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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Palabras en recuerdo de Jorge Carpizo a un a&ntilde;o de distancia</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>C&eacute;sar Astudillo</b>*</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador en el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM. </i><a href="mailto:cesar@unam.mx">cesar@unam.mx</a>.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirmaba Jorge Carpizo que reconocer los singulares y abundantes m&eacute;ritos de una persona constituye un acto de demostraci&oacute;n a las nuevas generaciones de los valores que importa cultivar. Y no le faltaba raz&oacute;n; elogiar, ensalzar o alabar los m&eacute;ritos de una persona cuando se le homenajea por haber dejado de existir es, en consecuencia, una pr&aacute;ctica que dignifica, alecciona y da sentido a la existencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ocasiones, la vida de una persona resulta tan extraordinaria que los adjetivos apenas logran dimensionar su estatura personal, cultural y moral, por ello la narrativa es insuficiente para referenciar el legado que ha dejado tras de s&iacute;. Este es el caso de Jorge Carpizo, cuyos 68 a&ntilde;os de vida sirvieron para forjar una biograf&iacute;a robusta, trascendente e imperecedera. Tan vasta en horizontes alcanzados como rica en vivencias, obras, actuaciones, compromisos y responsabilidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No resulta dif&iacute;cil sostener que Jorge Carpizo desear&iacute;a ser recordado, ante todo y sobre todo, por su faceta como universitario. Asomarse a su biograf&iacute;a representa la constataci&oacute;n m&aacute;s evidente de que hizo de la ense&ntilde;anza su profesi&oacute;n, de la educaci&oacute;n su realizaci&oacute;n personal y de la Universidad su &aacute;mbito espiritual de existencia. Su vida no se explica ni se concibe sin la Universidad y la Universidad Nacional no alcanza a dimensionarse adecuadamente sin personajes de la talla de Carpizo. Entre la persona y la instituci&oacute;n se produjo una simbiosis tal, una implicaci&oacute;n tan &iacute;ntima, profunda y rec&iacute;proca, que Carpizo guard&oacute; las &uacute;ltimas palabras de su epitafio para testimoniar el amor por su <i>alma mater.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carpizo se form&oacute; en las aulas universitarias de la Facultad de Derecho de la UNAM. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s obtendr&iacute;a el t&iacute;tulo de doctor en derecho, luego de haber cursado estudios de maestr&iacute;a en <i>The London School of Economics and Political Science.</i> Antes de concluir la carrera, su brillantez lo llev&oacute; a ingresar como secretario del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, casa acad&eacute;mica a la que perteneci&oacute; cerca de 45 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carpizo entend&iacute;a muy bien que la mejor forma de retribuir y engrandecer a la Universidad era servirla desde dentro; por ello, los primeros 22 a&ntilde;os de su vida profesional los consagr&oacute; a la UNAM, donde desempe&ntilde;&oacute; desde modestos cargos administrativos hasta la m&aacute;s alta investidura universitaria, la de rector, entre 1985 y 1989.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Carpizo, la Universidad lo fue todo. Su casa y su proyecto de vida. Era com&uacute;n escucharlo decir que todo lo que era y ten&iacute;a se lo deb&iacute;a a la UNAM. No debe extra&ntilde;ar, en consecuencia, que en un acto de generosidad se empe&ntilde;ara en devolver a su <i>alma mater,</i> en vida, y aun despu&eacute;s de su muerte, todo aquello que hab&iacute;a recibido de ella. Acaso por ello se empe&ntilde;&oacute; en fortificar los pilares acad&eacute;micos sobre los que hoy se funda el prestigio nacional e internacional de la Universidad, en construir espacios acad&eacute;micos en torno a los cuales gira la investigaci&oacute;n en humanidades y en levantar la emblem&aacute;tica zona cultural que vivifica el esp&iacute;ritu universitario. No es exagerado afirmar que se erigi&oacute; en un gran arquitecto universitario que hered&oacute; a la m&aacute;xima casa de estudios un patrimonio material e inmaterial de invaluables dimensiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jorge Carpizo fue un universitario ejemplar, pero tambi&eacute;n un estadista. Probablemente fue uno de los personajes que mejor entendi&oacute; la relaci&oacute;n entre el pensamiento cient&iacute;fico y el actuar pol&iacute;tico en el proceso de cambio democr&aacute;tico de nuestro pa&iacute;s. Necesitado de transformar de ra&iacute;z el andamiaje institucional vigente durante la hegemon&iacute;a del partido gobernante, el sistema pol&iacute;tico dio cabida a personajes como Carpizo, de amplio bagaje acad&eacute;mico, sin militancia partidista, con conocimientos sobre el funcionamiento del orden estatuido y con amplio sentido de Estado, en el preciso momento en el que el orden constitucional requer&iacute;a aut&eacute;nticos ingenieros &#151;relojeros como &eacute;l sol&iacute;a decir&#151; constitucionales, la vida pol&iacute;tica demandaba interlocutores confiables y las instituciones p&uacute;blicas necesitaban servidores p&uacute;blicos de probada honorabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carpizo logr&oacute; conjugar magistralmente su pensamiento con su obra al servicio del Estado. Siempre que pudo llev&oacute; a la pr&aacute;ctica las ideas que hab&iacute;a plasmado en sus contribuciones acad&eacute;micas. Fue, en este sentido, un incansable estudioso de la forma y arquitectura del poder, y un decidido impulsor y reformador de instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su comprensi&oacute;n integral del Estado desde la perspectiva m&aacute;s amplia y general que s&oacute;lo le est&aacute; permitida a los m&aacute;s conspicuos constitucionalistas o a los personajes con aut&eacute;ntica visi&oacute;n de estadistas, le llev&oacute; a dilucidar que el momento hist&oacute;rico en que se encontraba el pa&iacute;s hac&iacute;a inexorable la redefinici&oacute;n de sus instituciones a trav&eacute;s de un conjunto de reformas que afianzaran el orden de libertades y racionalizaran el ejercicio del poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vocaci&oacute;n democr&aacute;tica, liberal, republicana y laica de Carpizo se manifiesta en la forma como concibi&oacute; esos cambios y en las rutas que propuso para alcanzar un nuevo estadio de desarrollo de nuestra organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. En efecto, imbuido en los influjos del pensamiento democr&aacute;tico, Carpizo pens&oacute; siempre en la forma de dotar de mayores &aacute;mbitos de derechos y libertades a la personas, convencido de que s&oacute;lo a trav&eacute;s de la incesante lucha por los derechos pod&iacute;an alcanzarse mejores condiciones de desarrollo personal y mayores capacidades para que los ciudadanos se convirtieran en los aut&eacute;nticos ejes articuladores de la legitimidad del Estado mediante su activa participaci&oacute;n en la toma de las decisiones p&uacute;blicas, la definici&oacute;n de los asuntos de inter&eacute;s com&uacute;n y el seguimiento de los quehaceres de la clase pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dimensi&oacute;n liberal y republicana de Carpizo hizo que buena parte de sus reflexiones se encaminaran a dilucidar la forma de racionalizar el ejercicio del poder para impedir que &eacute;ste se volviera el principal enemigo de la libertad. El edificio constitucional, en la concepci&oacute;n de Carpizo, deb&iacute;a democratizarse a partir de la inyecci&oacute;n de legitimidad otorgada por el reconocimiento de que los ciudadanos ten&iacute;an la capacidad de elegir a sus gobernantes a trav&eacute;s del voto libre exteriorizado en elecciones competidas, en ejercicios peri&oacute;dicos convocados para la renovaci&oacute;n de sus instituciones representativas; adem&aacute;s, patentiz&oacute; que ese edificio deb&iacute;a confeccionar un adecuado esquema de divisi&oacute;n y contrapeso de poderes para que la unidad del Estado reposara en un articulado conjunto de titulares, pero alcanzara su adecuada coronaci&oacute;n mediante un sistema de limitaciones y controles provenientes del renovado papel asignado a la Suprema Corte de Justicia como garante &uacute;ltimo del orden constitucional, y del espacio institucional otorgado a las instituciones aut&oacute;nomas del Estado y a los &oacute;rganos de relevancia constitucional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La laicidad en Carpizo se demuestra en su inamovible convicci&oacute;n de distinguir y separar el &aacute;mbito del Estado y sus instituciones, de la esfera de las religiones y sus dogmas de fe. En este sentido, fue un convencido de que la convivencia democr&aacute;tica se logra mediante la garant&iacute;a del ejercicio de las libertades ideol&oacute;gicas a trav&eacute;s de las cuales cada persona asegure la libertad de modular su vida de conformidad con sus convicciones, sin que ninguna comunidad religiosa asuma la potestad de imponer sus creencias a la sociedad; asimismo, que la esencia del Estado constitucional radica en que la fuente de legitimidad de sus normas e instituciones proviene del principio democr&aacute;tico que reconoce la soberan&iacute;a en el pueblo, y que el pluralismo democr&aacute;tico de nuestro tiempo demanda la promoci&oacute;n del valor de la tolerancia, como eje rector de la arm&oacute;nica convivencia colectiva en un entorno caracterizado por las diferencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consciente del momento hist&oacute;rico por el que atravesaba el pa&iacute;s en la d&eacute;cada de los ochenta y noventa, y apoyado por la comprensi&oacute;n de la realidad pol&iacute;tica vigente, Carpizo no dud&oacute; en proponer la creaci&oacute;n de nuevas instituciones moderadoras del poder estatal, ni en plantear la reforma de las existentes. Si se advierte con detenimiento se apreciar&aacute; f&aacute;cilmente que Carpizo puso especial atenci&oacute;n en aquellas instituciones que contribuyen al fortalecimiento de la legitimidad democr&aacute;tica del Estado, la defensa de los &aacute;mbitos de libertad de las personas, as&iacute; como la salvaguarda del orden, la racionalidad y el equilibrio entre los poderes p&uacute;blicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su huella est&aacute; hondamente plasmada en la metamorfosis de nuestro m&aacute;ximo tribunal de justicia, convencido como estaba de que deb&iacute;a alejarse de la tutela de la legalidad para convertirse en una instituci&oacute;n a favor de la libertad y la democracia; en su concepci&oacute;n, la Suprema Corte de Justicia requer&iacute;a erigirse en el principal garante del orden constitucional, con atribuciones suficientes para tutelar los derechos y libertades fundamentales de las personas, garantizar la salud del orden jur&iacute;dico, resguardar la divisi&oacute;n de poderes, arbitrar las diferencias pol&iacute;ticas y corregir las deficiencias y los excesos del poder. Ni qu&eacute; decir tiene que las ideas de Carpizo fueron determinantes en los procesos de reforma constitucional que dieron la anatom&iacute;a actual al sistema de justicia constitucional mexicano entre 1988 y 1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su mano est&aacute; presente en la transformaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n electoral del pa&iacute;s, cuya contribuci&oacute;n fue esencial para el proceso de ciudadanizaci&oacute;n, persuadido por su convicci&oacute;n de que la legitimidad constitucional del Estado depende de la salud democr&aacute;tica de su gobierno, y que la estabilidad y paz sociales se nutren de la participaci&oacute;n ciudadana y la confianza en los comicios. Carpizo jug&oacute; un papel de primer orden en el salto democr&aacute;tico impulsado por la reforma electoral de 1994. Como secretario de Gobernaci&oacute;n le correspondi&oacute; conducir &#151;en un lapso muy acotado, dentro de un contexto pol&iacute;tico y social de alta complejidad&#151; las negociaciones para consolidar la reforma electoral; dar puntual seguimiento a los procesos de reforma constitucional y legal; proceder a la implementaci&oacute;n de los cambios introducidos y garantizar su aplicaci&oacute;n en la organizaci&oacute;n de los comicios presidenciales de 1994. Esa reforma, en el &aacute;mbito institucional, dej&oacute; en manos de los ciudadanos &#151;no de los pol&iacute;ticos&#151; la toma de las decisiones m&aacute;s relevantes del IFE; abri&oacute; las puertas a la observaci&oacute;n nacional e internacional; ofreci&oacute; garant&iacute;as de certidumbre y confiabilidad a la organizaci&oacute;n de los procesos electorales; contribuy&oacute; a elevar la paridad de condiciones de la competencia pol&iacute;tica y coadyuv&oacute; a la salvaguarda de la libertad y la expresi&oacute;n genuina del sufragio mediante la creaci&oacute;n de una instancia dirigida a perseguir los delitos electorales. En el &aacute;mbito pol&iacute;tico y social, ayud&oacute; a distender los &aacute;nimos, foment&oacute; una participaci&oacute;n ciudadana inusitada, coadyuv&oacute; al mantenimiento de la paz e inyect&oacute; confianza en la institucionalidad democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y qu&eacute; decir de su contribuci&oacute;n a la creaci&oacute;n y posterior gesti&oacute;n del organismo protector de los derechos humanos, guiado por la convicci&oacute;n de que el reconocimiento, respeto, promoci&oacute;n y protecci&oacute;n de los derechos humanos constituye el presupuesto esencial, la obligaci&oacute;n y finalidad de cualquier Estado que enarbole la democracia constitucional. Al impulsar la reforma constitucional de 1992, Jorge Carpizo abrigaba la certeza de que la protecci&oacute;n efectiva de los derechos en M&eacute;xico requer&iacute;a urgentemente la edificaci&oacute;n de un sistema no judicial que de manera sencilla, &aacute;gil y r&aacute;pida reaccionara frente a los excesos del poder; asimismo, estaba convencido que la relajaci&oacute;n de la &eacute;tica p&uacute;blica reclamaba la existencia de un defensor p&uacute;blico capaz de levantar su voz frente a las violaciones a la dignidad de las personas, con la autoridad suficiente para mitigarlas de inmediato. La Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos &#151;y el sistema de protecci&oacute;n de los derechos creado a su lado&#151; no se entienden sin Jorge Carpizo. Fue su principal impulsor, su primer presidente, uno de sus estudiosos m&aacute;s representativos; su m&aacute;s f&eacute;rreo defensor y cr&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fiel a su vocaci&oacute;n por los derechos, Carpizo integr&oacute; y estuvo a la cabeza de instituciones &iacute;ntimamente vinculadas con el ejercicio, la tutela y promoci&oacute;n de los derechos y libertades. En la Universidad Nacional fue rector, en la Suprema Corte fue ministro, en la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica fue procurador, en el Instituto Federal Electoral fue presidente del Consejo General, y en la Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos se desempe&ntilde;&oacute; como presidente fundador. En dichas instituciones ha quedado patentizada su voluntad de reformarlas desde fuera, para armonizarlas con la evoluci&oacute;n democr&aacute;tica del Estado, y transformarlas desde dentro, con el fin de hacerlas m&aacute;s eficaces y ben&eacute;ficas para la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es casual que las instituciones aludidas representen piezas claves sin las cuales no se comprende el proceso de transici&oacute;n democr&aacute;tica del pa&iacute;s. En efecto, no fue producto de la casualidad que Carpizo haya estado tan cerca de ellas; por el contrario, siempre estuvo de lado de los arreglos institucionales que favorec&iacute;an el equilibrio, la transparencia, la responsabilidad, la racionalidad y la rendici&oacute;n de cuentas de los poderes p&uacute;blicos, as&iacute; como de cualquier reforma encaminada a suministrar al ciudadano mayores condiciones de libertad e igualdad para que su desempe&ntilde;o y participaci&oacute;n pol&iacute;tica y social fuera m&aacute;s amplia, informada y cr&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por ello que en sus escritos y posicionamientos p&uacute;blicos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Carpizo luch&oacute; de manera infatigable por el fortalecimiento de la transparencia y el acceso a la informaci&oacute;n, el perfeccionamiento de los mecanismos de rendici&oacute;n de cuentas y por la transformaci&oacute;n de ra&iacute;z de la procuraci&oacute;n de justicia, a trav&eacute;s del redise&ntilde;o institucional y la elevaci&oacute;n del Instituto Federal de Acceso a la Informaci&oacute;n y Protecci&oacute;n de Datos Personales, la Auditor&iacute;a Superior de la Federaci&oacute;n y la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica, a la categor&iacute;a de &oacute;rganos constitucionales aut&oacute;nomos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus contribuciones doctrinales dejan ver, por su parte, otras de las grandes preocupaciones acad&eacute;micas de Carpizo. La b&uacute;squeda de mecanismos jur&iacute;dicos id&oacute;neos para que los derechos de la justicia social, como &eacute;l los denominaba, alcancen, m&aacute;s all&aacute; de su proclamaci&oacute;n constitucional, su aut&eacute;ntica vigencia efectiva, y el dise&ntilde;o de estrategias pol&iacute;ticas eficaces para remover las barreras econ&oacute;micas y sociales que impiden el pleno desarrollo de las personas y que obstaculizan la edificaci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s igualitaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un &aacute;mbito m&aacute;s personal, es necesario afirmar que a Carpizo lo distinguieron su car&aacute;cter y su personalidad. Fue una persona que hizo del trabajo su religi&oacute;n; del orden, la disciplina y la planeaci&oacute;n su credo; de la verdad, honradez y la responsabilidad, sus reglas de conducta; de la eficacia y los resultados, sus exigencias personales y profesionales. Era directo, firme y en ocasiones vehemente al momento de exponer su opini&oacute;n y puntos de vista, pero sab&iacute;a escuchar, se dejaba persuadir, estaba abierto al di&aacute;logo constructivo y era tolerante frente a posturas o planteamientos distintos a los suyos. En la defensa de sus valores, principios y convicciones era inamovible. Fue una de esas personas que someti&oacute; su conducta y sus actuaciones, sin excepci&oacute;n, a la &eacute;tica de los principios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No fue acomodaticio ni autocomplaciente. Nunca se call&oacute;, no fue complaciente ni c&oacute;mplice. Siempre dijo las cosas de frente, tal y como las sent&iacute;a. Critic&oacute; a personas e instituciones cuando estim&oacute; que se hab&iacute;an apartado de los principios y las responsabilidades, y honr&oacute; todo aquello que estim&oacute; correcto o bien hecho. Fue un hombre de palabra que respet&oacute; siempre el compromiso establecido sin mediar documento alguno de por medio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jorge Carpizo fue un estudioso infatigable. Estaba al tanto de las principales doctrinas de los autores m&aacute;s representativos de M&eacute;xico y del extranjero; nunca detuvo su deseo por continuar aprendiendo. Tampoco crey&oacute; que lo sab&iacute;a todo ni que era perfecto; por ende, abraz&oacute; constantemente la pr&aacute;ctica de pedir a sus colegas sugerencias y comentarios a sus textos y recib&iacute;a con gratitud y reconocimiento cualquier anotaci&oacute;n que contribuyera a enriquecer sus ideas o a replantear sus posiciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue un escritor prol&iacute;fico. De su pluma emanaron m&aacute;s de 20 libros, 17 ensayos en obras colectivas, 90 art&iacute;culos especializados, 15 rese&ntilde;as legislativas y jurisprudenciales, m&aacute;s de 110 rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas, 89 pr&oacute;logos y presentaciones, m&aacute;s de 40 comentarios y voces en diccionarios y alrededor de 289 discursos, palabras y mensajes escritos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de sus escritos, recordamos a Jorge como un gran conversador. Literalmente pod&iacute;a pasarse horas platicando an&eacute;cdotas de sus responsabilidades pasadas, externando sus preocupaciones por la pobreza y la marginaci&oacute;n existente en el pa&iacute;s, describiendo los lugares m&aacute;s representativos de cualquier ciudad del mundo o ri&eacute;ndose estruendosamente al revivir un episodio chusco del pasado. Ni qu&eacute; decir de su exquisitez como anfitri&oacute;n en la calidez de su casa, al sur de la ciudad, que convertida en embajada, ve&iacute;a desfilar a diario a infinidad de personajes; o de sus cualidades como acompa&ntilde;ante de viaje y gu&iacute;a de turistas que hac&iacute;an olvidar r&aacute;pidamente el cansancio f&iacute;sico acumulado por la caminata al apreciar la calidad de los recorridos y la multiplicidad de lugares visitados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carpizo fue una persona que enalteci&oacute; el valor de la amistad. Ten&iacute;a una innata cualidad para hacer amistades, para ganarse con facilidad el afecto de las personas y prodigarse su respeto a trav&eacute;s de la inmensidad de su cultura. Pero ten&iacute;a tambi&eacute;n el extra&ntilde;o h&aacute;bito de alimentar permanentemente la amistad. Despu&eacute;s de cada uno de sus viajes era frecuente recibir un peque&ntilde;o presente firmado por su pu&ntilde;o y letra, a trav&eacute;s del cual patentizaba su afecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si algo destaca en el car&aacute;cter de Jorge Carpizo fue su permanente vocaci&oacute;n de apoyo a sus semejantes. Son incontables las generaciones de estudiantes, acad&eacute;micos y funcionarios p&uacute;blicos que fueron respaldados por &eacute;l, a trav&eacute;s de una sencilla carta de recomendaci&oacute;n o mediante la exteriorizaci&oacute;n de una opini&oacute;n favorable, prudente y sopesada cuando era consultado. Supo equilibrar el trabajo con el placer. Pod&iacute;a pasar d&iacute;as enteros terminando y revisando sus escritos a mano, y disponer semanas completas para escudri&ntilde;ar la pintura y escultura de un museo al otro lado del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derivado de su vocaci&oacute;n por la ense&ntilde;anza, Jorge Carpizo se puso a la cabeza de una fecunda escuela de derecho constitucional en la que se desarroll&oacute; una pl&eacute;yade de disc&iacute;pulos de distintas generaciones. No pod&iacute;a ser de otra manera; Jorge Carpizo es un gigante del derecho constitucional mexicano. El estudio, evoluci&oacute;n y desarrollo de la disciplina encontr&oacute; en Carpizo a un exponente de talla universal. En su obra escrita es posible encontrar contribuciones que se han erigido en verdaderos cl&aacute;sicos que hoy como hace 30 a&ntilde;os se siguen leyendo en las distintas universidades del pa&iacute;s como <i>La Constituci&oacute;n mexicana de 1917</i> y <i>El presidencialismo mexicano,</i> que representan, sin duda, lo mejor de su testamento acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a un esfuerzo banal intentar citar aqu&iacute; su prol&iacute;fica obra; en ella, sin embargo, encontramos los rasgos distintivos de un acad&eacute;mico maduro, informado, meticuloso, cr&iacute;tico y con un gran dominio de las herramientas metodol&oacute;gicas, capaz de clasificar temas, sistematizarlos y exponerlos, identificar problemas, crear categor&iacute;as explicativas &#151;c&oacute;mo dejar de mencionar las facultades metaconstitucionales del presidente&#151;, enunciar aspectos ben&eacute;ficos y perjudiciales, adem&aacute;s de subrayar semejanzas y diferencias entre figuras jur&iacute;dicas. Comprendida en su conjunto, la obra jur&iacute;dica de Carpizo desvela a un cient&iacute;fico social con la visi&oacute;n, la capacidad y el olfato necesarios para exponer los temas constitucionales a partir de la relaci&oacute;n existente entre la est&aacute;tica del derecho y el dinamismo de la realidad pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo robusto de su obra, la profundidad con la que abarc&oacute; las principales instituciones constitucionales de nuestro pa&iacute;s, y la pulcritud con la que manej&oacute; la metodolog&iacute;a del derecho han dejado un vasto material para continuar bregando en su pensamiento, comprender la t&eacute;cnica bajo la cual se aproximaba al estudio de los fen&oacute;menos jur&iacute;dicos y, sobre todo, mantener el di&aacute;logo con &eacute;l, para reflexionar, enriquecer o refutar sus ideas siempre que con ello se enriquezca el debate acad&eacute;mico y se coadyuve al mejoramiento de nuestras instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A decir verdad, a Jorge le resultaba embarazoso que alguien le dijera maestro o que se reconociera como su disc&iacute;pulo. Fue as&iacute; porque probablemente todos aquellos que estaban cerca de &eacute;l gozaban de su confianza, de su afecto y los consideraba amigos antes que disc&iacute;pulos. Sin embargo, somos muchos los que nos reconocemos disc&iacute;pulos de su escuela, no s&oacute;lo por el hecho de haber compartido su l&iacute;nea de pensamiento basada en una vocaci&oacute;n democr&aacute;tica, liberal, republicana y laica, o porque nos hayamos beneficiado de su amplio bagaje como constitucionalista, sino fundamentalmente porque aprendimos de &eacute;l y con &eacute;l, el valor de la honestidad intelectual, el significado de la responsabilidad social del acad&eacute;mico, la importancia de la constancia en el trabajo y lo trascendente que resulta pertenecer a nuestra, suya, Universidad Nacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las distintas generaciones de disc&iacute;pulos que uni&oacute; con su magisterio representan hoy el mejor testimonio de la fecundidad de su esfuerzo y la solidez de su empe&ntilde;o, y constata nuevamente el car&aacute;cter visionario que siempre lo distingui&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguro estoy que dentro de las actividades conmemorativas preparadas por nuestra, su <i>alma mater,</i> vendr&aacute;n distintos homenajes que nos hagan recodar al universitario paradigm&aacute;tico, al jurista excepcional, al servidor p&uacute;blico ejemplar, al mexicano comprometido con las grandes causas de su tiempo, al hombre de convicciones y a la persona &iacute;ntegra y congruente con sus principios. Ser&aacute;n nuevas oportunidades para que sus amigos y disc&iacute;pulos testimoniemos nuevamente nuestro afecto y respeto hacia &eacute;l por lo que signific&oacute; para nuestras vidas, en lo personal, y por lo que representa y seguir&aacute; representando para la vida de nuestra naci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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