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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>P&Aacute;GINAS    DE SALUD P&Uacute;BLICA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v48n3/29743f1.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Barquera S,    Tolentino L y Rivera Dommarco J, ed.</i> <b>Sobrepeso y obesidad: epidemiolog&iacute;a,    evaluaci&oacute;n y tratamiento.</b> <i>Cuernavaca, M&eacute;xico: Instituto    Nacional de Salud P&uacute;blica, 2006.</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El Centro de Investigaci&oacute;n    en Nutrici&oacute;n y Salud da un paso important&iacute;simo con la publicaci&oacute;n    de un libro que aborda la problem&aacute;tica del sobrepeso y la obesidad dentro    de la salud p&uacute;blica. El texto tiene 15 cap&iacute;tulos y 6 anexos y    pareciera estar armado para ser utilizado como un manual de consulta por la    sencillez de su presentaci&oacute;n, lo pr&aacute;ctico de sus contenidos y    lo incluyente de sus propuestas.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No es de extra&ntilde;arse que sea un producto obligado despu&eacute;s de los preocupantes resultados que arrojaron las diferentes encuestas nacionales de nutrici&oacute;n y de salud que colocan a los problemas del peso en exceso dentro de los problemas prioritarios para la salud de los mexicanos. El texto no nos dice c&oacute;mo llegamos hasta aqu&iacute;, pues la transici&oacute;n nutricional ha sido muy acelerada y a muchos, incluidos los especialistas en nutrici&oacute;n, los tom&oacute; por sorpresa. Lo que s&iacute; nos demuestra es una realidad ineludible: la prevalencia de sobrepeso y obesidad alcanza 60% en las mujeres de 18 a 49 a&ntilde;os. La situaci&oacute;n no es muy diferente para los hombres y eso quiere decir que como enfermedad y factor de riesgo la obesidad destaca como un fen&oacute;meno sociom&eacute;dico cuyos principales atributos han sido la rapidez del crecimiento y lo silencioso de su avance. El texto pues, se propone como un instrumento para enfrentar el desaf&iacute;o de controlar y prevenir el sobrepeso y la obesidad en la poblaci&oacute;n mexicana.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El libro ofrece una serie de herramientas muy &uacute;tiles para identificar el problema, como la evaluaci&oacute;n del gasto energ&eacute;tico basal y de la actividad f&iacute;sica, la antropometr&iacute;a y la evaluaci&oacute;n del sobrepeso y obesidad en el adolescente. Cada uno de estos cap&iacute;tulos proporciona los elementos pr&aacute;cticos para identificar la problem&aacute;tica, pues se describen t&eacute;cnicas de medici&oacute;n, est&aacute;ndares y procedimientos que permiten cuantificarla correctamente. En ese sentido, hay toda una gama de conocimientos muy &uacute;tiles para identificar (cuestionarios, formatos, t&eacute;cnicas de medici&oacute;n, etc.) y tratar (dieta, tratamiento farmacol&oacute;gico, manejo integral) a los pacientes obesos en los servicios de salud. Ojal&aacute; fuera suficiente alcanzar el objetivo de controlar la obesidad con los planteamientos que aqu&iacute; se ofrecen. Los contenidos del texto lo presentan como si el impacto de las recomendaciones fuera directo y lineal, cuando en realidad nos enfrentamos a un problema de mayor complejidad.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hay una frase que destaca en el texto (pag. 108): "para la mayor&iacute;a de las personas es dif&iacute;cil aceptar un diagn&oacute;stico positivo de obesidad". Este argumento se plantea como si la obesidad para una persona obesa no fuera evidente a los ojos de todos incluyendo a la persona afectada. Por otro lado, no necesitamos llegar a rebasar o desbordar los espacios cotidianos para darnos cuenta que estamos subiendo de peso m&aacute;s all&aacute; de lo deseable. No se trata de buscar con tecnolog&iacute;as sofisticadas diminutas mol&eacute;culas que nos confirmen el diagn&oacute;stico: la obesidad es omnipresente y, sin embargo, no la identificamos como problema y menos a&uacute;n la diagnosticamos como enfermedad y/o causa de muerte. El texto hace &eacute;nfasis en esta condici&oacute;n: se debe reconocer (aceptar su existencia), diagnosticar (darle un nombre a los afectados) y se debe otorgar un tratamiento (ofrecer un remedio efectivo). La obesidad se identifica como una forma de ser y se asume como estar alto o bajito de estatura, y eso no conlleva ninguna connotaci&oacute;n de da&ntilde;o. Pareciera indispensable quitarle ese velo protector, pues precisamente eso impide lograr que se vea como una condici&oacute;n de vida de muy alto riesgo para la salud.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La obesidad provoca sentimientos diversos pero casi nunca de rechazo. El car&aacute;cter de bonach&oacute;n asociado al individuo obeso lo mantiene protegido del estigma de estar enfermo y hay cierta aceptaci&oacute;n de estar sano cuando se est&aacute; "gordito". En t&eacute;rminos de imagen es m&aacute;s f&aacute;cil preguntarle a un flaco si est&aacute; enfermo que a un gordo, cuando en t&eacute;rminos m&eacute;dicos es lo contrario. &iquest;Ser&aacute; que las im&aacute;genes <i>rubenianas</i> ya son tan cotidianas que lo asumimos como lo normal? Esta es una pregunta que el texto de Barquera y colaboradores no confronta, pero que tambi&eacute;n es indispensable discutir, pues tendemos a cargarle la mano a los individuos cuando hay toda una serie de condicionantes sociales que promueven el incremento de peso de forma avasallante. El individuo obeso crece en condiciones que no le dejan mucha opci&oacute;n. La comida que se le ofrece desde peque&ntilde;o lo hace engordar o las opciones que hoy en d&iacute;a tenemos como sociedad son de muy mala calidad alimenticia. El exceso en la alimentaci&oacute;n no es tan grave como el exceso de comida de mala calidad nutricia. En este aspecto, la sociedad empuja al fen&oacute;meno de la obesidad en paralelo que identifica la comida industrializada (<i>junk food</i>) como un bien deseable para todo evento y circunstancia. La proliferaci&oacute;n de alimentos industrializados ha ido trastornando la dieta tradicional de muchos pa&iacute;ses, incluido M&eacute;xico. De facto ha sido un motor del abandono del campo por parte de los productores nacionales, por lo que se vuelve m&aacute;s f&aacute;cil encontrar un alimento procesado que natural. Tan simple como recorrer una tienda de autoservicio para identificar la extensi&oacute;n de las secciones de alimentos naturales como verduras y frutas y compararlas con los enormes pasillo con alimentos enlatados o empacados. Ser&iacute;a interesante analizar en paralelo el aumento en la obesidad con el impacto de las pol&iacute;ticas comerciales y econ&oacute;micas de los grandes consorcios dedicados a los alimentos industrializados. Esto s&oacute;lo lo comentamos con la intenci&oacute;n de mostrar que la soluci&oacute;n al problema de la obesidad toca de forma muy directa las pol&iacute;ticas alimentarias, comerciales, regulatorias y de salud y que no se ubica o se encierra en el espacio del consultorio m&eacute;dico. El problema de sobrepeso y la obesidad no es un problema de los individuos; es un problema social, de ah&iacute; que su tratamiento deba tambi&eacute;n incluir intervenciones en estos escenarios.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En otro tenor, comer de m&aacute;s no es tan malo como no tener qu&eacute; comer; sin embargo, sus efectos son tan devastadores como los de la desnutrici&oacute;n. La &uacute;nica diferencia es que no mata tan r&aacute;pido. En esto quiz&aacute;s el libro es muy benevolente, pues no acierta a describir cu&aacute;les son los da&ntilde;os f&iacute;sicos, emocionales, los riesgos a la salud en todo el organismo y c&oacute;mo se expresan negativamente en los individuos. Por ejemplo, &iquest;cu&aacute;nto aumenta el riesgo de un problema cardiovascular por cada kilo de sobrepeso u obesidad?, &iquest;cu&aacute;nto aumenta el riesgo de un infarto por cada cifra de colesterol?, &iquest;cu&aacute;nto sube la presi&oacute;n arterial con cada kilo de sobrepeso? Esta informaci&oacute;n podr&iacute;a reforzar lo que los autores denominan apoyo motivacional para mantener la adherencia al tratamiento sin que ello signifique castigar o reclamarle al paciente sobre la falta de logros en su tratamiento.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Lo cierto es que el libro contiene remedios muy concretos para conocer y mejorar el estado nutricional de las personas, aunque llevarlos a la pr&aacute;ctica resulta complicado por la naturaleza del problema en cuesti&oacute;n. El comer es un estilo de vida, algo que se aprende y se infiltra en nuestro cuerpo de tal forma que es muy dif&iacute;cil modificar. De ah&iacute; que las soluciones tienen que ir sacando poco a poco esa forma de ser para tratar de hacernos adoptar otra forma de vivir la vida. Cambiar de dieta es como cambiar de profesi&oacute;n; tenemos que aprender a hacerlo de otra forma, a otro ritmo, y eso no es f&aacute;cil. Lo dif&iacute;cil es generar una estrategia que permita al obeso bajar de peso de manera continua y sostenida y todav&iacute;a no contamos con intervenciones que puedan considerarse como adecuadas para impactar en el corto y mediano plazo sobre las condiciones de salud de esta poblaci&oacute;n. Sin embargo, este libro nos ofrece instrumentos muy pr&aacute;cticos para abordarlo desde una perspectiva muy t&eacute;cnica pero necesaria.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los anexos nos proporcionan informaci&oacute;n muy relevante, por ejemplo, los grupos de alimentos para el dise&ntilde;o de un plan alimentario por cantidades aproximadas que nunca llegan a concordar con los antojitos o los men&uacute;s para un plan alimentario bajo en calor&iacute;as que siempre nos dejan con las ganas de echarnos un taco m&aacute;s pero ni modo. Por &uacute;ltimo, el anexo sobre el contenido energ&eacute;tico de los alimentos m&aacute;s consumidos en M&eacute;xico nos descubre que el langostino y la langosta se encuentran dentro de este grupo y qu&eacute; bueno.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este libro es una    grand&iacute;sima aportaci&oacute;n. Pone el tema en la mesa, lo adereza con    remedios aunque no del todo caseros, ya que en realidad son muy t&eacute;cnicos    y pr&aacute;cticos, y uno lo consume con mucho gusto, pues la lectura es baja    en grasa y cae muy bien. Provoca la reflexi&oacute;n necesaria sobre lo que    hacemos con nuestra dieta y nos hace mirar hacia la cintura con mayor preocupaci&oacute;n.    Ojal&aacute; se difunda ampliamente dentro de los espacios acad&eacute;micos    pero tambi&eacute;n deseamos que su impacto empiece por aligerar esta carga    o le quite el peso de esta enfermedad a la salud p&uacute;blica nacional.</font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">H&eacute;ctor    G&oacute;mez Dant&eacute;s    <br>   Correo electr&oacute;nico:    <a href="mailto:hector.gomez@imss.gob.mx">hector.gomez@imss.gob.mx</a></font></p>       ]]></body>
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