<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0065-1737</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta zoológica mexicana]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta Zool. Mex]]></abbrev-journal-title>
<issn>0065-1737</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Ecología A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0065-17372001000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crónica de su fundación y desarrollo]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Halffter]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gonzalo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<numero>82</numero>
<fpage>137</fpage>
<lpage>149</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0065-17372001000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0065-17372001000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0065-17372001000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">XXV Aniversario del Instituto de Ecologia, A. C.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cr&oacute;nica de su fundaci&oacute;n y desarrollo<a name="n1b"></a><a href="#n1a"><sup>1</sup></a></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gonzalo Halffter</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Fundador</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font><img src="/img/revistas/azm/n82/a8f1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Dr. Sergio Guevara me ha invitado a presentar una retrospectiva del Instituto de Ecolog&iacute;a: una cr&oacute;nica de su fundaci&oacute;n y desarrollo. Mi exposici&oacute;n ser&aacute; por fuerza sint&eacute;tica y omisiva. Son muchos a&ntilde;os, muchas acciones y pocos minutos. Al preparar esta exposici&oacute;n quer&iacute;a llegar hasta el momento actual. Result&oacute; imposible, tomando en cuenta el tiempo de que dispongo. Excepto por alguna referencia muy concreta, me referir&eacute; a los a&ntilde;os que terminan en 1995.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ANTECEDENTES Y FUNDACI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, el desarrollo de la ecolog&iacute;a como ciencia se inicia muy tarde. A principios de la d&eacute;cada de los 70's dos circunstancias favorecieron su r&aacute;pido desarrollo: la creaci&oacute;n del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (CONACYT) y dentro de &eacute;ste la del Programa Nacional Indicativo de Ecolog&iacute;a, y el lanzamiento por UNESCO del Programa Hombre y Biosfera (MAB).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Programa Nacional Indicativo de Ecolog&iacute;a entra en operaci&oacute;n en julio de 1974. El Director General del CONACYT nombr&oacute; Covocales Ejecutivos a los Doctores Arturo G&oacute;mez Pompa y Gonzalo Halffter. Los objetivos del Programa abarcaban m&aacute;s que el s&oacute;lo apoyo a proyectos de investigaci&oacute;n, pretend&iacute;a "...Integrar, en un proceso interrelacionado, la generaci&oacute;n de conocimientos, la formaci&oacute;n de recursos humanos, la creaci&oacute;n de centros de investigaci&oacute;n, el suministro de servicios de apoyo, as&iacute; como la innovaci&oacute;n y la difusi&oacute;n tecnol&oacute;gica." (CONACYT, 1976). Los Covocales del Programa ten&iacute;an una visi&oacute;n del papel de la ecolog&iacute;a un tanto diferente de la que hab&iacute;a sido tradicional. Consideraban que la ecolog&iacute;a deb&iacute;a generar lineamientos y opciones para hacer el desarrollo sustentable a largo plazo. Este planteamiento coincid&iacute;a totalmente con los postulados del Programa MAB&#45;UNESCO, programa en el que participaron desde los primeros momentos Arturo G&oacute;mez Pompa y Gonzalo Halffter.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se ha evaluado el impacto del Programa Nacional Indicativo de Ecolog&iacute;a en el desarrollo de la ecolog&iacute;a en M&eacute;xico. Es indudable que a trav&eacute;s de proyectos espec&iacute;ficos, fomentando la colaboraci&oacute;n entre instituciones para acciones conjuntas de envergadura y favoreciendo el intercambio internacional, el Programa tuvo una influencia decisiva en las primeras etapas de tres centro creados por CONACYT: el Instituto de Ecolog&iacute;a, el Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bi&oacute;ticos (INIREB) y el Centro de Ecodesarrollo, adem&aacute;s de impulsar la investigaci&oacute;n en ecolog&iacute;a y la formaci&oacute;n de ec&oacute;logos en el Instituto de Biolog&iacute;a y en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, en la Escuela Nacional de Ciencias Biol&oacute;gicas y en otras instituciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Ecolog&iacute;a nace con el prop&oacute;sito consciente de romper una falsa disyuntiva, entonces dominante y que en parte subsiste. Distinguir los centros que pretenden hacer ciencia de excelencia, entendiendo a la excelencia como sin&oacute;nimo de ciencia b&aacute;sica. En 1974 y ahora, en su gran mayor&iacute;a estos centros no son exactamente de excelencia, aunque si responden a esta calificaci&oacute;n unos pocos de sus investigadores. Por otra parte estar&iacute;an los centros formalmente comprometidos en la resoluci&oacute;n de problemas nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Ecolog&iacute;a no pretend&iacute;a sustituir a, ni competir con, ninguno de los centros que ya exist&iacute;a. Quer&iacute;a ser una instituci&oacute;n nueva, que creciera sin distorsiones, en forma gradual. Una instituci&oacute;n en la que la b&uacute;squeda de la excelencia no estuviera re&ntilde;ida con el compromiso inmediato con M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con un apoyo decidido del entonces Director General del CONACYT, Lic. Gerardo Bueno Ciri&oacute;n, el n&uacute;cleo de lo que iba r&aacute;pidamente a consolidarse como Instituto de Ecolog&iacute;a inici&oacute; sus estudios el 1&deg; de Septiembre de 1974 en los locales anexos al Museo de Historia Natural de la Ciudad de M&eacute;xico (<a href="#f2">Fig 1</a>). El Instituto comienza como un experimento. Es el primer centro CONACYT que nace como asociaci&oacute;n civil, es decir, como una acci&oacute;n conjunta de varios miembros asociados.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/azm/n82/a8f2.jpg" width="580" height="718"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al f&aacute;cil arranque del Instituto de Ecolog&iacute;a contribuyeron una serie de circunstancias: 1) El que dos de las l&iacute;neas de trabajo se trasplantan con sus investigadores de la Escuela Nacional de Ciencias Biol&oacute;gicas al Instituto. 2) El que el incipiente Instituto no tuviera ninguna carga administrativa. 3) Una pol&iacute;tica muy definida de colaboraci&oacute;n con instituciones extranjeras, de las cuales distintos investigadores pasaron largas temporadas en el Instituto. 4) La colaboraci&oacute;n estrecha con el grupo de j&oacute;venes bot&aacute;nicos congregados en torno al Dr. Arturo G&oacute;mez Pompa, entonces en el Instituto de Biolog&iacute;a &#45; UNAM, despu&eacute;s en el INIREB. 5) La concentraci&oacute;n de esfuerzos en l&iacute;neas espec&iacute;ficas de investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las l&iacute;neas iniciales fueron dos ya comenzadas en la Escuela Nacional de Ciencias Biol&oacute;gica: el estudio de la Biolog&iacute;a, ecolog&iacute;a, taxonom&iacute;a y biogeograf&iacute;a de dos grupos de insectos de Coleoptera; y el estudio ecol&oacute;gico de la regi&oacute;n de Laguna Verde, Veracruz. La primera de estas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n, a la que se han ido incorporando investigadores formados dentro o en relaci&oacute;n con el grupo inicial, es posiblemente la que a la fecha ha dado, dentro del Instituto, m&aacute;s resultados publicados: calculo que unos 400 libros y art&iacute;culos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos en Laguna Verde eran una continuaci&oacute;n de los estudios preoperativos de la Planta Nucleoel&eacute;ctrica. Estos estudios continuaron con el patrocinio de Comisi&oacute;n Federal de Electricidad hasta 1984 y fueron el inicio de otra actividad desarrollada con mucho &eacute;xito por el Instituto de Ecolog&iacute;a: los estudios de impacto y ordenamiento ambiental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estos proyectos se a&ntilde;adieron dos m&aacute;s destinados a la creaci&oacute;n de las Reservas de la Biosfera de Mapim&iacute; y La Michil&iacute;a en el Estado de Durango. Pocos meses despu&eacute;s de iniciadas las labores del Instituto, se a&ntilde;adir&iacute;a un quinto proyecto enfocado al estudio del venado cola blanca en La Michil&iacute;a y tambi&eacute;n inicio de otra l&iacute;nea fruct&iacute;fera: los estudios sobre manejo y conservaci&oacute;n de fauna.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el Instituto de Ecolog&iacute;a nac&iacute;a con una concentraci&oacute;n tem&aacute;tica que mantendr&iacute;a hasta 1984, en ecolog&iacute;a y taxonom&iacute;a animal y en manejo de &aacute;reas para conservaci&oacute;n de la biodiversidad, as&iacute; como una experiencia incipiente (entonces &uacute;nica en M&eacute;xico) en estudios de impacto y ordenamiento ambientales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Ecolog&iacute;a se formaliza como Asociaci&oacute;n Civil el 18 de Abril de 1975. La asociaci&oacute;n quedaba integrada por el Departamento del Distrito Federal y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, siendo el Presidente del Consejo Directivo el Secretaria de Educaci&oacute;n P&uacute;blica. El Departamento del Distrito Federal aportaba las instalaciones anexas al Museo de Historia Natural de la Cd. de M&eacute;xico, todos los gastos administrativos en M&eacute;xico, y un cierto n&uacute;mero de nombramientos adscritos al Museo. CONACYT pagaba los sueldos de los investigadores y el apoyo para la realizaci&oacute;n de los proyectos antes mencionados. Los otros gastos se ten&iacute;an que cubrir con los fondos provenientes de proyectos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera Asamblea General design&oacute; como Director General a Gonzalo Halffter para el periodo 1975 &#45; 1978, siendo reelecto despu&eacute;s para el periodo 1979 &#45; 1982.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos en las Reservas de Mipim&iacute; y La Michil&iacute;a en el Estado de Durango recibieron desde el principio un apoyo m&aacute;s que decidido del Gobernador del Estado, Dr. H&eacute;ctor Mayagoitia Dom&iacute;nguez. El personal del Instituto y un grupo numeroso de investigadores extranjeros asociados con nosotros encontramos en Durango condiciones excepcionales para trabajar. Este apoyo culmin&oacute; con la creaci&oacute;n de las dos primeras reservas de la biosfera de Am&eacute;rica Latina y se consolid&oacute; con la incorporaci&oacute;n del Gobierno de Durango a la Asociaci&oacute;n Civil el 25 de marzo de 1976.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PRIMEROS A&Ntilde;OS: 1975 &#45; 1979</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros a&ntilde;os las actividades en Mapim&iacute; y Michil&iacute;a se ampliaron r&aacute;pidamente. El apoyo cada vez mayor del Dr. H&eacute;ctor Mayagoitia llev&oacute; a concentrar esfuerzos y mucha de la colaboraci&oacute;n internacional en las reservas antes mencionadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 5 de junio de 1978, el Presidente de la Rep&uacute;blica inaugur&oacute; el Laboratorio del Desierto en la Reserva de Mapim&iacute;. Este laboratorio, provisto de instalaciones para el trabajo de campo y la permanencia c&oacute;moda de los cient&iacute;ficos por per&iacute;odos prolongados, hab&iacute;a sido construido y equipado por el Gobierno del Estado de Durango y entregado al Instituto. As&iacute;, el Instituto dispon&iacute;a de una instalaci&oacute;n de campo excepcional, sin duda la mejor existente en M&eacute;xico antes de la construcci&oacute;n por la UNAM de las modernas estaciones de Los Tuxtlas y Chamela.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vista en forma retrospectiva, la importancia del Laboratorio del Desierto ha sido enorme. Al Instituto de Ecolog&iacute;a le brind&oacute; una base de operaci&oacute;n que permiti&oacute; emprender trabajos ecol&oacute;gicos a largo plazo, como los que se han realizado sobre tortuga del desierto, din&aacute;mica de poblaciones y comunidades animales, vegetaci&oacute;n, relaci&oacute;n vegetaci&oacute;n &#45; ganado, hidrolog&iacute;a y suelos, pero adem&aacute;s se constituy&oacute; en un atractivo instrumento para intensificar la participaci&oacute;n en los trabajos del Instituto de investigadores mexicanos y extranjeros de muy alto nivel. Por otra parte, El Laboratorio del Desierto permiti&oacute; el contacto cotidiano entre cient&iacute;ficos y habitantes de la regi&oacute;n, realizando el Instituto trabajos de investigaci&oacute;n que interesaban a la regi&oacute;n e incorporando a las poblaciones locales a las tareas de la reserva. Con esto se sentaron las bases para el desarrollo de la "modalidad mexicana" de Reservas de la Biosfera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de los a&ntilde;os la "modalidad mexicana" a influido en forma decisiva en las otras reservas de la biosfera que se han establecido en M&eacute;xico, en la legislaci&oacute;n mexicana, y en la pol&iacute;tica internacional sobre &aacute;reas protegidas, siendo la base de la Estrategia Sevilla aprobada por UNESCO y los pa&iacute;ses miembros del organismo internacional (1995) para la Red Internacional de Reservas de la Biosfera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que hac&iacute;a el Instituto de Ecolog&iacute;a en las Reservas de la Biosfera de Durango empezaba a tener una fuerte resonancia internacional. Por invitaci&oacute;n del Director General de la UNESCO, en junio de 1979, se present&oacute; en la sede del organismos internacional en Par&iacute;s, el Ciclo de Conferencias intitulado "Reservas de la Biosfera en el Estado de Durango: un ejemplo de conservaci&oacute;n ligada al desarrollo" que antecedi&oacute; a la inauguraci&oacute;n en la propia UNESCO de una exposici&oacute;n sobre el tema. Ha sido la primera, y &uacute;nica vez, que UNESCO ha dado esta importancia a las realizaciones de un pa&iacute;s en reservas de la biosfera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los &eacute;xitos de importancia nacional del Programa Nacional Indicativo de Ecolog&iacute;a fue la creaci&oacute;n en septiembre 1976 del Fideicomiso para la Selva Lacandona. Las metas del Fideicomiso eran salvar de su destrucci&oacute;n a la Selva Lacandona y racionalizar en ella los procesos de colonizaci&oacute;n y explotaci&oacute;n de los recursos bi&oacute;ticos. Era un proyecto muy ambicioso, pero se iniciaba con fuerte soporte pol&iacute;tico. Gonzalo Halffter y Arturo G&oacute;mez Pompa pudieron exponer sus ideas al presidente de la rep&uacute;blica. Los doctores Fernando Beltr&aacute;n y Gonzalo Halffter prepararon el estudio que fue base para la creaci&oacute;n del Fideicomiso, inici&aacute;ndose el 15 de septiembre de 1976 los trabajos con un apoyo entusiasta del Director General del CONACYT y del gobernador de Chiapas. En las labores del Fideicomiso participaban el Centro de Investigaciones Ecol&oacute;gicas del Sureste, el INIREB y el Instituto de Ecolog&iacute;a. Este &uacute;ltimo con la tarea espec&iacute;fica de crear una reserva de la biosfera para la conservaci&oacute;n del germoplasma de la selva lluviosa mexicana (CONACYT, 1977).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diciembre 1976, cambiaron Presidente de la Rep&uacute;blica, Gobernador del Estado de Chiapas, y Director General del CONACYT. Los trabajos se continuaron mientras el Fideicomiso tuvo fondos, aunque ya sin prioridad pol&iacute;tica. La reducci&oacute;n de los trabajos cient&iacute;ficos y de los esfuerzos para conservar la diversidad biol&oacute;gica en la Selva Lacandona (hasta fechas recientes en que entran a la tarea la UNAM y el Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a), es una de las experiencias m&aacute;s frustrantes derivadas de la falta de seguimiento de las acciones para la protecci&oacute;n de la naturaleza en nuestro pa&iacute;s. El Instituto de Ecolog&iacute;a termin&oacute; los trabajos que ten&iacute;a comprometidos y prepar&oacute; los estudios base para la creaci&oacute;n de la Reserva de la Biosfera de Montes Azules. El decreto de &eacute;sta apareci&oacute; en el Diario Oficial de la Federaci&oacute;n el 12 de enero de 1978.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de 1977 el Instituto contaba con dos libros publicados y dos m&aacute;s estaban en prensa. Con estos libros se inicia una fruct&iacute;fera labor de edici&oacute;n que a la fecha comprende 56 libros cient&iacute;ficos y 5 series de publicaciones peri&oacute;dicas, de prestigio internacional, con 355 fasc&iacute;culos aparecidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n antes de terminar los trabajos de Laguna Verde, el Instituto inici&oacute; otros grandes proyectos de impacto y ordenamiento. El proyecto siguiente fue el estudio de las caracter&iacute;sticas ecol&oacute;gicas y evaluaci&oacute;n de medidas para reducir el impacto ambiental en el puerto petrolero de Dos Bocas, Tabasco. En 1995 el n&uacute;mero de proyectos terminados o en proceso era de 44, incluyendo estudios tan importantes como el ordenamiento ecol&oacute;gico Canc&uacute;n &#45; Tul&uacute;m, los ordenamientos de Bah&iacute;a de Banderas, Zihuatanejo, Punta Ixtapa, numerosos estudios sobre biolog&iacute;a y conservaci&oacute;n de elementos faun&iacute;sticos, el ordenamiento de Bah&iacute;a de Huatulco, de Costa Alegre (Jalisco), de Los Tuxtlas, la evaluaci&oacute;n y estudios de seguimiento de impacto ambiental del proyecto hidroel&eacute;ctrico Zimap&aacute;n, etc.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con una producci&oacute;n cient&iacute;fica publicada muy importante y con sus estudios de impacto, ordenamiento y conservaci&oacute;n, el Instituto ha demostrado plenamente que la misma instituci&oacute;n, incluso los mismos investigadores pueden realizar investigaci&oacute;n b&aacute;sica y contribuir con aportes mayores a dar lineamientos cient&iacute;ficos para resolver los grandes retos ecol&oacute;gicos nacionales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INICIO DE LA DESCONCENTRACI&Oacute;N 1980 &#45; 1988</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante este per&iacute;odo el Instituto consolida su estructura acad&eacute;mica y administrativa, crece e inicia un proceso de descentralizaci&oacute;n que estuvo impl&iacute;cito desde su fundaci&oacute;n a trav&eacute;s del desarrollo de las reservas de Durango.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Laboratorio del Desierto de Mapim&iacute; era ya un polo de atracci&oacute;n para la elaboraci&oacute;n de tesis y proyectos conjuntos de investigaci&oacute;n con cient&iacute;ficos de otras instituciones mexicanas y extranjeras. A partir de 1982 se inicia en Mapim&iacute; un proyecto mayor dirigido al estudio integral de las relaciones vegetaci&oacute;n &#45; suelo &#45; agua que contin&uacute;a con nuevo &eacute;nfasis trabajos anteriores. Cont&oacute; durante varios a&ntilde;os con el apoyo de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Conceptualmente se asent&oacute; sobre la premisa de que la mejor pol&iacute;tica de conservaci&oacute;n es aquella que permite el uso adecuado y sostenido de los recursos naturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este proyecto ha jugado un papel muy importante la colaboraci&oacute;n con la instituci&oacute;n francesa ORSTOM. Mediante un acuerdo muy generoso a trav&eacute;s de los a&ntilde;os se han sucedido en Mapim&iacute; distintos investigadores de ORSTOM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia del proyecto vegetaci&oacute;n &#45; suelo &#45; agua, as&iacute; como la creciente actividad en la Reserva de la Biosfera de Mapim&iacute;, hicieron conveniente establecer una base local de operaciones. As&iacute; se crea el Centro Regional del Norte Arido a principios de 1982. Este centro, encabezado por el Dr. Carlos Monta&ntilde;a, fue el primer paso en el proceso de descentralizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante este per&iacute;odo, el Instituto particip&oacute; con relevancia en el desarrollo de la base conceptual de lo que debe ser una reserva de la biosfera. Despu&eacute;s de los estudios para la creaci&oacute;n de la Reserva de Montes Azules (Selva Lacandona, Chiapas), se trabaj&oacute; en la creaci&oacute;n de la reserva de El Cielo, Tamaulipas y en la de El Pinacate, Sonora y se colabor&oacute; en las acciones para crear las reservas de Sian Ka'an, Quintana Roo y Sierra de Manantl&aacute;n, Jalisco. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1997 y 1998, el Instituto tendr&iacute;a una participaci&oacute;n muy importante en la creaci&oacute;n de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante sus primeros 10 a&ntilde;os el Instituto hab&iacute;a mantenido una concentraci&oacute;n tem&aacute;tica en las tres l&iacute;neas ya mencionadas. No obstante, hab&iacute;a publicado un libro sobre malezas del Valle de M&eacute;xico, varios sobre ecolog&iacute;a urbana de la ciudad de M&eacute;xico, y un libro sobre la vegetaci&oacute;n del Ajusco. Con la incorporaci&oacute;n al Instituto (1984) de Jerzy Rzedowski y Graciela Calder&oacute;n de Rzedowski se inicia una apertura importante hacia los estudios flor&iacute;sticos. Los doctores Rzedowski crean el proyecto Flora del Baj&iacute;o que a la fecha ha publicado 87 fasc&iacute;culos monogr&aacute;ficos. En abril de 1985, para albergar este proyecto, el Instituto instala en P&aacute;tzcuaro, Michoac&aacute;n, el Centro Regional de el Baj&iacute;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que se&ntilde;alar que en conjunto el Instituto tiene tres de los proyectos m&aacute;s importantes de inventario de recursos vegetales de M&eacute;xico: uno concluido, Flora Fanerog&aacute;mica del Valle de M&eacute;xico, y dos en pleno proceso, el ya mencionado Flora del Baj&iacute;o y la Flora de Veracruz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante 1988 se inici&oacute; una nueva l&iacute;nea de trabajo, en micolog&iacute;a, con el ingreso del destacado especialista Gast&oacute;n Guzm&aacute;n. A fines de 1988, el Instituto contaba con un personal regular integrado por 15 investigadores titulares a los que hab&iacute;a que a&ntilde;adir dos titulares m&aacute;s pagados por ORSTOM, 25 investigadores asociados y 16 asistentes. De este personal 11 ten&iacute;an el grado de doctor, 18 eran maestros en ciencias y 23 ten&iacute;an la licenciatura. 18 de los investigadores eran miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Se contaba con 14 plazas de personal de apoyo. La administraci&oacute;n central no hab&iacute;a crecido manteni&eacute;ndose en 9 personas. Al personal acad&eacute;mico antes mencionado hab&iacute;a que a&ntilde;adir los tesistas que fluctuaban en un n&uacute;mero pr&oacute;ximo a 30. Las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n vigentes a fines de 1988 eran 11.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta revisi&oacute;n de la actividad cient&iacute;fica en este per&iacute;odo no ser&iacute;a completa sin se&ntilde;alar el inicio de dos importantes revistas que se han mantenido hasta la fecha. En 1984 el Instituto toma a su cargo la Revista <i>Acta Zool&oacute;gica Mexicana</i>, de la cual hasta la fecha se han publicado 80 n&uacute;meros. En 1988 funda <i>Acta Bot&aacute;nica Mexicana</i> que ha publicado hasta el momento 51 n&uacute;meros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diciembre de 1982 la Asamblea de Asociados y el Consejo Directivo designaron como nuevo Director General al M. en C. Pedro Reyes&#45;Castillo, investigador fundador del Instituto, que desde 1981 se desempe&ntilde;aba como Subdirector. Pedro Reyes&#45;Castillo hab&iacute;a trabajado en taxonom&iacute;a, biolog&iacute;a y biogeograf&iacute;a de Passalidae, teniendo tambi&eacute;n una intervenci&oacute;n muy importante en la creaci&oacute;n de las Reservas de la Biosfera de Mapim&iacute;, la Michil&iacute;a, Montes Azules y El Cielo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el per&iacute;odo que estamos examinando el Instituto cont&oacute; con apoyos muy importantes del Departamento del Distrito Federal y de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, adem&aacute;s de apoyos a proyectos por parte del CONACYT y de organismos internacionales y contratos espec&iacute;ficos para la realizaci&oacute;n de estudios de impacto u ordenamiento ambiental. A partir de 1981 recibi&oacute; un presupuesto regular de la Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n y Presupuesto, entonces cabeza de sector de los Centros creados por CONACYT. Muy importante para la consolidaci&oacute;n de la carrera acad&eacute;mica fue la elaboraci&oacute;n de un Reglamento Interno para el Personal Acad&eacute;mico y el establecimiento de una Comisi&oacute;n Dictaminadora Externa (1985), ambas acciones en concordancia con el Reglamento para la Carrera de Investigador Cient&iacute;fico y Tecnol&oacute;gico de los Centros SPP&#45;CONACYT.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL GRAN CAMBIO. TRASLADO A XALAPA Y DURANGO. 1989 &#45; 1993</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Ecolog&iacute;a no se traslada a Xalapa por solicitud propia sino a requerimiento conjunto de las autoridades de su Consejo Directivo, requerimiento fuertemente mantenido por las autoridades superiores de la Rep&uacute;blica. El traslado, que fue a Xalapa y a Durango (a principios de 1989 se terminaron las instalaciones en esta &uacute;ltima ciudad) se plante&oacute; con un pleno apoyo de las autoridades federales de las que depend&iacute;a el presupuesto del Instituto. Pero inmediatamente despu&eacute;s de acordado el traslado, con el cambio de gobierno, fueron otras las personas responsables de las instituciones federales. As&iacute;, el cambio se hizo en las peores condiciones pol&iacute;ticas y administrativas posibles: se acord&oacute; en los &uacute;ltimos d&iacute;as de un sexenio y se realiz&oacute; en los primeros d&iacute;as del siguiente.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/azm/n82/a8f3.jpg" width="580" height="452"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde los primeros meses de 1989 y durante tres a&ntilde;os, el Instituto resinti&oacute; la falta de congruencia entre el presupuesto regular que se le otorgaba y la magnitud de las nuevas instalaciones. Aunque el n&uacute;mero de plazas para personal acad&eacute;mico y administrativo aument&oacute; en forma muy importante, no se tom&oacute; en cuenta que el Instituto recib&iacute;a una infraestructura 700% superior a la que ten&iacute;a. El 30 de noviembre de 1988 aparece en el Diario Oficial de la Federaci&oacute;n el Decreto Presidencial de liquidaci&oacute;n del Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bi&oacute;ticos (INIREB). En este Decreto se transfieren al Instituto de Ecolog&iacute;a las instalaciones y bienes del INIREB, aunque en realidad s&oacute;lo se recibieron s&oacute;lo las que estaban situadas en Xalapa y el Morro de La Mancha. Con la misma fecha, el Consejo Directivo y la Asamblea de Asociados del Instituto de Ecolog&iacute;a nombra por tercera vez como Director General al Dr. Gonzalo Halffter con el encargo expreso de organizar el traslado del personal acad&eacute;mico a las instalaciones que recibir&iacute;a el Instituto en Xalapa, as&iacute; como las que se estaban terminando en Durango.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a una lealtad notable del personal y tambi&eacute;n al esp&iacute;ritu de trabajo que nuestro centro hab&iacute;a desarrollado, la desconcentraci&oacute;n a las nuevas instalaciones se realiz&oacute; sin p&eacute;rdida de personal cient&iacute;fico. El Instituto de Ecolog&iacute;a contrat&oacute; a parte del personal del ex&#45;INIREB, con objeto de continuar varios de sus proyectos m&aacute;s importantes. Las limitaciones en el presupuesto no permitieron contratar a todo el personal que se hubiera querido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio a Xalapa incluy&oacute; sorpresas. Una buena parte de la infraestructura estaba en un estado de mantenimiento mediocre, situaci&oacute;n que no se conoc&iacute;a cuando se recibi&oacute; la propuesta de desconcentraci&oacute;n y cuya soluci&oacute;n inmediata no estaba en los presupuestos aprobados.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 2 de mayo de 1989 se traslad&oacute; a los nuevos edificios de Durango el personal de los proyectos La Michil&iacute;a y Mapim&iacute;, en octubre de ese mismo a&ntilde;o pas&oacute; a esas mismas instalaciones el personal del proyectos vegetaci&oacute;n &#45; suelo &#45; agua que hab&iacute;a venido funcionando en G&oacute;mez Palacio en un edificio rentado. En 1989 se compra un edificio propio en P&aacute;tzcuaro para el Centro Regional que hab&iacute;a venido operando en una casa alquilada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En julio de 1988 (ya realizados los cambios a Xalapa y Durango) trabajaban en el Instituto 163 personas con cargo a la n&oacute;mina regular. Con fondos obtenidos de contratos y proyectos este n&uacute;mero sub&iacute;a a 219, de ellos 144 personal acad&eacute;mico. Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1993 el personal acad&eacute;mico con cargo a n&oacute;mina regular o proyectos externos sub&iacute;a ya a 182. Del personal regular, 48 eran en 1993 miembros del SNI. Hoy en d&iacute;a los miembros del SNI en el Instituto son 54 (Patricia Moreno&#45;Casasola, Circular por e.mail del 11 de Octubre del 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1990 el Estado de Veracruz se incorpora a la Asamblea de Asociados y al Consejo Directivo del Instituto de Ecolog&iacute;a. Con esta acci&oacute;n se formalizan las actividades en importante presencia acad&eacute;mica del Instituto en este estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al iniciarse 1990 era evidente que el presupuesto otorgado por la Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n y Presupuesto era insuficiente. No por el n&uacute;mero de plazas para investigaci&oacute;n, sino por no contemplar el personal suficiente para evitar el colapso de la infraestructura que hab&iacute;amos recibido. Al cambiar en la Secretar&iacute;a al Coordinador Sectorial no se tuvo &eacute;xito en las solicitudes de ampliaci&oacute;n presupuestal y el Instituto se encontr&oacute; ante el dilema de cancelar de inmediato todo gasto fuera del presupuesto aprobado, u obtener los fondos extra mediante contratos. Gracias a un esfuerzo notable se obtuvieron y realizaron contratos que permitieron seguir adelante. Con fondos externos se cubri&oacute; m&aacute;s del 30% del presupuesto ejercido en 1990. As&iacute;, en este a&ntilde;o se firmaron 16 contratos con empresas privadas y 7 con el gobierno federal. En 1991, se realizaron 9 contratos con empresas privadas y 21 con el gobierno. Fue un esfuerzo extraordinario de una buena parte de un grupo de investigaci&oacute;n, esfuerzo que permiti&oacute; no s&oacute;lo obtener los contratos, sino cumplirlos con muy buenos resultados, sin por ello provocar un deterioro de los proyectos cient&iacute;ficos base cuyo rendimiento acad&eacute;mico continu&oacute; siendo muy alto. En 1993 el Instituto se hab&iacute;a recuperado totalmente de los equilibrios econ&oacute;micos derivados de su traslado a Xalapa y Durango.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1992, con la desaparici&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n y Presupuesto el Instituto de Ecolog&iacute;a queda sectorizado en la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, dentro del Sistema de Centros coordinados por CONACYT.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un gran est&iacute;mulo para el Instituto de Ecolog&iacute;a fue la concesi&oacute;n por UNESCO del Premio Sult&aacute;n Quabos para la Preservaci&oacute;n Ambiental (1991) este premio, el m&aacute;s importante establecido por UNESCO en relaci&oacute;n al medio ambiente, nos fue concedido en su primera asignaci&oacute;n, lo cual aumenta a&uacute;n m&aacute;s su relevancia. Con &eacute;l se reconoc&iacute;an los esfuerzos para la creaci&oacute;n y desarrollo de las reservas de la biosfera de M&eacute;xico, as&iacute; como la enorme repercusi&oacute;n en el &aacute;mbito internacional de los planteamientos del Instituto. A la fecha de entrega del premio los investigadores del Instituto y colegas asociados hab&iacute;a generado 12 libros, 251 art&iacute;culos y cap&iacute;tulos de libro, dirigido 5 tesis doctorales, 4 de maestr&iacute;a y 17 de licenciatura, todo ello en torno a la teor&iacute;a y desarrollo de las reservas de la biosfera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde 1992, al consolidarse el Instituto en sus nuevas sedes de Xalapa y Durango, Gonzalo Halffter hab&iacute;a presentado su renuncia al cargo de Director General, manifestando su deseo de reincorporarse de tiempo completo a sus trabajos de investigaci&oacute;n en el propio Instituto. El Consejo Directivo y la Asamblea de Asociados nombraron (el 8 de junio de 1993) nuevo Director General al Dr. Sergio Guevara Sada. El Dr. Guevara, fundador del Laboratorio de Ecolog&iacute;a en la Facultad de Ciencias, UNAM, ven&iacute;a fungiendo como Director del Area de Vegetaci&oacute;n y Flora desde el traslado del Instituto a Xalapa. Dedicado a la ecolog&iacute;a vegetal, sus trabajos han enfocado a los procesos de regeneraci&oacute;n de selvas h&uacute;medas. En los primeros a&ntilde;os del Instituto en Xalapa, tuvo bajo su coordinaci&oacute;n los importantes estudios de ordenamiento ambiental realizados en Oaxaca, Guerrero y Jalisco.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL INSTITUTO MADURO. 1994 &#45;</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en su inicio la misi&oacute;n del Instituto sigue siendo realizar investigaci&oacute;n b&aacute;sica y aplicada en ecolog&iacute;a, biosistem&aacute;tica, conservaci&oacute;n y uso de recursos naturales; divulgar, difundir y publicar los resultados de estas investigaciones; formar y entrenar recursos humanos; y promover y establecer programas de intercambio con cient&iacute;ficos calificados de instituciones similares, tanto nacionales como del extranjero. Desde 1993 entraron al Instituto 14 investigadores, la mayor parte de ellos mediante acciones de repatriaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque en el Instituto siempre se dio gran importancia a la formaci&oacute;n de elementos humanos altamente calificados, tanto a trav&eacute;s de tesis que se desarrollaban dentro de los proyectos de la instituci&oacute;n, como dando todo tipo de facilidades para que el personal acad&eacute;mico pudiera terminar sus estudios de posgrado, no es sino hasta la creaci&oacute;n de la Coordinaci&oacute;n de Estudios de Posgrado que esta funci&oacute;n termina de consolidarse. Los antecedentes del posgrado en el Instituto de Ecolog&iacute;a est&aacute;n en el proyecto que la Subsecretar&iacute;a de Ense&ntilde;anza Superior de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica encarg&oacute; (1991) al propio instituto para analizar que se hac&iacute;a en M&eacute;xico y que deber&iacute;a hacerse en relaci&oacute;n con los estudios de posgrado en ciencias ecol&oacute;gicas. El desarrollo de este proyecto fue dirigido por la Doctora Patricia Moreno&#45;Casasola. El Posgrado en Ecolog&iacute;a y Manejo de Recursos Naturales, recibe su primera generaci&oacute;n de estudiantes en Septiembre 1994. Los posgrados en Sistem&aacute;tica y Manejo de Fauna Silvestre en 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como acciones relevantes en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se&ntilde;alemos la creaci&oacute;n de el Centro de Investigaciones sobre la Sequ&iacute;a en Aldama, Chihuahua, y la renovaci&oacute;n total de las instalaciones de La Mancha. Estas construcciones, con la de los edificios del Posgrado, Micolog&iacute;a y Ecolog&iacute;a Experimental, la ampliaci&oacute;n del Edificio "B" y lo que ya est&aacute; realizado del Edificio de Colecciones, han mejorado notablemente las instalaciones del Instituto de Ecolog&iacute;a, en especial en la sede de Xalapa, en donde se han m&aacute;s que duplicado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Revisando nuestra relativamente corta, pero movida historia, resaltan algunos puntos y otros aparecen para la reflexi&oacute;n con vistas al futuro. El Instituto, como conjunto de investigadores, directivos, y personal de administraci&oacute;n y apoyo ha demostrado una capacidad excepcional para enfrentar y resolver importantes proyectos. Me refieron a proyectos que se han trabajado mediante grupos de estudiosos: de los grandes estudios de ordenamiento e impacto ambiental a las floras y los posgrados. Lo anterior se ha hecho sin abandonar la investigaci&oacute;n personal relevante. Creo que una de las mejores caracter&iacute;sticas de nuestra instituci&oacute;n es esta capacidad de reacci&oacute;n y versatilidad unida a una alta calidad acad&eacute;mica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conservar estas cualidades requiere de un esfuerzo continuo para mantener la instituci&oacute;n en sus c&aacute;nones hist&oacute;ricos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUENTES DE INFORMACI&Oacute;N Y BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una informaci&oacute;n detallada y documentada sobre el per&iacute;odo 1974 &#45; 1995 se encuentra en: Halffter, G. y V. Halffter. 1998. Una Visi&oacute;n Hist&oacute;rica del Instituto de Ecolog&iacute;a, A.C. <i>Libro 25 A&ntilde;os del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, CONACYT. M&eacute;xico</i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=291469&pid=S0065-1737200100010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas las cifras y fechas contenidas en este texto proceden de los informes presentados por el Director General del Instituto de Ecolog&iacute;a al Consejo Directivo y Asamblea de Asociados del mismo, as&iacute; como de los informes de los comisarios de la Secretar&iacute;a de la Contralor&iacute;a General de la Federaci&oacute;n.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONACYT, 1976<i>a</i>. Los programas indicativos: Evoluci&oacute;n y perspectivas. Serie Documentos, n&uacute;mero 23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=291472&pid=S0065-1737200100010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONACYT, 1976<i>a</i>. Subvenciones a proyectos de investigaci&oacute;n en ecolog&iacute;a terrestre. Serie Instructivos, n&uacute;mero 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=291474&pid=S0065-1737200100010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONACYT, 1977. Programa Nacional Indicativo de Ecolog&iacute;a. Serie Documentos, n&uacute;mero 24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=291476&pid=S0065-1737200100010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Halffter, G. 1984. Las reservas de la biosfera: Conservaci&oacute;n de la naturaleza para el hombre. <i>Acta Zool. Mex.</i> (n.s.), 5: 4&#45;48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=291478&pid=S0065-1737200100010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b"><sup>1</sup></a> Conferencia presentada el d&iacute;a 30 de octubre del 2000, en el Auditorio del Museo de Antropolog&iacute;a de la Ciudad de Xalapa de Enr&iacute;quez, Veracruz.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Halffter]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Halffter]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Una Visión Histórica del Instituto de Ecología, A.C. Libro 25 Años del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CONACYT]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>CONACYT</collab>
<source><![CDATA[Los programas indicativos: Evolución y perspectivas]]></source>
<year>1976</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>CONACYT</collab>
<source><![CDATA[Subvenciones a proyectos de investigación en ecología terrestre]]></source>
<year>1976</year>
<publisher-name><![CDATA[Instructivos, número 8]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>CONACYT</collab>
<source><![CDATA[Programa Nacional Indicativo de Ecología]]></source>
<year>1977</year>
<publisher-name><![CDATA[Documentos, número 24]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Halffter]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las reservas de la biosfera: Conservación de la naturaleza para el hombre]]></article-title>
<source><![CDATA[Acta Zool. Mex.]]></source>
<year>1984</year>
<volume>5</volume>
<page-range>4-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
