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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO    ESPECIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>G&eacute;nero    y pobreza: determinantes de la salud en la vejez </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>V. Nelly Salgado-de    Snyder, D en Bien Soc<sup>I</sup>; Rebeca Wong, D en Econ<sup>II</sup> </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><sup>I</sup>Instituto    Nacional de Salud P&uacute;blica, M&eacute;xico    <br>   <sup>II</sup>University of Maryland, Estados Unidos</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La vejez es un    constructo social que involucra la asignaci&oacute;n de roles de acuerdo con    la edad, por ejemplo, en cuanto a la participaci&oacute;n en actividades econ&oacute;micas    y sociales, seg&uacute;n el g&eacute;nero y las normas socioculturales. La vejez    debe entenderse como un proceso que involucra una serie de experiencias, muchas    de ellas subjetivas, que se encuentran &iacute;ntimamente relacionadas con las    experiencias de vida, la edad biol&oacute;gica y la acumulaci&oacute;n de riesgos    a lo largo de los a&ntilde;os vividos.<sup>1,2 </sup>Las mujeres conforman la    mayor&iacute;a entre los adultos mayores en casi todos los pa&iacute;ses del    mundo. Este fen&oacute;meno, conocido como la 'feminizaci&oacute;n' del envejecimiento,    se observa universalmente porque las mujeres llegan a vivir m&aacute;s que los    hombres. A pesar de que en el &aacute;mbito mundial nacen aproximadamente 105    ni&ntilde;os por cada 100 ni&ntilde;as, las mujeres rebasan a los hombres num&eacute;ricamente    alrededor de las edades 30 a 40 a&ntilde;os, y dicha ventaja num&eacute;rica    se hace mayor conforme avanza la edad.<sup>3 </sup>Datos de la Organizaci&oacute;n    de las Naciones Unidas (ONU) revelan que globalmente, alrededor del a&ntilde;o    2000, hab&iacute;a190 mujeres por cada 100 hombres entre ancianos de mayor edad.    Por ejemplo, entre los octogenarios se estiman 181 mujeres por cada 100 hombres,    aunque esta proporci&oacute;n aumenta de manera importante para los nonagenarios,    con aproximadamente 287 mujeres por cada 100 hombres; y entre los adultos mayores    de 100 a&ntilde;os en los que se concentran nuevamente las mujeres: 386 mujeres    por cada 100 hombres.<sup>4,5</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La Organizaci&oacute;n    Mundial de la Salud (OMS)<sup>6 </sup>ha reportado que, actualmente, m&aacute;s    de la mitad de las mujeres en el mundo que tienen 60 a&ntilde;os y m&aacute;s    viven en pa&iacute;ses en desarrollo (198 millones comparados con 135 millones    de mujeres de los pa&iacute;ses desarrollados). Las proyecciones demogr&aacute;ficas    sugieren que el grupo de las mujeres a&ntilde;osas continuar&aacute; creciendo    de forma dram&aacute;tica. En M&eacute;xico, la esperanza de vida al nacimiento    para la poblaci&oacute;n general es de 75.4 a&ntilde;os; 77.9 a&ntilde;os para    las mujeres y 73.0 a&ntilde;os para los hombres. Las diferencias entre hombres    y mujeres se acent&uacute;an en los estados de la Rep&uacute;blica con menor    esperanza de vida, es decir, los m&aacute;s rezagados.<sup>7 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A la fecha, la    poblaci&oacute;n de adultos mayores, principalmente los que viven en la pobreza,    han recibido muy poca atenci&oacute;n por parte de investigadores, prestadores    de servicios y dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Existe    un limitado n&uacute;mero de estudios que se han enfocado en la relaci&oacute;n    entre envejecimiento, g&eacute;nero y pobreza. Sobre todo la inequidad persistente    a nivel mundial en el acceso a oportunidades para una mejor calidad de vida    entre las mujeres ancianas que viven en pobreza. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Problemas m&aacute;s    importantes del tema de enfoque </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las inequidades    del envejecimiento y el g&eacute;nero est&aacute;n &iacute;ntimamente vinculadas    con la pobreza a trav&eacute;s de una interrelaci&oacute;n muy compleja. La    complejidad de esta relaci&oacute;n tridimensional (g&eacute;nero, vejez y pobreza)    debe ser entendida como el resultado de una secuencia de acciones y experiencias    sociales diferenciadas por sexo que se inicia en edades tempranas y que culminan    en la vejez. En el mundo, las mujeres a&ntilde;os as tienden a vivir en pobreza    m&aacute;s que los hombres, y el crecimiento de este grupo poblacional con grandes    desventajas sociales contin&uacute;a aumentando de manera importante. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Inequidad de    g&eacute;nero </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El g&eacute;nero    debe entenderse como una construcci&oacute;n social no natural que permea todos    los rincones del tejido de una sociedad y se refiere al conjunto de caracter&iacute;sticas,    oportunidades y expectativas que un grupo social asigna a las personas y que    &eacute;stas asumen como propio, bas&aacute;ndose en sus caracter&iacute;sticas    biol&oacute;gicas, en su sexo.<sup>8 </sup>Los roles de g&eacute;nero se construyen    desde la infancia a trav&eacute;s de la crianza y la educaci&oacute;n escolar    y familiar, y determinan las actitudes y conductas de hombres y mujeres en la    sociedad. De esta forma, el nivel de bienestar de las mujeres y los hombres    en la vejez es resultado de la trayectoria de vida que siguieron, as&iacute;    como del contexto social, econ&oacute;mico e institucional que los rode&oacute;.    De acuerdo con esto, los hombres y las mujeres en la vejez se encuentran en    diferentes estados de vulnerabilidad de acuerdo con el rol social y cultural    y el nivel de protecci&oacute;n institucional que la sociedad les otorga.<sup>9    </sup>Hist&oacute;ricamente, la falta de reconocimiento de las relaciones de    g&eacute;nero como caracter&iacute;stica fundamental de la jerarqu&iacute;a    social ha actuado como una eficiente barrera para abordar adecuadamente los    problemas de equidad que enfrentan los hombres y las mujeres, principalmente    en la vejez.<sup>10 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las mujeres en    edad de la vejez tienden m&aacute;s a vivir sin una pareja que los hombres.    Esto se da como resultado parcial de que, como ya se mencion&oacute; anteriormente,    en promedio las mujeres vivan m&aacute;s a&ntilde;os que los hombres. Adem&aacute;s,    las mujeres tienden a formar uniones con hombres de mayor edad que ellas, y    tienden menos que los hombres a formar nuevas uniones en casos de viudez, separaci&oacute;n    o divorcio. Por ello, durante la vejez, m&aacute;s mujeres que hombres se encuentran    sin pareja, lo que las coloca en una situaci&oacute;n vulnerable, tanto desde    el punto de vista econ&oacute;mico como social. Dicha vulnerabilidad por la    falta de una pareja se observa sobre todo en pa&iacute;ses en desarrollo, donde    la participaci&oacute;n de las mujeres ancianas en la vida social y econ&oacute;mica    ha sido sumamente limitada, y su rol social depende, en gran medida, de su situaci&oacute;n    como hija, esposa o madre a lo largo de su vida. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En M&eacute;xico,    se da una gran divisi&oacute;n entre las funciones tradicionales de hombres    y mujeres de las cohortes que est&aacute;n actualmente en edad avanzada, y sus    consecuencias constituyen la problem&aacute;tica del g&eacute;nero en la vejez.    Las mujeres se encuentran vulnerables por su relativamente bajo nivel educativo,    poca participaci&oacute;n en actividades econ&oacute;micas a lo largo de su    vida, falta de la pareja durante la vejez y la p&eacute;rdida econ&oacute;mica    y de protecci&oacute;n institucional que ello puede representar. Para los hombres,    la trayectoria de vida en general se resume como de alta participaci&oacute;n    en actividades econ&oacute;micas, relativamente poca interacci&oacute;n con    una red social y familiar, y poca familiaridad con el sistema de salud. Estas    dos trayectorias implican una problem&aacute;tica diferente para ambos sexos    en la vejez, por lo que las acciones p&uacute;blicas deben dirigirse a hombres    y mujeres con &eacute;nfasis diferentes. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Seguridad social    y econ&oacute;mica </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dado que la vejez    es una etapa de la vida caracterizada por la disminuci&oacute;n de actividades    en gran medida laborales, implica tambi&eacute;n una disminuci&oacute;n de los    ingresos. En los pa&iacute;ses en desarrollo s&oacute;lo una minor&iacute;a    de los ancianos cuenta con los beneficios de un sistema de jubilaci&oacute;n.    La inseguridad econ&oacute;mica es un problema que afecta a todos los ancianos,    pero particularmente a aquellos que desarrollaron actividades laborales en el    sector informal y que no cotizaron para recibir una jubilaci&oacute;n o una    pensi&oacute;n en la vejez. Las mujeres ancianas est&aacute;n sobrerrepresentadas    en este grupo de adultos mayores que no reciben ingresos. Debido a los roles    de g&eacute;nero tradicionales, las mujeres tienen menos probabilidad de trabajar    para generar ingresos y ahorros que les permitan solventar sus necesidades econ&oacute;micas    en la vejez. Por ello, las ayudas familiares se hacen necesarias para apoyar    a los adultos mayores. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Recientemente en    M&eacute;xico se realiz&oacute; un estudio nacional con dos cohortes de adultos    mayores. Los datos de esta encuesta se usan aqu&iacute; para documentar algunos    patrones de comportamiento de esta poblaci&oacute;n. De acuerdo con datos del    Estudio Nacional de Salud y Envejecimiento en M&eacute;xico 2001 (ENASEM), Wong,    Espinoza y Palloni<sup>11 </sup>reportan que 45% de los hombres de 60 a&ntilde;os    y m&aacute;s que viven en zonas urbanas cuenta con ingresos por jubilaci&oacute;n    o pensi&oacute;n, mientras que, en las zonas rurales, s&oacute;lo 16% recibe    este beneficio. La proporci&oacute;n de mujeres que recibe este tipo de ingresos    se reduce considerablemente a 26% en zonas urbanas y a 10% en rurales. El mismo    estudio revela que las mujeres, m&aacute;s que los hombres, reciben ayuda econ&oacute;mica    de sus hijos. En las &aacute;reas rurales por ejemplo, 72% de las mujeres de    60 a&ntilde;os y m&aacute;s reciben ayuda econ&oacute;mica de sus hijos, en    comparaci&oacute;n con 58% de los hombres. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Discapacidad    y g&eacute;nero </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El hecho de que    las mujeres tengan vidas m&aacute;s largas no se traduce necesariamente en vidas    m&aacute;s sanas, ya que como la probabilidad de desarrollar discapacidades    aumenta con la edad, la proporci&oacute;n de mujeres con problemas de salud    y discapacidad es tambi&eacute;n mayor. No existen datos que indiquen el nivel    de discapacidad de las mujeres en el mundo; sin embargo, estimaciones de la    OMS sugieren que las mujeres, tanto de pa&iacute;ses desarrollados como en desarrollo,    pueden esperar vivir m&aacute;s a&ntilde;os de vida con discapacidad y limitaciones    funcionales que los hombres.<sup>6 </sup>Existen determinantes econ&oacute;micos,    sociales, pol&iacute;ticos y culturales que influyen en la manera en que las    mujeres envejecen con consecuencias inimaginables para su salud y calidad de    vida, mismos que se traducen en el incremento de costos a los sistemas de salud.    Por otro lado, la situaci&oacute;n de los hombres en pa&iacute;ses en desarrollo    es tambi&eacute;n delicada, ya que las precarias condiciones laborales y las    largas y pesadas cargas de trabajo a lo largo de su vida implican un mayor riesgo    de discapacidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los datos derivados    del ENASEM para M&eacute;xico revela que, entre las personas de 60 a&ntilde;os    y m&aacute;s, una mayor proporci&oacute;n de mujeres que de hombres informa    tener limitaciones con actividades de la vida diaria (como comer, ba&ntilde;arse,    caminar, usar el excusado, ir a la cama), pero solamente en las &aacute;reas    urbanas (8% para hombres y 14% para mujeres). En las &aacute;reas rurales, la    proporci&oacute;n de personas ancianas con limitaciones es similar para hombres    y mujeres (14%).<sup>12 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Problemas de    salud </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La trayectoria    de vida de los hombres y las mujeres los colocan con una marcada diferencia    en la salud en edades de la vejez, que reflejan los estilos de vida que adoptaron    a lo largo de su existencia. Debido a su rol social como proveedor econ&oacute;mico    de la familia, as&iacute; como a su actividad m&aacute;s intensa en el mercado    laboral, los hombres en general pueden estar sujetos a mayores presiones f&iacute;sicas    y mentales que ponen en riesgo su organismo. Por ejemplo, los hombres participan    m&aacute;s que las mujeres en actividades que conllevan riesgos a la salud como    ingerir alcohol, fumar cigarrillos, experimentar con drogas, trabajar horas    extras, manejar a gran velocidad, no acudir al m&eacute;dico y no cuidar su    dieta, entre otros riegos. Estas situaciones pueden generar en los hombres condiciones    cardiovasculares, accidentes laborales y de tr&aacute;nsito, c&aacute;ncer,    enfisema, problemas del h&iacute;gado, depresi&oacute;n, ansiedad y angustia.    Por otro lado, la mujer, por su rol reproductivo, larga carrera de labor dom&eacute;stica    y otro tipo de presiones asociadas con su rol de cuidadora de la unidad familiar,    tiene necesariamente un marco epidemiol&oacute;gico muy distinto al del hombre.    As&iacute;, la carga de la enfermedad en la vejez refleja grandes divergencias    por sexo, que van de acuerdo con la acumulaci&oacute;n de riesgos asociados    a los papeles sociales desempe&ntilde;ados a lo largo de la vida. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El ENASEM indica    que, en las &aacute;reas urbanas, una mayor proporci&oacute;n de hombres que    de mujeres de 60 a&ntilde;os y m&aacute;s, reporta haber sido diagnosticado    con enfermedad cardiovascular o pulmonar, mientras que una mayor proporci&oacute;n    de mujeres reporta alta presi&oacute;n arterial y diabetes. Entre los hombres,    23% fuma actualmente, comparado con 7% de las mujeres.<sup>11 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Existen otros factores    asociados a la salud y calidad de vida en la vejez entre las mujeres ancianas    como la educaci&oacute;n y el estado civil. Los niveles de educaci&oacute;n    y alfabetismo en las mujeres pobres son bajos y se traducen en limitaciones    de acceso a los sistemas de protecci&oacute;n social. Por otro lado y tambi&eacute;n    asociadoa los roles de g&eacute;nero y la pobreza es el bajo nivel de escolaridad    de las mujeres ancianas en relaci&oacute;n con los hombres. Los grupos mas j&oacute;venes    se han beneficiado de los programas educativos b&aacute;sicos que desde hace    algunas d&eacute;cadas se implementan en nuestro pa&iacute;s. En general, el    grupo que presenta las condiciones m&aacute;s adversas en cuanto a niveles de    alfabetismo es el de las mujeres rurales ancianas.<sup>11 </sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En relaci&oacute;n    con el estado civil, las mujeres ancianas en todo el mundo tienden a ser viudas,    y la mayor&iacute;a de adaptan r&aacute;pidamente a su situaci&oacute;n de vida;    sin embargo la viudez parece estar acompa&ntilde;ada con arreglos de residencia    especiales. Las mujeres en la vejez tienden a residir solas, o con hijos, nietos    u otros familiares, lo cual puede implicar abusos, violencia y otro tipo de    amenazas y riegos para la salud y el bienestar de las mujeres ancianas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El ENASEM encontr&oacute;    que entre personas de 60 a&ntilde;os de edad o m&aacute;s, aproximadamente,    10% de los hombres y 13% de la mujeres viven solas, mientras que 35% de los    hombres y 45% de las mujeres viven en hogares extensos (&eacute;stos son conformados    por miembros familiares, adem&aacute;s de hijos y padres solamente). Las mujeres    durante el ciclo de vida realizan el trabajo de cuidadoras del bienestar familiar,    puesto que son las que tienden a cuidar primero a los hijos, despu&eacute;s    a los padres y finalmente al c&oacute;nyuge enfermo durante la vejez. Sin embargo,    la selecci&oacute;n del hijo o la hija con la cual residir puede resultar en    una situaci&oacute;n ventajosa para algunas mujeres en la vejez, pues podr&iacute;a    seleccionarse al hijo(a) con mayor capacidad econ&oacute;mica para compartir    la residencia, lo cual puede representarle a la anciana una mejor calidad de    vivienda que lo que podr&iacute;a solventar con su c&oacute;nyuge o sola.<sup>11    </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Servicios de    salud </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En muchos pa&iacute;ses,    el acceso a los servicios de atenci&oacute;n a la salud est&aacute; determinado    por la participaci&oacute;n en el mercado laboral en el sector formal. En los    pa&iacute;ses en desarrollo, las mujeres que han trabajado toda su vida para    generar ingresos, generalmente, se incorporan a la econom&iacute;a informal    y no cotizan en las instituciones que aseguran una vejez libre de problemas    o, por lo menos, que otorgan servicios de la salud en la senectud. Para M&eacute;xico,    los datos del ENASEM muestran que, entre personas de 60 a&ntilde;os y m&aacute;s,    aproximadamente el mismo porcentaje de hombres y mujeres tienen derechohabiencia    (77% en las &aacute;reas urbanas y 40% en las rurales). Es importante se&ntilde;alar    que la poblaci&oacute;n de adultos mayores de 60 a&ntilde;os informa tener un    mayor nivel de cobertura que los que se encuentran entre los 50 y 59 a&ntilde;os,    por ejemplo, y esto se debe a que la poblaci&oacute;n de mayor edad tiende a    tener cobertura, no solamente por su propia derechohabiencia relacionada con    la actividad laboral, sino tambi&eacute;n por ser padres dependientes de alg&uacute;n    asegurado.<sup>11 </sup>De ah&iacute; se concluye que la pol&iacute;tica de    cobertura pro familia de las instituciones de seguridad social en M&eacute;xico    coloca al anciano en situaci&oacute;n ventajosa comparada con la de otras generaciones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Adem&aacute;s,    tradicionalmente, las mujeres usan los servicios de salud con mayor frecuencia    que los hombres alo largo de su vida, debido a las necesidades de atenci&oacute;n    derivadas por la reproducci&oacute;n y el cuidado de los hijos. Esta caracter&iacute;stica    puede colocarlas en una posici&oacute;n ventajosa ante los hombres, ya que a    edad avanzada, cuando la salud requiere mayor atenci&oacute;n, las mujeres pueden    estar m&aacute;s familiarizadas con el manejo de su propia enfermedad que los    hombres. El ENASEM muestra que entre las personas de 60 a&ntilde;os o m&aacute;s,    las mujeres refieren que usan servicios preventivos, de hospitalizaci&oacute;n    y visitas al m&eacute;dico con mayor frecuencia que los hombres.<sup>12 </sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Pobreza </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De acuerdo con    el Banco de M&eacute;xico,<sup>14 </sup>la distribuci&oacute;n del ingreso en    el pa&iacute;s es una de las m&aacute;s desiguales en el &aacute;mbito mundial    (13 de 111 pa&iacute;ses). De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos    y Gastos de los Hogares realizada en el 2004, aproximadamente 48.6% de los mexicanos    enfrenta pobreza de patrimonio, la cual se refiere a los hogares cuyo ingreso    por persona es insuficiente para cubrir el patr&oacute;n de consumo b&aacute;sico    de alimentaci&oacute;n, vestido y calzado, vivienda, salud, transporte p&uacute;blico,    educaci&oacute;n y otros bienes. En el interior de este grupo, se encuentra    18.7% de la poblaci&oacute;n de M&eacute;xico con pobreza alimentaria (hogares    cuyo ingreso es insuficiente para cubrir las necesidades de alimentaci&oacute;n)    y el resto enfrenta pobreza de capacidades <i>(</i>hogares cuyo ingreso es insuficiente    para cubrir las necesidades de alimentaci&oacute;n, educaci&oacute;n y salud).    La pobreza se manifiesta con mayor intensidad en la poblaci&oacute;n rural de    M&eacute;xico, en donde se observa una carencia generalizada de recursos econ&oacute;micos,    personales, sociales y de oportunidades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De acuerdo con    datos del INEGI,<sup>15 </sup>aproximadamente 25% de la poblaci&oacute;n de    M&eacute;xico es rural y se encuentra distribuida en 196 000 localidades con    menos de 2 500 habitantes. Esto nos habla de la gran dispersi&oacute;n poblacional    en las regiones rurales del pa&iacute;s y de los problemas de costo e infraestructura    para llevar servicios de vivienda, educaci&oacute;n y salud a este grupo poblacional,    lo cual explica parcialmente la concentraci&oacute;n de la pobreza en el medio    rural. En las regiones pobres de M&eacute;xico se observa lo que Frenk y colaboradores<sup>16    </sup>denominan la doble carga epidemiol&oacute;gica, que se refiere a un perfil    de enfermedades caracterizadas por ser infectocontagiosas y de la nutrici&oacute;n,    pero de forma simult&aacute;nea aumentan los padecimientos cr&oacute;nico-degenerativos.    La situaci&oacute;n se agrava porque en zonas rurales no se cuenta conlos recursos    necesarios para combatirlos. Al llegar a lavejez, las personas pobres enfrentan    un estado de salud disminuido como consecuencia de la acumulaci&oacute;n de    eventos adversos y m&uacute;ltiples carencias del entorno en el que han pasado    la mayor parte de su vida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Recientemente se    concluyeron dos investigaciones en M&eacute;xico encaminadas a identificar y    describir la situaci&oacute;n de salud y calidad de vida de hombres y mujeres    ancianos que viven en la pobreza rural y urbana en tres estados de la Rep&uacute;blica:    Morelos, Guerrero y Jalisco.<sup>17-19 </sup>Entre los hallazgos de ambos estudios    resalta que las mujeres en general informaron padecer un mayor n&uacute;mero    de problemas de salud, lo cual sugiere una mayor multimorbilidad en las mujeres    ancianas que viven en pobreza; pero tambi&eacute;n es un indicador de que las    mujeres acuden m&aacute;s al m&eacute;dico y conocen sus padecimientos mejor    que los hombres. En ambos estudios, 8 de cada 10 ancianos utilizaban remedios    caseros; y 7 de cada 10 usaban medicamentos, sin necesariamente haber sido recetados    por un m&eacute;dico. La mayor&iacute;a de los ancianos consum&iacute;an una    combinaci&oacute;n de ambos para tratar sus problemas de salud. Los apoyos sociales    y familiares adecuados as&iacute; como el acceso a los servicios fueron determinantes    de la autopercepci&oacute;n de un buen estado de salud. En general, los resultados    sugieren que los sistemas informales de apoyo y atenci&oacute;n a la salud son    los m&aacute;s utilizados por los adultos mayores que viven en pobreza, principalmente,    debido a la carencia de recursos personales, econ&oacute;micos y sociales para    enfrentar las barreras de un sistema de salud que parece no ser sensible a las    necesidades de los grupos m&aacute;s vulnerables. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Posibles soluciones    en el corto, mediano y largo plazos</b> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las respuestas    a los grandes retos que enfrentamos entorno a la interrelaci&oacute;n de la    vejez, g&eacute;nero y pobreza requieren de un esfuerzo coordinado intersectorial    e interdisciplinario en investigaci&oacute;n, servicio y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.    A continuaci&oacute;n se enlistan algunas estrategias que podr&iacute;an ayudar    a enfrentar los problemas derivados de esta compleja relaci&oacute;n tripartita.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Incentivar la    investigaci&oacute;n sobre la interrelaci&oacute;n de la vejez, el g&eacute;nero    y la pobreza </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de los problemas    m&aacute;s importantes en relaci&oacute;n con el tema de esta contribuci&oacute;n    es que, a pesar de que consistentemente los resultados de las encuestas y los    proyectos de investigaci&oacute;n revelan la persistente inequidad de g&eacute;nero    y situaci&oacute;n de pobreza que impacta de manera negativa la salud de los    adultos mayores, no se han llevado a cabo an&aacute;lisis sistem&aacute;ticos    de la interrelaci&oacute;n de estos tres factores que sirvan para la elaboraci&oacute;n    de pol&iacute;ticas encaminadas a apoyar a las mujeres ancianas, que son el    grupo m&aacute;s vulnerable. Es necesario promover investigaciones estrat&eacute;gicas    que respondan a problemas puntuales en torno a la vejez. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Capacitar profesionales    de la salud en gerontolog&iacute;a </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Actualmente, la    proporci&oacute;n de geront&oacute;logos y geriatras en los pa&iacute;ses en    desarrollo es sumamente baja y la respuesta a la demanda es insuficiente. En    M&eacute;xico hay s&oacute;lo 250 geriatras en todo el pa&iacute;s para atender    a 7.3 millones de ancianos. Hay un d&eacute;ficit importante de personal m&eacute;dico    especializado para cubrir la demanda de este creciente segmento de la poblaci&oacute;n.    Sin embargo, se requieren no &uacute;nicamente m&eacute;dicos especializados,    sino profesionales de otras disciplinas para atender adecuadamente a los ancianos.    Es necesario capacitar en gerontolog&iacute;a a m&eacute;dicos, psic&oacute;logos,    oftalm&oacute;logos, trabajadores sociales, enfermeras y nutri&oacute;logos,    entre otros profesionales de la salud. La formaci&oacute;n de profesionales    en el &aacute;rea de gerontolog&iacute;a y geriatr&iacute;a debe tomar en cuenta    que las necesidades de atenci&oacute;n a la mujer son distintas de las del hombre,    especialmente en los ancianos que viven en pobreza cr&oacute;nica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Asimismo, es necesario    destinar una partida presupuestal para la atenci&oacute;n de la salud de los    adultos mayores, particularmente de aquellos con necesidades especiales. Se    ha desentendido de la atenci&oacute;n a pacientes geri&aacute;tricos al no destinarles    una partida especial presupuestal. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Desarrollar    infraestructura especializada </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Existe una escasa    infraestructura cl&iacute;nica de los servicios p&uacute;blicos para atender    las necesidades de salud de los ancianos que viven en pobreza, como acceso a    complementos alimentarios, inmunizaciones y servicios psicol&oacute;gicos. Es    necesario responder a las necesidades de salud de los ancianos que viven en    pobreza, particularmente en las zonas rurales que no se atienden adecuadamente    por falta de apoyos y servicios especializados. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Dise&ntilde;ar    pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en salud, enfocadas a las necesidades de cada    sexo </i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las trayectorias    de vida de los hombres y mujeres adultos mayores en M&eacute;xico los colocan    en situaci&oacute;n vulnerable de manera diferencial, por lo que las pol&iacute;ticas    p&uacute;blicas deber&aacute;n dise&ntilde;arse de manera que se enfoquen a    cada sexo por separado. Asimismo, es necesario incluir estrategias a problem&aacute;ticas    comunes como las enfermedades cr&oacute;nico-degenerativas y las lesiones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Dise&ntilde;ar    programas de intervenci&oacute;n diferenciales por g&eacute;nero </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es necesario desarrollar    medidas de prevenci&oacute;n de las enfermedades y promoci&oacute;n de la salud    con un enfoque diferencial por g&eacute;nero. De manera similar, el dise&ntilde;o    deprogramas de prevenci&oacute;n de comportamientos de riesgo debe hacerse de    forma diferenciada, pues los riesgos que enfrentan hombres y mujeres son diferentes    y reflejan los valores socioculturales que contextualizan sus estilos de vida.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Poner en marcha    programas de apoyo a las familias de ancianos </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El cuidado a los    ancianos en M&eacute;xico se proporciona en los hogares en forma familiar y    la carga de esos cuidados recae sobre todo en las mujeres, quienes cumplen la    funci&oacute;n de "cuidadoras de otros" que incluye a menores de edad y enfermos.    Es necesario que se dise&ntilde;en programas de apoyo institucional y de salud    mental que se aboquen a aligerar la carga asociada al papel de las mujeres ancianas    como encargadas del cuidado de otros miembros de la unidad familiar, a&uacute;n    m&aacute;s vulnerables. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Promover el    uso de servicios </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es de fundamental    importancia que desde edades m&aacute;s tempranas se fomente el uso de servicios    de salud entre hombres y mujeres, principalemente entre aquellos que viven en    la pobreza. La utilizaci&oacute;n temprana de servicios se reflejar&aacute;    en un mejor estado de salud durante la vejez y podr&aacute; garantizar un mayor    y mejor uso de servicios de salud para enfrentar las enfermedades geri&aacute;tricas.    Tambi&eacute;n es importante fomentar el uso de servicios de salud f&iacute;sica    y mental en lugares de trabajo. La salud ocupacional y la prevenci&oacute;n    de estilos de vida de riesgo deben fomentarse en los lugares de trabajo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Dar prioridad    a los programas en zonas rurales </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las diferencias    entre los adultos mayores se&ntilde;alan un contraste profundo por &aacute;rea    de residencia, lo cual es com&uacute;n para hombres y mujeres. Los programas    que enfaticen el bienestar de la poblaci&oacute;n adulta mayor en &aacute;reas    de marginaci&oacute;n rural deben continuar siendo una prioridad nacional. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Dise&ntilde;ar    e implementar pol&iacute;ticas de prevenci&oacute;n </i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las diferencias    en la salud de hombres y mujeres ancianas est&aacute;n determinadas en gran    parte por su funci&oacute;n social y econ&oacute;mico y sus estilos de vida.    Se espera que &eacute;stos vayan cambiando conforme avanza el nivel de desarrollo    de los pa&iacute;ses y conforme las transiciones demogr&aacute;fica y epidemiol&oacute;gica    vayan avanzando. Es recomendable que las pol&iacute;ticas de salud tengan un    &eacute;nfasis en la prevenci&oacute;n de las consecuencias del envejecimiento    de las generaciones futuras, que ser&aacute;n distintas a las generaciones actuales.    Por ejemplo, en M&eacute;xico, las mujeres cada d&iacute;a aumentan su nivel    educativo conforme se insertan en mayor n&uacute;mero en el mercado laboral.    Esta transformaci&oacute;n implica adem&aacute;s cambios importantes en su estilo    de vida y conlleva riesgos a la salud, por lo que deben de adoptarse medidas    de prevenci&oacute;n, en unprimer momento, y posteriormente de correcci&oacute;n.    Asimismo, se espera que las generaciones futuras tenganun menor n&uacute;mero    de hijos, por lo que ser&aacute; necesario tomar en cuenta que los adultos mayores    del futuro no tendr&aacute;n tantas opciones de arreglos residenciales o apoyos    familiares, como las alternativas que tienen los ancianos de la generaci&oacute;n    actual. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Conclusi&oacute;n</b>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La problem&aacute;tica    del adulto mayor en M&eacute;xico est&aacute; caracterizada por la intersecci&oacute;n    entre las problem&aacute;ticas de la vejez, el g&eacute;nero y la pobreza. Esto    se da dentro de un contexto de escasa protecci&oacute;n institucional y profundas    desigualdades sociales y por &aacute;reas urbanas y rurales. En esta contribuci&oacute;n    se ha planteado que las divergentes trayectorias de vida de los hombres y las    mujeres los colocan en riesgos particulares y en situaciones diferentes de vulnerabilidad,    por lo que las pol&iacute;ticas y programas de salud deben de adoptar una visi&oacute;n    de problemas que son comunes a ambos sexos, pero tambi&eacute;n reconocer que    ser&aacute; necesario dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas separadas por g&eacute;nero.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las posibles soluciones    que se han mencionado, sin embargo, no solamente ata&ntilde;en a la poblaci&oacute;n    actual de adultos mayores y sus necesidades. Al dise&ntilde;ar programas y pol&iacute;ticas    para el bienestar de los adultos mayores, debe pensarse en la prevenci&oacute;n    y la inversi&oacute;n que tiene que hacerse en las generaciones de j&oacute;venes    actuales para poder estar en mejor posici&oacute;n de solventar sus necesidades    en el futuro. Esto implica el dise&ntilde;o de un grupo de pol&iacute;ticas    y programas intersectoriales, interdisciplinarios y con visi&oacute;n multigeneracional    y a trav&eacute;s del tiempo. En esta visi&oacute;n del presente y el futuro,    las pol&iacute;ticas y programas deben pensarse, sobre todo, en funci&oacute;n    de que las generaciones de hombres y mujeres adultos mayores del futuro enfrentar&aacute;n    diferentes riesgos que las actuales, y las medidas de prevenci&oacute;n pueden    anticipar dichos riesgos para lograr dos objetivos: una vejez con mejor calidad    de vida para la poblaci&oacute;n y una menor carga social del envejecimiento.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El envejecimiento    poblacional es una experiencia que ya han vivido los pa&iacute;ses desarrollados    antes que los pa&iacute;ses en desarrollo, y este destiempo puede proporcionarles    ventajas a los pa&iacute;ses con menores recursos. Las colaboraciones transnacionales    pueden resultar de utilidad para adoptar las lecciones deseables y evitar los    errores con consecuencias no deseables para el bienestar de la poblaci&oacute;n    de M&eacute;xico. El desarrollo de infraestructura, formaci&oacute;n de recursos    humanos y las actitudes hacia la salud y el envejecimiento multigeneracional    con perspectiva de g&eacute;nero, son programas de acci&oacute;n que pueden    llevar varias d&eacute;cadas, por lo que una planeaci&oacute;n inmediata resulta    inminente. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias    </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Bell I. The    double standard: age. En: Freeman J, ed. Women: a feminist perspective. California:    Mayfield Publishing Co.:237-244. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Gist Y, Velkoff    V. Gender and aging: demographic dimensions, an international brief by the U.S.    Department of Commerce. Bureau of the Census, I-/97-3, 1997,dic:3-8. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Kinsella K,    Phillips DR. Global aging: the challenge of success. Popul Bull 60(1);2005 mar.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. United Nations    Population Division. World population prospects: the 1998 revision. Nueva York:    United Nations, 1999. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. United Nations    Population Fund. The state of the world population 1998. Nueva York: UNFPA,    1998. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. World Health    Organization, Gender, health and aging, 2003 &#91;consultado 2006 sept 14&#93;.    Disponible en <a href="http://www.who.int/gender/documents/en/ Gender_Ageing.pdf" target="_blank">http://www.who.int/gender/documents/en/    Gender_Ageing.pdf</a> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Secretar&iacute;a    de Salud. Salud: M&eacute;xico 2001-2005. Informaci&oacute;n para la rendici&oacute;n    de cuentas. M&eacute;xico: SSA, 2006. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Browne C, ed.    Women, feminism, and aging. Nueva York: Springer Publishing Co., 1998:XV-XXIX.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Hatch L. Gray    clouds and silver linings: women's resources in later life. En: Freeman J, ed.    Women: a feminist perspective. California: Mayfield Publishing Co., 1995:180-199.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Bury M. Envejecimiento,    g&eacute;nero y teor&iacute;a sociol&oacute;gica. En: Arbery S, Ginn J, eds.    Relaci&oacute;n entre g&eacute;nero y envejecimiento. Madrid: Narcea, 1996:35-54.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Wong R, Espinoza    M, Palloni A. Salud de adultos mayores en un contexto socioecon&oacute;mico    amplio: el Estudio Nacional de Salud y Envejecimiento en M&eacute;xico. Salud    P&uacute;blica Mex, 2007;49 supl 4:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 12. Wong R, D&iacute;az    JJ. Health care utilization among older Mexican: health and socioeconomic inequalities.    Salud Publica Mex 2007;49 supl 4: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. Ham-Chande    R. El envejecimiento en M&eacute;xico: el siguiente reto de la transici&oacute;n    demogr&aacute;fica. Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte, 2003. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">14. Ortiz G. C&iacute;rculos    virtuosos y c&iacute;rculos viciosos: crecimiento y reducci&oacute;n de la pobreza    en Am&eacute;rica Latina. Banco de M&eacute;xico, 2006 &#91;consultado 2006    sept 14&#93;. Disponible en: <a href="ttp://www.banxico.org.mx /gPublicaciones/Seminarios/RelacionesExternas/banxicoFHT.pdf" target="_blank">www.banxico.org.mx    /gPublicaciones/Seminarios/RelacionesExternas/banxicoFHT.pdf</a> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15. Instituto Nacional    de Estad&iacute;stica Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica. Estad&iacute;sticas    a prop&oacute;sito del d&iacute;a mundial de la poblaci&oacute;n. 2006 jul 11    &#91;consultado sept 14&#93;. Disponible en: <a href="http://www.inegi.gob.mx/inegi/default.asp?c=274" target="_blank">http://www.inegi.gob.mx/inegi/default.asp?c=274</a>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16. Frenk J, Gon&aacute;lez-Block    MA, Lozano R. Seis tesis equivocadas sobre las pol&iacute;ticas de salud en    el combate a la pobreza. Este pa&iacute;s &#91;serie en internet&#93;, 1998    mar; 84:28-36. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17. Salgado-de    Snyder VN. Envejecimiento, g&eacute;nero y pobreza en M&eacute;xico rural. En:    Salgado-de-Snyder VN, Wong R eds. Envejeciendo en la pobreza: g&eacute;nero,    salud y calidad de vida. Mexico: Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica,    2003:37-56. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">18. Salgado-de    Snyder VN, Wong RR. Envejecimiento en la pobreza urbana: conclusiones e implicaciones    para la salud de los ancianos. En Salgado-de Snyder VN, Wong RR, eds. Envejecimiento,    pobreza y salud en poblaci&oacute;n urbana. M&eacute;xico: Instituto Nacional    de Salud P&uacute;blica. 2006:155-161. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">19. Salgado-de    Snyder VN, Bojorquez-Chapela I. Estado de salud y utilizaci&oacute;n de servicios    de salud en adultos mayores que viven en pobreza urbana. En Salgado-de Snyder    VN, Wong RR, eds. Envejecimiento, pobreza y salud en poblaci&oacute;n urbana.    M&eacute;xico: Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica. 2006:55-69. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fecha de aceptado:    28 de mayo de 2007 </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Solicitud de sobretiros:    Dra.V. Nelly Salgado-de Snyder.Av. Universidad 655, Col. Sta. Mar&iacute;a Ahuacatitl&aacute;n    62508 Cuernavaca, Morelos, M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:nsnyder@insp.mx">nsnyder@insp.mx</a>    </font></p>      ]]></body>
</article>
