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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Palabras del doctor e investigador emérito en el Instituto de Investigaciones Jurídicas, Héctor Fix-Zamudio, en nombre de quienes cumplieron cincuenta años al servicio de la Universidad Nacional Autónoma de México en la ceremonia del Día del Maestro el 15 de mayo de 2007]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Palabras del doctor e investigador em&eacute;rito en el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, en nombre de quienes cumplieron cincuenta a&ntilde;os al servicio de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico en la ceremonia del D&iacute;a del Maestro el 15 de mayo de 2007</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Doctor Juan Ram&oacute;n de la Fuente,    <br> 	Rector de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico;    <br> 	Autoridades universitarias;    <br> 	Colegas;    <br> 	Amigos todos:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me han dado la grata pero dif&iacute;cil encomienda de pronunciar algunas palabras con motivo de esta ceremonia del D&iacute;a del Maestro, en la cual se entregan diplomas y medallas como reconocimiento a los profesores e investigadores que han cumplido medio siglo de colaborar en las labores acad&eacute;micas de esta Universidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los que hemos sobrevivido hasta llegar a este momento, tenemos recuerdos de acontecimientos muy placenteros en nuestras actividades acad&eacute;micas, pero tambi&eacute;n de otros momentos angustiosos que hemos compartido en este prolongado periodo, ya que nuestra Universidad es el reflejo de las impresionantes transformaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, culturales y sociales de nuestro pa&iacute;s, las que se han acelerado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, o al menos nos han parecido muy r&aacute;pidas, conforme avanza nuestra edad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos disfrutado algunos acontecimientos que han enriquecido nuestra Universidad, y para no recordar sino algunos, podemos citar el arribo de los intelectuales espa&ntilde;oles, que se vieron en la necesidad de abandonar su pa&iacute;s con motivo de la sangrienta guerra civil que dividi&oacute; a la sociedad espa&ntilde;ola, ya que conjuntamente con los mexicanos, fortalecieron nuestra Universidad en muy diversas materias y especialidades. Tambi&eacute;n podemos citar, bastantes a&ntilde;os despu&eacute;s, la conmemoraci&oacute;n del cincuentenario de la autonom&iacute;a universitaria, por medio de numerosos actos culturales y publicaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n hemos pasado por periodos de angustia, entre ellos en 1966, la renuncia forzada y vejatoria de uno de los m&aacute;s eminentes rectores que ha tenido esta Universidad, el doctor Ignacio Ch&aacute;vez, y que fue el pre&aacute;mbulo de los tr&aacute;gicos acontecimientos de 1968 que vivimos todos y compartimos en la lucha por preservar nuestra autonom&iacute;a bajo la prudente direcci&oacute;n de nuestro digno rector, el ingeniero Javier Barros Sierra, contra sectores pol&iacute;ticos y el gobierno federal. Al respecto, recuerdo la marcha silenciosa, encabezada por el rector, de un sector importante de alumnos y del personal acad&eacute;mico, y en la cual se pudo controlar, confieso que con ciertas dificultades, el comprensible arrojo de los j&oacute;venes, para evitar un enfrentamiento como desafortunadamente ocurri&oacute; al poco tiempo en Tlaltelolco, con resultados muy dolorosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Perm&iacute;tanme hacer referencia tambi&eacute;n a la paralizaci&oacute;n de las actividades de nuestra casa de estudios durante los tres meses finales de 1972, con motivo de las inquietudes laborales del personal administrativo. Esa paralizaci&oacute;n me afect&oacute; de manera directa, ya que el Consejo Universitario me design&oacute;, en mi car&aacute;cter de director del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, y conjuntamente con el profesor V&iacute;ctor Flores Olea, entonces director de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, como representante de nuestra Universidad para intervenir en las negociaciones, que fueron prolongadas y en ocasiones enconadas. En esa oportunidad me percat&eacute; de la necesidad de crear nuevas condiciones de trabajo, lo que no fue sencillo, ya que para entonces nuestra casa de estudios ten&iacute;a varios miles de trabajadores administrativos a su servicio. En cambio, cuando me inscrib&iacute; en la Escuela Nacional Preparatoria, en el lejano 1940, auxiliaban en las labores administrativas algunas decenas de empleados, la mayor&iacute;a de ellos del sexo femenino, que conoc&iacute;amos personalmente y tambi&eacute;n ellos a los alumnos y acad&eacute;micos. Dichos trabajadores se identificaban plenamente con la Universidad, pero cuando el personal administrativo empez&oacute; a crecer aceleradamente, en proporci&oacute;n al n&uacute;mero de alumnos y del personal acad&eacute;mico, muchos de sus miembros dejaron de considerarse como parte de la comunidad universitaria, para ver a nuestra casa de estudios s&oacute;lo como un empleador al que se pueden exigir mejores condiciones de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue dif&iacute;cil explicar a sus l&iacute;deres que la Universidad no era una empresa mercantil, porque sus ingresos depend&iacute;an en gran medida del subsidio del Gobierno Federal, que no se puede alterar a voluntad. Con el auxilio de la Direcci&oacute;n de Personal, los negociadores tuvimos que encontrar nuevos instrumentos para dar soluci&oacute;n a un problema muy complejo, y as&iacute; encauzar a las incipientes asociaciones laborales y al sindicalismo universitario. El conflicto termin&oacute; al inicio de la gesti&oacute;n como rector del doctor Guillermo Sober&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la inestabilidad en las relaciones laborales universitarias concluy&oacute; definitivamente con las reformas al art&iacute;culo 3o. de la Constituci&oacute;n federal, publicadas el 6 de junio de 1980. Con la adici&oacute;n del p&aacute;rrafo VII se consagr&oacute; constitucionalmente la autonom&iacute;a de las universidades p&uacute;blicas, a las que se otorg&oacute; la responsabilidad de gobernarse a s&iacute; mismas, con los fines de educar, investigar y difundir la cultura, <i>respetando la libertad de c&aacute;tedra y de investigaci&oacute;n,</i> lo que constituy&oacute; un adelanto considerable. Desafortunadamente, las relaciones de las universidades aut&oacute;nomas con sus trabajadores fueron consideradas como trabajo especial e incorporadas al r&eacute;gimen de la Ley Federal del Trabajo, en lugar de situarlas, con sus peculiaridades, en el apartado B del art&iacute;culo 123 de la carta federal, que se refiere al r&eacute;gimen laboral de los organismos p&uacute;blicos, como lo son indudablemente las universidades p&uacute;blicas aut&oacute;nomas. Por otra parte, y de manera contradictoria, pero correcta, el personal universitario, acad&eacute;mico y administrativo, se mantuvo afiliado al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estoy seguro que quienes reciben en esta ocasi&oacute;n este honroso reconocimiento coincidir&aacute;n conmigo en que el m&aacute;s dram&aacute;tico acontecimiento reciente que hemos padecido fue la m&aacute;s prolongada paralizaci&oacute;n de labores que ha sufrido nuestra Universidad, que dur&oacute; nueve meses entre 1999 y 2000. El paro se debi&oacute; a la acci&oacute;n injustificada de un grupo de mercenarios disfrazados de estudiantes universitarios, alentados por un partido pol&iacute;tico, de cuyo nombre no quisiera acordarme, para recordar a Cervantes, y al cual el conflicto se le fue finalmente de las manos. Haber impedido durante tanto tiempo el desarrollo normal de la ense&ntilde;anza y de la investigaci&oacute;n ocasion&oacute; da&ntilde;os econ&oacute;micos a la Universidad, pero tambi&eacute;n acad&eacute;micos, que fueron los m&aacute;s graves, ya que, adem&aacute;s de los cursos, se impidi&oacute; la celebraci&oacute;n de ex&aacute;menes profesionales y de grado, la redacci&oacute;n de las tesis respectivas y, particularmente, el desarrollo y conclusi&oacute;n de importantes proyectos de investigaci&oacute;n, muchos de ellos en colaboraci&oacute;n con el extranjero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se adujo un pretexto irrazonable y contradictorio como causa del conflicto, ya que se alegaba que el rector Barn&eacute;s hab&iacute;a impuesto un reglamento por el cual se cobrar&iacute;an cuotas econ&oacute;micas a los alumnos, en contravenci&oacute;n al art&iacute;culo tercero constitucional. Adem&aacute;s de que esa interpretaci&oacute;n es incorrecta, dichas cuotas ten&iacute;an finalmente car&aacute;cter voluntario y por ello no causaban agravio a los estudiantes. Sin embargo, esta no fue la primera ocasi&oacute;n en la cual se han utilizado argumentos inconsistentes e inclusive hasta rid&iacute;culos por parte de agrupaciones pol&iacute;ticas externas para paralizar nuestra Universidad, y lo que es m&aacute;s grave, para defender supuestamente la autonom&iacute;a universitaria, cuando han sido ellos quienes la han violado de manera reiterada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para poner fin a esta tragedia, no obstante las prolongadas e infructuosas negociaciones de las autoridades universitarias con los paristas, no hubo otro remedio que acudir al auxilio de la fuerza p&uacute;blica. Al asumir el cargo, nuestro rector, el doctor Juan Ram&oacute;n de la Fuente, tuvo que lograr que durante todos estos a&ntilde;os de su rectorado se apaciguaran los &aacute;nimos y fuera posible no s&oacute;lo recuperar el tiempo perdido, sino avanzar significativamente en materia acad&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en nuestros largos a&ntilde;os de servicio nos hemos afligido con estas intervenciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico, m&aacute;s nos hemos alegrado con su superaci&oacute;n, ya que no obstante estos ataques injustificados, hemos visto a nuestra Universidad salir airosa, con un gran esfuerzo de los estudiantes y del personal acad&eacute;mico, y con el apoyo de numerosos trabajadores administrativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi experiencia me ha convencido de que la libertad acad&eacute;mica de que gozamos en nuestra Universidad, gracias a la legislaci&oacute;n que nosotros mismos hemos adoptado, nos permite superarnos no s&oacute;lo en nuestras actividades profesionales, sino tambi&eacute;n en nuestra vida personal. Lo digo porque, si bien estudi&eacute; en la Universidad, mi prop&oacute;sito era el de dedicarme a la carrera judicial, ya que desde estudiante me form&eacute; en el Poder Judicial Federal y desempe&ntilde;&eacute; ah&iacute; varios cargos profesionales. Sin embargo, conocer al ilustre maestro universitario de la migraci&oacute;n espa&ntilde;ola republicana, Niceto Alcal&aacute; Zamora y Castillo, me condujo a la investigaci&oacute;n, y estoy seguro que para mis colegas que ahora me acompa&ntilde;an tambi&eacute;n fue determinante en su momento la orientaci&oacute;n de sus profesores para incorporarse a la vida acad&eacute;mica. En lo personal, una vez que me compenetr&eacute; de las actividades acad&eacute;micas, ya no me fue posible abandonarlas, a pesar de algunas tentadoras ofertas para que lo hiciera. Cuando uno ha dedicado tantos a&ntilde;os a la vida acad&eacute;mica, resulta muy dif&iacute;cil, por no decir imposible, abandonarla, sin sufrir un verdadero desgarramiento intelectual y emocional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esta fidelidad universitaria no s&oacute;lo es individual, sino que comprende tambi&eacute;n a nuestras familias, porque ellas nos han acompa&ntilde;ado, y nos acompa&ntilde;an todos los d&iacute;as, con su apoyo, comprensi&oacute;n y afecto. Por ello nuestros familiares, algunos de los cuales est&aacute;n aqu&iacute; presentes, son parte de esta conmemoraci&oacute;n, lo mismo que los seres queridos que ya hicieron el viaje definitivo, pero que espiritualmente est&aacute;n presentes en nuestras vidas y en nuestros recuerdos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero concluir con un homenaje personal a nuestra Ley Org&aacute;nica de 1945, aunque espero que mis colegas y amigos compartan mis sentimientos. Los cincuenta a&ntilde;os de labores acad&eacute;micas que ahora celebramos han transcurrido bajo su imperio. Es una ley tan sabia y flexible, que ha permitido transformaciones esenciales al interior de la Universidad. Con apoyo en ese ordenamiento se form&oacute; el Colegio de Ciencias y Humanidades y se crearon las escuelas, varias de ellas ahora facultades de estudios profesionales, algunas fuera del Distrito Federal. En consonancia con su car&aacute;cter nacional, la Universidad ha podido descentralizarse mediante el establecimiento de centros de estudios e investigaci&oacute;n en varias partes del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pocos ordenamientos jur&iacute;dicos de nuestro pa&iacute;s han conservado su vigencia durante tanto tiempo, y a la vez han pedido encauzar transformaciones tan din&aacute;micas. Estoy seguro que al amparo de la Ley Org&aacute;nica de 1945, la Universidad podr&aacute; enfrentar y resolver los cambios que exige un mundo en proceso de globalizaci&oacute;n acelerada en muchos campos, pero tambi&eacute;n en el de la ciencia y el de la cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas gracias.</font></p>      ]]></body>
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