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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El maestro H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio</b><a href="#nota">*</a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Diego Valad&eacute;s**</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Investigador y ex director en el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La ciencia del derecho procesal constitucional</i> constituye una obra ejemplar, para un homenajeado tambi&eacute;n ejemplar. 433 juristas de 37 nacionalidades, bajo la inteligente y diligente coordinaci&oacute;n de Eduardo Ferrer Mac&#45;Gregor y de Arturo Zald&iacute;var, han contribuido a la realizaci&oacute;n de un reconocimiento colectivo cuya magnitud no tiene paralelo. La dimensi&oacute;n del homenaje est&aacute; en proporci&oacute;n de la magnitud intelectual y moral del homenajeado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes participamos en esa obra lo hicimos para ratificar lo que por muchos otros medios hemos afirmado a lo largo de a&ntilde;os: nuestra gratitud, admiraci&oacute;n y cari&ntilde;o por un cient&iacute;fico y un ser humano excepcional. En mi caso, he tratado de aprender de su ciencia y de su ejemplo y seguir&eacute; haci&eacute;ndolo mientras viva; por eso, en el sentido m&aacute;s literal de respetar a alguien en grado sumo por sus grandes virtudes, expreso mi veneraci&oacute;n por H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra jur&iacute;dica del maestro Fix&#45;Zamudio figura entre las m&aacute;s importantes aportaciones al derecho p&uacute;blico contempor&aacute;neo. Su prol&iacute;fica labor acad&eacute;mica comenz&oacute; a partir de su laureada tesis de licenciatura: <i>La garant&iacute;a jurisdiccional de la Constituci&oacute;n mexicana</i> (1956). Desde entonces su actividad ha sido incesante. El mismo a&ntilde;o de su recepci&oacute;n profesional public&oacute; un ensayo sobre Calamandrei ("Las aportaciones de Piero Calamandrei al derecho procesal constitucional", en la <i>Revista de la Facultad de Derecho de M&eacute;xico</i>, octubre&#45;diciembre, 1956), al que siguieron otros estudios: "Algunos problemas que plantea el amparo contra leyes" (1960), "Estructuraci&oacute;n del proceso agrario" (1961), "La eficacia de las resoluciones de jurisdicci&oacute;n voluntaria en el derecho mexicano" (1962), "Mandato de seguridad y juicio de amparo" (1963), "Breves reflexiones sobre la reglamentaci&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n voluntaria en el C&oacute;digo de Procedimientos Civiles para el Distrito y Territorios Federales" en colaboraci&oacute;n con Niceto Alcal&aacute; Zamora (1963), y "Lineamientos fundamentales del proceso social agrario en el derecho mexicano" (1963). En 1963 tambi&eacute;n dio a la imprenta una monograf&iacute;a titulada <i>Panorama del derecho mexicano. S&iacute;ntesis del derecho de amparo</i>, que fue recibida con muy entusiastas comentarios. Antes, hab&iacute;a traducido de Piero Calamandrei, <i>Proceso y democracia</i> (1960), y de Mauro Cappelletti, <i>La jurisdicci&oacute;n constitucional de la libertad</i> (1961).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa fruct&iacute;fera producci&oacute;n habr&iacute;a sido sobresaliente para quien s&oacute;lo se dedicara a la investigaci&oacute;n; pero el joven profesor Fix&#45;Zamudio cumpl&iacute;a asimismo con otras responsabilidades. Siendo todav&iacute;a estudiante, en 1945 se hab&iacute;a incorporado como auxiliar de la Secretar&iacute;a de Acuerdos de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia; en 1956 asumi&oacute; las funciones de secretario en un Juzgado de Distrito y meses despu&eacute;s desempe&ntilde;&oacute; ese cargo en un Tribunal Colegiado. Entre 1958 y 1964, periodo en el cual tuvo una intensa actividad doctrinaria, fue secretario de Estudio y Cuenta adscrito al Pleno de la Suprema Corte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1964 apareci&oacute; su primer libro: <i>El juicio de amparo</i>. La obra mereci&oacute;, de inmediato, un amplio reconocimiento. Por las profundas ra&iacute;ces de esta instituci&oacute;n en el derecho positivo mexicano, la doctrina especializada era muy amplia. Innovar en un territorio tan visitado resultaba una empresa comprometida; pero el conjunto de ensayos que integran el volumen ofreci&oacute; aportaciones originales que renovaron los conocimientos sobre la materia. El esfuerzo de a&ntilde;os de trabajo, que culmin&oacute; con esa obra, le vali&oacute; para recibir, en 1963, el Premio de la Academia de la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica (hoy Academia Mexicana de Ciencias) conferido por primera vez a un cient&iacute;fico social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presentaci&oacute;n de <i>El juicio de amparo</i> correspondi&oacute; al eminente jurista Antonio Mart&iacute;nez B&aacute;ez. "El lector, dec&iacute;a don Antonio, tiene en sus manos un volumen de excepcional valor"; m&aacute;s adelante abundaba en cuanto a la obra y a la personalidad de su autor: "Fix&#45;Zamudio ha sometido al juicio de amparo a un an&aacute;lisis t&eacute;cnico y sistem&aacute;tico, con base en la disciplina cient&iacute;fica del derecho procesal &#91;lo que le permite&#93; lograr con &eacute;xito la clasificaci&oacute;n ordenada, clara y sencilla de los distintos y complicados temas". Luego el prologuista subrayaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cualidad muy digna de ser destacada y que tiene el autor de la presente colecci&oacute;n tan valiosa, es la postura moral de sencillez humana y de probidad cient&iacute;fica, que lo aleja de aquella soberbia que tan com&uacute;nmente padecen muchos de nuestros juristas, al no admitir la m&aacute;s leve rectificaci&oacute;n a las opiniones emitidas como abogados, como profesores o como magistrados.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No pod&iacute;a estar mejor caracterizada la personalidad de quien habr&iacute;a de convertirse en un maestro de muchas generaciones. El perfil del entonces joven profesor Fix&#45;Zamudio, se ha mantenido a lo largo de una vida fruct&iacute;fera; la inteligencia y la sapiencia del jurista excepcional, y los numerosos reconocimientos de que ha sido objeto, no han mellado su natural sencillez, su jovial talante, su esencia generosa y afable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de esa obra, y luego de recibido el premio de la Academia, el profesor Fix&#45;Zamudio se enfrent&oacute; a una disyuntiva vital: seguir la carrera acad&eacute;mica o continuar la carrera judicial. Advirti&oacute; que cada una de esas actividades demandaba toda su energ&iacute;a y entrega. La judicatura le ofrec&iacute;a un porvenir de triunfos inequ&iacute;vocos. Ser ministro de la Suprema Corte estaba a su alcance, como se pudo corroborar en los a&ntilde;os subsiguientes cuando declin&oacute;, en diversas ocasiones, el nombramiento que se le ofrec&iacute;a. La academia, por otra parte, distaba entonces de los est&iacute;mulos que hoy presenta. Los ingresos eran exiguos; los recursos para trabajar, escasos; el reconocimiento social, parco. Era una opci&oacute;n dif&iacute;cil, sobre todo para quien adem&aacute;s ten&iacute;a la responsabilidad de una familia que comenzaba a crecer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la trascendencia que la elecci&oacute;n significaba para su familia, fue crucial el apoyo que recibi&oacute; de su esposa, cuya memoria veneramos todos quienes la conocimos. Muchas generaciones de abogados tenemos una deuda de gratitud con do&ntilde;a Mar&iacute;a Cristina Fierro, porque la firme solidaridad que ofreci&oacute; a su marido lo alent&oacute; a dar un paso decisivo: el de trocar las seguridades que le ofrec&iacute;a la judicatura, por la azarosa vida universitaria. El maestro lo expres&oacute; de manera sentida y elocuente en la dedicatoria de su obra <i>La protecci&oacute;n procesal de los derechos humanos ante las jurisdicciones nacionales</i> (Madrid, 1982): "A Mar&iacute;a Cristina, por su aliento en los momentos dif&iacute;ciles de mi vida acad&eacute;mica".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomada la decisi&oacute;n, en 1964 dej&oacute; la Corte y se incorpor&oacute;, como investigador de tiempo completo, al Instituto de Derecho Comparado que pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, ya bajo su direcci&oacute;n, se convertir&iacute;a en Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Ese mismo a&ntilde;o formaliz&oacute; tambi&eacute;n su actividad docente, sostenida a lo largo de varios lustros, en la Facultad de Derecho de la misma Universidad. Desde entonces, en el aula y en el cub&iacute;culo ha podido servir a la justicia. Lo ha hecho de muy diversos modos: preparando abogados; examinando las normas vigentes y proponiendo reformas; ampliando el horizonte de la investigaci&oacute;n, facilitando a los dem&aacute;s estudiosos mexicanos el conocimiento de otros sistemas jur&iacute;dicos; orientando, con sus trabajos y opiniones, el sentido de numerosas soluciones para problemas jur&iacute;dicos e institucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entonces ac&aacute;, el maestro ha publicado en M&eacute;xico m&aacute;s de una veintena de libros y cerca de dos centenares de ensayos en revistas especializadas o en libros colectivos, y casi un centenar de estudios en otros dieciocho pa&iacute;ses, aparecidos en alem&aacute;n, espa&ntilde;ol, ingl&eacute;s, italiano, franc&eacute;s, japon&eacute;s y portugu&eacute;s. Su voz y sus razones han sido escuchadas en muy numerosos foros profesionales, acad&eacute;micos y judiciales de quince pa&iacute;ses. En sus publicaciones, lecciones acad&eacute;micas, congresos y conferencias, el maestro ha abordado temas concernidos con el derecho procesal y el constitucional, los derechos humanos, la justicia constitucional y administrativa, y la metodolog&iacute;a y la ense&ntilde;anza del derecho. Su entrega al estudio ha sido absoluta, compartiendo su actividad en la Universidad con la realizada en el Colegio Nacional y, durante una etapa de su intensa vida, con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que presidi&oacute;, y como miembro de la Subcomisi&oacute;n de Promoci&oacute;n y Protecci&oacute;n de Derechos Humanos de la ONU.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro Fix&#45;Zamudio es un universitario por antonomasia. Bajo su direcci&oacute;n el Instituto de Derecho Comparado se transform&oacute; en Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, del que ahora es investigador em&eacute;rito. Puede decirse, sin hip&eacute;rbole, que es el creador del moderno Instituto, pues fue durante su inolvidable gesti&oacute;n, de doce fruct&iacute;feros a&ntilde;os, que se ampli&oacute; la planta acad&eacute;mica, se fortaleci&oacute; la actividad editorial, se abrieron las puertas del Instituto a la primera generaci&oacute;n de becarios (entre quienes tuve el privilegio de formar parte), y se apoy&oacute; la formaci&oacute;n de investigadores en el extranjero. Luego, como miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad, el maestro fue un vigoroso defensor de la integridad institucional y de sus libertades acad&eacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes promueven tesis en torno a la justicia rara vez se apartan de la visi&oacute;n que nutre su propia experiencia. Unos piensan desde la perspectiva del Estado, y conciben a la justicia como una forma racional de estructurar y ejercer el poder; otros lo hacen desde el horizonte de una posici&oacute;n pol&iacute;tica o de una convicci&oacute;n ideol&oacute;gica; unos m&aacute;s elaboran sus propuestas a partir de responsabilidades profesionales, ya como postulantes de la abogac&iacute;a, ya como juzgadores, ya como docentes. Todas esas circunstancias son relevantes, y todas las elaboraciones que de ellas derivan pueden ser valiosas. Pero hay una posici&oacute;n menos frecuente, sin duda m&aacute;s completa, que es la del jurisconsulto, situado al margen de los intereses, afinidades o compromisos que matizan la concepci&oacute;n del derecho. Es el caso de H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hombres como H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio se convierten en claves de su tiempo. Una sociedad necesita de paradigmas cercanos, tangibles, dialogantes. Adem&aacute;s de las lecciones de la historia, que nos traen las voces vivas de los hombres de ayer, requerimos de quienes hoy nos hablen de los problemas presentes. Es cierto que el maestro Fix&#45;Zamudio suele dirigirse a quienes entienden su mensaje de conocedor de la ciencia jur&iacute;dica; pero a&uacute;n quien no est&aacute; familiarizado con esa disciplina, sabe ver en &eacute;l, al due&ntilde;o de una vocaci&oacute;n al servicio de una convicci&oacute;n. El maestro no fue al derecho para procurar hallazgos que lo caracterizaran como un gran t&eacute;cnico &#151;mero jurisperito&#151; sino para resolver los problemas de fondo que lo preocupan: c&oacute;mo tener una mejor justicia, tarea del magno jurisconsulto. Su actividad se ha orientado hacia dos grandes vertientes: una ha consistido en abrir el camino a nuevos investigadores, en lo cual ha aplicado su suave capacidad suasoria, su generoso patrocinio moral, su insuperable cultura jur&iacute;dica, su propia curiosidad cient&iacute;fica. La otra vertiente ha sido su trabajo personal encaminado hacia los grandes problemas del derecho p&uacute;blico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inspiradas por &eacute;l, han tenido lugar numerosas innovaciones constitucionales y legislativas. Conoce las necesidades de la sociedad y las posibilidades de las instituciones. Esa es la clave para impulsar reformas viables. Cuando se emprende un cambio son muchas las consideraciones que deben hacerse: qu&eacute; tan lejos se quiere llegar; qu&eacute; tan r&aacute;pido se quiere avanzar; qu&eacute; elementos de apoyo existen; qu&eacute; obst&aacute;culos de resistencia se atraviesan; qu&eacute; medidas complementarias se requieren; qu&eacute; acciones sucesivas se emprender&aacute;n; qu&eacute; se compondr&aacute; y qu&eacute; no convendr&aacute;, porque todo cambio tiene efectos favorables y adversos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una mente como la del maestro Fix sabe cu&aacute;les son los l&iacute;mites de lo posible. Por eso su palabra ha sido capital en el alumbramiento de muchas reformas que han tocado cap&iacute;tulos centrales de la justicia mexicana. Ciencia y prudencia son un binomio de virtudes que H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio posee y cultiva en igual proporci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus ense&ntilde;anzas han sido valios&iacute;simas. Figura, en Am&eacute;rica Latina, entre los introductores del <i>ombudsman</i>. No se limit&oacute;, en el orden doctrinario y en el pr&aacute;ctico, a postular la defensa de los derechos humanos; fue m&aacute;s all&aacute;, y en todos los foros posibles &#151;acad&eacute;micos y profesionales&#151; plante&oacute; la urgencia de instituir la defensa de esos derechos mediante un organismo eficaz, aut&oacute;nomo, responsable. Su iniciativa tuvo &eacute;xito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conozco la natural modestia del maestro Fix. Es la que caracteriza a los hombres cuya grandeza interior los hace invulnerables a la lisonja. Lo que H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio simboliza es algo que todos, abogados o no, tenemos como preocupaci&oacute;n central: la justicia como prioridad vital. Se ha dicho que el ejercicio de la libertad propia termina all&iacute; donde comienza la ajena. Ese equilibrio no queda sujeto a la discreci&oacute;n de cada quien; es tarea del derecho establecerlo y es funci&oacute;n del jurisconsulto decir c&oacute;mo. Esto es para lo que ha trabajado el maestro Fix&#45;Zamudio. De ello dan cuenta sus abundantes, documentadas, di&aacute;fanas publicaciones; sus conferencias ilustrativas, amenas, siempre bien dichas; sus lecciones docentes, orientadoras, jugosas, accesibles; su charla afable, c&aacute;lida, sabrosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y si ese es su decir, no menor es su hacer. Como universitario magno; como juzgador en el fuero internacional; como consejero escrupuloso; como ser humano y ser familiar, H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio practica cuando predica. El jurista al que honramos es tambi&eacute;n un hombre interesado en la historia y en la filosof&iacute;a, y abierto a las vivencias del arte, en particular de la m&uacute;sica, de la literatura y de la cinematograf&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra del maestro Fix&#45;Zamudio tiene caracter&iacute;sticas inconfundibles que le han hecho merecedor de los m&aacute;s elevados reconocimientos en el pa&iacute;s. Entre ellos, su incorporaci&oacute;n como correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, y haber sido galardonado con m&uacute;ltiples premios, como la Medalla Belisario Dom&iacute;nguez, que constituye el m&aacute;s alto reconocimiento al m&eacute;rito civil que se confiere en el pa&iacute;s a un mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un homenaje a H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, hablar de &eacute;l sin mencionar a su familia, ser&iacute;a mutilar una parte de su propio ser. H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio es, como hombre de s&oacute;lida formaci&oacute;n moral, un creyente y practicante de las virtudes familiares. Comparti&oacute; una vida de hermosa ejemplaridad con nuestra inolvidable do&ntilde;a Mar&iacute;a Cristina, y lo hace ahora con sus hijos Mar&iacute;a Cristina, Imelda y V&iacute;ctor, H&eacute;ctor y Jacqueline, y Carlos; con sus nietos Fabi&aacute;n, Valentina, Markel, Verena y H&eacute;ctor Daniel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada integrante de la familia Fix&#45;Fierro tiene su personalidad, pero todas las personalidades se integran en una armoniosa y din&aacute;mica vida de creatividad, energ&iacute;a y alegr&iacute;a. De esa familia nuestro homenajeado obtiene comprensi&oacute;n, est&iacute;mulo, aliento; y a esa familia &eacute;l reintegra, a trueque de largas horas de aislamiento para estudiar, toda la emoci&oacute;n afectiva de un hombre de intensa sensibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los dif&iacute;ciles tiempos de M&eacute;xico, H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio es un faro de reciedumbre moral. Es el maestro que nos da aliento y confianza. No ejerce una sabidur&iacute;a especulativa para su lucimiento, sino un conocimiento de la ciencia jur&iacute;dica que se finca en su comprensi&oacute;n del ser humano y de la sociedad. Su fecunda vida es un ejemplo luminoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Palabras con motivo de la presentaci&oacute;n de la obra <i>La ciencia del derecho procesal constitucional</i>, en honor al doctor H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, el 4 de septiembre de 2008.</font></p>      ]]></body>
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