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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>NOTICIAS    DE SALUD AMBIENTAL    <br>   ALTERADORES ENDOCRINOS</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b><a name="top"></a>&iquest;Estr&oacute;genos    en una botella?<a href="#back"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Julia R. Barrett</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n5/12f01.gif"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Buena parte de    nuestra exposici&oacute;n a los alteradores endocrinos se da a trav&eacute;s    de lo que comemos y bebemos; en algunos casos, ciertas sustancias qu&iacute;micas    como los plastificantes pueden haber migrado de los envases de los alimentos    o bebidas. La posibilidad de que estas sustancias terminen en bebidas de consumo    com&uacute;n fue el foco de atenci&oacute;n de dos recientes estudios europeos    que encontraron evidencias de actividad estrog&eacute;nica en el agua mineral.    Ambos estudios se enfocaron en el potencial estrog&eacute;nico del agua mineral    embotellada en el pl&aacute;stico polietileno tereftalato (en ingl&eacute;s,    PET), material del cual est&aacute;n hechas la mayor&iacute;a de las botellas    para consumo personal que se venden hoy en d&iacute;a en los Estados Unidos.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el primer estudio,    publicado en el n&uacute;mero de marzo de 2009 del <i>International Journal    of Hygiene and Environmental Health</i>, se utiliz&oacute; un ensayo de recombinaci&oacute;n    <i>in vitro</i> con base de levaduras para evaluar la actividad estrog&eacute;nica    en 30 muestras de agua mineral envasada en botellas de PET. El 90% de las muestras    sometidas a la prueba arrojaron resultados negativos de actividad estrog&eacute;nica.    La mayor&iacute;a de las muestras restantes present&oacute; medidas correspondientes    a un rango de 14-23 ng/L de equivalentes de estradiol, rango similar a la carga    de estr&oacute;geno que presenta el agua potable tratada derivada del agua subterr&aacute;nea    y del agua de r&iacute;o (15 y 17 ng/L de equivalentes de estradiol, respectivamente).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En relaci&oacute;n    a las muestras que conten&iacute;an estr&oacute;genos, las autoras B&aacute;rbara    Pinto y Daniela Reali, investigadoras del Departamento de Patolog&iacute;a Experimental    de la Universidad de Pisa, afirman que el agua puede haberse contaminado en    su origen, durante el procesamiento o despu&eacute;s de haber sido embotellada.    Citan varios estudios que muestran que las condiciones sub&oacute;ptimas de    almacenamiento -tales como la exposici&oacute;n prolongada a la luz solar y    a altas temperaturas- pueden ocasionar filtraci&oacute;n de sustancias qu&iacute;micas    de las botellas de PET al contenido l&iacute;quido, y se&ntilde;alan que "se    observ&oacute; toxicidad celular en muestras de agua del mismo lote de tres    marcas diferentes adquiridas del mismo minorista".</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Martin Wagner,    estudiante de posgrado, y J&ouml;rg Oehlmann, presidente del Departamento de    Ecotoxicolog&iacute;a Acu&aacute;tica de la Universidad Johann Wolfgang Goethe,    tambi&eacute;n observaron actividad estrog&eacute;nica en el agua mineral embotellada    en PET. Utilizando una criba de estr&oacute;genos con base de levadura similar    pero m&aacute;s sensible, los investigadores sometieron a prueba 20 marcas de    agua mineral en envase de PET, vidrio o cart&oacute;n con recubrimiento pl&aacute;stico.    Se encontr&oacute; actividad estrog&eacute;nica elevada en 12 de 20 marcas de    agua mineral, incluyendo 78% de las embotelladas en PET y 33% de las embotelladas    en vidrio. Sin embargo, las envasadas en botellas de PET de uso m&uacute;ltiple    (hechas para ser reutilizadas varias veces) muestran menores niveles de estrogenicidad    que las envasadas en botellas hechas para ser utilizadas una sola vez, y sus    niveles fueron aun m&aacute;s bajos que los de las envasadas en botellas de    vidrio del mismo manantial de agua mineral.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este estudio, publicado    en l&iacute;nea el 10 de marzo de 2009 en la revista <i>Environmental Science    and Pollution Research</i>, incluy&oacute; tambi&eacute;n experimentos en los    cuales se criaron caracoles de jard&iacute;n (<i>Potamopyrgus antipodarum</i>),    organismos altamente sensibles a los estr&oacute;genos, en botellas de vidrio    y de PET. Los hallazgos reflejaron los que se obtuvieron en el ensayo con base    de levaduras, pero con una excepci&oacute;n interesante: una muestra de PET    que mostr&oacute; una respuesta m&iacute;nima en el ensayo de levadura arroj&oacute;    uno o m&aacute;s resultados significativos en la prueba realizada con caracoles    de lodo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La disparidad implica    que el agua embotellada puede contener una mezcla de compuestos. "Tal vez los    caracoles estaban reaccionando, por ejemplo, a los antiandr&oacute;genos provenientes    de estas botellas de pl&aacute;stico. Nos habr&iacute;an pasado desapercibidos    en el ensayo <i>in vitro</i> porque &uacute;nicamente est&aacute;bamos buscando    ligandos &#91;de receptor de estr&oacute;geno&#93;", apunta Wagner. Si bien    &eacute;l y Oehlmann tambi&eacute;n se&ntilde;alaron varios puntos en los cuales    la contaminaci&oacute;n pudo haber ocurrido durante el procesamiento del agua,    Wagner dice que los datos sobre los caracoles los llevaron a concluir que por    lo menos alguna contaminaci&oacute;n surgi&oacute; de las botellas de PET: "Dado    que el experimento con caracoles no utiliz&oacute; agua mineral sino un medio    de cultivo definido para los caracoles, que fue el mismo en todas las botellas,    el efecto estrog&eacute;nico en los caracoles s&oacute;lo pudo provenir del    material de embalaje."</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Esta conclusi&oacute;n    ha sido en&eacute;rgicamente descontada por varios grupos industriales, incluyendo    la Asociaci&oacute;n de la Resina PET (en ingl&eacute;s, PETRA). "Se ha demostrado    mediante estudios exhaustivos que el PET satisface todas las normas de seguridad    establecidas para el uso en el envasado de alimentos y bebidas y ha sido utilizado    de manera segura para ese prop&oacute;sito durante d&eacute;cadas", dice Ralph    Vasami, director ejecutivo de PETRA. La organizaci&oacute;n tambi&eacute;n hace    &eacute;nfasis en que el PET destinado a los empaques de alimentos y bebidas    no contiene bisfenol A ni ortoftalatos, los cuales han sido rigurosamente estudiados    como alteradores endocrinos.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aun as&iacute;,    deber&iacute;amos pensar en los componentes de los pl&aacute;sticos PET en t&eacute;rminos    de una filtraci&oacute;n potencial de productos que tienen actividad biol&oacute;gica,    dice Kris Thayer, un cient&iacute;fico miembro del equipo del Centro de Evaluaci&oacute;n    de Riesgos para la Reproducci&oacute;n Humana del Programa Nacional de Toxicolog&iacute;a,    en respuesta a estudios realizados en Italia y Alemania. "Si la gente est&aacute;    dejando de utilizar pl&aacute;sticos policarbonados &#91;debido a preocupaciones    relacionadas con el bisfenol A&#93;, &iquest;qu&eacute; utilizan en su lugar?    Cuando consideramos pl&aacute;sticos alternativos, necesitamos asegurarnos de    que &eacute;stos est&eacute;n caracterizados", dice. Parte del proceso de caracterizaci&oacute;n    implica averiguar cu&aacute;les compuestos se filtran del pl&aacute;stico, si    es que algunos lo hacen.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ninguno de los    estudios europeos puede ser utilizado para deducir nada sobre los efectos potenciales    sobre la salud humana de ingerir bebidas embotelladas en PET. Sin embargo, si    de las botellas de PET se filtran sustancias qu&iacute;micas que son alteradores    endocrinos hacia las bebidas que contienen, esto podr&iacute;a representar una    fuente significativa de exposici&oacute;n para muchas personas. Seg&uacute;n    las cifras de la Corporaci&oacute;n de Mercadeo de Bebidas publicadas en el    n&uacute;mero de abril/mayo de 2009 de <i>Bottled Water Reporter</i>, los estadounidenses    bebieron 108 L de agua embotellada por persona en el a&ntilde;o 2007, mientras    que el consumo <i>per capita</i> en Italia lleg&oacute; a los 204 L.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="back"></a><a href="#top">*</a>    Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen    117, n&uacute;mero 6, junio 2009, p&aacute;gina A241.</font></p>      ]]></body>
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