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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL</b> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b><a name="tx"></a>Contaminaci&oacute;n ambiental y salud infantil<a href="#nt"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Los monitores dom&eacute;sticos establecen conexiones cardiorrespiratorias</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los ni&ntilde;os son particularmente susceptibles a los efectos de la contaminaci&oacute;n ambiental en la salud debido a que pasan m&aacute;s tiempo en espacios exteriores, tienen una mayor frecuencia respiratoria e inhalan un volumen mayor de aire en proporci&oacute;n con su peso corporal. Los beb&eacute;s pueden ser especialmente sensibles a los efectos de la contaminaci&oacute;n ambiental porque sus sistemas inmune, respiratorio y nervioso central no est&aacute;n totalmente desarrollados. Hasta ahora se han estudiado mucho menos las respuestas de los beb&eacute;s a la contaminaci&oacute;n ambiental que las de los ni&ntilde;os mayores. Un nuevo estudio establece un v&iacute;nculo entre la contaminaci&oacute;n ambiental y un incremento del riesgo de apnea (pausas prolongadas en la respiraci&oacute;n) y bradicardia (disminuci&oacute;n del ritmo cardiaco) en los beb&eacute;s con alto riesgo de presentar estos padecimientos &#91;<I>EHP </I>119(9):1321&#150;1327; Peel <I>et al.</I>&#93;. En el estudio participaron 4 277 beb&eacute;s que resid&iacute;an en Atlanta y sus alrededores (un &aacute;rea de aproximadamente 200 km<SUP>2</SUP>) entre 1998 y 2002 y cuyos ritmos cardiacos y respiratorios se registraron por medio de monitores cardiorrespiratorios dom&eacute;sticos. La mayor&iacute;a de los beb&eacute;s sometidos a estos monitoreos hab&iacute;an presentado eventos de apnea relacionados con un nacimiento prematuro; otros beb&eacute;s, incluyendo a algunos nacidos a t&eacute;rmino, padec&iacute;an enfermedad por reflujo gastroesof&aacute;gico. En una estaci&oacute;n de seguimiento ubicada en una zona c&eacute;ntrica se midieron las concentraciones de ozono a nivel del suelo, di&oacute;xido de nitr&oacute;geno, di&oacute;xido de azufre, mon&oacute;xido de carbono, hidrocarburos oxigenados y materia particulada.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><img src="/img/revistas/spm/v53n5/a16img01.jpg"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Seg&uacute;n el equipo de investigadores, los monitores registraron 8 960 eventos de apnea (en los cuales los beb&eacute;s dejaron de respirar durante al menos 20 segundos) y 29 450 eventos de bradicardia (en los cuales el ritmo cardiaco de los beb&eacute;s descend&iacute;a a un valor menor al correspondiente a su edad o a su prematuridad). Se analizaron los v&iacute;nculos entre estos eventos y los niveles promedio de contaminaci&oacute;n ambiental registrados el d&iacute;a del evento y el d&iacute;a anterior.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los investigadores encontraron asociaciones significativas entre la bradicardia y el incremento de los niveles de ozono tras 8 horas de exposici&oacute;n y de los niveles de di&oacute;xido de nitr&oacute;geno despu&eacute;s de 1 hora. La relaci&oacute;n entre el ozono y la apnea, aunque similar, no result&oacute; ser estad&iacute;sticamente significativa. En general se observaron v&iacute;nculos m&aacute;s fuertes en los beb&eacute;s nacidos a t&eacute;rmino con un peso corporal normal en el momento de nacer que en los nacidos prematuramente con un peso corporal bajo; este es un hallazgo sorprendente, pero no carece de precedentes. Tambi&eacute;n se hall&oacute; una relaci&oacute;n entre los eventos de apnea y las concentraciones de carbono org&aacute;nico en la materia particulada fina en los beb&eacute;s nacidos a t&eacute;rmino con un peso corporal normal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estos hallazgos coinciden con los de estudios anteriores que vinculan la contaminaci&oacute;n ambiental con s&iacute;ntomas respiratorios, con los ingresos hospitalarios por este motivo y con un incremento de la mortalidad infantil. No est&aacute; claro cu&aacute;les son las causas de la apnea y la bradicardia; sin embargo, hay evidencias que permiten suponer que la inmadurez del control aut&oacute;nomo del sistema nervioso o del aparato respiratorio podr&iacute;a ocasionar una mayor vulnerabilidad a los efectos de la contaminaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>Kellyn S. Betts</b>,    <br>   ha escrito durante una docena de a&ntilde;os acerca de los contaminantes ambientales,    <br>   los riesgos y la tecnolog&iacute;a para resolver problemas ambientales,    <br>   para publicaciones tales como <i>EHP y Environmental Science &amp; Technology</i>.</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nt"></a><a href="#tx">*</a> Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, volumen 119, n&uacute;mero 9, septiembre de 2011, p&aacute;gina A399.</font></p>      ]]></body>
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