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<journal-title><![CDATA[Estudios de cultura náhuatl]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tlalocan: Revista de fuentes para el conocimiento de las culturas indígenas de México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Tlalocan. Revista de fuentes para el conocimiento de las culturas ind&iacute;genas de M&eacute;xico</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ascensi&oacute;n Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n&#45;Portilla</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Seminario de Lenguas ind&iacute;genas, v. XVI, 2009, 286 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La salida de un n&uacute;mero m&aacute;s de <i>Tlalocan</i> enriquece el corpus de textos orales y escritos en lenguas vern&aacute;culas mesoamericanas. Desde su fundaci&oacute;n en 1943, <i>Tlalocan</i> ha dado a conocer en cada volumen varias de las lenguas del M&eacute;xico antiguo, a trav&eacute;s de documentos escritos y de relatos recogidos de la tradici&oacute;n oral, en muchos de los cuales se conserva el sustrato cultural mesoamericano de los pueblos que hoy integran la Rep&uacute;blica Mexicana. Puede decirse que la revista ha cumplido los fines para los que fue fundada en 1943. En aquel a&ntilde;o, Robert Barlow y Georges Smisor dieron vida a <i>Tlalocan</i> en La Casa de Tl&aacute;loc, en Sacramento, California. Los fundadores dejaron claro el esp&iacute;ritu de la nueva publicaci&oacute;n en el primer volumen con palabras de Garc&iacute;a Icazbalceta:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada d&iacute;a echa mayores ra&iacute;ces en mi &aacute;nimo la convicci&oacute;n de que m&aacute;s se sirve a nuestra historia &#91;...&#93; con publicar documentos in&eacute;ditos o muy raros que con escribir obras originales, casi nunca exentas de deficiencias y errores.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pronto, la Casa de Tl&aacute;loc se mud&oacute; a Azcapotzalco, en la ciudad de M&eacute;xico, al domicilio de Barlow. All&iacute; se hizo el segundo volumen, pero al morir Barlow en 1951, la revista qued&oacute; en manos de Fernando Horcasitas e Ignacio Bernal, patrocinada por el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia. Con penurias y dificultades sigui&oacute; saliendo hasta que en 1977, Horcasitas y Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla empezaron a editarla en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Al morir Horcasitas, Karen Dakin y Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla la tomaron en sus manos. Finalmente, en 1997, Karen qued&oacute; al frente de ella, con la colaboraci&oacute;n de los miembros del Seminario de Lenguas Ind&iacute;genas del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, como se dice en la primera p&aacute;gina de cada uno de los n&uacute;meros de la revista.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo estos datos para se&ntilde;alar que <i>Tlalocan</i> ha pasado por muchas manos que le han aportado energ&iacute;a y esfuerzo hasta llegar a ser &uacute;nica en su estilo, que es el de publicar, con rigor acad&eacute;mico y amplitud de miras, textos escritos, a veces ocultos y dif&iacute;ciles de consultar, y asimismo nuevos textos de m&uacute;ltiples lenguas, siempre de profundo contenido cultural. Creo que todos los editores han contribuido a dar a la revista el perfil de ser un repositorio de documentos de gran inter&eacute;s ling&uuml;&iacute;stico, filol&oacute;gico e hist&oacute;rico. As&iacute; lo expres&oacute; Fernando Horcasitas cuando en 1977 record&oacute; la historia de <i>Tlalocan:</i> "&#91;Nuestro prop&oacute;sito es reunir&#93; materiales que lleven a una comprensi&oacute;n y apreciaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas, a menudo romantizados de la manera m&aacute;s grotesca o menospreciados hasta por sus propios descendientes".<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esp&iacute;ritu de la revista resalta claramente en este volumen XVI. En &eacute;l se publican seis textos en lenguas mesoamericanas de tres troncos ling&uuml;&iacute;sticos: zapoteco y otom&iacute; del tronco otomangue; mixe, del tronco mixe&#45;zoque; yaqui y cora del tronco yuton&aacute;huatl. Asimismo, se incluyen dos estudios de documentos de &iacute;ndole hist&oacute;rica. A continuaci&oacute;n se describen brevemente cada uno de ellos con objeto de valorar su contenido y resaltar el trabajo ling&uuml;&iacute;stico y filol&oacute;gico de los autores y sus colaboradores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer grupo de textos lo forman creaciones literarias de dos lenguas otomangues: el zapoteco del Valle y el otom&iacute;. Todos ellos son narraciones breves, algunas tomadas de la tradici&oacute;n oral; otros son creaciones individuales. Los del zapoteco provienen del Colectivo Literario de San Lucas Quiavin&iacute;, municipio de Tlacolula, y est&aacute;n presentadas por Mario E, Ch&aacute;vez Pe&oacute;n y Rom&aacute;n L&oacute;pez Reyes. Ambos firman en representaci&oacute;n de un grupo de casi veinte miembros y ofrecen una "Introducci&oacute;n" muy interesante, ya que en ella se recoge la historia del grupo, el origen, la finalidad, y el m&eacute;todo de trabajo. Recuerdan que surgieron de la telesecundaria de la comunidad, animados por el profesor Rom&aacute;n L&oacute;pez Reyes; que ya han recogido un valioso material y que han ampliado sus conocimientos ling&uuml;&iacute;sticos trabajando con profesores universitarios. Es m&aacute;s, estos autores participaron en el Coloquio Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez de Miranda en 2008. Recuerdan tambi&eacute;n su tarea; la de "una constante discusi&oacute;n literaria a manera de taller de poes&iacute;a para despu&eacute;s realizar una meticulosa revisi&oacute;n a nivel ortogr&aacute;fico." (p. 19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos del taller de San Lucas son cuatro poemas y un cuento, todos ellos breves y de pincelada intensa, en versi&oacute;n biling&uuml;e. El primero es <i>Aurora,</i> de Rosa Alba L&oacute;pez Mart&iacute;nez. En dos estrofas, la autora se sirve del amanecer para expresar un momento de bienestar y de armon&iacute;a con el mundo que nos rodea, momento que el ser humano persigue y que s&oacute;lo a veces logra; en el segundo poema, <i>Atardecer,</i> Cristina Hern&aacute;ndez Morales logra captar el instante en el que el ser humano alcanza una comuni&oacute;n con el ser amado: el mundo se detiene, la noche se alarga, y al fin, llega el amanecer; uno m&aacute;s, <i>Noche de tempestad,</i> de Irma Yolanda Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, recoge la angustia que a veces nos invade, simbolizada en una tempestad negra; el cuarto, <i>Siempre te recuerdo,</i> de Gerardo Gonz&aacute;lez Curiel, es el dolor del primer amor recreado en el largo recorrido de la ausencia. Los cuatro recogen momentos trascendentes en el sentir del ser humano, narrados con lirismo y fuerza. Finalmente, el cuento <i>La alerta de los grillos,</i> de Lorenzo Mart&iacute;nez Hern&aacute;ndez y Ram&oacute;n L&oacute;pez Reyes, es una met&aacute;fora de una realidad social de nuestros d&iacute;as, el abandono de la morada por la pobreza: una noche de luna, los grillos se apoderan de la casa de una familia humilde. La abuela interpreta el hecho como una desgracia. Vinieron las desdichas, la abuela muere y la familia emigra; en el silencio de la noche, en la casa abandonada, s&oacute;lo se escuchan las pisadas de los abuelos. La historia es un problema social hecho poes&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los relatos del Colectivo de San Lucas son, sin duda, una aportaci&oacute;n a la literatura mexicana moderna. Pero m&aacute;s all&aacute; del valor literario, sus autores son ya un poco fil&oacute;logos y ling&uuml;istas y lo muestran en el "An&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico" que ofrecen de los cinco relatos, distribuidos en cuatro l&iacute;neas, cada una de ellas con una forma: en la primera, la forma hablada; en la segunda, la forma morfol&oacute;gica; en la tercera, el an&aacute;lisis de palabras y morfemas; en la cuarta, la traducci&oacute;n concatenada. En estas l&iacute;neas muestran un conocimiento de las estructuras de la lengua, adem&aacute;s de un inter&eacute;s fonol&oacute;gico y ortogr&aacute;fico envidiables; no es s&oacute;lo saber usar bien su lengua y con ella expresar sentimientos y vivencias con bellas palabras, sino tambi&eacute;n saber valorar un texto y, a trav&eacute;s de &eacute;l, penetrar m&aacute;s en su lengua y saberlo comunicar a trav&eacute;s de una escritura pr&aacute;ctica, asequible. En la exposici&oacute;n y tratamiento de los textos, el Colectivo de San Lucas adquiere un perfil propio y promete ser un foco capaz de dar luz al quehacer de otras comunidades que se preocupan por salvaguardar sus lenguas, cultivarlas y prestigiarlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro texto de lenguas otomangues es <i>El Camale&oacute;n, Nor Kamalio,</i> recogido por Enrique Palancar de labios de Anastasia Cruz V&aacute;zquez, hablante de otom&iacute; de la comunidad de San Ildefonso Tultepec, al sur del Estado de Quer&eacute;taro.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Seg&uacute;n nos dice el autor, el texto es una narraci&oacute;n oral espont&aacute;nea tomada en seis minutos de conversaci&oacute;n. Seis minutos que dan para mucho trabajo y mucho an&aacute;lisis, como puede verse en el texto. La narraci&oacute;n, nos dice Enrique, contiene una historia que gira en torno a una de las propiedades adscritas a un animal, una iguana peque&ntilde;a, que en otom&iacute; se llama <i>kamalio,</i> camale&oacute;n. La propiedad, seg&uacute;n la creencia otom&iacute;, es que el tal animalito es el rey de los animales, a quien todos obedecen; y as&iacute;, la historia nos lleva a un circo donde el <i>kamalio</i> y su due&ntilde;o van a ver la funci&oacute;n. En el circo, cuando a los animales les toca el turno de actuar, &eacute;stos no obedecen al domador sino al <i>kamalio</i> y el propietario del circo, sabedor de la posibilidad de la presencia de tal animal, lo busca. Tiene que llegar a un acuerdo con el due&ntilde;o del animalito y tiene que darle la mitad de las ganancias del d&iacute;a para que abandone la funci&oacute;n; a&uacute;n m&aacute;s, le tiene que entregar parte tambi&eacute;n a un amigo que le acompa&ntilde;a. Finalmente se van y el circo sigue su funci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destaca Enrique que en el cuento no hay castigo y que esto rompe el perfil de los cuentos otom&iacute;es. Efectivamente as&iacute; es y quiz&aacute; el sentido del texto hay que buscarlo en la intenci&oacute;n final, que es la moraleja que en &eacute;l se contiene: saber reconocer y aun pactar con los muchos vivales y vividores que hay por el mundo, cuya sabidur&iacute;a y gracia consiste en extorsionar con disimulo. Si as&iacute; fuere, estamos ante una f&aacute;bula o ap&oacute;logo, es decir, una narraci&oacute;n breve, en prosa, en la que se suele hacer una cr&iacute;tica y en la que suelen intervenir los animales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es bien sabido, el g&eacute;nero procede de la India y pas&oacute; a las lenguas romances en la Edad Media.<sup><a href="#notas">5</a></sup> En este contexto, cabe recordar que a M&eacute;xico pasaron muchos cuentos europeos como el de la <i>Doncella y la fiera, Cizuonton uan yolhcatl,</i> en n&aacute;huatl, recogido en Tepoztl&aacute;n por Pablo Gonz&aacute;lez Casanova, (1889&#45;1936), en el cual, la bestia, al ser amada, se transforma en un pr&iacute;ncipe.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Este famos&iacute;simo cuento, de Jeanne Marie Leprince de Beaumont (1711&#45;1780), hunde sus ra&iacute;ces en la f&aacute;bula de Amor y Psiquis, recogida en el <i>Asno de oro</i> de Lucio Apuleyo, quien vivi&oacute; en el siglo II d. C. y alcanz&oacute; fama en la Antig&uuml;edad. En fin, no ser&iacute;a rara la existencia de un g&eacute;nero literario en lenguas ind&iacute;genas inspirado en f&aacute;bulas occidentales, pero tampoco este g&eacute;nero es ajeno a la propia literatura oral del poscl&aacute;sico. Un ejemplo de ello lo tenemos en los textos de animales que recogi&oacute; Sahag&uacute;n en el libro XI de su <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a,</i> en el cual, como en las f&aacute;bulas de la India, los animales piensan, hablar y act&uacute;an como humanos y nos ense&ntilde;an una moraleja.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, la disquisici&oacute;n ha sido larga y s&oacute;lo cabe a&ntilde;adir que Palancar, en el apartado "Texto original", presenta un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico penetrante, siguiendo el modelo de las cuatro formas: lengua hablada, forma morfol&oacute;gica, glosado morfol&oacute;gico y traducci&oacute;n concatenada. Otro dato, digno de ser resaltado, es el alfabeto, cercano al tradicional, con los elementos innovadores necesarios que el autor explica en notas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las lenguas otomangues pasamos a las mixe&#45;zoques representadas por el relato <i>La serpiente petate,</i> recogido por Rodrigo Romero M&eacute;ndez de labios de la se&ntilde;ora Irene Galv&aacute;n Morales. Est&aacute; narrado en la variedad de Ayutla y es un relato que corre en la literatura oral, lo cual no resta m&eacute;rito a la capacidad expositiva de la narradora. El texto va precedido de una amplia "Introducci&oacute;n" en la que el autor ofrece al lector, adem&aacute;s de las coordenadas de espacio y tiempo, muchos datos valiosos sobre este dialecto sure&ntilde;o del mixe, lengua de tipo polisint&eacute;tico, rica en afijos. Asimismo, el autor a&ntilde;ade informaci&oacute;n sobre el inventario de fonemas, los prefijos de persona y los sufijos de aspecto&#45;modo en el verbo, adem&aacute;s de otros rasgos morfosint&aacute;cticos. En suma, la introducci&oacute;n es una breve pero sustanciosa s&iacute;ntesis de informaci&oacute;n morfol&oacute;gica que ayuda mucho al lector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La Serpiente petate</i> es un cuento, a primera vista, oscuro, aunque al final, no lo es tanto. En &eacute;l se cuenta que hab&iacute;a un pozo grande y que en &eacute;l habitaba una serpiente grande de petate blanco y negro. Un d&iacute;a, una ni&ntilde;a y un ni&ntilde;o jugaron y brincaron en el petate, desobedeciendo al abuelito. El petate envolvi&oacute; a la ni&ntilde;a, que ya era se&ntilde;orita, y se la llev&oacute;. Al cabo de un tiempo volvi&oacute; la ni&ntilde;a con una cajita negra y le dijo a su mam&aacute; que no la tocara. La ni&ntilde;a se fue a lavar la ropa y su mam&aacute; abri&oacute; mientras la caja y salieron muchas v&iacute;boras chiquitas: eran las hijas de su hija. Despu&eacute;s de lavar, la hija le dijo a su mam&aacute;: "tu yerno te va a traer le&ntilde;a". Y se fue. Vino la tempestad, la lluvia, el trueno, el rel&aacute;mpago y se junt&oacute; la le&ntilde;a detr&aacute;s de la casa. Sin duda el relato nos remite al hecho de que en el mundo mesoamericano la serpiente es el dios de la lluvia, del trueno, del rel&aacute;mpago y de la tempestad y tambi&eacute;n de la fertilidad; que adem&aacute;s tom&oacute; forma de petate en algunos pasajes de la historia, por ejemplo, cuando Quetzalc&oacute;atl abandona Tula y se va al oriente en un barco de serpientes de petate.<sup><a href="#notas">8</a></sup> La narraci&oacute;n recogida entre los mixes es una prueba de las vivencias mesoamericanas en nuestro presente. En suma, y como final, hay que recordar el an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico de la narraci&oacute;n que Rodrigo presenta en cinco formas: la primera el relato tal y como aparece en la lengua hablada; la segunda, el an&aacute;lisis morfol&oacute;gico; la tercera, las glosas de los morfemas; la cuarta, traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol; la quinta, traducci&oacute;n al ingl&eacute;s. Todo un sistema para entender el texto desde m&uacute;ltiples posturas y hacerlo asequible y f&aacute;cil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cuerpo de textos lo forman varias narraciones en dos lenguas de la familia yuton&aacute;huatl, yaqui y cora. Todos ellos tienen en com&uacute;n que son parte de la tradici&oacute;n oral y desde ahora son ya parte de la tradici&oacute;n escrita. Los textos yaquis se presentan en dos ensayos: el primero se debe a Lilian Guerrero y en &eacute;l se da a conocer una colecci&oacute;n de recetas de cocina; el segundo, a Zarina Estrada, Manuel Silva y Crescencio Buitimea y versa sobre un g&eacute;nero de la literatura oral, el discurso <i>pascola.</i> Veamos brevemente ambos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lilian titula a su trabajo Siak <i>bwa'ame. Textos de la cocina yaqui,</i> recogidos de labios de tres buenas cocineras, Aurelia Mendoza, Mar&iacute;a Luisa Buitimea y Mar&iacute;a Luisa Flores con otros miembros de la familia, en Estaci&oacute;n Vicam, Sonora. Pero, para hablar de cocina, hay que saber antes de la lengua y Lilian antepone una "Introducci&oacute;n" en la que informa de la filiaci&oacute;n de la lengua hablada por los <i>yoeme,</i> "gente", habitantes de un valle f&eacute;rtil en medio de tierras secas. Nos acerca al yaqui a trav&eacute;s de cuatro part&iacute;culas que son marcadores discursivos y recurrentes en los textos recogidos. De ellos define su naturaleza y valor seg&uacute;n su posici&oacute;n y con ellos entra en cinco textos que son: <i>Wakabaki, cocido de res; koko'i waki,</i> carne con chile, <i>ainam tajkaim,</i> tortillas de harina; <i>koko'i nojim;</i> tamales de carne con chile, y, <i>abai nojim,</i> tamales de elote.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; podemos decir del contenido de estos textos? Que nos dan entrada a una de las grandes manifestaciones de la cocina norte&ntilde;a, en la cual el mundo de la carne, se mezcla con el chile y los tamales, inventos mesoamericanos. Destaca Lilian la riqueza hist&oacute;rica y ling&uuml;&iacute;stica que en estos textos se guarda; al leerlos, cualquiera pensar&iacute;a tambi&eacute;n en la importancia de los pr&eacute;stamos como <i>ainam,</i> harina; <i>papam,</i> papas; <i>lechim,</i> leche y <i>waka,</i> carne de vaca. Este pr&eacute;stamo es muy importante pues rompe con el uso m&aacute;s extendido en M&eacute;xico, la palabra res. Habr&iacute;a que buscar el origen y probablemente sabr&iacute;amos algo m&aacute;s de la historia culinaria del sur de Sonora. Por &uacute;ltimo, destacar&eacute; la parte del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico, presentado en cuatro formas: forma hablada; forma morfol&oacute;gica; identificaci&oacute;n y traducci&oacute;n de cada morfema; por &uacute;ltimo, traducci&oacute;n concatenada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Zarina Estrada Fern&aacute;ndez, Manuel Carlos Silva Encinas y Crescencio Buitimea Valenzuela se intitula <i>El discurso de los pascolas entre los yaquis de Sonora, M&eacute;xico.</i> &iquest;Qui&eacute;nes son los<i>pascolas?,</i> es la primera pregunta. Los autores la contestan con detalle y esmero en una larga "Introducci&oacute;n" que es, en realidad, un breve tratado de etnolog&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica enfocada en las fiestas de los yaquis, el <i>pascola,</i> o m&aacute;s bien los <i>pascolas,</i> pues suelen actuar tres juntos, son personajes que representan un discurso propio, jocoso, imaginativo y teatral en las fiestas yaquis, en especial la Semana Santa, la Pascua. Para describir el discurso, informan sobre el origen y la naturaleza de las festividades yaquis, de los personajes que act&uacute;an en ellas, bailes, vestimenta, instrumentos musicales y muchas cosas m&aacute;s. Pero el n&uacute;cleo del trabajo es el estudio de los g&eacute;neros discursivos, tanto sagrados como profanos, el ritual y el contexto. Suele ser &eacute;ste la narraci&oacute;n de cuentos e historias llenas de humor y bromas, de pantomimas, de juegos de palabras en espa&ntilde;ol y yaqui, a veces narraciones llenas de ficci&oacute;n, de improvisaci&oacute;n. Aunque piensan ellos que no es f&aacute;cil trasladar este discurso a la representaci&oacute;n escrita, lo hacen escogiendo fragmentos de narraciones. Cada fragmento es sometido a un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico penetrante que representan en tres l&iacute;neas y en tres formas: en la primera l&iacute;nea se presenta la oraci&oacute;n tal y como se escucha en la lengua hablada con una ortograf&iacute;a asequible. En la segunda se identifican palabras y morfemas y, en la tercera, se traducen al espa&ntilde;ol. M&eacute;rito del trabajo es sin duda, hacer posible un acercamiento a los <i>pascolas;</i> el lector los escucha y los imagina e inclusive puede entender algunas de sus frases sin saber la lengua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente y dentro de las lenguas yutonahuas, Ver&oacute;nica V&aacute;zquez nos presenta el <i>Ray: una probadita de cora mese&ntilde;o,</i> en colaboraci&oacute;n con Juan Flores e Isabel de Jes&uacute;s L&oacute;pez. El Ray o Rey es una narraci&oacute;n recogida en Santa Cruz de Guayabel, en la Mesa del Nayar, en los d&iacute;as de preparaci&oacute;n de la Semana Santa, fiesta muy importante para los coras. El narrador es Juan Flores, autoridad en la fiesta y buen narrador. En el relato se recoge una historia de la tradici&oacute;n oral, en la que una v&iacute;bora pide cada d&iacute;a comer a un ser humano. El rey manda a sus soldados, pero no logran matarla. En la comunidad hab&iacute;a un ni&ntilde;o que hab&iacute;a matado a una v&iacute;bora y el rey le pide que la mate y se casar&aacute; con su hija. Con ayuda de un perro, el ni&ntilde;o lo logra, le clava una flecha en el coraz&oacute;n. En una segunda parte, un viejito se hace pasar por el h&eacute;roe y enga&ntilde;a a todos. El d&iacute;a de la boda del viejito y la hija del Rey, el perro se lleva la comida del plato de la novia y los soldados le siguen. El ni&ntilde;o le pide al perro que vomite la lengua de la v&iacute;bora y se descubre la verdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este relato, que est&aacute; narrado a ritmo de oralidad, est&aacute; precedido de una "Introducci&oacute;n" muy extensa, en la cual Ver&oacute;nica V&aacute;zquez nos introduce en dos contextos esenciales para la interpretaci&oacute;n del cuento. El primero es la, la interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica y filol&oacute;gica dentro de la literatura cora, con fondo mesoamericano. El ni&ntilde;o entre los coras es un h&eacute;roe cultural que simboliza la estrella de la ma&ntilde;ana que mata a la serpiente marina con su flecha cada d&iacute;a y la ofrece como comida al dios solar. Como h&eacute;roe cultural se correlaciona con otros ni&ntilde;os protagonistas de cuentos zapotecos, huaves y chontales. Pero, adem&aacute;s, este ni&ntilde;o, de viej&iacute;sima ra&iacute;z cora, se mezcla con las historias medievales, concretamente la de Trist&aacute;n, quien mata al drag&oacute;n y le saca el coraz&oacute;n. Una vez m&aacute;s, se puede constatar que los relatos europeos pasan a Am&eacute;rica y aqu&iacute; renacen con nuevas formas y contextos propios. O dicho con palabras de la autora: "Hay que mostrar que las culturas originarias del continente han estado escuch&aacute;ndonos desde hace siglos y que su o&iacute;do ha dado lugar a diferentes versiones donde se ha creado una combinaci&oacute;n muy particular entre motivos occidentales y motivos mesoamericanos" (p. 172).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo contexto es totalmente ling&uuml;&iacute;stico y se desarrolla alrededor de un conjunto de rasgos sint&aacute;cticos de la lengua que giran alrededor de varios elementos: orden b&aacute;sico de constituyentes, estructura de la informaci&oacute;n y tipos de concordancia, as&iacute; como alineamiento y narraci&oacute;n de argumentos. Otro dato importante que hay que destacar es el apartado sobre ortograf&iacute;a y traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol. Advierte ella que usa una ortograf&iacute;a pr&aacute;ctica, accesible a los coras mese&ntilde;os y adecuada para la alfabetizaci&oacute;n y ense&ntilde;anza biling&uuml;e. Pero hay que se&ntilde;alar que, al describir esta ortograf&iacute;a, ofrece una descripci&oacute;n fon&eacute;tica&#45;fonol&oacute;gica muy completa de la lengua. Para la presentaci&oacute;n del texto adopta cuatro formas: forma hablada en escritura pr&aacute;ctica; representaci&oacute;n morf&eacute;mica; traducci&oacute;n glosa por glosa; y traducci&oacute;n con continuidad y sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la parte documental est&aacute; integrada por dos textos. El primero, de Davis Charles Wrigth Carr, versa sobre "El calendario mesoamericano en las lenguas otom&iacute; y n&aacute;huatl". Es un trabajo de reconstrucci&oacute;n de uno de los logros m&aacute;s importantes de la cultura mesoamericana: el calendario. El autor se beneficia del m&eacute;todo comparativo y ahonda en varias fuentes escritas en las que se registran datos de la cultura otom&iacute;, especialmente el <i>C&oacute;dice de Huichapan.</i> Con ellas teje una red de datos sobre los cuales reconstruye el nombre y significado de las veintenas y los d&iacute;as, es decir el calendario adivinatorio y el solar. Su m&eacute;todo es analizar cada uno de los conceptos y vocablos de d&iacute;as y veintenas. En el an&aacute;lisis queda al descubierto la composici&oacute;n de la palabra y su estructura morfol&oacute;gica a la vez que el significado. El significado es la llave para establecer una relaci&oacute;n sem&aacute;ntica entre los t&eacute;rminos de los calendarios otom&iacute; y n&aacute;huatl y de esta manera el autor enriquece el conocimiento del calendario otom&iacute;. Pero, concluye Wright, "es necesario hacer m&aacute;s estudios comparativos, ya que el calendario mesoamericano es transling&uuml;&iacute;stico y transcultural" (p. 243).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo y &uacute;ltimo texto es tambi&eacute;n de reconstrucci&oacute;n documental. Se debe a Michel Oudijk y Mar&iacute;a Casta&ntilde;eda de la Paz y se intitula "El uso de fuentes hist&oacute;ricas en pleitos de tierras: la Cr&oacute;nica X y la Ordenanza de Cuauht&eacute;moc". Sobre la <i>Cr&oacute;nica X</i> mucho de ha escrito desde que Robert Barlow lanz&oacute; la hip&oacute;tesis de su existencia como fuente, escrita en n&aacute;huatl, de varios cronistas. Los autores proponen que es posible identificarla con un documento del Archivo de Indias que fue utilizado como prueba en un litigio de tierras entre los naturales del pueblo de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe y los de Santiago Tlatelolco. Para mostrar su hip&oacute;tesis, ofrecen un an&aacute;lisis del documento contrastado con pasajes de varios cronistas, an&aacute;lisis que muestra la similitud y concluyen que el documento del Archivo de Indias (M&eacute;xico, 791, legajo 17, fojas 60v&#45;65r) es una versi&oacute;n en espa&ntilde;ol de la famosa <i>Cr&oacute;nica,</i> guardada por siglos en el pueblo de Tlatelolco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo legajo del Archivo de Indias identifican ellos otro documento que guarda similitud con el llamado <i>Ordenanza del Se&ntilde;or Cuauht&eacute;moc,</i> elaborado en papel de amate con pinturas y glosas en n&aacute;huatl. Una comparaci&oacute;n detallada del contenido geogr&aacute;fico&#45;hist&oacute;&#45;rico muestra la semejanza de ambos documentos, por lo cual los autores piensan que la <i>Ordenanza</i> se elabor&oacute; a principios del siglo XVIII para ser usada en un litigio de tierras. Es m&aacute;s, sugieren que inclusive puede ser considerada como un "T&iacute;tulo primordial" de los muchos que se prepararon en el siglo XVIII como pruebas en los litigios de tierras. Para probar su tesis, presentan un fragmento del documento que coincide con una parte de los <i>Anales de Tlatelolco.</i> Concluyen que Tlatelolco guardaba muchos documentos y que, para su alegato con los de Guadalupe, utilizaron parte de la <i>Cr&oacute;nica X</i> y de la <i>Ordenanza.</i> El an&aacute;lisis de los textos les permite adentrarse en el "fascinante y complejo proceso de creaci&oacute;n, elaboraci&oacute;n y uso de manuscritos" para diversos prop&oacute;sitos, en este caso para litigios de tierra. En efecto, la riqueza documental de la Nueva Espa&ntilde;a es fascinante y los historiadores tienen un campo abierto casi infinito para transitar por ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero hay algo m&aacute;s en el volumen XVI de <i>Tlalocan:</i> una rese&ntilde;a firmada por Carmen Herrera sobre un libro fundamental en este campo abierto del que hablamos. El libro es de Br&iacute;gida von Mentz y su t&iacute;tulo es <i>Cuauhnahuac, 1450&#45;1675. Su historia ind&iacute;gena y documentos en mexicano. Cambio y continuidad de una cultura nahua,</i> publicado en 2008 por Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a. Es un volumen de 555 p&aacute;ginas con mapas, cuadros, tablas, &iacute;ndices y l&aacute;minas de los documentos estudiados. La lectura cuidadosa de Carmen Herrera nos muestra muchos significados del libro, todos ellos de gran inter&eacute;s: en primer lugar como corpus de documentos preciosos para conocer el pasado; como registro del cambio &#151;social, pol&iacute;tico, institucional, familiar&#151; que se produjo al establecerse un nuevo orden despu&eacute;s de la Conquista. Y desde luego, como fuente para documentar el cambio de la lengua por influencia de la escritura, hecho que permite a Von Mentz documentar el surgimiento de un n&aacute;huatl de escriban&iacute;a y otro de doctrina, que influyen en la evoluci&oacute;n de la lengua. En suma, la rese&ntilde;a de Carmen sobre el libro de Br&iacute;gida es un final venturoso para este n&uacute;mero de <i>Tlalocan,</i> tan rico en lenguas y textos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, este volumen es en realidad un valioso corpus de textos en los que se guardan varias lenguas y culturas de los pueblos mesoamericanos, textos recogidos con dedicaci&oacute;n, esmero y amor en trabajo de campo y de archivos. La tarea es obra de autores e informantes trabajando codo con codo. Todos ellos logran dar vida a relatos y hechos hist&oacute;ricos escondidos y los convierten en letras sobre papel para que muchos podamos leerlos, recrearlos e imaginarlos. Logran adem&aacute;s, estudiarlos desde un punto de vista hist&oacute;rico, filol&oacute;gico y ling&uuml;&iacute;stico, conforme a las modernas corrientes de investigaci&oacute;n. Filolog&iacute;a, historia y ling&uuml;&iacute;stica se armonizan para lograr un estudio completo de los textos. Esta triple vertiente de estudio le ha conferido un estilo a la revista desde su fundaci&oacute;n, estilo que se ha ido afinando m&aacute;s y m&aacute;s, como puede verse en este volumen. <i>Tlalocan</i> siempre ha sido un foro abierto al rescate y estudio de textos con un estilo propio que lleva a la comprensi&oacute;n integral de Mesoam&eacute;rica pre y poshisp&aacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> "Introducing Tlalocan". <i>Apud</i> Fernando Horcasitas, "Para la historia de la revista <i>Tlalocan",</i> en <i>Tlalocan. Revista de fuentes para el conocimiento de las culturas ind&iacute;genas de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, 1997, v. 7, p. 12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432606&pid=S0071-1675201100010002200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> M&aacute;s informaci&oacute;n sobre la historia de la revista en Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla, "Fernando Horcasitas Pimentel (1925&#45;1980) en la historia de <i>Tlalocan", Tlalocan,</i> 1982, v. 9, p. 11&#45; 37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432607&pid=S0071-1675201100010002200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> M&aacute;s informaci&oacute;n sobre <i>Tlalocan</i> en Ascensi&oacute;n Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n&#45;Portilla, <i>Tepuztlahcuilolli. Impresos en n&aacute;huatl,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1988, v. I, p. 176.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432609&pid=S0071-1675201100010002200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Fernando Horcasitas, <i>op. cit.,</i> p. 18.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El cuento puede ser considerado parte de una extensa investigaci&oacute;n llevada a cabo por Palancar en dicha comunidad, plasmada en su libro, <i>Gram&aacute;tica y textos del h&ntilde;&ouml;&ntilde;h&ouml; otom&iacute; de San IldefonsoTultepec, Quer&eacute;taro,</i> Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro/Plaza y Vald&eacute;s, 2009, 2 v.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432612&pid=S0071-1675201100010002200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Helena Berist&aacute;in, <i>Diccionario de ret&oacute;rica y po&eacute;tica,</i> 8a. ed., M&eacute;xico, Editorial Porr&uacute;a, 1997, p. 297.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432614&pid=S0071-1675201100010002200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Pablo Gonz&aacute;lez Casanova, "Un cuento mexicano de origen franc&eacute;s", en Ascensi&oacute;n Hern&aacute;ndez de Le&oacute;n&#45;Portilla, <i>Estudios de ling&uuml;&iacute;stica y filolog&iacute;a nahuas,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1977, p. 189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432616&pid=S0071-1675201100010002200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Fray Bernardino de Sahag&uacute;n, <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a. Primera versi&oacute;n &iacute;ntegra del texto castellano del manuscrito conocido como C&oacute;dice florentino,</i> introducci&oacute;n, paleograf&iacute;a, glosario y notas de Alfredo L&oacute;pez Austin y Josefina Garc&iacute;a Quintana, M&eacute;xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana, 1989, libro XI, cap&iacute;tulo 1. En los p&aacute;rrafos segundo y quinto de este cap&iacute;tulo se narran historias de un coyote y del mono que piensan y hablan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3432618&pid=S0071-1675201100010002200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Fray Bernardino de Sahag&uacute;n, <i>op. cit.,</i> libro III, cap. XIV.</font></p>      ]]></body><back>
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