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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>NOTICIAS    DE SALUD AMBIENTAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a name="top"></a><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b>Entre    dos fuegos<a href="#back"><sup>I</sup></a>. Los dispersantes en el Golfo de    M&eacute;xico</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El dispersante    es vertido a poca distancia de la costa de Houma, Luisiana, desde un avi&oacute;n    Basler BT-67 de alas fijas, el 5 de mayo de 2010 (arriba). El petr&oacute;leo    superficial (a la derecha, fotografiado el 7 de junio de 2010 cerca de la costa    de Pensacola, Florida) se dispersar&aacute; naturalmente en cierta medida con    el viento, la acci&oacute;n de las olas y otros factores. Agregar dispersantes    qu&iacute;micos acelera el proceso, al permitir que una gran parte de la marea    negra de la superficie entre en la columna de agua en forma de gotas min&uacute;sculas.    En el momento en que se imprime este art&iacute;culo, se han aplicado al Golfo    de M&eacute;xico casi 7.6 millones de litros de dispersantes. Alrededor de 42%    de ellos han sido aplicados en aguas submarinas a profundidades a las que nunca    antes se han probado estas sustancias qu&iacute;micas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el momento en    que este art&iacute;culo entra en prensa, la extensi&oacute;n del peor derrame    de petr&oacute;leo en la historia de EUA sigue siendo un blanco m&oacute;vil.    La explosi&oacute;n y el colapso, el 20 de abril de 2010, de la plataforma petrol&iacute;fera    Deepwater Horizon, propiedad de la compa&ntilde;&iacute;a British Petroleum    (BP), destap&oacute; un g&eacute;iser submarino que durante 85 d&iacute;as consecutivos    arroj&oacute; una carga diaria calculada entre 5.56 y 9.54 millones de litros,1    y posiblemente m&aacute;s, al Golfo de M&eacute;xico. Dicha explosi&oacute;n,    provocada por la ignici&oacute;n de los gases inflamables que escaparon del    pozo API 60-817-44169, situado a una distancia de 67.6 km de la costa de Luisiana    y m&aacute;s de 1500 metros por debajo del agua, provoc&oacute; la muerte de    11 trabajadores. Al momento de imprimirse este art&iacute;culo, m&aacute;s de    960 km de costas se han contaminado con petr&oacute;leo, y se han cerrado casi    una tercera parte de las pesquer&iacute;as del Golfo.2 Los ingenieros de la    BP contuvieron el flujo el 15 de julio con un tap&oacute;n mec&aacute;nico,    pero a partir de esa fecha han aparecido fugas de petr&oacute;leo y metano cerca    del cabezal del pozo, lo que da lugar a nuevas preguntas sobre la integridad    del mismo y, de hecho, sobre la del fondo del mar.2 Nadie sabe qu&eacute; ocurrir&aacute;    despu&eacute;s.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El derrame de la    plataforma Deepwater Horizon ha generado escenas desgarradoras de aves que mueren,    marismas e islas barrera contaminadas con petr&oacute;leo y residentes de las    costas traumatizados. Pero hay una imagen clave de esta historia que ni siquiera    es visible: misteriosas columnas formadas por diminutas gotas de petr&oacute;leo    disperso que fluyen en las aguas profundas. En cierta medida estas columnas    surgieron de intensas presiones f&iacute;sicas en el cabezal del pozo a 1.6    km de profundidad, que descompuso el petr&oacute;leo en diminutas gotas que    nunca llegaron a la superficie. Pero los trabajadores de respuesta al derrame    tambi&eacute;n utilizaron dispersantes qu&iacute;micos -mezclas de solventes,    surfactantes y otros aditivos patentados- para lograr un efecto similar. Los    dispersantes, rociados desde el aire y aplicados directamente al cabezal del    pozo, modificaron las propiedades f&iacute;sicas y qu&iacute;micas del petr&oacute;leo    que brotaba de &eacute;l, dividi&eacute;ndolo en min&uacute;sculas gotas de    apenas 10 micrones de di&aacute;metro (las gotas de petr&oacute;leo dispersadas    naturalmente son unas 10 veces m&aacute;s grandes).3 Las peque&ntilde;as gotas    de petr&oacute;leo disperso se ven atra&iacute;das (o "arrastradas") hacia el    interior de la columna de agua, donde pasan por una serie de procesos de eliminaci&oacute;n,    principalmente el metabolismo por bacterias marinas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La decisi&oacute;n    de utilizar dispersantes-los cuales han estado en el mercado para fines de respuesta    a derrames desde mediados de los sesenta- siempre implica contrapartidas ambientales,    se&ntilde;ala Mahlon Kennicutt, profesor de oceanograf&iacute;a qu&iacute;mica    de la Universidad A&amp;M de Texas. Mientras que el petr&oacute;leo sin dispersar    flota sobre el agua, asfixiando a las aves y a los mam&iacute;feros marinos    y contaminando los recursos costeros, el petr&oacute;leo disperso es transportado    por toda la columna de agua, donde est&aacute; m&aacute;s al alcance de la vida    marina. "Los dispersantes no hacen que se vaya el petr&oacute;leo", subraya    Kennicutt.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v53n1/11f03.jpg">Figura    1</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">"El zooplancton    confunde las diminutas gotas de petr&oacute;leo con alimento", a&ntilde;ade    Carys Mitchelmore, profesor adjunto en el Laboratorio Biol&oacute;gico Chesapeake    de la Universidad de Maryland. Este es un panorama peligroso porque el zooplancton    tiene una importancia crucial para la red alimentaria marina. Si se lo mata,    dice Mitchelmore, las consecuencias ir&aacute;n en constante aumento.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Una decisi&oacute;n    dif&iacute;cil</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Mientras escribo    esto, se han aplicado al petr&oacute;leo casi 7.6 millones de litros de dispersantes    en un esfuerzo deliberado por proteger las costas ecol&oacute;gicamente sensibles    del Golfo.<sup>2</sup> Aun as&iacute;, varios destacados ambientalistas han    puesto en duda que sea acertado utilizarlos, dado lo poco que saben los cient&iacute;ficos    sobre sus impactos ecol&oacute;gicos, en particular en las aguas marinas profundas.    En una entrada de <i>blog</i> con fecha del 24 de mayo, Richard Denison, cient&iacute;fico    principal del Fondo para la Defensa del Medio Ambiente, escribi&oacute; que    "las preguntas no respondidas, las lagunas en los datos y la informaci&oacute;n    comercial confidencial no revelada en torno al uso de los dispersantes por la    BP est&aacute;n entrando a la misma velocidad a la que se derrama el petr&oacute;leo."<sup>4</sup></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v53n1/11f04.jpg">Figura    2</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Denison y otros    se han preguntado si no ser&iacute;a mejor dejar el petr&oacute;leo sin dispersar.    Mitchelmore explica que cuando el petr&oacute;leo est&aacute; atrapado debajo    del agua, sus componentes m&aacute;s ligeros y m&aacute;s vol&aacute;tiles -es    decir, los compuestos arom&aacute;ticos entre los que se incluyen benceno,<sup>5</sup>    tolueno,<sup>6</sup> etilbenceno,<sup>7</sup> y xileno<sup>8</sup> (BTEX)- no    pueden evaporarse en el aire. Permanecen en el agua, donde representan una grave    amenaza para la vida submarina, dice Ronald Tjeerdema, presidente del Departamento    de Toxicolog&iacute;a Ambiental de la Universidad de California en Davis. Pero    Tjeerdema se&ntilde;ala que, si bien los compuestos BTEX son de una toxicidad    aguda, no son persistentes: se descomponen r&aacute;pidamente en el mar y no    se bioacumulan en el tejido de los peces.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Carl Safina, ec&oacute;logo    marino y presidente del Instituto Blue Ocean, una organizaci&oacute;n ambientalista    situada en Cold Spring Harbor, Nueva York, lo expresa con otras palabras: "Los    dispersantes simplemente permiten que el petr&oacute;leo se extienda mucho m&aacute;s    en el ambiente marino."</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, durante    una reuni&oacute;n patrocinada por la Administraci&oacute;n Nacional Oc&eacute;anica    y Atmosf&eacute;rica (en ingl&eacute;s, NOAA) y la Agencia de Protecci&oacute;n    al Ambiente de EUA (EPA), celebrada los d&iacute;as 26 y 27 de mayo en la Universidad    del Estado de Luisiana, m&aacute;s de 50 cient&iacute;ficos concluyeron que    las aplicaciones de dispersantes realizadas hasta entonces hab&iacute;an sido    adecuadas para responder al derrame de la Deepwater Horizon.<sup>9</sup> Ciertamente    las barreras de contenci&oacute;n, desnatadores, quemas controladas y otras    herramientas mec&aacute;nicas para controlar los derrames de petr&oacute;leo    en la superficie son preferibles al uso de sustancias qu&iacute;micas en el    mar, reconoce Nancy Kinner, codirectora del Centro de Investigaci&oacute;n de    Respuesta Costera de la Universidad de Nueva Hampshire, que dirigi&oacute; la    reuni&oacute;n. Sin embargo, la recuperaci&oacute;n de la superficie rara vez    excede el 10% de cualquier derrame de petr&oacute;leo, dice, y la recuperaci&oacute;n    mec&aacute;nica &uacute;nicamente funciona en un buen clima.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">"Incluso si no    hay huracanes, hay mucho viento y olas en esta &eacute;poca del a&ntilde;o en    el Golfo", dice Kinner. "Y cuando vimos que el petr&oacute;leo entraba en las    ci&eacute;nagas de la costa y afectaba a las especies que pasan por ellas, r&aacute;pidamente    nos dimos cuenta de que era necesario ver a los dispersantes como una importante    herramienta de respuesta. Concluimos que tanto el uso de los dispersantes como    los efectos del petr&oacute;leo disperso en la columna de agua suelen ser menos    nocivos que el permitir que el petr&oacute;leo permanezca en la superficie de    modo que emigre al h&aacute;bitat adyacente a la costa." Los cient&iacute;ficos    tambi&eacute;n recomiendan la reevaluaci&oacute;n continua de los efectos de    los dispersantes, subraya Kinner, a fin de garantizar que su uso siga estando    justificado.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Mitchelmore afirma    que los funcionarios podr&iacute;an tener dificultades para discernir cu&aacute;ndo    los dispersantes est&aacute;n haciendo m&aacute;s mal que bien. "El volumen    de los dispersantes vertidos durante un periodo tan prolongado y las profundidades    a las que los estamos aplicando constituyen una novedad", dice. "Estamos en    territorio inexplorado."</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En un informe publicado    por el Consejo Nacional de Investigaci&oacute;n en el a&ntilde;o 2005,<sup>3</sup>    los cient&iacute;ficos reconocieron que mucho de lo que sucede con el petr&oacute;leo    qu&iacute;micamente dispersado en el mar sigue siendo un misterio. Se desconoce    a qu&eacute; velocidad se liga a los sedimentos, a qu&eacute; velocidad se descompone    en el mar, c&oacute;mo es ingerido y asimilado por los organismos submarinos    y qu&eacute; tipo de subproductos se crean cuando los microbios lo degradan.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Seg&uacute;n una    vocera de la oficina de prensa de la EPA, esta agencia "se reserva el derecho    de suspender la aplicaci&oacute;n de un dispersante si tiene cualquier impacto    negativo sobre el ambiente que supere los beneficios." Podr&iacute;an evaluarse    esos impactos, explica, utilizando dos enfoques: midiendo el ox&iacute;geno    disuelto (OD) en muestras de agua del Golfo y realizando pruebas de mortalidad    entre los peque&ntilde;os invertebrados llamados rot&iacute;feros cuando se    ven expuestos al agua del Golfo. Seg&uacute;n la EPA, la concentraci&oacute;n    normal del OD en el Golfo es de 4 mg/L.<sup>10</sup> Sin embargo, al metabolizar    los compuestos org&aacute;nicos, incluyendo el petr&oacute;leo, los microbios    aer&oacute;bicos consumen y eliminan el ox&iacute;geno del agua, y esto puede    estresar a los organismos marinos si las concentraciones de OD se reducen demasiado.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si los niveles    de OD llegan a ser de menos de 2 mg/L, dice la vocera de la EPA, entonces se    pone en duda que deban seguirse utilizando los dispersantes. Mitchelmore advierte    que estos umbrales pueden no ser tan definitivos; sin embargo, dado que los    cient&iacute;ficos saben poco sobre las formas de vida de las profundidades    del oc&eacute;ano en el Golfo y de su dependencia de niveles espec&iacute;ficos    de OD, "no es posible tomar una decisi&oacute;n sobre los efectos del OD sin    saber m&aacute;s sobre los organismos que viven all&iacute;", dice Mitchelmore.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Corexit acapara    la atenci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Antes de la explosi&oacute;n    de la plataforma Deepwater Horizon, apenas si se conoc&iacute;a la palabra "dispersante".    Pero a ra&iacute;z de que este a&ntilde;o se utilizaron de pronto grandes cantidades    de sustancias qu&iacute;micas en el Golfo, el p&uacute;blico exigi&oacute; m&aacute;s    informaci&oacute;n acerca de ellas. Al principio, los reporteros y aun otros    cient&iacute;ficos no contaban con muchos datos en que apoyarse. Los dos productos    utilizados en el derrame, Corexit&reg; 9500 y 9527, son fabricados por Nalco,    una compa&ntilde;&iacute;a con sede en Sugar Land, Texas. La Hoja de Datos de    Seguridad del Material (en ingl&eacute;s, MSDS) para cada dispersante indica    que contienen uno o dos solventes: 2-butoxietanol (3-BE), que se encontr&oacute;    en el Corexit 952711 -un viejo producto que data de los setenta- o los destilados    de petr&oacute;leo, encontrados en el producto Corexit 9500,<sup>12</sup> m&aacute;s    reciente. Los dispersantes Corexit tambi&eacute;n contienen sales de &aacute;cido    sulf&oacute;nico org&aacute;nica (un surfactante) y propilenglicol (un estabilizador).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las MSDS tambi&eacute;n    hac&iacute;an referencia a componentes patentados no revelados, y eso dio lugar    inmediatamente a sospechas -los peri&oacute;dicos advirtieron que se estaban    vertiendo "formulaciones secretas" en las aguas del Golfo. Alex Madonik, asesor    qu&iacute;mico del Instituto de Pol&iacute;ticas de Ciencias Ambientales, un    comit&eacute; asesor sobre reducci&oacute;n de sustancias t&oacute;xicas en    Berkeley, California, explica que Nalco no ten&iacute;a obligaci&oacute;n legal    alguna de revelar p&uacute;blicamente los ingredientes patentados en sus dispersantes    y que la EPA que ten&iacute;a conocimiento de esa informaci&oacute;n- hab&iacute;a    consentido en mantenerla confidencial. Pero debido a que se incrementaron las    demandas de transparencia por parte del p&uacute;blico, la agencia mostr&oacute;    una lista completa de los ingredientes de Corexit en su p&aacute;gina web a    mediados de junio.<sup>10</sup> Entre los ingredientes no revelados se encontraban    varios surfactantes, incluyendo sorbit&aacute;n y 1-(2-butoxi-1-metiletoxi)    2-propanol, que, seg&uacute;n Madonik, es una mezcla solvente y anticongelante.    Madonik le resta importancia a cualquier toxicidad potencial de estos ingredientes,    pero reconoce que "algunos de los porcentajes compuestos est&aacute;n estipulados    dentro de una amplia gama, y eso deja una incertidumbre sobre la dosis y la    exposici&oacute;n."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="/img/revistas/spm/v53n1/11f05.jpg">Figura    3</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Citando resultados    obtenidos principalmente de estudios en animales, la MSDS para el Corexit 9527    afirma que el 2-BE puede provocar hem&oacute;lisis (destrucci&oacute;n de los    gl&oacute;bulos rojos) o da&ntilde;o a los ri&ntilde;ones o al h&iacute;gado    con exposiciones excesivas o repetidas, mientras que el dispersante formulado    tambi&eacute;n puede causar irritaci&oacute;n d&eacute;rmica o gastrointestinal.11    La MSDS tambi&eacute;n se&ntilde;ala que "se ha demostrado que los gl&oacute;bulos    rojos humanos &#91;expuestos al 2-BE&#93; son significativamente menos sensibles    a la hem&oacute;lisis que los de los roedores y conejos. Estos efectos son transitorios,    y cuando se suspende la exposici&oacute;n, los efectos pasan."<sup>11</sup>    En contraste con la MSDS para el Corexit 9527, que asigna a este compuesto un    riesgo "moderado" para la salud humana,<sup>11</sup> la MSDS para el 9500 clasifica    el riesgo para la salud humana como "leve".<sup>12</sup></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El Corexit 9500    es id&eacute;ntico al Corexit 9527, con la &uacute;nica excepci&oacute;n de    que se remplaza el 2-BE con destilados de petr&oacute;leo similares al queroseno.    Seg&uacute;n Tjeerdema, los destilados de petr&oacute;leo tienen una toxicidad    menos aguda que el 2-BE, pero dado que son hidrocarburos, tienden m&aacute;s    a bioacumularse en la vida marina. Sin embargo, comparados con las cantidades    de hidrocarburo que se est&aacute;n vertiendo en el Golfo como consecuencia    del derrame de petr&oacute;leo, "lo que el Corexit 9500 a&ntilde;ade es insignificante",    dice.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La compa&ntilde;&iacute;a    BP ya hab&iacute;a hecho acopio de varios cientos de miles de galones de Corexit    9527, mismos que se utilizaron en la respuesta al derrame de la Deepwater Horizon    hasta que las reservas se agotaron a mediados de mayo, seg&uacute;n la EPA.<sup>13</sup>    Desde entonces, el &uacute;nico dispersante que se ha utilizado en las operaciones    de limpieza de la BP ha sido el Corexit 9500.<sup>13</sup> Sin embargo, semanas    despu&eacute;s de que supuestamente se retir&oacute; el uso del Corexit 9527,    la BP dio a conocer datos que indicaban que se segu&iacute;a detectando 2-BE    en 20% de las muestras personales de aire recolectadas costa afuera,<sup>14</sup>    hallazgo que no ha sido explicado. Frank Mirer, profesor de toxicolog&iacute;a    de la Universidad Hunter, comenta que "es poco cre&iacute;ble que se encontrara    esta fracci&oacute;n de las muestras con niveles detectables si se hubiera descontinuado    el uso del 2-BE. Esto pone en duda la exactitud de la informaci&oacute;n que    se est&aacute; reportando sobre el uso del dispersante."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Toxicidad: la    gran pregunta</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es dif&iacute;cil    aislar los efectos de los dispersantes sobre la salud humana debido a que las    exposiciones a los dispersantes y al petr&oacute;leo crudo ocurren de manera    simult&aacute;nea. Los trabajadores de limpieza se han quejado de dolores de    cabeza, falta de aliento, mareo y n&aacute;useas, y es posible que la exposici&oacute;n    a los dispersantes agrave estos efectos, en parte al permitir que el petr&oacute;leo    penetre la piel m&aacute;s f&aacute;cilmente, seg&uacute;n Kathy Burns, toxic&oacute;loga    y directora de Sciencecorps, una coalici&oacute;n de profesionales de la salud    ambiental con sede en Lexington, Massachusetts. Sin embargo, los mares ondulantes,    el calor y la abrumadora experiencia sensorial de trabajar en la limpieza del    derrame de petr&oacute;leo tambi&eacute;n pueden contribuir a estos s&iacute;ntomas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Don Aurand, vicepresidente    y cient&iacute;fico principal de Ecosystem Management &amp; Associates, Inc.,    una compa&ntilde;&iacute;a de asesor&iacute;a ambiental subcontratada por la    BP, se&ntilde;ala que los dispersantes que se utilizan hoy en d&iacute;a son    menos t&oacute;xicos que sus predecesores. Durante el derrame m&aacute;s grande    de petr&oacute;leo en el mundo, ocasionado por la fuga de 90.8 y 94.6 millones    de litros de petr&oacute;leo luego de que el gran barco cisterna Torrey Canyon    choc&oacute; contra un arrecife cerca de Gran Breta&ntilde;a en 1967, los trabajadores    utilizaron desengrasantes qu&iacute;micos, detergentes industriales, queroseno    y otros productos para dispersar la marea negra.<sup>15</sup> Estos productos    -que no fueron hechos para utilizarse en los derrames de petr&oacute;leo- resultaron    ser ecol&oacute;gicamente devastadores, dice Aurand. Por el contrario, dice,    los dispersantes m&aacute;s recientes dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente    para los derrames de petr&oacute;leo combinan la m&aacute;xima eficacia para    dispersar la marea negra con una toxicidad m&iacute;nima. Sin embargo, no es    f&aacute;cil evaluar c&oacute;mo pueden lograr esta combinaci&oacute;n, puesto    que las f&oacute;rmulas, al ser secretos comerciales, est&aacute;n protegidas    de modo que no pueden ser reveladas al p&uacute;blico.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El Programa de    Productos del Plan Nacional de Contingencias de la EPA<sup>16</sup> sit&uacute;a    los productos Corexit casi al final de la lista de los dispersantes aprobados    en funci&oacute;n de su eficacia. Sin embargo, Gina Coelho, presidenta de Ecosystem    Management &amp; Associates, argumenta que los m&eacute;todos empleados por    la agencia para probar la eficacia fueron defectuosos. "Varias d&eacute;cadas    de investigaci&oacute;n de parte de la industria, la academia y las organizaciones    de respuesta a derrames demuestran que los productos Corexit son los dispersantes    de elecci&oacute;n; funcionan mejor en el petr&oacute;leo degradado y fresco,    y se pueden utilizar en un rango de temperaturas", dice.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dana Wetzel, cient&iacute;fica    principal y gerente del programa en el Laboratorio Marino Mote que estudia los    efectos de los dispersantes sobre la vida marina, se&ntilde;ala que, comparados    con las fracciones de petr&oacute;leo solubles en agua (es decir, los componentes    BTEX), los productos Corexit resultan menos nocivos por tres &oacute;rdenes    de magnitud para los organismos marinos de prueba, entre los que se incluyen    las especies <i>Mysidopsis bahia, Menidia beryllina y Sciaenops ocellatus</i>.    Wetzel basa sus conclusiones en una comparaci&oacute;n de los valores de DL<sub>50</sub>    aguda (que reflejan la "dosis letal" necesaria para matar el 50% de los organismos    de prueba) obtenidos en su laboratorio.<sup>17</sup> Sin embargo, los valores    de DL<sub>50</sub> para la dispersi&oacute;n del petr&oacute;leo fueron los    mismos que para las fracciones de petr&oacute;leo solubles en agua, dice Wetzel.    A&ntilde;ade que ni ella ni sus colegas en este campo han explorado adecuadamente    los "efectos subletales" de los dispersantes, "por lo que no sabemos c&oacute;mo    se relacionan las cargas de dispersantes de los organismos o las cargas corporales    de hidrocarburo dispersado con los cambios en la reproducci&oacute;n o en la    funci&oacute;n inmune. "</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Mitchelmore se&ntilde;ala    que los valores de DL<sub>50</sub> para el dispersante mismo o para las mezclas    de petr&oacute;leo disperso var&iacute;an mucho entre diferentes especies e    incluso entre diferentes etapas de la vida de una misma especie: "En la literatura    cient&iacute;fica se pueden ver diferencias en los &oacute;rdenes de magnitud    de la toxicidad de los productos Corexit dependiendo de las especies y etapas    de la vida." Por ejemplo, dice, entre los 13 dispersantes autorizados que figuran    en el Plan Nacional de Contingencia de la Lista de Productos de la EPA,<sup>18</sup>    el Corexit 9500 mezclado con aceite combustible n&uacute;mero 2 aparece como    el m&aacute;s t&oacute;xico para los peces, pero es el sexto m&aacute;s t&oacute;xico    para los camarones.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Mientras tanto,    los toxic&oacute;logos entrevistados para este art&iacute;culo dicen, un&aacute;nimemente,    que la relevancia ecol&oacute;gica de los valores DL<sub>50</sub> es cuestionable.    "&Eacute;stos no representan la exposici&oacute;n real", dice Coelho. "Las pruebas    de DL<sub>50</sub> suelen durar entre 24 y 48 horas a concentraciones sostenidas    muy superiores a las que realmente vemos en el medio ambiente." Yvonne Addassi,    cient&iacute;fica ambientalista principal de la Oficina de Prevenci&oacute;n    y Atenci&oacute;n de Derrames del Departamento de Caza y Pesca de California,    dice que pueden obtenerse mejores resultados con pruebas del "pico y declive"    de exposici&oacute;n, durante las cuales las concentraciones m&aacute;ximas    descienden con el tiempo hasta representar los efectos de los ciclos de las    mareas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, la    EPA se basa principalmente en datos sobre la DL<sub>50</sub> para las comparaciones    entre dispersantes, y el 20 de mayo, la agencia orden&oacute; a la BP que eligiera    un dispersante diferente con valores de DL<sub>50</sub> ya sea mayores (lo que    indica una menor toxicidad) o iguales a 23 ppm para <i>Menidia</i> y 18 ppm    para <i>Mysidopsis</i><sup>19</sup> (si bien Mitchelmore se&ntilde;ala que la    directriz dice, err&oacute;neamente, "menores o iguales a"). Estos valores -tal    como se reflejan en el Programa de Productos del Plan Nacional de Contingencias    de la agencia,<sup>18</sup> que ahora est&aacute; en proceso de revisi&oacute;n-    corresponden al dispersante Sea Brat # 4, fabricado por Alabaster Corporation.    No obstante, la directriz de la EPA fue rechazada de inmediato por la BP, que    argument&oacute; que el Sea Brat # 4 se metaboliza transform&aacute;ndose en    nonilfenol, una de sustancia qu&iacute;mica que altera el sistema endocrino    y que podr&iacute;a persistir en el ambiente por a&ntilde;os.<sup>20</sup> Los    funcionarios de la BP respondieron que ninguno de los productos Corexit se degrada    transform&aacute;ndose en nonilfenol, y cada uno de ellos se biodegrada completamente    en el oc&eacute;ano en un m&aacute;ximo de 28 d&iacute;as.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Presionada para    verificar la exactitud de los datos sobre la LC50, la EPA reevalu&oacute; ocho    dispersantes aprobados y encontr&oacute; que el Corexit 9500 era s&oacute;lo    "levemente t&oacute;xico" para la especie acu&aacute;tica invertebrada <i>Americamysis    bahia</i>, y "pr&aacute;cticamente no t&oacute;xico" para la <i>M. Beryllina</i>.21    En los resultados de sus reevaluaciones, publicados por separado, Richard S.    Judson y sus colegas informan que en ninguno de los dispersantes probados se    mostr&oacute; una significativa actividad alteradora del sistema endocrino.<sup>22</sup>    (No se prob&oacute; el Corexit 9527.) Actualmente la EPA est&aacute; examinando    la toxicidad aguda del petr&oacute;leo crudo dulce de Luisiana, solo y en combinaci&oacute;n    con dispersantes.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Experimento    en tiempo real</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Desde el derrame,    m&uacute;ltiples buques de investigaci&oacute;n han llevado a cabo muestreos    en el Golfo. David L. Jones, investigador adjunto de la Universidad del Sur    de Florida, estaba a bordo del buque de investigaci&oacute;n universitario (R/V)    Weatherbird II, que inform&oacute; de los resultados de un muestreo reunido    de mayo 22 a 28 en tres estaciones, dos de ellas a 74 y 83 km al noreste y al    sureste de la boca del pozo, respectivamente, y otra 263 km al suroeste del    cabezal del pozo. El an&aacute;lisis de los datos del Weatherbird II realizado    por la NOAA revel&oacute; concentraciones de hidrocarburos en el rango de menos    de 0.5 ppm, mientras que los niveles de hidrocarburos poliarom&aacute;ticos    (HPA) se midieron en partes por bill&oacute;n.<sup>23</sup> Por otra parte,    los resultados de las pruebas de toxicidad de los rot&iacute;feros obtenidos    por cient&iacute;ficos en el R/V Brooks McCall, arrendado a la BP, a&uacute;n    no hab&iacute;an detectado una mortalidad de los organismos por encima del 20%    en ninguna muestra, seg&uacute;n Coelho, coordinador de las actividades de investigaci&oacute;n    del Brooks McCall.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero David Valentine,    profesor de geoqu&iacute;mica microbiana en la Universidad de California en    Santa Barbara, dice haber recogido entre el 11 y el 20 de junio, mientras se    hallaba a bordo del R/V Cabo Hatteras, muestras que pueden ser motivo de preocupaci&oacute;n.    Valentine observ&oacute; disminuciones del nivel de ox&iacute;geno de 5 a 35%    en las columnas que se hallaban a 762 o m&aacute;s metros de profundidad. Estas    columnas se ubicaban en un radio de 5 a 7 kil&oacute;metros del lugar del derrame,    donde los niveles de hidrocarburos oscilaban entre 10.000 y 100.000 veces m&aacute;s    que las aguas que las rodeaban.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">"No tenemos ni    idea de lo grande que es la columna submarina", dice Jones. "Es posible que    s&oacute;lo estemos rastreando manchas de la superficie submarina que podr&iacute;an    ser la punta de un iceberg."</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En un mensaje publicado    en su blog el 20 de junio, Samantha Joye, profesora de biolog&iacute;a marina    de la Universidad de Georgia, quien se encontraba en el Golfo a bordo del R/V    Pelican y del R/V Walton Smith desde el 25 de mayo hasta el 6 de junio, afirmaba    que su datos revelaron la presencia de una columna al suroeste que se extend&iacute;a    a m&aacute;s de 32 kil&oacute;metros del lugar del derrame y una columna al    noreste que se pod&iacute;a seguir hasta a 48 km.<sup>24</sup> Joye dice que    publicar&aacute; en su blog los resultados "generales", pero que se abstendr&iacute;a    de publicar las mediciones de PAH, las cuales est&aacute;n en espera de ser    publicadas en una revista con revisi&oacute;n por pares. "No puedo &#91;revelar    bases de datos reales a los medios de comunicaci&oacute;n&#93;, pues eso las    har&iacute;a impublicables", dice. "Tengan la seguridad de que las bases de    datos reales se les est&aacute;n proporcionando en tiempo real a los respondedores    -NOAA, EPA, etc.- y de que estamos haciendo todo lo posible para publicar los    datos lo m&aacute;s pronto posible."</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En su testimonio    del 9 de junio ante el Subcomit&eacute; de Energ&iacute;a y Medio Ambiente,    Joye hizo hincapi&eacute; en que, debido a que el petr&oacute;leo disperso bajo    el agua no se puede limpiar, tiene el potencial para influir en los ecosistemas    oce&aacute;nicos por a&ntilde;os.<sup>25</sup> Su destino est&aacute; casi en    su totalidad en las bacterias metabolizadoras, las cuales podr&iacute;an promover    condiciones de hipoxia o anoxia en las profundidades del oc&eacute;ano. "&#91;El    ox&iacute;geno&#93; de las aguas profundas no se repone in situ mediante la    fotos&iacute;ntesis", dice. "M&aacute;s bien, es remplazado por procesos f&iacute;sicos",    es decir, las aguas de "dan vuelta" (suben a la superficie) cada pocas d&eacute;cadas.    Si la profundidad del Golfo se convierte en an&oacute;xica, especula, los microbios    podr&iacute;an cambiar a la reducci&oacute;n de los sulfatos (en lugar del metabolismo    aer&oacute;bico, que depende de ox&iacute;geno), elevando el potencial de grandes    vol&uacute;menes de agua an&oacute;xica y sulfurosa.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Joye dice que estos    impactos podr&iacute;an extenderse progresivamente hacia el este de la plataforma    oeste de la Florida, una franja de rocas y arrecifes de coral a lo largo de    la costa, a profundidades de aproximadamente 48 a 122 metros. Esta zona marina    protegida contiene el h&aacute;bitat crucial para algunas de las especies de    peces m&aacute;s importantes del Golfo comercialmente hablando, como el mero,    dice Jones. "El plancton en la base de la cadena alimentaria podr&iacute;a verse    afectado, y se podr&iacute;a ver una toxicidad elevada entre las especies j&oacute;venes    en general", dice. "Si una masa de meros se agrupa para desovar en un &aacute;rea    contaminada, los adultos pueden llegar a sobrevivir, mientras que las cr&iacute;as    podr&iacute;an morir."</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, Joye    admite que cuanto m&aacute;s se alejen los cient&iacute;ficos del lugar del    derrame, m&aacute;s dif&iacute;cil ser&aacute; para ellos relacionar la contaminaci&oacute;n    de hidrocarburos con el derrame frente a las filtraciones naturales, que se    calcula emiten 91 a 231 millones de litros de petr&oacute;leo en el Golfo cada    a&ntilde;o.<sup>26</sup> El Golfo se suele describir como un mar cuyo fondo    marino presenta "fugas", donde algunas comunidades biol&oacute;gicas se han    adaptado para metabolizar el petr&oacute;leo y limitar sus impactos, dice Joye.    Pero si bien estas criaturas pueden tolerar los hidrocarburos y niveles bajos    de OD, el impacto "de la explosi&oacute;n de la BP constituir&aacute; un reto    para su tolerancia... m&aacute;s all&aacute; de cualquier insulto anterior",    a&ntilde;ade.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>No es la primera    vez</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De las historias    m&aacute;s notables surgidas de este desastre se infiere que los avances en    la perforaci&oacute;n en aguas profundas no se han visto acompa&ntilde;ados    por un progreso igual en materia de respuesta a los derrames. De hecho, las    respuestas al desastre de la plataforma Deepwater Horizon son esencialmente    las mismas que las aplicadas durante otro derrame masivo en el Golfo de 30 a&ntilde;os    antes: barreras de contenci&oacute;n, desnatadores, dispersantes, intentos fallidos    de "taponar" y, por &uacute;ltimo, nuevos pozos de relevo. En ese derrame, provocado    por la explosi&oacute;n de una plataforma petrol&iacute;fera operada por PEMEX    (la petrolera nacional de M&eacute;xico) a una profundidad de alrededor de 90    metros en el agua y a una distancia de 80.5 kil&oacute;metros al noroeste de    Ciudad del Carmen, se derramaron m&aacute;s de 552 millones de litros de petr&oacute;leo    antes de que se perforaran los pozos de relevo nueve meses m&aacute;s tarde.    Para combatir el derrame se utilizaron m&aacute;s de 9.5 millones de litros    de dispersante (alrededor del 75% de los cuales fueron de productos Corexit),    de acuerdo con Olof Linden, profesor de la Universidad Mar&iacute;tima Mundial    y coautor de un art&iacute;culo de investigaci&oacute;n de 1981, sobre el derrame    de PEMEX.<sup>27</sup></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">"Me sorprende que    no exista una soluci&oacute;n razonable, con excepci&oacute;n de la perforaci&oacute;n    de nuevos pozos de relevo; despu&eacute;s de todo, cabr&iacute;a esperar que    despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os se hubieran hecho algunos avances en el desarrollo    de t&eacute;cnicas alternativas para recoger el petr&oacute;leo de los derrames    de los fondos marinos", dice Linden. En contraste con el pesimismo rampante    que rodea al derrame actual, Linden muestra un punto de vista m&aacute;s optimista    al se&ntilde;alar que, a diferencia de la sonda Pr&iacute;ncipe Guillermo de    Alaska, donde encall&oacute; el barco petrolero Exxon Valdez en 1989, el Golfo    tiene un clima m&aacute;s c&aacute;lido y subtropical que acelera la degradaci&oacute;n    del petr&oacute;leo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">"Se tiene un enorme    potencial de diluci&oacute;n en las aguas abiertas del Golfo", dice Linden.    "No creo que &eacute;ste sea el final del Golfo de M&eacute;xico ni de la productividad    de las aguas costeras de Luisiana, Misisipi y Alabama. A mi juicio, los problemas    m&aacute;s graves aqu&iacute; son la pesca excesiva y la emisi&oacute;n de nutrientes    org&aacute;nicos &#91;arrastrados hacia el sur por el r&iacute;o Misisipi&#93;    que causan el agotamiento del ox&iacute;geno local".</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aun as&iacute;,    los estudios en todo el mundo muestran que los derrames de petr&oacute;leo generan    impactos en las costas que pueden durar muchas d&eacute;cadas. A diferencia    del petr&oacute;leo en el mar, que es metabolizado con bastante rapidez por    las bacterias aer&oacute;bicas, las playas y marismas contaminadas de petr&oacute;leo    dependen principalmente de la degradaci&oacute;n anaer&oacute;bica, que es penosamente    lenta en comparaci&oacute;n. A s&oacute;lo 10-15 cm bajo la arena de la playa    y a 2-3 cm en los sedimentos fangosos, los niveles de ox&iacute;geno caen en    picada, seg&uacute;n Markus Heuttel, profesor de oceanograf&iacute;a biol&oacute;gica    de la Universidad Estatal de Florida, quien actualmente estudia este fen&oacute;meno.    Y desde estas capas an&oacute;xicas, las bolsas de petr&oacute;leo pueden filtrar    sustancias t&oacute;xicas durante d&eacute;cadas, dice. A los cient&iacute;ficos    les podr&iacute;a tomar todo ese tiempo llegar a comprender plenamente las consecuencias    ambientales de esta cat&aacute;strofe.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1. Deepwater Horizon    Incident Joint Information Center. U.S. Scientific Team Draws on New Data, Multiple    Scientific Methodologies to Reach Updated Estimate of Oil Flows from BP's Well    &#91;bolet&iacute;n de prensa&#93;. 15 June 2010. Disponible en: <a href="http://www.deepwaterhorizonresponse.com/go/doc/2931/661583/" target="_blank">http://www.deepwaterhorizonresponse.com/go/doc/2931/661583/</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317817&pid=S0036-3634201100010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2. Deepwater Horizon    Incident Joint Information Center. The Ongoing Administration-Wide Response    to the Deepwater BP Oil Spill &#91;bolet&iacute;n de prensa&#93;. 19 July 2010.    Disponible en: <a href="http://www.deepwaterhorizonresponse.com/go/doc/2931/794751/" target="_blank">http://www.deepwaterhorizonresponse.com/go/doc/2931    /794751/</a> &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317819&pid=S0036-3634201100010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3. Committee on    Understanding Oil Spill Dispersants: Efficacy and Effects, Ocean Studies Board.    Division on Earth and Life Studies, National Research Council. Oil Spill Dispersants:    Efficacy and Effects. Washington, DC:The National Academies Press (2005).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317821&pid=S0036-3634201100010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">4. Denison R. Oil    spill dispersants: what part of "contingency plan" did we not understand? 24    May 2010. Environmental Defense Fund Chemicals &amp; Nanomaterials Blog. Disponible    en: <a href="http://tinyurl.com/37mqper" target="_blank">http://tinyurl.com/37mqper</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317823&pid=S0036-3634201100010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">5. ATSDR. ToxFAQs    for Benzene. CAS# 71-43-2. Atlanta, GA:Agency for Toxic Substances and Disease    Registry (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317825&pid=S0036-3634201100010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">6. ATSDR. ToxFAQs    for Toluene. CAS# 108-88-3. Atlanta, GA:Agency for Toxic Substances and Disease    Registry (2001).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317827&pid=S0036-3634201100010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">7. ATSDR. ToxFAQs    for Ethylbenzene. CAS# 100-41-4. Atlanta, GA:Agency for Toxic Substances and    Disease Registry (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317829&pid=S0036-3634201100010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">8. ATSDR. ToxFAQs    for Xylene. CAS# 1330-20-7. Atlanta, GA:Agency for Toxic Substances and Disease    Registry (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317831&pid=S0036-3634201100010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">9. Deepwater Horizon    Dispersant Use Meeting Report, May 26-27, 2010. Revision 3. Durham, NH:University    of New Hampshire, Coastal Response Research Center, National Oceanic and Atmospheric    Administration (4 June 2010). Disponible en: <a href="http://www.crrc.unh.edu/dwg/dwh_dispersants_use_meeting_report.pdf" target="_blank">http://www.crrc.unh.edu/dwg/dwh_dispersants_use_meeting_report.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317833&pid=S0036-3634201100010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">10. EPA. EPA Response    to BP Spill in the Gulf of Mexico. Dispersants. Monitoring and Assessment of    Dispersants Used in the BP Response &#91;sitio de internet&#93;. &Uacute;ltima    actualizaci&oacute;n julio 19, 2010. Washington, DC:U.S. Environmental Protection    Agency. Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/bpspill/dispersants.html" target="_blank">http://www.epa.gov/bpspill/dispersants.html</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317835&pid=S0036-3634201100010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">11. Nalco. Corexit&reg;    EC9527A Safety Data Sheet. Naperville, IL:Nalco Company (11 May 2010). Disponible    en: <a href="http://www.deepwaterhorizonresponse.com/posted/2931/Corexit_EC9527A_MSDS.539295.pdf" target="_blank">http://www.deepwaterhorizonresponse.com/posted/2931/Corexit_EC9527A_MSDS.539295.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317837&pid=S0036-3634201100010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">12. Nalco. Corexit&reg;    9500 Material Safety Data Sheet. Naperville, IL:Nalco Company (11 May 2010).    Disponible en: <a href="http://www.deepwaterhorizonresponse.com/posted/2931/Corexit_EC9500A_MSDS.539287.pdf" target="_blank">http://www.deepwaterhorizonresponse.com/posted/2931/Corexit_EC9500A_MSDS.539287.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317839&pid=S0036-3634201100010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">13. EPA. EPA and    NOAA Press Conference Call on Dispersant Use and Approval &#91;transcripci&oacute;n&#93;.    Washington, DC:U.S. Environmental Protection Agency (12 May 2010). Disponible    en: <a href="http://www.epa.gov/bpspill/dispersants/may12transcript-final.pdf" target="_blank">http//www.epa.gov/bpspill/dispersants/may12transcript-final.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317841&pid=S0036-3634201100010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">14. BP. Personal    Exposure Monitoring Results Summary. Health Monitoring Summary Report-27 April    2010 to 15 July 2010. Disponible en: <a href="http://tinyurl.com/39gm29l" target="_blank">http://tinyurl.com/39gm29l</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317843&pid=S0036-3634201100010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">15. Walsh J. Science    160(824):167-169 (1968).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317845&pid=S0036-3634201100010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">16. EPA. National    Contingency Plan Product Schedule Toxicity and Effectiveness Summaries &#91;sitio    de internet&#93;. Last updated 16 July 2010. Washington, DC:U.S. Environmental    Protection Agency. Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/oem/content/ncp/tox_tables.htm" target="_blank">http://www.epa.gov/oem/content/ncp/tox_tables.htm</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317847&pid=S0036-3634201100010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">17. Wetzel D, Van    Fleet ES. Cooperative Studies on the Toxicity of Dispersants and Dispersed Oil    to Marine Organisms: A 3-Year Florida Study. Proceedings of the 2001 International    Oil Spill Conference. Washington, DC:American Petroleum Institute (2001).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317849&pid=S0036-3634201100010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">18. EPA. National    Contingency Plan Product Schedule, July 2010. Washington, DC:U.S. Environmental    Protection Agency (14 July 2010). Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/oem/docs/oil/ncp/schedule.pdf" target="_blank">http://www.epa.gov/oem/docs/oil/ncp/schedule.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317851&pid=S0036-3634201100010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">19. EPA. Dispersant    Monitoring and Assessment Directive-Addendum. Washington, DC:U.S. Environmental    Protection Agency (20 May 2010). Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/bpspill/dispersants/directive-addendum2.pdf" target="_blank">http://www.epa.gov/bpspill/dispersants/directive-addendum2.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317853&pid=S0036-3634201100010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">20. BP. Letter    from Douglas Suttles in response to May 19, 2010 Addendum 2 to Dispersant Monitoring    and Assessment Directive ("Addendum 2"). 20 May 2010. Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/bpspill/dispersants/5-21bp-response.pdf" target="_blank">http://www.epa.gov/bpspill/dispersants/5-21bp-response.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317855&pid=S0036-3634201100010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">21. EPA. Comparative    Toxicity of Eight Oil Dispersant Products on Two Gulf of Mexico Aquatic Test    Species. Washington, DC:Office of Research and Development, U.S. Environmental    Protection Agency (30 June 2010). Disponible en: <a href="http://www.epa.gov/bpspill/reports/ComparativeToxTest.Final.6.30.10.pdf" target="_blank">http://www.epa.gov/bpspill/reports/ComparativeToxTest.Final.6.30.10.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317857&pid=S0036-3634201100010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">22. Judson RS,    et al. Environ Sci Technol; doi:10.1021/es102150z &#91;online 6 July 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317859&pid=S0036-3634201100010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">23. NOAA. NOAA    Completes Initial Analysis of Weatherbird II Water Samples: Research Part of    Larger Effort to Study Spill Impacts Sub Surface &#91;bolet&iacute;n de prensa&#93;.    Washington, DC:National Oceanic and Atmospheric Administration (8 June 2010).    Disponible en: <a href="http://www.noaanews.noaa.gov/stories2010/20100608_weatherbird.html" target="_blank">http://www.noaanews.noaa.gov/stories2010/20100608_weatherbird.html</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317861&pid=S0036-3634201100010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">24. Joye S. Where    things stand. 20 June 2010. Gulf Oil Blog, University of Georgia Department    of Marine Sciences. Disponible en: <a href="http://gulfblog.uga.edu/" target="_blank">http://gulfblog.uga.edu/</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317863&pid=S0036-3634201100010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">25. Testimony of    Samantha Joye before the Subcommittee on Energy and the Environment, U.S. House    of Representatives, Committee on Energy and Commerce. 9 June 2010. Washington,    DC. Disponible en: <a href="http://energycommerce.house.gov/documents/20100609/Joye.Statement.06.09.2010.pdf" target="_blank">http://energycommerce.house.gov/documents/20100609/Joye.Statement.06.09.2010.pdf</a>    &#91;consultado julio 19, 2010&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317865&pid=S0036-3634201100010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">26. Committee on    Oil in the Sea: Inputs, Fates, and Effects, Ocean Studies Board and Marine Board,    Divisions of Earth and Life Studies and Transportation Research Board, National    Research Council. Oil in the Sea III: Inputs, Fates, and Effects. Washington,    DC:The National Academies Press (2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317867&pid=S0036-3634201100010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">27. Jernel&ouml;v    A, Lind&eacute;n O. Ambio 10(6):299-306 (1981).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9317869&pid=S0036-3634201100010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Charles W. Schmidt,    MS,</b> galardonado escritor cient&iacute;fico que radica en Portland, ME, ha    publicado en las revistas Discover, Science y Nature Medicine.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="back"></a><a href="#top"><sup>I</sup></a>    Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, volumen 118, n&uacute;mero    8, agosto 2010, p&aacute;ginas A338-A344.</font></p>      ]]></body><back>
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