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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[No hay tiempo que perder: una vida en búsqueda de virus letales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">P&aacute;ginas de salud p&uacute;blica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Peter Piot. No hay tiempo que perder: una vida en b&uacute;squeda de virus letales</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>No time to lose. A life in pursuit of deadly viruses</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/spm/v57n2/a15i1.jpg"></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Llegar a los 62 a&ntilde;os es muy temprano para sentarme a escribir mis memorias...</i> &Eacute;sta es la oraci&oacute;n con la que Peter Piot inicia el relato de su vida. Para quien el nombre no le resulte familiar, podemos empezar diciendo que el doctor Piot destaca por ser belga de nacionalidad, microbi&oacute;logo de formaci&oacute;n, epidemi&oacute;logo por accidente, sanitarista por convicci&oacute;n, trabajador social por obligaci&oacute;n, defensor de los derechos humanos por solidaridad, funcionario internacional por modestia, pol&iacute;tico por necesidad m&aacute;s que por ambici&oacute;n y, por destino, luchador incansable por la salud de los menos privilegiados. Hoy, el Dr. Piot se distingue por dirigir la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la Universidad de Londres, puesto acad&eacute;mico que le resulta natural despu&eacute;s de varias d&eacute;cadas dedicadas al descubrimiento y control de dos de los problemas sanitarios m&aacute;s importantes de la historia reciente.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para empezar, muy pocas personas pueden jactarse de ser las descubridoras del virus del &Eacute;bola y formar parte del grupo de cient&iacute;ficos que dirigi&oacute; el descubrimiento del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Esto es todav&iacute;a m&aacute;s importante al considerar que estos dos logros los realiz&oacute; cuando todav&iacute;a no cumpl&iacute;a los 40 a&ntilde;os de edad. Despu&eacute;s de eso, &iquest;qu&eacute; estuvo haciendo el doctor Piot durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas antes de escribir sus memorias?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno se imagina a esos grandes cient&iacute;ficos aislados en laboratorios muy sofisticados, con las puertas herm&eacute;ticamente cerradas, encapuchados y conectados a tuber&iacute;as protegidas del mundo exterior y dedicados a observar mundos min&uacute;sculos s&oacute;lo perceptibles con microscopios de muy alta precisi&oacute;n. El doctor Piot rompe con ese modelo desde que empieza su formaci&oacute;n como microbi&oacute;logo en la Universidad de Antwerp (antiguamente llamada Antuerpia y hoy mejor conocida como Amberes). A la edad de 27 a&ntilde;os es "invitado" a participar en una misi&oacute;n al Congo "belga" (Zaire y ahora Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo) para tratar de identificar una fiebre hemorr&aacute;gica tropical muy letal y de origen desconocido. Esta misi&oacute;n comenz&oacute; a mediados de los a&ntilde;os setenta como una aventura y se convirti&oacute; en una misi&oacute;n de vida que todav&iacute;a hoy lo compromete a seguir luchando desde la trinchera acad&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese entonces estaba muy lejos de ser un experto en los temas que hoy lo distinguen &#151;no hab&iacute;a manera de serlo y nadie lo era&#151; y la honradez y sencillez con la que nos narra sus aprendizajes continuos nos demuestran que Piot aprendi&oacute; "a la brava" todo lo que hoy sabe y generosamente nos comparte. Sus primeras incursiones en la b&uacute;squeda de ese virus letal lo llevaron a aprender sobre la marcha los procedimientos m&aacute;s b&aacute;sicos para la toma y almacenamiento de muestras, los principios elementales de la hematolog&iacute;a, las medidas de protecci&oacute;n m&iacute;nimas que hoy son indispensables para el manejo de infecciones menos peligrosas y los m&eacute;todos para la captura de animales, en particular, de los murci&eacute;lagos supuestamente implicados en la transmisi&oacute;n de tan feroz virus. Su ingenuidad, ignorancia y buena suerte lo protegieron ante infecciones potenciales que pusieron en vilo su vida y la de sus compa&ntilde;eros de campa&ntilde;a. Poco habituado al clima tropical y a las carencias, vivi&oacute; aislado del mundo occidental y de sus comodidades durante semanas mientras persegu&iacute;a los casos sospechosos, todo para para tratar de encontrar el origen del brote en las fincas de religiosas belgas, caser&iacute;os en el borde del r&iacute;o Congo o en asentamientos dispersos y perdidos adentrados en un mundo natural agreste. Finalmente, despu&eacute;s de identificar el feroz agente infeccioso y en compa&ntilde;&iacute;a de una botella de Kentucky Bourbon, &eacute;l y sus compa&ntilde;eros decidieron cambiarle el nombre al virus: de Yambuku &#151;la localidad en donde se identific&oacute; el virus&#151;, a &Eacute;bola ("R&iacute;o Negro" en lingala), en referencia al r&iacute;o m&aacute;s cercano a la localidad de origen. Esa era la costumbre de la &eacute;poca: para no estigmatizar los lugares, se optaba por se&ntilde;alar a los r&iacute;os como vertientes primigenias. El camino de la investigaci&oacute;n del brote, la identificaci&oacute;n de los enfermos, el aislamiento del agente infeccioso, la confirmaci&oacute;n diagn&oacute;stica, el j&uacute;bilo por la publicaci&oacute;n del descubrimiento y la lucha intestina por la autor&iacute;a del primer art&iacute;culo cient&iacute;fico sobre el virus del &Eacute;bola se acompa&ntilde;aron de largas y sudorosas traves&iacute;as, del miedo, de la incertidumbre de volver a casa, de cierta algarab&iacute;a durante las animadas noches en Kinshasa, as&iacute; como tambi&eacute;n de una incesante preocupaci&oacute;n por entender las inc&oacute;gnitas, las razones y las determinantes de esa fiebre hemorr&aacute;gica tropical. Esa inquietud se asentar&iacute;a en su esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y en una personalidad modesta pero siempre humanista y solidaria, y le acompa&ntilde;ar&iacute;a a lo largo de otra traves&iacute;a m&aacute;s larga y compleja: el descubrimiento del VIH/sida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De vuelta en Amberes continu&oacute; con su labor de investigador. Su preocupaci&oacute;n se centr&oacute; en las infecciones de transmisi&oacute;n sexual (ITS) que empezaron a emerger en su B&eacute;lgica natal, en particular en ciertos c&iacute;rculos como el de las trabajadoras sexuales y el de la poblaci&oacute;n homosexual. Eran los principios de los a&ntilde;os ochenta y Amberes respiraba un ambiente m&aacute;s liberal que el resto del pa&iacute;s. Su cl&iacute;nica empez&oacute; tambi&eacute;n a ser frecuentada por los migrantes del &Aacute;frica central y occidental que llegaban a B&eacute;lgica en busca del tratamiento m&eacute;dico que no pod&iacute;an conseguir en sus pa&iacute;ses natales. Al enterarse por medio del <i>Morbidity and Mortality Weekly Report</i> del 5 de junio de 1981 de un reporte que por primera vez abordaba el diagn&oacute;stico de neumon&iacute;a por <i>Pneumocystis carinii</i> en cinco j&oacute;venes homosexuales, empez&oacute; a generar una serie de conexiones entre pacientes que revis&oacute; durante su estancia previa en &Aacute;frica y a quienes no pudo adjudicarles un diagn&oacute;stico preciso dado su grave y r&aacute;pido deterioro f&iacute;sico, aunado a las infecciones rampantes y devastadoras. La frecuente identificaci&oacute;n de casos en su cl&iacute;nica de Amberes, la conexi&oacute;n con &Aacute;frica y varios casos en la incipiente liga homosexual provocaron una b&uacute;squeda de financiamiento para regresar a Zaire y empezar lo que ser&iacute;a, quiz&aacute;s, una de las mayores empresas de investigaci&oacute;n regional desarrollada en ese continente: el descubrimiento del VIH/sida y sus mecanismos de transmisi&oacute;n (homosexual, heterosexual, a trav&eacute;s de la leche materna y transfusional). La historia es por todos conocida y est&aacute; muy documentada; lo que pocos sabemos &#151;y que descubrimos con la lectura del libro del doctor Piot&#151; es el rol protag&oacute;nico que &eacute;ste tuvo y lo relevante que fue su participaci&oacute;n para que esta enfermedad tomara las dimensiones pol&iacute;ticas, sanitarias y sociales que hoy tiene como un problema de salud global sin precedentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las etapas que comprende su trabajo describen la evoluci&oacute;n de la epidemia y entre ellas destacan la implantaci&oacute;n de centros de diagn&oacute;stico oportuno y tratamiento de las ITS pr&aacute;cticamente por toda &Aacute;frica; esperar ansiosamente la disponibilidad de una prueba diagn&oacute;stica sensible que identificara al virus responsable; buscar e insistir en el reconocimiento de los mecanismos de transmisi&oacute;n como elementos indispensables para implantar medidas preventivas m&aacute;s efectivas, como el uso del cond&oacute;n; promover el acceso a los medicamentos y buscar mecanismos para bajar su precio hasta garantizar la cobertura universal a todo paciente infectado, y darle visibilidad a la epidemia para asegurar mayores recursos y financia&#45;miento, acciones todas promovidas por el doctor Piot que fueron creciendo en magnitud y complejidad en la medida en que lo hac&iacute;a la epidemia. Bien podr&iacute;a decirse que los primeros 100 000 d&oacute;lares que recibi&oacute; del doctor Krause, del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EUA, para la investigaci&oacute;n de ITS en &Aacute;frica se convertir&iacute;an a&ntilde;os m&aacute;s tarde (en 2011) en 22 billones de d&oacute;lares otorgados por el Fondo Global gracias al &iacute;mpetu y constancia del doctor Piot a lo largo de los a&ntilde;os. Alcanzar esta cifra signific&oacute; librar una batalla en diferentes frentes y contra adversidades pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, t&eacute;cnicas, culturales, y m&aacute;s. Su lucha lo llev&oacute; a convencer a personajes autoritarios en &Aacute;frica, China, Cuba o Rusia &#151;que antes de reconocer la problem&aacute;tica, la escond&iacute;an&#151; con evidencias y salidas pol&iacute;ticas que beneficiaran m&aacute;s el control de la epidemia que la imagen de esos l&iacute;deres. Tambi&eacute;n supo aprovechar la imagen de otros l&iacute;deres como Mandela para llevar su mensaje a las cimas ministeriales de salud y de econom&iacute;a del mundo y conseguir los fondos necesarios para profundizar en la investigaci&oacute;n y en la b&uacute;squeda de tratamientos m&aacute;s accesibles a todos los afectados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su convicci&oacute;n lo llev&oacute; a visitar todos los rincones del mundo y en todos los pa&iacute;ses hizo conexiones con las poblaciones vulnerables, como las trabajadoras sexuales explotadas en India y &Aacute;frica, los homosexuales en diferentes comunidades, los drogadictos en Rusia o en las plazas de ciudades de Suiza, por citar algunos ejemplos. En la mayor&iacute;a de estos lugares fue recibido con los brazos abiertos, aunque no faltaron quienes le cerraran las puertas, lo insultaran y lo abuchearan en foros internacionales. Lo controvertido del tema, la necesidad de hacerlo presente en la agendas nacionales e internacionales de salud y desarrollo, la resistencia a la promoci&oacute;n del sexo seguro y la ignorancia frente a los riesgos fueron retos que lo ascendieron a posiciones de influencia hasta llegar a la direcci&oacute;n de ONUSIDA. Si bien su vocaci&oacute;n por trabajar m&aacute;s en el terreno lo persuadi&oacute; de mantenerse alejado de las esferas de la burocracia internacional y las oficinas centrales de la ONU; el riesgo de que pudieran llegar visiones m&aacute;s conservadoras &#151;como la del doctor Jes&uacute;s Kumate Rodr&iacute;guez&#151; a la direcci&oacute;n del programa de salud mundial m&aacute;s importante, lo oblig&oacute; a postularse y encauzar sus esfuerzos hacia lograr la visibilidad que el VIH/sida hoy tiene, necesita y demanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pocas experiencias personales en salud p&uacute;blica cubren tantos aspectos &#45;t&eacute;cnicos, cient&iacute;ficos, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, culturales, sociales&#45; de un problema de salud; son menos las que nos aportan tantas ense&ntilde;anzas sobre el origen y descubrimiento de un agente infeccioso, su diagn&oacute;stico, tratamiento y prevenci&oacute;n. Esta experiencia &uacute;nica nos describe c&oacute;mo se puso en marcha el proceso de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y operativa a nivel mundial m&aacute;s importante hasta la fecha con la finalidad de lograr una vacuna o un tratamiento efectivo. Dicha experiencia tambi&eacute;n nos muestra c&oacute;mo van creciendo las estad&iacute;sticas de infecciones y muertes y c&oacute;mo va en aumento la demanda p&uacute;blica por mejores intervenciones y por el acceso a los medicamentos. Este libro nos introduce en las salas de los tomadores de decisiones &#151;pol&iacute;ticos, funcionarios, financiadores, figuras p&uacute;blicas&#151; y nos acerca a los procesos poco tersos que hubo que enfrentar para garantizar el financiamiento y la apertura institucional que apoyara la prevenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esencia, se podr&iacute;a decir que no hay tiempo que perder para empezar la lectura de este libro que debe convertirse en un texto b&aacute;sico para toda aquella persona interesada no s&oacute;lo en la salud p&uacute;blica sino en la salud como un derecho humano universal.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Hector G&oacute;mez Dant&eacute;s</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     </p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaci&oacute;n en Sistemas de Salud,    <br>     Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica</i>    <br>     <a href="mailto:hector.gomez@insp.mx">    hector.gomez@insp.mx</a></font></p>      ]]></body>
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