<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0041-8633</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Boletín mexicano de derecho comparado]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Bol. Mex. Der. Comp.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0041-8633</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0041-86332014000100014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La enseñanza del derecho como forma de acción política]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hornero Méndez]]></surname>
<given-names><![CDATA[César]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Pablo de Olavide  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Sevilla ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>47</volume>
<numero>139</numero>
<fpage>351</fpage>
<lpage>355</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0041-86332014000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0041-86332014000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0041-86332014000100014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Bibliograf&iacute;a</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Kennedy, Duncan, <i>La ense&ntilde;anza del derecho como forma de acci&oacute;n pol&iacute;tica</i></b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>C&eacute;sar Hornero M&eacute;ndez*</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2012, 110 pp.</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de Derecho civil en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, Espa&ntilde;a).</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con toda seguridad, a Max Weber no le habr&iacute;a gustado mucho este libro de Duncan Kennedy que rese&ntilde;amos. Como es conocido, Weber pronunci&oacute; en Munich, en noviembre de 1917, invitado por la asociaci&oacute;n de estudiantes Freistudentischer Bund su famosa conferencia <i>Wissenschaft als Beruf &#91;La ciencia como vocaci&oacute;n,</i> o <i>como profesi&oacute;n,</i> seg&uacute;n las traducciones) &#151;la otra, con la que es publicada frecuentemente formando un par, <i>Politik als Beruf (La pol&iacute;tica como vocaci&oacute;n),</i> la dictar&iacute;a en 1919&#151;. Su intervenci&oacute;n constituy&oacute; todo un alegato de c&oacute;mo consideraba que deb&iacute;a ser la ciencia, el trabajo intelectual y, por extensi&oacute;n, la universidad. En ella puede leerse (en la traducci&oacute;n de Rubio Llorente, en <i>El pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico,</i> Alianza Editorial, Madrid, 1967) lo siguiente:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se dice, y es afirmaci&oacute;n que yo suscribo, que la pol&iacute;tica no tiene cabida en las aulas. En primer lugar no deben hacer pol&iacute;tica los estudiantes... Pero tampoco han de hacer pol&iacute;tica en las aulas los profesores, especialmente y menos que nunca cuando han de ocuparse de la pol&iacute;tica desde el punto de vista cient&iacute;fico. Las tomas de posici&oacute;n pol&iacute;tica y el an&aacute;lisis cient&iacute;fico de los fen&oacute;menos y los partidos pol&iacute;ticos son dos cosas bien distintas. Si se habla de democracia en una asamblea popular no es para hacer secreto de la propia actitud; precisamente lo moralmente obligado es, por el contrario, el tomar partido. Las palabras que entonces se utilizan no son instrumentos de an&aacute;lisis cient&iacute;fico, sino de propaganda pol&iacute;tica frente a los dem&aacute;s. No son rejas de arado para labrar el terreno del pensamiento contemplativo, sino espadas para acosar al enemigo, medios de lucha. Utilizar la palabra de este modo en un aula o en una conferencia ser&iacute;a, por el contrario, un sacrilegio. Cuando en estas ocasiones haya que referirse a la "democracia", habr&aacute; que presentar sus distintas formas, analizar su funcionamiento, se&ntilde;alar qu&eacute; consecuencias tienen para la vida cada una de esas formas, contraponerlas a las formas no democr&aacute;ticas de ordenaci&oacute;n pol&iacute;tica y tratar de que, en la medida de lo posible, el auditor se coloque en situaci&oacute;n de poder tomar posici&oacute;n al respecto a partir de sus propios ideales b&aacute;sicos. El verdadero maestro, no obstante, se guardar&aacute;... mucho de empujar hacia una posici&oacute;n determinada aprovechando su labor en la c&aacute;tedra, ni directamente ni a trav&eacute;s de sugerencias, pues "el dejar que los hechos hablen por s&iacute; mismos" constituye la forma m&aacute;s desleal de ejercer presi&oacute;n sobre el auditorio.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Weber, en consecuencia, lo que Duncan Kennedy nos propone en <i>La ense&ntilde;anza del derecho como forma de acci&oacute;n pol&iacute;tica</i> ser&iacute;a un aut&eacute;ntico sacrilegio.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este peque&ntilde;o volumen de poco m&aacute;s de cien p&aacute;ginas se recogen cinco textos, de diferente &eacute;poca y factura &#151;el &uacute;ltimo es una entrevista&#151;, de este conocido representante del movimiento <i>Critical Legal Studies</i> (Estudios Cr&iacute;ticos de Derecho). Como es de sobra conocido, CLS formar&iacute;an parte, desde su eclosi&oacute;n en Estados Unidos a mediados de los setenta, de la que se puede denominar de manera general (y gen&eacute;rica) como teor&iacute;a cr&iacute;tica del derecho (o tambi&eacute;n pensamiento jur&iacute;dico cr&iacute;tico). Bajo esta denominaci&oacute;n se agrupan distintos movimientos o escuelas que comparten una aproximaci&oacute;n <i>cr&iacute;tica</i> al fen&oacute;meno jur&iacute;dico. Adem&aacute;s de los CLS, las propuestas m&aacute;s conocidas habr&iacute;an sido l'Uso Alternativo del Diritto, surgido en la Italia de los a&ntilde;os setenta, el grupo de juristas franceses agrupados en la Asociation Critique du Droit, constituida en 1978, o las propuestas brasile&ntilde;as &#151;especialmente significativa ha sido la proliferaci&oacute;n de corrientes cr&iacute;ticas en los pa&iacute;ses americanos&#151; como el Derecho Alternativo o el movimiento de los llamados Magistrados Gauchos. Si algo caracteriza a estos grupos, en especial a CLS, es su concepci&oacute;n pol&iacute;tica del derecho. Como bien anota Roberto Gargarella en la presentaci&oacute;n que abre el libro, el prop&oacute;sito de todas ellas fue mostrar los v&iacute;nculos existentes entre derecho y poder, se&ntilde;alando el car&aacute;cter no neutral de aqu&eacute;l a partir, subraya, de "su decidido pero siempre discreto u oculto servicio a los sectores m&aacute;s poderosos de la sociedad". La mayor&iacute;a de estos movimientos &#151;y de ello habla Duncan Kennedy en alg&uacute;n momento respecto del suyo, de los CLS&#151; habr&iacute;a experimentado un cierto decaimiento, explicado en parte por un agotamiento generacional, por el puro envejecimiento &#151;si se nos permite la expresi&oacute;n&#151; de sus protagonistas. Ello no les resta inter&eacute;s, ni les condena a ser apreciados s&oacute;lo desde un punto de vista hist&oacute;rico. El hecho de la propia publicaci&oacute;n de este libro ser&iacute;a en cierto modo un intento de actualizar sus propuestas y ofrecerlas hoy como un modo renovado de enfrentar la realidad, en este caso, la realidad jur&iacute;dica (ese ser&iacute;a precisamente el prop&oacute;sito de este libro tal y como sugiere la presentaci&oacute;n de Gargarella titulada justamente "Volver a Duncan Kennedy").</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kennedy, nacido en 1942, profesor en Harvard desde 1971, donde ha ense&ntilde;ado regularmente (y no s&oacute;lo Filosof&iacute;a del derecho, sino Derecho de propiedad, Contratos y Responsabilidad civil, entre otras materias), habr&iacute;a mostrado de manera singular una especial inclinaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n de la ense&ntilde;anza del derecho, abordada desde una perspectiva <i>cr&iacute;tica,</i> obviamente. Fruto de ello han sido m&uacute;ltiples trabajos e intervenciones, en especial su muy conocido e influyente <i>Legal Education and the Reproduction of Hierarchy: A Polemic Against the System</i> (1983), aut&eacute;ntico panfleto &#151;en el mejor sentido del t&eacute;rmino, que lo tiene, no debe olvidarse&#151;, autopublicado y luego reproducido, el mismo texto o versiones m&aacute;s reducidas, en otras publicaciones y revistas (uno de &eacute;stos, publicado como "Legal Education as a Training for Hierarchy", en Kairys, D. (ed.), <i>The Politics of Law,</i> Nueva York, Pantheon, 1990, pp. 54&#45;75, ha sido traducido al espa&ntilde;ol como "La educaci&oacute;n legal como preparaci&oacute;n para la jerarqu&iacute;a", por Mar&iacute;a Luisa Piqu&eacute; y Christian Courtis, y publicado en dos ocasiones: en Courtis, Christian (ed.), <i>Desde otra mirada: textos de teor&iacute;a cr&iacute;tica del derecho,</i> 2a. ed., Buenos Aires, Eudeba, 2009, pp. 549&#45;577, y en <i>Academia, Revista sobre Ense&ntilde;anza del Derecho de Buenos Aires,</i> a&ntilde;o 2, n&uacute;m. 3, oto&ntilde;o de 2004, pp. 117147). En este trabajo presenta su tesis, sin medias tintas ni impostaciones de ning&uacute;n tipo, acerca del contenido ideol&oacute;gico de la educaci&oacute;n jur&iacute;dica, a pesar de su pretendido car&aacute;cter as&eacute;ptico, y anuncia de modo abierto, para contrarrestarlo, su prop&oacute;sito de politizar el aula (en otra direcci&oacute;n, hay que entender).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente "Politizar el aula" es el t&iacute;tulo del tercero de los textos agrupados y traducidos en este nuevo volumen, siendo quiz&aacute; &eacute;ste el mejor de todos ellos. Como ya se ha se&ntilde;alado, no podemos decir que estos textos sean literalmente una novedad ya que fueron publicados entre 1980 y 2007 (antes y despu&eacute;s, por tanto, de <i>Education and the Reproduction of Hierarchy).</i> S&iacute; lo son en cuanto a su traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol y al nuevo p&uacute;blico, a los nuevos lectores a los que potencialmente va dirigido. Para ellos cumple un cometido evidente: presentarles de modo sint&eacute;tico y accesible esa idea tan antiweberiana de una ense&ntilde;anza politizada del derecho.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos del volumen, agrupados con ese prop&oacute;sito com&uacute;n, lo cumplen en diversa medida y con desigual efectividad. Como suele suceder con esta modalidad de publicaciones, la recopilaci&oacute;n resulta un tanto desequilibrada en cuanto a la calidad y al inter&eacute;s de los textos. En este sentido, los tres primeros s&iacute; versar&iacute;an propiamente sobre la propuesta de Kennedy respecto de la ense&ntilde;anza del derecho. Adem&aacute;s del mencionado "Politizar el aula" ("Politizing the classroom", publicado originalmente en <i>Review of Law and Women's Studies,</i> vol. 4, 1994, pp. 81&#45;88), integrar&iacute;an este bloque "La importancia pol&iacute;tica de la estructura del plan de estudios de la facultad de derecho" ("The political Significance of the Structure of the Law School Curriculum", <i>Seton Hall Law Review,</i> vol. 14, 1983, pp. 1&#45;16), y "La ense&ntilde;anza del derecho en el primer a&ntilde;o como acci&oacute;n pol&iacute;tica" ("First Year law Teaching as Political Action", <i>Law &amp; Social Problems,</i> vol. I, 1980, pp. 47&#45;58).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los otros dos, el cuarto, "La ense&ntilde;anza desde la izquierda en mi anecdotario" ("Teaching form the Left in my Anecdotage", Nueva York University Review of Law &amp; Social Change, col. 31, 2007, pp. 449&#45;456), y el &uacute;ltimo, la entrevista ya citada: "Una conversaci&oacute;n con Duncan Kennedy" ("A Conversation with Duncan Kennedy", <i>The Advocate. The Sufolk University Law School Journal,</i> vol. 24, n&uacute;m. 2, primavera de 1994, pp. 56&#45;61), ser&iacute;an m&aacute;s bien textos de acompa&ntilde;amiento. En el primero, adem&aacute;s de una curiosa autoconsideraci&oacute;n de los CLS como secta, hace un poco de balance y plantea posibles estrategias de futuro. En el segundo, en la entrevista, tambi&eacute;n realiza un repaso de la historia del movimiento y de sus objetivos, para qu&eacute; naci&oacute; y en qu&eacute; ha devenido (o en qu&eacute; ha quedado, podr&iacute;a decirse) a la altura de 1994 &#151;fecha de la entrevista&#151;. Lo m&aacute;s interesante de &eacute;sta es cuando se le pregunta sobre algo tan concreto como en qu&eacute; se diferencia una clase tradicional sobre derecho de propiedad, contratos o da&ntilde;os, materias que &eacute;l imparte, de una clase realizada con los planteamientos de los CLS. Aparte de algunas divagaciones seudopedag&oacute;gicas &#151;un poco <i>naifs,</i> en nuestra opini&oacute;n&#151;, lo cierto es que no logra explicar con claridad la diferencia. En definitiva, estos dos textos no desentonan excesivamente en el conjunto, sino que complementan bien a los anteriores, pero no hubiera sucedido nada &#151;s&oacute;lo un menor n&uacute;mero de p&aacute;ginas publicadas&#151; si no se hubiesen incluido.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis de Kennedy se expone, por tanto, b&aacute;sicamente en los tres primeros textos. Parte de esa idea de los CLS de aplicar un enfoque pol&iacute;tico al derecho y por extensi&oacute;n a la ense&ntilde;anza de &eacute;ste. En su planteamiento hay una clara opci&oacute;n por un jurista pol&iacute;tico (o politizado), capacitado para someter a las leyes y a las resoluciones judiciales a una cr&iacute;tica pol&iacute;tica y no meramente t&eacute;cnica. De lo que se trata, en su opini&oacute;n, es de formar en las facultades de derecho a este tipo de jurista. Ello le lleva a considerar la importancia del dise&ntilde;o del plan de estudios, de la selecci&oacute;n de materias en &eacute;l contenidas y, de forma muy especial, del primer curso, ya que &eacute;ste, a su parecer, puede ser determinante en la conformaci&oacute;n mental del futuro jurista. Ello no significa, y trata de dejarlo claro en todo momento, que haya que renunciar a ense&ntilde;ar (propiamente) derecho y sus problemas aplicativos. Kennedy es perfectamente consciente de los riesgos que conlleva su postura &#151;radical, como gusta en calificarla&#151; y de las previsibles cr&iacute;ticas que puede generar. El riesgo m&aacute;s evidente es que se le pueda acusar de la politizaci&oacute;n del aula, no como metodolog&iacute;a sino como puro adoctrinamiento pol&iacute;tico sin m&aacute;s (por supuesto, en una determinada direcci&oacute;n ideol&oacute;gica). Esto es algo que, como &eacute;l mismo se&ntilde;ala de forma reiterada, no ser&iacute;a moralmente aceptable. Politizar sin adoctrinar ser&iacute;a su propuesta, tratando con ello de salvar los inconvenientes, sobre todo morales, que puede acarrear una pr&aacute;ctica docente concebida de este modo. Otra cosa es que, por mucho que insista, logre finalmente convencernos de que tal adoctrinamiento no ha sucedido en sus clases, ni suceder&aacute; en las de quienes sigan su m&eacute;todo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, el principal inconveniente que encontramos en el planteamiento de Duncan Kennedy es el apriorismo en el que incurre, esa visi&oacute;n maniquea, en la que siempre hay buenos y malos, algo que nos parece muy desaconsejable para el derecho en general y especialmente cuando de lo que se trata es de derecho privado. Enfrentar la realidad y las normas jur&iacute;dicas que aspiran a regularla con una serie de prejuicios e ideas preconcebidas, puede resultar bastante deformante. A pesar de este disenso, que no es menor desde luego, y tambi&eacute;n de sus palmarias carencias, digamos, t&eacute;cnicas &#151;una traducci&oacute;n no muy afortunada en conjunto, cuyo resultado es un texto que nunca se lee con soltura ni fluidez, que hace que se note mucho que se trata de eso, de una traducci&oacute;n, y unas notas muy pobres, raqu&iacute;ticas&#151;, el libro logra su objetivo: provocar &#151;y lo hace desde el t&iacute;tulo&#151; la reflexi&oacute;n de quienes nos dedicamos a la ense&ntilde;anza del derecho, a partir de la constataci&oacute;n de que existen y se practican otras v&iacute;as alternativas. S&oacute;lo por ello merece la pena acercarse a este libro de Duncan Kennedy. Y tal vez, s&oacute;lo desde este punto de vista, casi estamos seguros de que no le hubiese disgustado tanto a Max Weber.</font></p>      ]]></body>
</article>
