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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL</b></font>      <p align="right">&nbsp;</p>    <p align="right">&nbsp;</p>    <p><b><font face="verdana" size="4">Resistencia  a los antibi&#243;ticos</font></b></p>    <p><font face="verdana" size="3"><b>agente  dispersor de biopel&#237;culas rejuvenece antiguos antibi&#243;ticos</b></font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p></p>    <p>      <p><font face="verdana" size="2">Se calcula que en 75% de las infecciones bacterianas  intervienen biopel&#237;culas, colonias de bacterias adheridas a las superficies,  protegidas por una matriz extracelular.1 Las bacterias protegidas en las biopel&#237;culas  son hasta 1000 veces m&#225;s resistentes a los antibi&#243;ticos que si flotaran  libremente (es decir, que si fueran planct&#243;nicos),2 lo cual complica gravemente  las opciones de tratamiento. En lugar de buscar mejores antibi&#243;ticos, los  investigadores han descubierto que las mol&#233;culas peque&#241;as3 conocidas  como 2-amino-imidazoles destruyen las biopel&#237;culas, haciendo que las cepas  de bacterias resistentes a los antibi&#243;ticos sean m&#225;s vulnerables a los  f&#225;rmacos convencionales.4 Es m&#225;s, los antibi&#243;ticos incrementan  la capacidad de los 2-amino-imidazoles de destruir las biopel&#237;culas. &quot;Tal  vez los antibi&#243;ticos nuevos no sean la &#250;nica manera de combatir las  infecciones por biopel&#237;culas si logramos reactivar los antiguos antibi&#243;ticos  que son ahora ineficaces&quot;, dice el investigador principal Christian Melander,  profesor adjunto de qu&#237;mica bioorg&#225;nica en la Universidad Estatal de  Carolina del Norte.</font></p>    <p><font face="verdana" size="2"> Melander y sus  colegas comenzaron por utilizar 2-amino-imidazoles naturales (aislados de esponjas),  entre &#233;stos la oroidina y la ageliferina, que se sabe bloquean la formaci&#243;n  de biopel&#237;culas. Sintetizaron una versi&#243;n mejorada de la oroidina -&quot;el  2-amino-imidazol/triazol (2-AIT)-&quot; que present&#243; una actividad antibiopel&#237;cula  m&#225;s poderosa y una menor toxicidad a las c&#233;lulas y &#243;rganos humanos  que la rodeaban.5 Si bien el 2-AIT por s&#237; solo no mata las bacterias, s&#237;  dispersa las biopel&#237;culas, liberando aquellas c&#233;lulas planct&#243;nicas  que son m&#225;s susceptibles a los antibi&#243;ticos que las c&#233;lulas bacterianas  revestidas por biopel&#237;culas pegajosas. </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">  Los investigadores probaron el 2-AIT contra una variedad de infecciones por biopel&#237;cula  cl&#237;nicamente relevantes junto con antibi&#243;ticos que se utilizan actualmente  o que han sido utilizados en el pasado para tratarlas. Las cepas resistentes a  m&#250;ltiples f&#225;rmacos de Acinetobacter baumannii afligen a los soldados  heridos en el Medio Oriente, y la colistina, un antiguo antibi&#243;tico con efectos  colaterales t&#243;xicos, sigue siendo un &#250;ltimo recurso para el tratamiento  debido a sus numerosos efectos colaterales.6 Las infecciones por el Staphylococcus  aureus que colonizan los cat&#233;teres y otros dispositivos m&#233;dicos permanentes  eran tratadas con el antibi&#243;tico novobiocina hasta que surgieron cepas de  S. aureus resistentes a los f&#225;rmacos.7 La tobramicina es un antibi&#243;tico  inhalado que se utiliza en la actualidad para tratar las infecciones por Pseudomonas  aeruginosa, las cuales obstruyen los pulmones de los pacientes con fibrosis c&#237;sticas.8  &quot;Elegimos tres antibi&#243;ticos que se sabe act&#250;an en contra de ciertas  bacterias que circulan en los ambientes hospitalarios y que se han vuelto resistentes  a los f&#225;rmacos-, se&#241;ala Melander.</font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n5/a15fg5.gif"></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font face="verdana" size="2">  Se hizo un cultivo de las biopel&#237;culas, y despu&#233;s se las trat&#243;  con su correspondiente antibi&#243;tico, todo lo cual produjo poca dispersi&#243;n.  Sin embargo, la adici&#243;n de 2-AIT a los antibi&#243;ticos produjo una dispersi&#243;n  dr&#225;stica multiplicada hasta por 1000. Al igual que los adyuvantes que incrementan  el poder de las vacunas, el 2-AIT es &quot;nuestra versi&#243;n de un adyuvante  de mol&#233;culas peque&#241;as que permite que funcionen nuevamente varios tipos  de antibi&#243;ticos antiguos-, dice Melander. Sospecha que en cierto modo el  2-AIT provoca un corto circuito en las v&#237;as de se&#241;alizaci&#243;n bacteriana  que regulan la formaci&#243;n de la biopel&#237;cula; se est&#225;n llevando a  cabo experimentos para esclarecer los detalles. </font></p>    <p><font face="verdana" size="2">  Tambi&#233;n se demostr&#243; que el 2-AIT restituye la sensibilidad de las bacterias  resistentes a los f&#225;rmacos a la muerte por antibi&#243;ticos. Cuando se trat&#243;  exclusivamente con 2-AIT una cepa cl&#237;nica de S. aureus resistente a la meticilina  (en ingl&#233;s MRSA), su crecimiento fue normal. Sin embargo, al a&#241;adirse  la meticilina dicho crecimiento se redujo en 99%. Adem&#225;s, el 2-AIT disminuy&#243;  la cantidad de antibi&#243;ticos requeridos para inhibir el crecimiento bacteriano.4  </font></p>    <p><font face="verdana" size="2"> La combinaci&#243;n de 2-AIT y antibi&#243;ticos  podr&#237;a servir como un tratamiento paralelo para las infecciones resistentes  a los antibi&#243;ticos. El resultado sugiere que este enfoque cooperativo podr&#237;a  habilitar a los &quot;antibi&#243;ticos obsoletos para vencer infecciones que  de otra manera persistir&#237;an si se trataran con cualquiera de estos dos agentes  por s&#237; solo-, dice Melander. Un adyuvante de mol&#233;culas peque&#241;as  como el 2-AIT podr&#237;a llegar a ser administrado oralmente en forma de pastillas,  dice. </font></p>    <p> <font face="verdana" size="2">&quot;Lo m&#225;s notable es  que de hecho &#91;el 2-AIT&#93; puede dispersar las biopel&#237;culas que se han  formado previamente, algo mucho m&#225;s dif&#237;cil de lograr que simplemente  inhibir su formaci&#243;n-, dice Neville Kallenbach, profesor de qu&#237;mica  de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York. Debido a que las  biopel&#237;culas son mucho m&#225;s dif&#237;ciles de matar que las bacterias  planct&#243;nicas, la terapia de combinaci&#243;n abre una nueva v&#237;a para  remediar las infecciones persistentes por biopel&#237;culas. &quot;La capacidad  de dispersar las biopel&#237;culas formadas por bacterias resistentes a m&#250;ltiples  f&#225;rmacos a&#241;ade una importante arma nueva al limitado arsenal de terapias  de que disponemos hoy en d&#237;a-, dice Kallenbach, y su impacto en la salud  humana podr&#237;a ser enorme. </font></p>    <p><font face="verdana" size="2"> Los  agentes como el 2-AIT tambi&#233;n se prestan para resolver problemas ambientales  por biopel&#237;culas, incluyendo la biocontaminaci&#243;n de los cascos de los  barcos y el taponamiento de las l&#237;neas de agua por microbios como la Escherichia  coli y las especies Bacillus, Pseudomonas, Proteobacter y Actinobacteria. Las  pinturas anticontaminantes actuales contienen cobre, el cual se filtra en el agua  del mar, donde inhibe la actividad enzim&#225;tica en las larvas del camar&#243;n  marino9 y afecta negativamente la calidad del esperma y el desarrollo de las larvas  de los erizos de mar,10 entre otros efectos. Melander est&#225; trabajando en  un aerosol de pol&#237;mero con una base de 2-AIT libre de cobre a fin de evitar  la biocontaminaci&#243;n.</font></p>    <p>&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carol  Potera,</b> radicada en Montana, ha escrito para EHP desde 1996.    <br> Tambi&#233;n  escribe para Microbe, Genetic Engineering News y American Journal of Nursing.</font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font face="verdana" size="3"><b>Referencias  y notas</b></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">1. Musk DJ, Hergenrother  PJ. Curr Med Chem 13(18):2163-2177 (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305827&pid=S0036-3634201000050001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">2.  Rasmussen TB, Givskov M. Int J Med Microbiol 296(2-3):149-161 (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305829&pid=S0036-3634201000050001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <p><font face="verdana" size="2">3.  &quot;Mol&#233;cula peque&#241;a- es el t&#233;rmino que se usa para los compuestos  org&#225;nicos no polim&#233;ricos de bajo peso molecular. Las mol&#233;culas  peque&#241;as enlazan con gran afinidad con los biopol&#237;meros (prote&#237;nas,  &#225;cidos nucleicos y polisac&#225;ridos) y alteran la actividad del biopol&#237;mero.</font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">4.  Rogers SA, et al. Antimicrob Agents Chemother 54(5):2112-2118 (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305832&pid=S0036-3634201000050001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">5.  Rogers SA, Melander C. Angew Chem Int Ed Engl 47(28):5229-5231 (2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305834&pid=S0036-3634201000050001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">6.  Hawley JS, et al. Antimicrob Agents Chemother 51(1):376-378 (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305836&pid=S0036-3634201000050001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">7.  Loeb MB, et al. Cochrane Database Syst Rev 2003;(4):CD003340.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305838&pid=S0036-3634201000050001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">8.  Langton Hewer SC, Smyth AR. Cochrane Database Syst Rev 2009 Oct 7;(4):CD004197.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305840&pid=S0036-3634201000050001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">9.  Katranitsas A, et al. Mar Pollut Bullet 46(11):1491-1494 (2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305842&pid=S0036-3634201000050001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p><font face="verdana" size="2">10.  Warnau M, et al. Environ Toxicol Chem 15(11):1931-1936 (1996).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9305844&pid=S0036-3634201000050001600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    <p></p>    <p>      <p><font face="verdana" size="2">*Publicado originalmente en Environmental Health  Perspectives, volumen 118, n&#250;mero 7, julio 2010, p&#225;gina A288.</font></p>    <p>       ]]></body><back>
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