<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0065-1737</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta zoológica mexicana]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta Zool. Mex]]></abbrev-journal-title>
<issn>0065-1737</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Ecología A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0065-17372004000100016</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Análisis bibliográfico de los estudios de venados en México]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mandujano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Salvador]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Ecología,A.C Departamento de Ecología y Comportamiento Animal ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Jalapa Veracruz]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>211</fpage>
<lpage>251</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0065-17372004000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0065-17372004000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0065-17372004000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En este trabajo analizo información acerca de las publicaciones en México de estudios del venado cola blanca (Odocoileus virginianus), venado bura (O. hemionus), venado temazate rojo (Mazama americana) y venado temazate café (M. pandora). La finalidad fue conocer qué sabemos y qué nos falta conocer acerca de las especies y subespecies de estos cérvidos. Compilé 502 trabajos escritos entre 1850 y 2001. De este total, el 24% fueron publicados durante los primeros 130 años y 76% en los últimos 20 años. El 1% correspondió a libros, el 13% a artículos arbitrados y específicos sobre venados, el 12% a secciones o capítulos de libros, el 16% a artículos de listados taxonómicos donde se incluyen a los venados, el 7% a artículos de divulgación, el 11% a tesis y el 40% a trabajos de Simposios publicados como memorias en extenso. Los venados temazates y bura son las especies menos estudiadas, mientras que el venado cola blanca es la especie más estudiada con el 75% del total de trabajos. En particular, solo cinco de las 14 subespecies de venado cola blanca en el país han sido las más estudiadas: O. v. texanus, O. v. couesi, O. v. sinaloae, O. v. mexicanus y O. v. yucatanensis. Basado en este análisis, considero que trabajos de investigación y manejo futuros deberán considerar: 1) Incrementar el número de investigaciones con los venados bura y temazates. 2) Realizar estudios genéticos y de distribución para definir cuantas subespecies de venado cola blanca existen en el país. 3) Realizar estudios considerando el nivel de paisaje para incorporar el efecto de la fragmentación del hábitat sobre las metapoblaciones de venados. 4) Realizar estudios a largo plazo. 5) Vincular los resultados de las investigaciones a problemas concretos de manejo. 6) Rescatar el conocimiento etnozoológico que poseen los grupos indígenas acerca de los venados. 7) Conocer el papel que tienen los venados como agentes estructuradores de la vegetación en hábitats tropicales. 8) Buscar formas de manejo de las subespecies de venado cola blanca que habitan en bosques tropicales. 9) Clasificar al país en regiones o provincias de manejo del venado cola blanca. 10) Generar bases de datos con la información de venados en México. Finalmente, se presenta el listado con todas las referencias bibliográficas recopiladas en este trabajo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[I analyzed information about studies of white-tailed deer (Odocoileus virginianus), mule deer (O. hemionus), red brocket deer (Mazama americana) and brown brocket deer (M. pandora), in Mexico. I compiled 502 papers written between 1850 and early 2001. Only 24% were accomplished during the first 130 years, and 76% were done in the last 20 years. One percent were books, 13% were specific articles on deer, 12% were sections or chapters in books, 16% were articles on other mammals including deer, 7% were articles in popular science magazines, 11% were thesis and 40% were works published in proceedings of meetings. The brocket deers and mule deer were the least studied species. The white-tailed deer was the most studied species with 75% of the total number of research papers. In particular, only five of the 14 subspecies of white-tailed deer were the most studied: O. v. texanus, O. v. couesi, O. v. sinaloae, O. v. mexicanus and O. v. yucatanensis. Based on this analysis, future research and management should consider: 1) Increase the studies on mule and brocket deers. 2) Carry out studies on genetics and distributions to define how many white-tailed deer subspecies exist in Mexico. 3) Approach studies from a landscape perspective incorporating fragmentation and metapopulations. 4) Carry out long-term studies. 5) Link research to specific management problems. 6) Rescue the ethnozoological knowledge of the indigenous people about deer species. 7) Evaluate the role that deer have as structural agents of vegetation in tropical habitats. 8) Search for ways of management for the white-tailed deer subspecies that inhabit the tropical forest. 9) Classify the country in white-tailed deer management regions or provinces. 10) Create a information data bases. Finally, in this paper a complete list of all bibliography references is presented.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[venados]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[México]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[análisis bibliográfico]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[conocimiento actual]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[necesidades estudios]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Deer species]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[México]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[bibliography analysis]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[actual knowledge]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[research needs]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>An&aacute;lisis bibliogr&aacute;fico de los estudios de venados en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Mandujano</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Ecolog&iacute;a y Comportamiento Animal, Instituto de Ecolog&iacute;a, A. C. km 2.5 Carret. Ant. a Coatepec No. 351, Xalapa CP 91070, Veracruz, M&Eacute;XICO,</i> <a href="mailto:mandujan@ecologia.edu.mx">mandujan@ecologia.edu.mx</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido: 15 de enero 2002    <br> 	Aceptado: 15 de octubre 2003</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo analizo informaci&oacute;n acerca de las publicaciones en M&eacute;xico de estudios del venado cola blanca (<i>Odocoileus virginianus</i>), venado bura (<i>O. hemionus</i>), venado temazate rojo (<i>Mazama americana</i>) y venado temazate caf&eacute; (<i>M. pandora</i>). La finalidad fue conocer qu&eacute; sabemos y qu&eacute; nos falta conocer acerca de las especies y subespecies de estos c&eacute;rvidos. Compil&eacute; 502 trabajos escritos entre 1850 y 2001. De este total, el 24% fueron publicados durante los primeros 130 a&ntilde;os y 76% en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. El 1% correspondi&oacute; a libros, el 13% a art&iacute;culos arbitrados y espec&iacute;ficos sobre venados, el 12% a secciones o cap&iacute;tulos de libros, el 16% a art&iacute;culos de listados taxon&oacute;micos donde se incluyen a los venados, el 7% a art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n, el 11% a tesis y el 40% a trabajos de Simposios publicados como memorias en extenso. Los venados temazates y bura son las especies menos estudiadas, mientras que el venado cola blanca es la especie m&aacute;s estudiada con el 75% del total de trabajos. En particular, solo cinco de las 14 subespecies de venado cola blanca en el pa&iacute;s han sido las m&aacute;s estudiadas: <i>O. v. texanus</i>, <i>O. v. couesi</i>, <i>O. v. sinaloae</i>, <i>O. v. mexicanus</i> y <i>O. v. yucatanensis</i>. Basado en este an&aacute;lisis, considero que trabajos de investigaci&oacute;n y manejo futuros deber&aacute;n considerar: 1) Incrementar el n&uacute;mero de investigaciones con los venados bura y temazates. 2) Realizar estudios gen&eacute;ticos y de distribuci&oacute;n para definir cuantas subespecies de venado cola blanca existen en el pa&iacute;s. 3) Realizar estudios considerando el nivel de paisaje para incorporar el efecto de la fragmentaci&oacute;n del h&aacute;bitat sobre las metapoblaciones de venados. 4) Realizar estudios a largo plazo. 5) Vincular los resultados de las investigaciones a problemas concretos de manejo. 6) Rescatar el conocimiento etnozool&oacute;gico que poseen los grupos ind&iacute;genas acerca de los venados. 7) Conocer el papel que tienen los venados como agentes estructuradores de la vegetaci&oacute;n en h&aacute;bitats tropicales. 8) Buscar formas de manejo de las subespecies de venado cola blanca que habitan en bosques tropicales. 9) Clasificar al pa&iacute;s en regiones o provincias de manejo del venado cola blanca. 10) Generar bases de datos con la informaci&oacute;n de venados en M&eacute;xico. Finalmente, se presenta el listado con todas las referencias bibliogr&aacute;ficas recopiladas en este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave</b>: venados, M&eacute;xico, an&aacute;lisis bibliogr&aacute;fico, conocimiento actual, necesidades estudios.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I analyzed information about studies of white&#45;tailed deer (<i>Odocoileus virginianus</i>), mule deer (<i>O. hemionus</i>), red brocket deer (<i>Mazama americana</i>) and brown brocket deer (<i>M. pandora</i>), in Mexico. I compiled 502 papers written between 1850 and early 2001. Only 24% were accomplished during the first 130 years, and 76% were done in the last 20 years. One percent were books, 13% were specific articles on deer, 12% were sections or chapters in books, 16% were articles on other mammals including deer, 7% were articles in popular science magazines, 11% were thesis and 40% were works published in proceedings of meetings. The brocket deers and mule deer were the least studied species. The white&#45;tailed deer was the most studied species with 75% of the total number of research papers. In particular, only five of the 14 subspecies of white&#45;tailed deer were the most studied: <i>O. v. texanus</i>, <i>O. v. couesi</i>, <i>O. v. sinaloae</i>, <i>O. v. mexicanus</i> and <i>O. v. yucatanensis</i>. Based on this analysis, future research and management should consider: 1) Increase the studies on mule and brocket deers. 2) Carry out studies on genetics and distributions to define how many white&#45;tailed deer subspecies exist in Mexico. 3) Approach studies from a landscape perspective incorporating fragmentation and metapopulations. 4) Carry out long&#45;term studies. 5) Link research to specific management problems. 6) Rescue the ethnozoological knowledge of the indigenous people about deer species. 7) Evaluate the role that deer have as structural agents of vegetation in tropical habitats. 8) Search for ways of management for the white&#45;tailed deer subspecies that inhabit the tropical forest. 9) Classify the country in white&#45;tailed deer management regions or provinces. 10) Create a information data bases. Finally, in this paper a complete list of all bibliography references is presented.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words</b>: Deer species, M&eacute;xico, bibliography analysis, actual knowledge, research needs.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico existen cuatro especies de venados: cola blanca (<i>Odocoileus virginianus</i>), bura (<i>O. hemionus</i>), temazate caf&eacute; (<i>Mazama americana</i>) y temazate rojo (<i>M. pandora</i>) (Hall 1981, Medell&iacute;n <i>et al.</i> 1998). Desde la &eacute;poca prehisp&aacute;nica estos ungulados formaban parte de la alimentaci&oacute;n de distintos grupos ind&iacute;genas y contin&uacute;an siendo importantes para complementar la dieta del campesino, adem&aacute;s de representar trofeos para la cacer&iacute;a deportiva (Leopold 1959, Yah 1983, Serra &amp; Valdez 1989, Mandujano &amp; Rico&#45;Gray 1991, Greenberg 1992, Villarreal 1999). Es relevante resaltar que en todo el territorio continental del pa&iacute;s exist&iacute;a al menos una especie de venado (ver Hall 1981). Sin embargo, en la actualidad ha disminuido notablemente las &aacute;reas de distribuci&oacute;n de las poblaciones de venados, incluso se han presentado erradicaci&oacute;n de poblaciones locales. Las causas principales son la caza no contralada, aunada a la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat de estos ungulados (Galindo&#45;Leal &amp; Weber 1998, Villarreal 1999). Por lo tanto, es urgente plantear alternativas de manejo para su conservaci&oacute;n y aprovechamiento adecuado. Adem&aacute;s, dadas las grandes diferencias culturales y socioecon&oacute;micas de las diferentes regiones donde habitan estas especies, tambi&eacute;n es necesario considerar el nivel de subespecie ya que &eacute;stas habitan tipos de vegetaci&oacute;n muy diferentes en cuanto a sus condiciones ecol&oacute;gicas por lo que requieren de planes de manejo particulares. En este sentido, para manejar adecuadamente se requiere, entre otros aspectos, considerar el conocimiento que se tiene de cada especie y subespecie de venado generado en cada sitio en particular o similar. Sin embargo, en muchos casos el acceso a esta informaci&oacute;n es dif&iacute;cil o bien simplemente no existe.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de este trabajo fue recopilar la informaci&oacute;n existente referente a los venados en M&eacute;xico. Esto se hizo con la finalidad de saber qu&eacute; aspectos de la sistem&aacute;tica, distribuci&oacute;n, biolog&iacute;a, ecolog&iacute;a y manejo de estos ungulados son conocidos, cu&aacute;les especies y subespecies son las m&aacute;s estudiadas, y dar algunas recomendaciones en cuanto a l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y manejo necesarias. Complementariamente se citan todas referencias bibliogr&aacute;ficas recopiladas con la finalidad de darlas a conocer ya que algunas son poco conocidas. En particular, en este trabajo el an&aacute;lisis de informaci&oacute;n lo hago a nivel de subespecie para los casos del venado cola blanca y bura. Para M&eacute;xico, la clasificaci&oacute;n de subespecies que actualmente se reconoce est&aacute; basada &uacute;nicamente en caracter&iacute;sticas cualitativas como tama&ntilde;o, coloraci&oacute;n de la piel, forma y tama&ntilde;o de las astas en los machos (Kellogg 1956) y detallada en los mapas de distribuci&oacute;n de Hall (1981). Ambos criterios, caracter&iacute;sticas cualitativas de los animales y &aacute;reas de distribuci&oacute;n, son en s&iacute; mismo controversiales y, como lo propongo en este trabajo, se requieren urgentemente criterios cuantitativos para definir de manera m&aacute;s precisa las subespecies y/o ecotipos (Begon <i>et al.</i> 1986). Esto es urgente pues el manejo de los venados en M&eacute;xico est&aacute; basado principalmente en criterios de subespecies.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>M&Eacute;TODOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hice una revisi&oacute;n exhaustiva de la informaci&oacute;n sobre estudios de las especies de venado realizados en M&eacute;xico y generada hasta principio del a&ntilde;o 2001. La informaci&oacute;n la clasifiqu&eacute; como: 1) libros, 2) art&iacute;culos espec&iacute;ficos sobre c&eacute;rvidos publicados en revistas arbitradas, 3) art&iacute;culos generales de distribuci&oacute;n y sistem&aacute;tica de mam&iacute;feros de diferentes partes del pa&iacute;s en los cuales se consideran adem&aacute;s a los venados, 4) secciones o cap&iacute;tulos en libros, 5) art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n publicados en revistas no arbitradas, 6) tesis, y 7) trabajos presentados en simposios y publicados en memorias extenso. No consider&eacute; los trabajos presentados &uacute;nicamente como res&uacute;menes, ni reportes t&eacute;cnicos. Para las referencias de los trabajos iniciales de descripci&oacute;n y distribuci&oacute;n de los venados en M&eacute;xico, consult&eacute; la base de datos publicados por Ram&iacute;rez&#45;Pulido <i>et al.</i> (1986). Por otro lado, debido a que en algunos casos un trabajo se presenta primero en un simposio o como trabajo de tesis, y posteriormente es publicado como art&iacute;culo o cap&iacute;tulo de libro, para no sesgar la informaci&oacute;n decid&iacute; &uacute;nicamente utilizar las publicaciones para el an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n. Sin embargo, en aquellos trabajos en que no encontr&eacute; en alguna publicaci&oacute;n arbitrada sino &uacute;nicamente presentados en simposios o tesis, consider&eacute; estos &uacute;ltimos como parte del an&aacute;lisis. Adem&aacute;s, consider&eacute; dentro del an&aacute;lisis aquellos trabajos que actualmente est&aacute;n aceptados y en prensa para su publicaci&oacute;n en alguna revista o libro. No obstante que trat&eacute; de hacer una b&uacute;squeda lo m&aacute;s completa posible, es posible que algunos estudios no los haya considerado aqu&iacute; al no haber encontrado ninguna referencia de los mismos en ninguno de los estudios analizados. De los trabajos recopilados, consider&eacute; los siguientes datos: autor(es), nacionalidad del autor principal, a&ntilde;o de publicaci&oacute;n, subespecie, lugar y sitio de publicaci&oacute;n, tipo de publicaci&oacute;n, y tema abordado. Los temas considerados fueron: distribuci&oacute;n, taxonom&iacute;a, biolog&iacute;a (ciclo reproductivo, par&aacute;sitos y enfermedades), ecolog&iacute;a (estimaciones de la densidad, an&aacute;lisis de la estructura y din&aacute;mica poblacional, uso del h&aacute;bitat, depredaci&oacute;n, interacciones con otras especies) y manejo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso particular del venado cola blanca la informaci&oacute;n la analic&eacute; a nivel de subespecies. El n&uacute;mero total de trabajos realizados para cada subespecie respecto a las dem&aacute;s, puede considerarse a <i>grosso modo</i> como un indicador del conocimiento de las mismas. Un segundo &iacute;ndice del conocimiento de las subespecies lo gener&eacute; a partir de la relaci&oacute;n del n&uacute;mero de trabajos de una subespecie entre la superficie del &aacute;rea de distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica que abarca dicha especie. Considere que el n&uacute;mero de trabajos debe ser proporcional a la superficie de distribuci&oacute;n de cada subespecie. Si el valor de este &iacute;ndice es mayor a uno indica que se han realizado mayor n&uacute;mero de estudios a lo esperado y viceversa. Para analizar estad&iacute;sticamente esto calcul&eacute; el n&uacute;mero de estudios esperados con base al porcentaje de superficie dentro de su &aacute;rea de distribuci&oacute;n aplicando el estad&iacute;stico X<sup>2</sup>. El &aacute;rea que abarca cada subespecie la obtuve de un trabajo previo de Mandujano y Bello (1998). Utilice los intervalos de Bonferroni al 95% de confianza para conocer cuales subespecies han sido las m&aacute;s o menos estudiadas. Estos dos &iacute;ndices solo consideran la cantidad de trabajos realizados como un indicador del grado de conocimiento de cada subespecie, evidentemente podr&iacute;an desarrollarse otros indicadores considerando otro tipo de criterios acerca del conocimiento. Sin embargo, en s&iacute; mismo al haber un mayor n&uacute;mero de estudios de una misma subespecie se incrementa la posibilidad de ir abarcando un mayor n&uacute;mero de aspectos biol&oacute;gico de las mismas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para brindar m&aacute;s informaci&oacute;n a los interesados, he incluido un <a href="/img/revistas/azm/v20n1/html/a16apendice.htm" target="_blank">ap&eacute;ndice</a> con todas las referencias bibliogr&aacute;ficas encontradas en este trabajo. El orden de las referencias est&aacute; en base a la clasificaci&oacute;n de los trabajos en: libros, art&iacute;culos espec&iacute;ficos sobre c&eacute;rvidos publicados en revistas arbitradas, secciones o cap&iacute;tulos en libros, art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n publicados en revistas no arbitradas, tesis, trabajos presentados en simposios y publicados en memorias extenso, y art&iacute;culos generales de distribuci&oacute;n y sistem&aacute;tica de mam&iacute;feros de diferentes partes del pa&iacute;s en los cuales se consideran adem&aacute;s a los venados.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESULTADOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recopil&eacute; un total de 502 trabajos realizados entre 1850 y 2001 (<a href="/img/revistas/azm/v20n1/html/a16apendice.htm" target="_blank">Ap&eacute;ndice</a>). El 79% de los trabajos corresponde a estudios exclusivamente con venados, mientras que el restante 21% son estudios de distribuci&oacute;n y sistem&aacute;tica de otras especies de mam&iacute;feros en los que adem&aacute;s se incluyen a los venados. El 24% de los trabajos se realizaron en 130 a&ntilde;os, de 1850 a 1980; mientras el 76% en solo 20 a&ntilde;os, de 1981 a 2001 (<a href="#f1">Fig. 1</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/azm/v20n1/a16f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando la nacionalidad de los autores, destaca que el 73% de los trabajos entre 1850 y 1980 fueron realizados principalmente por extranjeros. Por el contrario, de 1981 a 2001, el 95% de los estudios fueron realizados por mexicanos. Por otro lado, entre los autores mexicanos destacan, por el n&uacute;mero de publicaciones totales, en primer lugar Gallina como autora y coautora de 75 trabajos y un libro. Otro autor mexicano que destaca principalmente por su labor de fomento del aprovechamiento del venado cola blanca subespecie <i>O. v. texanus</i>, es Villarreal con 39 art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n y la publicaci&oacute;n de un libro. Con la subespecie de venado cola blanca <i>O. v. sinaloae</i>, Mandujano con 36 trabajos; mientras que con la subespecie <i>O. v. couesi</i> Weber con 17 y Galindo&#45;Leal con 16, adem&aacute;s de un libro en coautor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 26% de los trabajos han sido sobre distribuci&oacute;n y sistem&aacute;tica de los venados y fueron realizados principalmente por extranjeros entre 1850 y 1960, entre los que destacan Allen (1903, 1915), Armstrong <i>et al.</i> (1972), Cowan (1936), Genoways y Jones (1975), Goldman (1939), Goldman y Kellogg (1939, 1940), Hays (1874), Krausman <i>et al.</i> (1978), Lydekker (1913, 1914, 1915), Mearns (1897, 1898) y Merriam (1898, 1901). Por otro lado, el 74% de los trabajos han tenido como tema principal la biolog&iacute;a, ecolog&iacute;a y manejo de los venados, y han sido realizados principalmente por mexicanos entre 1950 y 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los 502 trabajos, el 1% son libros, 13% art&iacute;culos espec&iacute;ficos de venados, el 12% secciones o cap&iacute;tulos de libros, el 16% art&iacute;culos de estudios con otros mam&iacute;feros incluyendo a venados, el 7% son art&iacute;culos en revistas de divulgaci&oacute;n, el 11% son tesis y el 40% trabajos publicados en memorias de congresos (<a href="#f2">Fig. 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/azm/v20n1/a16f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cinco libros publicados sobre venados son: "Deer Biology, Habitat Requirements and Management in Western North America" (Folliott &amp; Gallina 1981), "La cacer&iacute;a del venado" (Yah 1983), "Ecolog&iacute;a y Manejo del Venado Cola Blanca en M&eacute;xico y Costa Rica" (Vaughan &amp; Rodr&iacute;guez 1994), "El venado de la Sierra Madre Occidental: Ecolog&iacute;a, Manejo y Conservaci&oacute;n" (Galindo&#45;Leal &amp; Weber 1997) y "Venado Cola Blanca: Manejo y Aprovechamiento Cineg&eacute;tico" (Villarreal 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las 58 tesis realizadas, 42 son de nivel licenciatura, 12 de maestr&iacute;a y &uacute;nicamente 4 de doctorado. El 6% de las tesis se realizaron antes de 1980, el 26% entre 1981 y 1990, mientras que el 69% entre 1991 y 2001. El 86% de las tesis han sido sobre el venado cola blanca, el 9% con el venado bura y solamente el 5% con los venados temazates. De las 48 tesis con el venado cola blanca, el 68% se han realizado &uacute;nicamente con tres subespecies: <i>O. v. texanus</i> (34%), <i>O. v. sinaloae</i> (21%) y <i>O. v. couesi</i> (13%). Las principales entidades educativas y de investigaci&oacute;n que han contribuido con m&aacute;s tesistas en estudios con venados son: Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, Universidad de Guadalajara, e Instituto de Ecolog&iacute;a A. C. (<a href="#c1">Cuadro 1</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/azm/v20n1/a16c1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los venados temazates (<i>Mazama americana</i> y <i>M. pandora</i>) son las especies menos estudiadas con solo el 12% de los trabajos. No obstante de ser un g&eacute;nero descrito desde principio de siglo (Allen 1915), actualmente sigue habiendo controversia acerca de cuantas especies de temazates existen en el pa&iacute;s. Mientras que algunos autores (<i>v.gr.</i> Hall 1981, Grubb 1993) mencionan que hay s&oacute;lo <i>M. americana</i>, otros autores (<i>v.gr.</i> Leopold 1959) mencionan que son dos especies, siendo la otra <i>M. gouazoubira</i> localizado en el norte de la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n. Recientemente Medell&iacute;n <i>et al.</i> (1998) analizaron cr&aacute;neos de <i>Mazama</i> provenientes de Yucat&aacute;n y proponen que <i>M. gouazoubira</i> es en realidad <i>M. pandora</i>, como se propuso desde principio de siglo (Merriam 1901), lo cual la ubicar&iacute;a como la &uacute;nica especie de venado end&eacute;mica para M&eacute;xico. Por otro lado, pr&aacute;cticamente no existe ning&uacute;n estudio ecol&oacute;gico acerca de estos venados, entre los pocos se tienen sobre aspectos etnozool&oacute;gicos (Sosa&#45;Huerta 1991), distribuci&oacute;n regional (Bello 1993) y manejo (Weber 1996, Avila 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El venado bura (<i>Odocoileus hemionus</i>) ha recibido poca atenci&oacute;n con solo el 13% de los estudios. En M&eacute;xico existen cinco de las 11 subespecies (Hall 1981). En particular, la subespecie <i>O. h. eremicus</i> ha sido la m&aacute;s estudiada en aspectos como sus h&aacute;bitos alimentarios (Guth 1987, Murcia 1989), la densidad poblacional (S&aacute;nchez&#45;Rojas &amp; Gallina 2000a), el uso del h&aacute;bitat (S&aacute;nchez&#45;Rojas &amp; Gallina 2000b) y su posible reintroducci&oacute;n en &aacute;reas originales de su distribuci&oacute;n (Dietrich 1989). La subespecie <i>O. h. peninsulae</i> ha sido estudiada en aspectos como su din&aacute;mica poblacional (Vel&aacute;zquez &amp; Reyes 1976, Gallina <i>et al.</i> 1991) y relaciones con el h&aacute;bitat (&Aacute;lvarez <i>et al.</i> 1999 y 1999). Se han hecho evaluaciones poblacionales de <i>O. h. sheldoni</i> (Reyes&#45;Osorio 1981) y <i>O. h. cerrosensis</i> (P&eacute;rez&#45;Gil 1981). Se ha estudiado los h&aacute;bitos alimentarios de <i>O. h. fuliginatus</i> (Ram&iacute;rez 1999), adem&aacute;s de un plan de manejo de la misma (Ahumada 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El venado cola blanca (<i>Odocoileus virginianus</i>) es la especie m&aacute;s estudiada con el 75% del total de trabajos. En M&eacute;xico existen 14 de las 38 subespecies. En particular, la subespecie <i>O. v. texanus</i> es la m&aacute;s estudiada tanto en n&uacute;mero total como el esperado en base a su &aacute;rea de distribuci&oacute;n (<a href="#c2">Cuadro 2</a>). Esto se debe a que es la m&aacute;s importante desde el punto de vista cineg&eacute;tico (Rodr&iacute;guez&#45;Soto <i>et al.</i> 1998). Se ha trabajado aspectos demogr&aacute;ficos con &eacute;nfasis especial en la densidad poblacional, proporci&oacute;n de sexos y n&uacute;mero de cr&iacute;as por hembra (Moreno&#45;Talamantes 1993, Mart&iacute;nez <i>et al.</i> 1997), la composici&oacute;n bot&aacute;nica de la dieta (Quintanilla 1989, Zerme&ntilde;o 1993, Molina 1994), su relaci&oacute;n con el ganado (Mart&iacute;nez <i>et al.</i> 1997), y la condici&oacute;n nutricional de los animales (Mart&iacute;nez &amp; Hewitt 1999). Tambi&eacute;n se han abordado aspectos morfol&oacute;gicos (Herrera 1993), la incidencia de par&aacute;sitos (Rivera 1991), el efecto de la depredaci&oacute;n (L&oacute;pez&#45;Rivera 2000), m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n del h&aacute;bitat (Gonz&aacute;lez&#45;Saldivar <i>et al.</i> 1994), y variaciones del valor nutricional de la vegetaci&oacute;n que consume este herb&iacute;voro (Trevi&ntilde;o 1989). Otro tema es el referente al efecto que tiene la disponibilidad del agua sobre el comportamiento de los individuos (Bello 2001), variaciones estacionales y entre sexos en el tama&ntilde;o del &aacute;mbito hogare&ntilde;o (Gallina <i>et al.</i> 1998), los patrones de actividad y su relaci&oacute;n con el ciclo reproductivo y con variables clim&aacute;ticas (Gallina <i>et al.</i> 1998, Corona 1999), el rango de desplazamiento diario y estacional (Delf&iacute;n 1998), el comportamiento de las hembras durante la &eacute;poca reproductiva (Soto&#45;Werchitz 2000), y la caracterizaci&oacute;n de los echaderos (Contreras 2000). En particular, el libro de Villarreal (1999) resume bastantes aspectos sobre la biolog&iacute;a, ecolog&iacute;a, h&aacute;bitat y manejo de esta subespecie.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/azm/v20n1/a16c2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente subespecie de venado cola blanca importante en cuanto al n&uacute;mero de estudios es <i>O. v. couesi</i>; sin embargo, esta es la subespecie con mayor &aacute;rea de distribuci&oacute;n en el pa&iacute;s y, con base en esto, ha sido objeto de un menor n&uacute;mero de estudios del esperado (<a href="#c2">Cuadro 2</a>). Se ha puesto especial atenci&oacute;n a la din&aacute;mica poblacional (Ezcurra &amp; Gallina 1981, Gallina 1994, Galindo&#45;Leal 1992, Galindo <i>et al.</i> 1993), la composici&oacute;n de la dieta (Gallina <i>et al.</i> 1981, Morales 1985), y el uso espacial del h&aacute;bitat (Galindo <i>et al.</i> 1994, Gallina 1994). Un aspecto importante es la evaluaci&oacute;n de la posible co&#45;explotaci&oacute;n del venado y el ganado (Gallina 1984, Weber <i>et al.</i> 1992), la translocaci&oacute;n de animales (Galindo&#45;Leal y Weber 1994), estimaciones de la capacidad de carga (Gallina 1993), la incidencia de enfermedades y par&aacute;sitos (Weber 1992, Weber &amp; Galindo&#45;Leal 1992), la morfolog&iacute;a (Weber &amp; Hidalgo 1999), la conducta en semilibertad (Weber &amp; Morales 1995) y los patrones reproductivos (Weber <i>et al.</i> 1994). Los resultados de estos trabajos se han publicado en los libros de Folliott y Gallina (1981) y Galindo&#45;Leal y Weber (1997). Un aspecto importante a considerar es que los estudios antes referidos se han realizado en la Reserva de la Biosfera "La Michil&iacute;a" en el estado de Durango. Este es el sitio donde por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os se han realizado estudios sobre esta especie, lo cual representa el estudio m&aacute;s largo sobre venados que se haya realizado en el pa&iacute;s. Sin embargo, fuera de este sitio no se han llevado a cabo m&aacute;s estudios sobre esta subespecie, lo cual es importante ya que es la que abarca m&aacute;s &aacute;rea de distribuci&oacute;n en el pa&iacute;s. Otros estudios son algunos aspectos del ciclo reproductivo en Chihuahua (McCabe &amp; Leopold 1951), y la composici&oacute;n de la dieta, la din&aacute;mica poblacional y el aprovechamiento en el estado de Aguascalientes (Clemente 1984, Medina&#45;Flores &amp; Medina&#45;Torres 1989, Romo 1987).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La subespecie <i>O. v. sinaloae</i> es la tercera en importancia en cuanto a n&uacute;mero de estudios; adem&aacute;s, ha recibido m&aacute;s atenci&oacute;n de lo esperado con base en su &aacute;rea de distribuci&oacute;n (<a href="#c2">Cuadro 2</a>). Se han realizado estimaciones de su densidad poblacional en diferentes localidades (Zavala 1992, Mandujano &amp; Gallina 1993, 1995, Valenzuela 1994, Castillo 1998), la recuperaci&oacute;n en &aacute;reas de reserva (Gonz&aacute;lez <i>et al.</i> 1994), la variaci&oacute;n estacional en la composici&oacute;n de la dieta (Mandujano 1999), y el valor nutricional de las plantas que consume este herb&iacute;voro (Silva&#45;Villalobos <i>et al.</i> 1999). Adem&aacute;s, se ha abordado el uso espacial y temporal del h&aacute;bitat (Mandujano <i>et al.</i> 1998), el rango de actividad y desplazamientos (S&aacute;nchez&#45;Rojas <i>et al.</i> 1997), el tama&ntilde;o de las manadas como una estrategia alimentaria y antidepredaci&oacute;n (Mandujano &amp; Gallina 1996), y el papel de la depredaci&oacute;n (L&oacute;pez&#45;Gonz&aacute;lez <i>et al.</i> 1998). Otro aspecto estudiado es el referente a la disponibilidad de fuentes de agua durante la &eacute;poca seca (Mandujano &amp; Gallina 1995), y las interacciones ecol&oacute;gicas del venado con otras especies, particularmente con el &aacute;rbol <i>Spondias purpurea</i> cuyos frutos son la principal fuente de agua para el venado durante la &eacute;poca seca (Mandujano &amp; Mart&iacute;nez&#45;Romero 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las subespecies <i>O. v. mexicanus</i> y <i>O. v. yucatanensis</i> son las siguientes en importancia y han sido objeto de un n&uacute;mero de estudios similar al esperado con base a su &aacute;rea de distribuci&oacute;n (<a href="#c2">Cuadro 2</a>). De la primera, se ha realizado la evaluaci&oacute;n de su h&aacute;bitat (Mandujano 1994), estimaciones de la densidad poblacional en diferentes localidades (Garc&iacute;a&#45;Sierra 1985, Mandujano &amp; Hern&aacute;ndez 1990, Villarreal&#45;Espino 1998) y se han abordado aspectos de su ciclo reproductivo (Villa 1954a, b). Respecto a <i>O. v. yucatanensis</i>, se ha puesto especial &eacute;nfasis en aspectos de su caza y manejo ya que es una especie muy preciada por los mayas en Yucat&aacute;n (Yah 1983, Carrillo 1987, Mandujano &amp; Rico&#45;Gray 1991, Greenberg 1992, Hern&aacute;ndez&#45;Betancourt <i>et al.</i> 1998), otros aspectos estudiados son el ciclo reproductivo a trav&eacute;s de cambios en los niveles hormonales (Cervera <i>et al.</i> 1998) y la incidencia de par&aacute;sitos (Ek&#45;Pech <i>et al.</i> 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las subespecies "norte&ntilde;as", <i>O. v. miquihuanensis</i> y <i>O. v. carminis</i> tienen muy pocos estudios (<a href="#c2">Cuadro 2</a>) no obstante de que se encuentran en la regi&oacute;n del pa&iacute;s donde m&aacute;s manejo se hace del venado. Respecto a <i>O. v. miquihuanensis</i>, solo se tienen trabajos acerca de la dieta (Gonz&aacute;lez&#45;Salvidar <i>et al.</i> 1994b, Moreno&#45;Loo 1995) y fisiolog&iacute;a (Murcia 1989b). Mientras que de <i>O. v. carminis</i>, se tienen algunas estimaciones de la densidad poblacional (Villarreal &amp; Rodr&iacute;guez 1998), trabajos acerca de algunos aspectos de la dentici&oacute;n y gl&aacute;ndulas externas (Krausman 1978, Quay 1971) y sobre su distribuci&oacute;n (Krausman <i>et al.</i> 1978).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar que siete subespecies del venado cola blanca, <i>O. v. veraecrucis</i>, <i>O. v. toltecus</i>, <i>O. v. truei</i>, <i>O. v. nelsoni</i>, <i>O. v. oaxacensis</i>, <i>O. v. acapulcensis</i> y <i>O. v. thomasi</i>, son las menos estudiadas (<a href="#c2">Cuadro 2</a>). Esto es cr&iacute;tico ya que todas habitan en zonas tropicales (Mandujano &amp; Bello 1998) donde son aprovechadas por los grupos ind&iacute;genas y campesinos. Los pocos estudios son referentes a la estimaci&oacute;n de la densidad poblacional de <i>O. v. oaxacensis</i> (Galindo <i>et al.</i> 1985, Ortiz 2000). Las dem&aacute;s subespecies solo son referidas en los trabajos iniciales de su descripci&oacute;n taxon&oacute;mica y distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica (<i>v.gr.</i> Merriam 1898, Goldman &amp; Kellogg 1940).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DISCUSI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante que ya son 150 a&ntilde;os de estudios con venados en M&eacute;xico, es solo hasta los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os cuando se han realizado la mayor&iacute;a de los trabajos. La informaci&oacute;n que aqu&iacute; he presentado indica que sigue habiendo huecos inmensos de conocimiento sobre los venados. Esto es evidente si se considera, por ejemplo, los 86 art&iacute;culos publicados en el <i>Journal of Wildlife Management</i> en 10 a&ntilde;os (1990&#45;1999), mientras que en 150 a&ntilde;os en M&eacute;xico solo se han publicado 65 art&iacute;culos en revistas catalogadas como arbitradas. Son muchos los aspectos, enfoques y necesidades de trabajos con los venados. De manera general y a mi juicio, las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y manejo que deben considerarse son las siguientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. Incrementar el n&uacute;mero de investigaciones con los venados bura y temazates.</b> Existe escaso n&uacute;mero de estudios sobre estos venados lo cual es preocupante ya que son especies vulnerables o bien no se sabe su grado de conservaci&oacute;n. El venado bura es una especie muy codiciada en la cacer&iacute;a deportiva, sin embargo no hay estudios serios que avalen las actuales cotas de cosecha (Galindo&#45;Leal 1993). Los estudios en los que se basan estas cotas habitualmente son de muy corta duraci&oacute;n y solo tienen como objetivo estimar la densidad poblacional y el n&uacute;mero de machos adultos factibles de aprovechar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los venados temazates viven en h&aacute;bitats tropicales y pr&aacute;cticamente no se sabe nada acerca de su biolog&iacute;a y ecolog&iacute;a, adem&aacute;s de que no est&aacute; todav&iacute;a definido los l&iacute;mites de distribuci&oacute;n de ambas especies en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n. Los temazates son aprovechados como parte de la cacer&iacute;a de subsistencia en las zonas rurales, por lo que es urgente realizar evaluaciones del nivel poblacional y plantear alternativas de manejo de este g&eacute;nero tropical poco conocido. En particular, el <i>M. americana</i> podr&iacute;a estar en un grado de vulnerabilidad mayor debido a las altas tasas de fragmentaci&oacute;n de la selva alta lluviosa la cual representa su mejor h&aacute;bitat en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. Realizar estudios gen&eacute;ticos y de distribuci&oacute;n para definir cuantas subespecies de venado cola blanca existen en el pa&iacute;s</b>. Si bien est&aacute; establecido de que son 14 las subespecies de venado cola blanca en el pa&iacute;s (Hall 1981), en la pr&aacute;ctica es problem&aacute;tico diferenciar claramente entre algunas de estas y definir sus l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de distribuci&oacute;n. Para M&eacute;xico, la clasificaci&oacute;n de subespecies que actualmente se reconoce est&aacute; basada &uacute;nicamente en caracter&iacute;sticas cualitativas como tama&ntilde;o, coloraci&oacute;n de la piel, forma y tama&ntilde;o de las astas en los machos (Kellogg 1956). De manera que es de esperarse que subespecies con distribuci&oacute;n continua compartan caracter&iacute;sticas fenot&iacute;picas similares y que estas caracter&iacute;sticas cambien gradualmente conforme las subespecies se separan geogr&aacute;ficamente. Solo a partir de estudios de sistem&aacute;tica se podr&aacute; definir el n&uacute;mero de subespecies de este venado en el pa&iacute;s (<i>v.gr.</i>, Krausman <i>et al.</i> 1978). Adem&aacute;s de las implicaciones sistem&aacute;ticas, esto es relevante a nivel de manejo, aspecto que se discute m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. Abordar los estudios desde una perspectiva del paisaje incorporando la fragmentaci&oacute;n y el nivel metapoblacional</b>. Pr&aacute;cticamente todos los estudios de venado en M&eacute;xico han sido a una escala muy peque&ntilde;a (&lt;5,000 ha). En algunos casos, a partir de esos resultados se han dado recomendaciones de manejo. Actualmente se sabe que las "peque&ntilde;as" decisiones de manejo que se hacen a escalas peque&ntilde;as pueden tener a la larga resultados contraproducentes a una escala espacial m&aacute;s grande como por ejemplo el paisaje. La ecolog&iacute;a del paisaje es una disciplina que provee datos para el manejo a una escala espacial muy grande y deber&iacute;a incorporarse a los estudios de venados en M&eacute;xico. Esto se debe, por un lado, a que la causa m&aacute;s importante de p&eacute;rdida de h&aacute;bitat para los venados es la fragmentaci&oacute;n a gran escala causada por las actividades humanas, y por otro, a que actualmente hay una tendencia muy fuerte a realizar manejo con fines de aprovechamiento a una escala muy peque&ntilde;a (ranchos, ejidos) en los cuales no se est&aacute; considerando las implicaciones que podr&iacute;an tener las decisiones a mediano y largo plazo dentro del paisaje donde se ubican estos sitios. El efecto de la fragmentaci&oacute;n sobre la din&aacute;mica de las poblaciones es uno de los puntos centrales actuales en la biolog&iacute;a de la conservaci&oacute;n. Mientras las poblaciones queden confinadas a &aacute;reas o fragmentos de h&aacute;bitat cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os y aislados, la probabilidad de que se extinga ser&aacute; mayor. La fragmentaci&oacute;n del h&aacute;bitat tiene tres consecuencias: p&eacute;rdida de h&aacute;bitat original, reducci&oacute;n de tama&ntilde;o de los fragmentos, e incremento del grado de aislamiento entre los fragmentos. Todo esto debe estar contribuyendo a la disminuci&oacute;n de la abundancia de las poblaciones de venados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la idea principal del concepto metapoblacional es que la persistencia de una especie a nivel regional depende de las tasas de colonizaci&oacute;n y extinci&oacute;n de las subpoblaciones. Este concepto tiene mucha utilidad cuando se eval&uacute;a una especie animal a nivel de paisaje donde el h&aacute;bitat est&aacute; fragmentado. De manera general, la probabilidad de que a nivel del paisaje una especie no se extinga o persista, se incrementa conforme el n&uacute;mero de fragmentos de h&aacute;bitat son ocupados y/o colonizados por subpoblaciones. Es decir, si &uacute;nicamente se restringe el manejo a un solo fragmento sin considerar la din&aacute;mica a nivel de la metapoblaci&oacute;n, podr&iacute;a suceder que la probabilidad de extinci&oacute;n de la subpoblaci&oacute;n de ese fragmento aumente por efecto del incremento de la fragmentaci&oacute;n, reducci&oacute;n del tama&ntilde;o de los fragmentos y el incremento de la distancia entre los fragmentos, del resto del paisaje. En mi opini&oacute;n, es urgente que se aborde el manejo del venado considerando el enfoque de ecolog&iacute;a del paisaje y metapoblacional. Esto se debe a que actualmente la unidad de manejo es el rancho, ejido, u otro, constituidos como UMAs (Unidades de Manejo de la Vida Silvestre). Aunque tiene ventajas y limitaciones este tipo de manejo, lo importante a considerar aqu&iacute; es que dichas unidades son concebidas como independientes y desconectadas unas de otras. Esto es importante, pues si las poblaciones de venados est&aacute;n constituidas como una estructura metapoblacional, el hecho de cercar y/o no considerar el intercambio de individuos entre distintas poblaciones potencialmente en distintas unidades de manejo, tendr&aacute; como consecuencia alteraciones que podr&iacute;an llevar a la disminuci&oacute;n en n&uacute;mero de algunas de estas poblaciones poni&eacute;ndolas en riesgo si, adem&aacute;s, son sobrecazadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. Realizar estudios a largo plazo</b>. Esto es importante ya que los venados son animales con ciclo de vida relativamente largo y solo a trav&eacute;s del seguimiento de las poblaciones durante varios a&ntilde;os se puede tener un panorama m&aacute;s completo de su historia natural en un mismo sitio. Excepto algunos trabajos realizados por varios a&ntilde;os como en "La Michil&iacute;a" Durango (Gallina 1990, Galindo&#45;Leal y Weber 1997), en Nuevo Le&oacute;n (Villarreal 1999), en "Chamela" Jalisco (Mandujano 1999), entre los principales, en los dem&aacute;s casos los estudios se han limitado a menos de cinco a&ntilde;os, siendo muy frecuente estudios de tan solo un a&ntilde;o de duraci&oacute;n. El apoyo financiero para realizar estudios a mediano y largo plazo, es un aspecto fundamental en este sentido. Adem&aacute;s de los beneficios obtenidos en t&eacute;rminos de generaci&oacute;n de conocimiento, un aspecto fundamental de los estudios a mediano plazo es la formaci&oacute;n de personal especializado a trav&eacute;s de trabajos de tesis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5. Vincular los resultados de las investigaciones a problemas concretos de manejo</b>. Esto es importante pues en muchos casos la finalidad de los estudios ha sido la generaci&oacute;n de informaci&oacute;n biol&oacute;gica lo cual obviamente es muy importante, pero con escaso compromiso en cuanto a la utilidad de esta informaci&oacute;n para resolver problemas concretos de manejo. Por lo tanto, en mi opini&oacute;n es urgente que los resultados de los estudios sean por un lado dados a conocer a trav&eacute;s de publicaciones arbitradas, y por otro que estos resultados sean realmente &uacute;tiles para proponer medidas de manejo que mejoren las condiciones de h&aacute;bitat e incrementen el tama&ntilde;o de las poblaciones de venados en las diferentes regiones del pa&iacute;s.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>6. Rescatar el conocimiento etnozool&oacute;gico que poseen los grupos ind&iacute;genas acerca de los venados</b>. Es necesario no solo generar informaci&oacute;n referente a la biolog&iacute;a y ecolog&iacute;a de los venados, sino buscar formas de manejo que incorporen las diferencias culturales, econ&oacute;micas y sociales de las comunidades humanas que viven en las &aacute;reas donde se encuentran estas especies y subespecies. En este sentido, una fuente adicional importante de informaci&oacute;n biol&oacute;gica acerca de los venados es el conocimiento tradicional que tienen estos grupos ind&iacute;genas. Por lo que rescatar este conocimiento es importante y deber&iacute;a ser parte de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n a seguir. La manera de revertir el conocimiento generado en los estudios y la informaci&oacute;n proporcionada por los lugare&ntilde;os, es a trav&eacute;s de un compromiso serio y responsable para tratar de hacer un manejo adecuado de las poblaciones de venados y que eso se refleje en beneficios econ&oacute;micos y ecol&oacute;gicos en las comunidades humanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>7. Conocer el papel que tienen los venados como agentes estructuradores de la vegetaci&oacute;n en h&aacute;bitats tropicales</b>. Se ha documentado ampliamente en bosques templados que el forrajeo de los venados influye sobre el establecimiento, crecimiento y reproducci&oacute;n de las plantas, sobre la composici&oacute;n y estructura de las comunidades vegetales, e incluso a nivel del flujo de nutrientes en los ecosistemas. En contraste, es m&iacute;nimo lo que se sabe sobre este aspecto en zonas tropicales lo cual es importante de evaluar pues aparentemente la desaparici&oacute;n de los venados y otros mam&iacute;feros herb&iacute;voros mayores tiene un efecto importante sobre la estructura y composici&oacute;n de los bosques tropicales. Adem&aacute;s, es necesario documentar la importancia que tiene interacciones ecol&oacute;gicas a otros niveles tr&oacute;ficos las cuales pueden influir directamente sobre el venado como por ejemplo la interacci&oacute;n de frugivor&iacute;a de la chachalaca (<i>Ortalis poliocephala</i>) con los frutos del &aacute;rbol de ciruelo (<i>Spondias purpurea</i>), la cual es muy importante pues el venado obtiene agua de estos frutos durante la &eacute;poca seca en un bosque tropical caducifolio (Mandujano &amp; Mart&iacute;nez&#45;Romero 1997). Las consecuencias a nivel de manejo que se deriven de estos tipos de estudios son muy importantes en el tr&oacute;pico, al detectar especies "clave" para el venado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>8. Buscar formas de manejo de las subespecies de venado cola blanca que habitan en bosques tropicales</b>. No obstante de que esta especie de venado es la m&aacute;s estudiada en el pa&iacute;s, hay varias subespecies, sobre todo las que se distribuyen en h&aacute;bitats tropicales, que no han sido objeto de estudio. Esto es preocupante pues es en la regi&oacute;n tropical del pa&iacute;s donde las tasas de deforestaci&oacute;n son mayores y, por lo tanto, la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat para los venados se est&aacute; incrementando. Aunado a esto, se tiene que en estas regiones tropicales se sigue haciendo una utilizaci&oacute;n intensiva del venado como fuente adicional de prote&iacute;na para las poblaciones humanas, lo cual requiere se plantee acciones de manejo tendente a hacer un uso sustentable de esta especie de venado. Esto es importante pues, excepto las subespecies <i>O. v. texanus</i> y <i>O. v. couesi</i> las cuales son las m&aacute;s preciadas desde el punto de vista cineg&eacute;tico, las dem&aacute;s subespecies no tienen el mismo valor y eso ha provocado, entre otros factores, que sean mal aprovechadas y en muchos casos sobreexplotadas por malos o nulos planes de manejo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>9. Clasificar al pa&iacute;s en regiones o provincias de manejo del venado cola blanca</b>. Una posibilidad de aprovechar de manera racional al venado es a trav&eacute;s de su cacer&iacute;a organizada, en la cual se respeta temporadas, vedas, y n&uacute;mero de animales cazados, adem&aacute;s se tiene beneficios econ&oacute;micos y de conservaci&oacute;n de h&aacute;bitat y especie m&aacute;s patente. Esto ha tenido como consecuencia que las dem&aacute;s subespecies sean cazadas pero de manera no adecuada lo cual ha tenido como consecuencia, junto con la destrucci&oacute;n del h&aacute;bitat, la disminuci&oacute;n del tama&ntilde;o poblacional en muchas partes del pa&iacute;s. Una manera de compensar esto, podr&iacute;a ser d&aacute;ndole un valor de trofeo a cada una de las subespecies (Villarreal 1995). Sin embargo, y como ya se mencion&oacute; p&aacute;rrafos atr&aacute;s, incluso el aspecto de los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de las subespecies y la existencia de las 14 a nivel taxon&oacute;mico no est&aacute; bien establecido. Por lo tanto, es necesario utilizar alg&uacute;n otro criterio con base en el cual se pudieran manejar las subespecies en el pa&iacute;s. En este sentido, una posibilidad de clasificaci&oacute;n podr&iacute;a ser la propuesta por Mandujano y Bello (1998) la cual se basa en el porcentaje de &aacute;rea que abarca cada uno de los ocho tipos vegetacionales principales en las &aacute;reas de distribuci&oacute;n de cada subespecie de venado cola blanca en M&eacute;xico. De esta manera se tendr&iacute;a una posible regionalizaci&oacute;n de manejo del venado cola blanca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>10. Generar bases de datos con la informaci&oacute;n de venados en M&eacute;xico.</b> El trabajo aqu&iacute; presentado es un esfuerzo por crear un base de datos bibliogr&aacute;ficos de los trabajos con venados realizados en M&eacute;xico en 150 a&ntilde;os. Sin embargo, es urgente generar otro tipo de bases de datos donde se incorpore informaci&oacute;n biol&oacute;gica como el peso y medida de los animales, banco gen&eacute;tico, &oacute;rganos, y par&aacute;sitos, informaci&oacute;n acerca de la reproducci&oacute;n, por mencionar solo algunos; datos ecol&oacute;gicos como &aacute;reas de distribuci&oacute;n, estimaciones de la densidad poblacional, estructura de edades y proporci&oacute;n de sexos, capacidad de carga, uso del h&aacute;bitat, patrones de actividad, depredaci&oacute;n, competencia, entre algunos; y datos de tipo antr&oacute;pico como unidades de manejo y aprovechamiento, datos de animales cazados, mejora de h&aacute;bitat, control enfermedades, captura, traslocaciones, cuotas de caza, entre los principales. Tener este tipo de informaci&oacute;n y, sobre todo, que sea accesible a un n&uacute;mero de usuarios (estudiantes, manejadores, ejidatarios, agencias gubernamentales, due&ntilde;os de predios, organizadores cineg&eacute;ticos, etc.), es esencial para poder aprovechar sustentablemente las especies y subespecies de venados en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo del presente trabajo fue recopilar y analizar la informaci&oacute;n de los trabajos sobre venados en M&eacute;xico, con la finalidad de determinar qu&eacute; conocemos y qu&eacute; temas hacen falta abordar con m&aacute;s profundidad. No obstante de que los estudios con venados se remontan hasta mediados del siglo diecinueve, no es sino a partir de 1980 cuando realmente inicia un crecimiento exponencial de los estudios. Desafortunadamente, son pocos los estudios que han sido publicados en revistas arbitradas, por lo que habr&aacute; que poner &eacute;nfasis en este aspecto pues es una de las formas de que un mayor n&uacute;mero de personas tengan acceso a la informaci&oacute;n. Adem&aacute;s, el an&aacute;lisis detecta una falta de informaci&oacute;n importante para ambas especies de venados temazates, y para algunas subespecies de venado bura y venado cola blanca, sobre todo las que tienen distribuci&oacute;n tropical. Dada la importancia de los venados como recurso natural, es urgente abordar trabajos encaminados a varias l&iacute;neas, de las cuales visualizo diez y las propongo en este trabajo. En particular, la elaboraci&oacute;n de un banco de informaci&oacute;n accesible es esencial para manejadores e interesados en el manejo de los venados en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AGRADECIMIENTOS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agradezco los comentarios y las sugerencias de S. Gallina, G. S&aacute;nchez&#45;Rojas y J. P&eacute;rez. Adem&aacute;s, a M. Weber y J. G. Villarreal por proporcionarme informaci&oacute;n acerca de sus estudios.</font></p>      ]]></body>
</article>
