<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0036-3634</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Salud Pública de México]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Salud pública Méx]]></abbrev-journal-title>
<issn>0036-3634</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0036-36342015000500007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[México continúa justificando con evidencia las intervenciones en nutrición]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mexico keeps backing up with evidence its nutrition interventions]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dary]]></surname>
<given-names><![CDATA[Omar]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,United States Agency for International Development Buró de Salud Global División de Nutrición]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Washington Distrito de Columbia]]></addr-line>
<country>Estados Unidos de América</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>57</volume>
<numero>5</numero>
<fpage>368</fpage>
<lpage>371</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0036-36342015000500007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0036-36342015000500007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0036-36342015000500007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico contin&uacute;a justificando con evidencia</b> <b>las intervenciones en nutrici&oacute;n</b><a href="#nota">&Dagger;</a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Mexico keeps backing up with evidence its nutrition interventions</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Omar Dary*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Divisi&oacute;n de Nutrici&oacute;n, Bur&oacute; de Salud Global, USAID. Washington DC.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1990, funcionarios del Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF, por sus siglas en ingl&eacute;s) publicaron un marco conceptual que explica los factores de la buena (o mala) nutrici&oacute;n en tres niveles de causalidad: inmediato, subyacente y b&aacute;sico.<sup>1</sup> En resumen, se se&ntilde;al&oacute; que una buena nutrici&oacute;n requiere la provisi&oacute;n &oacute;ptima de alimentos, salud y cuidados, y que es resultado de una compleja interacci&oacute;n de las funciones de diferentes sectores y disciplinas. Este marco conceptual, con la frecuente reducci&oacute;n de cuidados (atenci&oacute;n, cari&ntilde;o, est&iacute;mulo, afecto) como funci&oacute;n de los otros dos factores, se menciona constantemente en pol&iacute;ticas, programas y proyectos que impulsan intervenciones en nutrici&oacute;n.<sup>2</sup> Sin embargo, otro aporte importante del mismo art&iacute;culo de la UNICEF ha quedado relegado: el c&iacute;rculo de la triple A (<i>assessment, analysis and action</i>). En &eacute;l se recomend&oacute; que las intervenciones (<i>action</i>) deben apoyarse en un buen diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n (<i>assessment</i>), el cual se acopla con el an&aacute;lisis de factibilidad y estimaci&oacute;n del beneficio potencial bajo las condiciones de cada contexto (<i>analysis</i>). El c&iacute;rculo de la triple A tambi&eacute;n implica que un nuevo "assessment" debe hacerse despu&eacute;s de haber evaluado los resultados de las intervenciones implementadas, para as&iacute; introducir ajustes necesarios y comenzar un nuevo ciclo. Muy pocos pa&iacute;ses han aplicado estos principios, y es com&uacute;n que la atenci&oacute;n se centre principalmente en introducir intervenciones "probadas"<sup>3</sup> y no en el establecimiento de programas de nutrici&oacute;n basados en evidencia, aunque se diga que s&iacute; se hace de esta forma. Una cosa es contar con productos de eficacia confirmada bajo condiciones experimentales y otra la efectividad program&aacute;tica en el uso de los mismos. El caso de M&eacute;xico es una excepci&oacute;n, ya que ha mantenido evaluaciones rigurosas para focalizar sus programas de intervenci&oacute;n nutricional en las poblaciones que lo necesitan,<sup>4</sup> esfuerzo que incluye la revisi&oacute;n peri&oacute;dica de la situaci&oacute;n nutricional del pa&iacute;s. Este n&uacute;mero de Salud P&uacute;blica de M&eacute;xico incluye tres art&iacute;culos<sup>5&#45;7</sup> que describen y hacen inferencias sobre el estado de nutrici&oacute;n relacionado con vitaminas y minerales en la salud humana, a partir de los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrici&oacute;n (Ensanut) 2012.<sup>8</sup> Estos art&iacute;culos son la continuaci&oacute;n de an&aacute;lisis semejantes realizados con los datos de la Ensanut 2006<sup>9&#45;13</sup> y 2012.<sup>14</sup> En esta ocasi&oacute;n, los temas abordados son la anemia en adultos mayores y ni&ntilde;os de 1 a 11 a&ntilde;os, y la deficiencia de hierro tanto en estos grupos como en mujeres de 20 a 49 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se describen los resultados de biomarcadores asociados con el estado nutricional de folato y vitamina B12 en mujeres y ni&ntilde;os, y de vitamina A en ni&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La publicaci&oacute;n simult&aacute;nea de varios art&iacute;culos de an&aacute;lisis de deficiencia de hierro y anemia en diferentes grupos etarios es provechosa, ya que permite reconocer la multicausalidad de la anemia<sup>15</sup> y tambi&eacute;n sus diferencias entre grupos. Por lo tanto, la sola acci&oacute;n de proveer m&aacute;s hierro para corregir la anemia podr&iacute;a ser no s&oacute;lo insuficiente sino tambi&eacute;n inadecuada. Vale la pena mencionar los efectos adversos indeseados que se han encontrado al proveer hierro a ni&ntilde;os peque&ntilde;os en condiciones sub&oacute;ptimas de higiene, y que han resultado en mayor patogenicidad de bacterias intestinales &aacute;vidas de hierro.<sup>16</sup> Estos resultados recientes demuestran la importancia de la combinaci&oacute;n correcta de alimentos, salud y cuidados para alcanzar el desarrollo &oacute;ptimo de las capacidades f&iacute;sicas, cognitivas y sociales de una persona y que, por ausencia de un t&eacute;rmino m&aacute;s adecuado, identificamos como una "buena nutrici&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los adultos mayores (&ge;60 a&ntilde;os) mexicanos se confirma que la causa de la anemia va m&aacute;s all&aacute; de la deficiencia de hierro, la cual fue baja (4.2% en promedio) y se redujo de 2006 a 2012. Las personas de 70 a&ntilde;os o m&aacute;s &#150;excepto las mujeres mayores de 80 a&ntilde;os&#150; presentaron una prevalencia m&aacute;s alta de deficiencia de hierro que individuos entre 60 y 69 a&ntilde;os.<sup>5</sup> Sin embargo, la deficiencia de hierro sigue siendo alta en mujeres de 18 a 49 a&ntilde;os (29.4%).6 En los ni&ntilde;os, la deficiencia de hierro parece continuar; se reporta que 13.9% de ni&ntilde;os de entre 1 y 4 a&ntilde;os y 9.3% de entre 5 y 11 a&ntilde;os la padecen. Sin embargo, la mayor prevalencia en ni&ntilde;os menores se debe, sobre todo, a la deficiencia determinada en aqu&eacute;llos entre 1 y 2 a&ntilde;os (24.9%).7 Es importante mencionar que aunque se utiliz&oacute; un punto de corte menor para identificar deficiencia de hierro en ni&ntilde;os de 1 a 4 a&ntilde;os utilizando la ferritina s&eacute;rica, quiz&aacute;s este valor podr&iacute;a todav&iacute;a ser elevado en concordancia con los cambios metab&oacute;licos r&aacute;pidos que ocurren durante los primeros 24 meses de vida. La pregunta es si la referencia de &lt;12 <i>&micro;g</i>/L es aplicable a los infantes para clasificarlos como deficientes de hierro, o debiera utilizarse un valor menor. Resulta enigm&aacute;tico reconocer que el contenido de hierro en leche humana es bajo, aun asumiendo buena disponibilidad. &iquest;Es esto un "error" evolutivo o una adaptaci&oacute;n ecol&oacute;gica de la especie humana para garantizar la sobrevivencia de los m&aacute;s peque&ntilde;os en ambientes afectados por pat&oacute;genos intestinales?<sup>17</sup> Obviamente, proporcionar hierro a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os aumentar&aacute; sus reservas y la anemia disminuir&aacute;, pero &iquest;ser&aacute;n los nuevos valores de hemoglobina resultantes de estas intervenciones normales y deseables? Quiz&aacute;s en el futuro los investigadores mexicanos puedan darnos respuestas en este tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar, la prevalencia de anemia en ni&ntilde;os de 1 a 4 a&ntilde;os fue mayor que en los de 5 a 11 a&ntilde;os, 20.4% contra 9.7%, donde el primer valor est&aacute; altamente influido por la prevalencia de anemia estimada en los menores de dos a&ntilde;os (36.3%).<sup>7</sup> Aqu&iacute; puede hacerse otra pregunta: &iquest;Es el punto de corte de &lt;110 <i>g</i>/L de hemoglobina &#150;utilizado para el grupo de 1 a 4 a&ntilde;os&#150; apropiado para identificar anemia en los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os o debe utilizarse uno menor? Quiz&aacute;s sean estas incertidumbres en nuestros actuales criterios sobre anemia las que hagan a los investigadores mexicanos reportar que 81&#45;84% de la anemia en ni&ntilde;os es de patolog&iacute;a desconocida.<sup>7</sup> Explicar este resultado es otro desaf&iacute;o que dichos colegas mexicanos deber&aacute;n enfrentar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de una suficiencia general de hierro en adultos mayores, la prevalencia de anemia sigue siendo un problema que merece atenci&oacute;n. El hecho de que la anemia aumenta con la edad, hasta alcanzar un promedio de 24% en individuos de 80 a&ntilde;os o m&aacute;s,<sup>5</sup> sugiere que hay otros elementos m&aacute;s importantes que el hierro a tomar en cuenta para prevenir este signo de "mala nutrici&oacute;n" en ese grupo. Esto es seguramente una combinaci&oacute;n de inadecuaciones dietarias, disminuci&oacute;n &#150;debido al envejecimiento&#150; de la absorci&oacute;n intestinal de micronutrientes, procesos infecciosos y descuido generalizado. En relaci&oacute;n con esto &uacute;ltimo, la prevalencia de anemia en adultos mayores de bajo peso fue muy alta: 31% en mujeres y 62% en hombres. Aunque en M&eacute;xico el porcentaje de personas de edad avanzada con bajo peso es peque&ntilde;o (1%),5 esta informaci&oacute;n revela que muchos ancianos no est&aacute;n recibiendo el cuidado que merecen en los llamados "a&ntilde;os dorados" y esta es una llamada de atenci&oacute;n para la sociedad mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos de anemia en adultos mayores asociados con la participaci&oacute;n en programas nutricionales fueron muy interesantes. La prevalencia de anemia fue m&aacute;s baja en los participantes de Liconsa (programa de acceso a leche fortificada) que en quienes est&aacute;n fuera del mismo. Sin embargo, ocurri&oacute; lo contrario con los participantes de los programas Adultos Mayores y Prospera.<sup>5</sup> &Eacute;stos proveen transferencias monetarias condicionadas y el &uacute;ltimo provee tambi&eacute;n alimentos fortificados y suplementos de micronutrientes a ni&ntilde;os peque&ntilde;os y a mujeres durante el embarazo y la lactancia. La mayor proporci&oacute;n de anemia en los grupos atendidos muestra que la focalizaci&oacute;n de estos programas hacia los grupos m&aacute;s necesitados es adecuada, pero tambi&eacute;n podr&iacute;a revelar que el efecto beneficioso de tales programas no est&aacute; llegando a los adultos mayores. Con base en estos resultados, uno puede aventurarse a deducir que la leche fortificada es un buen alimento para los adultos mayores. Es interesante notar que la participaci&oacute;n en los programas Liconsa y Prospera (<i>Oportunidades</i>) de mujeres entre 18 y 49 a&ntilde;os redujo el cociente de riesgo para las deficiencias de hierro y folato, pero lo elev&oacute; con respecto a la vitamina B12.<sup>6</sup> En el caso de los ni&ntilde;os de 5 a 11 a&ntilde;os, la participaci&oacute;n en el programa Liconsa redujo el cociente de riesgo para vitamina B12 y vitamina A, pero lo increment&oacute; para hierro; mientras tanto, en aquellos beneficiados con el programa Prospera, el cociente se redujo para hierro y vitamina A, pero no para vitamina B12.<sup>7</sup> En todo caso, estos resultados motivan la realizaci&oacute;n de m&aacute;s estudios de causalidad del impacto de estos programas en los diferentes grupos etarios, incluyendo adultos mayores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como era de esperarse, la mayor parte de los adultos mayores con deficiencia de hierro tambi&eacute;n presentaron anemia (51%). Lo mismo sucedi&oacute; con aqu&eacute;llos con prote&iacute;na C&#45;reactiva (PCR) alta,<sup>5</sup> lo que s&oacute;lo confirma el efecto de las infecciones e inflamaci&oacute;n en la causalidad de la anemia. Tambi&eacute;n de forma esperada, los valores altos de PCR en los ni&ntilde;os se asociaron con el incremento del cociente de riesgo para la deficiencia de vitamina A, a la vez que con su disminuci&oacute;n para deficiencia de hierro.<sup>7</sup> Esto puede interpretarse simplemente como el efecto de inflamaci&oacute;n en la prote&iacute;na unidora de retinol y en la ferritina, que son prote&iacute;nas de fase aguda; donde la primera disminuye y la segunda aumenta en presencia de procesos infecciosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La deficiencia de hierro en mujeres de 18 a 49 a&ntilde;os contin&uacute;a siendo importante y generalizada (29.4%), a pesar de la implementaci&oacute;n de programas de fortificaci&oacute;n de alimentos y de la distribuci&oacute;n de suplementos, aunque la cobertura de esta &uacute;ltima intervenci&oacute;n era baja en 2012 (7.8%). La prevalencia de deficiencia de hierro en mujeres fue, en general, m&aacute;s alta en 2012 que en 2006.<sup>6</sup> Este resultado merece una atenci&oacute;n especial para establecer si esta tendencia es real o si se trata de un error experimental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La influencia del sobrepeso y la obesidad en la anemia y en las deficiencias de folato, vitamina B12 y hierro fue muy interesante. En adultos mayores, el sobrepeso fue factor protector contra la anemia.5 De igual forma, el incremento en el &iacute;ndice de masa corporal en las mujeres redujo el cociente de riesgo para deficiencia de hierro y folato, pero lo aument&oacute; para vitamina B12.<sup>6</sup> En el grupo de ni&ntilde;os de 5 a 11 a&ntilde;os ocurri&oacute; algo semejante entre los obesos: el cociente de riesgo disminuy&oacute; para la vitamina A, pero aument&oacute; para la vitamina B12. En relaci&oacute;n con el folato en ni&ntilde;os nada puede decirse, ya que casi todos tuvieron un estado nutricional adecuado de esta vitamina.<sup>7</sup> Se puede especular que las personas con sobrepeso y obesidad est&aacute;n consumiendo una mayor cantidad de harinas fortificadas con hierro y &aacute;cido f&oacute;lico (y otros micronutrientes). De forma similar, se encontr&oacute; que en mujeres atendidas en servicios m&eacute;dicos privados, en quienes se espera un mejor suministro y uso de suplementos de micronutrientes, la prevalencia de deficiencia de folato fue la m&aacute;s baja (0.2%), mientras que la de vitamina B12 fue la m&aacute;s alta (22.5%).<sup>6</sup> Estos resultados sugieren que podr&iacute;an estar ocurriendo efectos adversos inesperados sobre la metabolizaci&oacute;n de la vitamina B12 debido a la ingesta excesiva de &aacute;cido f&oacute;lico. En todo caso, estos resultados debieran motivar estudios sobre las interacciones fisiol&oacute;gicas entre estos micronutrientes, ahora que el suministro de algunos de ellos ha aumentado en cantidades mayores a las que la dieta normal puede proporcionar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nivel socioecon&oacute;mico guard&oacute; una relaci&oacute;n inversa con la prevalencia de anemia en adultos mayores; as&iacute; como con la deficiencia de hierro en los tres grupos etarios; la deficiencia de vitamina B12 en mujeres y ni&ntilde;os, y la deficiencia de vitamina A en ni&ntilde;os.<sup>5&#45;7</sup> Esto es consecuencia l&oacute;gica de una mejor dieta, mejores servicios de salud y un ambiente higi&eacute;nico, caracter&iacute;sticas todas de los grupos con mayores recursos econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos resumidos en los art&iacute;culos aqu&iacute; publicados sugieren que las intervenciones en nutrici&oacute;n en M&eacute;xico han reducido dr&aacute;sticamente la deficiencia de folato a nivel nacional, aunque todav&iacute;a persiste, con prevalencia baja, en mujeres ind&iacute;genas (7.2%), habitantes de la regi&oacute;n sur (4.6%), en el nivel socioecon&oacute;mico m&aacute;s bajo (3.6%), o en las &aacute;reas rurales (3.5%).<sup>6</sup> Por el contrario, la deficiencia de vitamina B12 sigue siendo generalizada, con un promedio nacional de 8.5% en mujeres, pero con prevalencia inferior a 4% en mujeres de la regi&oacute;n norte (1.9%) y del grupo socioecon&oacute;mico m&aacute;s alto (3.3%).6 La deficiencia de vitamina B12 prevalece en ni&ntilde;os ind&iacute;genas de 1 a 4 a&ntilde;os (11.2%), que viven en la regi&oacute;n sur (3.5%), del nivel socioecon&oacute;mico m&aacute;s bajo (3.7%), o de las &aacute;reas rurales (3.0%); as&iacute; como en ni&ntilde;os ind&iacute;genas de 5 a 11 a&ntilde;os (12.4%), del nivel socioecon&oacute;mico m&aacute;s bajo (5.8%) o de las &aacute;reas rurales (5.4%).7 La prevalencia de concentraciones bajas de retinol, que reflejan en parte reservas bajas de este nutriente, al descartar los valores de individuos con concentraciones de PCR alta, aparece homog&eacute;neamente distribuida en los ni&ntilde;os de todos los estratos que fueron estudiados: en los de 1 a 4 a&ntilde;os, la proporci&oacute;n fue de 12.5 a 20.3%, y en los de 5 a 11 a&ntilde;os, de 0.7 a 3.8%.<sup>7</sup> Al igual que con los puntos de corte de la concentraci&oacute;n de hemoglobina para determinar anemia y de ferritina s&eacute;rica para determinar deficiencia de hierro, quiz&aacute;s los valores de referencia de retinol s&eacute;rico debieran ser revisados en ni&ntilde;os menores de dos a&ntilde;os, ya que podr&iacute;an ser fisiol&oacute;gicamente menores que en los ni&ntilde;os de mayor edad. Esto con independencia de que la concentraci&oacute;n de retinol s&eacute;rico aumente en respuesta al suministro de vitamina A por medio de intervenciones espec&iacute;ficas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esfuerzo de M&eacute;xico por publicar en art&iacute;culos cient&iacute;ficos los resultados de las Ensanut es digno de imitarse, ya que no s&oacute;lo disemina apropiadamente la evoluci&oacute;n del estado nutricional de la poblaci&oacute;n mexicana, sino tambi&eacute;n permite realizar inferencias sobre la posible causalidad del efecto de las intervenciones en nutrici&oacute;n, lo cual puede a su vez tener implicaciones para programas similares de otros pa&iacute;ses. Ojal&aacute; los investigadores mexicanos sigan contando con el reconocimiento y el apoyo financiero de las autoridades de salud p&uacute;blica de su pa&iacute;s para continuar con este buen ejemplo. Finalmente, es recomendable que la pr&oacute;xima Ensanut considere la determinaci&oacute;n de prevalencias elevadas de valores altos de los biomarcadores asociados con el estado nutricional de los micronutrientes que se proporcionan a trav&eacute;s de varias intervenciones, ya que, as&iacute; como existe un "hambre oculta", el "exceso oculto" podr&iacute;a ser ya un riesgo potencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esperamos ansiosos la publicaci&oacute;n de los siguientes art&iacute;culos sobre la Ensanut 2012, que seguramente, como los actuales, tambi&eacute;n contendr&aacute;n informaci&oacute;n valiosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. UNICEF. Strategy for Improved Nutrition of Children and Women in Developing Countries. New York : UNICEF, 1990. Disponible en: <a href="http://www.ceecis.org/iodine/01_global/01_pl/01_01_other_1992_unicef.pdf" target="_blank">http://www.ceecis.org/iodine/01_global/01_pl/01_01_other_1992_unicef.pdf</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420887&pid=S0036-3634201500050000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Ruel MT. Addressing the underlying determinants of undernutrition: Examples of successful integration of nutrition in poverty&#45;reduction and agriculture strategies. SCN News 2008; 36:21&#45;29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420888&pid=S0036-3634201500050000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Bhutta ZA, Ahmed T, Black RE, Cousens S, Dewey K, Giugliani E, et al. What works? Interventions for maternal and child undernutrition and survival. Lancet 2008;371(9610):417&#45;40. Doi: 10.1016/S0140&#45;6736(07)61693&#45;6</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420890&pid=S0036-3634201500050000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Rivera JA, Sotres&#45;Alvarez D, Habicht JP, Shamah T, Villalpando S. Impact of the Mexican program for education, health, and nutrition (Progresa) on rates of growth and anemia in infants and young children: a randomized effectiveness study. JAMA 2004; 29:2563&#45;2570.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420891&pid=S0036-3634201500050000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Contreras&#45;Manzano A, De la Cruz V, Villalpando S, Rebollar R, Shamah&#45;Levy T. Anemia and iron deficiency in Mexican elderly population. Results from the Ensanut 2012. Salud Publica Mex 2015; 57:394&#45;402.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420893&pid=S0036-3634201500050000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Shamah&#45;Levy T, Villalpando S, Mej&iacute;a&#45;Rodr&iacute;guez F, Cuevas&#45;Nasu L, Gaona&#45;Pineda EB, Rangel&#45;Baltazar E, Zambrano&#45;Mujica N. Prevalence of iron, folate, and vitamin B12 deficiencies in 20 to 49 years old women: Ensanut 2012. Salud Publica Mex 2015; 57:385&#45;393.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420895&pid=S0036-3634201500050000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Villalpando S, De la Cruz V, Shamah&#45;Levy T, Rebollar R, Contreras&#45;Manzano A. Nutritional status of iron, vitamin B12, folate, retinol and anemia in children 1 to 11 years old. Results of the Ensanut 2012. Salud Publica Mex 2015; 57:372&#45;384.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420897&pid=S0036-3634201500050000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Guti&eacute;rrez JP, Rivera&#45;Dommarco J, Shamah&#45;Levy T, Villalpando&#45;Hern&aacute;ndez S, Cuevas&#45;Nasu FA, et al. Encuesta Nacional de Salud y Nutrici&oacute;n 2012. Resultados Nacionales. Cuernavaca, M&eacute;xico: Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420899&pid=S0036-3634201500050000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. De la Cruz&#45;G&oacute;ngora V, Villalpando S, Rebollar R, Shamah&#45;Levy T, M&eacute;ndez&#45;G&oacute;mez Humar&aacute;n I. Nutritional causes of anemia in Mexican children under 5 years. Results from the 2006 National Health and Nutrition Survey. Salud Publica Mex 2012; 54:108&#45;115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420901&pid=S0036-3634201500050000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Cuevas&#45;Nasu L, Mundo&#45;Rosas V, Shamah&#45;Levy T, M&eacute;ndez&#45;G&oacute;mez Humar&aacute;n I, Avila&#45;Arcos MA, Rebollar&#45;Campos MaR, Villalpando S. Prevalence of folate and vitamin B12 deficiency in Mexican children aged 1 to 6 years in a population&#45;based survey. Salud Publica Mex 2012; 54:116&#45;124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420903&pid=S0036-3634201500050000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Morales&#45;Ru&aacute;n MaC, Villalpando S, Garc&iacute;a&#45;Guerra A, Shamah&#45;Levy T, Robledo&#45;P&eacute;rez R, Avila&#45;Arcos MA, Rivera JA. Iron, zinc, copper and magnesium nutritional status in Mexican children aged 1 to 11 years. Salud Publica Mex 2012; 54:125&#45;134.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420905&pid=S0036-3634201500050000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. De la Cruz&#45;G&oacute;ngora V, Gaona B, Villalpando S, Shamah&#45;Levy T, Robledo R. Anemia and iron, zinc, copper and magnesium deficiency in Mexican adolescents: National Health and Nutrition Survey 2006. Salud Publica Mex 2012; 54:135&#45;145.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420907&pid=S0036-3634201500050000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. Shamah&#45;Levy T, Villalpando S, J&aacute;uregui A, Rivera JA. Overview of the nutritional status of selected micronutrients in Mexican children in 2006. Salud Publica Mex 2012; 54:146&#45;151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420909&pid=S0036-3634201500050000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. De la Cruz&#45;Gongora V, Villalpando S, Mundo&#45;Rosas M, Shamah&#45;Levy T. Prevalence of anemia in Mexican children and adolescents: Results from three national surveys. Salud Publica Mex 2013; 55 (Supl. 2): S180&#45;S189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420911&pid=S0036-3634201500050000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. Kassebaum NJ, Jasrasaria R, Naghavi M, Wulf SK, Johns N, Lozano R, et al. A systematic analysis of global anemia burden from 1990 to 2010. Blood 2014; 123:615&#45;624.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420913&pid=S0036-3634201500050000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. Jaeggi T, Kortman GAM, Moretti D, Chassard C, Holding P, Dostal A, et al. Iron fortification adversely affects the gut microbiome, increases pathogen abundance and induces intestinal inflammation in Kenyan infants. Gut 2014. Doi: 10.1136/gutjnl&#45;2014&#45;307720.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420915&pid=S0036-3634201500050000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. Quinn EA. Too much of a good thing: evolutionary perspectives on infant formula fortification in the United States and its effects on infant health. Am J Hum Biol 2014; 26:10&#45;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9420917&pid=S0036-3634201500050000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota" id="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Dagger; Aviso (<i>disclaimer</i>): Los puntos de vista y opiniones expresados en este art&iacute;culo son del autor y no necesariamente representan los puntos de vista y las opiniones de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos. (<i>The views and opinions expressed in this paper are those of the author and not necessarily the views and opinions of the United States Agency for International Development</i>.)</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>UNICEF</collab>
<source><![CDATA[Strategy for Improved Nutrition of Children and Women in Developing Countries]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNICEF]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ruel]]></surname>
<given-names><![CDATA[MT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Addressing the underlying determinants of undernutrition: Examples of successful integration of nutrition in poverty-reduction and agriculture strategies]]></article-title>
<source><![CDATA[SCN News]]></source>
<year>2008</year>
<volume>36</volume>
<page-range>21-29</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bhutta]]></surname>
<given-names><![CDATA[ZA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ahmed]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Black]]></surname>
<given-names><![CDATA[RE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cousens]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dewey]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Giugliani]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What works: Interventions for maternal and child undernutrition and survival]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet]]></source>
<year>2008</year>
<volume>371</volume>
<numero>9610</numero>
<issue>9610</issue>
<page-range>417-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sotres-Alvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Habicht]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of the Mexican program for education, health, and nutrition (Progresa) on rates of growth and anemia in infants and young children: a randomized effectiveness study]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA]]></source>
<year>2004</year>
<volume>29</volume>
<page-range>2563-2570</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Contreras-Manzano]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De la Cruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rebollar]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Anemia and iron deficiency in Mexican elderly population: Results from the Ensanut 2012]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2015</year>
<volume>57</volume>
<page-range>394-402</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mejía-Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cuevas-Nasu]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gaona-Pineda]]></surname>
<given-names><![CDATA[EB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rangel-Baltazar]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zambrano-Mujica]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prevalence of iron, folate, and vitamin B12 deficiencies in 20 to 49 years old women: Ensanut 2012]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2015</year>
<volume>57</volume>
<page-range>385-393</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De la Cruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rebollar]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Contreras-Manzano]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nutritional status of iron, vitamin B12, folate, retinol and anemia in children 1 to 11 years old: Results of the Ensanut 2012]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2015</year>
<volume>57</volume>
<page-range>372-384</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gutiérrez]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivera-Dommarco]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando-Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cuevas-Nasu]]></surname>
<given-names><![CDATA[FA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012: Resultados Nacionales]]></source>
<year>2012</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cuernavaca ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De la Cruz-Góngora]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rebollar]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Méndez-Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Humarán I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nutritional causes of anemia in Mexican children under 5 years: Results from the 2006 National Health and Nutrition Survey]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2012</year>
<volume>54</volume>
<page-range>108-115</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cuevas-Nasu]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundo-Rosas]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Méndez-Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Humarán I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Avila-Arcos]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rebollar-Campos]]></surname>
<given-names><![CDATA[MaR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prevalence of folate and vitamin B12 deficiency in Mexican children aged 1 to 6 years in a population-based survey]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2012</year>
<volume>54</volume>
<page-range>116-124</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales-Ruán]]></surname>
<given-names><![CDATA[MaC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García-Guerra]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robledo-Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Avila-Arcos]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Iron, zinc, copper and magnesium nutritional status in Mexican children aged 1 to 11 years]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2012</year>
<volume>54</volume>
<page-range>125-134</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De la Cruz-Góngora]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gaona]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robledo]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Anemia and iron, zinc, copper and magnesium deficiency in Mexican adolescents: National Health and Nutrition Survey 2006]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2012</year>
<volume>54</volume>
<page-range>135-145</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jáuregui]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Overview of the nutritional status of selected micronutrients in Mexican children in 2006]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2012</year>
<volume>54</volume>
<page-range>146-151</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De la Cruz-Gongora]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mundo-Rosas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah-Levy]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prevalence of anemia in Mexican children and adolescents: Results from three national surveys]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Publica Mex]]></source>
<year>2013</year>
<volume>55</volume>
<numero>^s2</numero>
<issue>^s2</issue>
<supplement>2</supplement>
<page-range>S180-S189</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kassebaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[NJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jasrasaria]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Naghavi]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wulf]]></surname>
<given-names><![CDATA[SK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johns]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lozano]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A systematic analysis of global anemia burden from 1990 to 2010]]></article-title>
<source><![CDATA[Blood]]></source>
<year>2014</year>
<volume>123</volume>
<page-range>615-624</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jaeggi]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kortman]]></surname>
<given-names><![CDATA[GAM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moretti]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chassard]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Holding]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dostal]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Iron fortification adversely affects the gut microbiome, increases pathogen abundance and induces intestinal inflammation in Kenyan infants]]></article-title>
<source><![CDATA[Gut]]></source>
<year>2014</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quinn]]></surname>
<given-names><![CDATA[EA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Too much of a good thing: evolutionary perspectives on infant formula fortification in the United States and its effects on infant health]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Hum Biol]]></source>
<year>2014</year>
<volume>26</volume>
<page-range>10-17</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
