero a&uacute;n no descubiertas riquezas que muestren cu&aacute;n hondamente hab&iacute;a radicado en el alma hispana la tendencia a lo personal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si no parece excesivo, yo dir&iacute;a que el Diario de Juan Bautista va a entroncar en esas ramas seculares y corre por &eacute;l la leche de la loba romana. Espa&ntilde;a, nutrida en ella hasta los huesos, le hab&iacute;a dado a un indio, poco menos que an&oacute;nimo, el gusto por lo individual, lo anecd&oacute;tico, lo pintoresco y lo objetivo. Y el indio en su lengua, sin quererlo, ni adivinarlo, hace literatura del Renacimiento, porque su hispanizaci&oacute;n interior le lleva a expresarse con un aire de periodismo, dir&iacute;amos hoy d&iacute;a, o de cuadros de costumbres, para hablar en lengua de otros d&iacute;as. He aqu&iacute; el primer rasgo innegable, a mi juicio, de la influencia del hispanismo cultural en el alma de un indio. Naturalmente que la comprobaci&oacute;n de ello debe ser la lectura al menos parcial de dicho diario, que no pudiendo hacer por su magnitud, citaremos suficientemente en seguida. Aplazamos a estas citas la prueba.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter objetivo de reproducci&oacute;n es notable en este escrito. No s&oacute;lo porque es tan pl&aacute;stico que nos obliga a verlo con sus colores y su viveza natural, pero ce&ntilde;ido a una sobriedad que no es la de los dem&aacute;s escritores en lengua n&aacute;huatl. Dicho car&aacute;cter para m&iacute; es uno de los m&aacute;s notables signos de su hispanizaci&oacute;n interior. En efecto, cuantos hayan saludado los viejos escritos ind&iacute;genas, hechos bajo la mirada y sugesti&oacute;n de los misioneros, pero con entera libertad de acci&oacute;n, habr&aacute;n podido advertir la redundancia, amplitud y hasta ampulosidad que, si por una parte muestran el encanto peculiar, expresivo y morosamente insistente, de la mentalidad nahuatlaca, por otra son poco sufribles para quien vive a la prisa a que vivimos, o piensa con una ligereza m&aacute;s &aacute;gil, con que siempre ha pensado el castellano. Leemos la <i>Historia de la conquista,</i> o las <i>Pl&aacute;ticas</i> de los doce misioneros con los sacerdotes de los &iacute;dolos,<sup><a href="#nota">8</a></sup> una y otra de los indios auxiliares de Sahag&uacute;n, o bien el <i>Huehuetlatolli</i> recogido por Olmos y dado a luz por fray Juan Bautista, fraile franciscano hom&oacute;nimo de nuestro indio &#45;&iquest;tuvo tal vez relaci&oacute;n con &eacute;l en su bautismo?&#45;,<sup><a href="#nota">9</a></sup> o bien la <i>Relaci&oacute;n</i> del hecho guadalupano que se atribuye a Antonio Valeriano, indio maestro en toda erudici&oacute;n y admirablemente triling&uuml;e,<sup><a href="#nota">10</a></sup> y quedamos complacidos de su ex&oacute;tica expresi&oacute;n, pero a las cuantas p&aacute;ginas damos de mano el libro, cansados de ese flujo casi interminable de repeticiones, redundancias, parafraseos, acumulaci&oacute;n de sin&oacute;nimos y de frases que con leve matiz difieren. Ser&aacute; un car&aacute;cter de estil&iacute;stica azteca, pero a nosotros nos enfada. No entra en la mentalidad hisp&aacute;nica. Y lo mismo nos sucede si queremos leer, para dar un ejemplo solo, el admirable libro de fray Juan de Mijangos <i>Espejo</i> <i>divino</i>,<sup><a href="#nota">11</a></sup> que con la m&aacute;s brillante y robusta lengua n&aacute;huatl, nos abruma, sin embargo, con su difusi&oacute;n m&aacute;s asi&aacute;tica. Si la profusa amplificaci&oacute;n de palabras y conceptos es connatural a la expresi&oacute;n del pensamiento en lengua de M&eacute;xico, es lo m&aacute;s alejado que hay de la recta y sobria expresi&oacute;n castellana, aun en los d&iacute;as de barroquismo literario, ya cercanos cuando Juan Bautista escrib&iacute;a su diario. Pues bien, vamos a ver c&oacute;mo se expresa &eacute;l, olvidado de la manera ind&iacute;gena y pensando a la espa&ntilde;ola, aunque con la m&aacute;s pura dicci&oacute;n n&aacute;huatl. Comenzar&eacute; a dar citas, tomadas a al azar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El martes 9 de marzo de 1566 hubo un hecho que conmovi&oacute; a la ciudad de M&eacute;xico. La c&aacute;rcel se desplom&oacute;. He aqu&iacute; c&oacute;mo lo cuenta el indio en su manuscrito:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hubo desplome en la c&aacute;rcel; se derrumb&oacute; la casa; enteramente se acab&oacute; la entrada que era; todo un lado se derrumb&oacute; del piso de arriba, que estaba sobre la casa de los Se&ntilde;ores del Consejo, donde se hac&iacute;a la audiencia. Y all&iacute; murieron cuatro; dos personas de Atzacualco, dos de Santa Mar&iacute;a; y un alguacil, de nombre Toribio Cuauhtli, cantor de San Juan, vecino de Tequixquipan, y una mujercita con su ni&ntilde;o de cuna, la cual estaba dando el pecho a su hijo, no murieron del todo, sino que poco a poco fueron saliendo de entre la tierra. En cuanto a los que murieron, s&oacute;lo de tres est&aacute;n aqu&iacute; los nombres: Mart&iacute;n Cano Ch&aacute;chal, vecino de Atzacualco, y un alguacil, de nombre Tezca, tambi&eacute;n vecino de Atzacualco, y en tercer lugar, un principal, de nombre Josef Icnox&oacute;chitl, hijo que fue de Don Diego Tehuetzquiti: dos a&ntilde;os hab&iacute;a sido alguacil. Y se derrumb&oacute; la c&aacute;rcel precisamente al medio d&iacute;a. Y a Mart&iacute;n Cano y a Pedro Tezca los fueron a enterrar a San Francisco; del Palacio los sacaron, y a don Joserf, en San Pablo lo enterraron.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora vamos con &eacute;l al Mercado de San Hip&oacute;lito, entonces de importancia, principalmente para los indios. Dos curiosos cuadros nos dar&aacute; de lo que ve all&iacute;. "Jueves a 27 de febrero de 1567 a&ntilde;os, fue cuando le rompieron los dientes a un hombre por haber hecho juramento en falso, y fue en San Hip&oacute;lito donde le rompieron los dientes".<sup><a href="#nota">13</a></sup> M&aacute;s pintoresco es el segundo, y os ruego me excus&eacute;is por la cita:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n en esta fecha &#91;30 de noviembre de 1564&#93; se escaparon a campo abierto los toros en el mercado de San Hip&oacute;lito y una pobre mujercilla dio a luz; all&aacute; al pie de la horca fue a parir; no m&aacute;s la envolvieron en una manta para llevarla a su casa, y tan pronto como naci&oacute; el ni&ntilde;ito, luego lo llevaron al templo, lo fueron a bautizar. Tambi&eacute;n entonces fue cuando se pararon all&aacute; donde se hac&iacute;a la procesi&oacute;n de las gentes de San Pablo y derrumbaron la casa, all&aacute; donde si hizo la procesi&oacute;n.<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquel a&ntilde;o, por lo visto, no fue verdad lo de "dichoso mes, que empez&oacute; por Todos Santos y acab&oacute; con San Andr&eacute;s", pues vemos los sucesos populares si no muy importantes a nuestra lejan&iacute;a, s&iacute; llenos de inter&eacute;s para Juan Bautista. Lo que nos interesa a nosotros ahora es la concisi&oacute;n casi lac&oacute;nica con que los cuenta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vaya una noticia m&aacute;s de otro orden: "Martes a 7 de marzo de 1564 a&ntilde;os, fue cuando se present&oacute; un escrito de los barrios: pidieron una c&aacute;rcel a los alcaldes y la pidieron porque all&iacute; deber&aacute; meterse a quien sea necesario, y no atarlo a una estaca en cualquier lugar: lo han ido a apedrear los espa&ntilde;oles".<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En seis l&iacute;neas todo un cuadro: vemos al indio reo atado a una estaca y a los espa&ntilde;oles que para divertirse le tiran piedras, y o&iacute;mos a los alcaldes que reciben a los de los barrios, que leen su escrito, en el cual se pide para la dignidad humana que se haga una c&aacute;rcel, donde el delincuente se halle a salvo de vejaciones. Atiendo aqu&iacute; a la objetividad del relato; dejo de notar lo que significa como indicio de la disposici&oacute;n de los indios para defender sus derechos.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por no hacerme interminable, vaya esta cita &uacute;ltima en el mismo campo:</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora que es 6 de abril de 1564 a&ntilde;os fue cuando descuartizaron al negro Pastrello: mat&oacute; a su amo, y el negro fue llevado en una carreta &#91;<i>carretaco</i> dice el indio con un hibridismo&#93; all&aacute; a las Tinajas: lo descuartizaron a media calle; lo fueron siguiendo para que lo vieran las gentes, y cuando hubo muerto, luego lo descuartizaron, en cuatro partes dividieron su cuerpo y le cortaron la mano y la fueron a colgar all&aacute; en Tlalcocomoco: all&aacute; no m&aacute;s estaba clavada su cabeza.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contrasta la repugnancia del cuadro con la serenidad del pintor. Esta manera de decir las cosas no es ciertamente ind&iacute;gena, sino una trasmisi&oacute;n de la manera sobria del narrador hispano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo derecho a resumir diciendo que, por sus tendencias generales, o sea, por su atenci&oacute;n a lo anecd&oacute;tico e individual, lo mismo que por su sentido de la realidad ambiente, que pinta con la mayor carencia de comentarios y afectos, es un hombre ya plasmado a la espa&ntilde;ola: el indio ha sido conquistado por el hispanismo espiritual. M&aacute;s claro se ver&aacute; al examinar los asuntos que le interesa consignar en su diario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naturalmente la religi&oacute;n tiene la primera importancia. Este indio, cuya edad desconocemos, debe haber nacido en pleno cristianismo. Educado en el Colegio de San Francisco, que el padre Gante dirig&iacute;a, o quiz&aacute; hasta en el de Santa Cruz de Tlatelolco, era natural que se hallara embebido en la nueva religi&oacute;n, que no pod&iacute;a llamarse nueva, dado que llevaba cuarenta a&ntilde;os de estar implantada. Ser&eacute; muy corto en citar en este campo, parte por razones de brevedad, parte por no ser necesario, dado que se deja ver admitido como evidente. La vida de Juan Bautista gira en torno del Convento de San Francisco, con su manera propia de devoci&oacute;n. Nada raro, entonces, que a su pluma constantemente afluyan los nombres de los frailes menores. A veces su ambiente franciscano se ensancha. Va a Tacuba, a ver que se estrena el sagrario;<sup><a href="#nota">17</a></sup> asiste a la procesi&oacute;n con que se pone el Sant&iacute;simo en Santa Catarina,<sup><a href="#nota">18</a></sup> o en la Santa Veracruz;<sup><a href="#nota">19</a></sup> menciona lo que pasa en la Iglesia Mayor; habla del concilio de 1565;<sup><a href="#nota">20</a></sup> del cap&iacute;tulo de los franciscanos;<sup><a href="#nota">21</a></sup> se entusiasma con la celebraci&oacute;n de las procesiones de Corpus,<sup><a href="#nota">22</a></sup> y en su cuidado de cronista, traza verdaderos cuadros de la vida religiosa en M&eacute;xico. Citar&eacute; apenas unos cuantos en ayuda de la comprobaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creer&iacute;amos ver la descripci&oacute;n de un hecho contempor&aacute;neo cuando leemos &eacute;sta de la fiesta de Guadalupe en septiembre de 1566:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Domingo a 15 de septiembre &#91;...&#93; fue cuando fueron a hacer la fiesta en Tepey&aacute;cac a Santa Mar&iacute;a de Guadalupe. All&aacute; hizo ofrendas Villaseca: present&oacute; una imagen de nuestra Madre; toda cubierta de plata la hizo, e hizo el don de cuartos en donde duermen los enfermos. Y hubo procesi&oacute;n: all&aacute; los Se&ntilde;ores, los Oidores y el Arzobispo, y todos nosotros los indios. Y Villaseca all&aacute; dio de comer a los Se&ntilde;ores, con la cual ocasi&oacute;n hizo saber a la gente c&oacute;mo se ha hecho cargo del templo en Tepey&aacute;cac. Tambi&eacute;n hubo all&aacute; danzas: los mexicanos cantaron el Michcuicatl &#91;"Canto de pescados" o "Canto de gracejos"&#93; y los tlatilolcas cantaron el Yaocuicatl &#91;"Canto de guerra"&#93;.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta celebraci&oacute;n de fiestas con danza le entusiasman, como que en ellas halla su alma de indio una de las m&aacute;s gratas reminiscencias de su antigua gente, ya saneadas por su intenci&oacute;n y por sus nuevos rumbos. Menciona varios cantares,<sup><a href="#nota">24</a></sup> y de esta manera nos cuenta c&oacute;mo se hac&iacute;a la preparaci&oacute;n de dicha parte indispensable de las fiestas de indios, en especial de los que se hallaban a cargo de los franciscanos, como &eacute;l estaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En septiembre de 1567 se les ense&ntilde;&oacute; a las personas de la iglesia a cantar el Pipilcuicatl &#91;"Canto de Ni&ntilde;os, o de Pr&iacute;ncipes"&#93;; se les ense&ntilde;&oacute; all&aacute; en la iglesia; lo aprend&iacute;an por orden de nuestro padrecito fray Pedro de Gante. Dijo &eacute;l: "Se cantar&aacute; cuando salga la fiesta de San Francisco, y despu&eacute;s se gritar&aacute; por todas partes. &iexcl;C&oacute;mo han de venir a vernos los vecinos de la ciudad!" y a los indios cantores les daban de comer las gentes de la iglesia mientras los estaban ense&ntilde;ando. Y cuando sali&oacute; la fiesta de San Francisco, en s&aacute;bado, fue precisamente cuando se cant&oacute;. Los que bailaron a la gente, hombres de la iglesia, son Francisco Quetzal&aacute;yatl, Francisco Matlalacaca, Andr&eacute;s Motecpillitohua, Juan Tot&oacute;coc, Juan Mart&iacute;n, y las insignias que llevaban eran: un casco fingido, un penacho de plumas de garza, aderezo de gente de Aztahuacan. Y de todas partes vinieron los vecinos de la ciudad; todos los principales vinieron a bailar, y vinieron las insignias y carga de todos ellos, Juan, Mart&iacute;n, Andr&eacute;s, Francisco. Tambi&eacute;n entonces se estren&oacute; el Xilan&eacute;catl, &#91;"Panza de aire" = especie de mojiganga&#93; propiedad de los cordeleros, se hizo en Tlocalpan; tambi&eacute;n entonces se estren&oacute; el estandarte de metal, propio de los Cihuateocaltitlan, y el fleco del estandarte era de leng&uuml;etas como de p&aacute;jaro, y tambi&eacute;n &#91;se estrenaron&#93; ornamentos sagrados: <i>alm&aacute;ticas &#91;sic&#93;</i> de dos colores: unas de color amarillo, otras de color rojo.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Podemos pedir mejor descripci&oacute;n de una fiesta alborozada de indios en alegr&iacute;a ante sus santos? Los que hemos visto tantas veces en estos tiempos las fiestas de los naturales en los pueblos, hallamos en la narraci&oacute;n en n&aacute;huatl de un cong&eacute;nere suyo la comprobaci&oacute;n de que siguen siendo los mismos en sus gustos y en la manera de expresarlos. Aqu&iacute; hallamos un precioso ejemplo de transculturaci&oacute;n: nuevas ideas, nuevas intenciones, nuevas modalidades religiosas, nuevos objetos de culto; pero la generosidad, el alborozo, el placer y la fiesta que les baila en el coraz&oacute;n a los indios, la misma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo mencionar noticias religiosas de otro orden. Primero, de la forma de doctrina y de la intervenci&oacute;n de los indios en difundirla. Un catequista dice a sus doctrinos ciertas palabras que a Juan Bautista le agradan y, con ese su don de taqu&iacute;grafo intuitivo, las apunta en su memoria, para trasladarlas m&aacute;s tarde al papel en la siguiente forma: "Hoy mi&eacute;rcoles a 11 de julio de 1565 a&ntilde;os dijo Mart&iacute;n Josefino: 'Si alguno est&aacute; en la Santa Iglesia, siempre se platica acerca de lo que sus hijos necesitan. Aunque yo mucho estudio, si alguien me pregunta una cosa chiquita, &iquest;acaso puedo responder? &iquest;acaso estoy seguro?' Esto lo dijo en Ac&aacute;xic, cuando fueron a aprender la doctrina los hombres de Atizapan".<sup><a href="#nota">26</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta nota le recuerda algo que con ella se relaciona y retrocede a contar:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy domingo a 8 de julio de 1565 a&ntilde;os otra vez se dio preg&oacute;n para que las ni&ntilde;itas sean doctrinadas en la iglesia y los viejitos y las viejitas, que ya no trabajan, los que eximi&oacute; Juan Gallegos de hacer algo en servicio de Su Magestad, pues solamente andan por aqu&iacute; y por all&aacute;. Y por esta raz&oacute;n se hizo el acuerdo de que todos juntos sean doctrinados; para esto se reunieron en junta a determinarlo el padre fray Pedro de Gante, el gobernador, los alcaldes y regidores. Se comprometieron a ense&ntilde;arles la <i>doctrina cristiana &#91;sic</i> en castellano&#93;. En la junta se distribuy&oacute; la ciudad en cuatro zonas: los comprometidos hombres y mujeres se encargar&aacute;n de doctrinar a los ni&ntilde;itos de seis y de siete a&ntilde;os.<sup><a href="#nota">27</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si hoy hablamos de conflictos intergremiales &#45;fruto de la redenci&oacute;n proletaria&#45;, en el siglo XVI, y aun en el siguiente, se hallan en los documentos noticias de conflictos interclericales &#45;fruto tambi&eacute;n, como el otro, de los intereses encontrados&#45;. Oigamos c&oacute;mo nos pinta uno Juan Bautista, que por su parte no comente, ni se escandaliza, como suelen hacer los fariseos de ayer y de hoy, y creo que lo seguir&aacute;n haciendo los de ma&ntilde;ana:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy viernes a 19 de enero, de 1565 a&ntilde;os, all&aacute; en San Sebasti&aacute;n, en su fiesta, iba a decir las v&iacute;speras fray Melchior y de all&aacute; lo fueron a echar a empellones los cl&eacute;rigos; no m&aacute;s lo fueron siguiendo. Pues con esto luego habl&oacute; enfadado el padre, dijo: "Hijos m&iacute;os, nadie vendr&aacute; aqu&iacute;; all&aacute; en San Francisco nos reuniremos". Pero al d&iacute;a siguiente s&aacute;bado, fue precisamente cuando se estren&oacute; su imagen: en ella est&aacute; parado, atado a un nopal del monte por sus manos. Y fue entonces cuando comenzaron a decir all&aacute; misa los cl&eacute;rigos. Y los tlatilolcas hicieron el juego de volador all&aacute;: en la navidad del Se&ntilde;or volaron en el mercado.<sup><a href="#nota">28</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, que los indios no hicieron caso al provincial, que eso era fray Melchor, y se dieron gusto en la fiesta. Vimos luchar as los cl&eacute;rigos con un fraile: algo peor vamos a saber, leyendo a nuestro curioso indio:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy viernes a 16 de abril de 1566 a&ntilde;os, &#91;se equivoca: es 19 de abril&#93; cuando iba a anochecer mataron a un padre de nombre fray Fabi&aacute;n de Pinto, que era guardi&aacute;n all&aacute; a donde muri&oacute;, y el que lo mat&oacute; tambi&eacute;n fue un padre, no m&aacute;s se pelearon: su nombre, fray Esteban, a&uacute;n no dec&iacute;a misa. Y cuando iba a amanecer s&aacute;bado se descubri&oacute;. Y esto pas&oacute; donde se llama Tlalnepantla Corpus Christi. Y all&aacute; se dirigi&oacute; el guardi&aacute;n, fray Alonso de Molina: fue a enterrar al padre y a aprender al matador, y los oidores, ceynos, y alguaciles. Y el matador estaba encerrado en San Francisco, y luego lo fueron a encerrar all&aacute; en casa del Arzobispo: all&aacute; fue a morir.<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hago hincapi&eacute;, una vez m&aacute;s, en el modo sereno y objetivo con que narra un hecho que a &eacute;l, como a todos los de su tiempo, debi&oacute; horrorizar. Guarda su alma serena, viendo de arriba las miserias humanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay la conseja de que los indios trataron de vivir aislados de la vida social de la Nueva Espa&ntilde;a. Siguieron siendo &#45;se nos dice&#45; un pueblo herm&eacute;tico, muy m&aacute;s replegado sobre s&iacute; mismo, que nada quer&iacute;a de los invasores blancos, que por nada de lo espa&ntilde;ol se interesaba. Modo de pensar que tuvo su tiempo: el de los novelones de un c&eacute;lebre literato que dej&oacute; la espada para tomar la pluma de la novela y sigui&oacute; haciendo novela, cuando intentaba escribir historia. No es el lugar de rebatir largamente tal prejuicio, nacido de la ignorancia, cuando no de la pasi&oacute;n. Aqu&iacute; voy a poner unos rasgos del manuscrito que estoy examinando en que se percibe c&oacute;mo a un indio insignificante le interesaban las cosas de Espa&ntilde;a, sus instituciones y sus leyes, sus costumbres y sus hombres. Tengo que hacerlo tan a la ligera, como vengo haciendo todo, siempre en son de abreviar fastidios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercio, o quiz&aacute; m&aacute;s del manuscrito, se va en referir los varios conflictos provocados por el cobro del tributo y por la obligaci&oacute;n impuesta de trabajo forzado a los indios. Materia muy interesante, a la verdad, pero que exige mucho espacio para ser tratada y que reservo para un estudio posterior. Escoger&eacute; unos cuantos casos t&iacute;picos referentes a cosas en que el indio no entra y, sin embargo, siente grande inter&eacute;s por verlas, admirarlas y referirlas en su pintoresco estilo y con su bello lenguaje. &Uacute;nicamente me sucede que para la elecci&oacute;n me hallo indeciso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejo intencionalmente los relatos de la llegada de los virreyes don Gast&oacute;n de Peralta y don Mart&iacute;n Enr&iacute;quez, aunque muy sabrosos, en especial el primero; dejo tambi&eacute;n, y con dolor, la descripci&oacute;n de los funerales del virrey don Luis de Velasco. De estos hechos puede decirse que le son caros porque son los gobernantes. Y esa confesi&oacute;n es a favor de lo dicho: le entra al alma lo que es extranjero, porque va dejando de serle extra&ntilde;o. Tampoco, por raz&oacute;n semejante, no dir&eacute; en qu&eacute; forma cuenta, pat&eacute;tico en su laconismo, la conjuraci&oacute;n de los &Aacute;vila, con su tr&aacute;gico resultado y los antecedentes del bautismo de los mellizos del Marqu&eacute;s del Valle, ni el castigo que a &eacute;ste se impuso y la forma en que se march&oacute; al destierro. Habla de todo ello, pero se siente que el Marqu&eacute;s del Valle es algo de los indios. Se palpa a trav&eacute;s de las notas de Juan Bautista el amor a la familia del Conquistador. Vaya un solo ejemplo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Domingo a 4 de marzo de 1565 a&ntilde;os fueron a encontrar a la Marquesa a Sancta Fe, estuvo en Tulocan: la fueron a encontrar como a reyes; con esto lleg&oacute;, con esta forma la fueron a encontrar de todas partes; se pusieron tablados, entarimados. Los castellanos la fueron a encontrar y se dirigi&oacute; luego a Coyohuacan, no vino ac&aacute;. Y el martes 6 de marzo de 1565 a&ntilde;os, en el d&iacute;a de Carnestolentas <i>&#91;sic&#93;</i> todos se dieron al festejo; de todas partes vinieron de los cuatro barrios, todos anduvieron en comparsas unidos, todos daban gritos y &#91;golpeaban&#93; sus escudos: iban a encontrar a la Marquesa. Pero solamente se dijo: "Est&eacute;n con bien y alegres, no se anden por otros lugares en que tal vez se maltraten; gocen aqu&iacute; juntos". En la plaza anduvieron dando vueltas para que nadie se fuera a golpear. Y andaba por delante de la gente uno vestido de caballero tigre, y otro de lobo y se hicieron disparos &#45;fueron Pedro Tzop&iacute;lotl y su hijo Jos&eacute; Clemente&#45;. Y all&aacute; donde andaban divirti&eacute;ndose vino un cl&eacute;rigo que usurp&oacute; las insignias de obispo, la mitra, y cuando se la quitaron, se quedaron juntos en paz los que se estaban divirtiendo, todos juntos.<sup><a href="#nota">30</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carnaval aqu&eacute;l de gusto, que pon&iacute;a ya sombras en el horizonte para la tragedia del a&ntilde;o siguiente. El dato de Juan Bautista no s&oacute;lo nos habla del inter&eacute;s que &eacute;l siente, sino que atestigua la adhesi&oacute;n de su raza a la familia de Cort&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He aqu&iacute; esta noticia en que el indio traspasa los l&iacute;mites de su An&aacute;huac para interesarse por el imperio espa&ntilde;ol: "Lunes 27 de marzo de 1564 a&ntilde;os fue cuando muri&oacute; el capit&aacute;n que iba a la guerra de China; con esto fue enterrado en el templo: le tocaron tambores y le tocaron flautas y la <i>bandera</i> iba por delante de &eacute;l y ya cayendo el sol lo fueron a enterrar al Hospital de San Josef y le tocaron tambores los capitanes de guerra y soldados y en febrero o marzo se fueron a la China".<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y la siguiente, en que se interesa por una familia de las m&aacute;s hidalgas de esta ciudad, por ventura a&uacute;n superviviente: "En marzo se puso la imagen de la que fue esposa del comendador Cervantes; solamente se pint&oacute; en una tabla y se puso en San Francisco a la izquierda de Santa Ana; es la que est&aacute; ahora".<sup><a href="#nota">32</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este comendador fue don Leonel de Cervantes, entre cuyos ascendientes y descendientes femeninos fue bastante frecuente el nombre de Ana.<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;a a&uacute;n ilustrarse este punto con nuevas citas, pero debo pasar a la consideraci&oacute;n de otro aspecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los nombres m&aacute;s deterioro han sufrido en su significaci&oacute;n es el de <i>pol&iacute;tica.</i> La etimolog&iacute;a, desde luego, y el uso que de esta palabra hizo Arist&oacute;teles,<sup><a href="#nota">34</a></sup> hacen pensar en el arte del r&eacute;gimen de un estado, "establecido con orden a procurar el mayor bien p&uacute;blico. Pues si el hombre obra siempre con el fin de lograr lo que &eacute;l cree un bien &#45;digamos con el fil&oacute;sofo&#45;, y si toda comunidad tiende a procurar el bien de alguna especie, el Estado, forma m&aacute;s alta de comunidad, como que incluye en su seno todas las dem&aacute;s formas, tiene que tender al bien en su m&aacute;s alto grado y en la forma m&aacute;s completa". Se rebaj&oacute; el concepto con la degeneraci&oacute;n de la cosa, y vino a ser, en nuestros d&iacute;as y en nuestros medios hispanoamericanos, s&iacute;mbolo la palabra de agitaci&oacute;n in&uacute;til, cuando no declaradamente nociva, con lo que lleg&oacute; a tener en torno una atm&oacute;sfera de n&aacute;usea: hoy hablar de "pol&iacute;tica" es hablar del peor aspecto de la cultura, al cual se sustraen apresuradamente las personas decentes. Largo fuera, y no oportuno en esta pl&aacute;tica seguir el camino de la evoluci&oacute;n de la palabra. Aqu&iacute; nos importa ver sus antecedentes como una de las formas de interinflujo entre las dos culturas. En nuestro manuscrito tenemos abundantes ejemplos de lo que iba siendo la pol&iacute;tica &#45;tal como hoy la concebimos&#45; en el medio ind&iacute;gena del &uacute;ltimo tercio del siglo XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El indio no ten&iacute;a noci&oacute;n siquiera de la agitaci&oacute;n y vaivenes pol&iacute;ticos. Viv&iacute;a sometido a un totalitarismo del nacimiente estado, que no podemos concebir, sino muy de lejos. Pesaba sobre el individuo la comunidad, pero a tal grado que dejaba de ser persona para convertirse en elemento casi muerto de la clase, o dicho con m&aacute;s exactitud, del clan. No ten&iacute;a valor sino el conjunto, ll&aacute;mese <i>calpulli</i> o como se quiera.<sup><a href="#nota">35</a></sup> La Corona de Espa&ntilde;a concedi&oacute; a los indios conquistados la dignidad de personas, pero vino a dejarlos en un estado de menor edad, atentas sus pocas aptitudes para gobernarse a s&iacute; mismo. Si fue un error o un acierto, no me toca ahora determinarlo. Se fundaron las Rep&uacute;blicas de Indios, que vienen a ser verdaderos ayuntamientos; se dio el derecho de elegir a los funcionarios, simulando el voto, ensayando una democracia, que jam&aacute;s ha existido en M&eacute;xico, ni antes, ni despu&eacute;s de la dominaci&oacute;n hisp&aacute;nica. Problema muy ajeno a mis reflexiones es si acaso puede existir. Entonces naci&oacute; el chanchullo, las ma&ntilde;as demag&oacute;gicas, la agitaci&oacute;n loca por los puestos p&uacute;blicos, los medios de ganar, por ileg&iacute;tima manera, la que, con palabra ya inevitable, llamamos hoy "mordida". Todo lo cual, sin pretenderlo, sin intentarlo, fue un don que la cultura hisp&aacute;nica hac&iacute;a a la poco dispuesta cultura ind&iacute;gena. De tales hechos tenemos testimonios en las notas del Diario de Juan Bautista. Lamento tener que limitar mis citas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un contraste notable entre la forma verdaderamente impresionante en que habla &eacute;l de la agitaci&oacute;n de los indios para defenderse del tributo y la forma en que cuenta los vanos alborotos de la pol&iacute;tica de sus tiempos. S&oacute;lo har&eacute; dos citas, quiz&aacute; largas, pero suficientes para dar idea de lo que he asentado. Veremos, de paso, la sorna y cierta risue&ntilde;a burla con que &eacute;l, indio, sin pretender hacerlo directamente, comenta con iron&iacute;a los hechos que refiere.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy ruidosos pleitos trajo consigo la elecci&oacute;n de 1566. Hubo, a lo que se deduce de las notas del manuscrito, dos planillas, y, naturalmente, la derrotada no qued&oacute; satisfecha. Oigamos a Juan Bautista:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15 de enero de 1566 &#91;...&#93; iban a poner los Alcaldes a su alguacil, pero echaron a perder el asunto los sastres, porque ellos quer&iacute;an que se les diera el alcaldazgo &#91;.&#93; Los sastres andan alegando ante el gobierno de la Ciudad; los que llevan la voz de acusaci&oacute;n son Miguel Garc&iacute;a Ahuach, Mart&iacute;n Cuauhtli, Toribio Lucas &#91;...&#93;. Estos nombrados primero, fueron a dar cuenta a un padre de Santo Domingo, de nombre fray Diego de Toral, le dijeron: "Este Cabildo no pudo salir bien: fue a voluntad de los que hacen la justicia, lo que ten&iacute;an ellos premeditado en su coraz&oacute;n". Y as&iacute; que los oy&oacute; el padre les dijo: "Est&aacute; bien, hijos m&iacute;os; vamos a ver a Ceynos". Y cuando llegaron a la presencia de Ceynos, &#91;&eacute;ste&#93; se enoj&oacute; mucho, los rega&ntilde;&oacute; y les dijo: "Se&ntilde;or, &iquest;por qu&eacute; no los quisieron? Aqu&iacute; est&aacute;n los que fueron elegidos. Y son los ladrones los que suelen burlarse de la gente. Ya t&uacute; los quisiste y los o&iacute;ste con atenci&oacute;n, aunque bien saben los que entienden la lengua que no m&aacute;s por dinero lo hicieron y luego levantaron una acta falsa &#91;...&#93; &iexcl;y luego que no son sus compa&ntilde;eros!" Entonces dijeron los que entienden la lengua mexicana: "No se amilanen; bien hecho estuvo, y si hubieran sabido que lo iban a dejar, tampoco hubieran tomado posesi&oacute;n de lo que les dieron, y adem&aacute;s, &iexcl;bien hecho estuvo: en ellos quede el error! Y en cuanto a ustedes, an&iacute;mense mucho. Que los ladrones no hicieron m&aacute;s que venir a robar la Justicia. Pero ellos saben en d&oacute;nde lo han de estorbar".</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces el padre les dijo a los del pleito: "Hijos m&iacute;os, Dios les d&eacute; fuerzas. Temprano iremos ante el Visitador; yo mismo ir&eacute; a darle cuenta de la forma en que se hizo; yo ir&eacute; por delante de ustedes, yo s&eacute; lo que hay que hacer. No se acobarden, pues yo vi la C&eacute;dula, la buena disposici&oacute;n del Emperador, con la cual se da el alcaldazgo a aquellos oficiales: no se cumpli&oacute;; no m&aacute;s as&iacute; obran los gobernantes que est&aacute;n aqu&iacute;. As&iacute; que an&iacute;mense; hijos m&iacute;os, v&aacute;yanse; temprano vendr&aacute;n por m&iacute;".</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; que amaneci&oacute;, luego fueron todos a la iglesia de Santo Domingo y as&iacute; que llegaron, saludaron al padre, y &eacute;l les dijo: "Primero oigan Misa, hijos m&iacute;os". Y luego que hubieron asistido a Misa, entraron dentro la casa y el padre les dijo en seguida: "Hijos m&iacute;os, &oacute;iganme: lo que pretende el coraz&oacute;n de ustedes, no lo quiere dios, muy de veras que no lo quiere, y miren por qu&eacute;; vean bien por qu&eacute; no lo quiere: los indios que no son de su partido de ustedes, los que no andan con ustedes y los indios dondequiera que haya quien los conozca a ustedes y han estado viendo su vida y se interesan por ustedes, si se hubiera concedido como ustedes lo pretend&iacute;an, inmediatamente dir&iacute;an: "Ah, &iquest;con que por s&oacute;lo eso hicieron la acusaci&oacute;n, y no por necesidad?" Y con esto se echar&iacute;a a perder la justicia de ustedes; ya no podr&iacute;a hacerse. Y si all&aacute; hubieran entrado, &iquest;c&oacute;mo andar&iacute;an? &iquest;Acaso a su espalda habr&iacute;an hecho lo que pretend&iacute;a su coraz&oacute;n? Pues de veras quedar&iacute;a impedida su justicia. Ahora an&iacute;mense, cu&eacute;lguense de su justicia, y yo tambi&eacute;n me doy &aacute;nimo: vamos a hacer resonar muy fuerte nuestra justicia y no se acobarden, ni abatan porque all&iacute; no los quisieron: no m&aacute;s les echaron por tierra su Cabildo, y con todo y eso, se har&aacute;; alguna vez lo ha de querer Dios: se les tiene que dar. La ciudad anda muy perjudicada, pero nosotros estamos bien. Ya vi yo nuestro alegato: est&aacute; bien. As&iacute; que tambi&eacute;n yo me ofrezco, porque ustedes son como mis mayores, pues aqu&iacute; nac&iacute; y delante de ustedes se me dio el h&aacute;bito".<sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo un cuadro de nuestros d&iacute;as, si, en lugar del blanco h&aacute;bito del dominico, ponemos la chaqueta grasienta de un leguleyo, de un r&aacute;bula, o de uno de nuestros t&iacute;picos <i>coyotes.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He aqu&iacute; la otra cita:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A 8 de diciembre de 1566, domingo, fue cuando se frustr&oacute; lo de la casa de palacio: arriba acab&oacute;. Hubo danzas, se cant&oacute; el Axochitlac&aacute;yotl all&aacute; en el comedor, y despu&eacute;s se fue hacer el baile de nuevo en las afueras del Palacio y hubo volador. Fue cuando &eacute;l quer&iacute;a ponerse de gobernador y quer&iacute;a halagar a los se&ntilde;ores con el juego del volador, y los que vinieron a echarla a perder fueron don Pedro de la Cruz, don Mart&iacute;n Ezmallin, don Luis Huehuezaca, don Lucas Ten&aacute;maz, don Antonio Momexicaitohua. Fueron a decir as&iacute;: "All&aacute; arriba est&aacute; don Pedro Dionisio: quiere ser gobernador. Pues &#91;.&#93; se acost&oacute; con su media madrastra y la hizo madre de un hermanito suyo". Y con esto se estorb&oacute;: no pudo conseguirse.<sup><a href="#nota">37</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acusaci&oacute;n tan p&uacute;blica, hecha ante los magnates, de un delito tan horrendo para los tiempos aquellos, ech&oacute; por tierra los anhelos de Pedro Dionisio y gast&oacute; de ribete todo lo que era necesario para el juego de volador, con que quiso congraciarse y ganar la gubernatura para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. &iquest;No son estos dos rasgos miniaturas que hacen ver la identidad de aquel M&eacute;xico naciente con el M&eacute;xico de hoy d&iacute;a, en el campo de la lamentable "pol&iacute;tica"?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abundan en el manuscrito datos interesantes para la historia del arte. No puedo detenerme mucho en ellos. El indio, con esa visi&oacute;n certera, con ese ver y curiosear todo, con ese af&aacute;n de meterse en todo, nos da pormenores de cuadros, de estrenos de im&aacute;genes, de representaciones de teatro, de cantos ind&iacute;genas y bailes. El juego del volador, lo hemos o&iacute;do m&aacute;s de una vez, le interesa y nos cuenta cu&aacute;ntas veces se repet&iacute;a. Van a ir al azar unas cuantas citas para no hacerme interminable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Pascua de Resurrecci&oacute;n de 1566 nos cuenta c&oacute;mo</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se pintaron todos los Reyes Mexicanos que reinaron aqu&iacute; en M&eacute;xico y todo el tiempo que dur&oacute; el reinado; en mantas se pintaron y tambi&eacute;n las armas del Emperador; cada uno de los se&ntilde;ores todos est&aacute;n colocados sobre un nopal, tambi&eacute;n fueron pintados Tezacatl y Acacitli, y quienes los pintaron fueron Pedro Cuauhtli, Miguel Toxochicuic, Luis Xochitototl, Miguel Yohualahuach. Y fue precisamente en el d&iacute;a en que resucit&oacute; N. Se&ntilde;or cuando estuvo expuesta esta pintura en el Palacio; muy admirable: todo el mundo la admir&oacute;.<sup><a href="#nota">38</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer dato del manuscrito en su orden cronol&oacute;gico es &eacute;ste: "Con ocasi&oacute;n de que lleg&oacute; el se&ntilde;or don Gast&oacute;n de Peralta, yo hice cinco escudos: a Francisco Ollin le hice un escudo de muchas vueltas; el escudo de Diego Quihiyohuia, escudo de piedras finas; el de Domingo Temillo, escudo de estilo huaxteco, y para Antonio hice un escudo con un &aacute;guila de alas desplegadas".<sup><a href="#nota">39</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al copiar omiti&oacute; el quinto escudo. Datos, &eacute;ste y el anterior, de cosas de arte antiguo amestizadas con lo nuevo: all&aacute;, los reyes de Tenochtitlan, pintados en tela; ac&aacute; los viejos escudos, hechos para recibir a un Virrey.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy lunes a 9 de abril de 1565 fue cuando se puso la pintura en negro en San Josef: son siete los nichos que han de bendecirse el D&iacute;a de Ramos: seis se hicieron: donde consol&oacute; el Crucifijo a su amada Madre Santa Mar&iacute;a, la cruz que lleva a cuestas, el Calvario en donde est&aacute; puesto en alto Nuestro Se&ntilde;or, o sea el <i>Ecce Homo,</i> los &aacute;ngeles que est&aacute;n extendiendo sus vestiduras en el Calvario, los jud&iacute;os que agujeran la Cruz, estando en ella sentado Nuestro Se&ntilde;or, y cuando en sus brazos lo tiene su amada Madre, a la cual rodean los &aacute;ngeles.<sup><a href="#nota">40</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vemos, con los ojos del indio, aquel retablo en negro interesante para nuestra historia art&iacute;stica: no s&eacute; si hay alguna otra descripci&oacute;n de este altar de San Jos&eacute; de los Naturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El arte de los indios era religioso antes de la conquista; religioso sigui&oacute; siendo despu&eacute;s: mud&oacute;se solamente la intenci&oacute;n, y la forma fue podada el cuanto no cab&iacute;a en los moldes de las concepciones cristianas. Sabida es la divergencia de m&eacute;todos en las &oacute;rdenes religiosas que evangelizaron a M&eacute;xico,<sup><a href="#nota">41</a></sup> lo mismo c&oacute;mo el m&eacute;todo franciscano tomaba cuanto pod&iacute;a de las antiguas pr&aacute;cticas, d&aacute;ndoles un sentido nuevo. Hecho en el cual, por lo dem&aacute;s, no hac&iacute;a sino imitar a la Iglesia Primitiva. Este fen&oacute;meno de transculturaci&oacute;n, de los m&aacute;s notables, y fundamental a la verdad, se manifiesta en las fiestas de los indios, en las cuales vemos aprovechadas las danzas, los cantares, las grandes manifestaciones sensibles y colectivas, que tomaron forma en las procesiones, representaci&oacute;n teatral, cuadros visibles y animados &#45;todo ello sustitutivo de las admirables manifestaciones simb&oacute;licas de las antiguas fiestas&#45;.<sup><a href="#nota">42</a></sup> All&iacute; hallamos lo hisp&aacute;nico en las ideas, normas y concepciones religiosas, vistas, dentro del universalismo cristiano, con ojos castellanos, y vemos lo indio en las materializaciones sensibles, en las antiguas usanzas, puestas el servicio de las nuevas ideas, tal como las palabras de una lengua se hacen expresi&oacute;n de nuevos conceptos, envasados en los moldes antiguos. As&iacute; integralmente se formaba la nueva vida religiosa en las almas de los indios. No pudiendo hacer una amplia dilucidaci&oacute;n de este punto dentro del examen del manuscrito de Juan Bautista, me contento con cerrar esta parte de mi pl&aacute;tica con el cuadro que nos traza el indio de una de las celebraciones de la Semana Santa de 1565:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy mi&eacute;rcoles santo a 18 de abril &#91;...&#93; fue cuando hicimos una Pasi&oacute;n en representaci&oacute;n de conjunto: Jesucristo, Mar&iacute;a: donde azotaban a nuestro Se&ntilde;or; donde nuestro Se&ntilde;or llevaba la cruz a cuestas; sobre un cerro el Ecce Homo <i>&#91;sic</i> por Jhs. paciente&#93;; la cruz alzada en alto sobre un cerro, en el Calvario, y la lanza y la esponja &#91;el indio escribe <i>espongia</i> como hab&iacute;a o&iacute;do en lat&iacute;n&#93;, (y la hizo Miguel Cihuaten, Juan Itzcuin, Miguel Matlalaca: con cuatro tomines se hizo). Esta pasi&oacute;n se puso all&aacute; junto al Monumento en San Josef. Se hizo, adem&aacute;s, una caja de piedra, se dor&oacute; a rayas, con su cerradura, y forrada interiormente de tafet&aacute;n, por fuera tapizada de damasco amarillo, con labrados de flores rojizas, el cual se llama brocado &#91;Juan Bautista escribe <i>brogador&#93;,</i> dentro de ella se puso enhiesto el c&aacute;liz; en esta caja se ha de poner nuestro Se&ntilde;or el Jueves Santo. Llegado el Jueves Santo, quien dijo la misa fue fray Alonso de Molina, y en seguida puso en la caja a nuestro Se&ntilde;or. Y el palio llevaron Don Luis &#91;gobernador de M&eacute;xico&#93; y don Antonio Se&ntilde;or de Tacuba, y los alcaldes. Fue tambi&eacute;n entonces cuando se colgaron cazuelas de iluminaci&oacute;n en San Josef, all&iacute; est&aacute;n colgadas y en ellas arde aceite &#91;Juan Bautista dice <i>aciete</i>&#93;<i>:</i> las ofrecieron los diputados &#91;Juan Bautista dice <i>diputadome&#93;</i> Juan Garc&iacute;a Tot&oacute;coc, Mart&iacute;n de San Miguel Tentli.<sup><a href="#nota">43</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquella "Pasi&oacute;n" debi&oacute; de ser algo an&aacute;logo a los "Nacimientos", tambi&eacute;n introducidos en M&eacute;xico por los franciscanos. Quiero hacer notar el hibridismo de Juan Bautista aun en el lenguaje: en este breve fragmento tenemos las palabras castellanas siguientes, m&aacute;s o menos alteradas: <i>passi&oacute;n, cruz, Carvario, lanza, espongia, tom&iacute;n, damasco, tafed&aacute;n, brogador, aciete, diputadome, monumento,</i> sin contar los nombres propios y de d&iacute;a, ya muy comunes. Es decir, doce palabras castellanas en un fragmento de treinta l&iacute;neas. Aun en promedios como &eacute;ste podr&iacute;amos hallar indicios de la hispanizaci&oacute;n en camino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El "Don Luis" que llevaba el palio, junto con los Alcaldes y el <i>tlatohuani</i> de Tlacopan, es el gobernador de M&eacute;xico en aquella saz&oacute;n. Se hab&iacute;a casado en junio del a&ntilde;o anterior y Juan Bautista no descuid&oacute; contarnos su festejo:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Domingo a 4 de junio de 1564 a&ntilde;os &#91;...&#93; fue cuando se cas&oacute; Don Luis de Santa Mar&iacute;a Gobernador y con quien cas&oacute; fue con una llamada Da. Magdalena Chichimecac&iacute;huatl, hija que era de Don Diego. Con esa ocasi&oacute;n hubo serm&oacute;n, y los bendijeron de nuevo all&aacute; arriba en medio, y cuando llevaron a la mujer, le tocaron flautas en el templo, y lo mismo en el camino cuando iba, le iba tocando flautas, y al llegar al Palacio, estuvieron colocados en un templete, y all&iacute; les cantaron los cantores de la iglesia, y luego que fue la entrada, comenzaron los bailadores: primero se cant&oacute; el Chichimec&aacute;yotl, y luego comenz&oacute; el Atequilizcuicatl, y bail&oacute; el Se&ntilde;or: su tamboril estaba pintado y dorado. De todas partes vinieron los se&ntilde;ores y principales que hab&iacute;a en la ciudad, y en una enramada que hab&iacute;a en las afueras del Palacio, rieron de muy buena gana, y en su casa &#91;de los casados&#93; bailaron los otom&iacute;es con sus cascabeles.<sup><a href="#nota">44</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solamente dos aspectos m&aacute;s de la fisonom&iacute;a literaria de Juan Bautista quiero considerar antes de dar fin a esta pl&aacute;tica. Sus resabios de superstici&oacute;n y su iron&iacute;a. En uno y otro hallo nuevas muestras de la influencia mutua de las dos culturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La superstici&oacute;n y af&aacute;n de lo maravilloso no es algo espec&iacute;ficamente indio: se halla por igual en los espa&ntilde;oles de aquellos tiempos y en todo hombre que comienza a cultivarse. Lo caracter&iacute;stico de las muestras de superstici&oacute;n de Juan bautista, y sus cong&eacute;neres, para generalizar, est&aacute; en ver hechos maravillosos algo como reminiscencias de su pasado, a trav&eacute;s de modalidades nuevas. Con los ejemplos que voy a presentar creo hacer m&aacute;s claro mi pensamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ra&iacute;z de haberse derrumbado la c&aacute;rcel &#45;el 9 de abril de 1566&#45;, se cont&oacute; en la ciudad esta conseja, que el indio incorpora en sus notas con una candidez de estilo inimitable:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se derrumb&oacute; la casa, el bachiller encontr&oacute; en Ayot&iacute;cpac a unos diablos que llevaban sus palas en el pescuezo; los llam&oacute; el bachiller y les dijo: &#45;&iquest;D&oacute;nde van ustedes? Y los diablos le dijeron: &#45;No podemos decirte a d&oacute;nde vamos, y no podemos volvernos. Nos mand&oacute; Dios, nos envi&oacute;, por orden suya hemos venido a hacer nuestro oficio. Y el padre otra vez les dijo: &#45;&iquest;D&oacute;nde van ustedes? Y le dijeron los diablos: &#45;Pues no podemos decirte a d&oacute;nde vamos: tal vez a San Francisco, tal vez a San Agust&iacute;n, tal vez a la Iglesia Mayor, o tal vez a Santo Domingo, o tal vez a San Pablo: nosotros sabemos a d&oacute;nde vamos. Todo eso dijeron los diablos, y esto sucedi&oacute; tres d&iacute;as antes de la bendici&oacute;n de Ramos.<sup><a href="#nota">45</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lamento no poder citar la historia de la locura semiher&eacute;tica de Juan Teton, demasiado larga para nuestros l&iacute;mites. En alguna otra parte la incluir&eacute; &iacute;ntegra.<sup><a href="#nota">46</a></sup> Es de lo m&aacute;s representativo en este campo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute; traer&eacute; aqu&iacute; la siguiente peregrina historia en que interviene nuestro ya conocido don Luis, el gobernador de los indios:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un muerto viene a presentarse de nuevo en San Pablo, en Atenantitech era su casa. Y el gobernador fue a verlo all&aacute; y el hombre del pa&iacute;s de los muertos le hace reverencia: de su cara le sal&iacute;an llamas y hab&iacute;a encima de su cabeza culebras de milpa que sacaban la lengua. Y cuando oy&oacute; que iban a llamar al Guardi&aacute;n de San Francisco, aquel aparecido no consinti&oacute;, no m&aacute;s dijo: "Maldita sea, no es m&aacute;s que un sue&ntilde;o". Y sin embargo, por todas partes se divulg&oacute;, todo el mundo lo supo y oy&oacute;, entre la gente corri&oacute; la noticia.<sup><a href="#nota">47</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vaya esta otra curiosa noticia:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lunes a 30 de enero de 1565 fue cuando muri&oacute; un pintor, de nombre Hernando Tlacacochi, vecino de San Hip&oacute;lito, junto a la iglesia. Un d&iacute;a antes de morir &eacute;l, vino a verle la muerte y le vino a entregar una <i>carta</i> &#91;en castellano, y luego explica&#93;: un papel escrito; le vino a decir: &#45;Me mand&oacute; el Se&ntilde;or a traerte esta carta; a nadie la dejar&aacute;s ver; por muy honorable que &eacute;l sea en la tierra, no ser&aacute; posible que se la muestres, hasta que Nuestro Se&ntilde;or te la haga ver.<sup><a href="#nota">48</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 14 de mayo de 1565 hubo en la ciudad un ventarr&oacute;n como los que de continuo padecemos en esta deliciosa ciudad de la eterna primavera. Caso de los m&aacute;s vulgares; sin embargo, a los ojos de Juan Bautista &#45;y de los de su raza, ya que es el portavoz &uacute;nicamente de aqu&eacute;llos&#45; adquiere un car&aacute;cter misterioso. Oigamos c&oacute;mo lo cuenta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se alz&oacute; un remolino de viento sobre el mont&oacute;n de tierra de junto al edificio de la iglesia mayor; hac&iacute;a ruido como si fuera a estallar, como un ca&ntilde;&oacute;n que iba retumbando, y despu&eacute;s vieron los hombres c&oacute;mo la tierra abr&iacute;a su boca, y cuando ya iba bajando el remolino del viento, luego dijeron los castellanos: &#45;&iexcl;Ya sale Motecuhzoma! Y siguiendo su camino, lleg&oacute; all&aacute; al mercado y un negro fue arrebatado por el viento y fue a ser echado a la laguna, despu&eacute;s siguiendo su camino, fue a hacer un agujero en un lugar y s&oacute;lo all&aacute; fue a parar y a perderse en el mont&oacute;n de tierra y vieron como si alguno fuera parado en medio del viento.<sup><a href="#nota">49</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quede ah&iacute; la f&aacute;bula que nos pinta la supersticiosa preocupaci&oacute;n de indios y castellanos, al igual que en una tolvanera ve&iacute;an la venida de un ser misterioso: Motecuhzoma, y en otros casos, el demonio mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">8</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejos de iron&iacute;a hemos hallado ha tiempo en los varios fragmentos que venimos citando. Vamos a reunir otros quiz&aacute; m&aacute;s representativos a este respecto. Hay la leyenda de la tristeza del indio: ya en decadencia, por fortuna y para bien de la verdad. No es triste el indio, sino que su alegr&iacute;a tiene un ritmo diferente del de la nuestra. Tema casi inexplorado es el de la expresi&oacute;n de la alegr&iacute;a en el arte antiguo. Hallamos ya en las misteriosas cabezas colosales de La Venta y Tres Zapotes, atribuidas por los arque&oacute;logos a la m&aacute;s antigua cultura de nuestro suelo que super&oacute; al silencio y domin&oacute; la t&eacute;cnica art&iacute;stica, una manifestaci&oacute;n de horrible placidez parad&oacute;jica. Como si el ser representado en ellas &#45;&iquest;dios o h&eacute;roe, tipo o ideal?&#45; se mostrara satisfecho de la vida en la reconcentraci&oacute;n de su gozo interior. Y de ellas llegamos a las m&aacute;scaras sonrientes de la Mixtequilla, que obligan a sonre&iacute;r a quien las contempla, con un contagio de felicidad desde&ntilde;osa. "En medio de aquellos panteones dram&aacute;ticos y terribles, con dioses sangrientos que no pocas veces nos mueven a repugnancia &#45;ha escrito con admirable s&iacute;ntesis el admirable cr&iacute;tico de nuestro arte antiguo en su precioso libro reciente, Salvador Toscano&#45;,<sup>50</sup> apenas si concebimos esta isla de peque&ntilde;as esculturas que se atrevieron a romper la tradici&oacute;n hier&aacute;tica y a dibujar la alegr&iacute;a de la vida en la m&aacute;s delicada de las expresiones psicol&oacute;gicas, la de la sonrisa". Palabras que podr&iacute;amos tomar para expresi&oacute;n de la verdad en el campo de la fragmentaria literatura antigua. El elemento sagrado, con su horrenda pesadumbre de sangre y de muerte, con todo y el endiosamiento del sacrificio, dio a todas las expresiones del alma antigua un tinte hosco, tr&aacute;gico, horrendo y aun horripilante. La m&uacute;sica misma se le antojaba a fray Diego Dur&aacute;n, a pesar de su sangre ind&iacute;gena en las venas, "tan triste, que s&oacute;lo el son y baile pone tristeza, el cual he visto bailar algunas veces &#45;dice&#45;con cantares a lo divino, y est&aacute;n triste que me da pesadumbre o&iacute;rlo y tristeza".<sup><a href="#nota">51</a></sup> Era natural, tras las amarguras fatales de la Conquista. &iquest;Fue siempre as&iacute;? Dif&iacute;cil es decirlo, m&aacute;s dif&iacute;cil documentarlo. El camino &uacute;nico para rastrear lo exacto en esta materia, es entrar al alma de los indios de hoy d&iacute;a, que guardan en su interior la sonaja de los cascabeles antiguos, librada de las perspectivas de la muerte vecina, y el canto de las aves, amadas de todo indio, que ya no preludian el sacrificio. Y senda tambi&eacute;n segura es descubrir la sonrisa apagada en las balbucientes expresiones de la literatura mestiza, en la cual la vena de la iron&iacute;a ind&iacute;gena se abre paso entre lo m&aacute;s grave, como las plantas entre las grietas de un edificio en ruinas. La iron&iacute;a del indio es &aacute;gil como la abeja, punzante como el alacr&aacute;n, inasible a veces, como la lib&eacute;lula, y como &eacute;sta lleva en s&iacute; las irisaciones de la luz interior. Todo nuestro folklore, todas nuestras canciones campesinas, todo ese floreo de chascarrillos que brota en bocas de los mexicanos, aun en las horas m&aacute;s graves, tienen como antecedente m&aacute;s la concentrada alegr&iacute;a del indio, amalgamada de amargura, que la grave severidad del donaire y el gracejo castellanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas reflexiones pueden parece inoportunas para tan humilde materia, pero me he atrevido a hacerlas porque creo que se confirman y se conforman con los datos del manuscrito cuyo estudio apresurado estoy acabando. Las dimensiones de esta pl&aacute;tica me sirvan de escusa para ser muy medido en mis ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Don Luis Cort&eacute;s Ten&aacute;maz debi&oacute; ser para Juan Bautista un personaje grotesco, y si no, &eacute;l se encarga de ponerlo en rid&iacute;culo cuando apunta hechos de su vida. Se adivina que era del partido contrario: ya eran los antecedentes de nuestras burletas pol&iacute;ticas. Suelta sus noticias con la socarrona sencillez de quien pretende ser objetivo, pero all&aacute; va el alfiler que hiera al sujeto de quien habla y hace sonre&iacute;r a los que leen sus notas: "30 de diciembre de 1564 a&ntilde;os &#91;...&#93; all&aacute; donde estaban bailando fue don Luis Cort&eacute;s Ten&aacute;maz a quitar a los que tocaban los bolillos percusores: lo hizo porque emborrach&oacute; y estaba enojado, y el mismo alcalde Don Mart&iacute;n en persona, lo fue a meter a la c&aacute;rcel".<sup><a href="#nota">52</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Advertimos la iron&iacute;a de esta noticia, si pensamos en que este sujeto el d&iacute;a 5 de enero siguiente toma posesi&oacute;n de su cargo de regidor por el barrio de San Juan. Es decir, que antes de ser autoridad, el pulque le hac&iacute;a sentirse con fuero. &iexcl;Pura historia contempor&aacute;nea, mudados nombres y personas!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro don Luis, el gobernador nada menos, es tambi&eacute;n puesto en solfa en este relato:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy jueves a 24 de mayo de 1565, cuando ya anochec&iacute;a, andaba dando gritos en el terrado don Luis, el gobernador, con su escudo y con su espada andaba alborotado en el tlapanco, y se vino abajo con todo y tlapanco, y as&iacute; estuvo toda la noche: le sucedi&oacute; cuando hac&iacute;a poco que acababa de subir. Y cuando amaneci&oacute; estaba casi cubierto por la tierra con que qued&oacute; aplastado y luego los alcaldes y don Pedro andaban corriendo por todas partes, poniendo en movimiento a todo el mundo y fueron a buscar al padre con toda prisa los alguaciles, para que viniera a ver al gobernador.<sup><a href="#nota">53</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No dice el cronista que estuviera borracho, pero se cae por su peso: &iquest;qui&eacute;n, si no en tales condiciones, anda alborotando sobre el tlapanco, ya cayendo la noche? Se sinti&oacute; soldado y acab&oacute; por aterrizar rid&iacute;culamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La embriaguez, aqu&iacute; y en otros lugares bien indicados, era causa de aquellos desmanes. Su abuso debe contarse entre las resultancias de la libertad que dieron a los indios los espa&ntilde;oles en el uso de las bebidas. No eran en su antig&uuml;edad sino con muchas restricciones, o en caso de embriaguez ritual,<sup><a href="#nota">54</a></sup> cuando hac&iacute;an esto. Despu&eacute;s de la Conquista se difundi&oacute; el vicio horrorosamente. Aquel Mart&iacute;n Josefino, que vimos arriba como devoto catequista, pasa por las notas de Juan Bautista con el sambenito de borracho escandaloso, bien que con buena compa&ntilde;&iacute;a: "Jueves 4 de noviembre de 1568 a&ntilde;os &#91;...&#93; se emborrach&oacute; Mart&iacute;n Josefino y lo metieron a la c&aacute;rcel: ya estaba all&aacute; por lo mismo el alcalde Don Diego Huitztlaquenqui".<sup><a href="#nota">55</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abundant&iacute;sima materia hay en los alegatos narrados por Juan Bautista cuando las gestiones en contra del tributo. Pero ya no me es posible alargar m&aacute;s esta pl&aacute;tica. Baste la inserci&oacute;n del siguiente fragmento en que se ve la burla un tanto amarga de un grupo de indios a uno de sus amigos, &uacute;nicamente para tomarle el pelo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy jueves 19 de octubre de 1564 a&ntilde;os &#91;...&#93; fue a entregar cinco tomines Josef Xochihua y lo fueron a rega&ntilde;ar los pintores. Le dijeron: &#45;Hijito m&iacute;o, se&ntilde;or m&iacute;o, ya no se le quiebre su coraz&oacute;n: cepo y grillos le han puesto a usted, &iexcl;alguna vez ten&iacute;a que suceder! Pues, &iquest;qui&eacute;n de nosotros aguanta la parada? &iexcl;Usted no! Usted lleva las cosas adelante y alcanzar&aacute; justicia &#91;...&#93; &iquest;Qu&eacute; le apresar&aacute;n al muchachito? &iquest;Qu&eacute; lo agarrar&aacute;n del rabo? No, m&aacute;s bien nos lo agarrar&aacute;n a nosotros. Pero Mateo Xaman le dijo: &#45;Se&ntilde;or m&iacute;o, si no es m&aacute;s que chanza suya, est&aacute;n haciendo guasa, &iexcl;esa es la vida! &iexcl;Es eso lo &uacute;nico que nos queda propio, as&iacute; pasa uno la vida! Y muchas cosas m&aacute;s le dijeron.<sup><a href="#nota">56</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Est&aacute;n todos afligidos y alborotados, hasta la sangre de los motines, a causa del odiado tributo, del trabajo impuesto a los j&oacute;venes, y va el pobre indio a pagar sus cinco reales. Le amenazan, le amedrentan y cuando pone cara de amargura, le explica el truco su compa&ntilde;ero: es un puro choteo. Es decir, que el indio se divierte de su propio dolor y, haciendo a un lado el aspecto tr&aacute;gico de la vida, quiere s&oacute;lo ver su aspecto gemelo, que es el c&oacute;mico y, sin haber le&iacute;do a Her&aacute;clito ni a Dem&oacute;crito, les da a ambos la raz&oacute;n. <i>Yuh nemi</i> &#91;.<i>..</i>&#93; <i>yuh nemohua:</i> "As&iacute; viven, as&iacute; se vive". Tan pudiera ser el lema de la vida mexicana, incubada en dolores, hecha a l&aacute;grimas, pero desbordada en risas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He terminado mi somero examen de este curioso manuscrito. Temo con buen fundamento haber incurrido en dos errores: engendrar el fastidio en vuestros &aacute;nimos, y por ello acudo a vuestra benevolencia indulgente; y no haber logrado dar una idea de lo que, a mi juicio, vale este escrito para el conocimiento de la transformaci&oacute;n interior del alma del indio, bajo las variadas influencias de la cultura espa&ntilde;ola. Vemos ya a uno de los indios que hoy nosotros conocemos y tratamos; vemos la fusi&oacute;n de culturas en una forma dif&iacute;cil de deslindar. El alma de Espa&ntilde;a va infiltr&aacute;ndose en el coraz&oacute;n del indio; pero el alma del indio se levanta erguida y, como una planta que bebe las aguas de la lluvia y se satura de los h&aacute;litos del viento y se ba&ntilde;a en las llamaradas de la luz solar, pero persiste la misma, se nutre y crece, se ensancha y fructifica, siempre avara de s&iacute; misma. Es la ley verdadera de la vida: tomar lo ajeno y hacerlo propio y, en justiciera paga, dar lo propio en enriquecimiento de lo ajeno. Espa&ntilde;a dio mucho a An&aacute;huac, pero An&aacute;huac correspondi&oacute; con amor: el resultado de este beso integral somos nosotros y es nuestra cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero cerrar mi pl&aacute;tica haciendo uso de un derecho que me da el comunismo literario &#45;&uacute;nico legitimo y &uacute;nico quiz&aacute; posible&#45;; el due&ntilde;o mismo, dentro de sus aspiraciones socialistas, no podr&aacute; impedirme que yo haga m&iacute;as sus certeras y sint&eacute;ticas palabras. Cuando se han dicho tan bien las cosas, no tenemos m&aacute;s remedio que hacerlas nuestras. Y yo encierro mi pensamiento en estas palabras de H&eacute;ctor P&eacute;rez Mart&iacute;nez, en el vest&iacute;bulo de su maravilloso libro sobre Cuauht&eacute;moc:<sup><a href="#nota">57</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puede hablarse de una muerte absoluta de los valores ind&iacute;genas, como tampoco de un predominio absoluto de lo occidental sobre lo aut&oacute;ctono. Nuestro mestizaje salt&oacute; por encima de las fronteras puramente raciales para inundar los anchos y conturbados campos del esp&iacute;ritu. Lo aut&oacute;ctono ha matizado en tal forma lo occidental; ambos elementos se encuentran tan penetrados uno en el otro, dentro de lo mexicano; componen una sola substancia y dan nacimiento a una sensibilidad caracter&iacute;stica y particular, pero universal al mismo tiempo, que tal comuni&oacute;n es la mejor prueba de las excelencias de lo ind&iacute;gena y de lo espa&ntilde;ol.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup>Publicamos en este volumen un trabajo del doctor &Aacute;ngel Mar&iacute;a Garibay K. aparecido originalmente en el n&uacute;mero 18 (abril&#45;junio de 1945) de <i>Filosof&iacute;a y Letras,</i> revista publicada por la facultad del mismo nombre perteneciente a la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Se trata de un art&iacute;culo en el que Garibay se acerca a lo que era la vida en las parcialidades nahuas en la ciudad de M&eacute;xico en la segunda mitad del siglo XVI. Su informaci&oacute;n proviene del que se conoce como C&oacute;dice Juan Bautista, conservado en la biblioteca Boturini de la Bas&iacute;lica de Guadalupe. El padre Garibay tradujo dicho c&oacute;dice pero nunca lleg&oacute; a publicarlo. Finalmente ese documento se public&oacute; con el t&iacute;tulo <i>&iquest;C&oacute;mo te confundes? &iquest;Acaso no somos conquistados?</i> (Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 2001).</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Hasta donde llegan mis noticias, hacen referencia a este manuscrito Vicente de Paula Andrade, <i>Ensayo bibliogr&aacute;fico mexicano del siglo XVII,</i> M&eacute;xico, 1899, p. 109;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437261&pid=S0071-1675201200020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Informaci&oacute;n de fray Alonso de Mont&uacute;far, con motivo del serm&oacute;n de... Bustamente,</i> Madrid, 1888, p. 94; <i>Cuevas, Album...;</i> Garc&iacute;a Guti&eacute;rrez, <i>Primer siglo guadalupano, bibliograf&iacute;a guadalupana</i> &#45;ambos se fundan en las referencias de los anteriores&#45;; Primo Feliciano Vel&aacute;zquez. <i>La aparici&oacute;n de nuestra se&ntilde;ora de Guadalupe,</i> M&eacute;xico, 1931, p. 66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437262&pid=S0071-1675201200020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Tengo &iacute;ntegramente hecha la versi&oacute;n y el pensamiento de darla a las prensas. En <i>Abside,</i> 1945, 2, har&eacute; alguna mayor inserci&oacute;n de textos de este manuscrito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> F. 2r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En la introducci&oacute;n que antecede a mi publicaci&oacute;n del manuscrito y su versi&oacute;n me hago cargo detenidamente de este punto y lo aclaro con referencias al manuscrito mismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Fue el jueves 22 de marzo de 1565 (f. 54r), contra lo dicho por Joaqu&iacute;n Garc&iacute;a Icazbalceta (dice que en 1573, aunque atenuando). Vid. <i>Obras,</i> ed. Ag&uuml;eros, IV, 250.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> F. 6v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Edici&oacute;n de R&eacute;mi Sime&oacute;n, Par&iacute;s, 1889.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> <i>C&oacute;dice Alb&iacute;n,</i> Par&iacute;s, 1893.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437269&pid=S0071-1675201200020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Anales de Tecamachalco,</i> edici&oacute;n de Antonio Pe&ntilde;afiel, M&eacute;xico, 1903.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437270&pid=S0071-1675201200020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Historia de la conquista,</i> texto n&aacute;huatl y versi&oacute;n alemana en Seler, <i>Einige Kapitel aus dem Geschichtswerk des fray Bernardino de Sahag&uacute;n,</i> Stuttgart, 1927.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437272&pid=S0071-1675201200020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> <i>Pl&aacute;ticas de los doce, Revista Mexicana de Estudios Hist&oacute;ricos,</i> M&eacute;xico, ap&eacute;ndice al tomo I (1927), p. 101 ss. Texto n&aacute;huatl y versi&oacute;n parcial castellana.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Tengo ante los ojos el manuscrito del padre Olmos en copia fotogr&aacute;fica, y el libro de fray Juan Bautista, <i>Huehuetlatolli,</i> M&eacute;xico, t. V, 1599 (seg&uacute;n Zulaica).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437274&pid=S0071-1675201200020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> El documento mal llamado <i>Nican mopohua,</i> incorporado en el libro de Lasso de la Vega, M&eacute;xico, 1649. Tengo a la vista un ejemplar de dicha edici&oacute;n y la reproducci&oacute;n de 1926, con versi&oacute;n de don Primo Feliciano Vel&aacute;zquez. El nombre <i>Nican mopohua</i> est&aacute; mal dado, por vago: hay documentos numerosos que comienzan as&iacute;, como una sencilla versi&oacute;n de "En este escrito...", literalmente <i>"Aqu&iacute; se lee"</i>, m&aacute;s bien que <i>"aqu&iacute; se cuenta".</i> Pero de estas minucias, <i>alibi.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Tengo a la vista un ejemplar de la edici&oacute;n de M&eacute;xico, 1607.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> F. 4r y v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> F. 11r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> F. 42r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> F. 16v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> F. 17v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> 6 de octubre de 1566 (f. 6v).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> 30 de nov. de 1568 (f. 14r).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> &Uacute;ltimo domingo de 1566 (f. 14r).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> 15 de agosto. De 1565 (f. 58v).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> 8 de agosto del mismo a&ntilde;o (f. 59r).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> F. 9r; f. 18v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> F. 6v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Por ejemplo, Michcu&iacute;catl, f. 6; Yaocu&iacute;catl, <i>ib.;</i> Axochitlac&aacute;yotl, f. 7 v; Pipilcu&iacute;catl, f. 10v; Cuextec&aacute;yotl, f. 16v; Tequiquixtilizcu&iacute;catl, f. 19r; Chalc&aacute;yotl, f. 26r, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> F. 10v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> F. 57r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> F. 57v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> F. 51r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> F. 5r.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> F. 53r</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> F. 16r y v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> F. 16v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Esta se&ntilde;ora se llamaba do&ntilde;a Leonor de Andrada <i>(Vid. Historia geneal&oacute;gica</i> de R. P&eacute;rez Gallardo, I, p. 86, nota).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Arist&oacute;teles, <i>Pol&iacute;tica,</i> I, 1.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> Sobre este asunto cf. J. Kohler, "El Derecho de los aztecas", en <i>Revista de la Ciencia Jur&iacute;dica Comparada,</i> Stuttgart, 1892; versi&oacute;n de Carlos Rovalo y Fern&aacute;ndez, <i>Revista Jur&iacute;dica de la Escuela Libre de Derecho,</i> M&eacute;xico, 1924, y George Clapp Vaillant, <i>The Aztecs of Mexico,</i> Nueva York, 1941, en especial caps. VI y IX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> F. 2r. a 3v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> F. 5r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> F. 5r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> F. 1r.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> F. 54v.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> Cf. Robert Ricard, <i>La Conqu&ecirc;te Spirituelle du Mexique,</i> Par&iacute;s, 1933, en especial, caps. I y II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437307&pid=S0071-1675201200020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> Basta leer la relaci&oacute;n cuidadosa de fray Bernardino de Sahag&uacute;n, en su libro II de la <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a,</i> para quedar asombrado de tanta complicaci&oacute;n y minuciosa materializaci&oacute;n de s&iacute;mbolos, que en su mayor parte se nos escapan; pero si esta lectura se hace en el texto n&aacute;huatl que sirvi&oacute; de base a la redacci&oacute;n castellana del famoso franciscano, la misma estil&iacute;stica, con su pr&oacute;digo expansi&oacute;n y con sus insinuantes repeticiones, contribuye a aumentar la emoci&oacute;n de hallarnos en un mundo de fantas&iacute;a, m&aacute;s que de la realidad rutinaria de cada a&ntilde;o que fue para los indios del M&eacute;xico prehisp&aacute;nico. Y hay que tener presente que Sahag&uacute;n s&oacute;lo recogi&oacute; lo tocante a Tenochtitlan y Tezcoco. En otros documentos hallamos variantes de ritos y ceremonias complicadas al extremo y dignas de estudio para quien quiera llegar a ahondar en el alma ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> F. 54v. a 55r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> F. 19r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup> F. 4r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> F. 8 v a 9r. Se halla &iacute;ntegra esta relaci&oacute;n en <i>Abside,</i> 1945, 2.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> F. 33r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> F. 52r.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> F. 55v.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> <i>Arte</i> <i>precolombino en M&eacute;xico y la Am&eacute;rica Central,</i> M&eacute;xico, 1944, p. 450.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3437317&pid=S0071-1675201200020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> <i>Historia de las Indias...,</i> M&eacute;xico, 1880, II, p. 233.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> F. 50r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> F. 56v.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> Cf. Sahag&uacute;n, libro II, caps. 26 y 27.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> F. 14r.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> F. 58r.</font></p>      ]]></body><back>
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