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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ascensi&oacute;n y Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla, <i>Las primeras gram&aacute;ticas del Nuevo Mundo</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pilar M&aacute;ynez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2009.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el ocaso del siglo XV se experimenta uno de los grandes hitos de la historia de la humanidad: un mundo de enormes dimensiones y de insospechadas culturas aparece ante los at&oacute;nitos ojos de aventureros que ven&iacute;an en pos de las Indias orientales, a las que Marco Polo se hab&iacute;a referido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que encontraron despu&eacute;s de meses de traves&iacute;a aquellos intr&eacute;pidos hombres fue un universo diferente del que esperaban y en el que, una vez sobrepuestos de su asombro, tuvieron que internarse e ir develando. Plantas y animales hasta entonces desconocidos, peculiares construcciones con magn&iacute;ficas esculturas y, sobre todo, seres de muy particular fisionom&iacute;a extra&ntilde;amente ataviados estaban ante ellos. Pero &iquest;de qu&eacute; manera incorporaron la existencia de tan diferentes hombres a su propia historia? &iquest;c&oacute;mo tradujeron a sus muy particulares par&aacute;metros aquellas nuevas realidades? La interpretaci&oacute;n que dieron sobre dicho suceso sin precedentes y sobre los diversos elementos que conformaban el entorno indoamericano tuvo que partir de proyecciones de conocimientos y experiencias anteriores; y, as&iacute; por ejemplo, la existencia de los habitantes originarios de estas latitudes se explic&oacute; como resultado de la inmigraci&oacute;n de las tribus perdidas de jud&iacute;os; igualmente se homologaron, hasta donde fue posible, los componentes que integraban su h&aacute;bitat, sus instituciones sociales, y hasta su pensamiento m&aacute;gico&#45;religioso con los de la tradici&oacute;n occidental de la que proven&iacute;an.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquel inesperado encuentro en los albores de una de las &eacute;pocas de mayores descubrimientos y cambios en la concepci&oacute;n del universo supuso la necesidad de un intercambio comunicativo m&aacute;s complejo que la m&iacute;mica a la que hab&iacute;an recurrido inicialmente. Las exigencias de los conquistadores de armas y, sobre todo, de almas fueron m&aacute;s all&aacute; de un lenguaje signado; adem&aacute;s de la gran empresa que signific&oacute; el sometimiento de los nuevos vasallos a la corona imperial, las barcadas procedentes del Viejo Mundo que vinieron pocos a&ntilde;os despu&eacute;s con religiosos dispuestos a erradicar el culto idol&aacute;trico requer&iacute;an del empleo de c&oacute;digos muy eficaces y precisos para lograr su tarea de evangelizaci&oacute;n. El esfuerzo de estos afanosos misioneros se centr&oacute; en el preliminar conocimiento de los futuros catec&uacute;menos y en su consecuente conversi&oacute;n a una religi&oacute;n que promet&iacute;a la salvaci&oacute;n eterna. Este reconocimiento del "otro" qued&oacute; de manifiesto en obras excepcionales como la del franciscano Bernardino de Sahag&uacute;n quien, junto con sus colaboradores ind&iacute;genas, elabor&oacute; la gran <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a;</i> en ella encontramos un notable esfuerzo hermen&eacute;utico logrado mediante diferentes procedimientos ling&uuml;&iacute;sticos por correlacionar realidades del Nuevo con el Viejo Mundo, entre el que destaca el empleo constante de las comparaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el acercamiento ling&uuml;&iacute;stico a estos extra&ntilde;os hombres requiri&oacute; no s&oacute;lo la elaboraci&oacute;n lexicogr&aacute;fica, cuya concepci&oacute;n se inspir&oacute; en los corpus realizados tiempos antes en Europa; tambi&eacute;n fue necesario dise&ntilde;ar las herramientas efectivas para aprender la estructura y los matices del enorme mosaico de lenguas distribuidas a lo largo y ancho del continente americano. Con el alfabeto latino tra&iacute;do del Viejo Mundo se representaron los sonidos de los distintos idiomas y, mediante la uni&oacute;n de &eacute;stos, se conformaron formalmente palabras y pensamientos m&aacute;s amplios y se asignaron sus posibles categor&iacute;as gramaticales y su funci&oacute;n sint&aacute;ctica; la tarea fue ardua pues el quehacer gramatical no ten&iacute;a precedentes en tierras indoamericanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este tan complejo trabajo de codificaci&oacute;n se refiere el peque&ntilde;o gran volumen de Ascensi&oacute;n y Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla que en esta ocasi&oacute;n nos convoca: <i>Las primeras gram&aacute;ticas del Nuevo Mundo,</i> que sali&oacute; de prensas de la prestigiada casa editorial Fondo de Cultura Econ&oacute;mica hace apenas unos meses. Numerosos son sus atributos. Est&aacute; escrito con muy cuidada forma y expuesto con notoria claridad &#151;objetivo dif&iacute;cil de lograr en t&oacute;picos de la naturaleza que trata&#151;. Los autores, muy destacados especialistas en el estudio de la lengua y cultura ind&iacute;genas, como es ya de todos sabido, nos regalan una espl&eacute;ndida aproximaci&oacute;n a las dos primeras gram&aacute;ticas de las lenguas del Nuevo Mundo. Se deben &eacute;stas a los frailes Andr&eacute;s de Olmos, quien el 1 de enero de 1547 concluy&oacute; su <i>Arte de la lengua mexicana</i> y a Maturino Gilberti quien se dedic&oacute; a la codificaci&oacute;n de la lengua tarasca o pur&eacute;pecha y que fue publicada por casa Juan Pablos en 1558. Ambos &#151;miembros de la orden de san Francisco, el primero oriundo de la provincia de Burgos en Castilla y el segundo de la ciudad francesa de Tolosa, al sur de Francia&#151; acometieron siglos antes de las modernas investigaciones de la antropolog&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica un esmerado trabajo de exploraci&oacute;n que tuvo como prop&oacute;sito develar la estructura y los componentes del pensamiento y la cultura de los ind&iacute;genas revestidos por sonidos y palabras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fray Andr&eacute;s de Olmos, por su parte, ten&iacute;a recopilado ya en 1539 un vasto estudio sobre las antiguallas mexicanas que le hab&iacute;an encargado sus superiores, as&iacute; como un importante n&uacute;mero de <i>huehuetlahtolli,</i> discursos de los ancianos, expresados en un lenguaje rico en met&aacute;foras; &eacute;stos fueron incluidos en una de las copias que han quedado del <i>Arte de la lengua mexica,</i> la cual, cabe se&ntilde;alar, no sali&oacute; a la luz sino hasta las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX. Su pericia ling&uuml;&iacute;stica lo llev&oacute; a describir la estructura y composici&oacute;n de lenguas procedentes de diferentes troncos. Adem&aacute;s de la elaboraci&oacute;n de la citada gram&aacute;tica del n&aacute;huatl y de un diccionario en esa misma lengua, Olmos prepar&oacute; un <i>Arte de la lengua totonaca</i> con su correspondiente repertorio l&eacute;xico que desafortunadamente est&aacute;n perdidos, como lo est&aacute; tambi&eacute;n el <i>Arte y vocabulario de la lengua huasteca</i> que escribi&oacute; ya al final de su larga vida. Por todo lo anterior, fray Andr&eacute;s de Olmos se puede considerar, como atinadamente lo proponen Ascensi&oacute;n y Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla, el primer gramat&oacute;logo de tres lenguas del Nuevo Mundo. Su labor evangelizadora que despleg&oacute; desde la zona centro de M&eacute;xico en Tepepulco Hidalgo y en Tlatelolco hasta el actual estado de Tamaulipas, lo llev&oacute; a aprender idiomas muy distintos que describi&oacute; con notable esmero, y a difundir las ense&ntilde;anzas cristianas entre la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, como lo podemos comprobar con su libro los <i>Siete sermones principales sobre los siete pecados capitales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tan grande importancia cobr&oacute; el reino de M&eacute;xico como el de Michoac&aacute;n; as&iacute; nos los hace saber Bartolom&eacute; de las Casas: "La provincia de Mechoac&aacute;n, que es como cuarenta lenguas de M&eacute;xico, era otra tal y tan felice y llena de gente como la de &eacute;ste" (Le&oacute;n&#45;Portilla, 2009, p. 63). Lo anterior hizo que los religiosos destinados a la labor doctrinal en aquella zona centro occidente de la Rep&uacute;blica Mexicana pronto se adentraran igualmente en el estudio de las culturas y su lengua, que algunos han llegado a relacionar con el quechua. Maturino Gilberti en muy poco tiempo se distingui&oacute; como el mejor conocedor de ella, y prueba de eso la tenemos en su famoso arte y en el repertorio l&eacute;xico que prepar&oacute;. De este modo, para 1559 se ten&iacute;a ya el magno <i>Vocabulario de la lengua castellana y mexicana</i> de otro muy importante ling&uuml;ista misionero, fray Alonso de Molina, y el <i>Vocabulario en lengua de Mechoac&aacute;n</i> de Gilberti, que fue el primer repertorio bidireccional entre una lengua indoamericana y la castellana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque durante alg&uacute;n tiempo Maturino Gilberti permaneci&oacute; en la capital del virreinato, lo cierto es que la mayor parte de su vida transcurri&oacute; en diversos lugares de Michoac&aacute;n, como Tzintzuntzan, Zinap&eacute;cuaro y Uruapan. Al igual que fray Andr&eacute;s de Olmos, el fraile tolosino desarroll&oacute; un intensa labor de evangelizaci&oacute;n, lo que lo llev&oacute; a elaborar un conjunto de sermones y exhortaciones hasta hoy in&eacute;ditos, y su famoso <i>Di&aacute;logo de la doctrina christiana en lengua de Mechoac&aacute;n</i> que fue objeto de injustas censuras por parte de sus adversarios; aduc&iacute;an &eacute;stos que el citado libro conten&iacute;a proposiciones her&eacute;ticas, en particular las concernientes a la Sant&iacute;sima Trinidad y laxas formas de interpretaci&oacute;n del sacramento del bautismo; no obstante, es importante se&ntilde;alar que te&oacute;logos de reconocido prestigio, por otro lado, se mostraron favorables a dicha obra e, incluso, escribieron al rey Felipe II para que levantara la prohibici&oacute;n que hab&iacute;a ordenado contra de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe duda que las obras religiosas y la traducci&oacute;n que de ellas se realizaron a diferentes lenguas indoamericanas en esta &eacute;poca debe ser abordada desde las perspectivas hermen&eacute;uticas y teol&oacute;gicas con sumo detenimiento; aqu&iacute; s&oacute;lo quisimos advertir las consecuencias del arduo trabajo de transvase que tuvieron que realizar los frailes en su tarea de conversi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero pasemos muy brevemente al aspecto meollar del libro que hoy nos convoca. La fijaci&oacute;n de sonidos nunca antes escuchados, de t&eacute;rminos de estructura peculiar que alud&iacute;an a significados a menudo incomprensibles para quienes efectuaron la labor de codificaci&oacute;n result&oacute; muy compleja. &iquest;C&oacute;mo determinar el que una palabra pudiera corresponder a una categor&iacute;a espec&iacute;fica? &iquest;C&oacute;mo explicar el orden y concierto en que los t&eacute;rminos se iban yuxtaponiendo? En fin, &iquest;c&oacute;mo armar una descripci&oacute;n fonol&oacute;gica, morfosint&aacute;ctica y sem&aacute;ntica de aquellas insospechadas lenguas? Hab&iacute;a que adecuar, como se dijo al inicio del comentario, los viejos conocimientos a las nuevas realidades, pero ahora concretamente en el &aacute;mbito ling&uuml;&iacute;stico que tanto preocupaba a los frailes encargados de efectuar con eficacia su labor doctrinal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;A partir de qu&eacute; par&aacute;metros los misioneros ling&uuml;istas del siglo XVI pudieron emprender semejante empresa? Ascensi&oacute;n y Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla responden con claridad a este planteamiento. Fueron los modelos de la imperecedera tradici&oacute;n occidental los que sirvieron de punto de partida; aqu&eacute;llos que Elio Antonio de Nebrija heredara, a su vez, de Dionisio de Tracia, Donato y Prisciano para la elaboraci&oacute;n de su gram&aacute;tica del castellano y de sus <i>Introductiones Latinae</i> que goz&oacute; de notable prestigio, como se comprueba por sus innumerables ediciones. Fue, adem&aacute;s, esta obra apoyada por la reina Isabel la Cat&oacute;lica el modelo en el que se inspiraron Andr&eacute;s de Olmos y Maturino Gilberti en sus respectivas <i>Artes</i> y, en general, quienes llevaron a cabo dicha tarea ling&uuml;&iacute;stica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andr&eacute;s de Olmos pudo haber conocido los esbozos que de la lengua mexicana hab&iacute;an realizado previamente los frailes Francisco Xim&eacute;nez y Alonso Rengel a los que se conoce por referencias; Maturino Gilberti, por su parte, retom&oacute; a Elio Antonio de Nebrija y al propio Olmos, pues el <i>Arte</i> de este &uacute;ltimo circulaba ya en manuscritos. No obstante, como lo hizo en su momento Nebrija con el castellano, la herencia cl&aacute;sica no fue suficiente para describir la estructura y el funcionamiento de lenguas tan diferentes a las grecolatinas. Ni Olmos copi&oacute; servilmente la conformaci&oacute;n ni la nomenclatura de su predecesor sevillano, ni Gilberti hizo lo mismo con Nebrija y con el propio Olmos, como muy bien lo se&ntilde;alan los autores del volumen publicado por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. Aqu&iacute; radica el notabil&iacute;simo aporte de los dos franciscanos; su cultura human&iacute;stica y gramatical les permiti&oacute; llevar a cabo esta compleja empresa de codificaci&oacute;n, pero sus notables dotes en este &aacute;mbito y su intuici&oacute;n les permitieron comparar sonidos y categor&iacute;as con otros idiomas, matizar definiciones y acu&ntilde;ar t&eacute;rminos que alud&iacute;an a los particulares componentes de ambas lenguas indomexicanas. Fray Andr&eacute;s de Olmos transform&oacute; el paradigma cl&aacute;sico y redujo a tres los cinco apartados que compon&iacute;an las <i>Introducciones</i> nebrisenses; destac&oacute; el funcionamiento de las partes de la oraci&oacute;n desde una perspectiva innovadora y detect&oacute; claramente el fen&oacute;meno de incorporaci&oacute;n, caracter&iacute;stico de la lengua mexicana. Por otro lado, fray Maturino Gilberti parti&oacute; del nuevo dise&ntilde;o propuesto por Olmos en su <i>Arte</i> y tambi&eacute;n retom&oacute; los conceptos de declinaci&oacute;n propios del modelo cl&aacute;sico; no obstante, distingui&oacute; las especificidades del funcionamiento particular del pur&eacute;pecha y la composici&oacute;n de sus elementos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluiremos diciendo que el libro, como regalo adicional, incluye en la parte final art&iacute;sticas portadas de las gram&aacute;ticas a las que hemos aludido aqu&iacute; y de otras m&aacute;s que fueron publicadas igualmente en la &eacute;poca novohispana.</font></p>      ]]></body>
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