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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"> <b>P&Aacute;GINAS DE SALUD P&Uacute;BLICA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v49n1/a11img01.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>Eliot Weinberger. </I><B>Lo que o&iacute;    sobre Iraq.</B> <I>M&eacute;xico, D.F.: Editorial Era, 2006, 93 pp.</I></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Thirty years ago we suffered military defeat    –fighting an unwinnable war against a country about which we knew nothing    and in which we had no vital interests at stake. Vietnam was bad enough, but    to repeat the same experiment thirty years later in Iraq is a strong argument    for a case of national stupidity.</i></font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Arthur Schlesinger Jr.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin contar las operaciones encubiertas –recu&eacute;rdense    las intervenciones en la Guatemala de Arbenz en 1954 y en el Chile de Allende    en 1973, entre muchas otras–, de 1945 a la fecha, Estados Unidos ha participado    en cerca de 200 incursiones militares.<SUP>1</SUP> A &eacute;stas se suma ahora    la reciente invasi&oacute;n a Iraq. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Los motivos de esta guerra nunca le quedaron    claros a la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial. Durante meses    se manej&oacute; el argumento de que el r&eacute;gimen dictatorial de Saddam    Hussein contaba con armas de destrucci&oacute;n masiva. El presidente Bush habl&oacute;    de la existencia de armas nucleares y de aeronaves tripuladas y no tripuladas    capaces de rociar armas qu&iacute;micas y biol&oacute;gicas en extensos territorios.    En su discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n de 2002 afirm&oacute; que    Iraq ten&iacute;a escondidos 25 000 litros de &aacute;ntrax, 38 000 litros de    toxina botul&iacute;nica y 500 toneladas de gases enervantes, sarin y mostaza.    El vicepresidente Cheney asegur&oacute; que Iraq hab&iacute;a adquirido armamento    nuclear. Colin Powell habl&oacute; en la ONU de 550 granadas de artiller&iacute;a    cargadas con gas mostaza, 30 000 ojivas y 500 toneladas de agentes qu&iacute;micos.    "Todos estos datos," afirm&oacute;, "est&aacute;n respaldados    por fuentes s&oacute;lidas. No se trata de simples afirmaciones." </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las armas de destrucci&oacute;n masiva nunca    aparecieron y fue tal el rid&iacute;culo que enfrentaron las autoridades de    los gobiernos de la Coalici&oacute;n de los Dispuestos para tratar de justificar    la guerra, que el secretario de Defensa de EUA, Donald Rumsfeld, lleg&oacute;    al extremo de declarar: "Es probable que les haya dado tiempo de destruirlas".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I> Lo que o&iacute; sobre Iraq</I> es un <I>collage</I>    de denuncias y torpes o c&iacute;nicas declaraciones de los funcionarios del    gobierno de EUA que descubre los verdaderos motivos de esta guerra, y su secuela    de destrucci&oacute;n y muerte. Conserva el esp&iacute;ritu de la literatura    antib&eacute;lica anglosajona de los a&ntilde;os sesenta. El peri&oacute;dico    brit&aacute;nico <I>The Guardian</I> coment&oacute;: "Toda guerra tiene    su libro cl&aacute;sico antib&eacute;lico, y &eacute;ste es el de Iraq".</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Su autor, Elliot Weinberger, es un viejo conocido    de los mexicanos. Adem&aacute;s de traductor al ingl&eacute;s de Octavio Paz    y Xavier Villaurrutia, fue corresponsal de la revista <I>Vuelta</I> en Nueva    York y colaborador de <I>Artes de M&eacute;xico</I>. En nuestro pa&iacute;s    public&oacute; un libro de ensayos en los a&ntilde;os noventa, <I>Invenciones    de papel</I>, y una <I>Antolog&iacute;a de la poes&iacute;a norteamericana desde    1950</I>. En 2000 recibi&oacute; la Orden del &Aacute;guila Azteca, m&aacute;xima    condecoraci&oacute;n que el gobierno mexicano confiere a un extranjero. En fechas    recientes Editorial Era le public&oacute; un conmovedor libro sobre los atentados    de las Torres Gemelas, <I>12 de septiembre. Cartas de Nueva York</I>, en donde,    todav&iacute;a bajo los efectos de la sorpresa, describe un Manhattan conmocionado,    pero solidario y sensato: </font></p>     <blockquote>       <p><font size="2" face="Verdana">A diferencia del resto de los estadounidenses,      los neoyorquinos no han mitigado su pesar compartido con nacionalismo y bravuconer&iacute;a.      No est&aacute;n comprando pistolas. En la ciudad jud&iacute;a m&aacute;s grande      del mundo, no se est&aacute; agrediendo a los &aacute;rabes que despachan      en las tiendas de comestibles de casi todos los barrios. (Imaginen lo que      habr&iacute;a ocurrido en Londres o      Par&iacute;s.) En cambio, la respuesta ha sido un torrente emocional de apoyo      a los rescatadores, los bomberos, los m&eacute;dicos, los alba&ntilde;iles      y la polic&iacute;a. </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana"> Dentro del bien seleccionado caudal de denuncias    que se presenta en este nuevo libro de Weinberger, llaman la atenci&oacute;n    las relacionadas con los riesgos y da&ntilde;os a la salud. Por el lado del    ej&eacute;rcito estadounidense destaca el hecho de que 7% de las muertes de    militares estadounidenses en Iraq se deban a suicidios; que 20% de los soldados    que han combatido en esta guerra sufran de estr&eacute;s postraum&aacute;tico,    y que el uranio empobrecido que se utiliza en muchas de las balas que se disparan    en esta guerra se est&eacute; filtrando al semen de los soldados, lo que est&aacute;    produciendo, entre otras cosas, un n&uacute;mero considerable de casos de endometriosis    entre sus parejas. Por el lado de Iraq ofenden los enormes da&ntilde;os a la    infraestructura, que entre otras cosas se refleja en la falta de acceso a servicios    de drenaje de m&aacute;s de 65% de la poblaci&oacute;n; la ausencia de servicios    de vacunaci&oacute;n, que explica que los cerca de 300 000 beb&eacute;s nacidos    desde el comienzo de la guerra no hayan sido vacunados; el incremento de las    tasas de desnutrici&oacute;n infantil, que se acercan ya a las de Hait&iacute;    y Uganda, y el alto n&uacute;mero de lesiones con municiones con f&oacute;sforo    blanco, que est&aacute;n prohibidas por la Convenci&oacute;n sobre Armas Convencionales,    y que dejan quemaduras profundas que con frecuencia llegan a los huesos. Estos    y otros da&ntilde;os se expresan en un incremento de la tasa de mortalidad en    Iraq de 5.5 por 1000 antes de la invasi&oacute;n a 13.3 por 1000 en los 40 meses    posteriores a ella. Esto arroja un n&uacute;mero total de muertes en exceso    de 650 000, que corresponden a 2.5% de la poblaci&oacute;n total.<SUP>2</SUP>    Por supuesto que la causa m&aacute;s frecuente de muerte son las lesiones por    arma de fuego. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Y los estragos contin&uacute;an y la calma no    llega. Los Starbucks, McDonald's, 7-Eleven y Wal-Mart, promesa de la reconstrucci&oacute;n,    no han aparecido. Los cajeros de HSBC no han podido operar. Poco a poco, los    miembros de la coalici&oacute;n original, presionados por sus ciudadanos, se    han empezado a deslindar de esta guerra. Primero fue la Espa&ntilde;a de Zapatero.    Le siguieron Hungr&iacute;a, Rep&uacute;blica Dominicana, Nicaragua y Filipinas.    M&aacute;s tarde anunciaron su retiro Noruega, Polonia y los Pa&iacute;ses Bajos.    "En dos a&ntilde;os, coment&oacute; el presidente Bush, es probable que    s&oacute;lo los ingleses est&eacute;n con nosotros. En alg&uacute;n punto podr&iacute;amos    ser los &uacute;nicos en permanecer ah&iacute;. Por m&iacute;, perfecto. Somos    Estados Unidos". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por fortuna, los electores estadounidenses piensan    diferente. Hartos de una guerra que ha cobrado la vida de m&aacute;s de tres    mil soldados americanos y consumido 350 mil millones de d&oacute;lares de recursos    p&uacute;blicos, el pasado mes de noviembre le regresaron el control de la c&aacute;mara    baja y del Senado a los dem&oacute;cratas. Rumsfeld se vio obligado a renunciar.    Un mes despu&eacute;s, un panel de expertos republicanos y dem&oacute;cratas    encabezado por James Baker, ex secretario de Estado en el gobierno de George    Bush padre, sugiri&oacute; retirar todos los batallones de combate en los siguientes    15 meses. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El fin de esta absurda incursi&oacute;n podr&iacute;a    estar cerca, pero ser&iacute;a ingenuo echar las campanas a volar. Poco antes    de dejar la direcci&oacute;n general de la ONU, Kofi Annan declar&oacute;: "En    cierto modo, Estados Unidos est&aacute; atrapado en Iraq. No puede quedarse    ni marcharse. Hay quienes sostienen que su presencia es un problema y hay quienes    dicen que si se retira en forma precipitada, la situaci&oacute;n empeorar&aacute;".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><i>Octavio G&oacute;mez Dant&eacute;s    <br>   <a href="mailto:ocogomez@yahoo.com">ocogomez@yahoo.com</a></i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Referencias</b> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. Vidal G. Perpetual war for perpetual peace.    How we got to be so hated. New York:Nation Books, 2002. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. Burnham G, Lafta R, Doocy S, Roberts L. Mortality    after the 2003 invasion of Iraq: a cross-sectional cluster sample survey. Lancet    2006;368:1421-1428.</font></p>      ]]></body>
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