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<journal-title><![CDATA[Boletín mexicano de derecho comparado]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Discurso pronunciado por el doctor Ricardo Méndez-Silva en la sesión solemne del pleno del Consejo de la Judicatura Federal, el 3 de febrero de 2010, con motivo del XV aniversario de su creación]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Discurso pronunciado por el doctor Ricardo M&eacute;ndez&#45;Silva en la sesi&oacute;n solemne del pleno del Consejo de la Judicatura Federal, el 3 de febrero de 2010, con motivo del XV aniversario de su creaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n y del Consejo de la Judicatura Federal: Guillermo Ortiz Mayagoitia    <br> 	Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n    <br> 	Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores consejeros de la Judicatura Federal    <br> 	Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores consejeros fundadores    <br> 	Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores ex consejeros    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores magistrados y jueces    <br> 	Queridas amigas, queridos amigos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de constituir el Consejo de la Judicatura Federal, nos encontramos el 2 de febrero de 1995 en la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, Antonia Herlinda Velasco Villavicencio, Ra&uacute;l Armando Pallares Valdez, Alfredo Borboa Reyes, designados por el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n; Alfonso O&ntilde;ate Laborde, designado por el presidente de la Rep&uacute;blica; Mario Melgar Adalid y el de la voz, designados por el Senado de la Rep&uacute;blica. En solemne ceremonia, tom&oacute; la protesta de ley el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, Vicente Aguinaco Alem&aacute;n, en su calidad de presidente del alto tribunal, quien al mismo tiempo asumi&oacute; la presidencia del Consejo de la Judicatura Federal. Reflejo de la expectaci&oacute;n y de algunos cuestionamientos que despert&oacute; la reforma constitucional de 1994 fueron la asistencia de un p&uacute;blico nutrido y la presencia de numerosos medios de comunicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al concluir la sesi&oacute;n, por instrucciones del ministro presidente Vicente Aguinaco Alem&aacute;n, los consejeros debutantes fuimos conducidos por los pasillos de la Suprema Corte a seleccionar alguno de los despachos que hab&iacute;an quedado vacantes por la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de ministros. Fue nuestra sede provisional, hasta dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando dispusimos del edificio sede en la Avenida Insurgentes, hoy imagen emblem&aacute;tica de este &oacute;rgano colegiado. Rindo homenaje a Vicente Aguinaco. El espacio fue acompa&ntilde;ado con el apoyo institucional para realizar nuestras labores, situaci&oacute;n opuesta a las que vivieron otros consejos del pa&iacute;s e incluso del extranjero, en donde parec&iacute;a regir la a&ntilde;eja consigna "Obed&eacute;zcase, pero no se cumpla".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las facilidades dispensadas permitieron que, durante la misma semana de la fundaci&oacute;n del Consejo, empez&aacute;ramos a estudiar y a resolver cambios de adscripci&oacute;n de jueces y de magistrados con base en algunos criterios que ten&iacute;a definidos la Suprema Corte, y en otros que aportamos nosotros a fin de atender con la mayor objetividad las peticiones acumuladas. Fue &eacute;ste uno de los varios nacimientos del Consejo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n del Consejo de la Judicatura Federal por elementos de otros poderes despert&oacute; suspicacias que nos obligaron &#151; principalmente a quienes hab&iacute;amos sido acreditados por el Ejecutivo y el Senado&#151; a cumplir escrupulosamente nuestras responsabilidades con imparcialidad y objetividad, en acatamiento estricto a los dictados constitucionales. Fuimos celosos en reiterar que, al sobrevenir la designaci&oacute;n, pas&aacute;bamos a formar parte del Poder Judicial, sin cortapisas, como en realidad acaeci&oacute;. Es un orgullo que mantenemos vivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los consejeros de las tres extracciones entendimos que el v&eacute;rtice nutricio de la reforma constitucional persegu&iacute;a alcanzar la autonom&iacute;a plena del Poder Judicial dentro del contorno pol&iacute;tico nacional, en donde brotaban avances democr&aacute;ticos y vibraba el anhelo de lograr una genuina y fruct&iacute;fera divisi&oacute;n de poderes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el dise&ntilde;o de nuestra agenda, entendimos a la autonom&iacute;a no &uacute;nicamente con relaci&oacute;n a los otros dos poderes, sino tambi&eacute;n dentro del Poder Judicial, y de cara a otros actores como los " despachos divinos" que se apersonaban en juzgados y tribunales, tan vociferantes como insoportables, enarbolando supuestas influencias. Y lo mismo, la autonom&iacute;a frente a medios de comunicaci&oacute;n que suelen dictar sentencias inapelables y sembrar prejuicios en la opini&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sigue siendo la piedra de toque. En estos d&iacute;as, en Jalisco se pretende abolir al Consejo Estatal de la Judicatura. No podemos olvidar que el Consejo Federal fue desintegrado en dos ocasiones, una de modo parcial en 1995, y otra totalmente en 1999, a trav&eacute;s de recursos nada alentadores para la premisa y el fin final del quehacer judicial que es la impartici&oacute;n de justicia basada en la autonom&iacute;a de los juzgadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vienen a mi mente las palabras de una magistrada, integrante de un Consejo Estatal, durante uno de los encuentros nacionales de los consejos de la Judicatura que lanzamos a partir de 1996: "Somos inamovibles, pero nos piden la renuncia".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De mi parte, evoco un episodio personal. Una jueza estaba recibiendo presiones externas para que le negara el amparo a un pol&iacute;tico ca&iacute;do en desgracia, recluido en prisi&oacute;n preventiva, y cuyos cong&eacute;neres lo acusaban de delitos que aparentemente ya hab&iacute;an prescrito. Le expres&eacute; a la jueza por v&iacute;a telef&oacute;nica mi respaldo incondicional, encontr&eacute; en ella una dignidad esplendente. Un par de semanas despu&eacute;s un acomedido emisario me solt&oacute;: " T&uacute; que te las das de muy honesto, si el sistema te pide que te vayas, te tendr&aacute;s que ir; &#151; y con voz sentenciosa remat&oacute; &#151; el sistema sigue siendo el mismo". Mi l&iacute;nea de conducta no vari&oacute;, y aquellas palabras de advertencia se quedaron en el aire. Sin embargo, en d&iacute;as de placidez existencial a veces me sobresalta la pregunta: &iquest;seguir&aacute; el sistema siendo el mismo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que ese " Consejo de la <i>Perjudicatura</i>", " Consejo de la <i>Caricatura</i>", " Consejo de <i>Guerra</i>", motes que con prodigalidad boletinaba " Radio Pasillo", emprendi&oacute; sus trabajos con determinaci&oacute;n inequ&iacute;voca y f&eacute;rreas convicciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el establecimiento y en el fortalecimiento de la carrera judicial encontramos la avenida central para canalizar nuestros afanes. Funcionarios nombrados por sus propios merecimientos, y de manera objetiva, estar&iacute;an en aptitud de desempe&ntilde;ar sus funciones con independencia. Y de esta suerte, el cumplimiento riguroso de sus responsabilidades influir&iacute;a en la resoluci&oacute;n de las ratificaciones, en los ascensos, en los cambios de adscripci&oacute;n, en los resultados de las visitas judiciales, en el an&aacute;lisis de las quejas administrativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el despegue, nos encontramos con varias vacantes de jueces y de magistrados que se hab&iacute;an acumulado por el tiempo en que dej&oacute; de funcionar la corte, y por el que tard&oacute; en expedirse y entrar en vigor la nueva Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n del 27 de mayo de 1995. Adem&aacute;s, cuando &eacute;sta inici&oacute; su vigencia, deven&iacute;a imposible organizar concursos de oposici&oacute;n, seg&uacute;n lo preve&iacute;a la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, por ello, con sustento en uno de los art&iacute;culos transitorios, procedimos a realizar concursos de m&eacute;ritos durante ese a&ntilde;o primigenio. Uno a trav&eacute;s del cual designamos de entre los jueces en funciones a catorce magistrados. Tres m&aacute;s se avocaron a la designaci&oacute;n de jueces. Dos primeros dirigidos exclusivamente a secretarios de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n. En estos se designaron a 11 jueces. Hubo un tercero que se dirigi&oacute; tambi&eacute;n a estos funcionarios y, a la par, a secretarios de tribunales y juzgados de los circuitos del pa&iacute;s. En esta oportunidad fueron 17 los designados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las ganadoras en esta &uacute;ltima promoci&oacute;n, pertenec&iacute;a a un organismo judicial del Estado de M&eacute;xico, me expres&oacute; emocionada que ven&iacute;a de muy abajo socialmente, que nunca hab&iacute;a imaginado que hubiera podido acceder al cargo de juez y, en nombre de su familia y de sus hijos, me asegur&oacute; que no nos iba a fallar. Se hab&iacute;a abierto el espectro del cual se nutrir&iacute;a el Poder Judicial con nuevos juzgadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1996 acometimos la implantaci&oacute;n de los ex&aacute;menes de oposici&oacute;n, objeto de un proceso complejo que requiri&oacute; la elaboraci&oacute;n de preguntas para los reconocimientos de opci&oacute;n m&uacute;ltiple, los temas para los ensayos, la constituci&oacute;n de los jurados orales, el acondicionamiento de un local con computadoras y m&aacute;quinas de escribir, mecanismos de seguridad para mantener el anonimato de los examinados. En estas faenas fue invaluable el trabajo de C&eacute;sar Esquinca, entonces director del Instituto de la Judicatura Federal, hoy consejero del &oacute;rgano colegiado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer concurso de oposici&oacute;n fue abierto a los jueces de Distrito para ocupar 60 plazas de magistrados en 1996. Los agoreros de ocasi&oacute;n vaticinaban que pocos concurrentes se inscribir&iacute;an al concurso bajo el argumento de que la realizaci&oacute;n de ex&aacute;menes re&ntilde;&iacute;a con la mentalidad de los jueces en funciones. Sin embargo, se inscribieron ochenta aspirantes. Culminado el proceso, fueron designados 52. Preferimos dejar ocho vacantes a reducir la calificaci&oacute;n que de entrada hab&iacute;amos exigido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasada esa prueba de fuego, con mayor confianza convocamos a un concurso en el mismo a&ntilde;o de 1996 para nombrar a 70 jueces de distrito. Una euforia contagiosa hab&iacute;a prendido en el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n. Hubo &#151;me consta&#151; quienes empezaron a prepararse desde que entr&oacute; en vigor la reforma. Y en el paisaje de tribunales y juzgados se divisaron grupos concienzudos de estudio. A no dudarlo, uno de los frutos de la reforma fue el surgimiento de una nueva mentalidad. Al llamado del Consejo respondieron entonces 866 aspirantes, cantidad estimulante que nos enfrent&oacute; a un problema: los inscritos laboraban en todos los circuitos de la Rep&uacute;blica y su movilizaci&oacute;n hacia el Primer Circuito se antojaba imposible. Los consejeros decidimos desplazarnos a cinco circuitos, adem&aacute;s del primero, Guadalajara, Puebla, Monterrey, Mexicali y San Luis Potos&iacute; para favorecer el agrupamiento de los participantes por regiones. Resultaron designados sesenta y dos jueces, ocho menos que las plazas disponibles, por las razones antes explicitadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La instauraci&oacute;n de los ex&aacute;menes de oposici&oacute;n fue otro de los nacimientos del Consejo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fines de 1998 se hab&iacute;an designado, tanto por el m&eacute;todo de evaluaci&oacute;n de m&eacute;ritos del primer a&ntilde;o y de los ex&aacute;menes de oposici&oacute;n, a 109 magistrados de Circuito y a 150 jueces.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &iacute;nterin, la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n de 27 de mayo de 1995, en un art&iacute;culo transitorio, nos requiri&oacute; al presidente del Consejo y a los consejeros designados por el Ejecutivo y el Senado que procedi&eacute;ramos a una nueva insaculaci&oacute;n de los miembros del Poder Judicial. La conmoci&oacute;n y el interregno que se abrieron fueron sellados con la renuncia de los consejeros originales en un acto de dignidad. En su lugar, cumplidos sobradamente los requisitos de ley, fueron designados Hilda Cecilia Mart&iacute;nez, Alonso Galv&aacute;n y Luis Gilberto Vargas Ch&aacute;vez. Igual que con sus predecesores, la relaci&oacute;n se tradujo en una fecunda complementaci&oacute;n de experiencias y de saberes. Todav&iacute;a habr&iacute;a una nueva insaculaci&oacute;n que recay&oacute; a principios de 1997 en Concepci&oacute;n Mart&iacute;n Argumosa para sustituir a Hilda Cecilia, fallecida tr&aacute;gicamente. A todos mis compa&ntilde;eros de la &eacute;poca, rindo homenaje en el recuerdo de Hilda Cecilia, quien en el corto tiempo que ocup&oacute; el cargo destac&oacute; por su apego entra&ntilde;able al Poder Judicial, y brind&oacute; luces y sapiencia para el quehacer exitoso del &oacute;rgano colegiado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No todo fueron nacimientos, queridos amigos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disciplina fue objeto central de nuestras preocupaciones. Al surgir el Consejo, se interpusieron numerosas quejas administrativas, pues los justiciables cre&iacute;an encontrar en esta opci&oacute;n un recurso adicional de litigio. Del total de las quejas presentadas entre 1995 y fines de 1998, 197 fueron fundadas. Cabe se&ntilde;alar que la mayor parte de &eacute;stas no correspondi&oacute; a faltas graves, y s&oacute;lo se impusieron apercibimientos y amonestaciones privadas y p&uacute;blicas. Sin embargo, hubo 10 destituciones, de las cuales dos correspondieron a jueces de Distrito; en cuanto a suspensiones, fueron suspendidos tres magistrados, ocho jueces y nueve funcionarios judiciales de rango menor. En seis casos se acord&oacute; la inhabilitaci&oacute;n temporal para desempe&ntilde;ar empleos o cargos en el servicio p&uacute;blico. De acuerdo con mis datos, en tres casos se dio vista a la procuradur&iacute;a general de la Rep&uacute;blica, y en diecinueve se mult&oacute; al quejoso por hacer promociones sin fundamento y de modo ofensivo contra el Poder Judicial y sus miembros. Concebimos a la disciplina como un recurso excepcional, en forma alguna como un medio id&oacute;neo de gobierno, cuando el personal sobresale por sus altas prendas, pero cuando apreciamos responsabilidades se aplicaron las medidas disciplinarias contempladas en la ley, despu&eacute;s de la discusi&oacute;n y la fundamentaci&oacute;n, primero en la Comisi&oacute;n de Disciplina y luego en el pleno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como otro bot&oacute;n de muestra a&ntilde;ado una cuesti&oacute;n de orden administrativo, ligada de modo indefectible a las actividades sustanciales: la labor en materia de inform&aacute;tica. Fue formidable el salto entre el mime&oacute;grafo, todav&iacute;a vigente entonces en algunos organismos, y la computadora. Al llegar, era limitado el n&uacute;mero de computadoras, las m&aacute;s, dedicadas a labores administrativas. Algunos miembros del personal judicial, con sus propios aparatos y recursos, con programas originales elaborados por ellos mismos y adecuados a la labor judicial, hab&iacute;an abonado el terreno. En otras oficinas p&uacute;blicas prevalec&iacute;a la resistencia al cambio. En sentido opuesto, la respuesta de nuestros compa&ntilde;eros fue entusiasta, con una abultada cantidad de peticiones al respecto. El Consejo aprob&oacute;, en diciembre de 1996, un plan estrat&eacute;gico de cinco a&ntilde;os enderezado a lograr la computarizaci&oacute;n integral por medio de equipos de c&oacute;mputo e impresoras suficientes, redes internas, redes locales, redes nacionales, correos electr&oacute;nicos, Internet. Ello requiri&oacute; una meticulosa planeaci&oacute;n, el diagn&oacute;stico sobre los equipos convenientes, la selecci&oacute;n de proveedores e instituciones supervisoras, ajenas a nosotros. Se impartieron cursos de capacitaci&oacute;n y, en un rengl&oacute;n tan sensible como invisible, la revisi&oacute;n y modificaci&oacute;n de las instalaciones el&eacute;ctricas, puesto que a esas fechas s&oacute; lo el 5% de los inmuebles estaban en aptitud de soportar las cargas el&eacute;ctricas necesarias para tan sofisticados adelantos tecnol&oacute;gicos. Fue otro rengl&oacute;n de actividad que llev&oacute; aparejado un cambio notable de mentalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejamos constancia de nuestra labor en los informes anuales de 1995, 1996 y en un tercero que comprendi&oacute; un primer corte de caja, de febrero de 1995 a enero de 1998. Particularmente este &uacute;ltimo volumen da fe de una fren&eacute;tica din&aacute;mica de trabajo que involucr&oacute; a los consejeros y al personal de nuestras ponencias, a los secretarios de las comisiones y sus colaboradores, a los miembros de la Visitadur&iacute;a Judicial, a la Defensor&iacute;a de Oficio, a los funcionarios de las &aacute;reas administrativas. Es motivo de satisfacci&oacute;n que nos hayamos apoyado primordialmente en distinguidos miembros del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, para el cumplimiento de nuestra encomienda. Hoy nos complace sobremanera que dos fundadores del Consejo, dentro del &aacute; rea de la Visitadur&iacute;a Judicial, el magistrado H&eacute;ctor Guti&eacute;rrez de Velasco Romo se encuentre al frente de la misma, y el magistrado &Oacute;scar V&aacute;zquez Mar&iacute;n haya accedido al m&aacute;s alto nivel del &oacute;rgano colegiado. Ya hice menci&oacute;n antes del caso de C&eacute;sar Esquinca, entra&ntilde;able amigo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de presunciones cuantitativas, pongo sobre relieve algunos logros alcanzados. A nuestro entender:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La desconfianza que despert&oacute; el Consejo entre mentes chauvinistas por proceder la figura del derecho comparado fue superada, y se afirm&oacute; como un &oacute;rgano viable e indispensable para el gobierno del Poder Judicial. En este punto externo, mi reconocimiento al doctor H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, quien en sus estudios la decant&oacute;, la fundament&oacute; y la difundi&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se despejaron los recelos sobre la integraci&oacute;n plural del Consejo. En la academia se habla de reformas convenientes, pero hasta donde yo s&eacute;, no es motivo de impugnaci&oacute;n la integraci&oacute;n tripartita.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello fue posible, merced al quehacer intenso dentro del Poder Judicial y su proyecci&oacute;n a nivel nacional e internacional. Se comisionaron a funcionarios judiciales para realizar visitas a institutos de estudios judiciales en el extranjero. De igual suerte, se program&oacute; la asistencia a cursos y congresos acad&eacute;micos del personal judicial en varias universidades del mundo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Consejo se constituy&oacute; como el modelo de los consejos del pa&iacute;s por el trabajo que desempe&ntilde;&oacute; desde el primer d&iacute;a. Y, a tal fin, contribuyeron los encuentros nacionales de los consejos de la Judicatura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Papel sobresaliente jugaron las visitas judiciales que trascendieron el objetivo disciplinario para coadyuvar con jueces y magistrados al cumplimiento de sus funciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa inteligencia se estableci&oacute; la Distinci&oacute;n al M&eacute;rito Judicial " Ignacio L. Vallarta", se concedieron a&ntilde;os sab&aacute;ticos con la finalidad de que los interesados pudieran realizar estudios ligados con su trabajo judicial o escribir alguna obra, se concedieron becas para la realizaci&oacute;n de estudios que aprovecharon algunos secretarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llev&oacute; el Consejo una relaci&oacute;n respetuosa y de amistad con los se&ntilde;ores ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n. Hago propicia la circunstancia para expresar mi reconocimiento a Mariano Azuela, qui&eacute;n comprendi&oacute; cabalmente la importancia del nuevo &oacute;rgano, y quien fue pieza vital en el acercamiento entre los dos plenos. Prueba de esa relaci&oacute;n fue la Comisi&oacute;n Conjunta que se estableci&oacute; en 1997 sobre la autonom&iacute;a judicial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero fue m&aacute;s significativo y m&aacute;s valioso para nosotros el aprendizaje, el quehacer compartido, la construcci&oacute;n de una inteligencia com&uacute;n, la oportunidad de conocer al pa&iacute;s desde un ventanal plet&oacute;rico de intensidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s hay sesenta millones de pobres, lo que conlleva niveles paup&eacute;rrimos de vivienda, educaci&oacute;n, alimentaci&oacute;n, salud, y tambi&eacute;n, por desgracia, precarios servicios de justicia, resultantes de la marginaci&oacute;n, de las deformaciones hist&oacute;ricas y de la injusta distribuci&oacute;n de la riqueza. Durante el proceso de ratificaci&oacute;n de un juez, conoc&iacute; un caso que versaba sobre una falsificaci&oacute;n de billetes, en una comarca de los tr&oacute;picos desheredados. Los acusados eran unos campesinos que para pagarse entre ellos una deuda sacaron fotocopias en blanco y negro de billetes, y los colorearon despu&eacute;s con rudimentarias habilidades artesanales. El suegro de uno de ellos fue a comprar un refresco con un billete de esa singular emisi&oacute;n, y le cayeron en el acto todas las polic&iacute;as habidas y por haber. La pena por falsificaci&oacute;n de billetes era de entre cinco y doce a&ntilde;os de prisi&oacute;n en una de esas c&aacute;rceles que Dante no imagin&oacute; como tormento en su infierno literario. Dada mi consternaci&oacute;n, el juez ofreci&oacute; ajustar los hechos al tipo delictivo de la alteraci&oacute;n de billetes que s&oacute;lo contemplaba un a&ntilde;o de c&aacute;rcel. Fue una visi&oacute;n tropical de la equidad, del recurso romano <i>ex equo et bono</i>. Pero algo muy grave acontece en el pa&iacute;s, cuando el autoritarismo policiaco se ceba en los m&aacute;s pobres y vulnerables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aprendizaje de esos a&ntilde;os, sobre todo, nos permiti&oacute; testimoniar a quienes fuimos acreditados por el Ejecutivo y el Senado, que la inmensa mayor&iacute;a de los miembros del Poder Judicial, contra prejuicios extendidos, poseen una recia honestidad, un cumplimiento que exige sacrificio y medio para desahogar las monta&ntilde;as de expedientes bajo la premura de los t&eacute;rminos procesales; asumen su deber, muchas veces, en lugares distantes de sus hogares y separados de sus familias; y cuando alg&uacute;n respiro queda, pasan la tarde de un domingo en soledad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or ministro presidente Guillermo Ortiz Mayagoitia, mis compa&ntilde;eros consejeros de la &eacute;poca me han solicitado que exprese a usted y a los actuales consejeros, nuestros votos por su ventura personal y por que su dedicaci&oacute;n logre avances sustanciales en esta noble tarea, una de las m&aacute;s honrosas en el servicio p&uacute;blico de nuestra patria, y que desempe&ntilde;an ustedes con maestr&iacute;a y compromiso para bien del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierro las compuertas del recuerdo, que s&oacute;lo se abrieron hoy para que compareciera en esta sesi&oacute;n solemne del pleno del Consejo de la Judicatura Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Queridas amigas, queridos amigos, muchas gracias.</font></p>     ]]></body>
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