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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La biología sintética: las implicaciones de un nuevo campo para la salud ambiental]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>NOTICIAS    DE SALUD AMBIENTAL EHP-SPM</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="4"><b>La biolog&iacute;a    sint&eacute;tica: las implicaciones de un nuevo campo para la salud ambiental</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n3/12f01.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Imagine la haza&ntilde;a    m&aacute;s sofisticada de ingenier&iacute;a que pueda concebir, y es posible    que no considere usted una c&eacute;lula viva. Y sin embargo, las c&eacute;lulas    son fabulosamente sofisticadas, capaces de producir todas las prote&iacute;nas,    tejidos y circuitos biol&oacute;gicos que dan origen a la vida. Los cient&iacute;ficos    han pasado cientos de a&ntilde;os tratando simplemente de comprender a las c&eacute;lulas    y trabajar con ellas tal como fueron creadas por la naturaleza. Ahora se est&aacute;    haciendo posible "reprogramar" las c&eacute;lulas utilizando circuitos gen&eacute;ticos,    v&iacute;as prote&iacute;nicas y otra maquinaria biomolecular creada en el laboratorio.    Al reemplazar los circuitos gen&eacute;ticos naturales por componentes sintetizados    a partir de ADN, los cient&iacute;ficos est&aacute;n poniendo a las c&eacute;lulas    a trabajar como sensores y como f&aacute;bricas en miniatura para producir f&aacute;rmacos,    combustibles y sustancias qu&iacute;micas industriales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estas posibilidades    no s&oacute;lo hacen borrosas las l&iacute;neas que dividen la ingenier&iacute;a    de la biolog&iacute;a sino que adem&aacute;s est&aacute;n transformando la manera    en que los cient&iacute;ficos enfrentan los retos en materia de energ&iacute;a,    salud humana y medio ambiente. Robert Kitney, profesor de ingenier&iacute;a    de sistemas biom&eacute;dicos del Colegio Imperial de Ciencia, Tecnolog&iacute;a    y Medicina de la Universidad de Londres, Inglaterra, considera que la influencia    de este campo podr&iacute;a igualar o exceder a la de la qu&iacute;mica sint&eacute;tica,    que hizo posibles los modernos f&aacute;rmacos, detergentes, pl&aacute;sticos    y semiconductores de las computadoras. "Estamos hablando de utilizar c&eacute;lulas    -que yo describo como las unidades manufactureras supremas- para que lleven    a cabo procesos controlados por los seres humanos", dice Kitney. "Y este es    un mundo completamente nuevo, con muchas ventajas."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">David Rejeski,    director del Programa de Innovaci&oacute;n de Ciencia y Tecnolog&iacute;a del    Centro Internacional Woodrow Wilson para Acad&eacute;micos en Washington, DC,    predice que una firme convergencia de la nanotecnolog&iacute;a y la biolog&iacute;a    sint&eacute;tica redefinir&aacute;n la manufactura en el transcurso de los pr&oacute;ximos    100 a&ntilde;os. "Es un cambio profundo: la siguiente Revoluci&oacute;n Industrial",    dice. "El control selectivo de la materia en la nanoescala cambiar&aacute; el    modo en que producimos casi todas las cosas, desde la electr&oacute;nica hasta    los f&aacute;rmacos, los combustibles, los materiales y los alimentos."</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Definici&oacute;n    del campo</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pese a su potencial    -o tal vez debido a &eacute;l- este nuevo campo de la biolog&iacute;a sint&eacute;tica    sufre de una crisis de identidad. Pida usted a 10 expertos que definan la "biolog&iacute;a    sint&eacute;tica" y probablemente obtendr&aacute; usted 10 respuestas diferentes.    El campo se traslapa con la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, que implica a&ntilde;adir    o eliminar genes espec&iacute;ficos, y tambi&eacute;n con la ingenier&iacute;a    metab&oacute;lica, que permite a los cient&iacute;ficos optimizar los procesos    celulares para producir sustancias deseadas, por ejemplo, hormonas. Pamela Silver,    profesora de biolog&iacute;a de sistemas de la Escuela de Medicina de Harvard    y miembro principal de la facultad del Instituto Wyss de Ingenier&iacute;a Biol&oacute;gicamente    Inspirada de la Universidad de Harvard, dice que la biolog&iacute;a sint&eacute;tica    incluye a la ingenier&iacute;a metab&oacute;lica pero tambi&eacute;n diverge    de ella al basarse en componentes medulares hechos a partir de ADN. Actualmente,    los cient&iacute;ficos pueden sintetizar genes a partir de subunidades de ADN    dispuestas seg&uacute;n las especificaciones del usuario. Despu&eacute;s, esos    genes se unen para formar componentes y dispositivos que las c&eacute;lulas,    bajo condiciones de laboratorio, pueden absorber en sus cromosomas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En lo que se considera    como una prueba considerable de concepto para el campo, los cient&iacute;ficos    de Biotecnolog&iacute;as Amyris, en Emeryville, California, reprogramaron 12    genes en levadura para que el organismo pudiera producir artemisinina, un f&aacute;rmaco    antimalaria. En el frente ambiental, los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n est&aacute;n    reprogramando algas y otros organismos para hacer biocombustibles para el sector    transporte. Eric Toone, profesor de qu&iacute;mica y bioqu&iacute;mica de la    Universidad Duke, dice que sin la biolog&iacute;a sint&eacute;tica es poco probable    que se pudieran producir biocombustibles en los vol&uacute;menes y a los precios    necesarios para competir econ&oacute;micamente con la gasolina, el diesel o    el combustible para aviones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero si la biolog&iacute;a    sint&eacute;tica es emocionante, tambi&eacute;n resulta inquietante para quienes    se preocupan por los riesgos que implica. Seg&uacute;n algunos, los microbios    modificados sint&eacute;ticamente podr&iacute;an escaparse y propagarse en condiciones    naturales con consecuencias imprevistas. Otros advierten que la biolog&iacute;a    sint&eacute;tica tiene un elevado potencial de abuso. Ahora es posible adquirir    por correo secuencias de ADN hechas seg&uacute;n las especificaciones del cliente,    a tan solo 40 centavos de d&oacute;lar el par b&aacute;sico. Las compa&ntilde;&iacute;as    de s&iacute;ntesis gen&eacute;tica no est&aacute;n obligadas legalmente a investigar    los antecedentes de sus clientes, de modo que es posible que los terroristas    lleguen a hacer armas biol&oacute;gicas virales desde cero, afirma Pat Mooney,    director ejecutivo del Grupo ETC de Ottawa, Canad&aacute;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Jay Keasling, profesor    de ingenier&iacute;a qu&iacute;mica de la Universidad de California en Berkeley,    pionero de la investigaci&oacute;n para elaborar la artemisinina, reconoce abiertamente    los riesgos potenciales de este campo. "Lo peor que podr&iacute;a pasar es que    alguien se vea lastimado por la biolog&iacute;a sint&eacute;tica", dice. "Pero    tambi&eacute;n estamos hablando de aplicaciones que justifican el avance del    campo de una manera muy importante." Al igual que otros defensores, Keasling    formula el potencial de la biolog&iacute;a sint&eacute;tica en t&eacute;rminos    de c&oacute;mo puede ayudar a resolver los peores problemas de la humanidad,    muchos de los cuales est&aacute;n estrechamente entretejidos con la salud ambiental:    la escasez de energ&iacute;a, la contaminaci&oacute;n, la hambruna y las enfermedades.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"La poblaci&oacute;n    global, que ahora es de seis mil millones de personas, ascender&aacute; a nueve    mil millones en tan s&oacute;lo treinta y cinco a&ntilde;os," a&ntilde;ade Craig    Venter, famoso por haber realizado esfuerzos privados para decodificar el genoma    humano y que ahora dirige el Instituto J. Craig Venter, organizaci&oacute;n    de investigaci&oacute;n basada en la gen&oacute;mica. "Nuestra... esperanza    es que &#91;la biolog&iacute;a sint&eacute;tica&#93; funcione de tal modo que    no tengamos que destruir constantemente el medio ambiente para producir m&aacute;s    alimentos. Lo mismo se aplica al combustible: necesitamos soluciones inteligentes."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El campo de la    biolog&iacute;a sint&eacute;tica fue lanzado por un par de art&iacute;culos    publicados en el n&uacute;mero de <i>Nature</i> del 20 de enero de 2002. El    primero, escrito por Michael B. Elowitz y Stanislas Leibler, presentaba un oscilador    gen&eacute;tico sint&eacute;tico. El otro, de Timothy S. Gardner, Charles R.    Cantor y James J. Collins, describ&iacute;a un dispositivo de conmutaci&oacute;n    gen&eacute;tico y demostraba que con &eacute;l era factible modelar, dise&ntilde;ar    y construir redes sint&eacute;ticas de genes a partir de componentes biomoleculares.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Un enfoque de    los biocombustibles</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Dados el precio,    la seguridad y las preocupaciones debidos a la contaminaci&oacute;n por los    combustibles f&oacute;siles, los biocombustibles ocupan un lugar prominente    como un uso prioritario para la biolog&iacute;a sint&eacute;tica; las cifras    reunidas por el equipo de Rejeski demuestran que el Departamento de Energ&iacute;a    de los Estados Unidos gast&oacute; m&aacute;s de 305 millones de d&oacute;lares    en investigaci&oacute;n sobre biolog&iacute;a sint&eacute;tica en el a&ntilde;o    fiscal 2009, y tiene una suma similar proyectada para el a&ntilde;o en curso.    (En cambio, el Departamento de Servicios Humanos y de Salud gast&oacute; aproximadamente    19 millones de d&oacute;lares en el campo durante el a&ntilde;o fiscal 2009,    y a&uacute;n no ha determinado la suma que gastar&aacute; en 2010).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A diferencia de    los combustibles f&oacute;siles, que al quemarse liberan di&oacute;xido de carbono    (CO<sub>2</sub>) que permanece por mucho tiempo en la atm&oacute;sfera, los    biocombustibles basados en plantas tienen una emisi&oacute;n neutra de carbono,    lo que significa que el carbono que liberan al quemarse fue tomado del aire    durante la fotos&iacute;ntesis.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los combustibles    de primera generaci&oacute;n actualmente disponibles -a saber, el etanol a base    de ma&iacute;z, el biodiesel y otros combustibles derivados de cultivos alimenticios-    han resultado impr&aacute;cticos como fuentes de energ&iacute;a, se&ntilde;ala    Toone. El etanol es corrosivo y se mezcla con el agua, de modo que no puede    ser transportado por las tuber&iacute;as. Y el biodiesel no puede quemarse en    los motores de gasolina, que propulsan a la mayor&iacute;a de los veh&iacute;culos    que circulan por los caminos. Es m&aacute;s, los combustibles de primera generaci&oacute;n    est&aacute;n relacionados con las inestabilidades en el precio de los alimentos    y tambi&eacute;n con la deforestaci&oacute;n en los pa&iacute;ses tropicales    &#91;para m&aacute;s informaci&oacute;n, v&eacute;ase "Alimentos <i>vs.</i>    combustible: El desv&iacute;o de las cosechas podr&iacute;a provocar m&aacute;s    hambre", <i>EHP</i> 116:A254-A257 (2008)&#93;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los biocombustibles    de la siguiente generaci&oacute;n derivados de fuentes no alimenticias, tales    como algas, cianobacterias y pasto aguja -una planta de maleza que crece en    las tierras marginales, generando una enorme biomasa sin mucha agua-idealmente    ser&aacute;n producidos de una manera m&aacute;s eficiente, aliviando en parte    la presi&oacute;n sobre la agricultura. Los cient&iacute;ficos est&aacute;n    modificando c&eacute;lulas para que secreten productos intermedios de los combustibles    (tales como l&iacute;pidos y &aacute;cidos grasos) que pueden ser refinados    y convertidos en combustibles. El pasado julio, Exxon-</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mobil aport&oacute;    600 millones de d&oacute;lares a la recientemente creada compa&ntilde;&iacute;a    de Venter, Synthetic Genomics, Inc., con el fin de extraer "biocrudo" de algas    fotosint&eacute;ticas que pueden ser refinadas y convertidas en gasolina, diesel    y combustible para aviones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El enfoque de Venter    se basa en el concepto de fabricar biocombustible directamente a partir del    CO<sub>2</sub> en la atm&oacute;sfera. Los organismos fotosint&eacute;ticos    tales como las algas fijan el CO<sub>2</sub> del aire; despu&eacute;s, utilizando    la luz (como fuente de energ&iacute;a) y el hidr&oacute;geno del vapor de agua,    reducen este CO<sub>2</sub> a un producto rico en energ&iacute;a: la glucosa.    La glucosa, un az&uacute;car, est&aacute; cargada de enclaces carbono-carbono.    Y durante la respiraci&oacute;n estos enlaces se descomponen en l&iacute;pidos    y otros hidrocarburos ricos en energ&iacute;a que idealmente podr&iacute;an    ser refinados y convertidos en combustible para el transporte.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al modificar la    estructura gen&eacute;tica del alga, Venter y sus colegas apuntan a producir    diferentes tipos de hidrocarburos, m&aacute;s similares a los que se encuentran    en los combustibles f&oacute;siles. Dadas sus inquietudes como propietario,    Venter no comenta sobre c&oacute;mo est&aacute; reprogramando las algas su compa&ntilde;&iacute;a.    &Uacute;nicamente dice que &eacute;stas son "modificadas para bombear continuamente    hidrocarburos hacia el medio ambiente &#91;en lugar de acumularlos&#93; y convertirlas    en m&aacute;quinas de producci&oacute;n en lugar de algo que simplemente cultivamos    para matarlo o cosecharlo."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n3/12f02.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">James Liao, profesor    de ingenier&iacute;a qu&iacute;mica y biomolecular de la Universidad de California,    Los &Aacute;ngeles, espera evitar por completo el refinado modificando las cianobacterias    fotosint&eacute;ticas que producen combustibles compatibles con los motores.    Seg&uacute;n se describe en el n&uacute;mero de diciembre de 2009 de <i>Nature    Biotechnology,</i> Liao y sus colegas desv&iacute;an las v&iacute;as celulares    que normalmente intervienen en la s&iacute;ntesis de amino&aacute;cidos de modo    que en lugar de &eacute;stos produzcan alcohol, espec&iacute;ficamente butanol,    que, seg&uacute;n dice Liao, puede utilizarse en los motores actuales de combusti&oacute;n    interna. "Lo bueno de las algas y de las cianobacterias es que no requieren    de tierra cultivable," a&ntilde;ade Liao. "Podemos utilizar las &aacute;reas    costeras." En un art&iacute;culo publicado en el mismo n&uacute;mero de <i>Nature    Biotechnology,</i> John Sheehan, coordinador de un programa cient&iacute;fico    del Instituto del Medio Ambiente de la Universidad de Minnesota, describi&oacute;    los vol&uacute;menes de producci&oacute;n de Liao como "impresionantes", se&ntilde;alando    que son "cinco o seis veces mejores que las estimaciones industrialmente relevantes    para la producci&oacute;n de etanol de ma&iacute;z y celul&oacute;sico, y que    incluso superan las estimaciones actuales para la productividad de aceite de    algas."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aun as&iacute;,    Liao reconoce que incluso con estos altos rendimientos se necesitar&iacute;an    millones de acres para cultivar suficientes microbios foto-sint&eacute;ticos    para remplazar la gasolina y otros combustibles f&oacute;siles l&iacute;quidos.    Esto se debe en parte a que los fotones penetran &uacute;nicamente 10 cm en    los estanques y biorreactores donde se cultivan los microbios.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Toone, quien dirige    la investigaci&oacute;n sobre biocombustibles en la Agencia de Proyectos de    Investigaci&oacute;n Avanzada del Departamento de Energ&iacute;a (mejor conocido    por sus siglas en ingl&eacute;s ARPA-E), admite que los biocombustibles derivados    de la fotos&iacute;ntesis requieren de enormes &aacute;reas de terreno independientemente    de si se utilizan cultivos para energ&iacute;a o microbios. "Y esto nos lleva    a otra opci&oacute;n que a&uacute;n no ha sido explorada: el uso de organismos    no fotosint&eacute;ticos para producir combustibles a partir del di&oacute;xido    de carbono", dice Toone.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los microbios no    fotosint&eacute;ticos toman energ&iacute;a de otras fuentes distintas de la    luz, tales como los iones cargados que se encuentran en ciertos metales. Pero,    al igual que sus equivalentes fotosint&eacute;ticos, estos organismos no producen    los compuestos tradicionales de los combustibles: por ejemplo, los microbios    acetog&eacute;nicos producen acetato durante la respiraci&oacute;n, mientras    que los metan&oacute;genos producen metano. "Necesitamos de la biolog&iacute;a    sint&eacute;tica para instalar nuevas v&iacute;as y empezar a producir con estos    organismos los combustibles que nos interesan", se&ntilde;ala Toone. "Los bichos    pueden ir a cualquier parte, incluso debajo de la tierra, y no es necesario    extenderlos en una capa tan delgada porque no dependen de los fotones."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Robert Kelly, director    del programa de biotecnolog&iacute;a de la Universidad del Estado de Carolina    del Norte, sugiere que la energ&iacute;a para los organismos no fotosint&eacute;ticos    podr&iacute;a provenir del hidr&oacute;geno, que algunos microbios anaer&oacute;bicos    utilizan para reducir el CO<sub>2</sub> a mol&eacute;culas m&aacute;s complejas    a base de carbono. Toone a&ntilde;ade que se podr&iacute;an modificar algunos    microbios para utilizar la electricidad como fuente de energ&iacute;a. "Se podr&iacute;a    generar esa energ&iacute;a con paneles solares, energ&iacute;a nuclear, incluso    con energ&iacute;a e&oacute;lica y con la acci&oacute;n de las olas", dice.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De la apabullante    variedad de opciones para la fabricaci&oacute;n de los combustibles de la siguiente    generaci&oacute;n, ninguna est&aacute; lista a&uacute;n para el momento de m&aacute;xima    demanda. Y aquellas que se consideran como las m&aacute;s prometedoras tambi&eacute;n    tendr&aacute;n que enfrentar tres retos b&aacute;sicos, seg&uacute;n James Collins,    profesor de bioingenier&iacute;a de la Universidad de Boston y miembro principal    del Instituto Wyss. "El primero es la escala: se necesita elevar la producci&oacute;n    a niveles industriales", se&ntilde;ala Collins.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"El segundo es    la eficiencia, porque a medida que crece el tama&ntilde;o de operaci&oacute;n,    el rendimiento del combustible probablemente disminuir&aacute;. Y el tercero    es la econom&iacute;a; no se puede esperar tener un modelo de negocios viable    si producir el equivalente a un d&oacute;lar de gasolina tiene un costo de cuatro    d&oacute;lares. Si cualquiera de estas limitaciones queda sin superar, eso probablemente    matar&aacute; el proyecto."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Robert Carlson,    directivo de Biodesic, compa&ntilde;&iacute;a de dise&ntilde;o de bioingenier&iacute;a    de Seattle, Washington, no necesariamente ve la escala como un motivo de ruptura    cuando se trata de comercializar las aplicaciones del biocombustible. Por el    contrario, el 23 de febrero de 2009 escribi&oacute; en un ensayo titulado "Las    nuevas biof&aacute;bricas" que la biolog&iacute;a sint&eacute;tica podr&iacute;a    permitir la producci&oacute;n de combustible en los autos mismos: "En la primavera    de 2007, los investigadores reportaron la construcci&oacute;n exitosa de una    sint&eacute;tica que consta de 13 enzimas de diferentes organismos que pueden    convertir el almid&oacute;n en hidr&oacute;geno", escribi&oacute;. Esto sugiere    un futuro en que el az&uacute;car o el almid&oacute;n -sustancias que pueden    adquirirse en cualquier tienda de abarrotes- ser&aacute;n lo que pongamos en    los tanques de nuestros autos en lugar de gasolina."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Kelly a&ntilde;ade    que probablemente ning&uacute;n enfoque servir&aacute; como una bala de plata    para reemplazar por completo a los combustibles f&oacute;siles. "No nos vamos    a limitar a un solo sistema", dice.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="3"><b>Microbios sint&eacute;ticos    para la biorremediaci&oacute;n</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aparte de los nuevos    combustibles, tambi&eacute;n se cita una mejor limpieza de los desechos peligrosos    como una de las promesas ambientales de la biolog&iacute;a sint&eacute;tica.    La biorremediaci&oacute;n ya es com&uacute;n en la limpieza de los derrames    de petr&oacute;leo; las bacterias <i>Rhodococcus</i> y <i>Pseudomonas,</i> entre    otras, consumen y degradan naturalmente muchos componentes del petr&oacute;leo,    transform&aacute;ndolos en productos secundarios menos t&oacute;xicos. La utilizaci&oacute;n    de microbios modificados para degradar las sustancias qu&iacute;micas m&aacute;s    recalcitrantes, tales como las dioxinas, plaguicidas o incluso compuestos radioactivos,    podr&iacute;a representar un ahorro de millones de d&oacute;lares que de lo    contrario se gastan en la excavaci&oacute;n y el transporte por carretera de    los suelos contaminados a vertederos de desechos peligrosos, seg&uacute;n se&ntilde;ala    Gary Sayler, director del Centro de Biotecnolog&iacute;a Ambiental de la Universidad    de Tennessee en Knoxville. Pero la investigaci&oacute;n en este campo -en desarrollo    durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas- tiene a&uacute;n que salir del laboratorio,    dice Sayler. Los activistas, temerosos de las consecuencias ambientales inciertas,    se han alineado rutinariamente en contra de la liberaci&oacute;n de microbios    modificados para realizar la limpieza, y la Agencia de Protecci&oacute;n al    Ambiente de EUA (en ingl&eacute;s, EPA) ha sometido a los organismos a protocolos    exhaustivos de evaluaci&oacute;n de riesgos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a,    las agencias de servicios de salud est&aacute;n m&aacute;s dispuestas a considerar    el uso de microbios gen&eacute;ticamente modificados para la limpieza, a&ntilde;ade    Sayler; pero aun as&iacute;, no se dispone de la infraestructura requerida ni    del financiamiento para proceder. La biolog&iacute;a sint&eacute;tica podr&iacute;a    ofrecer nuevas oportunidades, a&ntilde;ade; pero los cient&iacute;ficos necesitan    explorar de qu&eacute; manera las v&iacute;as de degradaci&oacute;n desarrolladas    principalmente en la investigaci&oacute;n sobre el <i>Escherichia coli</i> podr&iacute;an    funcionar para otros microbios m&aacute;s aptos para sobrevivir en los lugares    contaminados.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un destacado cient&iacute;fico    en esta &aacute;rea es V&iacute;ctor de Lorenzo, director del Laboratorio de    Microbiolog&iacute;a Molecular Ambiental del Centro Nacional de Biotecnolog&iacute;a    de Espa&ntilde;a. De Lorenzo utiliza microbios robustos que sobreviven en condiciones    rigurosas -por ejemplo, la bacteria del suelo <i>Pseudomonas putida-</i> que    "edita" remplazando gen&oacute;micamente los genes no esenciales con circuitos    metab&oacute;licos y regulatorios modificados que degradan los compuestos objetivo.    "Estos nuevos circuitos dirigen a los microbios apart&aacute;ndolos de las fuentes    de carbono de f&aacute;cil acceso como la glucosa, y llev&aacute;ndolos hacia    fuentes de alimento de m&aacute;s dif&iacute;cil acceso en las sustancias qu&iacute;micas    industriales. En otras palabras, estamos desacoplando el metabolismo de la fisiolog&iacute;a    del microbio", explica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al eliminar todos    los genes no esenciales, de Lorenzo puede crear lo que se conoce como un genoma    reducido, o una c&eacute;lula minimizada. A la manera de tablas rasas que los    cient&iacute;ficos pueden programar a&ntilde;adiendo nuevos genes, estos constructos    definen una vanguardia para la biolog&iacute;a sint&eacute;tica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aparte de fabricar    c&eacute;lulas animales borrando los genes innecesarios, los cient&iacute;ficos    tambi&eacute;n pueden generarlos poniendo en funcionamiento c&eacute;lulas vaciadas    (cuyos cromosomas hayan sido eliminados) con genomas completamente nuevos construidos    desde cero. Este es el enfoque que Venter est&aacute; adoptando ahora. En 2008,    &eacute;l y su equipo de investigadores lograron una de las m&aacute;s grandes    haza&ntilde;as de la biolog&iacute;a sint&eacute;tica: sintetizaron todo el    genoma -485 genes codificadores-para el <i>Mycoplasma genitalium,</i> una bacteria    simple. Seg&uacute;n Venter, por lo menos 115 de esos genes pertenecen al tipo    de los no esenciales y pueden ser eliminados sin da&ntilde;ar la funcionalidad    del genoma. Actualmente el equipo de Venter est&aacute; intentando utilizar    un genoma bacteriano sint&eacute;tico para poner en funcionamiento la c&eacute;lula    vaciada de una especie relacionada, <i>M. capricolum.</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hasta ahora, seg&uacute;n    se reporta en el n&uacute;mero de <i>Science</i> del 25 de septiembre de 2009,    no lo han logrado. Venter explica que el <i>M. capricolum</i> rechaz&oacute;    el nuevo genoma de manera muy similar a como rechazar&iacute;a un virus. "Estamos    desarrollando m&eacute;todos para eludir este problema", dice. Entre ellos se    incluyen: la eliminaci&oacute;n de las enzimas de restricci&oacute;n que utiliza    el <i>M. capricolum</i> para cortar el material gen&eacute;tico extra&ntilde;o    (lo que dio lugar al reciente fracaso) o el unir grupos metilo al genoma sint&eacute;tico    para protegerlo dentro de la c&eacute;lula. Si logran obtener &eacute;xito,    Venter y sus colegas producir&aacute;n una c&eacute;lula m&iacute;nima que posea    &uacute;nicamente los genes necesarios para la vida.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No obstante, se    discute si ese tipo de c&eacute;lula constituir&iacute;a una forma de vida sint&eacute;tica,    como han afirmado algunos. Petra Schwille, profesora del Centro de Biotecnolog&iacute;a    de la Universidad Tecnol&oacute;gica de Dresde, se&ntilde;ala que el microbio    de Venter no es tanto vida sint&eacute;tica como algo m&aacute;s an&aacute;logo    a un clon interespec&iacute;fico. "&Eacute;l est&aacute; insertando el genoma    de un organismo en el chas&iacute;s de otro", explica. Eso es diferente de sintetizar    una c&eacute;lula viva completa a partir de &aacute;cidos grasos y prote&iacute;nas.    "En mi opini&oacute;n, esto es m&aacute;s como un robot bacteriano que alg&uacute;n    tipo de vida sint&eacute;tica."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Venter hace hincapi&eacute;    en que su ambici&oacute;n al hacer este tipo de c&eacute;lulas siempre ha sido    utilizarlas como plataformas para comprender los procesos vitales fundamentales.    Sin embargo, Silver subraya que, independientemente de c&oacute;mo se hagan,    las c&eacute;lulas m&iacute;nimas tambi&eacute;n podr&iacute;an ser utilizadas    como plataformas de manufactura b&aacute;sicas. As&iacute; como la funcionalidad    de una computadora depende de los programas que se le carguen, explica, la funcionalidad    de una c&eacute;lula m&iacute;nima depender&iacute;a de sus circuitos sint&eacute;ticos.    "Si quieres hacer combustible o f&aacute;rmacos, tienes que utilizar &eacute;ste    como tu organismo de plataforma", dice. "Es esencialmente un chas&iacute;s universal    sobre el cual aplicas todo lo dem&aacute;s como una capa."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para aquellos que    no est&aacute;n familiarizados con la biolog&iacute;a sint&eacute;tica, el t&eacute;rmino    puede conjurar im&aacute;genes de cient&iacute;ficos que crean vida artificial    -acaso monstruos- en el laboratorio. Los encabezados de los diarios pueden alimentar    estas percepciones: un informe del Centro Internacional Woodrow Wilson para    Acad&eacute;micos, titulado "Tendencias en la cobertura de la prensa estadounidense    y europea de la biolog&iacute;a sint&eacute;tica: Rastreo de los &uacute;ltimos    cinco a&ntilde;os de cobertura", encontr&oacute; numerosas referencias en los    medios a "jugar a Dios" o "copiar a Dios" e incluso frases tipo "a la manera    de Frankenstein" para describir lo que est&aacute; surgiendo de este campo.    La realidad no es tan sensacional: los cient&iacute;ficos no est&aacute;n creando    nueva vida a partir de la nada sino que, m&aacute;s bien, est&aacute;n desarrollando    nuevas maneras de dirigir el comportamiento de las c&eacute;lulas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Regular el futuro</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mientras tanto,    los expertos disienten en cuanto al grado de riesgo que podr&iacute;an representar    estos microbios modificados. Keasling arguye que no compiten bien en condiciones    naturales y que, es m&aacute;s, los cient&iacute;ficos pueden modificar a los    organismos para que mueran una vez que hayan completado su tarea, por ejemplo,    despu&eacute;s de que se hayan agotado los nutrientes contaminantes de los que    se alimentan. Y Collins ha creado contadores de ADN que hacen que mueran las    c&eacute;lulas una vez que &eacute;stas se han replicado unas cuantas veces.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aun as&iacute;,    como escribi&oacute; Rejeski en el n&uacute;mero de enero/febrero de 2010 de    <i>The Environmental Forum,</i> "Una importante lecci&oacute;n de la &uacute;ltima    Revoluci&oacute;n Industrial es que los ganadores en esta carrera armamentista    tecnol&oacute;gica no necesariamente son buenos para el medio ambiente." La    biolog&iacute;a sint&eacute;tica promete una galaxia de mol&eacute;culas y sistemas    "modificados espec&iacute;ficamente para responder al ambiente externo (por    ejemplo, para cambiar su estructura y su comportamiento en respuesta a la luz,    a los campos electromagn&eacute;ticos, al pH o a otras condiciones), o de hecho    para unirse en estructuras totalmente nuevas", escribi&oacute;. "Estas aplicaciones    ser&aacute;n dif&iacute;ciles de entender con los m&eacute;todos tradicionales    de evaluaci&oacute;n de riesgos."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Kitney se&ntilde;ala    que llegado un momento el punto de contacto entre las compa&ntilde;&iacute;as    sintetizadoras de genes y el p&uacute;blico constituir&aacute; la primera l&iacute;nea    para nuevas regulaciones. "Actualmente, la comunidad de investigadores en esta    &aacute;rea es bastante peque&ntilde;a", dice. "Pero a medida que crezca -y    estoy convencido de que lo har&aacute;- necesitaremos pasar de los sistemas    voluntarios a regulaciones m&aacute;s rigurosas que controlen las amenazas potenciales."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Mooney tambi&eacute;n    advierte que el desarrollo de los biocombustibles podr&iacute;a seguir siendo    una competencia inaceptable para los recursos agr&iacute;colas y consolidar    la propiedad intelectual de los combustibles y su manufactura en manos de unas    cuantas compa&ntilde;&iacute;as. El informe del Grupo ETC de octubre de 2008,    "Commodifying Nature's Last Straw? Extreme Genetic Engineering and the Post-Petroleum    Sugar Economy" &#91;&iquest;Transformar el &uacute;ltimo reducto de la naturaleza    en mercanc&iacute;a?: La ingenier&iacute;a gen&eacute;tica extrema y la econom&iacute;a    postpetrolera del az&uacute;car&#93;, declara que "Los defensores de la biolog&iacute;a    sint&eacute;tica y la econom&iacute;a basada en los biocombustibles de la ca&ntilde;a    de az&uacute;car dan por sentado que se dispondr&aacute; de una provisi&oacute;n    ilimitada de biomasa celul&oacute;sica. Pero &iquest;es posible cosechar sosteniblemente    cantidades masivas de biomasa sin erosionar/degradar los suelos, destruir la    biodiversidad, incrementar la inseguridad alimentaria y desplazar a los pueblos    marginados?" Es m&aacute;s, el informe declara que el solo "ir m&aacute;s all&aacute;    del petr&oacute;leo" no hace frente a los patrones de consumo elevado que dan    lugar a muchos de estos males ambientales.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n3/12f03.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Mooney,    las regulaciones que rigen actualmente a la biolog&iacute;a sint&eacute;tica    son totalmente inadecuadas. "Esto no quiere decir que los riesgos sobrepasen    a los beneficios potenciales", subraya. "No estamos hablando de un fracaso de    la ciencia, sino del gobierno en t&eacute;rminos de su capacidad de rastrear    y regular una nueva tecnolog&iacute;a poderosa," explica. "Esta capacidad de    redise&ntilde;ar la vida es mucho m&aacute;s vasta de lo que normalmente asociamos    con la biotecnolog&iacute;a."</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Como lo expres&oacute;    Rejeski en su ensayo publicado en <i>Environmental Forum:</i> "La EPA y las    dem&aacute;s agencias ambientales tienen una oportunidad de esas que se dan    s&oacute;lo una vez cada siglo de colocar a la protecci&oacute;n y las pol&iacute;ticas    ambientales al frente de un importante cambio en el modo en que producimos pr&aacute;cticamente    todo." Lo que se necesita, se&ntilde;ala Rejeski, es una autoridad central que    coordine la investigaci&oacute;n y la planeaci&oacute;n en materia de biolog&iacute;a    sint&eacute;tica. Una entidad an&aacute;loga, dice, podr&iacute;a ser la Oficina    Nacional de Coordinaci&oacute;n de la Nanotecnolog&iacute;a, que organiza la    investigaci&oacute;n y el desarrollo federales, la informaci&oacute;n p&uacute;blica    y las sesiones del Congreso en ese campo. "No hay suficiente participaci&oacute;n    p&uacute;blica en la ciencia de la biolog&iacute;a sint&eacute;tica ni en sus    implicaciones sociales y &eacute;ticas, pero a juzgar por los que hemos analizado    y encuestado, este es un tema que realmente va a dar lugar a discusiones", dice    Rejeski. "La gente reacciona de una manera muy negativa a la frase 'biolog&iacute;a    sint&eacute;tica', y va a ser dif&iacute;cil pasar el hilo de la ciencia a trav&eacute;s    del ojo de la aguja de la opini&oacute;n p&uacute;blica."</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aun as&iacute;,    Mooney elogia lo que considera un di&aacute;logo notablemente abierto entre    los cient&iacute;ficos y los expertos en pol&iacute;ticas en los primeros d&iacute;as    de esta tecnolog&iacute;a. "No pueden ser s&oacute;lo los cient&iacute;ficos    quienes tomen todas las decisiones aqu&iacute;", dice.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Tambi&eacute;n    necesitamos gobiernos que representen al pueblo, que puedan hablar a los cient&iacute;ficos    y m&aacute;s all&aacute; de ellos. Creo que si la gente tiene la oportunidad    de meditar estas cosas cuidadosamente, terminaremos diciendo que no en algunos    casos, pero en otros querremos saber c&oacute;mo podemos utilizarla &#91;la    biolog&iacute;a sint&eacute;tica&#93; para resolver problemas."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>El Maestro en    Ciencias <b>Charles W. Schmidt,</b>    <br>   escritor cient&iacute;fico galardonado de Portland, ME,    <br>   ha escrito para</i> Discover Magazine,    <br>   Science, <i>y</i> Nature Medicine</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">* Publicado originalmente    en <i>Environmental Health Perspectives,</i> volumen 118,;n&uacute;mero 3, marzo    2010, p&aacute;ginas A118-A123.</font></p>      ]]></body>
</article>
