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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>NOTICIAS    <br> NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL EHP-SPM</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="top"></a>El    alcance global de la contaminaci&oacute;n<a href="#nt"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Fotograf&iacute;as tomadas por un sat&eacute;lite captan el movimiento a gran distancia</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las chimeneas alt&iacute;simas eran un "remedio" popular para las emisiones industriales a mediados del siglo XX. Simplemente hay que bombear los contaminantes a una altura suficiente en el aire, se pensaba, y el problema se esfumar&aacute;. Pero la evidencia recogida desde entonces sugiere insistentemente que las chimeneas altas no bastan para mitigar los efectos de la contaminaci&oacute;n: esos contaminantes terminan por bajar en alguna parte, a una distancia de docenas o millares de millas. En el n&uacute;mero de <i>EHP</i> de noviembre de 2006, por ejemplo, Morton Lippman, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, y sus colegas reportaron una fuerte correlaci&oacute;n entre el n&iacute;quel emitido desde una chimenea muy alta en una fundidora en Sudbury, Canad&aacute;, y cambios agudos en el ritmo cardiaco de los ratones a una distancia de 500 millas. Al mismo tiempo, ahora sabemos tambi&eacute;n que las chimeneas altas no son necesarias para transportar los contaminantes por el aire a grandes distancias, como se ha verificado mediante veintenas de estudios individuales que demuestran que un contaminante u otro -por ejemplo, el ozono, las part&iacute;culas suspendidas (PS) o el bi&oacute;xido de azufre (SO<sub>2</sub>)- puede ser llevado por el aire de un pa&iacute;s a otro y de un continente a otro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La vigilancia mediante un sat&eacute;lite, iniciada en la d&eacute;cada de los 1980 y que se ha acelerado m&aacute;s o menos desde el a&ntilde;o 2000, contando con instrumentos cada vez m&aacute;s sofisticados, nos ha permitido visualizar mejor las complejas fluctuaciones de varios contaminantes importantes conforme &eacute;stos van y vienen alrededor del planeta. Esta nueva capacidad es en parte un descubrimiento fortuito. "La mayor&iacute;a de los sat&eacute;lites no fueron dise&ntilde;ados para enfocarse en la calidad de la atm&oacute;sfera", dice Ferry Keating, un cient&iacute;fico ambiental de la Agencia de Protecci&oacute;n Ambiental (por sus siglas en ingl&eacute;s, EPA) de Estados Unidos y copresidente del Grupo de Trabajo sobre la Circulaci&oacute;n Hemisf&eacute;rica de la Contaminaci&oacute;n Atmosf&eacute;rica, que fue creado en el a&ntilde;o 2004 por la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica de las Naciones Unidas para el Convenio Europeo sobre la Contaminaci&oacute;n Atmosf&eacute;rica Transfronteriza a Gran Distancia. "Pero nos encontramos con que tenemos este torrente de datos y estamos averiguando c&oacute;mo utilizarlo", dice.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig02.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig02-thu.jpg" border="0">    <br> clic para agrandar</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Un uso ha consistido en una serie de proyectos piloto que vinculan directamente las concentraciones de contaminantes atmosf&eacute;ricos en forma de columna observadas mediante el sat&eacute;lite -es decir, la concentraci&oacute;n desde la superficie de la Tierra hasta la parte m&aacute;s alta de la atm&oacute;sfera, con las concentraciones a ras del suelo. "Apenas en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os hemos podido hacer progresos en la ciencia epidemiol&oacute;gica vali&eacute;ndonos de los sat&eacute;lites", dice John Haynes, director del programa de salud p&uacute;blica y aplicaciones a la aviaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n Nacional de Aeron&aacute;utica y del Espacio (NASA). "Este es en verdad un gran avance hacia la ciencia epidemiol&oacute;gica del siglo XXI."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>El lanzamiento de un nuevo campo</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El progreso constante de las capacidades de los sat&eacute;lites  durante el siglo XX permiti&oacute; obtener atisbos del planeta desde elevaciones cada vez m&aacute;s altas. Con el lanzamiento del primer sat&eacute;lite -el Sputnik- por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en 1957, obtuvimos nuestra primera vista de la Tierra desde arriba de la trop&oacute;sfera, la capa de la atm&oacute;sfera que vibra y oscila en torno al planeta desde el suelo hasta elevaciones de entre 4 y 12 millas aproximadamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Al a&ntilde;o siguiente, Estados Unidos cre&oacute; la NASA. El estudio de los contaminantes atmosf&eacute;ricos estaba lejos de ser la principal prioridad de la NASA durante sus primeros a&ntilde;os; su programa se enfocaba en mantener a Estados Unidos por delante de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en la carrera espacial. Pero las capacidades tecnol&oacute;gicas desarrolladas como parte de los programas de exploraci&oacute;n espacial de Estados Unidos han proporcionado herramientas de importancia cr&iacute;tica para comenzar a observar los complejos movimientos giratorios de diversos contaminantes en la atm&oacute;sfera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Entre los m&uacute;ltiples pa&iacute;ses que actualmente participan en programas satelitales dirigidos a los contaminantes atmosf&eacute;ricos se encuentran Brasil, Canad&aacute;, China, la India, el Jap&oacute;n y los 20 pa&iacute;ses europeos que son los principales miembros de la Agencia Espacial Europea (por sus siglas en ingl&eacute;s, ESA). "Cada vez m&aacute;s pa&iacute;ses est&aacute;n cobrando conciencia de este problema en todo el mundo", dice Claus Zehner, un ingeniero en aplicaciones para la observaci&oacute;n de la Tierra de la ESA. "Es un tema creciente en el mundo de los sat&eacute;lites."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Rastrear los contaminantes atmosf&eacute;ricos por separado puede ser un reto bastante grande. Los instrumentos de los sat&eacute;lites utilizan el patr&oacute;n espectral espec&iacute;fico de una sola sustancia qu&iacute;mica o una sola clase de sustancias qu&iacute;micas para distinguirla de todas las dem&aacute;s sustancias que flotan en torno a ella. Pero los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n deben tomar en cuenta variables tales como las nubes, la humedad, el viento y las formaciones geogr&aacute;ficas; la reflexi&oacute;n de las superficies de tierra y mar (que constituyen el tel&oacute;n de fondo de lo que el instrumento percibe), y las reacciones qu&iacute;micas (que pueden alterar el compuesto rastreado antes de que llegue al suelo, dificultando la predicci&oacute;n de cu&aacute;les son exactamente las sustancias qu&iacute;micas que constituyen un problema ambiental para la salud). Adem&aacute;s, las masas de aire se mezclan en forma tanto horizontal como vertical en una amplia gama de escalas temporales y espaciales, incluso cuando la trop&oacute;sfera superior se mezcla con la "capa planetaria fronteriza", en cuyo caso la fricci&oacute;n con la superficie de la Tierra altera las corrientes de aire. Y existe una &uacute;ltima complicaci&oacute;n: la mezcla que ocurre dentro de la capa planetaria fronteriza y que determina el nivel de los contaminantes cerca del suelo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Hasta ahora, los cient&iacute;ficos comienzan a comprender bien c&oacute;mo influyen estas variables en el rastreo de las part&iacute;culas suspendidas, el bi&oacute;xido de nitr&oacute;geno (NO<sub>2</sub>), el mon&oacute;xido de carbono (CO) y el formaldehido. Tambi&eacute;n est&aacute;n haciendo algunos progresos con el ozono, pero el SO<sub>2</sub> y la mayor&iacute;a de los compuestos org&aacute;nicos vol&aacute;tiles (COV) siguen planteando un reto considerable. Otros contaminantes importantes de los que se sabe que tienen una amplia distribuci&oacute;n -entre los que se cuentan los hidrocarburos arom&aacute;ticos polic&iacute;clicos, el amoniaco, los plaguicidas y metales como el plomo y el mercurio- son dif&iacute;ciles de distinguir de las PS a las que est&aacute;n adheridos, o bien, tienen patrones espectrales dif&iacute;ciles de detectar entre todas las condiciones atmosf&eacute;ricas que generan complicaciones, dice John Burrows, codirector del Instituto de Detecci&oacute;n Remota y F&iacute;sica Ambiental de la Universidad de Bremen. Para rastrear estos contaminantes se requerir&aacute;n mejores instrumentos, dice Burrows. De hecho, nos falta un largo camino que recorrer antes de que podamos documentar plenamente y predecir con exactitud las corrientes de contaminaci&oacute;n y sus efectos sobre la superficie terrestre. Pero los datos obtenidos por medio de los sat&eacute;lites, aviones, globos, monitores a ras del suelo, modelos de circulaci&oacute;n de sustancias qu&iacute;micas y otras herramientas ya est&aacute;n mejorando nuestra comprensi&oacute;n de la circulaci&oacute;n global de los contaminantes a medida que las naciones individuales y las colaboraciones internacionales luchan por enfrentar mejor las emisiones y los efectos que &eacute;stas tienen en los pa&iacute;ses y continentes a los cuales son llevadas por el viento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Visi&oacute;n detallada de las part&iacute;culas suspendidas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las part&iacute;culas suspendidas se crean mediante la combusti&oacute;n de carburantes en los veh&iacute;culos, plantas el&eacute;ctricas, cocinas dom&eacute;sticas y procesos industriales, as&iacute; como mediante procesos naturales tales como los incendios arrasadores, las erupciones volc&aacute;nicas, el polvo transportado por el viento y el estallido de las burbujas cargadas de sal marina en la superficie del oc&eacute;ano. Las PS pueden causar muerte prematura y toda una gama de problemas respiratorios y cardiovasculares. Debido a que tienen distintos or&iacute;genes y permanecen en la atm&oacute;sfera durante periodos diversos, las PS son sumamente variables en espacio y en tiempo. Al contrario de lo que ocurre con los contaminantes gaseosos, la caracterizaci&oacute;n de las PS debe incluir asimismo la composici&oacute;n o el tipo y el tama&ntilde;o y la forma de las part&iacute;culas; todas estas dimensiones son importantes para evaluar los efectos nocivos de los particulados sobre la salud humana.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Las PS no eran consideradas un problema importante de circulaci&oacute;n a gran distancia hasta mediados de la d&eacute;cada de los 1990. Es s&oacute;lo hasta ahora que los 51 pa&iacute;ses que participan en el Convenio sobre la Contaminaci&oacute;n Atmosf&eacute;rica Transfronteriza a Larga Distancia comienzan a hacer frente a las PS y a debatir si deben a&ntilde;adir a este convenio pol&iacute;ticas sobre este contaminante y c&oacute;mo hacerlo, dice Andre Zuber, quien preside, junto con Keating y un responsable de pol&iacute;ticas, la Comisi&oacute;n Europea.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig03.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig03-thu.jpg" border="0">    <br> clic para agrandar</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las im&aacute;genes del sat&eacute;lite indican hasta d&oacute;nde pueden viajar las PS. Casi todos los continentes y regiones pueden ser puntos de concentraci&oacute;n de PS en un momento u otro. Algunas &aacute;reas son una fuente importante de &eacute;stas durante casi todo el a&ntilde;o, incluyendo el centro y el sur de &Aacute;frica, el este de Asia, Indonesia, Europa, el este de Estados Unidos y el norte y el centro de Sudam&eacute;rica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Tambi&eacute;n se est&aacute;n utilizando sat&eacute;lites para cuantificar el movimiento de las PS entre los continentes. Hongbin Yu -investigador cient&iacute;fico adjunto del Centro Goddard de Ciencias de la Tierra y Tecnolog&iacute;a, un centro de investigaci&oacute;n conjunta de la NASA y la Universidad de Maryland en el Condado de Baltimore- y sus colegas encontraron que las fuentes de contaminaci&oacute;n del este de Asia a&ntilde;ad&iacute;an en promedio un 15% a la carga de PS distintas del polvo que ya se estaban generando en Estados Unidos y Canad&aacute; desde 2002 y 2005. Estos hallazgos, publicados en el n&uacute;mero del <i>Journal of Geophysical Research</i> del 22 de abril de 2008, proporcionan el primer c&aacute;lculo basado en observaciones por medio de un sat&eacute;lite de la circulaci&oacute;n de PS desde el este de Asia hasta el norte del continente americano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El estudio no calcul&oacute; los efectos a ras del suelo, lo cual requiere una mayor capacidad del sat&eacute;lite para evaluar diariamente las estructuras verticales de las estelas de contaminaci&oacute;n con gran exactitud. "&#91;Ese&#93; proceso sigue siendo un tanto confuso", dice Solar Smith, investigador adjunto del Centro de Investigaci&oacute;n Espacial de la Universidad de Texas en Austin, quien no particip&oacute; en el estudio de Yu. "En una escala a largo plazo se puede calcular el promedio a trav&eacute;s del tiempo y obtener as&iacute; una comprensi&oacute;n bastante confiable del modo en que est&aacute; cambiando la calidad del aire &#91;a ras del suelo&#93;. El reto consiste en el an&aacute;lisis de los &aacute;mbitos individuales en d&iacute;as individuales. Siempre estamos trabajando para mejorar los algoritmos."</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig04.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig04-thu.jpg" border="0">    <br> clic para agrandar</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Vali&eacute;ndose de los algoritmos existentes, un equipo internacional estudi&oacute; 26 emplazamientos en Sydney, Delhi, Hong Kong, Nueva York y Suiza, y encontr&oacute; una correlaci&oacute;n general de un 96% entre las mediciones de la carga atmosf&eacute;rica de la columna de PS realizadas por el sat&eacute;lite y las mediciones terrestres de la concentraci&oacute;n de PS, si bien hubo una variaci&oacute;n considerable causada por factores tales como la cubierta de nubes, humedad relativa y circulaci&oacute;n en la capa fronteriza. Estos resultados se publicaron en el n&uacute;mero de <i>Atmospheric Environment</i> &#91;Ambiente atmosf&eacute;rico&#93; de septiembre de 2006. En el n&uacute;mero de junio de 2008 de la misma revista, Klaus Sch&auml;fer y sus colegas reportaron una correlaci&oacute;n del 90% entre las mediciones v&iacute;a sat&eacute;lite y terrestres para los particulados finos de un di&aacute;metro de 2.5 &#181;m o menor (PS<sub>2.5</sub>) en el invierno, pero en el verano la correlaci&oacute;n fue &uacute;nicamente de 48% para las PS con un di&aacute;metro menor de 1 &#181;m.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Estos resultados    variables, as&iacute; como los obtenidos mediante otros estudios, confirman    que de hecho los procesos de medici&oacute;n y de c&aacute;lculo siguen siendo    un tanto confusos. Los datos que surgen de las mediciones realizadas por el    Lidar (el an&aacute;logo &oacute;ptico del radar) que se hicieron a bordo del    sat&eacute;lite CALIPSO (Cloud-aerosol Lidar and Infrared Pathfinder Satellite    Observation<a name="tx01"></a><a href="#nt01"><sup>**</sup></a>) ayudar&aacute;n    a obtener un cuadro m&aacute;s claro, dice Yu. En el futuro se requerir&aacute;n    mediciones v&iacute;a sat&eacute;lite con una cobertura m&aacute;s amplia que    la del CALIPSO. Pero los resultados se est&aacute;n volviendo lo suficientemente    confiables -al menos en ciertas regiones y estaciones- como para que algunos    proyectos locales est&eacute;n utilizando o pensando en utilizar datos de PS    derivados de sat&eacute;lites.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> HELIX-Atlanta (Salud y medio ambiente vinculados para el intercambio de informaci&oacute;n en Atlanta, Georgia) es un proyecto de demostraci&oacute;n integrado por cinco condados cuya principal investigadora durante su primera mitad fue Amanda Niskar, quien entonces trabajaba en los Centros para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (por sus siglas en ingl&eacute;s, CDC). Entre las instituciones que colaboran en el proyecto se incluyen la NASA, los CDC, la EPA, la Divisi&oacute;n de Protecci&oacute;n Ambiental de Georgia, Kaiser Permanente de Georgia, el Instituto Tecnol&oacute;gico de Georgia y la Universidad Emory. El objetivo es mejorar el conocimiento del v&iacute;nculo entre las PS<sub>2.5</sub> y las enfermedades respiratorias entre los residentes del &aacute;rea de los cinco condados y mejorar la predicci&oacute;n de eventos peligrosos de PS<sub>2.5</sub>, as&iacute; como las respuestas gubernamentales, m&eacute;dicas e individuales a &eacute;stos. Esta informaci&oacute;n podr&iacute;a llegar a extrapolarse a otros &aacute;mbitos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los sat&eacute;lites permiten la extrapolaci&oacute;n de los datos sobre las PS<sub>2.5</sub> entre los monitores terrestres de la EPA. "Esa es la gran revoluci&oacute;n, en verdad", dice Haynes. "Se obtiene una representaci&oacute;n mucho mejor de las concentraciones de PS<sub>2.5</sub> sobre un &aacute;rea determinada". Otro beneficio clave del estudio es que los datos detallados de salud a nivel individual proporcionados por Kaiser Permanente (un proveedor de atenci&oacute;n m&eacute;dica) permiten a los investigadores evaluar con mayor precisi&oacute;n la funci&oacute;n que las PS<sub>2.5</sub> pueden estar desempe&ntilde;ando en ciertas afecciones complejas. Los investigadores de HELIX esperan publicar pronto sus hallazgos sobre los v&iacute;nculos entre los datos obtenidos v&iacute;a sat&eacute;lite y los obtenidos mediante un monitor a ras del suelo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El proyecto relacionado HELIX-Israel sigue estando en sus fases de organizaci&oacute;n y recaudaci&oacute;n de fondos. Niskar, actualmente miembro de la Escuela de Salud P&uacute;blica de la Universidad de Tel Aviv y directora de HELIX-Israel, dice que la porci&oacute;n del proyecto que podr&iacute;a utilizar datos captados por un sat&eacute;lite sobre los contaminantes atmosf&eacute;ricos es probable que inicie el a&ntilde;o 2009. Se&ntilde;ala que el proyecto israel&iacute; podr&iacute;a resultar aun m&aacute;s revelador que su contraparte de Atlanta debido a que los datos sobre salud p&uacute;blica disponibles en Israel son de mayor calidad que los disponibles en Estados Unidos, y  que la red de monitores terrestres es m&aacute;s densa, lo cual permite un mejor cotejo de los datos del sat&eacute;lite con los datos obtenidos a ras del suelo. Si el proyecto tiene &eacute;xito, dice Niskar, ella est&aacute; ansiosa de ayudar a otros pa&iacute;ses a montar sistemas similares. Tambi&eacute;n le gustar&iacute;a incluir otros resultados para la salud, m&aacute;s all&aacute; de los objetivos iniciales respiratorios y cardiovasculares, as&iacute; como otros contaminantes (como el ozono), una vez que la NASA y otras instancias desarrollen m&eacute;todos precisos para determinar las concentraciones a ras del suelo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Otro proyecto investigar&aacute; los v&iacute;nculos entre las PS<sub>2.5</sub> y las consecuencias para la salud tales como derrames cerebrales, cambios en la presi&oacute;n arterial o en los niveles de colesterol, trombosis profunda de la vena y alteraciones de la funci&oacute;n cognitiva. El proyecto REGARDS (Motivos de las diferencias geogr&aacute;ficas y raciales en el derrame cerebral), un estudio multic&eacute;ntrico patrocinado por el Instituto Nacional de Trastornos Neurol&oacute;gicos y Derrame Cerebral, tiene ya 30 228 voluntarios inscritos en los 48 estados del sur de EU y podr&aacute; iniciar la porci&oacute;n de su trabajo relacionada con los sat&eacute;lites desde 2009 si logra obtener financiamiento de la NASA, dice Leslie McClure, profesora adjunta de bioestad&iacute;stica de la Universidad de Alabama en Birmingham.  "Todo esto es muy de vanguardia", comenta. "Tener la capacidad de calcular la exposici&oacute;n de alguien que se encuentra en las planicies de Kansas donde los monitores son escasos es un poder extraordinario."</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Cercamiento de los gases</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El rastreo de diversos contaminantes gaseosos mediante sat&eacute;lites tambi&eacute;n est&aacute; mejorando. Una clase de estos contaminantes es la de los &oacute;xidos de nitr&oacute;geno (NO<sub>x</sub>), generados principalmente por los veh&iacute;culos, las plantas de energ&iacute;a el&eacute;ctrica y los procesos de combusti&oacute;n industrial, as&iacute; como por fuentes naturales tales como los incendios forestales, los procesos anaerobios del suelo y las descargas el&eacute;ctricas. Los NO<sub>x</sub>, pese a su corta vida en la atm&oacute;sfera inferior, desempe&ntilde;an una funci&oacute;n clave en la formaci&oacute;n del ozono a ras del suelo, la lluvia &aacute;cida y los gases de invernadero. El NO<sub>2</sub>, junto con otros derivados t&oacute;xicos de las reacciones de los NO<sub>x</sub>, puede causar problemas de salud tales como muerte prematura, c&aacute;ncer y afecciones respiratorias y cardiovasculares. El NO<sub>2</sub> es utilizado t&iacute;picamente por los investigadores y por las agencias reguladoras como un sustituto de los derivados obtenidos mediante la reacci&oacute;n a los NO<sub>x</sub>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El NO<sub>2</sub> es uno de los contaminantes m&aacute;s f&aacute;ciles de rastrear por medio del sat&eacute;lite debido a su patr&oacute;n espectral. "Se lo puede ver completamente hasta la superficie", dice Mark Schoeberl, cient&iacute;fico de proyectos del sat&eacute;lite Aura de la NASA, el cual contiene varios instrumentos para monitorear la contaminaci&oacute;n. Esto ha vuelto relativamente sencillo captar por medio del sat&eacute;lite datos exhaustivos sobre el movimiento global de este compuesto. Hay varios puntos conflictivos en los que se origina el NO<sub>2</sub>, y este contaminante puede viajar a grandes distancias. Algunas regiones del este de China son importantes generadores de este compuesto durante todo el a&ntilde;o, y algunas &aacute;reas de Europa, el este de Estados Unidos y el centro y el sur de &Aacute;frica generan emisiones moderadamente altas durante buena parte del a&ntilde;o.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En un estudio publicado en el n&uacute;mero del <i>Journal of Geophysical Research</i> del 22 de febrero de 2008 Ronald van der A, cient&iacute;fico jefe del proyecto del Real Instituto Meteorol&oacute;gico de los Pa&iacute;ses Bajos y sus colegas revisaron los datos sobre el NO<sub>2</sub> obtenidos mediante sat&eacute;lites desde 1996 hasta 2006 y encontraron que en algunas &aacute;reas de China se hab&iacute;a registrado un incremento anual promedio de hasta 29 por ciento. En algunos lugares de la India, Ir&aacute;n, Rusia, Sud&aacute;frica y la regi&oacute;n central de Estados Unidos tambi&eacute;n se registraron incrementos. Sin embargo, los esfuerzos por reducir la contaminaci&oacute;n pueden haber contribuido a obtener peque&ntilde;as reducciones anuales en buena parte de Europa, en algunas partes del este de los Estados Unidos y en las Filipinas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En una presentaci&oacute;n durante el Tercer Simposio Anual del Programa Drag&oacute;n en Lijiang, China, van der A y algunos colegas suyos, incluyendo a Jeroen Kuenen, reportaron que las emisiones de NO<sub>x</sub> provenientes de China entre 1997 y 2005 contribuyeron a un incremento peque&ntilde;o pero importante de los niveles de ozono a ras del suelo en todo el hemisferio norte, con un promedio de aproximadamente 0.3-0.5 ppb por volumen cuando la masa de aire lleg&oacute; al oeste de Norteam&eacute;rica, y de un 0.2 ppb por volumen cuando se desplaz&oacute; a Groenlandia, Europa y el norte de &Aacute;frica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Varios estudios han detectado una marcada correlaci&oacute;n entre las mediciones realizadas por los sat&eacute;lites y las concentraciones de NO<sub>2</sub> a ras del suelo, dice Randall Martin, profesor adjunto de f&iacute;sica y ciencias atmosf&eacute;ricas de la Universidad Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia. Sin embargo, agrega, es necesario contar con m&aacute;s estudios para cotejar los datos obtenidos mediante los sat&eacute;lites con los de los monitores terrestres, desarrollar mejores algoritmos y abordar mejor las variables como la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, los efectos de las estaciones del a&ntilde;o y las condiciones atmosf&eacute;ricas. No obstante, Martin y su colega Lok Nath Lamsal dicen que se est&aacute;n acercando a poder determinar con precisi&oacute;n las concentraciones a ras del suelo por medio de los sat&eacute;lites, puesto que han desarrollado algoritmos que dan como resultado una correlaci&oacute;n del 86% entre las mediciones de NO<sub>2</sub> realizadas mediante un sat&eacute;lite y las realizadas a ras del suelo en circunstancias favorables. Su reporte de estos datos fue aceptado para su publicaci&oacute;n en el <i>Journal of Geophysical Research</i>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig05.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig05-thu.jpg" border="0">    <br> clic para agrandar</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig06.jpg"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig06-thu.jpg" border="0">    <br> clic para agrandar</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Debido a sus impactos directo e indirecto sobre la salud y el ambiente y a las propiedades espectrales que lo hacen relativamente f&aacute;cil de rastrear, el CO ha sido monitoreado globalmente durante varios a&ntilde;os. Todos los continentes, en su totalidad o en partes, contienen importantes generadores de emisiones en una &eacute;poca u otra del a&ntilde;o, y el CO transportado aumenta la carga en ciertas &eacute;pocas en todos los continentes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El CO se genera principalmente por la combusti&oacute;n incompleta de los carburantes. Entre las fuentes principales, especialmente en las &aacute;reas desarrolladas, se incluyen los veh&iacute;culos y diversos procesos industriales. Los incendios de la vegetaci&oacute;n naturales y los generados por los humanos tambi&eacute;n son una fuente importante. Las concentraciones de CO que la circulaci&oacute;n a gran distancia a&ntilde;ade a los ambientes locales generalmente no son consideradas por s&iacute; mismas una carga adicional para la salud, dice Schoeberl; sin embargo se&ntilde;ala que el CO es "un magn&iacute;fico rastreador de las actividades humanas y de quema de biomasa."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El CO tambi&eacute;n desempe&ntilde;a una funci&oacute;n en la formaci&oacute;n de ozono a ras del suelo. Varios estudios han encontrado que la transportaci&oacute;n de CO desde un lugar est&aacute; asociada al incremento de los niveles de ozono a ras del suelo a miles de millas de distancia. Entre los ejemplos se incluyen la circulaci&oacute;n desde Am&eacute;rica del Norte a Europa, de Alaska y el oeste del Canad&aacute; a Houston, Texas, y de Asia al oeste de Norteam&eacute;rica. El CO atmosf&eacute;rico tambi&eacute;n afecta a varias otras reacciones qu&iacute;micas en la atm&oacute;sfera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El ozono a ras del suelo se genera principalmente como producto de reacciones entre NO<sub>x</sub>, COV y otras sustancias qu&iacute;micas en presencia de la luz solar. El ozono puede provocar problemas de salud tales como la muerte prematura y toda una gama de trastornos respiratorios y cardiovasculares.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los estudios realizados durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os aproximadamente que se basan en datos obtenidos de aviones, monitores terrestres y otros instrumentos han proporcionado una evidencia sustancial de que la circulaci&oacute;n de ozono a grandes distancias puede afectar a otros pa&iacute;ses y continentes. Por ejemplo, un reporte de Arlene M. Fiore y sus colegas publicado en el n&uacute;mero del <i>Journal of Geophysical Research</i> del 15 de agosto de 2002 se&ntilde;alaba que el transporte desde fuera de Am&eacute;rica del Norte puede  elevar los niveles de ozono a ras del suelo en 15-35 ppb en las tardes durante el verano en Estados Unidos. En algunos lugares en ciertos d&iacute;as, estas importaciones de ozono pueden provocar una elevaci&oacute;n de los niveles en algunos condados por encima del nivel est&aacute;ndar de la EPA de 75 ppb.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La propagaci&oacute;n del ozono a grandes distancias ha desempe&ntilde;ado un papel en el gran incremento de concentraciones de ozono en muchas &aacute;reas del planeta m&aacute;s o menos desde el a&ntilde;o 1950, seg&uacute;n Roxanne Vingarzan, cient&iacute;fica principal del Ministerio Ambiental del Canad&aacute;.  En un art&iacute;culo publicado en <i>Atmospheric Environment</i> en julio de 2004, reportaba que las concentraciones de ozono alrededor del mundo m&aacute;s o menos se han duplicado desde entonces. A medida que los cient&iacute;ficos se vuelvan m&aacute;s expertos en la utilizaci&oacute;n de las im&aacute;genes de sat&eacute;lites para rastrear el movimiento del ozono a grandes distancias dentro de la trop&oacute;sfera y  hacia abajo hasta el nivel del suelo, se dispondr&aacute; de m&aacute;s detalles.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Pero las propiedades espectrales del ozono dificultan el aprovechamiento de los instrumentos de los sat&eacute;lites para rastrear las concentraciones a ras del suelo. "Desde hace ya alg&uacute;n tiempo hemos tenido sat&eacute;lites que miden la columna total de ozono", dice Keating. El problema, explica, es que 90% del ozono est&aacute; en la estrat&oacute;sfera, de modo que "medir el ozono en la trop&oacute;sfera requiere buscar a trav&eacute;s de la estrat&oacute;sfera la proverbial aguja en un pajar."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Schoeberl dice que es probable que las soluciones a este problema estriben en lograr mejores algoritmos para analizar los datos obtenidos mediante sat&eacute;lites, as&iacute; como en nuevos instrumentos a bordo de los sat&eacute;lites. Pero considera que puede pasar una d&eacute;cada m&aacute;s o menos antes de que se ponga en &oacute;rbita un nuevo instrumento para medir el ozono.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Por ahora, las im&aacute;genes de sat&eacute;lite que rastrean el ozono a una altura de unas 3 a 8 millas sugieren que el ozono est&aacute; origin&aacute;ndose en gran medida en los pa&iacute;ses desarrollados del hemisferio norte y en la quema de biomasa (algunas veces vinculada a actividades humanas tales como la agricultura) en el hemisferio sur. Las concentraciones m&aacute;s altas tienden a presentarse durante los meses del verano, si bien en algunas &aacute;reas -por ejemplo, en el este de China, en California y en el suroeste de &Aacute;frica- pueden tener concentraciones elevadas en otros meses.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Un atisbo de los escurridizos COV y SO<sub>2</sub></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los veh&iacute;culos, las plantas de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, los procesos industriales y ciertos productos de consumo son importantes fuentes humanas de COV, y la vegetaci&oacute;n es una importante fuente natural. La mayor&iacute;a de los COV considerados importantes desde el punto de vista de la salud -por ejemplo, el benceno, el tricloroetileno y el cloroformo- tienden a tener propiedades espectrales dif&iacute;ciles de distinguir por medio de un sat&eacute;lite.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El formaldehido es el &uacute;nico COV importante que se detecta f&aacute;cilmente mediante un sat&eacute;lite, dice Gunnar Schade, profesor adjunto de ciencias atmosf&eacute;ricas de la Universidad A&amp;M de Texas en College Station. En general su presencia indica fuentes de hidrocarburo tales como bosques, quema de biomasa, veh&iacute;culos y procesos industriales que emiten precursores del formaldehido tales como eteno, isopreno y metano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los bosques de caducifolios tienden a ser la fuente m&aacute;s grande de formaldehido detectada por los sat&eacute;lites, si bien tambi&eacute;n revelan puntos de concentraci&oacute;n urbanos. El formaldehido es de vida corta en la atm&oacute;sfera, pero las im&aacute;genes globales muestran una transportaci&oacute;n modesta a gran distancia en las concentraciones bajas. Las concentraciones rastreadas por el sat&eacute;lite "no constituyen un motivo de preocupaci&oacute;n para la salud", dice Schoeberl. Sin embargo, el formaldehido y otros COV s&iacute; contribuyen a la formaci&oacute;n de ozono a ras del suelo. Si bien los COV implican diversos riesgos conocidos para la salud humana, es dif&iacute;cil decir si las concentraciones en la atm&oacute;sfera que pueden rastrearse mediante un sat&eacute;lite plantean esos mismos riesgos.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig07.jpg"></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El SO<sub>2</sub> se genera principalmente mediante los procesos de combusti&oacute;n en las plantas de energ&iacute;a el&eacute;ctrica y en diversos procesos industriales tales como los de las f&aacute;bricas de papel y de pasta de papel.  Entre algunas fuentes naturales importantes se incluyen los volcanes y la quema de biomasa. Entre los efectos sobre la salud se incluyen la mortalidad prematura, problemas respiratorios m&uacute;ltiples, dolor de cabeza, n&aacute;useas y trastornos del sistema tiroideo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Al igual que ocurre con los COV, es dif&iacute;cil rastrar el SO<sub>2</sub> por medio de sat&eacute;lites debido a sus propiedades espectrales. En general s&oacute;lo son visibles los sucesos importantes tales como las erupciones volc&aacute;nicas y las fuentes concentradas como las grandes &aacute;reas urbanas. Es aun m&aacute;s dif&iacute;cil traducir la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica en el nivel de la superficie. "El SO<sub>2</sub> a ras del suelo ha sido un reto", dice Haynes, si bien los avances recientes han permitido recuperar de esos eventos importantes algo de SO<sub>2</sub> cerca del nivel del suelo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> No parecen anunciarse avances significativos en los instrumentos de los sat&eacute;lites ni en los algoritmos en el panorama pr&oacute;ximo. Sin embargo, el SO<sub>2</sub> sigue siendo un motivo de preocupaci&oacute;n en lo que se refiere a la circulaci&oacute;n a gran distancia. En un art&iacute;culo de Chulkyu Lee y colegas publicado en el n&uacute;mero de <i>Atmospheric Environment</i> de marzo de 2008, un equipo de investigadores coreanos y alemanes que utilizaron datos obtenidos de sat&eacute;lites como una de sus herramientas concluyeron que las fuentes chinas de SO<sub>2</sub> incrementaron el contaminante a ras del suelo en un punto situado en Corea en mayo del 2005 hasta unas 7.8 ppb. Esa es una porci&oacute;n considerable del nivel est&aacute;ndar anual de la EPA de 30 ppb o del nivel est&aacute;ndar de 24 horas de 140 ppb.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>&iquest;La &eacute;poca de oro?</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los instrumentos de los sat&eacute;lites pueden llegar a ser cada vez m&aacute;s importantes para rastrear la circulaci&oacute;n de contaminantes atmosf&eacute;ricos a gran distancia, llenar las lagunas de datos entre monitores, verificar los c&aacute;lculos y las mediciones de las emisiones desde tierra, pronosticar la calidad del aire, alertar por anticipado a los profesionales de la atenci&oacute;n m&eacute;dica y proveer informaci&oacute;n adicional para quienes se ocupan de establecer las regulaciones as&iacute; como para las personas y organizaciones que est&aacute;n intentando cumplir con los reglamentos. Junto con la informaci&oacute;n sobre los contaminantes atmosf&eacute;ricos, tambi&eacute;n se est&aacute; utilizando informaci&oacute;n obtenida mediante sat&eacute;lites para ayudar con otras cuestiones ambientales de salud importantes, tales como la propagaci&oacute;n de enfermedades infecciosas (tal como se reflejan en los cambios en la vegetaci&oacute;n y en la temperatura, los cuales pueden influir en las poblaciones portadoras de enfermedades), el polvo, el calor, los cambios en el uso del suelo y el cambio clim&aacute;tico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Con base en lo que ha visto hasta ahora, Keating dice que los sat&eacute;lites sencillamente podr&iacute;an ser un &eacute;xito para la EPA en t&eacute;rminos del monitoreo de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica. "Creo que existen algunas aplicaciones nacionales potenciales. Pero a&uacute;n est&aacute; en proceso de desarrollo."</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Parte de ese proceso incluye planes de la NASA, ESA y otras instancias para una docena de nuevos sat&eacute;lites en diversas etapas de concepci&oacute;n, planeaci&oacute;n o dise&ntilde;o que incluir&iacute;an instrumentos de rastreo de contaminantes atmosf&eacute;ricos. Estos podr&iacute;an ser lanzados en cualquier momento entre los a&ntilde;os 2009 y 2020 y posteriores, y podr&iacute;an remplazar y posiblemente mejorar la flota actual, que consta por lo menos de nueve sat&eacute;lites que rastrean contaminantes. Keating dice que actualmente la EPA est&aacute; en pl&aacute;ticas con la NASA sobre las necesidades espec&iacute;ficas de rastreo de contaminantes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> No obstante, los conflictos de intereses y las limitaciones de financiamiento podr&iacute;an obstaculizar el crecimiento del campo de observaci&oacute;n de la Tierra, incluyendo los esfuerzos por rastrear los contaminantes. El 14 de enero de 2004 el entonces presidente estadunidense George Bush anunci&oacute; "una nueva visi&oacute;n para el programa de exploraci&oacute;n espacial de la Naci&oacute;n", enfatizando la exploraci&oacute;n humana y no tripulada de nuestro sistema solar. Mucho del enfoque inicial est&aacute; puesto en regresar a la luna y permanecer all&iacute; durante periodos prolongados, para despu&eacute;s viajar a Marte y finalmente a alg&uacute;n otro planeta. Hasta la fecha se ha presupuestado poco dinero adicional para estos proyectos, de manera que los fondos provendr&aacute;n principalmente de los programas ya existentes de la NASA. "En cierta medida se est&aacute; postergando la ciencia de la Tierra", dice Schoeberl. "La NASA no est&aacute; del todo segura de qu&eacute; quiere hacer &#91;dado&#93; el nuevo enfoque de la Casa Blanca sobre Marte."</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v51n2/a13fig08.jpg"></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Puesto que rutinariamente las fechas del lanzamiento de los sat&eacute;lites se est&aacute;n retrasando a&ntilde;os y las prioridades del gobierno est&aacute;n cambiando, Keats considera que no se mejorar&aacute; ni se incrementar&aacute; la flota actual. "Ya estamos en la &eacute;poca de oro de la informaci&oacute;n qu&iacute;mica atmosf&eacute;rica", se&ntilde;ala. "&#91;Pero&#93; nos preguntamos durante cu&aacute;nto tiempo estar&aacute;n en operaci&oacute;n estos sat&eacute;lites. Nos preocupa seriamente que pueda haber un per&iacute;odo seco."</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><i>Bob Weinhold</i></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a name="nt"></a><a href="#top">*</a>    Publicado originalmente en Environmental Health Perspectives, Volumen 116, N&uacute;mero    8, agosto 2008, p&aacute;ginas A338-A345.    <br>   <a name="nt01"></a><a href="#tx01">**</a> Observaci&oacute;n con Lidar para    el mapeo de aerosol en las nubes y con sat&eacute;lite explorador de rayos infrarrojos    </font></p>      ]]></body>
</article>
