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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>NOTICIAS    DE SALUD AMBIENTAL    <br>   CONTAMINANTES ORG&Aacute;NICOS PERSISTENTES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a name="not6"></a><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Los    glaciares en proceso de derretimiento liberan t&oacute;xicos congelados<a href="#not5"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El derretimiento    del hielo glacial que se form&oacute; a mediados del siglo xx puede ser una    fuente de un c&oacute;ctel de sustancias t&oacute;xicas bioacumulativas persistentes    que pueden ser una amenaza para la salud humana y al medio ambiente, seg&uacute;n    un estudio de Christian Bogdal, un investigador postdoctoral miembro del Instituto    Tecnol&oacute;gico Federal Suizo en Z&uuml;rich, y algunos colegas suyos, publicado    en el n&uacute;mero de <i>Environmental Science &amp; Technology</i> del 1 de    noviembre de 2009. Sus hallazgos, junto con un pu&ntilde;ado de otros estudios,    sugiere que la liberaci&oacute;n de sustancias t&oacute;xicas que alguna vez    estuvieron aglutinadas en los glaciares puede ser una consecuencia poco reconocida    del cambio clim&aacute;tico en curso.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v52n2/a10fig04.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v52n2/a10fig04tumb.jpg" border="0">    <br>   clic para agrandar</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El equipo suizo    analiz&oacute; muestras de sedimentos tomadas del lago Oberaar, un lago alimentado    por glaciares ubicado en la regi&oacute;n central de Suiza. Midieron en los    sedimentos los niveles de diversos contaminantes que posiblemente entraron en    el lago durante el per&iacute;odo entre 1953 y 2006 y compararon esas medidas    con las de tres lagos suizos de baja altitud que no son alimentados por glaciares.    Entre las sustancias analizadas se incluyen 17 dioxinas y furanos, 18 bifenilos    policlorados (PCBs), 10 compuestos sint&eacute;ticos de almizcle, DDT y dos    de sus productos de degradaci&oacute;n (DDE y DDD), cuatro plaguicidas organoclorados    adicionales (hexaclorobenzeno, hexaclorociclohexano, dieldrina y heptaclor ep&oacute;xido)    y sus productos de degradaci&oacute;n, y naftalenos policlorados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Las muestras del    lago Oberaar y de lugares de baja altitud reflejaron un patr&oacute;n generalmente    regular de una creciente afluencia de los compuestos a los lagos desde los a&ntilde;os    1950 hasta alcanzar un m&aacute;ximo en los 1960 y 1970, seguido de una disminuci&oacute;n    a niveles relativamente bajos en los a&ntilde;os 1980 y 1990. La excepci&oacute;n    fueron los compuestos de almizcle, cuya afluencia de sedimentos fue bastante    estable desde los 1950 hasta mediados de los 1990. Estos patrones son paralelos    al incremento generalizado de la producci&oacute;n y el uso de estas sustancias    desde los 1950 hasta los 1970, y la disminuci&oacute;n subsiguiente (salvo en    el caso de los compuestos de almizcle), dado que con frecuencia las preocupaciones    en relaci&oacute;n con los efectos t&oacute;xicos daban como resultado restricciones    en su uso o la prohibici&oacute;n de &eacute;ste. Estos patrones tambi&eacute;n    concuerdan con la premisa de que la principal fuente de los t&oacute;xicos en    los sedimentos hasta ese momento era la deposici&oacute;n de contaminantes transportados    por el aire, generados en las &aacute;reas urbanas, industriales y agr&iacute;colas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Sin embargo, hacia    el final de la d&eacute;cada de los 1990 la afluencia de todos los compuestos    al lago Oberaar -aunque no a los lagos de baja altitud- aument&oacute; de manera    moderada a dr&aacute;stica. En algunos casos, las nuevas afluencias pico fueron    2-5 veces m&aacute;s elevados que los picos de las d&eacute;cadas de los 1960    y 1970. Estos incrementos coinciden con una reducci&oacute;n total del volumen    de los glaciares alpinos de alrededor de 12% entre 1999 y 2008, seg&uacute;n    un informe de Daniel Farinotti y sus colegas publicado en el n&uacute;mero de    agosto de 2009 de <i>Global and Planetary Change</i>. Aproximadamente una cuarta    parte de esa reducci&oacute;n ocurri&oacute; despu&eacute;s del inusualmente    caluroso verano de 2003.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Bogdal y sus colegas    sostienen la hip&oacute;tesis de que ser&iacute;a probable que las fuentes de    las afluencias posteriores de contaminantes que observaron no fueran lejanas,    puesto que la producci&oacute;n y el uso de estas sustancias qu&iacute;micas    se hab&iacute;a reducido sustancialmente. En cambio, concluyen que el agua proveniente    del derretimiento de los glaciares fue su origen. Los estudios que realizan    en el lago Oberaar y en otros lugares apoyan esta hip&oacute;tesis, se&ntilde;ala    Bogdal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La evidencia que    se tiene hasta la fecha sugiere que la liberaci&oacute;n de estas y otras sustancias    t&oacute;xicas persistentes, como el plomo y el mercurio, pueden ser motivo    de preocupaci&oacute;n en muchas zonas glaciadas. Entre las &aacute;reas potencialmente    afectadas, dicen Bogdal y otros expertos en este campo, se encuentran ciertos    lugares de la regi&oacute;n del &Aacute;rtico, de la Ant&aacute;rtida, los Alpes,    los Himalayas y el C&aacute;ucaso, y las cordilleras de los Andes, las Rocallosas,    la Cascada y la Sierra Nevada. "El derretimiento de los glaciares est&aacute;    liberando una enorme cantidad de agua que contiene sustancias contaminantes    peligrosas que se utilizaron en el pasado", afirma Roberta Bettinetti, profesora    adjunta de ecolog&iacute;a de las aguas dulces en la Universidad de Insubria,    en Italia. "Ahora estos contaminantes pueden contaminar grandes cuencas incluso    a bajas altitudes donde el agua se utiliza para beber y para pescar."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En el n&uacute;mero    de octubre de 2008 de <i>Chemosphere</i>, Bettinetti y sus colegas publicaron    un informe de su estudio sobre los efectos t&oacute;xicos de los glaciares en    proceso de derretimiento en la biota de dos lagos del sur de los Alpes. Encontraron    que la cantidad de DDT y sus metabolitos liberados por el hielo glaciar en proceso    de derretimiento increment&oacute; las concentraciones de mejillones y peces    en el lago por encima del umbral considerado seguro para el consumo humano.    Silvana Galassi, profesora de ecolog&iacute;a de la Universidad de Mil&aacute;n    y coautora de ese informe, recomienda que se implemente un monitoreo a fin de    identificar las &aacute;reas en las que se justifique la mitigaci&oacute;n,    por ejemplo la limitaci&oacute;n del consumo de pescado o el evitar perturbar    los sedimentos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bob    Weinhold, MA</b>    <br>   ha cubierto cuestiones de salud ambiental para numerosos medios desde 1996    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Es miembro de la Sociedad de Periodistas Ambientales</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="not5"></a><a href="#not6">*</a>    Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives,</i> volumen    117, n&uacute;mero 12, diciembre 2009, p&aacute;gina A538</font></p>      ]]></body>
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