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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Felix B&aacute;ez&#45;Jorge, <i>El lugar de la captura</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Matos Moctezuma</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, 2008, 395 p.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Suele tenernos acostumbrados F&eacute;lix B&aacute;ez&#45;Jorge a estudios profundos que penetran en la esencia de los temas que trata para convertirlos, con buena pluma y decantado conocimiento, en aportes significativos acerca de la religi&oacute;n mesoamericana. Por ello, pienso que esta obra se convierte en lectura indispensable para todos aquellos que desean conocer y profundizar en los nada f&aacute;ciles caminos de la mitolog&iacute;a, el simbolismo y el pensamiento, tanto antiguo como actual, del hombre que fue y del que sigue siendo. Cada uno de sus libros se constituye en s&oacute;lido pilar que nos lleva a la reflexi&oacute;n y al conocimiento. Este es uno de ellos..."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me refiero, por supuesto, al libro <i>El lugar de la captura (simbolismo de la vagina tel&uacute;rica en la cosmovisi&oacute;n mesoamericana),</i> del cual es autor el antrop&oacute;logo F&eacute;lix B&aacute;ez&#45;Jorge. Estas palabras con las que termino mi "Presentaci&oacute;n" al tomo de referencia, me sirve como pre&aacute;mbulo para engarzarlas con las palabras finales de quien escribe el "Ep&iacute;logo" a la obra, el doctor Jacques Galinier, quien por su parte asienta: "La vagina dentada s&iacute; alarma, provoca el p&aacute;nico en las fantas&iacute;as infantiles, pero tambi&eacute;n en la teor&iacute;a. F&eacute;lix B&aacute;ez&#45;Jorge ha superado los dos para ofrecernos un libro magn&iacute;fico que todos los mesoamericanistas, y m&aacute;s all&aacute;, deber&aacute;n meditar"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta alfa y omega sirven de marco al "n&uacute;cleo duro" que constituye el libro que hoy nos convoca. El tr&iacute;ptico resultante es, a todas luces, revelador y paradigm&aacute;tico. Revelador, en cuanto nos proporciona elementos suficientes para penetrar en el laberinto que significa la "vagina dentada" manifiesta de m&uacute;ltiples maneras en el M&eacute;xico prehisp&aacute;nico y en grupos ind&iacute;genas actuales. Paradigm&aacute;tico, porque en &eacute;l leemos imbricadas las diferentes relaciones que se dan entre mitos, mujer, luna, menstruaci&oacute;n, castraci&oacute;n, etc&eacute;tera, vistos a trav&eacute;s de la mirada de un antrop&oacute;logo que no se detiene en los umbrales del conocimiento sino que, como lo demuestra en muchas de sus obras las que ya forman legi&oacute;n, echa mano de todos los recursos metodol&oacute;gicos para explicarnos los pormenores del tema que trata. Todo ello nos aproxima a la importancia que el tema tiene para una mejor comprensi&oacute;n del pensamiento humano acerca del simbolismo de la vagina tel&uacute;rica y su relaci&oacute;n con la cosmovisi&oacute;n en Mesoam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto que resulta relevante dentro de lo tratado por B&aacute;ez&#45;Jorge, es que en el mundo prehisp&aacute;nico la deidad que representa la vagina dentada dentro del pante&oacute;n mesoamericano guarda estrecha relaci&oacute;n con la tierra, madre generadora que da frutos y alimenta al hombre, pero que al mismo tiempo sirve de lugar en donde los hombres se transforman y se convierten en huesos. Al estudiar a Tlaltecuhtli, Se&ntilde;or/Se&ntilde;ora de la Tierra, no encontr&eacute; ninguna festividad ni templo dedicado a esta deidad; tampoco sabemos de alg&uacute;n ritual por medio del cual se le rindiera culto. M&aacute;s bien lo que prevalece es la presencia del dios/diosa en m&uacute;ltiples expresiones: esculturas, c&oacute;dices, debajo de recipientes sacrificiales, etc&eacute;tera, lo que nos llev&oacute; a otra consideraci&oacute;n: por lo general, salvo muy contadas excepciones, la figura del n&uacute;men permanece oculta a la mirada de los mortales. En efecto, las m&aacute;s de 40 esculturas en piedra que conocemos del mundo mexica est&aacute;n labradas con la efigie de la deidad, pero no estaban a la vista, sino colocadas boca abajo. En el caso de recipientes de igual manera est&aacute; ubicada en la parte inferior del mismo y en las representaciones pict&oacute;ricas como lo son los c&oacute;dices, la tenemos representada casi siempre con la parte esencial &#151;la boca con grandes colmillos presta a devorar a los cad&aacute;veres&#151;, pero, hay que recordar que los c&oacute;dices eran de manejo exclusivo de los iniciados, de los sacerdotes y no estaban a la vista p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es probable que lo anterior obedezca a la misi&oacute;n primordial que la deidad ten&iacute;a: devorar los cad&aacute;veres. Esto debi&oacute; de impactar de manera relevante a la poblaci&oacute;n, de ah&iacute; ese ocultamiento que de la misma se hace. Pero lo importante de todo esto estriba en que esa boca enorme de afilados colmillos es la vagina devoradora y castradora a que se hace alusi&oacute;n en el estudio de F&eacute;lix. El autor, en el tercer cap&iacute;tulo de su obra dedicado a los c&oacute;digos m&iacute;ticos y contextos simb&oacute;licos, despu&eacute;s de analizar la relaci&oacute;n hombre&#45;ma&iacute;z trata lo referente a Tlaltecuhtli, para lo cual acude a un buen n&uacute;mero de autores que han visto el tema y nos dice, en una clara relaci&oacute;n de devoradora&#45;paridora que posee la deidad como su principal atributo, que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de las fuentes examinadas en p&aacute;ginas anteriores es evidente que, en tanto representaciones colectivas, Tierra (Madre) y Mujer (gen&eacute;sica) comparten la doble naturaleza que es propia del simbolismo asociado a la vagina dentada: son creadoras en un sentido y, al mismo tiempo, recept&aacute;culo despu&eacute;s de la muerte, &aacute;mbito m&iacute;tico y simb&oacute;lico (cimentado en la sexualidad) que posibilita el renacer (p. 187&#45;188).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Justo en el momento en que B&aacute;ez&#45;Jorge pon&iacute;a punto final a su enriquecedor estudio, la deidad, agradecida, emerg&iacute;a de los arcanos de la tierra con todo su contenido ancestral. El 2 de octubre de 2006, frente al Templo Mayor de los mexicas en el coraz&oacute;n de la ciudad de M&eacute;xico, sal&iacute;a a la luz una escultura de grandes dimensiones que representa a Tlaltecuhtli en su versi&oacute;n femenina. Estaba colocada boca arriba, a diferencia de tantas esculturas similares pero menores en tama&ntilde;o que hab&iacute;an sido encontradas a lo largo de muchos a&ntilde;os. Ten&iacute;a la t&iacute;pica posici&oacute;n de parto con sus piernas abiertas y las manos levantadas. El pelo crespo se entretej&iacute;a con banderas de sacrificados y la boca con los dientes visibles y la lengua asomada beb&iacute;a la sangre que proven&iacute;a de la matriz formada por una oquedad en el vientre. Sin embargo, ten&iacute;a algunos elementos diferentes a otras representaciones: cr&aacute;neos en las coyunturas en lugar de aquellos mascarones tan peculiares y un glifo consistente en la cabeza de un conejo con diez c&iacute;rculos debajo de ella y otros dos m&aacute;s por encima. Todo esto llam&oacute; la atenci&oacute;n de Leonardo L&oacute;pez Luj&aacute;n y m&iacute;a, pues a lo anterior se un&iacute;a el hecho de estar colocada, como se dijo, boca arriba. Empezamos a ver &eacute;stas asociaciones y llegamos a una hip&oacute;tesis: podr&iacute;a tratarse, quiz&aacute;, de la l&aacute;pida mortuoria de Ahu&iacute;tzotl, <i>tlatoani</i> mexica que hab&iacute;a regido los destinos de Tenochtitlan entre 1486 y 1502. Las razones para plantear esta hip&oacute;tesis eran: 1) El glifo localizado entre la garra de la pierna derecha, ya que si se le&iacute;a el numeral antes dicho como 10 Conejo, se trataba precisamente del a&ntilde;o de muerte del gobernante. Si se interpretaba como 12 Conejo tambi&eacute;n guardaba cierta relaci&oacute;n con eclipse solar, adem&aacute;s de la asociaci&oacute;n de Ahu&iacute;tzotl con el agua, elemento con el cual se asocia tanto por su nombre como por el motivo de su muerte seg&uacute;n alguna de las fuentes hist&oacute;ricas. 2) La etapa constructiva en la que se encontr&oacute; la escultura corresponde a la etapa VI del Templo Mayor, etapa que hemos adjudicado a este <i>tlatoani.</i> 3) Los cr&aacute;neos en las coyunturas dec&iacute;an de su relaci&oacute;n con el concepto de muerte. 4) Diversas fuentes se&ntilde;alaban que gobernantes como Axay&aacute;catl, T&iacute;zoc y Ahu&iacute;tzotl hab&iacute;an sido enterrados justo frente al Templo Mayor el edificio conocido como Cuauhxicalco. Otro aspecto importante era la posici&oacute;n de la l&aacute;pida y la representaci&oacute;n de la deidad, ya que su cabeza apuntaba hacia el poniente y sus piernas hacia el oriente. Pens&aacute;bamos, pues, que debajo de la l&aacute;pida mortuoria estuvieran los restos del tlatoani.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo interesante de todo esto es que, como bien sabemos, el <i>tlatoani</i> se equiparaba al sol, por lo que la figura de la diosa tiene su cabeza y enorme boca hacia el poniente, para cumplir su misi&oacute;n devoradora en el momento en que el astro<i>&#45;tlatoani</i> se ocultaba por ese rumbo del universo para pasar al mundo de los muertos, el Mictlan. Ya en el interior de la diosa, ocurre el rito de tr&aacute;nsito por medio del cual ser&aacute; parido por el oriente el nuevo sol<i>&#45;tlatoani,</i> s&oacute;lo que ahora investido en la persona del sucesor, Moctezuma II.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva imagen de Tlaltecuhtli viene a corroborar mucho de lo dicho por B&aacute;ez&#45;Jorge en su estudio. Aqu&iacute; est&aacute;, en colosales dimensiones, la diosa devoradora de hombres, soles y gobernantes. Es el ciclo constante de nacimiento, muerte y renacimiento por medio del cual la diosa&#45;tierra cumple su tarea. Esta vagina dentada, tal como a ella me refer&iacute; desde 1987, cobra hoy toda su dimensi&oacute;n en las p&aacute;ginas de <i>El lugar de la captura,</i> en las que F&eacute;lix B&aacute;ez&#45;Jorge une todo su conocimiento arqueol&oacute;gico, etnogr&aacute;fico y antropol&oacute;gico en general para adentrarse en un tema del que, estamos seguros, esta obra es pilar s&oacute;lido del que habr&aacute;n de partir nuevas interrogantes.</font></p>      ]]></body>
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