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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entre los hombres y los dioses: Acercamiento al sacerdocio de Calpulli entre los antiguos nahuas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Miguel Pastrana Flores, <i>Entre los hombres y los dioses. Acercamiento al sacerdocio de Calpulli entre los antiguos nahuas</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge E. Traslosheros</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 2008.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El doctor Miguel Pastrana, acad&eacute;mico del Instituto de Investigaciones hist&oacute;ricas de la UNAM, nos ha entregado una obra bien construida y desarrollada, sin estorbosas pretensiones en la que, desde un principio, deja muy en claro qu&eacute; va a estudiar y c&oacute;mo se va a llevar a cabo la investigaci&oacute;n. As&iacute;, nos regala un texto de muy buena factura en el cual, sac&aacute;ndole jugo a las escasas fuentes con que se dispone, se estudia el sacerdocio de <i>calpulli</i> entre los nahuas, entendiendo a los sacerdotes en su dimensi&oacute;n sagrada y social en tanto que personas que operan como intermediarios culturales entre la divinidad y la comunidad, entre la tradici&oacute;n y las nuevas generaciones, entre los poderes centrales y la comunidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio est&aacute; dominado por un an&aacute;lisis sereno de aquellas muy lejanas realidades, lo que le permite sortear con solvencia tres prejuicios que hubieran podido perjudicar su investigaci&oacute;n. El primero de ellos es en nacionalismo desgarrado que suele acompa&ntilde;ar al discurso cultural y pol&iacute;tico cuando se refiere a la sociedad prehisp&aacute;nica, que se combina con una visi&oacute;n acartonada, inamovible y aburrida de aquel mundo; aut&eacute;ntico chauvinismo que Jorge Ibarg&uuml;engoitia se encarg&oacute; de denunciar con su acostumbrado sentido del humor: un nacionalismo de "teponaxtle". El segundo prejuicio, m&aacute;s reciente y hoy muy de moda, es apreciar la cultura ind&iacute;gena de ayer y de hoy como parte de un esoterismo a la <i>New Age,</i> reduci&eacute;ndole al retumbar de unos cuantos tambores, un poco de incienso y una cuantas limpias en el z&oacute;calo de la ciudad de M&eacute;xico. En tercer lugar, me parece muy digno de menci&oacute;n que se estudie el fen&oacute;meno religioso fuera de los apasionamientos, no pocas veces fuera de realidad y raz&oacute;n, que hoy tanto nos estorban en el conocimiento de las tradiciones religiosas, cualquiera que sea su signo. Si s&oacute;lo fuera por estos tres m&eacute;ritos la obra que ahora rese&ntilde;amos merecer&iacute;a elogios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n de Miguel Pastrana se define a partir de tres problemas en donde el historiador se juega la vida, o por lo menos la pertinencia de su trabajo: la definici&oacute;n del objeto de estudio, el hallazgo de las fuentes necesarias y las selecci&oacute;n de las herramientas te&oacute;ricas apropiadas para la mejor comprensi&oacute;n de los dos primeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pastrana define su objeto de estudio a partir de dos elementos. El primero de ellos parece obvio como es el sacerdocio de calpulli, pero no lo es tanto. La instituci&oacute;n sacerdotal puede ser abordada desde innumerables perspectivas y hoy en d&iacute;a dominan las visiones que lo hacen desde la filosof&iacute;a del poder, es decir, pensar este tipo de intermediarios culturales como personas abocadas al ejercicio del poder. Pastrana no cae en el garlito y prefiere definir su objeto de estudio por lo que &eacute;ste es: un profesional de la vida religiosa. As&iacute;, centra su objeto de estudio a partir de las formas de la vida religiosa y la funci&oacute;n que dentro de ellas cumple el sacerdocio de <i>calpulli,</i> esto es, desde las comunidades a partir de las cuales se organiza el mundo n&aacute;huatl.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La definici&oacute;n adecuada del tema de estudio le permite escoger con cuidado las herramientas te&oacute;ricas que le servir&aacute;n al intento. A nadie debe sorprender que, sobre la base de los trabajos de Emilio Durkheim y Mircea Eliade se estudie lo sagrado y lo profano, las ideas y creencias, el culto y el rito, el templo, la vida cotidiana y dentro del conjunto el sacerdocio de <i>calpulli</i> en su formaci&oacute;n, caracter&iacute;sticas y funci&oacute;n; en otras palabras, el sistema religioso en su conjunto en la particularidad que Pastrana llama popular. Sobre el atinado uso de este instrumental concepto tan s&oacute;lo cabr&iacute;a hacer una observaci&oacute;n. A la investigaci&oacute;n de Pastrana le era necesario a sus fines el diferenciar el ejercicio del sacerdocio dentro de las c&uacute;pulas del poder, de aquel ejercido entre el com&uacute;n de la gente, ese de los calpullis. Para lograrlo nuestro autor ech&oacute; mano del concepto de "religiosidad popular" en oposici&oacute;n a la de Estado. El uso del t&eacute;rmino se presta a equ&iacute;vocos pues se ha politizado en extremo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a grado tal que hoy resulta dif&iacute;cil de utilizar. Tomando distancia de este problema finalmente coyuntural, el concepto resulta funcional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con lo importantes que puedan ser el definir un objeto de estudio y el escoger instrumentos te&oacute;ricos adecuados, son tan s&oacute;lo pasos necesarios para el historiador, pero de ninguna manera agotan su trabajo. El historiador requiere fuentes y sin fuentes s&oacute;lo podr&iacute;a escribir discursos vac&iacute;os, "rolleros" dir&iacute;amos coloquialmente. Este, claro est&aacute;, no fue el caso. Pastrana no se llama, ni nos llama a enga&ntilde;o. Pone en claro que en materia de fuentes el estudio del mundo mesoamericano enfrenta un problema mayor pues &eacute;stas son escasas y en su mayor parte provienen del siglo XVI y algunas del siglo XVII. Pastrana, consciente de las limitaciones que ello impone, deja en claro su objetivo que no es otro que crear una tipolog&iacute;a que abone al conocimiento de esta instituci&oacute;n religiosa en el mundo nahuatl prehisp&aacute;nico, objetivo que se cumple sin duda alguna. Si acaso me queda una duda y tiene que ver con el uso de las fuentes del siglo XVII y su posible aplicaci&oacute;n para el mundo prehisp&aacute;nico. No podemos olvidar que Ruiz de Alarc&oacute;n y todos lo que enfrentan el problema de la entonces llamada "idolatr&iacute;a", dan cuenta de lo que suced&iacute;a en el siglo XVII, m&aacute;s de cien a&ntilde;os despu&eacute;s de la conquista, con m&aacute;s de tres generaciones de cristianizaci&oacute;n y que lo hacen para zonas muy espec&iacute;ficas. Picado por la duda fui en busca del autor, le plante&eacute; el problema y me respondi&oacute; que eso depende de la coherencia interna de un discurso de muy larga duraci&oacute;n como lo es la cultura: coherencia entre lo que pueda apreciarse en las fuentes prehisp&aacute;nicas como eje de reflexi&oacute;n, con las del siglo XVI y de posteriores siglos, incluido el siglo XX. Me pareci&oacute; un argumento convincente y digno de ser considerado por los estudiantes. Una fuente del siglo XVII, fuera de su contexto y sin pasar por un proceso cr&iacute;tico riguroso puede descarriar una investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra me parece un aporte significativo al estudio de las formas de la vida religiosa mesoamericana por una simple raz&oacute;n: las religiones son fen&oacute;menos sociales complejos porque son totalizantes. No hay rinc&oacute;n de la vida que pueda en verdad exentarse de su influencia. No me parece exagerado decir, junto con Christopher Dawson por ejemplo, que las culturas est&aacute;n marcadas por sus formas religiosas o por la forma en que se relacionan con la religi&oacute;n. Podemos decir que estamos ante un fen&oacute;meno social e hist&oacute;rico de estas caracter&iacute;sticas cuando: se diferencia lo sagrado de lo profano; se crea un sistema de ideas y creencias; se genera un conjunto de normas que regulan la relaci&oacute;n entre los seres humanos y el mundo de lo sagrado y, por ende, tambi&eacute;n con el mundo profano; se genera una axiolog&iacute;a &#151;una moral y una &eacute;tica&#151; que por su peso cultural acaba orientando la vida social, cultural y personal de los individuos por igual en su intimidad, que en su dimensi&oacute;n jur&iacute;dica, ritual, cultural y gnoseol&oacute;gica; se crean cuerpos profesionales que administran lo sagrado, as&iacute; como las comunidades que hoy llamar&iacute;amos iglesias; se prolonga su existencia en el tiempo</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un problema que suele encontrarse en los estudios que se abocan al fen&oacute;meno religioso es que se olvidan de su sentido totalizante, por lo que se generan investigaciones parciales, es decir, que reducen un fen&oacute;meno complejo a alguna de sus manifestaciones por lo que acaban por considerar la religi&oacute;n como discurso moral o ideol&oacute;gico, como forma de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica (hoy muy de moda por cierto), etc., menos como religi&oacute;n, esto es, como un fen&oacute;menos cultural que tiene su especificidad y caracter&iacute;sticas propias. Se puede y se debe estudiar su fenomenolog&iacute;a en todas sus particularidades, siempre y cuando no perdamos de vista la integridad de su expresi&oacute;n. No es f&aacute;cil de estudiar, pero sin duda es apasionante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cara a lo hasta aqu&iacute; considerado me parece que la obra contiene muchos m&eacute;ritos; sin embargo quiero llamar la atenci&oacute;n en tres de ellos. Por un lado, en el hecho de que el autor comprendi&oacute; el fen&oacute;meno religioso en su complejidad por lo que no solamente estudi&oacute; una instituci&oacute;n aislada, sino que la incorpor&oacute; dentro del sistema de creencias y pr&aacute;cticas culturales en cuyo contexto cobr&oacute; sentido, es decir, que estudi&oacute; una instituci&oacute;n propia de una hierocracia como elemento clave en la comprensi&oacute;n de las formas de la vida religiosa del mundo nahua del poscl&aacute;sico y poscl&aacute;sico tard&iacute;o. Por otro lado, en virtud de esta comprensi&oacute;n, resulta ser una obra que tambi&eacute;n nos introduce en la historia del llamado M&eacute;xico prehisp&aacute;nico de la mejor manera, esto es, en aquello que le distingui&oacute; y dio sentido cual fue su dimensi&oacute;n religiosa. Por &uacute;ltimo, este trabajo me parece un muy buen ejemplo de c&oacute;mo el buen manejo de las fuentes disponibles, que en el caso son pocas, cuando se realiza con una hermen&eacute;utica adecuada &#151;texto, contexto, sentido&#151; son la piedra angular para alcanzar una comprensi&oacute;n posible de la realidad estudiada, sin que los marcos te&oacute;ricas metodol&oacute;gicos se conviertan en camisas de fuerza; o bien que el libertinaje interpretativo que hoy nos agobia sustituya a la realidad cayendo en el posibilitismo &#151;hoy muy com&uacute;n&#151; en el cual la hip&oacute;tesis sustituye a los hechos; esto es que, no porque algo hubiera podido suceder significa que en efecto haya sucedido. Por lo mismo, y en la misma l&oacute;gica, resulta ser un buen ejemplo de c&oacute;mo los instrumentos te&oacute;ricos nos ayudan a mejorar nuestra interpretaci&oacute;n de las fuentes y del pasado, en el entendido que la teor&iacute;a y el m&eacute;todo son esclavos de las fuentes, que viven bajo su tiran&iacute;a en calidad de sirvientes. Para el investigador son simples herramientas de trabajo en la interpretaci&oacute;n de las fuentes y del mundo estudiado, jam&aacute;s su sustituto. El historiador que viva para demostrar un determinado marco te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gico est&aacute; condenado al fracaso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, si la obligaci&oacute;n primera del historiador es dar cuenta de lo que dicen las fuentes de manera que pueda ser comprendido para un lector del aqu&iacute; y del ahora, y si historiar es reconstruir cr&iacute;ticamente el pasado, me queda muy claro que Miguel Pastrana cumpli&oacute; con creces sus obligaciones, lo que hace de su obra un texto necesario.</font></p>      ]]></body>
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