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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b> NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a name="add3"></a><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>La    vitamina D regula el gen de la esclerosis m&uacute;ltiple</b><a href="#not3a"><sup>*</sup></a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Carol Potera</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se piensa que la esclerosis m&uacute;ltiple (EM), una enfermedad autoinmune que afecta a 2.5 millones de personas en todo el mundo, surge de una confluencia de factores gen&eacute;ticos y ambientales. Se ha asociado la ingesta alimentaria de vitamina D con menores riesgos de EM, y se ha asociado la deficiencia de vitamina D con el incremento del riesgo, pero no se han establecido v&iacute;nculos entre la vitamina D y la EM. Un equipo de investigadores canadienses y brit&aacute;nicos ha reportado ahora evidencias de que la vitamina D interact&uacute;a con una forma variante del gen <i>HLA-DRB1</i>, que ha sido asociado a la EM. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Como se report&oacute; en el n&uacute;mero del 6 de febrero de 2009 de la revista en l&iacute;nea <i>PLoS Genetics</i>, el director del estudio, George Ebers, un neur&oacute;logo cl&iacute;nico de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y sus colegas examinaron c&eacute;lulas con dos copias de la forma <i>HLA-DRB*15</i> del <i>HLA-DRB1</i>. Identificaron un elemento de respuesta a la vitamina D (ERVD) -un tramo corto de ADN que es una r&uacute;brica de los genes regulados por la vitamina D- al lado del gen. Cuando examinaron ADN de los participantes del estudio, encontraron la misma secuencia de ERVD en cada uno de los 322 individuos con dos copias del <i>HLA-DRB1*15</i> (incluyendo a personas con y sin EM), pero encontraron secuencias de ERVD diferentes en las muestras de ADN de 168 participantes del estudio sin <i>HLA-DRB1*15</i>. Los investigadores tambi&eacute;n demostraron que la secuencia de ERVD encontrada en las personas con <i>HLA-DRB1*15 </i>pod&iacute;a ligarse al receptor de vitamina D, y que el gen respond&iacute;a con mayor intensidad a la vitamina D en c&eacute;lulas con la secuencia <i>HLA-DRB1*15</i> ERVD que en c&eacute;lulas que carec&iacute;an de &eacute;sta. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> "Esta es la primera evidencia directa de que la vitamina D regula el gen", dice Ebers. Se&ntilde;ala que, mientras que el p&uacute;blico en general tiene 1 posibilidad entre 1 000 de desarrollar EM, el riesgo estimado de EM es de 1 por cada 300 personas con una copia de la variante <i>HLA-DRB1*1501 </i>del gen y de 1 por cada 100 en aquellos que tienen dos copias del <i>HLA-DRB1*1501</i>. El siguiente paso consiste en determinar de qu&eacute; manera pueden interactuar la vitamina D y el <i>HLA-DRB1*1501</i> para modular la naturaleza autoinmune de la EM. Los estudios epidemiol&oacute;gicos y los estudios en animales sobre la EM apuntan hacia la participaci&oacute;n de la gl&aacute;ndula del timo en las etapas tempranas de desarrollo. El timo produce c&eacute;lulas T, un tipo de gl&oacute;bulos blancos que intervienen en las respuestas inmunes a prote&iacute;nas extra&ntilde;as (ant&iacute;genos). Cada c&eacute;lula T est&aacute; hecha con un receptor de ant&iacute;genos &uacute;nico que permite al sistema inmune reaccionar r&aacute;pidamente a cualquier prote&iacute;na extra&ntilde;a con la que se pueda encontrar una persona. Sin embargo, las c&eacute;lulas T con receptores de ant&iacute;genos que pudieran responder a las prote&iacute;nas normales "propias" deben ser destruidas para prevenir una respuesta autoinmune. Los investigadores razonan que una falta de vitamina D en el timo en las etapas tempranas de la vida podr&iacute;a limitar este proceso, permitiendo a las c&eacute;lulas T "autodirigidas" sobrevivir y provocar una respuesta autoinmune a las vainas de mielina que recubren las fibras nerviosas, un rasgo caracter&iacute;stico de la EM. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los autores proponen que la ingesta de suplementos de vitamina D en los periodos cr&iacute;ticos durante el embarazo y en la infancia puede reducir el riesgo de desarrollar EM, opini&oacute;n refrendada por Bruce Hollis, un bioqu&iacute;mico de la nutrici&oacute;n y profesor de pediatr&iacute;a de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur. Mientras que el Instituto de Medicina recomienda ingerir 200 unidades internacionales de vitamina D al d&iacute;a (UI/d&iacute;a) para las personas menores de 50 a&ntilde;os, incluyendo a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia y beb&eacute;s, Hollis escribi&oacute; en el n&uacute;mero del <i>Journal of Bone and Mineral Research</i> de diciembre de 2007 que podr&iacute;an necesitarse hasta 6000 UI/d&iacute;a para mantener los niveles adecuados de esta vitamina en la sangre para estas poblaciones. Actualmente est&aacute; concluyendo una investigaci&oacute;n financiada por los Institutos Nacionales de Salud de EUA que sugiere que una ingesta &oacute;ptima ser&iacute;a de por lo menos 2000 UI/d&iacute;a. &#91;Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre la deficiencia de vitamina B, v&eacute;ase "Benefits of sunlight: A bright spot for human health", <i>EHP </i>116:A160-A167 (2008)&#93;. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> "Muchos obstetras se olvidan de los niveles de vitamina D de sus pacientes y suponen err&oacute;neamente que la min&uacute;scula cantidad de vitamina D que contienen las vitaminas prenatales bastar&aacute; para satisfacer las necesidades de sus pacientes", dice Hollis. "De hecho, esa cantidad ni siquiera se acerca a la suficiente." Considerando que el cuerpo genera hasta 20 000 UI de vitamina D cuando se lo expone a la luz del sol durante 30 minutos en un d&iacute;a de verano, Ebers dice que 2 000 UI/d&iacute;a "no es una cantidad peligrosa." </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a name="not3a"></a><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="#add3">*</a>	   Publicado originalmente en <i>Environmental Health Perspectives</i>, volumen    117, n&uacute;mero 5, mayo 2009, p&aacute;gina A196.</font></p>      ]]></body>
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