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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Respuesta en México al actual brote de influenza AH1N1]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b>Respuesta en    M&eacute;xico al actual brote de influenza AH1N1</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Carlos Franco-Paredes<sup>I,    II</sup>; Carlos del R&iacute;o<sup>II</sup>; Peter Carrasco<sup>I</sup>; Jos&eacute;    Ignacio Santos Preciado<sup>III</sup></b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>I</sup>Asesor    en vacunas de influenza, Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza    <br>   <sup>II</sup>Departamento de Salud Global, Rollins School of Public Health,    Universidad de Emory, Atlanta GA, EU    <br>   <sup>III</sup>Unidad de Medicina Experimental, Facultad de Medicina, Universidad    Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico, DF</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Anualmente en M&eacute;xico    las neumon&iacute;as representan una de las principales causas de morbilidad    y mortalidad. Contrario a lo que se piensa com&uacute;nmente, los virus de influenza    circulan en M&eacute;xico de igual forma que como lo hacen en otros pa&iacute;ses    del hemisferio norte, y contribuyen de manera importante a la carga de la enfermedad    causada por neumon&iacute;as. De hecho, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os    el InDRE (Instituto de Diagn&oacute;stico y Referencia Epidemiol&oacute;gicos    de la Secretar&iacute;a de Salud) ha identificado m&uacute;ltiples casos de    influenza estacional, generalmente causados por virus de influenza AH3N2 y algunos    casos por influenza B. Por ejemplo, en un estudio realizado en M&eacute;xico    en 1998, el InDRE report&oacute; m&aacute;s de 100 muestras positivas para influenza    de un total de 1017 muestras cl&iacute;nicas, en las que se identificaron los    virus A/Sydney/05/97-like y B/Beijing/184/93-like, los cuales estuvieron incluidos    en la recomendaci&oacute;n de la OMS para la elaboraci&oacute;n de la vacuna    en el hemisferio norte durante el a&ntilde;o en que se realiz&oacute; dicho    estudio.<sup>1</sup></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los virus de la    influenza A y B son de relevancia m&eacute;dica en M&eacute;xico y en el mundo    por causar infecciones respiratorias severas que pueden ocurrir en forma epid&eacute;mica    estacional o interpand&eacute;mica casi todos los inviernos en el hemisferio    norte; o que se presentan peri&oacute;dicamente tras la aparici&oacute;n de    un nuevo virus de influenza A en forma pand&eacute;mica, por afectar a todos    los continentes, y que con frecuencia est&aacute;n asociadas con un aumento    significativo en los &iacute;ndices de hospitalizaci&oacute;n y mortalidad.    Estas variaciones se deben al comportamiento biol&oacute;gico de los virus ARN    de influenza, conformados por genomas inestables, los cuales sufren frecuentes    variaciones antig&eacute;nicas y crean una fuente constante de poblaciones susceptibles    a estos virus.<sup>2</sup></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La capacidad de    los virus de la influenza A y B de sufrir cambios antig&eacute;nicos graduales    en sus dos ant&iacute;genos de superficie, la hemaglutinina y la neuraminidasa,    complica la vacunaci&oacute;n contra esta enfermedad. El tipo de cambios antig&eacute;nicos    menores o deslizamientos antig&eacute;nicos resulta de la acumulaci&oacute;n    de mutaciones puntuales de los genes que transcriben para estas prote&iacute;nas.    La presencia de inmunidad en las poblaciones a los ant&iacute;genos de superficie    reduce el riesgo de infecci&oacute;n y en el caso de que se establezca la infecci&oacute;n,    disminuye la severidad de la enfermedad. Los anticuerpos dirigidos contra un    determinado tipo o subtipo del virus de la influenza ofrecen protecci&oacute;n    limitada o ninguna contra otro tipo o subtipo. Los subtipos H1N1, H1N2, y H3N2    de la influenza A son los que han circulado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os,    mientras que el subtipo H2N2 circul&oacute; en humanos en la d&eacute;cada de    los noventa. Sin embargo, cepas de influenza A en aves pueden contener combinaciones    de alguno de los 15 posibles subtipos de hemaglutininas y de los 9 subtipos    de neuraminidasas. Esta es la raz&oacute;n para la incorporaci&oacute;n de tres    cepas diferentes en la vacuna correspondiente a cada periodo de actividad de    influenza. Y es por ello que el din&aacute;mico proceso de variaciones antig&eacute;nicas    asegura la renovaci&oacute;n constante de hu&eacute;spedes susceptibles en las    poblaciones y constituye tambi&eacute;n la base virol&oacute;gica para las epidemias.<sup>2-4</sup></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En ocasiones pueden    ocurrir cambios antig&eacute;nicos mayores en el caso de la influenza A con    la aparici&oacute;n de combinaciones de hemaglutinina y neuraminidasa que no    han afectado previamente a las poblaciones, lo cual se ha asociado a pandemias,    como fue el caso durante la pandemia de la "influenza espa&ntilde;ola" en 1918-1919,    o las de 1957 y 1968, con resultados catastr&oacute;ficos. Los virus de la influenza    pueden causar pandemias durante las cuales las tasas de infecci&oacute;n y muerte    por complicaciones relacionadas con la enfermedad se incrementan considerablemente    a nivel mundial (cuadro I). La influenza tiende a afectar gravemente a todos    los grupos etarios durante estos episodios.<sup>3</sup> Es por ello que en anticipaci&oacute;n    a la aparici&oacute;n de una pandemia de influenza y su potencial para desencadenar    graves consecuencias de salud, sociales y econ&oacute;micas, es imprescindible    el establecimiento de planes de preparaci&oacute;n y respuesta.<sup>1,3</sup>    La prensa nos inunda cotidianamente con noticias sobre los riesgos de una pandemia    de influenza, y las organizaciones internacionales de salud p&uacute;blica prestan    la debida atenci&oacute;n a los brotes de influenza aviar con gran detalle por    medio de programas de vigilancia epidemiol&oacute;gica en diferentes sitios    a nivel mundial.<sup>3</sup> Sin embargo, resulta claro que existe una tendencia    a separar el riesgo de una pandemia de influenza, particularmente el riesgo    de que la influenza aviar o porcina pueda adaptarse (por medio de rearreglos    gen&eacute;ticos o mutaciones) al epitelio respiratorio humano y subsecuentemente    transmitirse de persona a persona, del impacto de salud poblacional ocasionado    anualmente por la influenza estacional. Tambi&eacute;n es ilustrativo el riesgo    latente de algunas cepas virales circulantes -como la cepa de influenza AH1N1    descrita actualmente en M&eacute;xico y en otros pa&iacute;ses- de diseminarse    por medio de la transmisi&oacute;n respiratoria de persona a persona, sobre    todo cuando hay sustituciones antig&eacute;nicas mayores.<sup>2,4</sup> Hasta    el 7 de mayo del 2009, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud reportaba    m&aacute;s de 1 800 casos confirmados de influenza AH1N1 en 23 pa&iacute;ses.    Aunque el an&aacute;lisis filogen&eacute;tico de la cepa demuestra que es de    origen euroasi&aacute;tico, hasta el momento se desconoce el origen espec&iacute;fico    del brote actual de influenza AH1N1.<sup>5</sup></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n3/07c1.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En general, la    mayor&iacute;a de las infecciones sintom&aacute;ticas por influenza son cl&iacute;nicamente    autolimitadas, la enfermedad aguda puede variar de un cuadro febril agudo leve    a cuadros debilitantes graves y en ocasiones asociarse a complicaciones secundarias.    Dentro de &eacute;stas, la neumon&iacute;a viral primaria por el virus de influenza    y la neumon&iacute;a bacteriana secundaria son las m&aacute;s relevantes. Otras    complicaciones cl&iacute;nicamente importantes son las exacerbaciones de procesos    pulmonares cr&oacute;nicos como el asma o la bronquitis cr&oacute;nica y las    exacerbaciones de enfermedades cardiovasculares como la insuficiencia cardiaca    congestiva (cuadro I).<sup>4</sup> El riesgo de desarrollar complicaciones graves    de la influenza es m&aacute;s elevado en personas en los extremos de la vida,    as&iacute; como en aquellos con condiciones m&eacute;dicas de base. En ciertas    personas, la influenza puede exacerbar estas condiciones m&eacute;dicas. Es    el caso de algunas personas con neumopat&iacute;as cr&oacute;nicas o enfermedad    cardiaca, en quienes puede producir neumon&iacute;as bacterianas secundarias    o neumon&iacute;a primaria por influenza. La etiolog&iacute;a de las neumon&iacute;as    secundarias es la siguiente: <i>Streptococcus pneumoniae</i>, <i>Staphylococcus    aureus</i>, seguida de <i>Haemophilus influenza</i> no tipificable.<sup>6-7</sup>    Las epidemias de influenza han sido responsables de un promedio de 36 000 muertes    y m&aacute;s de doscientos mil hospitalizaciones por a&ntilde;o en pa&iacute;ses    como Estados Unidos, afectando a todos los grupos etarios, pero principalmente    a ni&ntilde;os menores de 2 a&ntilde;os y adultos mayores de 65 a&ntilde;os.    En M&eacute;xico, estimaciones recientes demuestran que hasta 10 000 personas    mueren cada a&ntilde;o por complicaciones asociadas a la influenza estacional.<sup>8</sup>    La influenza estacional o interpand&eacute;mica es en realidad indivisible de    la influenza pand&eacute;mica y puede asociarse a las mismas complicaciones    m&eacute;dicas, pero con una dispersi&oacute;n r&aacute;pida y produciendo cuadros    de insuficiencia respiratoria aguda en diferentes grupos de edad.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es por lo anterior    que la preparaci&oacute;n para una pandemia de influenza debe desarrollarse    conjuntamente con el establecimiento de programas de prevenci&oacute;n y control    de influenza estacional, tales como el establecimiento de pol&iacute;ticas de    vacunaci&oacute;n anual contra influenza estacional que se traduzcan en el el    fortalecimiento de programas de vacunaci&oacute;n contra influenza como uno    de los pilares fundamentales de los planes de preparaci&oacute;n para una pandemia    de influenza. De esta forma, tener un programa bien establecido de vacunaci&oacute;n    que incluya aspectos program&aacute;ticos como la distribuci&oacute;n, el personal    requerido y los insumos para la administracion de la vacuna, permitir&aacute;    el uso de este programa para distribuir y administrar (cuando est&eacute; disponible)    la vacuna contra la influenza pand&eacute;mica; o de antivirales, antipir&eacute;ticos,    o antibi&oacute;ticos. Por otro lado, las empresas farmace&uacute;ticas, al    tener un mercado existente con un incremento justificado en la demanda de vacuna    de influenza estacional, podr&aacute;n justificar la producci&oacute;n de vacuna    contra la cepa pand&eacute;mica cuando est&eacute; disponible.<sup>2-3</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Influenza aviar,    influenza porcina y pandemias</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La influenza aviar    es provocada por un grupo de virus de influenza A que normalmente s&oacute;lo    infectan a las aves y, con menor frecuencia, a los cerdos. En las aves, el virus    de la influenza es capaz de multiplicarse tanto en el sistema respiratorio como    en el intestino y, una vez eliminado por las heces, contamina el medio ambiente.    El virus se puede aislar de la cloaca de aves acu&aacute;ticas como los patos    y de las lagunas donde nadan. Aunque los virus de la influenza aviar son muy    espec&iacute;ficos en cuanto a la especie que infectan, en ocasiones han atravesado    la barrera entre especies para infectar al ser humano. Uno de los factores que    se han considerado relevantes en la generaci&oacute;n de estos brotes ha sido    el incremento poblacional en zonas urbanas y la expansi&oacute;n en la industria    productora de pollos y sus derivados a escala mundial, principalmente en el    sureste asi&aacute;tico, lo que condiciona un contacto cercano entre humanos    y aves de corral. Las aves de corral a su vez han sido contagiadas por aves    migratorias acu&aacute;ticas infectadas por estos virus. En este intercambio    ecol&oacute;gico entre aves y humanos, el cerdo se considera tambi&eacute;n    como un reservorio estrat&eacute;gico para la recombinaci&oacute;n viral.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El riesgo de la    influenza aviar de transformarse en una pandemia radica en la habilidad de algunas    de estas cepas virales, particularmente aquellas consideradas como de alta patogenicidad    en aves, para cruzar la barrera de especies animales y ocasionar casos en humanos,    como ya ha ocurrido en los m&uacute;ltiples brotes descritos en la &uacute;ltima    decada.<sup>3-4</sup> No obstante, el mayor riesgo reside en que estos virus    se recombinen con cepas humanas (H3N2), ya sea en el humano o en un hu&eacute;sped    intermedio, como los cerdos, y generen h&iacute;bridos virales con potencial    de diseminaci&oacute;n global por su transmisibilidad de persona a persona,    y probablemente con elevada patogenicidad por la ausencia de inmunidad previa    en las poblaciones, como lo demuestra el brote actual de influenza AH1N1 (antes    porcina) en M&eacute;xico. Es posible especular en estos momentos que el origen    de la actual cepa circulante proviene de la combinaci&oacute;n de cepas humanas    con cepas de influenza aviar, teniendo como reservorio del evento de recombinaci&oacute;n    al cerdo. Despu&eacute;s de la generaci&oacute;n de una cepa recombinante, en    este caso una cepa H1N1 porcina, un n&uacute;mero elevado de individuos resulta    susceptible inmunol&oacute;gicamente a esta nueva cepa.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Retos inmediatos    para mitigar el impacto de una potencial pandemia</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La influenza epid&eacute;mica    o pand&eacute;mica puede afectar a un importante n&uacute;mero de personas de    todos los grupos etarios.<sup>7</sup> Sin embargo, de manera similar a la pandemia    de influenza de 1918-1919, el mayor impacto en t&eacute;rminos de mortalidad    ha ocurrido en el grupo de adultos j&oacute;venes, lo que indica quiz&aacute;    una respuesta inmune exhuberante en ausencia de inmunidad previa.<sup>9</sup>    La enfermedad por influenza en los casos recientes ha requerido frecuentemente    de atenci&oacute;n m&eacute;dica y hospitalizaci&oacute;n, y contribuido sustancialmente    al exceso en el n&uacute;mero de hospitalizaciones y muertes, en un comportamiento    epidemi&oacute;logico similar al de la pandemia de 1918-1919. Desde un punto    de vista epidemiol&oacute;gico, la cepa de influenza AH1N1 parece haberse generado    por una sustituci&oacute;n antig&eacute;nica mayor que hasta el momento ha producido    algunos casos de neumon&iacute;a severa (no es claro si primaria viral o secundaria    bacteriana) en poblaci&oacute;n joven con una tasa de ataque de 1.3 (Stefano    Bertozzi, comunicaci&oacute;n personal) y con una baja tasa de letalidad para    un pa&iacute;s como M&eacute;xico, que cuenta con aproximadamente 110 millones    de habitantes.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n3/07f1.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La diferencia en    este momento con otros puntos en la historia de la respuesta ante estas epidemias    es la actual disponibilidad de mejores sistemas de vigilancia epidemiol&oacute;gica    y de difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n; la instituci&oacute;n temprana    de medidas de distanciamiento social; mejores protocolos de control de infecciones    hospitalarias; la disponibilidad de antivirales efectivos para disminuir la    transmisi&oacute;n, los s&iacute;ntomas y potenciales complicaciones asociadas,    y un mejor manejo m&eacute;dico en terapias intensivas en pacientes con insuficiencia    respiratoria severa.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El impacto de la    actual epidemia de influenza en M&eacute;xico ha sido significativamente controlado    por las medidas impuestas por las autoridades de salud p&uacute;blica en M&eacute;xico.    La Subsecretar&iacute;a de Prevenci&oacute;n y Promoci&oacute;n de la Salud    de la Secretar&iacute;a de Salud, en coordinaci&oacute;n con el InDRE y la Direcci&oacute;n    General de Epidemiolog&iacute;a han actuado en forma temprana, efectiva y transparente.    Las medidas utilizadas para controlar el actual brote de influenza en M&eacute;xico    han incluido la vigilancia epidemiol&oacute;gica de casos de neumon&iacute;as    bacterianas en general y confirmados de influenza en salas de emergencia, hospitales    y terapias intensivas, as&iacute; como de contactos, para prevenir la transmisi&oacute;n;    el uso de oseltamivir y zanamivir para disminuir s&iacute;ntomas y potenciales    complicaciones; la aplicaci&oacute;n estricta de medidas de control de infecciones    hospitalarias; el aislamiento de casos, y la posible cuarentena de contactos.    M&eacute;xico ha mostrado al mundo la aplicaci&oacute;n moderna y acertada de    las medidas de distanciamiento social en forma temprana para el control de los    brotes de influenza (cierre de escuelas, iglesias, eventos deportivos, etc...).    Estas medidas se han aunado a una comunicaci&oacute;n efectiva y veraz con la    sociedad civil y la educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n respecto de la epidemia.    La colaboraci&oacute;n internacional en el control de pandemias de influenza    es cr&iacute;tica. En este sentido, M&eacute;xico ha actuado estrechamente con    organizaciones internacionales en la confirmaci&oacute;n laboratorial y los    an&aacute;lisis epidemiol&oacute;gicos concernientes al brote.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Finalmente, es    importante recalcar que, hist&oacute;ricamente, la pandemia de influenza de    1918-1919 se inici&oacute; con un brote inicial durante la primavera de 1918,    el cual se control&oacute;, pero el contagio reemergi&oacute; en forma explosiva    durante el invierno de 1918. Es cr&iacute;tico considerar estos antecedentes    hist&oacute;ricos en la epidemiolog&iacute;a de las pandemias en anticipaci&oacute;n    a la &eacute;poca invernal de 2009, pues la posible inclusi&oacute;n de esta    cepa de influenza AH1N1 en la mezcla antig&eacute;nica vacunal ser&aacute; una    decisi&oacute;n que requerir&aacute; del liderazgo de expertos y organizaciones    de salud p&uacute;blica internacional en colaboraci&oacute;n con la industria    farmace&uacute;tica. Es prematuro especular acerca de la progresi&oacute;n hist&oacute;rica    de la actual epidemia de influenza. Sin embargo, queda el registro de que M&eacute;xico    identific&oacute; y notific&oacute; en forma temprana a las autoridades sanitarias    mundiales de la actual epidemia de influenza porcina, as&iacute; como de la    efectiva respuesta nacional para controlar su impacto en la poblaci&oacute;n    con medidas de distanciamiento social.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Santos-Preciado    JI, Franco-Paredes C. Influenza vaccine in childhood: a preventive strategy    of national priority. Salud Publica Mex 2004;46:498-500.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9296097&pid=S0036-3634200900030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Santos-Preciado    JI, Franco-Paredes C. Influenza y la pandemia que viene. En: Diagn&oacute;stico    y tratamiento en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. Ed. Narro Robles E. 2007,    segunda edici&oacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9296098&pid=S0036-3634200900030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Franco-Paredes    C, Tellez I, Del Rio C, Santos-Preciado JI. Pandemic influenza: impact of avian    influenza. Salud Publica Mex 2005;2: 47(2):107-109.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9296099&pid=S0036-3634200900030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Kieny MP, Costa    A, Carrasco P, Perichov Y, Franco-Paredes C, Santos-Preciado JI, <i>et al</i>.    A global pandemic influenza vaccine action plan. Vaccine 2006;24:6367-6370.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9296100&pid=S0036-3634200900030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">World Health Organization.    Epidemic and pandemic alert response. Disponible en: <a href="http://www.who.int/csr/don/2009_05_07/en/index.html" target="_blank">http://www.who.int/csr/don/2009_05_07/en/index.html</a>.    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