<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0036-3634</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Salud Pública de México]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Salud pública Méx]]></abbrev-journal-title>
<issn>0036-3634</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0036-36342014000600018</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Noticias de salud ambiental ehp-spm]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Environmental health news ehp-spm]]></article-title>
</title-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>56</volume>
<numero>6</numero>
<fpage>666</fpage>
<lpage>681</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0036-36342014000600018&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0036-36342014000600018&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0036-36342014000600018&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Noticias</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Noticias de salud ambiental ehp&#45;spm</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Environmental health news ehp&#45;spm</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Repensar qu&eacute; Significa "Est&eacute;ril"<a href="#nota">*</a> El microbioma hospitalario</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i1.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i1_th.jpg">    <br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se inaugur&oacute; el nuevo pabell&oacute;n del hospital de la Universidad de Chicago, se ve&iacute;a inmaculado. Los pisos brillaban y las camillas de acero inoxidable resplandec&iacute;an en el nuevo Centro de Atenci&oacute;n y Descubrimiento. Incluso una vez que abri&oacute; sus puertas y se admiti&oacute; a los primeros pacientes, las superficies segu&iacute;an vi&eacute;ndose est&eacute;riles en gran medida. Al parecer, las cosas estaban exactamente como deber&iacute;an: tan libres de vida microbiana como fuera humanamente posible.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos de Jack Gilberg contaban una historia diferente. Gilbert, microbi&oacute;logo ambiental del Laboratorio Nacional de Argonne, su equipo de estudiantes de posgrado y de posdoctorado y sus asistentes de investigaci&oacute;n bajaban al hospital varias veces al d&iacute;a, aun antes de que &eacute;ste se abriera al p&uacute;blico. Armados con hisopos de algod&oacute;n, enfocaban sus esfuerzos en los pisos de los quir&oacute;fanos y de las salas de oncolog&iacute;a. Cada uno de los miembros del equipo tom&oacute; muestras de los pisos, las camas, las s&aacute;banas, los lavabos, las computadoras, las estaciones del personal de enfermer&iacute;a, los respiraderos, etc. Si hab&iacute;a algo que se pudiera nombrar, el equipo de Gilbert lo frotaba con un hisopo de algod&oacute;n para obtener una peque&ntilde;a muestra de los microbios que viv&iacute;an all&iacute;.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Repitieron este proceso varias veces al d&iacute;a como parte del Proyecto del Microbioma Hospitalario, un esfuerzo con un costo de 850 000 d&oacute;lares, financiado por la Fundaci&oacute;n Alfred P. Sloan, para aprender m&aacute;s sobre la comunidad microbiana, o microbioma, de diversos ambientes hospitalarios: c&oacute;mo se transfieren los microorganismos entre los seres humanos y las superficies y c&oacute;mo se desarrollan los microbiomas con el paso del tiempo. Los investigadores consideran que pueden llegar a reducir las infecciones adquiridas en los hospitales comprendiendo a los diversos microorganismos que viven en los ambientes hospitalarios, identificando las caracter&iacute;sticas operativas de los edificios que influyen en estos microbiomas y realizando modificaciones a los ecosistemas interiores que ayuden a prevenir la propagaci&oacute;n de los organismos pat&oacute;genos. Una porci&oacute;n futura del estudio incluir&aacute; un an&aacute;lisis en profundidad del microbioma de una habitaci&oacute;n del hospital del ej&eacute;rcito en Alemania a lo largo de 16 meses.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Cuando un organismo pat&oacute;geno invade, no lo hace de manera aislada: lo hace en el contexto de miles de otras especies", dice Gilbert. "Muy pocos estudios han examinado el resto de las comunidades que existen en los hospitales".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos investigadores est&aacute;n comenzando a ver los hospitales como ecosistemas en s&iacute; mismos. "Los cient&iacute;ficos quieren estudiar el ecosistema del hospital para comprender qu&eacute; microbios aparecen d&oacute;nde", dice Jonathan Eisen, ec&oacute;logo microbiano de la Universidad de California en Davis.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Infecciones adquiridas en el hospital</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2010 (el ultimo a&ntilde;o sobre el cual se dispone de datos), 35.1 millones de estadounidenses pasaron por lo menos una noche en el hospital.<sup>1</sup> Los Centros para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades estiman que 5% de los pacientes admitidos en los hospitales adquirir&aacute;n una infecci&oacute;n durante su estancia, lo que potencialmente conducir&aacute; a 99 000 muertes al a&ntilde;o<sup>2</sup> y tendr&aacute; un costo de 10 000 millones de d&oacute;lares anuales.<sup>3</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La adquisici&oacute;n de infecciones en los hospitales no es un fen&oacute;meno nuevo. Desde que las personas enfermas han buscado atenci&oacute;n en los hospitales, ha existido el potencial de que se propaguen las enfermedades infecciosas. Con el advenimiento de la penicilina y de otros antibi&oacute;ticos, las preocupaciones sobre la transmisi&oacute;n de enfermedades disminuyeron, dado que los m&eacute;dicos cre&iacute;an contar con una bala m&aacute;gica para combatir cualquier enfermedad que una persona pudiera contraer.<sup>4</sup> El incremento de las bacterias resistentes a los antibi&oacute;ticos ha cambiado este modo de pensar.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, las infecciones resistentes a los antibi&oacute;ticos no muestran se&ntilde;ales de parar, como tampoco lo hacen las enfermedades adquiridas en los hospitales.<sup>3</sup> Hist&oacute;ricamente, se ha culpado de estas infecciones a la presencia de bacterias nocivas y se ha visto como la soluci&oacute;n la aplicaci&oacute;n de normas y procedimientos de control de infecciones cada vez m&aacute;s rigurosos.<sup>5</sup> Seg&uacute;n una nueva hip&oacute;tesis, las infecciones adquiridas en los hospitales no obedecen a la existencia de microbios nocivos sino a la ausencia de especies &uacute;tiles.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo las luces brillantes y sobre las camillas de acero inoxidable habita una extensa comunidad de microorganismos, la mayor&iacute;a de los cuales son inocuos, y muchos de ellos pueden ser incluso ben&eacute;ficos.<sup>6</sup> Algunos investigadores consideran que los microbiomas hospitalarios forman una parte clave del "sistema inmune" de los hospitales y en algunos casos pueden contribuir a proteger a los pacientes contra las enfermedades infecciosas.</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i2.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i2_th.jpg">    <br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Durante los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os, literalmente hemos tratado s&oacute;lo de matar bacterias. Ahora hay una multitud de evidencias que sugieren que este enfoque de matar todo no est&aacute; funcionando", dice Gilbert. "Ahora estamos tratando de entender si tal vez, s&oacute;lo tal vez, cultivar bacterias no pat&oacute;genas en las superficies de los hospitales, nos conducir&iacute;a a un ambiente hospitalario m&aacute;s saludable".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Investigaciones sobre el microbioma humano han mostrado que el uso de antibi&oacute;ticos puede afectar al conjunto habitual de microbios que viven dentro y en la superficie de nuestro cuerpo.<sup>7</sup> Los continuos intentos de esterilizar los hospitales pueden funcionar a un nivel similar: el uso de antibi&oacute;ticos de amplio espectro, blanqueadores y desinfectantes para manos puede eliminar algunos de los organismos pat&oacute;genos nocivos, pero tambi&eacute;n provoca un fuerte impacto en las hordas de microorganismos no pat&oacute;genos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La eliminaci&oacute;n de estos microbios comensales reduce la competencia, haciendo a los hospitales potencialmente m&aacute;s propicios para la proliferaci&oacute;n de las especies pat&oacute;genas, menciona Eisen. "Quiz&aacute;s algunos intentos de esterilizaci&oacute;n no sean &uacute;tiles a la larga porque desalojen ecosistemas que luego quedar&aacute;n expuestos a ser recolonizados por organismos pat&oacute;genos y no s&oacute;lo por bacterias normales y aburridas", dice.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La gran mayor&iacute;a de estos microbios apenas est&aacute;n sobreviviendo", dice el ecologista microbiano James Meadow, un acad&eacute;mico con postdoctorado en el Centro de Biolog&iacute;a y Medio Ambiente Construido de la Universidad de Oreg&oacute;n. "El medio ambiente construido parece m&aacute;s bien ser una sala de espera en la que estas bacterias potencialmente nocivas permanecen hasta que haya mejores condiciones. Muy pocas de ellas la est&aacute;n pasando bien". La eliminaci&oacute;n de otros microbios puede sacar a los organismos pat&oacute;genos destructivos de la sala de espera y ponerlos en acci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Repensar qu&eacute; significa "est&eacute;ril"</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hist&oacute;ricamente, los microbi&oacute;logos han estudiado las bacterias en cultivo puro, cultivando una especie a la vez. Si bien esto les ha permitido generar grandes cantidades de microbios de manera relativamente r&aacute;pida, el m&eacute;todo tiene varias limitaciones.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos de los microbios que se encuentran en el ambiente son dif&iacute;ciles, si no imposibles, de cultivar de esta forma.<sup>8</sup> Esto ha hecho que los microbi&oacute;logos subestimen dr&aacute;sticamente el n&uacute;mero de los microbios que constituyen a los microbiomas humanos.<sup>9</sup> Asimismo, debido a la importante amenaza a la salud p&uacute;blica que representan las enfermedades infecciosas, los investigadores prefirieron concentrar sus esfuerzos en las bacterias nocivas y no en las especies neutrales o ben&eacute;ficas.<sup>10</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace apenas 50 a&ntilde;os, cuando mucho de lo que sab&iacute;an los cient&iacute;ficos sobre los microbios estaba relacionado con organismos pat&oacute;genos, ten&iacute;a sentido eliminar de las superficies su delgada capa de microbios. Pero ese no es el caso hoy en d&iacute;a. A partir de finales de la d&eacute;cada de 1990 y principios de los a&ntilde;os 2000, la tecnolog&iacute;a de secuenciaci&oacute;n gen&eacute;tica comenz&oacute; una serie de mejoras exponenciales,<sup>11</sup> las cuales redujeron tanto el tiempo como el costo de secuenciar genes.<sup>12</sup> Esto le permiti&oacute; a Eisen, a Gilbert y a otros mejorar los m&eacute;todos liderados por el ecologista microbiano Norman R. Pace en la d&eacute;cada de 1980 para buscar en el medio ambiente microorganismos que no pueden cultivarse en el laboratorio; estos estudios mostraron que nuestro mundo est&aacute; repleto de microbios.<sup>13</sup> Inspecciones del medio ambiente revelaron que las bacterias cultivables, como las especies de <i>Streptococcus</i> y <i>Staphylococcus</i>, representan s&oacute;lo una peque&ntilde;a parte de los microbios que encontramos diariamente.<sup>14</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diferentes tipos de bacterias contienen una versi&oacute;n &uacute;nica del gen 16S ARN ribos&oacute;mico que act&uacute;a como huella digital. Al tomar una muestra de la superficie y despu&eacute;s secuenciar los diferentes genes 16S ARN ribos&oacute;mico presentes en esa muestra, los cient&iacute;ficos pueden descubrir de manera r&aacute;pida, barata y sencilla los tipos de bacterias presentes en cualquier lugar.<sup>15</sup> Investigadores han descubierto as&iacute; que la biodiversidad presente en una mesa, un barandal de cama o un pedazo de suelo puede competir con la que se encuentra en cualquier selva amaz&oacute;nica.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Es muy dif&iacute;cil desalojar a todos los microbios de un ecosistema en particular", dice Eisen. En una rese&ntilde;a publicada para la revista <i>Genome Biology,</i> Gilbert y su coautor Scott Kelly escribieron que "probablemente exista un microbio capaz de sobrevivir en casi cualquier superficie o condici&oacute;n &#91;del medio ambiente construido&#93;".<sup>16</sup> En pocas palabras, la esterilidad no existe.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los microbios entre nosotros</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cient&iacute;ficos han descubierto que lejos de ser una capa homog&eacute;nea de vida unicelular, los microbios de los edificios var&iacute;an ampliamente dependiendo de las condiciones ambientales y de las personas que habiten los cuartos. Algunos miembros de los microbiomas de interior son precisamente lo que los cient&iacute;ficos habr&iacute;an esperado. Estudios anteriores han mostrado que las bacterias que colonizan las piscinas de terapia<sup>17</sup> y los grifos de las regaderas<sup>18</sup> de los hospitales son micobacterias y proteobacterias que aman la humedad y residen en la tierra. Otro estudio descubri&oacute; que los grifos de las regaderas tambi&eacute;n estaban poblados por organismos pat&oacute;genos oportunistas que son significativamente diferentes de los microbios encontrados en las habitaciones de los pacientes. Estas bacterias tienden a formar biopel&iacute;culas, colonias persistentes de microbios que prefieren ambientes h&uacute;medos ricos en f&oacute;sforo y pueden ser casi imposibles de matar.<sup>19</sup></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i3.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i3_th.jpg">    <br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las regaderas no son las &uacute;nicas &aacute;reas hospitalarias id&oacute;neas para el desarrollo de un conjunto &uacute;nico de microbios. Cuando los investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder analizaron los microbios presentes en los cat&eacute;teres de Foley, una fuente com&uacute;n de infecciones adquiridas en hospitales,<sup>20</sup> descubrieron que las bacterias presentes en el exterior del cat&eacute;ter eran considerablemente diferentes de las encontradas en el interior.<sup>21</sup> En un estudio australiano, los cat&eacute;teres arteriales de las unidades de cuidados intensivos mostraron un patr&oacute;n similar.<sup>22</sup></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la mayor&iacute;a de los microbios presentes en el ambiente hospitalario llegan por medio de los humanos, ya sea que est&eacute;n en las suelas de nuestros zapatos, en nuestros celulares o incluso en nuestros cuerpos. As&iacute; como el aura permanente de mugre que rodea al personaje Pigpen (o "Cochino") en la caricatura de "Carlitos y Snoopy", los seres humanos estamos rodeados de una nube de microbios.<sup>23</sup> "Los humanos esparcimos microbios por donde sea que vamos", dice Gilbert.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada vez que tocamos un objeto, transferimos millones de microbios de nuestro cuerpo al medio ambiente.<sup>24</sup> Ya que los tipos de microbios disponibles para ser transferidos var&iacute;an de una persona a otra<sup>25</sup> y de una parte del cuerpo a otra,<sup>26</sup> es probable que diferentes superficies alberguen diferentes especies. Objetos tales como los teclados de computadora, los interruptores de luz y los dispensadores de jab&oacute;n son continuamente re&#45;infestados de microbios provenientes de nuestras manos cada vez que los tocamos.<sup>23,27,28</sup> En los sanitarios, por otro lado, prevalecen los microorganismos asociados con los tractos gastrointestinales y urogenitales.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un an&aacute;lisis detallado del microbioma en un sal&oacute;n de clases revel&oacute; que los tipos de especies encontrados variaban dependiendo del tipo de contacto humano que recib&iacute;a cada superficie de la cual se tomaba una muestra.<sup>29</sup> Los investigadores descubrieron que las sillas presentaban una preponderancia de microbios de los tractos gastrointestinales y urogenitales, as&iacute; como de la piel. En los pisos y las paredes predominan las especies del exterior que probablemente se traen en los zapatos o se introducen a trav&eacute;s del sistema de ventilaci&oacute;n.<sup>30</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados preliminares no publicados del Proyecto del Microbioma Hospitalario de Gilbert muestran que, dentro de las horas siguientes al ingreso de un nuevo paciente, los microbios en un cuarto cambiaron para reflejar la composici&oacute;n del &uacute;ltimo residente. "En cuesti&oacute;n de horas, el microbioma de la nueva persona se convirti&oacute; en la fuerza dominante en ese cuarto", dice.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se ha demostrado el proceso opuesto, de acuerdo con investigaciones que analizaron los microbios encontrados en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del Hospital de Mujeres Magee del Centro M&eacute;dico de la Universidad de Pittsburgh.<sup>31</sup> La misma cantidad de microbios que se encuentran en el medio ambiente construido est&aacute;n asociados con los seres humanos; ahora los investigadores saben que los humanos pueden adquirir muchos de sus microbios a partir de su medio ambiente. Brandon Brooks, un ecologista microbiano de la Universidad de California en Berkeley y primer autor del estudio sobre la UCIN, dice que estudiar el microbioma de interior no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de realizar un censo microbiano. La enterocolitis necrotizante, una infecci&oacute;n vinculada con m&uacute;ltiples especies bacterianas, es excepcionalmente mortal en los beb&eacute;s que presentan bajo peso al nacer.<sup>32</sup> El saber c&oacute;mo fue que los beb&eacute;s en la UCIN adquirieron estos microbios podr&iacute;a ayudar a los m&eacute;dicos a prevenir brotes.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien los reci&eacute;n nacidos no est&aacute;n completamente est&eacute;riles, en ese momento tienen un microbioma que es mucho menos diverso que en cualquier otra etapa de sus vidas.<sup>33</sup> Tenemos que empezar desde cero, lo cual hace que las se&ntilde;ales que observamos sean diferentes", explica Brooks.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brooks y sus colegas recopilaron muestras fecales de los reci&eacute;n nacidos en la UCIN cada tres d&iacute;as. Por cada muestra fecal, tambi&eacute;n recopilaban 33 muestras ambientales de los alrededores de la UCIN. Las principales especies de bacterias que encontraron en los intestinos de los beb&eacute;s (<i>Staphylococcus epidermidis, Klebsiella pneumoniae, Bacteroides fragilis</i> y <i>Escherichia coli</i>) se encontraron por toda la UCIN, lo que implica que el ambiente hospitalario pudo haber sido la fuente de estos microbios.<sup>31</sup> "El siguiente paso es probar m&aacute;s estrategias progresivas de regulaci&oacute;n ambiental para ver si podemos cultivar un ecosistema que sea ben&eacute;fico para sus ocupantes", dice Brooks.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Una bocanada de aire fresco?</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ordenar los factores que influyen en la composici&oacute;n de las comunidades microbianas de interiores podr&iacute;a ayudar a los cient&iacute;ficos a identificar espacios y objetos con alto riesgo de portar organismos pat&oacute;genos. Estos investigadores tambi&eacute;n creen que peque&ntilde;as modificaciones al dise&ntilde;o de un edificio, como alterar los sistemas de ventilaci&oacute;n y humedad, podr&iacute;an ayudar a reducir el n&uacute;mero de organismos pat&oacute;genos en el ambiente interior. Los arquitectos est&aacute;n viendo estas modificaciones en el contexto no s&oacute;lo de los hospitales sino tambi&eacute;n de otras &aacute;reas p&uacute;blicas.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema de calefacci&oacute;n, ventilaci&oacute;n y aire acondicionado (en ingl&eacute;s, HAVC) en un edificio puede ser una gran fuente de microorganismos en los interiores, dado que muchos microbios viajan a trav&eacute;s del aire.<sup>34,35</sup> Susannah Tringe, una microbi&oacute;loga del Instituto Conjunto del Genoma del Departamento de Energ&iacute;a y sus colegas tomaron muestras de bacterias en los climatizadores de dos centros comerciales urbanos densamente poblados. Identificaron hasta 300 especies distintas, muchas de las cuales estaban asociadas con el microbioma humano y eran considerablemente diferentes de las halladas en el aire exterior.<sup>36</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"De hecho, hay mucho que se puede hacer para limitar la transmisi&oacute;n por aire, y ah&iacute; es donde los cambios al ambiente construido probablemente pueden tener un impacto m&aacute;s grande", dice Brent Stephens, un ingeniero arquitecto del Instituto de Tecnolog&iacute;a de Illinois, quien no estuvo involucrado en el estudio Tringe.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico de un espacio puede afectar a los microbios que se encuentran all&iacute;, de acuerdo con la investigaci&oacute;n realizada por Meadow. Muchos de los microbios en espacios cerrados llegaron a trav&eacute;s del sistema de HVAC,<sup>35</sup> y la composici&oacute;n de la comunidad microbiana variaba dependiendo de si el sistema introduc&iacute;a o no aire del exterior. Los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n descubrieron que los cuartos que estaban f&iacute;sicamente cerca uno del otro eran propensos a tener composiciones microbianas similares, lo mismo que los cuartos con altos niveles de circulaci&oacute;n humana.<sup>37</sup></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i4.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i4_th.jpg">    <br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un estudio del microbioma del Hospital Providence Milwaukie, en Oreg&oacute;n, mostr&oacute; que las muestras de aire del interior conten&iacute;an un porcentaje m&aacute;s grande de bacterias relacionadas con organismos pat&oacute;genos potenciales que las muestras del exterior. En los cuartos que ten&iacute;an los &iacute;ndices m&aacute;s altos de corrientes de aire y humedad se hallaron menos bacterias asociadas con los humanos y menos organismos potencialmente pat&oacute;genos.<sup>38</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, mejorar la salud ambiental de los hospitales no depende de simples sumas y restas cient&iacute;ficas. Entender c&oacute;mo se transmiten los organismos pat&oacute;genos de un lugar a otro y de una persona a otra significa comprender los ecosistemas microbianos que viven en los hospitales. Tal vez entender esto parezca ser un cambio muy grande, dice Meadow, pero ha revolucionado la manera en que los cient&iacute;ficos piensan sobre los hospitales y los microbios que viven ah&iacute;. "Si perturbamos una cosa al moverla o al esterilizarla, necesitamos entender qu&eacute; m&aacute;s puede cambiar", dice.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los arquitectos e ingenieros ambientales por igual est&aacute;n empezando a pensar en los microbios al momento de dise&ntilde;ar los nuevos hospitales y modernizar los antiguos. Algunos de los cambios pueden ser simples, como no ubicar sanitarios al lado de &aacute;reas donde se preparan alimentos, para prevenir que el microbioma del ba&ntilde;o emigre a la cocina. Meadow formula la hip&oacute;tesis de que instalar ventanas que puedan abrirse hacia el exterior tambi&eacute;n podr&iacute;a ayudar a sembrar una comunidad microbiana diferente en el hospital.<sup>39</sup> Tambi&eacute;n es necesario que estos cambios ambientales se vean acompa&ntilde;ados de cambios de comportamiento, dice Eisen, como mejorar el lavado de las manos entre el personal del hospital, el cual sigue siendo mediocre a pesar de las numerosas campa&ntilde;as.<sup>40</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cambiar el ambiente hospitalario para prevenir infecciones parece una idea innovadora nacida de la secuencia gen&eacute;tica de alto rendimiento y otros avances de la biolog&iacute;a moderna, pero Meadow observa que puede tratarse de una idea antigua cuyo momento ha llegado.<sup>41</sup> "En el siglo XIX, Florence Nightingale sab&iacute;a que los pacientes se sent&iacute;an mejor con una ventana abierta", dice. "Desde hace tiempo hemos sabido que el s&oacute;lo abrir una ventana puede cambiar dr&aacute;sticamente los microbios que est&aacute;n en el aire a nuestro alrededor y esto puede influir en nuestra salud a largo plazo".</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i5.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i5_th.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carrie Arnold</b>    <br>
	es una escritora cient&iacute;fica independiente que radica en Virginia.    <br>
	Sus trabajos han aparecido en revistas como <i>Scientific American,    <br>
	Discover, New Scientist</i> y <i>Smithsonian,</i> entre otras.</font></p>

	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. NCHS. National Hospital Discharge Survey, 2010. Atlanta, GA:National Center for Health Statistics, U.S. Centers for Disease Control and Prevention (2010). Disponible en: <a href="http://www.cdc.gov/nchs/data/nhds/1general/2010gen1_agesexalos.pdf" target="_blank">http://www.cdc.gov/nchs/data/nhds/1general/2010gen1_agesexalos.pdf</a> &#91;consultado el 29 de mayo de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446689&pid=S0036-3634201400060001800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Klevens RM, et al. Estimating health care&#45;associated infections and deaths in U.S. hospitals, 2002. Public Health Rep 122(2):160&#150;166 (2007); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17357358" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17357358</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446691&pid=S0036-3634201400060001800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Zimlichman E, et al. Health care&#150;associated infections: a meta&#45;analysis of costs and financial impact on the US health care system. JAMA Intern Med 173(22):2039&#150;2046 (2013); doi: 10.1001/jamainternmed.2013.9763.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446693&pid=S0036-3634201400060001800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Kohn LT, et al., eds. To Err is Human: Building a Safer Health System. Washington, DC: Institute of Medicine &#91;Instituto de medicina&#93;, National Academy Press (1999). Disponible en: <a href="http://goo.gl/cw95gd" target="_blank">http://goo.gl/cw95gd</a> &#91;consultado el 29 de mayo de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446695&pid=S0036-3634201400060001800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Ducel G, et al., eds. Prevention of Hospital&#45;Acquired Infections: A Practical Guide, 2&ordf; ed. Ginebra, Suiza: World Health Organization &#91;Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud&#93; (2002). Disponible en: <a href="http://goo.gl/L3Nys2" target="_blank">http://goo.gl/L3Nys2</a> &#91;consultado el 29 de mayo de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446697&pid=S0036-3634201400060001800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Rintala H, et al. Diversity and seasonal dynamics of bacterial community in indoor environment. BMC Microbiol 8:56 (2008); doi: 10.1186/1471&#45;2180&#45;8&#45;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446699&pid=S0036-3634201400060001800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Jakobsson HE, et al. Short&#45;term antibiotic treatment has differing long&#45;term impacts on the human throat and gut microbiome. PLoS ONE 5(3):e9836 (2010); doi: 10.1371/journal.pone.0009836.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446701&pid=S0036-3634201400060001800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Kowalchuk GA, et al. Finding the needles in the metagenome haystack. Microbial Ecol 53(3)475&#150;485 (2007); doi: 10.1007/s00248&#45;006&#45;9201&#45;2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446703&pid=S0036-3634201400060001800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Li K, et al. Analyses of the microbial diversity across the human microbiome. PLoS ONE 7(6):e32118 (2012); doi: 10.1371/journal.pone.0032118.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446705&pid=S0036-3634201400060001800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Dethlefsen L, et al. An ecological and evolutionary perspective on human&#150;microbe mutualism and disease. Nature 449(7164):811&#150;818 (2007); doi: 10.1038/nature06245.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446707&pid=S0036-3634201400060001800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Knight R, et al. Unlocking the potential of metagenomics through replicated experimental design. Nat Biotechnol 30(6):513&#150;520 (2012); doi: 10.1038/nbt.2235.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446709&pid=S0036-3634201400060001800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. Caulfield T, et al. Reflections on the cost of "low&#45;cost" whole genome sequencing: framing the health policy debate. PLoS Biol 11(11): e1001699 (2013); doi: 10.1371/journal.pbio.1001699.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446711&pid=S0036-3634201400060001800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. Bunge J, et al. Estimating the number of species in microbial diversity studies. Annu Rev Stat Appl 1:427&#150;445 (2014); doi: 10.1146/annurev&#45;statistics&#45;022513&#45;115654.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446713&pid=S0036-3634201400060001800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. Chitsaz H, et al. Efficient de novo assembly of single&#45;cell bacterial genomes from short&#45;read data sets. Nat Biotechnol 29(10):915&#150;921 (2011); doi: 10.1038/nbt.1966.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446715&pid=S0036-3634201400060001800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. Hugenholtz P, et al. Impact of culture&#45;independent studies on the emerging phylogenetic view of bacterial diversity. J Bacteriol 180(18):4765&#150;4774 (1998); <a href="http://jb.asm.org/content/180/18/4765.short" target="_blank">http://jb.asm.org/content/180/18/4765.short</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446717&pid=S0036-3634201400060001800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. Kelley ST, Gilbert JA. Studying the microbiology of the indoor environment. Genome Biol 14(2):202 (2013); doi: 10.1186/gb&#45;2013&#45;14&#45;2&#45;202.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446719&pid=S0036-3634201400060001800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. Angenent LT, et al. Molecular identification of potential pathogens in water and air of a hospital therapy pool. Proc Natl Acad Sci USA 102(13):4860&#150;4865 (2005); doi: 10.1073/pnas.0501235102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446721&pid=S0036-3634201400060001800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. Perkins SD, et al. Potentially pathogenic bacteria in shower water and air of a stem cell transplant unit. Appl Environ Microbiol 75(16):5363&#150;5372 (2009); doi: 10.1128/AEM.00658&#45;09.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446723&pid=S0036-3634201400060001800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19. Feazel LM, et al. Opportunistic pathogens enriched in showerhead biofilms. Proc Natl Acad Sci USA 106(38):16393&#150;16399 (2009); doi: 10.1073/pnas.0908446106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446725&pid=S0036-3634201400060001800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">20. Maki DG, Tambyah PA. Engineering out the risk for infection with urinary catheters. Emerg Infect Dis 7(2):342&#150;347 (2001); <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2631699/" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2631699/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446727&pid=S0036-3634201400060001800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">21. Frank DN, et al. Culture&#45;independent microbiological analysis of Foley urinary catheter biofilms. PLoS ONE 4(11):e7811 (2009); doi: 10.1371/journal.pone.0007811.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446729&pid=S0036-3634201400060001800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. Zhang L, et al. Microbiological pattern of arterial catheters in the intensive care unit. BMC Microbiol 10:266 (2010); doi: 10.1186/1471&#45;2180&#45;10&#45;266.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446731&pid=S0036-3634201400060001800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. Hewitt KM, et al. Office space bacterial abundance and diversity in three metropolitan areas. PLoS ONE 7(5):e37849 (2012); doi: 10.1371/journal.pone.0037849.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446733&pid=S0036-3634201400060001800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">24. Dawson P, et al. Residence time and food contact time effects on transfer of Salmonella typhimurium from tile, wood and carpet: testing the five&#45;second rule. J Appl Microbiol 102(4):945&#150;953 (2007); doi: 10.1111/j.1365&#45;2672.2006.03171.x.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446735&pid=S0036-3634201400060001800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">25. Grice EA, et al. A diversity profile of the human skin microbiota. Genome Res 18(7):1043&#150;1050 (2008); doi: 10.1101/gr.075549.107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446737&pid=S0036-3634201400060001800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">26. Grice EA, et al. Topographical and temporal diversity of the human skin microbiome. Science 324(5931):1190&#150;1192 (2009); doi: 10.1126/science.1171700.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446739&pid=S0036-3634201400060001800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">27. Flores GE, et al. Microbial biogeography of public restroom surfaces. PLoS ONE 6(11):e28132 (2011); doi: 10.1371/journal.pone.0028132.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446741&pid=S0036-3634201400060001800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">28. Fierer N, et al. Forensic identification using skin bacterial communities. Proc Natl Acad Sci USA 107(14):6477&#150;6481 (2010); doi: 10.1073/pnas.1000162107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446743&pid=S0036-3634201400060001800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">29. Meadow JF, et al. Bacterial communities on classroom surfaces vary with human contact. Microbiome 2(1):7 (2014); doi: 10.1186/2049&#45;2618&#45;2&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446745&pid=S0036-3634201400060001800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">30. Fleischer M, et al. Microbiological control of airborne contamination in hospitals. Indoor Built Environ 15(1):53&#150;56 (2006); doi: 10.1177/1420326X06062230.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446747&pid=S0036-3634201400060001800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">31. Brooks B, et al. Microbes in the neonatal intensive care unit resemble those found in the gut of premature infants. Microbiome 2(1):1 (2014); doi: 10.1186/2049&#45;2618&#45;2&#45;1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446749&pid=S0036-3634201400060001800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">32. Morowitz MJ, et al. Redefining the role of intestinal microbes in the pathogenesis of necrotizing enterocolitis. Pediatrics 125(4):777&#150;785 (2010); doi: 10.1542/peds.2009&#45;3149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446751&pid=S0036-3634201400060001800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">33. Funkhouser L, Bordenstein S. Mom knows best: the universality of maternal microbial transmission. PLoS Biol 11(8):e1001631 (2013); doi: 10.1371/journal.pbio.1001631.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446753&pid=S0036-3634201400060001800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">34. Ga&uuml;z&egrave;re C, et al. 'Core species' in three sources of indoor air belonging to the human micro&#45;environment to the exclusion of outdoor air. Sci Total Environ 485&#150;486:508&#150;517 (2014); doi: 10.1016/j.scitotenv.2014.03.117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446755&pid=S0036-3634201400060001800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">35. Meadow JF, et al. Indoor airborne bacterial communities are influenced by ventilation, occupancy, and outdoor air source. Indoor Air 24(1):41&#150;48 (2014); doi: 10.1111/ina.12047.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446757&pid=S0036-3634201400060001800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">36. Tringe SG, et al. The airborne metagenome in an indoor urban environment. PLoS ONE 3(4):e1862 (2008); doi: 10.1371/journal.pone.0001862.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446759&pid=S0036-3634201400060001800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">37. Kembel SW, et al. Architectural design drives the biogeography of indoor bacterial communities. PLoS ONE 9(1):e87093 (2014); doi: 10.1371/journal.pone.0087093.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446761&pid=S0036-3634201400060001800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">38. Kembel SW, et al. Architectural design influences the diversity and structure of the built environment microbiome. ISME J 6(8):1469&#150;1479 (2012); doi: 10.1038/ismej.2011.211.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446763&pid=S0036-3634201400060001800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">39. Berg G, et al. Beneficial effects of plant&#45;associated microbes on indoor microbiomes and human health? Frontiers Microbiol 5:15 (2014); doi: 10.3389/fmicb.2014.00015.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446765&pid=S0036-3634201400060001800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">40. Lund S, et al. Reality of glove use and handwashing in a community hospital. Am J Infect Control 22(6):352&#150;357 (1994); doi: 10.1016/0196&#45;6553(94)90034&#45;5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446767&pid=S0036-3634201400060001800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">41. Gilkeson CA, et al. Measurement of ventilation and airborne infection risk in large naturally ventilated hospital wards. Build Environ 65:35&#150;48 (2013); doi: 10.1016/j.buildenv.2013.03.006</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446769&pid=S0036-3634201400060001800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Contiendas en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n<a href="#nota1">&#42;&#42;    <br></a></b> <b>Iniciativas para mejorar la reproducibilidad de los hallazgos de los estudios</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i6.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i6_th.jpg">    <br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los avances en la ciencia dependen de que los investigadores sean capaces de reproducir los hallazgos de sus pares, proporcionando as&iacute; una plataforma s&oacute;lida a partir de la cual continuar avanzando con nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Sin embargo, por diversas razones, la irreproducibilidad parece ser un problema cada vez mayor en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n experimental. Actualmente, las agencias y revistas de investigaci&oacute;n que proveen fondos est&aacute;n elaborando directrices para garantizar que los estudios que se publiquen est&eacute;n bien dise&ntilde;ados y bien reportados, y que sean m&aacute;s capaces de generar resultados reproducibles.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los reportes de los medios han se&ntilde;alado varios casos atroces de irreproducibilidad, incluyendo ciertos reportes que public&oacute; la revista <i>Nature</i> hace algunos meses, seg&uacute;n los cuales las c&eacute;lulas madres se vuelven pluripotentes si se las sumerge en una soluci&oacute;n ligeramente &aacute;cida.<sup>1,2</sup> Estos hallazgos fueron muy criticados cuando los cient&iacute;ficos no pudieron reproducir los resultados en sus propios laboratorios.<sup>3</sup> Posteriormente, el primer autor estuvo de acuerdo en retractarse de esos reportes.<sup>4</sup> En otro ejemplo ampliamente publicitado, la empresa biofarmac&eacute;utica Amgen afirm&oacute; poder reproducir &uacute;nicamente seis de los 53 estudios considerados como parteaguas en la investigaci&oacute;n b&aacute;sica sobre el c&aacute;ncer, pese a haber contado con la estrecha cooperaci&oacute;n de los cient&iacute;ficos originales a fin de asegurarse de que se utilizaran los mismos protocolos experimentales.<sup>5</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los expertos culpan del problema de la irreproducibilidad a diversos factores, entre los que se incluye el reportaje inadecuado de los m&eacute;todos utilizados en los estudios de investigaci&oacute;n que se publican. Evidencias cada vez mayores vinculan las descripciones deficientes de los m&eacute;todos con el exceso de supuestos hallazgos;<sup>6&#45;10</sup> sin embargo, en otros casos, las conclusiones incorrectas se pueden atribuir a un mal dise&ntilde;o del estudio. En particular, la aleatorizaci&oacute;n y los cegamientos inadecuados pueden introducir sesgos que impiden que el estudio pueda someter sus tesis a pruebas precisas.<sup>11</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La irreproductibilidad es particularmente problem&aacute;tica cuando ata&ntilde;e a hallazgos que conducen a ensayos cl&iacute;nicos en sujetos humanos o a regulaciones y pol&iacute;ticas que pudieran afectar a la salud p&uacute;blica. Los investigadores documentaron uno de estos casos en el Instituto Nacional de Trastornos Neurol&oacute;gicos y Accidentes Cerebrovasculares (en ingl&eacute;s, NINDS), al descubrir que se hab&iacute;a inscrito a pacientes con esclerosis lateral amiotr&oacute;fica en un ensayo cl&iacute;nico basado en datos precl&iacute;nicos inadecuados.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la directora del NINDS, Story Landis, los pacientes no estaban teniendo los resultados esperados con el tratamiento de prueba, que consist&iacute;a en un antibi&oacute;tico de amplio espectro llamado minociclina. Cuando los investigadores del NINDS examinaron con m&aacute;s atenci&oacute;n los estudios precl&iacute;nicos sobre los que se hab&iacute;an basado para realizar el ensayo, encontraron que los autores no hab&iacute;a reportado si los estudios eran aleatorizados o a doble ciego. Es m&aacute;s, para el trabajo se hab&iacute;a utilizado un peque&ntilde;o n&uacute;mero de animales. "Esa fue una se&ntilde;al que nos hizo despertar", dice Landis. "Los ensayos cl&iacute;nicos en sujetos humanos deben estar basados en hallazgos precl&iacute;nicos s&oacute;lidos".</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nuevas iniciativas</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un nivel b&aacute;sico, la "reproducibilidad" se refiere a la capacidad de los cient&iacute;ficos para generar resultados comparables a aqu&eacute;llos reportados en estudios previos. As&iacute;, la reproducibilidad difiere de la replicaci&oacute;n, o sea, de la generaci&oacute;n de los mismos resultados precisos usando los mismos m&eacute;todos experimentales que usaron los investigadores originales. Estos t&eacute;rminos suelen utilizarse de manera intercambiable, pero Shai Silberberg, director del programa NINDS, argumenta que la replicaci&oacute;n es m&aacute;s un ideal que una meta pr&aacute;ctica.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Esto es porque en la pr&aacute;ctica siempre existir&aacute;n variables que no podemos controlar, lo cual hace imposible la replicaci&oacute;n genuina", dice Silberberg. Por ejemplo, los investigadores no pueden usar los mismos animales dos veces, explica, y el uso de un grupo diferente de animales &#150;aun cuando sean de la misma edad, sexo y cepa&#150; introduce variabilidad en las condiciones del experimento.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En enero de 2014, los directores de los Institutos Nacionales de Salud (en ingl&eacute;s, NIH) anunciaron nuevas iniciativas para enfrentar el problema de la irreproducibilidad en la investigaci&oacute;n.<sup>12</sup> Lawrence Tabak, director adjunto principal de los NIH, dice que la incapacidad de reproducir los resultados revisados por pares puede obstruir el camino del avance cient&iacute;fico. "Necesitamos construir sobre las bases firmes de descubrimientos previos para conseguir avanzar en la investigaci&oacute;n", dice. "Y eso es aplicable a todas las ciencias, no s&oacute;lo a lo que hacemos en el NIH".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las iniciativas descritas en un comentario publicado en <i>Nature</i> que Tabak escribi&oacute; en colaboraci&oacute;n con el director del NIH, Francis Collins,<sup>12</sup> incluyen el entrenamiento en dise&ntilde;o experimental e implementaci&oacute;n de listados de verificaci&oacute;n para garantizar que los aspirantes al financiamiento aborden de forma adecuada la aleatorizaci&oacute;n, el cegamiento y los m&eacute;todos estad&iacute;sticos apropiados. El NIH tambi&eacute;n explora el desarrollo de un &iacute;ndice de descubrimiento de datos que brinde acceso a datos primarios in&eacute;ditos. Dicho acceso permitir&aacute; a los investigadores identificar aquellos casos en los que la irreproducibilidad sea resultado de errores en el an&aacute;lisis de datos o del uso de m&eacute;todos anal&iacute;ticos inapropiados. Por &uacute;ltimo, un programa piloto llamado <i>PubMed Commons</i><sup>14</sup> ofrece un foro abierto para que los investigadores discutan art&iacute;culos catalogados en <i>PubMed.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a las revistas, el Grupo Editorial <i>Nature</i>, <i>Science</i> y <i>Science Translational Medicine</i> han anunciado cada uno sus propias medidas para enfrentar la reproducibilidad. "Estamos en posici&oacute;n de ser parte de la soluci&oacute;n", dice Marcia McNutt, directora en jefe de <i>Science.</i> Seg&uacute;n McNutt, quienes financian pueden abordar la reproducibilidad antes de que comiencen los experimentos, mientras que los editores pueden incrementar la transparencia en c&oacute;mo fueron realizados, alentando a los autores a describir con suficiente detalle los m&eacute;todos estad&iacute;sticos y de laboratorio utilizados. De ese modo, otros cient&iacute;ficos pueden determinar su propio nivel de confianza en los resultados y confirmar los resultados reportados.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Preguntamos a los autores: '&iquest;Realizaron suficientes pruebas?, &iquest;Hubo imparcialidad al formar los grupos y controles?, &iquest;Ten&iacute;an un plan preexperimental para abordar los valores at&iacute;picos, o cambiaron las reglas al vuelo?'", explica McNutt. Ahora los cr&iacute;ticos y editores de Science se&ntilde;alan trabajos que muestran una transparencia ejemplar con el prop&oacute;sito de desarrollar directrices adicionales de reproducibilidad m&aacute;s adelante este a&ntilde;o.<sup>15</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los estudios precl&iacute;nicos bajo escrutinio</b></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las iniciativas tanto del NIH como de las editoriales est&aacute;n enfocadas desde el principio en las investigaciones experimentales precl&iacute;nicas. Esto es en parte porque la intervenci&oacute;n humana suele estar basada en datos de investigaciones precl&iacute;nicas en animales, y tambi&eacute;n porque de manera rutinaria se realizan esfuerzos rigurosos para limitar los sesgos y fortalecer la confianza en los hallazgos cient&iacute;ficos en los ensayos cl&iacute;nicos en sujetos humanos.<sup>12</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">McNutt agrega que la preocupaci&oacute;n por la reproducibilidad precl&iacute;nica tambi&eacute;n ha llevado a normas de consenso comunitarias derivadas de un taller convocado por el NINDS en junio de 2012, al cual asistieron alrededor de 50 personas interesadas del &aacute;mbito acad&eacute;mico, editoriales, grupos defensores y organismos financieros, as&iacute; como de la industria farmac&eacute;utica.<sup>16</sup> Los participantes coincidieron ampliamente en que las deficiencias en la declaraci&oacute;n de los m&eacute;todos y el dise&ntilde;o experimental deficiente van de la mano, y en que se requieren recomendaciones para hacer frente a ese problema.<sup>16</sup></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i7.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i7_th.jpg">    <br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Silberberg, el solo hecho de que los m&eacute;todos no se describan de manera adecuada en un art&iacute;culo no significa que el experimento no haya sido bien realizado. Pero los investigadores necesitan prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a los dise&ntilde;os experimentales, dice Landis, al igual que a los m&eacute;todos estad&iacute;sticos que utilizan, especialmente para grupos de datos complejos provenientes de investigaciones de alto rendimiento.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se hizo el taller del NINDS, ya exist&iacute;an directrices para la rendici&oacute;n de informes de investigaci&oacute;n, en particular, las de ARRIVE (Investigaci&oacute;n en animales: presentaci&oacute;n de informes de experimentaci&oacute;n <i>in vivo</i>, por sus siglas en ingl&eacute;s) desarrolladas por investigadores brit&aacute;nicos y publicadas en 2010.<sup>17</sup> Las directrices ARRIVE promueven mejores m&eacute;todos para rendir informes revisados por pares y muchos organismos que financian investigaciones y editoriales (incluyendo a EHP) las han puesto en pr&aacute;ctica. Sin embargo, de acuerdo con Silberberg, las directrices son detalladas y exhaustivas al grado de volverse dif&iacute;ciles de manejar. "Existen elementos muy importantes en ellas y otros que no lo son tanto", dice. "Si se pretende imponer la forma de redactar la sinopsis y el t&iacute;tulo, se perder&aacute; p&uacute;blico".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los participantes del taller del NINDS idearon un grupo de recomendaciones m&aacute;s restringidas que fueron publicadas el siguiente octubre en <i>Nature.</i><sup>16</sup> Estas recomendaciones exigen a los investigadores que, como m&iacute;nimo, reporten c&oacute;mo se determinaron los tama&ntilde;os de las muestras, si los animales fueron aleatorizados durante el estudio y en qu&eacute; forma, si se realiz&oacute; un cegamiento de los investigadores respecto al tratamiento, y c&oacute;mo se manejaron los datos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada uno de estos factores es crucial para un buen dise&ntilde;o experimental. Por ejemplo, al asignar animales al azar a los grupos de tratamiento o de control y luego cegarse a los resultados, los investigadores limitan el potencial de introducir elementos de confusi&oacute;n que influyan en los resultados del estudio, dice Jim Berger, profesor de estad&iacute;sticas de <i>Duke University.</i> De igual forma, es necesario que las muestras tengan tama&ntilde;os apropiados para asegurar que los hallazgos sean estad&iacute;sticamente viables.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El valor de los listados de verificaci&oacute;n</b></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ra&iacute;z del taller de NINDS, el grupo editorial <i>Nature</i> anunci&oacute; una iniciativa de reproducibilidad en abril de 2013.<sup>18</sup> Con ello, <i>Nature</i> levant&oacute; las restricciones de duraci&oacute;n para el reporte de m&eacute;todos de los suplementos en l&iacute;nea. Adem&aacute;s, tanto los autores como revisores ahora deben completar listados de verificaci&oacute;n del dise&ntilde;o experimental. Por &uacute;ltimo, la revista contrat&oacute; especialistas en estad&iacute;stica para apoyar con la revisi&oacute;n y brind&oacute; un mecanismo mediante el cual el p&uacute;blico puede acceder a los datos en bruto con los que se generaron los cuadros y las gr&aacute;ficas publicados. Las recomendaciones del NINDS tambi&eacute;n fueron citadas por McNutt como la fuente que inspir&oacute; la nueva iniciativa de reproducibilidad de <i>Science.</i><sup>15</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las iniciativas de reproducibilidad del NIH todav&iacute;a est&aacute;n en proceso, enfatiza Tabak, pero sit&uacute;an el entrenamiento a la vanguardia. Nuevos m&oacute;dulos de entrenamiento orientado a los aprendices de intramuros cubrir&aacute;n cuestiones b&aacute;sicas de dise&ntilde;o experimental, y el NIH producir&aacute; cortometrajes sobre temas clave como aleatorizaci&oacute;n, el cegamiento, y las diferencias en las respuestas de los animales basadas en el g&eacute;nero, mismos que, seg&uacute;n afirma Silberberg, estar&aacute;n disponibles dentro y fuera de los institutos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de los m&oacute;dulos de ense&ntilde;anza, el NIH est&aacute; considerando c&oacute;mo incorporar los listados a la evaluaci&oacute;n de solicitudes de subvenci&oacute;n. Se espera que los listados cubran las caracter&iacute;sticas est&aacute;ndar del dise&ntilde;o experimental (por ejemplo, aleatorizaci&oacute;n, cegamiento y estad&iacute;sticas) pero Silberberg dice que tambi&eacute;n existe la intenci&oacute;n deliberada de "no da&ntilde;ar", o en otras palabras, evitar suprimir la creatividad.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silberberg distingue cuidadosamente entre la investigaci&oacute;n de ensayos de hip&oacute;tesis (que tiene estrictos requisitos metodol&oacute;gicos) y la investigaci&oacute;n para generar hip&oacute;tesis (que no los tiene). "Uno no deber&iacute;a estar obligado a ce&ntilde;irse a reglas estrictas si se est&aacute; haciendo estudios exploratorios", dice. "No queremos que nuestros revisores sean demasiado cerrados si la investigaci&oacute;n tiene un potencial fascinante".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios centros e institutos del NIH ahora est&aacute;n desarrollando y poniendo a prueba listados basados en diversas propuestas de investigaci&oacute;n.<sup>19</sup> Con la informaci&oacute;n de esos pilotos, dice Tabak, los dirigentes del NIH decidir&aacute;n m&aacute;s adelante en este mismo a&ntilde;o cu&aacute;les adoptar en todo el Organismo, cu&aacute;les asignar a institutos y centros particulares y cu&aacute;les descartar.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La estrategia del NIEHS</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El NIEHS, entre tanto, ha desarrollado un marco para la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de estudios publicados, el cual usa en sus valoraciones de peligros potenciales. Estas valoraciones son realizadas por revisores de la Oficina de Evaluaci&oacute;n de la Salud y de Traslaci&oacute;n (en ingl&eacute;s, OHAT) dentro del Programa Nacional de Toxicolog&iacute;a del NIEHS (en ingl&eacute;s, NTP). &Eacute;stos llevan a cabo revisiones t&eacute;cnicas para identificar el potencial de da&ntilde;o ocasionado por las substancias que se encuentran en el medio ambiente. Basar estas revisiones en estudios de baja calidad puede llevar a conclusiones falsas y, por tanto, a pol&iacute;ticas que podr&iacute;an ser demasiado severas o insuficientes en t&eacute;rminos de la minimizaci&oacute;n de riesgos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 2011, la OHAT comenz&oacute; a explorar las revisiones sistem&aacute;ticas como un medio para depurar estudios deficientes, en particular sobre distintos efectos del c&aacute;ncer en la salud. Pero mientras que el m&eacute;todo qued&oacute; bien establecido en la medicina cl&iacute;nica, no se lo adapt&oacute; a la toma de decisiones en el &aacute;mbito de la salud ambiental, que se basa en datos de fuentes m&aacute;s diversas, inclu&iacute;dos estudios de epidemiolog&iacute;a y toxicolog&iacute;a animal, adem&aacute;s de estudios mec&aacute;nicos con sistemas <i>in vitro.</i> Por lo tanto, la OHAT trabaj&oacute; con expertos t&eacute;cnicos para encontrar la manera de modificar las revisiones sistem&aacute;ticas para sus propios fines, en relaci&oacute;n con lo cual public&oacute; un marco tentativo de siete pasos en 2013.<sup>20</sup></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v56n6/a18i8.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/spm/v56n6/a18i8_th.jpg">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>
	  Haga clic para agrandar
	</a></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese marco ya est&aacute; completo<sup>21</sup> y se est&aacute; implementando. Es posible que un revisor llegue a una conclusi&oacute;n equivocada usando la revisi&oacute;n sistematizada, pero habr&aacute; una ventana transparente que muestre c&oacute;mo lleg&oacute; a esa decisi&oacute;n. De acuerdo con John Bucher, Director Asociado del NTP, el marco hace posible agregar datos diversos de forma consistente. "Estamos tratando de crear un rastro de juicios sobre estudios individuales que pueda seguirse para explicar nuestra confianza en la evidencia en general", dice.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, aun los estudios mejor ejecutados no pueden controlar cada una de las variables capaces de afectar la reproducibilidad. En algunos casos, los reactivos experimentales son por s&iacute; mismos altamente vulnerables al cambio. Las l&iacute;neas de c&eacute;lulas epiteliales, por ejemplo, son altamente susceptibles a los leves cambios de su microentorno, e incluso los cient&iacute;ficos m&aacute;s expertos pueden introducir cambios que afecten los resultados experimentales sin percatarse, escribi&oacute; Mina Bisell, una investigadora del c&aacute;ncer en el Laboratorio Nacional de Lawrence Berkeley, en un comentario sobre la reproducibilidad en 2013.<sup>22</sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rick Woychik, Subdirector del NIEHS y expresidente del Laboratorio Jackson, se&ntilde;ala que en s&oacute;lo 10 a 20 generaciones, las cepas de ratones reproducidas con prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos de investigaci&oacute;n pueden desarrollar diferencias gen&eacute;ticas capaces de afectar su respuesta a sustancias qu&iacute;micos y farmac&eacute;uticas en el ambiente. Es m&aacute;s, dice: es de importancia cr&iacute;tica que los investigadores comprendan exactamente qu&eacute; trasfondo gen&eacute;tico est&aacute;n utilizando porque &eacute;ste puede influir profundamente en el resultado de un experimento.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Algunas cepas endog&aacute;micas de ratones son hipertensas, otras no. Algunas son altamente sensibles a f&aacute;rmacos como el acetaminof&eacute;n y otras no lo son. La lista de rasgos variables no tiene fin", explica Woychik. "De forma m&aacute;s particular, un gen desactivado puede tener un fenotipo distinto en distintos trasfondos gen&eacute;ticos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De modo que, si el trasfondo gen&eacute;tico de la cepa no es controlado con cuidado entre dos laboratorios que est&eacute;n estudiando, por ejemplo, el mismo gen desactivado, no se puede esperar obtener el mismo resultado".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bucher a&ntilde;ade que el NIEHS ha estado supervisando la deriva gen&eacute;tica en sus colonias de roedores durante 30 a&ntilde;os. De ser necesario, dice, en algunos casos es posible restaurar algunas l&iacute;neas gen&eacute;ticamente definidas a partir de embriones de ratones criopreservados. Adem&aacute;s, los nuevos e innovadores paneles de referencia sobre ratones conocidos como la <i>Collaborative Cross</i> (Cruz Colaborativa) y <i>Diversity Outbre</i>d (Diversidad Exog&aacute;mica)<sup>24</sup> est&aacute;n ganando adeptos dentro de la NIEHS. "Estos dos paneles de referencia reflejan de manera m&aacute;s precisa la variabilidad fenot&iacute;pica que existe en la poblaci&oacute;n humana que una sola cepa endog&aacute;mica", dice Woychik.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>No habr&aacute; una bala de plata</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"No habr&aacute; una bala de plata que solucione el problema de la reproducibilidad", dice Paula Stephan, profesora de la Universidad Estatal de Georgia, quien en 2011 report&oacute; que algunos pa&iacute;ses &#150;entre los que sobresalen China, Turqu&iacute;a y Corea del Sur&#150; ofrecen incentivos monetarios de hasta un equivalente a 7.5% del salario anual de la facultad por publicar en revistas prestigiosas.<sup>25</sup> Agrega: "La carga de revisi&oacute;n ha incrementado de forma dram&aacute;tica, y la calidad de los trabajos enviados est&aacute; declinando".</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, dado que est&aacute;n aumentando los casos de irreproducibilidad, "ahora es el momento de sensibilizar la conciencia de los interesados", dice Tabak. "Tenemos que subrayar que los NIH no pueden resolver el problema por s&iacute; solos. Necesitamos que todas las partes interesadas &#150;incluyendo a los editores de revistas, revisores, y miembros del sistema universitario&#150; trabajen juntas para enfrentarlo".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Charles W. Schmidt,    <br></b> MS, Maestro en Ciencias de Portland, Maine,    <br>
	es un galardonado escritor cient&iacute;fico;    <br>
	ha escrito para las revistas <i>Discover, Science</i> y <i>Nature</i> Medicine.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Obokata H, et al. Stimulus&#45;triggered fate conversion of somatic cells into pluripotency. Nature 505(7485):641&#150;647 (2014); doi: 10.1038/nature12968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446829&pid=S0036-3634201400060001800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Obokata H, et al. Bidirectional developmental potential in reprogrammed cells with acquired pluripotency. Nature 505(7485):676&#150;680 (2014); doi: 10.1038/nature12969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446831&pid=S0036-3634201400060001800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Cyranoski D. Acid&#45;bath stem&#45;cell study under investigation. Nature News (17 February 2014); doi: 10.1038/nature.2014.14738.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446833&pid=S0036-3634201400060001800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Japan researcher agrees to withdraw disputed stem cell paper. Reuters (4 June 2014). Disponible en: <a href="http://goo.gl/3RIynL" target="_blank">http://goo.gl/3RIynL</a> &#91;consultado el 24 de junio de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446835&pid=S0036-3634201400060001800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Begley CG, Ellis LM. Drug development: raise standards for preclinical cancer research. Nature 483(7391):531&#150;533 (2012); doi: 10.1038/483531a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446837&pid=S0036-3634201400060001800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Macleod MR, et al. Evidence for the efficacy of NXY&#45;059 in experimental focal cerebral ischaemia is confounded by study quality. Stroke 39(10):2824&#150;2829 (2008); doi: 10.1161/STROKEAHA.108.515957.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446839&pid=S0036-3634201400060001800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Bebarta V, et al. Emergency medicine animal research: does use of randomization and blinding affect the results? Acad Emerg Med 10(6):684&#150;687 (2003); doi: 10.1111/j.1553&#45;2712.2003.tb00056.x.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446841&pid=S0036-3634201400060001800048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Crossley NA, et al. Empirical evidence of bias in the design of experimental stroke studies&#151;a metaepidemiologic approach. Stroke 39(3):929&#150;934 (2008); doi: 10.1161/STROKEAHA.107.498725.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446843&pid=S0036-3634201400060001800049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Rooke ED, et al. Dopamine agonists in animal models of Parkinson's disease: a systematic review and meta&#45;analysis. Parkinsonism Relat Disord 17(5):313&#150;320 (2011); doi: 10.1016/j.parkreldis.2011.02.010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446845&pid=S0036-3634201400060001800050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Vesterinen HM, et al. Improving the translational hit of experimental treatments in multiple sclerosis. Mult Scler J 16(9):1044&#150;1055 (2010); doi: 10.1177/1352458510379612.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446847&pid=S0036-3634201400060001800051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Krauth D, et al. Instruments for assessing risk of bias and other methodological criteria of published animal studies: a systematic review. Environ Health Perspect 121(9):985&#150;992 (2013); doi: 10.1289/ehp.1206389.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446849&pid=S0036-3634201400060001800052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. Collins FS, Tabak LA. Policy: NIH plans to enhance reproducibility. Nature 505(7485):612&#150;613 (2014); doi: 10.1038/505612a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446851&pid=S0036-3634201400060001800053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. NIH. Development of an NIH BD2K Data Discovery Index Coordination Consortium (U24) &#91;beca de investigaci&oacute;n&#93;. Bethesda, MD:National Institutes of Health &#91;Institutos Nacionales de Salud&#93; (13 de diciembre de 2013). Disponible en: <a href="http://grants.nih.gov/grants/guide/rfa&#45;files/RFA&#45;HL&#45;14&#45;031.html" target="_blank">http://grants.nih.gov/grants/guide/rfa&#45;files/RFA&#45;HL&#45;14&#45;031.html</a> &#91;consultado el 24 de junio de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446853&pid=S0036-3634201400060001800054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. NCBI. PubMed Commons &#91;p&aacute;gina web&#93;. Bethesda, MD:National Center for Biotechnology Information, U.S. National Library of Medicine (2014). Disponible en: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedcommons/" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedcommons/</a> &#91;consultada el 24 de junio de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446855&pid=S0036-3634201400060001800055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. McNutt M. Reproducibility. Science 343(6168):229 (2014); doi: 10.1126/science.1250475.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446857&pid=S0036-3634201400060001800056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. Landis SC, et al. A call for transparent reporting to optimize the predictive value of preclinical research. Nature 490(7419):187&#150;191 (2012); doi: 10.1038/nature11556.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446859&pid=S0036-3634201400060001800057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. Kilkenny C, et al. Improving bioscience research reporting: the ARRIVE guidelines for reporting animal research. PLoS Biol 8(6):e1000412 (2010); doi: 10.1371/journal.pbio.1000412.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446861&pid=S0036-3634201400060001800058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. Announcement: reducing our irreproducibility. Nature 496(7446):398 (2013); doi: 10.1038/496398a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446863&pid=S0036-3634201400060001800059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19. NINR. Chronic Wounds: Advancing the Science from Prevention to Healing (R01) &#91;beca de investigaci&oacute;n&#93;. Bethesda, MD:National Institute of Nursing Research, National Institutes of Health &#91;Instituto Nacional de Investigaci&oacute;n de Enfermer&iacute;a, Institutos Nacionales de Salud&#93; (6 de mayo de 2014). Disponible en: <a href="http://grants.nih.gov/grants/guide/rfa&#45;files/RFA&#45;NR&#45;15&#45;001.html" target="_blank">http://grants.nih.gov/grants/guide/rfa&#45;files/RFA&#45;NR&#45;15&#45;001.html</a> &#91;consultado el 24 de junio de 2014&#93;. La Secci&oacute;n IV(2) incluye un ejemplo de una lista de verificaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446865&pid=S0036-3634201400060001800060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">20. NTP. Draft OHAT Approach for Systematic Review and Evidence Integration for Literature&#45;based Health Assessments&#151;Febrero de 2013. Research Triangle Park, NC:National Toxicology Program, National Institute of Environmental Health Sciences, National Institutes of Health &#91;Programa de Toxicolog&iacute;a del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, Institutos Nacionales de Salud&#93; (26 de febrero de 2013). Disponible en: <a href="http://goo.gl/85a20D" target="_blank">http://goo.gl/85a20D</a> &#91;consultado el 24 de junio de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446867&pid=S0036-3634201400060001800061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">21. Rooney AA, et al. Systematic review and evidence integration for literature&#45;based environmental health science assessments. Environ Health Perspect 122(7):711&#150;718 (2014); doi: 10.1289/ehp.1307972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446869&pid=S0036-3634201400060001800062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. Bissell M. Reproducibility: the risks of the replication drive. Nature 503(7476):333&#150;334 (2013); doi: 10.1038/503333a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446871&pid=S0036-3634201400060001800063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. The Churchill Group. The Collaborative Cross (CC) &#91;p&aacute;gina web&#93;. Bar Harbor, ME:The Churchill Group, The Jackson Laboratory (2014). Disponible en: <a href="http://churchill.jax.org/research/cc/ccresources.shtml" target="_blank">http://churchill.jax.org/research/cc/ccresources.shtml</a> &#91;consultada el 24 de junio de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446873&pid=S0036-3634201400060001800064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">24. The Churchill Group. The Diversity Outbred (DO) &#91;p&aacute;gina web&#93;. Bar Harbor, ME:The Churchill Group, The Jackson Laboratory (2014). Disponible en: <a href="http://churchill.jax.org/research/cc/doresources.shtml" target="_blank">http://churchill.jax.org/research/cc/doresources.shtml</a> &#91;consultada el 24 de junio de 2014&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446875&pid=S0036-3634201400060001800065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">25. Franzoni C, et al. Changing incentives to publish. Science 333(6043):702&#150;703 (2011); doi: 10.1126/science.1197286.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9446877&pid=S0036-3634201400060001800066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a>* Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, volumen 122, n&uacute;mero 7, julio 2014, p&aacute;ginas A182&#45;A187.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota1"></a>*&#42; Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, volumen 122, n&uacute;mero 7, julio 2014, p&aacute;ginas A188&#45;A191.</font></p>
     ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>NCHS</collab>
<source><![CDATA[National Hospital Discharge Survey, 2010]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Atlanta^eGA GA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Center for Health Statistics, U.S. Centers for Disease Control and Prevention]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klevens]]></surname>
<given-names><![CDATA[RM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Estimating health care-associated infections and deaths in U.S. hospitals, 2002]]></article-title>
<source><![CDATA[Public Health Rep]]></source>
<year>2007</year>
<volume>122</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>160-166</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zimlichman]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Health care-associated infections: a meta-analysis of costs and financial impact on the US health care system]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA Intern Med]]></source>
<year>2013</year>
<volume>173</volume>
<numero>22</numero>
<issue>22</issue>
<page-range>2039-2046</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kohn]]></surname>
<given-names><![CDATA[LT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[To Err is Human: Building a Safer Health System]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eDC DC]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Institute of MedicineNational Academy Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ducel]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Prevention of Hospital-Acquired Infections: A Practical Guide]]></source>
<year>2002</year>
<edition>2</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Ginebra ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[World Health Organization]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rintala]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Diversity and seasonal dynamics of bacterial community in indoor environment]]></article-title>
<source><![CDATA[BMC Microbiol]]></source>
<year>2008</year>
<volume>8</volume>
<page-range>56</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jakobsson]]></surname>
<given-names><![CDATA[HE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Short-term antibiotic treatment has differing long-term impacts on the human throat and gut microbiome]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2010</year>
<volume>5</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>e9836</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kowalchuk]]></surname>
<given-names><![CDATA[GA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Finding the needles in the metagenome haystack]]></article-title>
<source><![CDATA[Microbial Ecol]]></source>
<year>2007</year>
<volume>53</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>475-485</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Li]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Analyses of the microbial diversity across the human microbiome]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2012</year>
<volume>7</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>e32118</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dethlefsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An ecological and evolutionary perspective on human-microbe mutualism and disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2007</year>
<volume>449</volume>
<numero>7164</numero>
<issue>7164</issue>
<page-range>811-818</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Knight]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Unlocking the potential of metagenomics through replicated experimental design]]></article-title>
<source><![CDATA[Nat Biotechnol]]></source>
<year>2012</year>
<volume>30</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>513-520</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Caulfield]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reflections on the cost of "low-cost" whole genome sequencing: framing the health policy debate]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS Biol]]></source>
<year>2013</year>
<volume>11</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>e1001699</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bunge]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Estimating the number of species in microbial diversity studies]]></article-title>
<source><![CDATA[Annu Rev Stat Appl]]></source>
<year>2014</year>
<volume>1</volume>
<page-range>427-445</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chitsaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Efficient de novo assembly of single-cell bacterial genomes from short-read data sets]]></article-title>
<source><![CDATA[Nat Biotechnol]]></source>
<year>2011</year>
<volume>29</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>915-921</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hugenholtz]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of culture-independent studies on the emerging phylogenetic view of bacterial diversity]]></article-title>
<source><![CDATA[J Bacteriol]]></source>
<year>1998</year>
<volume>180</volume>
<numero>18</numero>
<issue>18</issue>
<page-range>4765-4774</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kelley]]></surname>
<given-names><![CDATA[ST]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gilbert]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Studying the microbiology of the indoor environment]]></article-title>
<source><![CDATA[Genome Biol]]></source>
<year>2013</year>
<volume>14</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>202</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Angenent]]></surname>
<given-names><![CDATA[LT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Molecular identification of potential pathogens in water and air of a hospital therapy pool]]></article-title>
<source><![CDATA[Proc Natl Acad Sci USA]]></source>
<year>2005</year>
<volume>102</volume>
<numero>13</numero>
<issue>13</issue>
<page-range>4860-4865</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Perkins]]></surname>
<given-names><![CDATA[SD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Potentially pathogenic bacteria in shower water and air of a stem cell transplant unit]]></article-title>
<source><![CDATA[Appl Environ Microbiol]]></source>
<year>2009</year>
<volume>75</volume>
<numero>16</numero>
<issue>16</issue>
<page-range>5363-5372</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Feazel]]></surname>
<given-names><![CDATA[LM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Opportunistic pathogens enriched in showerhead biofilms]]></article-title>
<source><![CDATA[Proc Natl Acad Sci USA]]></source>
<year>2009</year>
<volume>106</volume>
<numero>38</numero>
<issue>38</issue>
<page-range>16393-16399</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maki]]></surname>
<given-names><![CDATA[DG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tambyah]]></surname>
<given-names><![CDATA[PA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Engineering out the risk for infection with urinary catheters]]></article-title>
<source><![CDATA[Emerg Infect Dis]]></source>
<year>2001</year>
<volume>7</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>342-347</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Frank]]></surname>
<given-names><![CDATA[DN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Culture-independent microbiological analysis of Foley urinary catheter biofilms]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2009</year>
<volume>4</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>e7811</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zhang]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Microbiological pattern of arterial catheters in the intensive care unit]]></article-title>
<source><![CDATA[BMC Microbiol]]></source>
<year>2010</year>
<volume>10</volume>
<page-range>266</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hewitt]]></surname>
<given-names><![CDATA[KM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Office space bacterial abundance and diversity in three metropolitan areas]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2012</year>
<volume>7</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>e37849</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dawson]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Residence time and food contact time effects on transfer of Salmonella typhimurium from tile, wood and carpet: testing the five-second rule]]></article-title>
<source><![CDATA[J Appl Microbiol]]></source>
<year>2007</year>
<volume>102</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>945-953</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grice]]></surname>
<given-names><![CDATA[EA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A diversity profile of the human skin microbiota]]></article-title>
<source><![CDATA[Genome Res]]></source>
<year>2008</year>
<volume>18</volume>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>1043-1050</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grice]]></surname>
<given-names><![CDATA[EA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Topographical and temporal diversity of the human skin microbiome]]></article-title>
<source><![CDATA[Science]]></source>
<year>2009</year>
<volume>324</volume>
<numero>5931</numero>
<issue>5931</issue>
<page-range>1190-1192</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Flores]]></surname>
<given-names><![CDATA[GE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Microbial biogeography of public restroom surfaces]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2011</year>
<volume>6</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>e28132</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fierer]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Forensic identification using skin bacterial communities]]></article-title>
<source><![CDATA[Proc Natl Acad Sci USA]]></source>
<year>2010</year>
<volume>107</volume>
<numero>14</numero>
<issue>14</issue>
<page-range>6477-6481</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Meadow]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bacterial communities on classroom surfaces vary with human contact]]></article-title>
<source><![CDATA[Microbiome]]></source>
<year>2014</year>
<volume>2</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fleischer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Microbiological control of airborne contamination in hospitals]]></article-title>
<source><![CDATA[Indoor Built Environ]]></source>
<year>2006</year>
<volume>15</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>53-56</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brooks]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Microbes in the neonatal intensive care unit resemble those found in the gut of premature infants]]></article-title>
<source><![CDATA[Microbiome]]></source>
<year>2014</year>
<volume>2</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>1</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morowitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Redefining the role of intestinal microbes in the pathogenesis of necrotizing enterocolitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Pediatrics]]></source>
<year>2010</year>
<volume>125</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>777-785</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Funkhouser]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bordenstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mom knows best: the universality of maternal microbial transmission]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS Biol]]></source>
<year>2013</year>
<volume>11</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>e1001631</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gaüzère]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA['Core species' in three sources of indoor air belonging to the human micro-environment to the exclusion of outdoor air]]></article-title>
<source><![CDATA[Sci Total Environ]]></source>
<year>2014</year>
<volume>485</volume><volume>486</volume>
<page-range>508-517</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Meadow]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Indoor airborne bacterial communities are influenced by ventilation, occupancy, and outdoor air source]]></article-title>
<source><![CDATA[Indoor Air]]></source>
<year>2014</year>
<volume>24</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>41-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tringe]]></surname>
<given-names><![CDATA[SG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The airborne metagenome in an indoor urban environment]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2008</year>
<volume>3</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>e1862</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kembel]]></surname>
<given-names><![CDATA[SW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Architectural design drives the biogeography of indoor bacterial communities]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS ONE]]></source>
<year>2014</year>
<volume>9</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>e87093</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kembel]]></surname>
<given-names><![CDATA[SW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Architectural design influences the diversity and structure of the built environment microbiome]]></article-title>
<source><![CDATA[ISME J]]></source>
<year>2012</year>
<volume>6</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>1469-1479</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Berg]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Beneficial effects of plant-associated microbes on indoor microbiomes and human health?]]></article-title>
<source><![CDATA[Frontiers Microbiol]]></source>
<year>2014</year>
<volume>5</volume>
<page-range>15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lund]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reality of glove use and handwashing in a community hospital]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Infect Control]]></source>
<year>1994</year>
<volume>22</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>352-357</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gilkeson]]></surname>
<given-names><![CDATA[CA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Measurement of ventilation and airborne infection risk in large naturally ventilated hospital wards]]></article-title>
<source><![CDATA[Build Environ]]></source>
<year>2013</year>
<volume>65</volume>
<page-range>35-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Obokata]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Stimulus-triggered fate conversion of somatic cells into pluripotency]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2014</year>
<volume>505</volume>
<numero>7485</numero>
<issue>7485</issue>
<page-range>641-647</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Obokata]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bidirectional developmental potential in reprogrammed cells with acquired pluripotency]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2014</year>
<volume>505</volume>
<numero>7485</numero>
<issue>7485</issue>
<page-range>676-680</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cyranoski]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Acid-bath stem-cell study under investigation]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature News]]></source>
<year>17 F</year>
<month>eb</month>
<day>ru</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Japan researcher agrees to withdraw disputed stem cell paper]]></source>
<year>4 Ju</year>
<month>ne</month>
<day> 2</day>
<publisher-name><![CDATA[Reuters]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Begley]]></surname>
<given-names><![CDATA[CG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ellis]]></surname>
<given-names><![CDATA[LM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Drug development: raise standards for preclinical cancer research]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2012</year>
<volume>483</volume>
<numero>7391</numero>
<issue>7391</issue>
<page-range>531-533</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Macleod]]></surname>
<given-names><![CDATA[MR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Evidence for the efficacy of NXY-059 in experimental focal cerebral ischaemia is confounded by study quality]]></article-title>
<source><![CDATA[Stroke]]></source>
<year>2008</year>
<volume>39</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>2824-2829</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bebarta]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emergency medicine animal research: does use of randomization and blinding affect the results?]]></article-title>
<source><![CDATA[Acad Emerg Med]]></source>
<year>2003</year>
<volume>10</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>684-687</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Crossley]]></surname>
<given-names><![CDATA[NA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Empirical evidence of bias in the design of experimental stroke studies-a metaepidemiologic approach]]></article-title>
<source><![CDATA[Stroke]]></source>
<year>2008</year>
<volume>39</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>929-934</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rooke]]></surname>
<given-names><![CDATA[ED]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dopamine agonists in animal models of Parkinson's disease: a systematic review and meta-analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[Parkinsonism Relat Disord]]></source>
<year>2011</year>
<volume>17</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>313-320</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vesterinen]]></surname>
<given-names><![CDATA[HM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Improving the translational hit of experimental treatments in multiple sclerosis]]></article-title>
<source><![CDATA[Mult Scler J]]></source>
<year>2010</year>
<volume>16</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>1044-1055</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Krauth]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Instruments for assessing risk of bias and other methodological criteria of published animal studies: a systematic review]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health Perspect]]></source>
<year>2013</year>
<volume>121</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>985-992</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Collins]]></surname>
<given-names><![CDATA[FS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tabak]]></surname>
<given-names><![CDATA[LA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Policy: NIH plans to enhance reproducibility]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2014</year>
<volume>505</volume>
<numero>7485</numero>
<issue>7485</issue>
<page-range>612-613</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>NIH</collab>
<source><![CDATA[Development of an NIH BD2K Data Discovery Index Coordination Consortium (U24)]]></source>
<year>13 d</year>
<month>e </month>
<day>di</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bethesda^eMD MD]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Institutes of Health]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>NCBI</collab>
<source><![CDATA[PubMed Commons]]></source>
<year>2014</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bethesda^eMD MD]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Center for Biotechnology InformationU.S. National Library of Medicine]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McNutt]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reproducibility]]></article-title>
<source><![CDATA[Science]]></source>
<year>2014</year>
<volume>343</volume>
<numero>6168</numero>
<issue>6168</issue>
<page-range>229</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Landis]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A call for transparent reporting to optimize the predictive value of preclinical research]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2012</year>
<volume>490</volume>
<numero>7419</numero>
<issue>7419</issue>
<page-range>187-191</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kilkenny]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Improving bioscience research reporting: the ARRIVE guidelines for reporting animal research]]></article-title>
<source><![CDATA[PLoS Biol]]></source>
<year>2010</year>
<volume>8</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>e1000412</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Announcement: reducing our irreproducibility]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2013</year>
<volume>496</volume>
<numero>7446</numero>
<issue>7446</issue>
<page-range>398</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>NINR</collab>
<source><![CDATA[Chronic Wounds: Advancing the Science from Prevention to Healing (R01)]]></source>
<year>6 de</year>
<month> m</month>
<day>ay</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bethesda^eMD MD]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Institute of Nursing Research, National Institutes of Health]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>NTP</collab>
<source><![CDATA[Draft OHAT Approach for Systematic Review and Evidence Integration for Literature-based Health Assessments-Febrero de 2013: Research Triangle Park]]></source>
<year>26 d</year>
<month>e </month>
<day>fe</day>
<publisher-loc><![CDATA[^eNC NC]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Toxicology Program, National Institute of Environmental Health Sciences, National Institutes of Health]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rooney]]></surname>
<given-names><![CDATA[AA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Systematic review and evidence integration for literature-based environmental health science assessments]]></article-title>
<source><![CDATA[Environ Health Perspect]]></source>
<year>2014</year>
<volume>122</volume>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>711-718</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bissell]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reproducibility: the risks of the replication drive]]></article-title>
<source><![CDATA[Nature]]></source>
<year>2013</year>
<volume>503</volume>
<numero>7476</numero>
<issue>7476</issue>
<page-range>333-334</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>The Churchill Group</collab>
<source><![CDATA[The Collaborative Cross (CC)]]></source>
<year>2014</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bar Harbor^eME ME]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Churchill GroupThe Jackson Laboratory]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B65">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>The Churchill Group</collab>
<source><![CDATA[The Diversity Outbred (DO)]]></source>
<year>2014</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bar Harbor^eME ME]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Churchill GroupThe Jackson Laboratory]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B66">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Franzoni]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Changing incentives to publish]]></article-title>
<source><![CDATA[Science]]></source>
<year>2011</year>
<volume>333</volume>
<numero>6043</numero>
<issue>6043</issue>
<page-range>702-703</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
