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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Bibliograf&iacute;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Olloqui, Jos&eacute; Juan de (coord.),&nbsp;<i>Jornadas sobre M&eacute;xico y los Tratados de Libre Comercio</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo M&eacute;ndez&#45;Silva*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 2003, 198 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con motivo de los siete a&ntilde;os de vigencia del Tratado de Libre Comercio entre M&eacute;xico, Canad&aacute; y Estados Unidos de Am&eacute;rica, el autor convoc&oacute; a una reuni&oacute;n de reflexi&oacute;n y evaluaci&oacute;n de tan pol&eacute;mico y multifac&eacute;tico tema, punto de encuentro de distinguidos especialistas. Adem&aacute;s de haber analizado el TLC, las discusiones y aportaciones versaron sobre planteamientos generales de la globalizaci&oacute;n y el libre comercio y sobre acuerdos particulares de M&eacute;xico con otros pa&iacute;ses como la Uni&oacute;n Europea, Chile y las relaciones con el Mercosur y la APEC. Califico con el mayor puntaje al libro en su conjunto, sobre todo, por que su material y las apreciaciones que vierte son v&aacute;lidas y motivantes al haberse cumplido en 2004 los 10 a&ntilde;os de vigencia del TLC y, tambi&eacute;n, por hallarse en curso las negociaciones para establecer una Asociaci&oacute;n de Libre Comercio de las Am&eacute;ricas con efectos para el 2005. As&iacute;, la experiencia de una d&eacute;cada, producto de un r&eacute;gimen de alt&iacute;sima elaboraci&oacute;n, es pertinente para los nuevos desarrollos y concertaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entrada, sobresale el apuntamiento hecho por De Olloqui y compartido por varios de los colaboradores: el libre comercio no puede ser el tema &uacute;nico de un pa&iacute;s ni el tema exclusivo de las relaciones con o hacia otro u otros pa&iacute;ses. Quiz&aacute;s el desencanto que priva en ciertas esferas sobre los resultados de una d&eacute;cada de libre comercio regulado, proviene de una apuesta excesiva y del af&aacute;n de hallar un tema &uacute;nico a la soluci&oacute;n de los complejos y ancestrales problemas de una sociedad. Es patente que el libre comercio por s&iacute; mismo no puede generar la prosperidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aldo Flores&#45;Quiroga indica que "el problema de la pobreza y la distribuci&oacute;n es m&aacute;s complejo que lo sugerido por los detractores del libre comercio. No hay duda de que la liberalizaci&oacute;n comercial es bastante limitada como instrumento de distribuci&oacute;n del ingreso". Es m&aacute;s, tampoco se prueba como una fuente masiva generadora de empleos. El libre comercio puede garantizar acceso a mercados internacionales, permitir la adquisici&oacute;n de bienes de capital y de consumo, y atraer tanto inversiones como aportes tecnol&oacute;gicos, capacitar mano de obra, ayudar a la modernizaci&oacute;n de las sociedades, pero su efecto es limitado, fundamentalmente en el universo microecon&oacute;mico, en el bolsillo de "Juan Pueblo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de aprovechar al m&aacute;ximo los beneficios del libre comercio, los Estados est&aacute;n obligados a trabajar continua e intensamente en el aumento de la productividad, de la competitividad, en el mejoramiento de la infraestructura, en el suministro de energ&eacute;ticos, etc&eacute;tera. La pol&iacute;tica interna es no s&oacute; lo el complemento sino el tim&oacute;n de mando. En las prioridades de la pol&iacute;tica interna debe apuntalarse el est&iacute;mulo al mercado dom&eacute;stico, prop&oacute;sito f&aacute;cil de enunciar, pero que ofrece grandes dificultades para ser concretizado, ya que requiere un abanico amplio de pol&iacute;ticas y medidas en los aspectos crediticio, fiscal, salarios, entre otros. Precisamente, a los diez a&ntilde;os del TLC, M&eacute;xico est&aacute; descubriendo que la falta de reformas estructurales, el descenso de la productividad y, a la par, la competencia agresiva del gigante asi&aacute;tico, China continental, pone en entredicho a un r&eacute;gimen trilateral que es desfasado por otros factores. El gobierno y el sector productivo no pueden dormirse en sus laureles. Con sus bondades y defectos, el libre comercio se encontrar&aacute; instalado como un r&eacute;gimen de alcance mundial, previsiblemente, para 2015, sea por las v&iacute;as multilateral, bilateral o incluso unilateral. Y entonces, lo verdaderamente importante, ser&aacute; la capacidad de competencia, m&aacute;s que una regulaci&oacute;n virtuosa, y en su caso, deber&aacute;n atenderse las medidas no arancelarias y los subsidios a determinadas actividades econ&oacute;micas que imponen barreras de mayor significaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, los pa&iacute;ses no pueden aceptar como un fatalismo el advenimiento del libre comercio. En este sentido, procede recordar los criterios que De Olloqui se&ntilde;al&oacute; como gu&iacute;as para la negociaci&oacute;n en tan delicada materia. En los albores del proyecto del TLC indic&oacute; que deber&iacute;an cumplirse los principios de reciprocidad, selectividad y gradualismo con el fin de que se lograran condiciones favorables a las partes, se protegiera a determinados segmentos y &aacute;reas de la econom&iacute;a y se abrieran tiempos prudenciales para alcanzar una liberalizaci&oacute;n positiva. A estos principios, v&aacute;lidos hoy de modo significativo para encauzar las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio de las Am&eacute;ricas, es menester agregar el de la equidad. Al lado de los compromisos que adopten los pa&iacute;ses es indispensable brindar apoyo a las regiones m&aacute;s atrasadas y a los sectores que resulten afectados. Este punto es sensible puesto que en los acuerdos de esta naturaleza existen inevitablemente ganadores y perdedores, y el desentendimiento de las consecuencias genera efectos devastadores. En la colaboraci&oacute;n de Keith Christie, embajador de Canad&aacute; en M&eacute;xico, se menciona que el gobierno de este pa&iacute;s trabaj&oacute; con ciertos sectores para ayudarlos a lograr " una transici&oacute;n m&aacute;s flexible, m&aacute;s f&aacute;cil". Al ejemplificar con la industria vitivin&iacute;cola, se&ntilde;ala:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobierno tiene que negociar la apertura de mercados, tiene que crear procedimientos para asegurar el acceso negociado, por medio de la soluci&oacute;n de controversias, tiene que defender sus intereses agilizando esos mecanismos de resoluci&oacute;n de diferencias y puede, y en ciertos casos debe, apoyar un limitado n&uacute;mero de industrias donde el empresario tiene una verdadera vocaci&oacute;n de cambio.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la transformaci&oacute;n requiere adecuaciones en las que participen conjuntamente los gobiernos y los sectores involucrados y no dejarle el paso a un darwinismo econ&oacute;mico en el que rija la ley de s&aacute;lvese quien pueda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son sugerentes las reflexiones breves pero sustanciosas de Jes&uacute;s Silva&#45;Herzog Flores: Los efectos del TLC en los tres pa&iacute;ses han sido positivos, y a&ntilde;ade que la salida de la crisis de 1994&#45;995 se logr&oacute; merced al acuerdo comercial, pero advierte los efectos negativos del r&eacute;gimen para M&eacute;xico: " un muy elevado contenido de importaciones &#45;principalmente en las maquiladoras&#45; en nuestras ventas externas, el rompimiento de eslabones en la cadena productiva nacional, el descuido del mercado interno y el agravamiento de disparidades regionales". Es el balance de una voz autorizada, pero desde que se impuls&oacute; el proyecto de la asociaci&oacute;n comercial trilateral, fueron llamadas de alerta, la posibilidad de que las diferencias entre los "dos M&eacute;xicos" se ahondaran y la integraci&oacute;n econ&oacute;mica internacional agravara la desintegraci&oacute;n interna que han impuesto el subdesarrollo y la pobreza que hoy se miden con la existencia de cincuenta y dos millones de pobres, la mitad de los cuales viven en pobreza extrema. Los partidarios a ultranza del libre comercio ponen varios ejemplos de pa&iacute;ses que han prosperado bajo su &eacute;gida y citan muy orondos el norte de M&eacute;xico, afirmaci&oacute;n que revela la disparidad insalvable que se ha agudizado en un decenio. Silva&#45;Herzog Flores aporta otros datos de inter&eacute;s. Los flujos comerciales son planetarios, pero acorde con la globalizaci&oacute;n, no abarcan a la totalidad de los pa&iacute;ses ni se extienden a la dimensi&oacute;n completa de las sociedades. Indica que el 80% de la producci&oacute;n mundial permanece dentro de las fronteras y se orienta al mercado interno; nueve de cada diez trabajadores laboran para actividades concernientes al mercado dom&eacute;stico; y el 90% de la formaci&oacute;n de capital se financia con el ahorro interno. A&nbsp;<i>contrario&nbsp;sensu</i>&nbsp;es razonable suponer que los beneficios tambi&eacute;n se concentran en las &aacute;reas directamente involucradas y que la globalizaci&oacute;n finalmente opera como una red mult&iacute;voca y compleja que articula s&oacute;lo a ciertos sectores y segmentos geogr&aacute;ficos, sociales y econ&oacute;micos. El problema reside en pretender erigir al libre comercio en soluci&oacute;n m&aacute;gica para rezagos ofensivos en lugar de que se instrumenten pol&iacute;ticas internas que complementen las oportunidades y se alivie la suerte de una importante legi&oacute;n de perdedores.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verdad es que a estas alturas de la interrelaci&oacute;n e interdependencia mundiales, de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, de la econom&iacute;a transnacional y de sus poderosos actores, la soluci&oacute;n a los problemas no es un retorno a los santuarios nost&aacute;lgicos del desarrollo hacia adentro ni a la visi&oacute;n de un primitivismo id&iacute;lico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque social, el bienestar colectivo, la justicia individual y comunitaria deben prevalecer sobre el desenfreno tecnocr&aacute;tico y la alianza de las elites cosmopolitas. Por esto, el libre comercio &#45;y los apartados que incluye, los reg&iacute;menes de inversi&oacute;n, propiedad intelectual, soluci&oacute;n de controversias&#45; debe ser una tem&aacute;tica de inter&eacute;s y comprensi&oacute;n generales y abrirse a otros renglones vitales como la libre circulaci&oacute;n de personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de De Olloqui obsequia la oportunidad de acceder al tema desde distintas visiones y &aacute;ngulos, con valoraciones objetivas que ilustran sobre sus aspectos positivos y los desaf&iacute;os que demanda encarar y vencer.</font></p>      ]]></body>
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