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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Palabras de Alejandro Mayagoitia* con motivo de la develación del retrato del doctor Óscar Cruz Barney, ex presidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Palabras de Alejandro Mayagoitia* con motivo de la develaci&oacute;n del retrato del doctor &Oacute;scar Cruz Barney, ex presidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Cronista del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de M&eacute;xico. Miembro del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or licenciado don Rafael Ram&iacute;rez Moreno Santamarina, presidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de M&eacute;xico</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">    Se&ntilde;ores integrantes de las juntas de Honor y Menor del mismo</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Distinguidos invitados especiales</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Queridos compa&ntilde;eros colegiales</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores:</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos cumplido m&aacute;s de un cuarto de milenio de vida continua y, p&eacute;sele a quien le pese, somos una de las instituciones profesionales de mayor prestigio del mundo hisp&aacute;nico. C&oacute;mo ha logrado esto un colegio que carece de bienes de fortuna, que vive en un medio pol&iacute;tico que frecuentemente le ha sido adverso y que ha tenido que enfrentarse a enemigos, incluso donde deb&iacute;a contar con amigos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Voltead a las paredes de este recinto, pasad vuestros ojos por los documentos de su rico archivo y encontrareis la respuesta. El Colegio ha vivido, vive y vivir&aacute; gracias a los esfuerzos de sus colegiales. Sus muros no est&aacute;n hechos de ladrillos y argamasa, sino de los afanes, del sudor y, s&iacute;, en ocasiones, de la sangre de las generaciones de sus integrantes. De todos &eacute;stos, qui&eacute;n puede cuestionar que han sido los funcionarios de las juntas de gobierno y, en especial, sus presidentes los que m&aacute;s han bregado por esta nave. No puede haber duda que, con rar&iacute;simas excepciones, han sido, unos y otros, sujetos de lo m&aacute;s granado de nuestro foro y muchos han brillado, tambi&eacute;n, en las letras, en la academia y en la pol&iacute;tica, ora del periodo hisp&aacute;nico, ora del ajetreado nacional. Basta con recordar que don Baltasar Ladr&oacute;n de Guevara, nuestro padre, fue regente de la Real Audiencia de M&eacute;xico y conocido, por su saber, como el Ulpiano Americano; que don Antonio Torres Torija fue agente fiscal del mismo tribunal y recibi&oacute; los honores de togado de la de Guadalajara; que don Juan Jos&eacute; Flores Alatorre y P&eacute;rez Maldonado fue benemerit&iacute;simo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n; que don Manuel de la Pe&ntilde;a y Pe&ntilde;a fue nombrado oidor de Quito, sirvi&oacute; como presidente de la Rep&uacute;blica y brill&oacute; como uno de los m&aacute;s acreditados juristas de su tiempo. Pues bien, nuestro ex presidente, el se&ntilde;or don &Oacute;scar Cruz Barney, en condiciones distintas, ha merecido el aplauso y la consideraci&oacute;n de sus contempor&aacute;neos. Porta la Cruz de M&eacute;rito de la Sacra y Militar Orden Constantininiana de San Jorge, la cual le fue discernida por su alteza real don Carlos de Borb&oacute;n, jefe de la casa de Borb&oacute;n Dos Sicilias y, recientemente, ha recibido de su majestad el rey de Espa&ntilde;a la Cruz de la Orden de San Raimundo de Pe&ntilde;afort. Adem&aacute;s, es un notable historiador del derecho, catedr&aacute;tico y diestro letrado especialista en comercio internacional. Su retrato no desmerece junto a los dem&aacute;s que adornan estas paredes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, cu&aacute;l es el prop&oacute;sito de colgar estas efigies? Desde luego, no es decorar o llenar espacios vac&iacute;os con pinturas de mayor o menor m&eacute;rito que representan a sujetos m&aacute;s o menos agraciados. No, el Colegio al hacerlo procede inspirado en una antigua y loable costumbre, presente en todos los cuerpos conscientes del valor de la historia. Agradecido, honra a sus hijos preclaros a trav&eacute;s de un testimonio que servir&aacute; como timbre de orgullo para sus herederos, al mismo tiempo que propone a los colegiales, de hoy y ma&ntilde;ana, un ejemplo digno de imitaci&oacute;n. Y es que sabe que, en todas las eras, los seres humanos de cualquier calidad o condici&oacute;n, han necesitado modelos y, por ende, han hallado en la emulaci&oacute;n un eficaz resorte para actualizar sus potencias. En nuestra tradici&oacute;n inmediata existieron galer&iacute;as de retratos an&aacute;logas a la del Colegio. Por ejemplo, la Real y Pontificia Universidad de M&eacute;xico, a la cual los abogados, en 1770, llamaban "generosa madre", mand&oacute; colocar retratos de cuerpo completo de ex alumnos que, despu&eacute;s de haber sido estudiantes cumplidos, hab&iacute;an alcanzado destinos exaltados, ya en la esfera eclesi&aacute;stica, ya en la civil. Por cierto, muchas de estas pinturas existen en el patrimonio de la Universidad Nacional y no pocas representan a abogados, algunos vinculados con el Colegio. Galer&iacute;as semejantes exist&iacute;an en el Seminario Tridentino, en los colegios como el de San Ildefonso y en los institutos religiosos. Entre los &uacute;ltimos, el curioso amante de nuestra historia puede ver la del Oratorio de San Felipe Neri en el anexo de la antigua Casa Profesa, magn&iacute;fica colecci&oacute;n de las efigies de los fundadores del Oratorio, de sus prep&oacute;sitos mexicanos y generales &#151;de nuevo, entre los primeros y los segundos en&#45;cu&eacute;ntranse algunos abogados&#151;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or doctor don &Oacute;scar Cruz gobern&oacute; este Colegio en momentos especialmente dif&iacute;ciles: las finanzas no eran las mejores, el n&uacute;mero de colegiales hab&iacute;a crecido poco, se acercaba la fiesta de los 250 a&ntilde;os, M&eacute;xico y el Colegio estaban comprometidos con ser anfitriones del Seminario Internacional de la Uni&oacute;n Iberoamericana de Colegios de Abogados y, para colmo de males, se carec&iacute;a de certeza jur&iacute;dica en la tenencia de este edificio, el cual, adem&aacute;s, se hallaba bastante destartalado. Sin querer restar un &aacute;pice a la labor de los integrantes de las juntas de Honor y Menor y de los funcionarios del Colegio, en buena medida fueron el tes&oacute;n y la animosa juventud del se&ntilde;or presidente los que resultaron determinantes para que el Colegio, no s&oacute;lo cumpliera con sus muchos compromisos, sino que creciera hasta el punto en que se encuentra hoy. Ahora lo vemos floreciente, con finanzas aceptables, tranquilo en el uso de sus instalaciones, &eacute;stas muy renovadas y puestas con decencia, con s&oacute;lido cr&eacute;dito en el extranjero y con una representaci&oacute;n nacional que no ha tenido desde hace m&aacute;s de 100 a&ntilde;os. Enhorabuena, pues, se devela este retrato, para honra del doctor Cruz y perpetua memoria y obligaci&oacute;n de los colegiales. Muchas gracias.</font></p>      ]]></body>
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