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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Noticias</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Noticias de salud ambiental ehp&#45;spm</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Environmental health news ehp&#45;spm</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>La subsidencia deltaica</b><b>. Una amenaza inminente a las poblaciones de la costa<a href="#nota">*</a></b></font>	</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v57n5/a19i1.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v57n5/a19i1_th.jpg">    <br> 	Haga clic para agrandar</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La elevaci&oacute;n del nivel del mar derivada del calentamiento del clima amenaza con inundar las costas en todo el mundo.<sup>1</sup> Sin embargo, algunas de las costas m&aacute;s vulnerables del mundo &#150;las planicies lim&iacute;trofes de los deltas, sobre todo en el sureste de Asia&#150; enfrentan una amenaza de hundimiento mucho m&aacute;s inmediata.<sup>2</sup> Este fen&oacute;meno, inducido principalmente por las actividades humanas a una escala local, m&aacute;s que global, y que se conoce como subsidencia del terreno, puede ocurrir mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente que la elevaci&oacute;n del nivel del mar. Jakarta, la ciudad indonesia m&aacute;s grande, se est&aacute; hundiendo a raz&oacute;n de 5&#150;10 cm por a&ntilde;o,<sup>3</sup> esto es, en una proporci&oacute;n mucho mayor que la tasa global de elevaci&oacute;n del nivel del mar, que es de por lo menos 3.2 mm por a&ntilde;o, seg&uacute;n c&aacute;lculos recientes.<sup>1</sup> Si la subsidencia en Jakarta mantiene este mismo ritmo, la ciudad se podr&iacute;a hundir hasta 6 m para fines de este siglo, seg&uacute;n JanJaap Brinkman, un especialista en gesti&oacute;n del agua del Instituto de Investigaci&oacute;n Deltares en Delft, Holanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aproximadamente 500 millones de personas viven en regiones deltaicas amenazadas de subsidencia, y la preocupaci&oacute;n por su bienestar va en aumento.<sup>4</sup> Por ejemplo, en 2007 hubo una inundaci&oacute;n catastr&oacute;fica en Jakarta: algunas partes de la ciudad estuvieron inundadas durante semanas; 200000 personas fueron desplazadas, y unas 1 400 fueron hospitalizadas debido a enfermedades diarr&eacute;icas transmitidas por el agua y a la fiebre del dengue, transmitida por los moscos que medran en el agua estancada.5 Marc Bierkens, profesor de hidrolog&iacute;a de la Universidad de Utrecht, Holanda, dice que Jakarta est&aacute; asentada en una cuenca que se hunde, donde "las crecidas se acumulan y no tienen salida".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte del riesgo cada vez mayor de inundaciones y enfermedades asociadas con &eacute;stas, los expertos consultados para la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo se&ntilde;alan que la subsidencia tambi&eacute;n amenaza a la salud de otras maneras. Acelera la contaminaci&oacute;n de los recursos de agua dulce con agua salada, haci&eacute;ndolos inadecuados para beber y para la agricultura. La subsidencia tensa los gasoductos, los drenajes y otras infraestructuras que se pueden agrietar a medida que la tierra cede y se eleva, lo que incrementa el riesgo de explosiones y de contaminaci&oacute;n de las aguas superficiales y subterr&aacute;neas. Por &uacute;ltimo, el estr&eacute;s de la amenaza a las reservas de agua potable, a los hogares y a las subsistencias puede tener efectos adversos sobre la sensaci&oacute;n de bienestar de las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha frenado la subsidencia en ciudades como Tokio6 y Bangkok,<sup>7</sup> y las lecciones aprendidas all&iacute; est&aacute;n estimulando esfuerzos para enfrentar el problema en otros lugares; los investigadores est&aacute;n indagando las causas espec&iacute;ficas de cada lugar en su b&uacute;squeda de soluciones focalizadas. Sin embargo, en muchos deltas el tiempo se est&aacute; acabando, advierte Gilles Erkens, investigador principal del Instituto de Investigaci&oacute;n Deltares y de la Universidad de Utrecht. "En muchos casos, sencillamente no contamos con diez a&ntilde;os para esperar a tener m&aacute;s datos", dice.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Procesos deltaicos</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los deltas del mundo se formaron principalmente por agradaci&oacute;n, o la acumulaci&oacute;n de sedimentos fluviales f&eacute;rtiles a lo largo de miles de a&ntilde;os.<sup>8</sup> Como tales, comprenden importantes &aacute;reas productoras de alimentos que atraen a grandes poblaciones. Por ejemplo, el delta del Mekong, que actualmente se est&aacute; hundiendo a un ritmo promedio de 1.6 cm por a&ntilde;o,<sup>9</sup> es uno de los principales exportadores de arroz del mundo<sup>10</sup> y cuenta con m&aacute;s de 20 millones de habitantes.<sup>9</sup> A diferencia de las costas continentales rocosas, las planicies deltaicas tienden a ser suaves y f&aacute;cilmente comprimidas. A menudo est&aacute;n sostenidas por petr&oacute;leo o gas subyacentes, o por aguas dulces subterr&aacute;neas que fluyen a trav&eacute;s de los poros de los dep&oacute;sitos de sedimentos. Conforme se extraen esos recursos, los sedimentos se comprimen y la tierra se contrae como una esponja seca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos sedimentos, en especial aquellos que son ricos en material org&aacute;nica, como la turba, tambi&eacute;n se oxidan cuando se secan. El ox&iacute;geno se liga al carbono en los suelos, generando di&oacute;xido de carbono, que se libera a la atm&oacute;sfera. Al quedar desprovistos del carbono que se pierde como resultado de esta reacci&oacute;n, los suelos pierden masa y se compactan.<sup>11</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n James Syvitski, ocean&oacute;grafo y profesor de la Universidad de Colorado en Boulder, la elevaci&oacute;n de un delta sobre el nivel del mar depende de cuatro factores interrelacionados: el volumen global del oc&eacute;ano, la agradaci&oacute;n, la compactaci&oacute;n de los sedimentos y los movimientos verticales que resultan de la tect&oacute;nica de placas y otros procesos geof&iacute;sicos. Se&ntilde;ala que el volumen total del oc&eacute;ano, y por ende su elevaci&oacute;n en relaci&oacute;n con las superficies terrestres, se est&aacute; incrementando, en parte como resultado del cambio clim&aacute;tico inducido por el hombre. El agua m&aacute;s caliente se expande, y los mares se elevan mientras vastas capas de hielo cercanas a los polos se derriten.<sup>1</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La agradaci&oacute;n se ha visto severamente limitada por presas y diques que atrapan el limo y privan a los deltas de nuevos sedimentos. Adem&aacute;s, la compactaci&oacute;n de sedimentos est&aacute; aumentando con la extracci&oacute;n de las aguas subterr&aacute;neas y de los hidrocarburos, as&iacute; como con la expansi&oacute;n de la infraestructura urbana. El peso de esta &uacute;ltima compacta los suelos subyacentes, y sus techos no porosos y sus pavimentos impiden que las aguas superficiales se infiltren de nuevo en la tierra y recarguen las aguas subterr&aacute;neas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2009, Syvitski report&oacute; que la creciente compactaci&oacute;n y la disminuci&oacute;n de la agradaci&oacute;n hab&iacute;an puesto en peligro muchos de los deltas del mundo, m&aacute;s de la mitad de los cuales se encuentran en Asia. "Todas las tendencias apuntan a &aacute;reas cada vez mayores de deltas que se hunden bajo el nivel del mar", escribi&oacute;. "Y sigue siendo alarmante la frecuencia con la que se inundan los deltas, con aguas provenientes de la tierra o del mar, y las tendencias parecen estar empeorando".<sup>4</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor amenaza, comenta Syvitski, es que un delta llegue a colapsarse, lo que significar&iacute;a que probablemente nunca ser&aacute; restituido ni remotamente a su condici&oacute;n natural. El delta del r&iacute;o Indo en Pakist&aacute;n ya se colaps&oacute;, inform&oacute; Syvistski en el a&ntilde;o 2013.<sup>2</sup> Este r&iacute;o, sobreexplotado para fines agr&iacute;colas, est&aacute; seco en su desembocadura en el Mar Ar&aacute;bigo durante casi 140 d&iacute;as al a&ntilde;o, y pronto podr&iacute;a estar seco todo el a&ntilde;o. El delta se ha reducido a una d&eacute;cima parte de su tama&ntilde;o original, y el agua de mar que se cuela ha contaminado las reservas adyacentes de agua dulce subterr&aacute;nea, ha sumergido peque&ntilde;os poblados coste&ntilde;os y ha desplazado a cientos de miles de personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, otro delta de Asia que se est&aacute; hundiendo &#150;el delta del Ganges&#45;Brahmaputra, con una poblaci&oacute;n de aproximadamente 170 millones de habitantes&#150; a&uacute;n no se ha desplomado, pero est&aacute; a punto de hacerlo. La llegada de sedimentos al delta del Ganges&#150;Brahmaputra se ha visto fuertemente afectada por la construcci&oacute;n de presas y diques. La peor subsidencia ha ocurrido entre el rompecabezas de islas fluviales del suroeste de Bangladesh, que en conjunto miden decenas de miles de kil&oacute;metros cuadrados.<sup>12</sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v57n5/a19i2.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v57n5/a19i2_th.jpg">    <br> 	Haga clic para agrandar</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la finalidad de contener el mar y crear m&aacute;s tierra para la agricultura, se construyeron diques de concreto y de tierra alrededor de lotes bajos conocidos como <i>p&oacute;lders</i> durante la d&eacute;cada de 1960. Los diques bloquearon el reabastecimiento del delta con los sedimentos que el r&iacute;o arrastraba como resultado de las inundaciones anuales por los monzones, y desde entonces las islas han perdido 1&#150;1.5 m de elevaci&oacute;n.<sup>13</sup> Seg&uacute;n Kimberly Rogers, investigadora asociada de la Universidad de Colorado en Boulder, ahora son mucho m&aacute;s vulnerables a las mareas tormentosas que pueden da&ntilde;ar o romper los muros alrededor de los <i>p&oacute;lders</i>, creando de manera eficaz lagos que pueden durar a&ntilde;os. En 2009, el cicl&oacute;n Aila azot&oacute; el suroeste de Bangladesh, y la inundaci&oacute;n resultante desplaz&oacute; a m&aacute;s de 100000 personas en las &aacute;reas m&aacute;s afectadas.<sup>14</sup> Sin embargo, la tormenta tambi&eacute;n inund&oacute; las islas de limo fresco, el cual alcanz&oacute; en algunos lugares una profundidad de 70 cm,<sup>15</sup> lo que refleja la capacidad del sistema de reabastecerse si se le permite hacerlo.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Factores causantes</b> <b>de la subsidencia</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cient&iacute;ficos est&aacute;n mejorando su comprensi&oacute;n de las causas de la subsidencia en el delta del Ganges&#150;Brahmaputra, sin embargo queda a&uacute;n mucho por saber. La cobertura satelital de este delta era escasa hasta hace unos pocos a&ntilde;os, y existe una escasez cr&oacute;nica de datos de seguimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto tambi&eacute;n se aplica al Delta del Mekong en Vietnam, donde los cient&iacute;ficos holandeses y vietnamitas est&aacute;n colaborando actualmente en un proyecto de investigaci&oacute;n de cinco a&ntilde;os que podr&iacute;a revelar oportunidades para frenar la subsidencia y limitar sus efectos. Este proyecto, llamado "Crecida y descenso", se lanz&oacute; en marzo de 2015 con un financiamiento de un mill&oacute;n de d&oacute;lares, provenientes sobre todo de la Fundaci&oacute;n de los Pa&iacute;ses Bajos para la Ciencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cient&iacute;ficos del proyecto est&aacute;n recogiendo datos y tomando muestras de la geolog&iacute;a de la subsuperficie del delta del Mekong. Planean crear un modelo hidrogeol&oacute;gico sofisticado capaz de predecir los &iacute;ndices de subsidencia y de intrusi&oacute;n de agua salada en diversas situaciones hipot&eacute;ticas de crecimiento poblacional y econ&oacute;mico. "Lo que en &uacute;ltima instancia estamos tratando de hacer es desarrollar estrategias de manejo m&aacute;s sustentables para el delta del Mekong", dice la jefa del equipo, Esther Stouthamer, cient&iacute;fica de la tierra y profesora adjunta de la Universidad de Utrecht.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mantos fre&aacute;ticos han sido sobreexplotados por los usuarios dom&eacute;sticos, industriales y agr&iacute;colas, por lo que su nivel est&aacute; descendiendo dr&aacute;sticamente. En el pasado, los agricultores de arroz depend&iacute;an de las redes de canales de agua dulce para la irrigaci&oacute;n y para los usos dom&eacute;sticos. Estos canales eran la ruta a trav&eacute;s de la cual se agregaban nuevos sedimentos a la tierra durante la temporada de lluvias. Pero despu&eacute;s de que el gobierno comunista de Vietnam abri&oacute; la econom&iacute;a en 1986 y estimul&oacute; las exportaciones de arroz, los aldeanos utilizaron su creciente riqueza para perforar pozos privados, que han reducido al m&iacute;nimo los recursos de las aguas subterr&aacute;neas y trastocaron un sistema de siglos de antig&uuml;edad que favorec&iacute;a la resedimentaci&oacute;n. M&aacute;s de un mill&oacute;n de pozos se han perforado desde entonces en el delta del Mekong, y con ello se ha acelerado la subsidencia.<sup>9</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, la agricultura del arroz ha cedido lugar a la industria del camar&oacute;n, m&aacute;s lucrativa, que conlleva una necesidad insaciable de agua subterr&aacute;nea dulce. Laura Erban, hidroge&oacute;loga de la Universidad de Stanford, explica que el camar&oacute;n se cr&iacute;a en estanques salobres, pero su rendimiento disminuye cuando el agua se vuelve demasiado salada. Por ello los agricultores arroceros usan las aguas de los mantos fre&aacute;ticos para diluir continuamente los estanques, que ahora se extienden, uno tras otro, a lo largo de costas despojadas de los manglares que alguna vez las protegieron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sobreexplotaci&oacute;n es un problema sobre todo en la provincia de C&agrave; Mau, en la punta sur del delta.<sup>9</sup> En esa provincia se han perforado m&aacute;s de 100000 pozos; abundan las granjas camaroneras, y la poblaci&oacute;n urbana aument&oacute; de aproximadamente 66 millones en 1990 a 90 millones en 2013.<sup>16</sup> Actualmente la subsidencia en C&agrave; Mau es en promedio de unos 3 cm por a&ntilde;o, seg&uacute;n un an&aacute;lisis realizado recientemente por Erban.<sup>9</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, se est&aacute; perforando a profundidades aun mayores para que las bombas lleguen hasta los mantos fre&aacute;ticos, y el agua que bombean sea m&aacute;s salada. Lo mismo ocurre en la densamente poblada costa que va de C&agrave; Mau a Ciudad Ho Chi Minh, situada a unos 250 km al norte.<sup>9</sup> En la reuni&oacute;n para el arranque del proyecto Crecida y Descenso, el 11 de marzo de 2015, un funcionario del agua de la provincia de S&oacute;c Tr&#259;ng, situada entre C&agrave; Mau y Ciudad Ho Chi Minh, inform&oacute; que los niveles de salinidad en las aguas subterr&aacute;neas en la provincia estaban subiendo a un ritmo constante y que hab&iacute;an alcanzado los 4.2 g/L en algunos pozos de los que se obtuvieron muestras en 2013. En general, se considera que el agua que contiene m&aacute;s de 2&#150;3 g/L de s&oacute;lidos disueltos en total es demasiado salada para beberse.<sup>17</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gualbert Oude Essink, hidr&oacute;logo del Instituto de Investigaci&oacute;n Deltares y profesor adjunto de la Universidad de Utrecht, se&ntilde;ala que cada a&ntilde;o el agua salada est&aacute; penetrando cada vez m&aacute;s al interior del delta del Mekong. Puesto que el agua salada es m&aacute;s pesada que el agua dulce, emigra descendiendo a trav&eacute;s de los sedimentos a los mantos acu&iacute;feros poco profundos, explica. Esto hace que las aguas subterr&aacute;neas sean cada vez menos potables. Es m&aacute;s, a&ntilde;ade, los iones de la sal tambi&eacute;n reaccionan qu&iacute;micamente con los sedimentos, haciendo que la tierra se vuelva m&aacute;s propensa a la oxidaci&oacute;n, a la compactaci&oacute;n y, por ende, a la subsidencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los lugares donde se bombea mucho, el agua salada tambi&eacute;n puede contaminar los recursos de las aguas subterr&aacute;neas dulces desde abajo. Oude Essink explica que el agua dulce t&iacute;picamente reside sobre agua marina m&aacute;s antigua que puede ser succionada hacia arriba como consecuencia del bombeo excesivo. Normalmente ese proceso tarda varios a&ntilde;os. Pero se puede requerir mucho m&aacute;s tiempo (d&eacute;cadas o m&aacute;s) para que desciendan los niveles de salinidad en los acu&iacute;feros de aguas dulces contaminadas una vez que cesa la extracci&oacute;n. Eso es porque, comparada con la presi&oacute;n que jala hacia arriba el agua salada, la gravedad que la hace descender es una fuerza mucho m&aacute;s d&eacute;bil, a&ntilde;ade Oude Essink.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un nuevo motivo de preocupaci&oacute;n es que el exceso de bombeo tambi&eacute;n podr&iacute;a introducir ars&eacute;nico en los acu&iacute;feros subterr&aacute;neos profundos que de otra manera estar&iacute;an libres del contaminante. Erban y sus colegas revisaron las mediciones de ars&eacute;nico de casi 43000 pozos profundos en el Delta del Mekong y encontraron que muchos de ellos se hab&iacute;an contaminado con el tiempo. Al parecer, el bombeo excesivo podr&iacute;a forzar al ars&eacute;nico a introducirse en las aguas subterr&aacute;neas profundas, amenazando la salud de quienes la beben. Erban especula que la subsidencia relacionada con el bombeo exprime de hecho el ars&eacute;nico disuelto de las capas de arcilla conforme &eacute;stas se compactan. Estos hallazgos contradicen los supuestos anteriores de que las capas de arcilla intermedias protegen los acu&iacute;feros profundos de la contaminaci&oacute;n con ars&eacute;nico de las capas poco profundas.<sup>18</sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v57n5/a19i3.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v57n5/a19i3_th.jpg">    <br> 	Haga clic para agrandar</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v57n5/a19i4.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v57n5/a19i4_th.jpg">    <br> 	Haga clic para agrandar</a></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>C&oacute;mo hacer frente</b> <b>al problema</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jap&oacute;n fue uno de los primeros pa&iacute;ses en demostrar que cuando se dejan de utilizar las aguas subterr&aacute;neas, se puede desacelerar la subsidencia. Se detect&oacute; subsidencia en Tokio a principios del siglo XX, cuando los funcionarios de esa ciudad se hallaban monitorizando un descenso del nivel del manto fre&aacute;tico local debido al bombeo. Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, se dej&oacute; de bombear aguas subterr&aacute;neas en la ciudad, que hab&iacute;a quedado sumamente da&ntilde;ada, y el nivel del manto fre&aacute;tico subi&oacute;, y la subsidencia se desaceler&oacute; visiblemente.<sup>6</sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que se recuper&oacute; la econom&iacute;a japonesa, se reanud&oacute; el uso de las aguas subterr&aacute;neas, y para 1968 la subsidencia lleg&oacute; en algunos lugares a los 24 cm por a&ntilde;o. El gobierno metropolitano de Tokio impuso regulaciones estrictas al consumo de aguas subterr&aacute;neas, y para 2006, una vez m&aacute;s se hab&iacute;a reducido la subsidencia a apenas un cent&iacute;metro por a&ntilde;o en aquellas &aacute;reas que antes hab&iacute;an sido las m&aacute;s afectadas.<sup>6</sup> Oude Essink se&ntilde;ala que, si bien esta es una reducci&oacute;n dr&aacute;stica, a&uacute;n as&iacute; la subsidencia asciende a un metro por cada siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bangkok, Tailandia, tiene otra historia de &eacute;xito. Ubicada en el delta del r&iacute;o Chao Phraya, Bangkok se estaba comenzando a hundir hasta unos 12 cm por a&ntilde;o en la d&eacute;cada de 1980, cuando el consumo de aguas subterr&aacute;neas era en promedio de 1.2 millones de m<sup>3</sup> por d&iacute;a.<sup>7</sup> En 1985, con el hundimiento de las estructuras, la presencia de inundaciones cada vez peores y el alza de los costos de bombear el agua de las tormentas al mar, el gobierno subi&oacute; dr&aacute;sticamente los impuestos, seg&uacute;n Oranuj Lorphensri, directora de la Oficina de Control de las Aguas Subterr&aacute;neas en Bangkok. Ella se&ntilde;ala que el uso de las aguas subterr&aacute;neas ha descendido desde entonces a 0.8 millones de m<sup>3</sup> por d&iacute;a, y la subsidencia se ha reducido a 1&#150;2 cm por a&ntilde;o. Para compensar el descenso del nivel de las aguas subterr&aacute;neas, dice Lorphensri, Bangkok cambi&oacute; a utilizar las aguas superficiales tratadas del cercano r&iacute;o Chao Phraya.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jakarta, que al decir de Brinkman, el especialista del Instituto Deltares, bombea actualmente unos 180&#45;250 millones de m<sup>3</sup> (incluyendo los usos autorizados y no autorizados de las aguas subterr&aacute;neas) ahora enfrenta prospectos similares. Seg&uacute;n Brinkman, la extracci&oacute;n de las aguas subterr&aacute;neas profundas que se encuentran debajo de Jakarta ha acelerado la compactaci&oacute;n de las arcillas suprayacentes. Esta tendencia es particularmente pronunciada en el noroeste de Jakarta, donde la subsidencia puede alcanzar los 20 cm por a&ntilde;o.<sup>3</sup> Brinkman a&ntilde;ade que las aguas subterr&aacute;neas poco profundas con contaminaci&oacute;n superficial pueden permanecer atrapadas bajo la ciudad durante semanas o meses en las &eacute;pocas de secas, cuando no hay agua para descargar las tierras bajas en la parte norte del sistema.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v57n5/a19i5.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v57n5/a19i5_th.jpg">    <br> 	Haga clic para agrandar</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Erkens se&ntilde;ala que los edificios altos, hoteles e industrias de la ciudad prefieren utilizar aguas subterr&aacute;neas profundas en vez de aguas superficiales tratadas porque saben que la calidad de esta &uacute;ltima es mala. "Es el problema de la gallina y el huevo", dice; "las compa&ntilde;&iacute;as que surten aguas superficiales tratadas se quejan de que tienen pocos usuarios y que no tienen suficiente dinero para hacer mejoras, pero tampoco pueden acrecentar su clientela porque la calidad del agua no es confiable."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Brinkman hace hincapi&eacute; en que Jakarta tiene pocas alternativas. Si los funcionarios de la ciudad no logran reducir el uso de las aguas subterr&aacute;neas profundas en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os, dice, para 2030 la poblaci&oacute;n del noroeste de Jakarta (actualmente unos 4 millones de personas, y el n&uacute;mero sigue en aumento) tendr&aacute; que ser evacuada a tierras m&aacute;s altas, o bien, se tendr&aacute; que cerrar la Bah&iacute;a de Jakarta mediante un gigantesco dique marino planeado por el gobierno.<sup>19</sup> "Esa es la realidad", apunta Brinkman.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, los funcionarios en Vietnam tienen la esperanza de que la investigaci&oacute;n se&ntilde;ale otros remedios que no sean limitar el uso de las aguas subterr&aacute;neas gratuitas, que son un motor para el crecimiento econ&oacute;mico. En la reuni&oacute;n de arranque del proyecto Crecida y Descenso, algunos oficiales se mostraron esc&eacute;pticos en cuanto a que la explotaci&oacute;n de las aguas subterr&aacute;neas sea la causa de la subsidencia en el delta del Mekong. "La gente simplemente dice que &#8216;las aguas subterr&aacute;neas est&aacute;n ocasionando esto', pero no tenemos datos para probarlo, dice Bui Tran Vuong, director general adjunto de la Divisi&oacute;n de Recursos H&iacute;dricos, Planeaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n de Vietnam del Sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stouthamer insiste en que la evidencia proveniente de todo el mundo se&ntilde;ala hacia el uso excesivo de aguas subterr&aacute;neas como la causa principal. Sin embargo, a&ntilde;ade que es probable que intervengan otros factores, tales como la compactaci&oacute;n que resulta cuando la infraestructura urbana se construye sobre sedimentos de arcilla o de turba con un mal soporte. Cambiar los c&oacute;digos de modo que se brinde un mejor apoyo a las infraestructuras desde abajo y se construya con materiales m&aacute;s ligeros podr&iacute;a contribuir a evitar la subsidencia, dice.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra opci&oacute;n posible es bombear agua de regreso a los mantos subterr&aacute;neos a fin de contrarrestar la subsidencia. Esta propuesta, conocida como Gesti&oacute;n de Recarga de los Acu&iacute;feros (GRA),<sup>20,21</sup> puede ser objeto de controversias. Syvitski advierte que podr&iacute;a tener consecuencias impredecibles. "Incluso si se pudiera hacer eso, los caminos y los edificios se combar&iacute;an conforme se elevara la tierra". Oude Essink disiente, y afirma que los proyectos de GRA en todo el mundo demuestran que es un enfoque potencialmente valioso para reducir el descenso de los niveles de las aguas subterr&aacute;neas y, por lo tanto, la subsidencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Probablemente ser&iacute;a problem&aacute;tico construir diques en los trechos enormes de las riberas de los deltas, como lo prueba la experiencia de Bangladesh con los <i>p&oacute;lders</i>. Los diques permiten que la tierra que protegen se hunda, dice Syvitski, y es necesario elevarlos de manera rutinaria a fin de mantenerse al ritmo de la elevaci&oacute;n del mar. Estos ejemplos ilustran los retos de enfrentar un problema insidioso apenas perceptible para la poblaci&oacute;n en tiempo real. Es dif&iacute;cil notar un descenso de unos cuantos cent&iacute;metros por a&ntilde;o en la elevaci&oacute;n de la tierra, hasta que sus consecuencias se materializan en un suceso catastr&oacute;fico, como una inundaci&oacute;n devastadora. Sin embargo, con el tiempo estos descensos se vuelven considerables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquellos lugares en los que el nivel del mar se est&aacute; elevando aproximadamente 32 cm por cada siglo,<sup>1</sup> la tierra que se hunde 10 cm por a&ntilde;o se hundir&aacute; ese mismo intervalo en s&oacute;lo tres a&ntilde;os. Si bien se suele prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a la elevaci&oacute;n en los niveles del mar, para una gran cantidad de personas en todo el mundo, la subsidencia es, por mucho, el problema m&aacute;s inmediato. Sin embargo, debido a que la subsidencia es un problema local, se requieren soluciones locales para mantenerlo a raya.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Charles W. Schmidt</b>,    <br> 	MS, galardonado escritor cient&iacute;fico que radica en Portland, ME,    <br> 	ha publicado en las revistas <i>Discover Magazine</i>, <i>Science</i> y <i>Nature Medicine</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. IPCC. Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Working Group I Contribution to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change (Stocker TF, <i>et al.</i>, comps.). Cambridge, Reino Unido y Nueva York, NY: Cambridge University Press (2014). &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://www.ipcc.ch/report/ar5/wg1/" target="_blank">http://www.ipcc.ch/report/ar5/wg1/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409663&pid=S0036-3634201500050001900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Renaude FG, <i>et al.</i> Tipping from the Holocene to the Anthropocene: how threatened are major world deltas? Curr Opin Environ Sustain 2013, 5(6):644&#150;654; doi:10.1016/j.cosust.2013.11.007</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409664&pid=S0036-3634201500050001900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Abidin HZ, <i>et al.</i> Environmental Impacts of Land Subsidence in Urban Areas of Indonesia &#91;informe&#93;. Presentado en: Semana de Trabajo de la FIG 2015: De la sabidur&iacute;a de las eras antiguas a los desaf&iacute;os del mundo moderno, Sof&iacute;a, Bulgaria, 17&#150;21 de mayo de 2015. &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="https://www.fig.net/resources/proceedings/fig_proceedings/fig2015/papers/ts04i/TS04I_abidin_andreas_et_al_7568.pdf" target="_blank">https://www.fig.net/resources/proceedings/fig_proceedings/fig2015/papers/ts04i/TS04I_abidin_andreas_et_al_7568.pdf</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409665&pid=S0036-3634201500050001900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Syvitski JPM, <i>et al.</i> Sinking deltas due to human activities. Nat Geosci 2009, 2(10):681&#150;686 (2009); doi:10.1038/ngeo629.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409666&pid=S0036-3634201500050001900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. HOPE Worldwide Indonesia. Jakarta Flood Disaster Relief&#151; Progress Report &#91;comunicado de prensa&#93;. Jakarta, Indonesia:HOPE Worldwide Indonesia (7 March 2007). &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://www.standardnewswire.com/news/9579733.html" target="_blank">http://www.standardnewswire.com/news/9579733.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409668&pid=S0036-3634201500050001900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Sato XC, <i>et al.</i> Land subsidence and groundwater management in Tokyo. Internat Rev Environ Strat 2006; 6(2):403.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409669&pid=S0036-3634201500050001900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Phien&#45;wej N, <i>et al.</i> Land subsidence in Bangkok, Thailand. Engineer Geol 2006; 82(4):187&#150;201; doi:10.1016/j.enggeo.2005.10.004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409671&pid=S0036-3634201500050001900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Stanley DJ, Warne AG. Worldwide initiation of Holocene marine deltas by deceleration of sea&#45;level rise. Science 1994; 265(5169):228&#150;231; doi:10.1126/science.265.5169.228.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409673&pid=S0036-3634201500050001900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Erban LE, <i>et al.</i> Groundwater extraction, land subsidence, and sea&#45;level rise in the Mekong Delta, Vietnam. Environ Res Lett 9(8):084010 (2014); doi:10.1088/1748&#45;9326/9/8/084010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409675&pid=S0036-3634201500050001900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Workman D. Rice Exports by Country &#91;p&aacute;gina web&#93;. World's Top Exports (2015). &#91;consultada el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://www.worldstopexports.com/rice-exports-country/3311" target="_blank">http://www.worldstopexports.com/rice&#45;exports&#45;country/3311</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409677&pid=S0036-3634201500050001900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Gambolati G, <i>et al.</i> Peat land oxidation enhances subsidence in the Venice watershed. EOS 2005; 86(23):217&#150;220; doi:10.1029/2005EO230001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409678&pid=S0036-3634201500050001900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. Higgins SA, <i>et al.</i> InSAR measurements of compaction and subsidence in the Ganges&#150;Brahmaputra Delta, Bangladesh. J Geophys Res 2014; 119(8):1768&#150;1781; doi:10.1002/2014JF003117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409680&pid=S0036-3634201500050001900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. Brown S, Nicholls RJ. Subsidence and human influences in mega deltas: the case of the Ganges&#150;Brahmaputra&#150; Meghna. Sci Total Environ 2015; 527&#150;528:362&#150;374; doi:10.1016/j.scitotenv.2015.04.124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409682&pid=S0036-3634201500050001900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. Mehedi H. Climate&#45;Induced Displacement: Case Study of Cyclone Aila in the Southwest Coastal Region of Bangladesh. Boyra, Provincia de Khulna, Bangladesh: Coastal Livelihood and Environmental Action Network (2010). &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://www.scribd.com/doc/62101355/Climate-Induced-Displacement-Case-Study-of-Cyclone-Aila-in-the-Southwest-Coastal-Region-of-Bangladesh#scribd" target="_blank">http://www.scribd.com/doc/62101355/Climate&#45;Induced&#45;Displacement&#45;Case&#45;Study&#45;of&#45;Cyclone&#45;Aila&#45;in&#45;the&#45;Southwest&#45;Coastal&#45;Region&#45;of&#45;Bangladesh#scribd</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409684&pid=S0036-3634201500050001900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. Auerbach LW, <i>et al.</i> Flood risk of natural and embanked landscapes on the Ganges&#150;Brahmaputra tidal delta plain. Nat Clim Change 2015; 5(2):153&#150;157; doi:10.1038/nclimate2472.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409685&pid=S0036-3634201500050001900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. Vietnam Population 2013 &#91;p&aacute;gina web&#93;. World Population Statistics (2015). &#91;consultada el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://www.worldpopulationstatistics.com/vietnam-population-2013/" target="_blank">http://www.worldpopulationstatistics.com/vietnam&#45;population&#45;2013/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409687&pid=S0036-3634201500050001900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. Barlow PM. Ground Water in Freshwater&#150;Saltwater Environments of the Atlantic Coast. USGS Circular 1262. Reston, VA: U.S. Servicio Geol&oacute;gico de Estados Unidos, Departmento del Interior de Estados Unidos (actualizado el 11 de enero de 2015). &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://pubs.usgs.gov/circ/2003/circ1262/" target="_blank">http://pubs.usgs.gov/circ/2003/circ1262/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409688&pid=S0036-3634201500050001900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. Erban LE, <i>et al.</i> Release of arsenic to deep groundwater in the Mekong Delta, Vietnam, linked to pumping&#45;induced land subsidence. Proc Natl Acad Sci USA 2013; 110(34):13751&#150;13756; doi:10.1073/pnas.1300503110.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409689&pid=S0036-3634201500050001900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19. Stedman L. Plan progress for the Great Jakarta Sea Wall. Water21 Magazine (febrero de 2014). &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="http://www.iwapublishing.com/water21/february-2014/plan-progress-great-jakarta-sea-wall" target="_blank">http://www.iwapublishing.com/water21/february&#45;2014/plan&#45;progress&#45;great&#45;jakarta&#45;sea&#45;wall</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409691&pid=S0036-3634201500050001900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">20. Dillon P. Future management of aquifer recharge. Hydrogeology J 2005; 13(1):313&#150;316; doi:10.1007/s10040&#45;004&#45;0413&#45;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409692&pid=S0036-3634201500050001900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">21. Sanchez F, <i>et al.</i> SWIBANGLA: Managing Salt Water Intrusion Impacts in Bangladesh. Delft, Holanda: Deltares (2015). &#91;consultado el 23 de junio de 2015&#93;. Disponible en: <a href="https://publicwiki.deltares.nl/display/FRESHSALT/SWIBANGLA+Managing+saltwater+intrusion+impacts+in+Bangladesh" target="_blank">https://publicwiki.deltares.nl/display/FRESHSALT/SWIBANGLA+Managing+saltwater+intrusion+impacts+in+Bangladesh</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409694&pid=S0036-3634201500050001900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. Erkens G, <i>et al.</i> Sinking Coastal Cities &#91;resumen&#93;. Para presentarse en el Noveno Simposio Internacional de Subsidencia del Terreno; 2015 nov15&#45;19; Nagoya, Jap&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9409695&pid=S0036-3634201500050001900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota" id="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen 123, n&uacute;mero 8, agosto 2015, p&aacute;ginas A204&#45;A209.</font></p>      ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>IPCC</collab>
<source><![CDATA[Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Working Group I Contribution to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change]]></source>
<year>2014</year>
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<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
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<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
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<surname><![CDATA[Renaude]]></surname>
<given-names><![CDATA[FG]]></given-names>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Tipping from the Holocene to the Anthropocene: how threatened are major world deltas?]]></article-title>
<source><![CDATA[Curr Opin Environ Sustain]]></source>
<year>2013</year>
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