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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Bibliograf&iacute;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sa&iacute;d Ram&iacute;rez, Alberto, <i>Los alegatos</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ovalle Favela*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Oxford University Press, 2004, XIV&#45;236 pp.</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al comentar los preceptos que regulaban el escrito de alegatos en el C&oacute;digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Chihuahua de 1941, don Niceto Alcal&aacute;&#45;Zamora y Castillo afirmaba que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos dos borrosos art&iacute;culos apenas si permiten darse cuenta de la extraordinaria importancia que los <i>alegatos</i> deber&iacute;an tener, pero que no lo gran en la pr&aacute;ctica mexicana, con grave detrimento de la abogac&iacute;a, cuya actividad culmina en ellos, en igual o mayor medida que en los escritos pol&eacute;micos de la <i>fase expositiva</i> y que en la conducci&oacute;n de la prueba a lo largo de la <i>fase demostrativa.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gran procesalista espa&ntilde;ol no dejaba de manifestar su abierta preferencia por el procedimiento oral y su gran escepticismo frente al procedimiento escrito: "el procedimiento escrito, del que muchos abogados se sienten obstinadamente solidarios, empeque&ntilde;ece y obscurece la funci&oacute;n del abogado, de la misma manera que la engrandece y abrillanta el efectivamente oral".<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que Alberto Sa&iacute;d ha escrito sobre el tema de <i>Los alegatos,</i> tiene indiscutiblemente el m&eacute;rito de plantear, con gran precisi&oacute;n y rigor, la enorme relevancia que dicho acto procesal deber&iacute;a tener para el ejercicio profesional de la abogac&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lamentablemente, como es sabido, dentro de la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica de nuestro pa&iacute;s se suele dar muy poca importancia a los alegatos. La prueba m&aacute;s evidente de esa falta de relevancia de &eacute;stos, la da el C&oacute;digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, que no prev&eacute; una oportunidad razonable para expresar alegatos. Su art&iacute;culo 393 se&ntilde;al a que, una vez concluida la pr&aacute;ctica de las pruebas, el tribunal dispondr&aacute; que las partes aleguen, cada una en un plazo de veinticinco minutos en forma sucesiva; pero el art&iacute;culo 394 proh&iacute;be dictar los alegatos a la hora de la diligencia, por lo que de su posible contenido no queda ninguna constancia, como no sea la frase vac&iacute;a "y las partes alegaron lo que a su derecho convino", que asientan rutinariamente las secretarias mecan&oacute;grafas en el acta de la audiencia. El resultado es que carece de todo sentido expresar alegatos verbales que no va a conocer quien formule el proyecto de sentencia ni quien apruebe tal proyecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo art&iacute;culo 394 establece que las partes pueden presentar sus conclusiones por escrito, pero no otorga una oportunidad razonable para hacerlo. La &uacute;nica oportunidad en que podr&iacute;an presentarse las conclusiones es en la misma audiencia de pruebas y alegatos, pero redactar alegatos sobre pruebas que todav&iacute;a no se han practicado supondr&iacute;a un ejercicio de astrolog&iacute;a de muy dudosos resultados. De modo que en el C&oacute;digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal no existe una oportunidad razonable, ni verbal ni escrita, para expresar alegatos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta falta de una oportunidad razonable para alegar, puede compensarse con la pr&aacute;ctica de expresar argumentos verbalmente ante el juzgador, que suele llamarse com&uacute;nmente como "alegato de oreja". Es una pr&aacute;ctica muy interesante que sin duda puede permitir a los abogados poner de manifiesto los argumentos jur&iacute;dicos fundamentales y las pruebas m&aacute;s relevantes ante quien debe dictar la sentencia. Sin embargo, es una pr&aacute;ctica que queda sujeta al arbitrio del juzgador, quien puede escuchar o negar se a hacerlo a los abogados de las partes, y a&uacute;n si acepta escuchar los argumentos, tambi&eacute;n queda a su arbitrio atenderlos o no en la sentencia que deber&aacute; dictar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio que ofrece el excelente libro de Alberto Sa&iacute;d es muy amplio y sistem&aacute;tico. En el primer cap&iacute;tulo el autor aborda la definici&oacute;n y la ubicaci&oacute;n del tema tanto en el campo ling&uuml;&iacute;stico, como en el t&eacute;cnico jur&iacute;dico, en la filosof&iacute;a del derecho y dentro de la ciencia procesal. Merece destacarse el enfoque a las t&eacute;cnicas de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, que son fundamentales en todo el desarrollo del proceso, pero sobre todo en los alegatos y en la sentencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 2 contiene un an&aacute;lisis muy detallado y sistem&aacute;tico de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de los alegatos, a partir del enjuiciamiento civil espa&ntilde;ol, con base en el Fuero Juzgo, la Siete Partidas, la Nov&iacute;sima Recopilaci&oacute;n, la Instrucci&oacute;n del Marqu&eacute;s de Gerona y la Ley de Enjuiciamiento Civil espa&ntilde;ola de 1855, as&iacute; como la de 1881.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3, el autor proporciona un amplio panorama de los alegatos en el enjuiciamiento federal mexicano, que incluye los procesos constitucional, Fiscal, mercantil, laboral y penal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 4 se dedica al estudio de los alegatos en el proceso civil, tanto en la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica como en la regulaci&oacute;n vigente. En el cap&iacute;tulo 5, Sa&iacute;d examina este tema en la Ley de Enjuiciamiento Civil espa&ntilde;ola del 2000, que abrog&oacute; a la de 1881, en el proyecto del C&oacute;digo Procesal Modelo para Iberoam&eacute;rica y en el proyecto de normas transnacionales del proceso civil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, sin duda, el cap&iacute;tulo que ofrece una mayor riqueza conceptual y filos&oacute;fica es el 6, en el que podemos afirmar que el autor hace un estudio filos&oacute;fico, &eacute;tico y literario de este acto procesal fundamental. En este cap&iacute;tulo encuentran su manifestaci&oacute;n concreta las ideas que el autor expresa inicialmente sobre la relaci&oacute;n de los alegatos con la filosof&iacute;a del derecho, y particularmente con la teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, de la ret&oacute;rica, cuyo objeto de estudio est&aacute; constituido por una serie de t&eacute;cnicas discursivas que buscan la adhesi&oacute;n de esp&iacute;ritus a las tesis que se les presentan para su asentamiento, tal como la define Perelman, y con la dial&eacute;ctica, que para Arist&oacute;teles era un m&eacute;todo de discusi&oacute;n, y que en el pro ce so es un m&eacute;t odo de debate de afirmaci&oacute;n de hecho, de pretensiones y de razonamientos jur&iacute;dicos generalmente contrapuestos o, al menos, divergentes, que formulan las partes ante el juzgador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra que aqu&iacute; comen tamos es un an&aacute;lisis muy completo y sistem&aacute;tico del tema de los alegatos. Sin embargo, pensamos que el autor podr&iacute;a analizar en una futura edici&oacute;n este tema desde el punto de vista de la garant&iacute;a de audiencia que prev&eacute; el art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n y, sobre todo, de las formalidades esenciales del procedimiento, tomando como punto de partida la tesis de jurisprudencia del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n en la que se sostiene que las formalidades esenciales del procedimiento que exige el p&aacute;rrafo segundo del art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica para que se respete la garant&iacute;a de audiencia:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son las que resultan necesarias para garantizar la defensa adecuada antes del acto de privaci&oacute;n y que, de manera gen&eacute;rica, se traducen en los siguientes requisitos: <i>1)</i> La notificaci&oacute;n del inicio del procedimiento y sus consecuencias; <i>2)</i> La oportunidad de ofrecer y desahogar pruebas en que se finque la defensa; <i>3)</i> La oportunidad de alegar; <i>4)</i> El dictado de una resoluci&oacute;n que dirima las cuestiones debatidas.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con esta tesis de jurisprudencia, los alegatos constituyen una de las formalidades esenciales del procedimiento, por lo que las leyes procesales que no prevean una oportunidad razonable para expresarlos o los juzgadores que no la otorguen, violan la garant&iacute;a de audiencia que establece el p&aacute;rrafo segundo del art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, perm&iacute;taseme decir que no comparto el optimismo por los alegatos verbales ni el escepticismo por los alegatos escritos, que sosten&iacute;a don Niceto Alcal&aacute; Zamora y Castilla. En nuestros pa&iacute;ses, vinculados a la tradici&oacute;n romano&#45;germ&aacute;nica y particularmente al sector latino de esa tradici&oacute;n, la expresi&oacute;n oral de los alegatos se ha prestado a numerosos abusos y a pr&aacute;cticas que han desvirtuado su funci&oacute;n jur&iacute;dica en el proceso. De la cr&iacute;tica a estos abusos se han nutrido muchos de los comentarios expresados por Piero Calamandrei en su libro <i>Elogio de los jueces, escrito por un abogado,</i> en el que reiteradamente invoca la necesidad de la claridad y la brevedad en los alegatos orales. Son muchos y muy valiosos los comentarios que expresa el gran procesalista italiano. Me limito a citar el siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquel d&iacute;a en la audiencia estuve elocuent&iacute;simo; me d&iacute; cuenta de la satisfacci&oacute;n afectuosa que se reflej&oacute; en las caras de los magistrados cuando, al final de mi discurso, me sent&eacute;. Casi me parece que fue tanta la simpat&iacute;a con que me saludaban que, por un milagro de amor, sus brazos envueltos en las mangas de la toga se alargaron algunos metros para llegar desde sus sillones hasta m&iacute; y acariciarme.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto ocurri&oacute;, si mal no recuerdo, aqu&eacute;l d&iacute;a en que me levant&eacute; para decir: "renuncio al uso de la palabra".<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevante funci&oacute;n de los alegatos no depende de la forma &#151;oral o escrita&#151; como se expresen, sino del adecuado cuidado, claridad y precisi&oacute;n con que se preparen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, resulta muy interesante el an&aacute;lisis que hace el autor de los alegatos medi&aacute;ticos. En nuestro pa&iacute;s los medios de comunicaci&oacute;n han dejado de ser testigos objetivos y veraces de los hechos, para convertirse en verdaderos agentes de Ministerio P&uacute;blico, jueces e inquisidores que no relatan hechos si no que emiten condenas, sin previo juicio. Los medios de comunicaci&oacute;n no proporcionan informaci&oacute;n, sino que la editan. Producto de esta actividad inquisidora son los llamados alegatos medi&aacute;ticos, a trav&eacute;s de los cuates los medios de comunicaci&oacute;n se anticipan a las tareas que corresponden a los jueces y, sin necesidad de pruebas, emiten sus propias sentencias irrevocables e inapelables. Esta actividad de los medios constituye, adem&aacute;s de una usurpaci&oacute;n de las funciones de los jueces, un atentado en contra de la independencia judicial, pues evidentemente resulta muy dif&iacute;cil para un juez dictar una sentencia absolutoria all&iacute; donde los medios ya dictaron la sentencia condenatoria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, me parece muy estimulante que existan jueces que act&uacute;en con independencia Judicial, a pesar de todas las presiones de los medios de comunicaci&oacute;n. Me parece muy valiente la actitud del juez de Distrito que se neg&oacute; a dictar &oacute;rdenes de aprehensi&oacute;n en contra del ex presidente Luis Echeverr&iacute;a y varios de sus colaboradores, a pesar de que los medios ya lo hab&iacute;an condenado por el supuesto delito de genocidio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este delito es el m&aacute;s grave crimen internacional que pueda cometer una persona, pues consiste en llevar a cabo actos de privaci&oacute;n de la vida de numerosas personas, normalmente varios miles o millones de personas, con el prop&oacute;sito de exterminar, eliminar o destruir total o parcialmente a un grupo nacional, &eacute;tnico, racial o religioso. Este tipo penal fue creado despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, para evitar o sancionar cr&iacute;menes como los cometidos por Adolfo Hitler y los nazis en contra de millones de jud&iacute;os. Estos cr&iacute;menes se han cometido en Ruanda y en la ex Yugoslavia, donde se han llevado a cabo campa&ntilde;as de exterminio por una supuesta limpieza &eacute;tnica. En Kosovo, la pol&iacute;tica de Milosevic provoc&oacute; la deportaci&oacute;n de 740,000 albanokosovares y la ejecuci&oacute;n de otros 340, solamente en 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De modo que solo trastocando los m&aacute;s elementales fundamentos del derecho penal se puede afirmar que el ex presidente de la rep&uacute;blica cometi&oacute; genocidio en nuestro pa&iacute;s, por los lamentables acontecimientos del 10 de junio de 1971. Una afirmaci&oacute;n de esta naturaleza carece de toda fundamentaci&oacute;n, pero los medios de comunicaci&oacute;n la han repetido hasta la saciedad, por lo que resulta un acto de verdadero valor y de independencia el haber negado las &oacute;rdenes de aprehensi&oacute;n por una consignaci&oacute;n tan absurda, pero tan acorde a los alegatos medi&aacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece muy valioso el an&aacute;lisis que hace Alberto Sa&iacute;d de este tema. Esperamos que contin&uacute;e escribiendo con el rigor, la claridad y la precisi&oacute;n con que lo ha venido haciendo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Alcal&aacute;&#45;Zamora y Castillo, Niceto, <i>Examen cr&iacute;tico del C&oacute;digo de Procedimientos Civiles de Chihuahua,</i> Chihuahua, Universidad de Chihuahua, 1959, p. 88; publicado tambi&eacute;n en <i>Derecho procesal mexicano,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 1977, t. II, pp. 200&#45;201.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1619211&pid=S0041-8633200500030001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Tesis 218 del <i>Ap&eacute;ndice al Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n 1917&#45;2000,</i> t. I, pp. 260&#45;261, "Formalidades esenciales del procedimiento. Son las que garantizan una adecuada y oportuna defensa previa al acto privativo".    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1619213&pid=S0041-8633200500030001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Calamandrei, Piero, <i>Elogio de los jueces escrito por un abogado,</i> 3a. ed., trad. de Santiago Sent&iacute;s Melendo, Conrado Finzi y Niceto Alcal&aacute;&#45;Zamora y Castillo, Buenos Aires, EJEA, 1980, p. 87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1619215&pid=S0041-8633200500030001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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