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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>ART&Iacute;CULO    ESPECIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b><a name="top1"></a>&iquest;La    pr&oacute;xima pandemia?<a href="#back1"><sup>*</sup></a></b></font></p>       <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Laurie Garret</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Causa probable</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Desde hace tiempo, los cient&iacute;ficos han pronosticado la aparici&oacute;n de un virus de influenza capaz de infectar a 40% de la poblaci&oacute;n humana y matar a un n&uacute;mero inimaginable de personas. En fecha reciente, una nueva cepa, la influenza aviar H5N1, ha mostrado todos los signos de llegar a ser esa enfermedad. Hasta ahora se ha visto confinada a ciertas especies de aves, pero es posible que eso est&eacute; cambiando.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El caos que tal enfermedad podr&iacute;a desencadenar se compara com&uacute;nmente con la devastaci&oacute;n de la influenza espa&ntilde;ola de 1918-1919, que mat&oacute; a 50 millones de personas en 18 meses. Pero la influenza aviar es mucho m&aacute;s peligrosa. Mata 100% de los pollos dom&eacute;sticos que infecta, y tambi&eacute;n es letal en humanos: al 1 de mayo pasado se sab&iacute;a que 109 personas la hab&iacute;an contra&iacute;do, y 54 perecieron (aunque la estad&iacute;stica no incluye casos m&aacute;s leves de los que tal vez no hubo informe). Desde su aparici&oacute;n en el sur de China, en 1997, el virus ha mutado; se ha vuelto m&aacute;s vigoroso y letal, y acaba con mayor variedad de especies. Seg&uacute;n el informe sobre influenza emitido en marzo de 2005 por el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos de Am&eacute;rica (EUA), la "actual epidemia de influenza aviar H5N1 en Asia no tiene precedentes en escala, expansi&oacute;n y p&eacute;rdidas econ&oacute;micas causadas".</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En suma, puede que el destino est&eacute; al acecho. Pero n&oacute;tese el "puede". Si el virus que evoluciona sin pausa se vuelve capaz de transmitirse de humano a humano, desarrolla un poder de contagio caracter&iacute;stico de las influenzas humanas y mantiene su extraordinaria virulencia; la humanidad bien podr&iacute;a enfrentar una pandemia distinta a cualquiera que haya presenciado. O podr&iacute;a no ocurrir nada. Los cient&iacute;ficos no pueden predecir con certeza qu&eacute; har&aacute; esta influenza H5N1. La evoluci&oacute;n no funciona con un calendario que pueda conocerse, y la influenza es uno de los pat&oacute;genos m&aacute;s desordenados y propensos a la mutaci&oacute;n que existen en el almac&eacute;n de la naturaleza.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Tal incertidumbre absoluta, aunada al profundo peligro potencial, es perturbadora para aquellos cuyo trabajo es asegurar la salud de su comunidad, su naci&oacute;n y la humanidad en general. Seg&uacute;n los Centros para el Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades (CDC, por sus siglas en ingl&eacute;s), en una temporada normal de gripe son hospitalizados unos 200 000 estadounidenses, 38 000 de los cuales mueren de la enfermedad, con una tasa global de mortalidad de 0.008% de los infectados. La mayor&iacute;a de los fallecimientos ocurre entre personas mayores de 65 a&ntilde;os; en promedio, perecen 98 de cada 100 000 personas de ese sector que contraen la influenza. Ese padecimiento cuesta a la econom&iacute;a estadounidense unos 12 000 millones de d&oacute;lares anuales en costos m&eacute;dicos directos y p&eacute;rdida de productividad.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con todo, este nivel de da&ntilde;o ni se aproxima a la cat&aacute;strofe que EUA sufrir&iacute;a en una pandemia severa de influenza. Los CDC predicen que una "epidemia de mediano nivel" podr&iacute;a matar hasta 207 000 estadounidenses, hospitalizar a 734 000 y enfermar a la tercera parte de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s. Los costos m&eacute;dicos directos llegar&iacute;an a 166 000 millones de d&oacute;lares, sin considerar los de vacunaci&oacute;n. Una influenza aviar H5N1 que fuera transmisible de humano a humano podr&iacute;a ser incluso m&aacute;s devastadora: asumiendo una tasa de mortalidad de 20% y 80 millones de enfermos, Estados Unidos podr&iacute;a prever 16 millones de muertes y costos econ&oacute;micos inimaginables. Este resultado extremo es el peor escenario; parte de la base de que no se pueda producir una vacuna efectiva con rapidez suficiente para significar una diferencia, y de un virus que permanezca inmune a algunos f&aacute;rmacos contra la influenza. En cambio, la cifra de 207 000 es una suposici&oacute;n claramente conservadora.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El mundo entero experimentar&iacute;a niveles similares de carnicer&iacute;a viral y las zonas infestadas por el VIH, que albergan millones de individuos comprometidos en su sistema inmunol&oacute;gico, podr&iacute;an presenciar cifras a&uacute;n mayores de muertes. En respuesta, algunos pa&iacute;ses podr&iacute;an imponer cuarentenas in&uacute;tiles, pero sumamente conflictivas, o cerrar fronteras y aeropuertos, tal vez durante meses. Tales cierres perturbar&iacute;an el comercio, los viajes y la productividad. Sin duda, los mercados de valores del planeta vacilar&iacute;an y quiz&aacute; caer&iacute;an con estr&eacute;pito. Aparte de la econom&iacute;a, es probable que la enfermedad afectara en forma directa a la seguridad global, al reducir el vigor de los soldados y la capacidad de todas las fuerzas armadas, las operaciones de paz de la ONU y las polic&iacute;as en todo el orbe.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En un mundo en el que la mayor parte de la riqueza se concentra en menos de una docena de naciones, que representan una clara minor&iacute;a en la poblaci&oacute;n total, la capacidad de responder a las amenazas globales es, expresada en t&eacute;rminos corteses, severamente dispareja. La mayor&iacute;a de los gobiernos mundiales no s&oacute;lo carecen de fondos suficientes para responder a una superinfluenza; tampoco cuentan con infraestructura sanitaria para atender las cargas de la enfermedad, los disturbios sociales y el p&aacute;nico. La comunidad internacional se volver&iacute;a a EUA, Canad&aacute;, Jap&oacute;n y Europa en busca de respuestas, vacunas, curas, dinero y esperanza. Las respuestas de tales gobiernos, y la medida en que fuera radical la diferencia entre tasas de mortalidad a lo largo de las l&iacute;neas mundiales de pobreza, tendr&iacute;an resonancia durante muchos a&ntilde;os posteriores.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Lo que una vez    se perdi&oacute;</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Casi la mitad de las muertes ocurridas en EUA en 1918 estuvieron relacionadas con la influenza. Unos 675 000 estadounidenses &#150;alrededor de 0.6% de la poblaci&oacute;n de 105 millones, equivalente a la muerte de 2 millones de estadounidenses de hoy&#150; perecieron de influenza espa&ntilde;ola. La expectativa media de vida de los estadounidenses nacidos en 1918 era de apenas 37 a&ntilde;os, menos que los 55 de 1917. Si bien los m&eacute;dicos de entonces carec&iacute;an de tecnolog&iacute;a para realizar an&aacute;lisis de sangre en busca de infecciones de influenza, los cient&iacute;ficos calculan que la influenza espa&ntilde;ola ten&iacute;a una tasa de mortalidad de poco menos de 1% de quienes enfermaron en el pa&iacute;s. Habr&iacute;a sido mucho peor si no se hubieran presentado epidemias de influenza menos severas en la d&eacute;cada de 1850 y en 1889, causadas por virus similares pero menos virulentos, por lo cual la mayor&iacute;a de los estadounidenses de edad avanzada se volvieron inmunes a la cepa de 1918-1919. Las mayores cifras de fallecimientos fueron entre adultos j&oacute;venes de entre 20 y 35 a&ntilde;os de edad.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La influenza espa&ntilde;ola recibi&oacute; ese nombre porque Espa&ntilde;a sufri&oacute; un brote temprano y agudo, pero no se origin&oacute; all&iacute;. Su verdadero origen permanece incierto. La primera cepa fue lo bastante leve para que la mayor&iacute;a de las fuerzas militares de la Primera Guerra Mundial la descartaran, consider&aacute;ndola una molestia pasajera. En cambio, cuando la segunda cepa atac&oacute; a Norteam&eacute;rica en el verano de 1918, el virus caus&oacute; una ola de muertes. El primer lugar afectado fue Camp Funston, base del ej&eacute;rcito en Kansas, donde se preparaba a soldados j&oacute;venes para enviarlos a Europa. El virus se extendi&oacute; con rapidez a otros campos castrenses y en barcos de transporte de tropas que cruzaban el Atl&aacute;ntico, y dio muerte a 43 000 militares estadounidenses en unos tres meses. Pese a las insistentes peticiones del m&eacute;dico general del ej&eacute;rcito, el presidente Woodrow Wilson orden&oacute; continuar los env&iacute;os de tropas en atestados transportes navales, que los soldados llegaron a llamar "barcos de la muerte". Hacia septiembre de 1918, el Departamento de Guerra estaba tan abrumado por la influenza que los militares no pod&iacute;an ayudar a controlar el desorden c&iacute;vico en su patria, inclusive motines causados por la histeria de la epidemia. Peor a&uacute;n, se hab&iacute;a reclutado a tantos m&eacute;dicos, cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos de laboratorio para el servicio militar que las operaciones civiles quedaron baldadas.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esas condiciones, la influenza se extendi&oacute; de las ciudades estadounidenses m&aacute;s populosas a zonas rurales extraordinariamente remotas. Exploradores descubrieron aldeas vac&iacute;as de la etnia inuit en lo que es hoy Alaska y el territorio del Yuk&oacute;n, pues todos sus habitantes sucumbieron a la influenza. Muchos fallecimientos jam&aacute;s se incluyeron en el recuento oficial, como fue el caso de la mayor&iacute;a de v&iacute;ctimas en &Aacute;frica, Am&eacute;rica Latina, Indonesia, las islas del Pac&iacute;fico y Rusia (que a&uacute;n estaba en los estertores de la revoluci&oacute;n). Lo que se sabe de la cantidad de v&iacute;ctimas en esas regiones es terror&iacute;fico. Por ejemplo, la influenza mat&oacute; a 5% de la poblaci&oacute;n de Ghana en s&oacute;lo dos meses, y casi 20% de la de Samoa Occidental pereci&oacute;. La estimaci&oacute;n oficial de 40-50 millones de fallecimientos se considera una extrapolaci&oacute;n conservadora de registros europeos y estadounidenses. De hecho, muchos historiadores y bi&oacute;logos creen que casi la tercera parte de todos los humanos padecieron influenza en 1918-1919 y que 100 millones de ellos perecieron.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En los a&ntilde;os finales del siglo XIX y los primeros del XX, una serie de importantes descubrimientos cient&iacute;ficos desencaden&oacute; una revoluci&oacute;n en biolog&iacute;a y medicina y condujo a pioneros como Hermann Biggs, m&eacute;dico de la ciudad de Nueva York, a crear sistemas legales y sanitarios completos basados en la identificaci&oacute;n y control de g&eacute;rmenes. Hacia 1917, EUA y buena parte de Europa hab&iacute;an ca&iacute;do en el hechizo del movimiento higienista. En muchas ciudades se hab&iacute;an construido impresionantes instalaciones de salud p&uacute;blica; decenas de miles de v&iacute;ctimas de tuberculosis estaban aisladas en sanatorios; la incidencia de enfermedades asesinas de ni&ntilde;os, como la difteria y la tifoidea, se hab&iacute;a desplomado, y las epidemias de c&oacute;lera se hab&iacute;an vuelto espor&aacute;dicas en el mundo industrializado. Reinaba gran optimismo de que la ciencia moderna ten&iacute;a la llave de la salud perfecta.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La llegada de la influenza hizo pedazos la esperanza: los cient&iacute;ficos carec&iacute;an a&uacute;n de entendimiento de los virus en general y de esa enfermedad en particular. Las precauciones higi&eacute;nicas y cuarentenas que resultaron tan efectivas para contener la ola de enfermedades bacterianas en EUA resultaron in&uacute;tiles, incluso da&ntilde;inas, a la vista de la influenza espa&ntilde;ola. Conforme se extend&iacute;a la epidemia, cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos de primer nivel aseguraban que su causa era todo, desde plantas min&uacute;sculas hasta viejos libros empolvados o algo llamado "influencia c&oacute;smica". Fue apenas en 1933 cuando un equipo brit&aacute;nico de investigaci&oacute;n finalmente aisl&oacute; e identific&oacute; el virus de la influenza.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La mayor&iacute;a de cepas de influenza no matan directamente a las personas; m&aacute;s bien la muerte es causada por bacterias que invaden los debilitados pulmones de la v&iacute;ctima. Pero la influenza espa&ntilde;ola que circul&oacute; en 1918-1919 s&iacute; era asesina directa. Las v&iacute;ctimas sufr&iacute;an de cianosis aguda: coloraci&oacute;n azul de la piel y de las mucosas. Vomitaban y tos&iacute;an sangre, que tambi&eacute;n les manaba sin control de la nariz y, en el caso de las mujeres, de los genitales. La mayor mortandad ocurri&oacute; entre mujeres embarazadas: hasta 71% de las infectadas perec&iacute;an. Si la mujer sobreviv&iacute;a, el ni&ntilde;o invariablemente no. Muchos j&oacute;venes sufrieron de encefalitis, pues el virus se alimentaba de su cerebro y m&eacute;dula espinal. Y millones experimentaron s&iacute;ndrome de perturbaci&oacute;n respiratoria aguda, condici&oacute;n inmunol&oacute;gica en la cual las c&eacute;lulas que combaten el mal abruman de tal manera los pulmones en su batalla contra los invasores, que las propias c&eacute;lulas del pulm&oacute;n se convierten en s&iacute; mismas en un da&ntilde;o colateral y la v&iacute;ctima se sofoca. Aunque hubieran existido antibi&oacute;ticos, tal vez no habr&iacute;an servido de mucho.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>&iexcl;Cielos!</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En enero de 1976, el soldado David Lewis avanzaba a tropezones en una marcha forzada durante el adiestramiento b&aacute;sico en un brutal invierno en Nueva Jersey. Para cuando su unidad retorn&oacute; a su base en Fort Dix, Lewis agonizaba. Se desmay&oacute; y no respondi&oacute; a los intentos de su sargento de darle respiraci&oacute;n de boca a boca.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En semanas subsecuentes, el ej&eacute;rcito estadounidense y cient&iacute;ficos de los CDC descubrieron que el virus que hab&iacute;a acabado con Lewis era influenza porcina. Aunque no perecieron otros soldados de Fort Dix, los funcionarios de salud entraron en p&aacute;nico. F. David Matthews, entonces secretario de Salud, Educaci&oacute;n y Bienestar, se apresur&oacute; a declarar: "Hay indicios de que se presentar&aacute; una importante epidemia de influenza el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o. Ello significa que veremos un retorno del virus de influenza de 1918, que es la forma m&aacute;s virulenta. En 1918 muri&oacute; medio mill&oacute;n de personas &#91;en EUA&#93;. Las proyecciones son que el virus acabar&aacute; con un mill&oacute;n de estadounidenses hacia 1976".</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En ese tiempo hab&iacute;a la difundida creencia de que la influenza aparec&iacute;a en ciclos, y que las formas especialmente mort&iacute;feras se presentaban en intervalos relativamente predecibles. Luego del periodo 1918-1919, Estados Unidos hab&iacute;a pasado por pandemias de influenza en 1957-1958 y 1968-1969; la primera caus&oacute; 70 000 muertes y la segunda 34 000. En 1976, los cient&iacute;ficos cre&iacute;an que el mundo estaba al borde de un ciclo m&aacute;s letal, que ya hab&iacute;a demorado mucho, y el aparente brote de influenza porcina en Fort Dix parec&iacute;a indicar que ven&iacute;a otra oleada. Los dirigentes de los CDC y el Departamento de Salud, Educaci&oacute;n y Bienestar (HEW, por sus siglas en ingl&eacute;s) advirtieron a la Casa Blanca que hab&iacute;a una probabilidad razonablemente alta de que una catastr&oacute;fica pandemia de influenza estaba por sobrevenir. Sin embargo, la opini&oacute;n distaba de ser un&aacute;nime, y muchas autoridades sanitarias de Europa y Australia se burlaron de la preocupaci&oacute;n estadounidense. Inseguro de c&oacute;mo tomar la amenaza, el presidente Gerald Ford convoc&oacute; a Washington a Jonas Salk y Albert Sabin, h&eacute;roes del combate a la poliomielitis, y descubri&oacute; que esos adversarios de larga data ten&iacute;an una notable coincidencia: era muy probable que una pandemia de influenza estuviera en camino.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El 24 de marzo de 1976, Ford apareci&oacute; en televisi&oacute;n nacional. "Acabo de concluir una junta sobre un tema de gran importancia para todos los estadounidenses", anunci&oacute;. "Se me ha informado que existe una posibilidad muy real de que, a menos que adoptemos acciones efectivas en contra, podr&iacute;a haber una epidemia de esta peligrosa enfermedad el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o e inverno aqu&iacute; en Estados Unidos&#133; Estoy solicitando al Congreso asignar 135 millones de d&oacute;lares, antes del receso de abril, para la producci&oacute;n de suficientes vacunas para inocular a todos los hombres, mujeres y ni&ntilde;os del pa&iacute;s."</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De inmediato, los productores de vacunas se quejaron de que no podr&iacute;an fabricar dosis suficientes con tal prisa sin protecci&oacute;n especial contra responsabilidad civil. El Congreso respondi&oacute; en abril, aprobando una ley que trasladaba al gobierno la responsabilidad civil de las empresas. Cuando comenz&oacute; la campa&ntilde;a para vacunar a la poblaci&oacute;n cuatro meses despu&eacute;s, de inmediato se entablaron demandas por efectos secundarios, entre ellos el s&iacute;ndrome de Guillain Barr&eacute; que debilita el sistema nervioso. La mayor&iacute;a de las demandas &#150;por un monto global de 3 200 millones de d&oacute;lares&#150; se desecharon o resolvieron mediante negociaci&oacute;n, pero de todos modos el gobierno acab&oacute; pagando unos 90 millones de d&oacute;lares a los quejosos.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, la influenza porcina nunca apareci&oacute;. Se pidi&oacute; la renuncia del director de los CDC, y el Congreso jam&aacute;s volvi&oacute; a considerar asumir la responsabilidad civil de las empresas farmac&eacute;uticas durante una epidemia potencial. La experiencia debilit&oacute; la credibilidad de EUA en salud p&uacute;blica y contribuy&oacute; a minar la estatura del presidente Ford. M&aacute;s adelante, el doctor Harvey Fineberg, profesor de Harvard que es el actual presidente del Instituto de Medicina, realiz&oacute; una evaluaci&oacute;n oficial de lo ocurrido. Fineberg concluy&oacute;:</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este caso,      las consecuencias de equivocarse respecto de una epidemia fueron tan devastadoras      en la mente de las personas que no fue posible enfocarse apropiadamente en      el tema de la probabilidad. Nadie pod&iacute;a en realidad estimar la probabilidad,      ni entonces ni ahora. El reto en tales circunstancias es ser capaz de distinguir      las cosas de modo que se pueda hablar de ellas en forma racional. En 1976      algunos trazadores de pol&iacute;ticas se vieron sencillamente abrumados por      las consecuencias de haber fallado. Y en un nivel m&aacute;s alto &#91;en la Casa      Blanca&#93; se mezclaron ambas cosas: la probabilidad y la consecuencia.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Vale la pena recordar hoy las advertencias de Fineberg, mientras los cient&iacute;ficos eval&uacute;an con nerviosismo la influenza aviar H5N1 en Asia. Las consecuencias de una forma de este virus que sea transmisible de humano a humano, en particular si conserva su in&eacute;dita virulencia, ser&iacute;an desastrosas. Pero, &iquest;cu&aacute;l es la probabilidad de que tal virus llegue a aparecer?</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Devoluci&oacute;n</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entender los riesgos requiere entender la naturaleza de la influenza aviar H5N1 en espec&iacute;fico y de la influenza en general. Este padecimiento se origina en aves acu&aacute;ticas y normalmente lo transportan patos, gansos y garzas migratorios, por lo regular sin da&ntilde;o para ellos. Al emigrar, estas aves pueden transmitir los virus a aves dom&eacute;sticas &#150;patos, por ejemplo&#150; mediante las heces o durante competencias por alimento, territorio y agua. A lo largo de la historia, esta conexi&oacute;n entre las aves y la influenza ha producido epidemias en Asia, en especial en el sur de China. Los virus de influenza acu&aacute;tica tienen mayor probabilidad de transmitirse a animales dom&eacute;sticos &#150;y de &eacute;stos a humanos&#150; en China que en cualquier otro lugar del mundo. Las densas concentraciones humanas y pecuarias han dejado pocas zonas intactas a lo largo de la ruta migratoria original de las aves. Las aves que cada a&ntilde;o viajan de Indonesia a Siberia y de regreso se ven forzadas a aterrizar y buscar sustento en granjas, parques urbanos y sitios industriales. Durante siglos, los granjeros chinos han criado pollos, patos y cerdos juntos, en min&uacute;sculos corrales que rodean sus hogares, lo cual incrementa mucho la probabilidad de contaminaci&oacute;n: la influenza puede extenderse de las aves migratorias a las dom&eacute;sticas y de &eacute;stas a los cerdos, mutar y, a la larga, infectar a humanos.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En forma ominosa, al crecer el PIB de China, tambi&eacute;n aumenta el costoso apetito de sus 1 300 millones de habitantes, y ahora son m&aacute;s los que pueden costearse el consumo regular de pollo. Hoy, China cr&iacute;a al a&ntilde;o unos 13 000 millones de pollos, 60% en peque&ntilde;as granjas. La cr&iacute;a de pollos se transforma con rapidez en una industria importante, y algunas plantas comerciales de crianza rivalizan con las de Arkansas y Georgia en escala, pero van a la zaga en normas de higiene. Estos factores favorecen la r&aacute;pida evoluci&oacute;n de la influenza. Desde finales del siglo XX, al menos dos nuevos tipos importantes de influenza transmisible entre humanos se esparcen cada a&ntilde;o por el mundo.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los virus de influenza contienen ocho genes, compuestos de ARN y envueltos con soltura en prote&iacute;nas protectoras. Como la mayor&iacute;a de los virus del ARN, la influenza se reproduce sin orden: sus genes se descomponen con rapidez y puede absorber diferente material gen&eacute;tico y mezclarse en un proceso llamado reordenamiento. Cuando logra infectar una nueva especie &#150;cerdos, por ejemplo&#150;, puede reordenarse y transformarse de virus aviar en virus de mam&iacute;feros. Cuando eso ocurre, puede producirse una epidemia humana. Los ciclos de transmisi&oacute;n y la constante evoluci&oacute;n son claves de la continua supervivencia de la enfermedad, porque si permaneciera id&eacute;ntica a&ntilde;o con a&ntilde;o, la mayor&iacute;a de los animales desarrollar&iacute;an inmunidad y la influenza perecer&iacute;a. Esta forma cambiante explica por qu&eacute; la influenza es una enfermedad de temporada. Por lo regular, las vacunas producidas en un a&ntilde;o no sirven en el siguiente.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entre los ocho genes de influenza hay dos, llamados H y N, que proporcionan el c&oacute;digo de prote&iacute;nas reconocido por el sistema inmune humano. Los cient&iacute;ficos han numerado los muchos tipos de prote&iacute;nas H y N y utilizan este sistema para clasificar un virus. Una diferente combinaci&oacute;n viral de prote&iacute;nas H y N disparar&aacute; una respuesta inmune humana distinta. Por ejemplo, si una cepa de influenza H2N3 circula un a&ntilde;o, seguida de una variedad diferente de H2N3 el a&ntilde;o inmediato, la mayor&iacute;a de la gente ser&aacute; inmune al menos en parte a la segunda cepa. Pero si una temporada de H2N3 es seguida por un brote de influenza H3N5, pocas personas tendr&aacute;n inmunidad al segundo virus y la epidemia podr&iacute;a ser enorme. Pero una epidemia muy extendida no necesita ser severa o particularmente letal: la virulencia de un virus depende de genes distintos a los dos que controlan las prote&iacute;nas H y N.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los cient&iacute;ficos empezaron a guardar muestras de virus de la influenza a principios del siglo XX. De ese tiempo a la fecha jam&aacute;s se ha extendido una influenza H5N1 entre humanos. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), "Probablemente ning&uacute;n virus del subtipo H5 ha circulado entre humanos, y nunca, sin duda, en la vida de la actual poblaci&oacute;n del mundo. La vulnerabilidad de la poblaci&oacute;n a un virus pand&eacute;mico tipo H5N1 ser&iacute;a universal". En cuanto a la virulencia, en las 48 horas siguientes a la infecci&oacute;n la influenza aviar H5N1 mata 100% de los pollos infectados, si bien la virulencia de un H5N1 transmisible entre humanos es imposible de predecir.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Un equipo de cient&iacute;ficos chinos ha venido rastreando al virus H5N1 desde que apareci&oacute; en Hong Kong en 1997, cuando mat&oacute; a seis personas y enferm&oacute; a otras 18. La cepa sali&oacute; de la provincia de Guangdong, en el sur de la rep&uacute;blica asi&aacute;tica, donde, en apariencia, fue llevada por patos y golpe&oacute; con dureza a la poblaci&oacute;n de pollos de Hong Kong. Despu&eacute;s de que las autoridades del lugar sacrificaron 1.5 millones de aves &#150;casi todas las que hab&iacute;a en Hong Kong&#150;, el brote pareci&oacute; controlado. Pero el virus no hab&iacute;a desaparecido; m&aacute;s bien se hab&iacute;a replegado a las provincias chinas de Guangdong, Hunan y Yunnan, y volvi&oacute; a propagarse hacia las aves acu&aacute;ticas.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De 1998 a 2001 el virus pas&oacute; por m&uacute;ltiples reordenamientos y regres&oacute; a las aves dom&eacute;sticas, disemin&aacute;ndose casi sin ser notado entre las bandadas de aves de corral chinas. Continu&oacute; evolucionando a alta velocidad. Ocurrieron 17 reordenamientos m&aacute;s, y en enero de 2003 surgi&oacute; el virus Z, potente mutaci&oacute;n que se hab&iacute;a vuelto m&aacute;s resistente, capaz de soportar mayor variedad de desaf&iacute;os ambientales. El virus Z se extendi&oacute; a Vietnam y Tailandia, donde evolucion&oacute; a&uacute;n m&aacute;s y se volvi&oacute; resistente a dos clases de f&aacute;rmacos antigripales, conocidos como amantadinas o inhibidores de la M-2.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A principios de 2004 se volvi&oacute; supervirulento y capaz de dar muerte a una amplia gama de especies, entre ellas roedores y humanos. Esa permutaci&oacute;n del virus se bautiz&oacute; como Z+. En las primeras tres semanas de enero de 2004 el Z+ mat&oacute; 11 millones de pollos en Vietnam y Tailandia. Hacia abril de ese a&ntilde;o, 120 millones de pollos hab&iacute;an muerto de la influenza o fueron exterminados para aminorar el ritmo de propagaci&oacute;n. La epidemia aviar se detuvo un tiempo, pero en julio otro mill&oacute;n de pollos perecieron de la enfermedad. El virus Z+ causaba hemorragias internas generalizadas en las aves. A principios de 2005, entre los pollos que perec&iacute;an y los clientes temerosos de consumir los que quedaban, la industria av&iacute;cola asi&aacute;tica hab&iacute;a perdido casi 15 000 millones de d&oacute;lares.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hacia abril de 2005, el virus H5N1 se hab&iacute;a tambi&eacute;n contagiado a los cerdos. Los cient&iacute;ficos aislaron la enfermedad de los cerdos en una parte de Indonesia donde se les cr&iacute;a debajo de plataformas elevadas de madera ranurada que albergan pollos. Investigaciones menos rigurosas hab&iacute;an revelado con anterioridad que probablemente tambi&eacute;n en China y Vietnam se hab&iacute;an infectado cerdos con el virus de la influenza. El descubrimiento en Indonesia aport&oacute; perturbadoras pruebas de que infectaba mam&iacute;feros, si bien no se sab&iacute;a a&uacute;n cu&aacute;nto se hab&iacute;a dispersado la enfermedad porcina ni hasta qu&eacute; punto era letal para los animales.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Duro de matar</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el curso de esta breve pero r&aacute;pida evoluci&oacute;n, el H5N1 se desarroll&oacute; en formas sin precedentes en la investigaci&oacute;n de la influenza. No s&oacute;lo es incre&iacute;blemente mort&iacute;fero, sino tambi&eacute;n incre&iacute;blemente dif&iacute;cil de contener. En apariencia, tiene ahora la capacidad de sobrevivir en heces de pollos y carne de animales muertos, pese a la falta de flujo sangu&iacute;neo y c&eacute;lulas vivas; la carne de pollo cruda con que se alimentaba a los tigres en los zool&oacute;gicos de Tailandia produjo la muerte de 147 del total de 418 que exist&iacute;an. El virus encontr&oacute; tambi&eacute;n maneras de incrementar en gran medida la gama de especies que puede infectar y matar. La mayor&iacute;a de las cepas de influenza no son letales en ratones de laboratorio, pero el Z+ es mortal para 100% de ellos. Incluso acaba con las mismas especies de aves migratorias silvestres que normalmente albergan cepas de influenza sin sufrir da&ntilde;o. Sin embargo, los patos dom&eacute;sticos, por razones desconocidas, llevan el virus sin problema, lo cual puede explicar d&oacute;nde se esconde el Z+ entre un brote y otro en pollos.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los m&eacute;todos tradicionales asi&aacute;ticos de compra, matanza y preparaci&oacute;n de carne dificultan rastrear la propagaci&oacute;n del virus de la influenza, tarea cr&iacute;tica para prevenir la difusi&oacute;n de la enfermedad. En Asia, los consumidores prefieren comprar pollos y otros animales vivos en el mercado y los sacrifican en su cocina. As&iacute;, los asi&aacute;ticos tienen un alto nivel de exposici&oacute;n a animales que potencialmente transportan enfermedades, tanto en sus casas como al pasar por los mercados que saturan las calles de centros urbanos de alta densidad de poblaci&oacute;n. Para alguien que intente rastrear una enfermedad, Asia es una pesadilla: con tantas personas expuestas a diario a pollos vivos en tantos ambientes distintos, &iquest;c&oacute;mo puede un detective decir si una v&iacute;ctima de influenza fue infectada por un pollo, un pato, una garza migratoria u otro ser humano?</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si bien la mayor&iacute;a de las 109 infecciones humanas con H5N1 que se conocen se han atribuido a cierto tipo de contacto con pollos, abundan los misterios y muchos casos permanecen sin resolver. "El virus ya no causa brotes grandes y notorios en granjas comerciales", se&ntilde;al&oacute; un resumen de casos de Z+ en humanos elaborado por la OMS. "Tampoco los trabajadores de granjas av&iacute;colas o los que se encargan de sacrificar a los animales resultaron ser un grupo importante de riesgo que pudiera ser seleccionado para protecci&oacute;n. En cambio, el virus se ha vuelto m&aacute;s cauteloso: los casos humanos ocurren ahora sin exposici&oacute;n discernible al H5N1 por contacto con aves enfermas o muertas."</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si la proximidad a animales enfermos es la clave, &iquest;por qu&eacute; no ha habido muertes entre quienes manipulan pollos, trabajadores de granjas o comerciantes de pollos vivos? La mayor&iacute;a de los infectados han sido adultos j&oacute;venes y ni&ntilde;os. Y existe un caso documentado de transmisi&oacute;n de humano a humano de la cepa Z+ del virus H5N1 a finales de 2004 en Tailandia. Hay otros casos probables, pero no se pueden confirmar. Seg&uacute;n la OMS, no existe "explicaci&oacute;n cient&iacute;fica de esta singular pauta de la enfermedad".</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Evaluar y entender la virulencia del H5N1 en humanos tambi&eacute;n ha resultado elusivo. Cuando apareci&oacute; en Hong Kong en 1997, el virus mat&oacute; a 35% de quienes se sabe que fueron infectados; tal vez hubo casos menos severos que no se informaron. La cepa Z de la enfermedad, que surgi&oacute; a principios de 2003, mat&oacute; a 68% de los contagiados conocidos. Sin embargo, en los casos de H5N1 conocidos de diciembre de 2004 a la fecha, la mortalidad ha sido de 36%. &iquest;C&oacute;mo puede explicarse esta fluctuaci&oacute;n en el tiempo? Una posibilidad perturbadora es que el H5N1 haya comenzado a adaptarse a hu&eacute;spedes humanos, volvi&eacute;ndose menos mort&iacute;fero pero m&aacute;s f&aacute;cil de diseminarse. De hecho, en la primavera de 2005 el H5N1 infect&oacute; a 17 personas en todo Vietnam, y caus&oacute; s&oacute;lo tres muertes. Destacados expertos en influenza sostienen que este fen&oacute;meno ha sido en el pasado preludio de epidemias de influenza humana.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las historias cl&iacute;nicas de los que han perecido de influenza H5N1 tienen inquietantes similitudes con relatos de quienes padecieron la influenza espa&ntilde;ola en 1918-1919. Personas sanas en general se ven avasalladas por el virus y desarrollan todos los cl&aacute;sicos s&iacute;ntomas de influenza: tos, cefaleas, dolor muscular, n&aacute;usea, somnolencia, diarrea, fiebre alta, depresi&oacute;n y p&eacute;rdida de apetito. Pero son s&oacute;lo algunos efectos. Las v&iacute;ctimas sufren tambi&eacute;n de neumon&iacute;a, encefalitis, meningitis, perturbaci&oacute;n respiratoria aguda, y sangrado interno y hemorragia. La necropsia de un ni&ntilde;o que muri&oacute; de la enfermedad en Tailandia revel&oacute; que sus pulmones hab&iacute;an sido despedazados por una guerra abierta entre gl&oacute;bulos combatientes de enfermedades y el virus.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Mala medicina</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Seg&uacute;n estudios en tubo de ensayo, el Z+ deber&iacute;a ser vulnerable al f&aacute;rmaco antiviral oseltamivir, que la compa&ntilde;&iacute;a farmac&eacute;utica Roche comercializa en Estados Unidos con la marca de f&aacute;brica Tamiflu. Sin embargo, se aplic&oacute; este medicamento a muchos que finalmente sucumbieron al virus; se cree que las complicaciones m&eacute;dicas inducidas por &eacute;ste, entre ellas el s&iacute;ndrome de perturbaci&oacute;n respiratoria aguda, pudieron haber impedido que el f&aacute;rmaco actuara. Tambi&eacute;n es dif&iacute;cil saber si la droga contribuy&oacute; a la supervivencia de quienes lo tomaron y vivieron, aunque dosis m&aacute;s altas y un tratamiento m&aacute;s prolongado podr&iacute;an tener mayor impacto en el combate del padecimiento. Un equipo cl&iacute;nico tailand&eacute;s concluy&oacute; que "no se conoce el tratamiento &oacute;ptimo de los pacientes con infecci&oacute;n probable de H5". Ante la falta de mejores opciones, la OMS ha recomendado que los pa&iacute;ses almacenen Tamiflu hasta donde les sea posible. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos as&iacute; lo hace, pero las existencias del f&aacute;rmaco son limitadas y es dif&iacute;cil de fabricar.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&iquest;Y si se desarrollara una vacuna contra el Z+? Por desgracia el pron&oacute;stico es sombr&iacute;o. El n&uacute;mero total de compa&ntilde;&iacute;as que desean producir vacunas contra la influenza ha deca&iacute;do en a&ntilde;os recientes: de m&aacute;s de dos docenas en 1980 a un pu&ntilde;ado en 2004. Existen muchas razones para esta mengua de productores. Por ejemplo, una racha de fusiones empresariales en la d&eacute;cada de 1990 redujo el n&uacute;mero de compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas internacionales. El riesgo financiero de invertir en vacunas es tambi&eacute;n un factor clave. En 2003, el mercado total de vacunas &#150;de la polio a la hepatitis, y del sarampi&oacute;n a la influenza&#150; ascendi&oacute; a s&oacute;lo 5 400 millones de d&oacute;lares. Si bien esa suma puede parecer considerable, es menos de 2% del mercado farmac&eacute;utico global, que suma 337 300 millones. A diferencia de los compuestos qu&iacute;micos, las vacunas y la mayor&iacute;a de los dem&aacute;s productos biol&oacute;gicos son dif&iacute;ciles de producir y se contaminan con facilidad. Tambi&eacute;n existe un numeroso y combativo sector de oposici&oacute;n a las vacunas &#150;algunas personas creen que pueden causar efectos colaterales adversos como la enfermedad de Alzheimer y el autismo&#150;, que a&ntilde;ade considerables costos por responsabilidad civil a los presupuestos de los fabricantes.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La producci&oacute;n de vacunas contra la influenza tiene desventajas particulares para las empresas. Las vacunas deben fabricarse con rapidez, lo cual incrementa el riesgo de contaminaci&oacute;n u otros errores. A causa de la naturaleza temporal de la influenza, se debe producir cada a&ntilde;o una nueva camada de vacunas. Si las ventas de un a&ntilde;o resultaran decepcionantes, no es posible almacenar las vacunas para la temporada subsiguiente porque para entonces los virus habr&aacute;n evolucionado. Adem&aacute;s, el proceso de manufactura es singularmente complejo: las empresas deben cultivar muestras virales en huevos vivos de pollo, los cuales deben criarse en rigurosas condiciones higi&eacute;nicas. Actualmente se realiza investigaci&oacute;n sobre t&eacute;cnicas de gen&eacute;tica inversa y producci&oacute;n a nivel celular que podr&iacute;an llegar a ser m&aacute;s baratas, r&aacute;pidas y menos susceptibles de contaminaci&oacute;n, pero en el futuro previsible los fabricantes est&aacute;n atorados en el laborioso m&eacute;todo vigente. Despu&eacute;s del cultivo hay que cosechar las muestras, se debe mostrar que las caracter&iacute;sticas H y N produzcan anticuerpos en animales de prueba y voluntarios humanos, y las pruebas deben demostrar que la vacuna no est&aacute; contaminada. S&oacute;lo entonces puede comenzar la producci&oacute;n en masa.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La cepa H5N1 de influenza aviar plantea un problema adicional: el virus es 100% letal en pollos, incluidos los huevos. Los investigadores necesitaron cinco a&ntilde;os de arduo trabajo para idear una forma de cultivar la versi&oacute;n 1997 del H5N1 en huevos sin matarlos; si bien se han logrado avances tecnol&oacute;gicos de entonces a la fecha, no hay garant&iacute;a de que una cepa pand&eacute;mica emergente pudiera cultivarse con la suficiente rapidez.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el sistema actual, todas las vacunas contra la influenza deben producirse con rapidez despu&eacute;s de una reuni&oacute;n de expertos que sobre este mal organiza la OMS cada febrero. En dicha reuni&oacute;n, los cient&iacute;ficos examinan toda la informaci&oacute;n disponible sobre las cepas de influenza que se sabe que circulan en el mundo. Luego intentan predecir cu&aacute;les son las m&aacute;s susceptibles de propagarse en cada continente en los seis a nueve meses siguientes. (Este a&ntilde;o, el comit&eacute; de la ONU escogi&oacute; tres cepas de virus de influenza humana, de los tipos H3N2 y H1N1, para ser la base de la pr&oacute;xima vacuna.) Se env&iacute;an muestras de las cepas escogidas a empresas farmac&eacute;uticas de todo el mundo para que se produzcan las vacunas, con la esperanza de que est&eacute;n disponibles al p&uacute;blico alrededor de septiembre u octubre, unos meses despu&eacute;s de la fecha t&iacute;pica de ataque de influenza en Asia, a principios de verano. Por lo com&uacute;n, Europa y Am&eacute;rica son alcanzadas poco despu&eacute;s, en septiembre. Como los virus se transforman constantemente, el proceso no se puede ejecutar en fecha m&aacute;s temprana del a&ntilde;o.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si bien es probable que las nuevas tecnolog&iacute;as permitieran un incremento en la capacidad de producci&oacute;n, los fabricantes jam&aacute;s han podido elaborar m&aacute;s de 300 millones de dosis de vacuna contra la influenza en un solo a&ntilde;o. El lento ritmo de producci&oacute;n significa que, en el caso de una pandemia de H5N1, es probable que millones de personas resultaran infectadas antes que las vacunas pudieran distribuirse.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Alcance global</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La escasez de la vacuna, aunque es un problema grave, tiene poca relevancia para la mayor parte del mundo. Aun si las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas lograran producir suficiente vacuna efectiva a tiempo para salvar algunas vidas privilegiadas en Europa, Norteam&eacute;rica, Jap&oacute;n y algunas otras naciones ricas, m&aacute;s de 6 000 millones de personas en pa&iacute;ses en desarrollo quedar&iacute;an sin vacuna. Las existencias de Tamiflu y otros f&aacute;rmacos tampoco servir&iacute;an de nada a esos 6 000 millones, de los cuales al menos 30% &#150;y tal vez la mitad&#150; probablemente quedar&iacute;an infectados en semejante pandemia.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los recursos son tan escasos que los pa&iacute;ses tanto ricos como pobres ser&iacute;an tontos si confiaran en la generosidad de sus vecinos durante un brote global. Si Estados Unidos de milagro consiguiera remontar sus problemas de producci&oacute;n de vacunas y obtuviera grandes suministros para sus ciudadanos, es probable que Washington negara la vacuna a vecinos como M&eacute;xico, pues los gobiernos tienden a reservar sus existencias de vacunas para sus propios nacionales durante emergencias. Si fracasara, es probable que no pudiera confiar en la generosidad canadiense o europea, como el a&ntilde;o pasado. Cuando el Reino Unido suspendi&oacute; a la Chiron Corporation la licencia para producir vacunas contra la influenza, debido a problemas de contaminaci&oacute;n, Canad&aacute; y Alemania apoyaron a Estados Unidos, suministrando dosis adicionales hasta que la compa&ntilde;&iacute;a francesa Sanofi-Pasteur pudo producir m&aacute;s. Incluso con esta asistencia las necesidades estadounidenses no pudieron satisfacerse del todo hasta febrero de 2005, al final de la temporada de influenza.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el caso de una pandemia de influenza mortal, es dudoso que cualquiera de las naciones ricas del mundo pudiera atender las necesidades de sus propios ciudadanos, mucho menos de los de otros pa&iacute;ses. Hoy d&iacute;a los esquemas dom&eacute;sticos de compra y distribuci&oacute;n de vacunas asumen que s&oacute;lo los muy j&oacute;venes, los ancianos y los inmunocomprometidos est&aacute;n en grave riesgo de morir de influenza. Tal presunci&oacute;n habr&iacute;a llevado a los dirigentes sanitarios de 1918 a vacunar a quienes no deb&iacute;an. En ese tiempo, los j&oacute;venes y ancianos salieron relativamente bien librados, en tanto los de entre 20 y 35 a&ntilde;os de edad &#150;que hoy ser&iacute;an t&iacute;picamente los de menor prioridad en la vacunaci&oacute;n&#150; fueron las mayores v&iacute;ctimas mortales de la influenza espa&ntilde;ola. Y hasta ahora parece que la influenza H5N1 podr&iacute;a tener un efecto similar: todas sus v&iacute;ctimas humanas han ca&iacute;do en grupos de edad que no estar&iacute;an en las listas nacionales prioritarias de vacunaci&oacute;n y, como el H5N1 nunca ha circulado entre humanos, es muy concebible que todas las edades ser&iacute;an susceptibles. Cada a&ntilde;o, confiando en que la influenza s&oacute;lo causar&aacute; muertes entre los grupos de riesgo usuales, EUA planea contar con 185 millones de dosis de vacuna. Si tal suposici&oacute;n resulta err&oacute;nea &#150;si todos los estadounidenses estuvieran en riesgo&#150;, la naci&oacute;n necesitar&iacute;a al menos 300 millones de dosis. &Eacute;sa es la cantidad que el mundo produce t&iacute;picamente cada a&ntilde;o.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Habr&iacute;a, pues, una rebati&ntilde;a global por la vacuna. Algunos gobiernos bien podr&iacute;an bloquear el acceso extranjero a existencias producidas en su suelo y prohibir la exportaci&oacute;n de vacunas. Como en realidad se producen pocas vacunas en Estados Unidos, esto podr&iacute;a resultar un problema para los estadounidenses en particular. Al enfrentar tal limitaci&oacute;n de existencias, los gobiernos estadounidense, europeos y japon&eacute;s podr&iacute;an dar prioridad a vacunar a jefes de Estado en todo el mundo, con la esperanza de limitar el caos social. Pero &iquest;qui&eacute;nes entre la &eacute;lite ser&iacute;an elegibles? &iquest;Se incluir&iacute;a a sus familias? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ejecutarse con justicia semejante selecci&oacute;n?</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Un c&aacute;lculo similar podr&iacute;a ser necesario en pa&iacute;ses comprometidos en operaciones militares significativas. El movimiento de tropas sin duda diseminar&iacute;a la enfermedad, como la Primera Guerra Mundial contribuy&oacute; al crecimiento de la influenza espa&ntilde;ola en 1918-1919. Entonces la influenza sembr&oacute; el caos entre las naciones combatientes. En el verano de 1918 la influenza mat&oacute; m&aacute;s soldados que las bombas, las balas o el gas mostaza. Hacia octubre, 46% del ej&eacute;rcito franc&eacute;s estaba fuera del campo de batalla, ya sea enfermo, en agon&iacute;a o atendiendo a v&iacute;ctimas del mal. La cuota mortal de la influenza entre las fuerzas militares por lo regular iba de 5 a 10%, pero a algunos segmentos les fue peor: el historiador John Barry ha informado que 22% de los miembros indios del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico perecieron.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el caso de una pandemia moderna, el Departamento de la Defensa estadounidense, con las lecciones de la Primera Guerra Mundial en mente, sin duda insistir&iacute;a en que sus soldados en Irak y Afganist&aacute;n tuvieran acceso prioritario a vacunas y f&aacute;rmacos contra la influenza. Hay ahora unos 170 000 efectivos en esos dos pa&iacute;ses, y otros 200 000 asignados en forma permanente en otros puntos del extranjero. Todos estar&iacute;an en peligro potencial: a finales de marzo, por ejemplo, Corea del Norte reconoci&oacute; que padec&iacute;a de un brote de H7N1 en gran escala, en una zona ubicada a pocos kil&oacute;metros de unos 41 000 militares estadounidenses. Es imposible predecir en qu&eacute; forma una influenza pand&eacute;mica afectar&iacute;a las operaciones de EUA en Irak, Afganist&aacute;n, Colombia y otros lugares.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las fuerzas armadas en todo el mundo enfrentar&iacute;an situaciones similares. La mayor&iacute;a presionar&iacute;a sin duda a sus gobiernos para tener acceso preferente a vacunas y medicamentos. Adem&aacute;s, m&aacute;s de la cuarta parte de ciertos ej&eacute;rcitos y fuerzas polic&iacute;acas de &Aacute;frica son seropositivos del VIH, lo cual los hace particularmente vulnerables al impacto letal de la influenza. Es probable que la inestabilidad social derivada de p&eacute;rdidas de soldados y polic&iacute;as resultara particularmente aguda en esa regi&oacute;n.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Tan devastadora enfermedad tendr&iacute;a sin duda profundas implicaciones para las relaciones internacionales y la econom&iacute;a global. Al aumentar la cifra de muertos, con la escasez de vacunas y f&aacute;rmacos y el potencial de mayor propagaci&oacute;n del virus, los gobiernos se sentir&iacute;an obligados a adoptar medidas dr&aacute;sticas que podr&iacute;an inhibir los viajes, limitar el comercio mundial y aislarse de los vecinos. De hecho el virus Z+ ya ha demostrado su potencial de destrucci&oacute;n en escala limitada. En julio de 2004, por ejemplo, cuando la cepa Z+ resurgi&oacute; en Vietnam despu&eacute;s de un hiato de tres meses, funcionarios de la provincia norte&ntilde;a de Bac Giang denunciaron que contrabandistas chinos vend&iacute;an aves viejas y enfermas en mercados vietnamitas, donde cada d&iacute;a se pasan de contrabando m&aacute;s de diez toneladas de pollos. Las autoridades chinas encargadas de vigilar su lado de la porosa frontera, de m&aacute;s de mil kil&oacute;metros de largo, contestaron que era imposible inspeccionar todos los cargamentos. Tales conflictos se limitan ahora al movimiento de especies vivas, pero si se desarrollara una pandemia podr&iacute;a con facilidad conducir a una prohibici&oacute;n de movimiento comercial y humano.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si bien hay escasas pruebas de que las medidas de aislamiento hayan detenido alguna vez la propagaci&oacute;n de la influenza &#150;sencillamente es demasiado contagiosa&#150;, es probable que la mayor&iacute;a de los gobiernos recurrieran a cuarentenas en una crisis pand&eacute;mica. De hecho, el 1 de abril de 2005 el presidente estadounidense George W. Bush gir&oacute; una orden ejecutiva que autorizaba el uso de cuarentenas dentro de su pa&iacute;s y permit&iacute;a el aislamiento de visitantes internacionales sospechosos de ser portadores de influenza. Si una naci&oacute;n adopta tales medidas, otras la seguir&aacute;n, y ello llevar&aacute; a una paralizaci&oacute;n de los viajes internacionales. El virus del s&iacute;ndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en ingl&eacute;s), menos peligroso que una influenza pand&eacute;mica por varios &oacute;rdenes de magnitud, virtualmente congel&oacute; los viajes en Asia durante tres meses.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por cuantiosas que resultaran, las consecuencias econ&oacute;micas de las restricciones a los viajes, cuarentenas y atenci&oacute;n m&eacute;dica ser&iacute;an superadas con mucho por las p&eacute;rdidas en productividad. En una t&iacute;pica temporada de influenza los costos en productividad son diez veces m&aacute;s altos que todos los otros costos relativos a la enfermedad juntos. El descenso en productividad se debe, por lo com&uacute;n, directamente a enfermedades y ausentismo de los trabajadores. Durante una pandemia las p&eacute;rdidas ser&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s desproporcionadas, porque lugares enteros de trabajo &#150;escuelas, teatros e instalaciones p&uacute;blicas&#150; se cerrar&iacute;an para limitar el contagio entre humanos. Tambi&eacute;n es probable que las enfermedades de los trabajadores fueran m&aacute;s severas y prolongadas de lo normal. Francamente, ning&uacute;n modelo de respuesta social a una pandemia semejante ha logrado tener en cuenta por completo el efecto potencial sobre la productividad humana. Por lo tanto, es imposible calcular con precisi&oacute;n el potencial impacto econ&oacute;mico global.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Padecimiento    general</b></font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La posibilidad de una pandemia llega en un momento en que los sistemas mundiales de salud p&uacute;blica llevan una pesada carga a cuestas y han estado en decadencia durante mucho tiempo. Esto ocurre en pa&iacute;ses ricos y pobres por igual.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El gobierno de George Bush reconoci&oacute; esta debilidad despu&eacute;s del p&aacute;nico por el &aacute;ntrax en 2001, el cual subray&oacute; la escasa capacidad de las dependencias federales y locales de salud de responder al bioterrorismo o a las amenazas de epidemia. De ese a&ntilde;o en adelante, el Congreso estadounidense ha aprobado 3 700 millones de d&oacute;lares para fortalecer la infraestructura nacional de salud p&uacute;blica. En 2003, la Casa Blanca tambi&eacute;n dio varios pasos para mejorar la capacidad de respuesta de la naci&oacute;n a una pandemia de influenza: increment&oacute; en 242% los recursos para el programa de los CDC contra la influenza para 2004, a 41 600 millones de d&oacute;lares; dio a los Institutos Nacionales de Salud un 320% adicional en fondos para investigaci&oacute;n y desarrollo relativos a la influenza, hasta un total de 65 900 millones; increment&oacute; en 173% el gasto relativo a la capacidad de la Administraci&oacute;n de F&aacute;rmacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en ingl&eacute;s) de conceder licencias para vacunas y f&aacute;rmacos contra la influenza, a 2 600 millones; y gast&oacute; 80 millones adicionales en crear nuevas reservas de Tamiflu y otros medicamentos contra la influenza. El 4 de agosto de 2004 el Departamento de Salud y Servicios Humanos tambi&eacute;n emiti&oacute; su plan para una influenza pand&eacute;mica, que detalla pasos adicionales que dar&iacute;an las dependencias federales y estatales en caso de una pandemia. Varios otros pa&iacute;ses han emitido planes similares de acci&oacute;n.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero pese a todo esto, un acontecimiento reciente subray&oacute; la tremenda vulnerabilidad estadounidense. En octubre de 2004, el Colegio Estadounidense de Pat&oacute;logos envi&oacute; por correo una colecci&oacute;n de microbios misteriosos, preparados por un laboratorio privado, a unos 5 000 laboratorios de 18 pa&iacute;ses para que los probaran como parte del proceso para volver a certificarlos. El env&iacute;o debi&oacute; ser asunto de rutina, pero en marzo de 2005 un laboratorio canadiense descubri&oacute; que la prueba conten&iacute;a una muestra de influenza H2N2, cepa que hab&iacute;a dado muerte a cuatro millones de personas en todo el mundo en 1957. El H2N2 no estaba en circulaci&oacute;n desde 1968, lo cual significaba que cientos de millones de personas carec&iacute;an de inmunidad contra &eacute;l. Si alguna de las muestras se hubiera derramado o expuesto al ambiente, los resultados podr&iacute;an haber sido devastadores. Al enterarse del error, la OMS solicit&oacute; la destrucci&oacute;n inmediata de todos los equipos de prueba. De milagro ninguno de los virus logr&oacute; escapar del laboratorio.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, esa confusi&oacute;n plantea serias preguntas: si se han gastado miles de millones de d&oacute;lares en mejorar las capacidades de los laboratorios de 2001 en adelante, &iquest;por qu&eacute; nadie not&oacute; el virus H2N2 hasta seis meses despu&eacute;s de que los paquetes hab&iacute;an llegado? &iquest;Por qu&eacute; una compa&ntilde;&iacute;a privada posee muestras de influenza virulenta? &iquest;Por qu&eacute; se incluy&oacute; esa muestra en los paquetes? Despu&eacute;s de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y del p&aacute;nico por el &aacute;ntrax, muchos pa&iacute;ses reclasificaron las cepas de influenza de 1957-1958 y 1968-1969 como pat&oacute;genos de Nivel 3, que requer&iacute;an extremo cuidado en su manejo, distribuci&oacute;n y almacenamiento. &iquest;Por qu&eacute; Estados Unidos a&uacute;n consideraba el H2N2 como un mero pat&oacute;geno de Nivel 2, que se env&iacute;a por correo y se estudia con frecuencia? Por &uacute;ltimo, en todo el mundo, &iquest;qu&eacute; otros laboratorios, p&uacute;blicos y privados, poseen hoy d&iacute;a muestras de tales virus de influenza letal? La respuesta oficial de los CDC a tales preguntas es: "No sabemos".</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aun con todas estas lagunas, es probable que la mayor debilidad que cada naci&oacute;n debe enfrentar en lo individual sea la incapacidad de sus hospitales para atender un incremento repentino de nuevos pacientes. El recorte de gastos m&eacute;dicos ha producido una tremenda reducci&oacute;n en los n&uacute;meros de camas de hospital con personal de apoyo en el mundo desarrollado, en especial en EUA. Incluso en una temporada normal de influenza, los hospitales ubicados en zonas populares de retiro han tenido dificultades para atender la demanda. En una pandemia, es dudoso que cualquier naci&oacute;n contar&aacute; con instalaciones m&eacute;dicas y personal adecuados para hacer frente a la necesidad adicional.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los trazadores de pol&iacute;ticas de las naciones har&iacute;an bien en planear ahora para los peores escenarios de caso con inclusi&oacute;n de cuarentenas, debilitamiento de las fuerzas armadas y escasez de espacio hospitalario y de reservas de vacunas. Pero al final de cuentas, el combate efectivo de la influenza requerir&aacute; mecanismos multilaterales y globales. El m&aacute;s importante, por supuesto, es la OMS, que de 1947 en adelante ha mantenido una red mundial que lleva a cabo vigilancia de la influenza. El sistema de la OMS supervisa laboratorios en todo el planeta, detecta (y en ocasiones desmiente) rumores sobre pandemias, presiona por transparencia gubernamental en relaci&oacute;n con casos de influenza aviar y humana, y act&uacute;a como &aacute;rbitro en negociaciones sobre producci&oacute;n de vacunas, embargos comerciales y disputas fronterizas. Su agencia compa&ntilde;era de la ONU, la Organizaci&oacute;n para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO, por sus siglas en ingl&eacute;s), en estrecha colaboraci&oacute;n con la Organizaci&oacute;n Mundial de Salud Animal, da seguimiento a los brotes de influenza en poblaciones animales y aconseja a los gobiernos en materia de recolecci&oacute;n de hatos y bandadas, comercio animal transfronterizo, apareamiento y sacrificio de animales, y cuarentena y vacunaci&oacute;n de especies vivas. Todas estas organizaciones han publicado extensas gu&iacute;as sobre la manera de responder a la influenza pand&eacute;mica, listas de respuestas a preguntas comunes y descripciones de sus prioridades de investigaci&oacute;n; la mayor&iacute;a se encuentran en sus sitios de internet.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es necesario apoyar los esfuerzos de estas agencias, tanto con expertos como con dinero. La OMS, por ejemplo, tiene un presupuesto b&aacute;sico anual de apenas 400 millones de d&oacute;lares, del cual un m&iacute;nimo incremento se utiliza en programas de respuesta a la influenza y a epidemias. (En comparaci&oacute;n, el presupuesto anual del Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York pasa de 1 200 millones.) Un estudio interno in&eacute;dito estima que la agencia requerir&iacute;a al menos otros 600 millones para su programa de influenza si estallara una pandemia. A todos los gobiernos interesa investir a la OMS y a la FAO con la autoridad de actuar como voceros imparciales durante una pandemia, capaces (en teor&iacute;a) de medir con objetividad el progreso de la epidemia y evaluar con rapidez los hallazgos de los investigadores. La OMS, en particular, debe contar con fondos y personal adecuados para fungir como centro confiable de verificaci&oacute;n de informaci&oacute;n sobre la enfermedad, y as&iacute; evitar la proliferaci&oacute;n de rumores falsos y p&aacute;nico global. Ninguna naci&oacute;n puede erigir una fortaleza contra la influenza, ni siquiera el pa&iacute;s m&aacute;s rico del mundo.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pocos miembros del Congreso estadounidense o sus contrapartes legislativas en el mundo viv&iacute;an cuando la gran influenza espa&ntilde;ola se extendi&oacute; por el planeta. Tal vez existan algunos que perdieron padres, t&iacute;os o t&iacute;as en la pandemia de 1918-1919, y quiz&aacute; haya m&aacute;s que escucharon los relatos de horror que se transmitieron de boca en boca. Pero la pol&iacute;tica propicia la cortedad de miras, y al paso de las d&eacute;cadas la amenaza de una influenza pand&eacute;mica se ha olvidado con facilidad, y por tanto se ha pasado por alto a la hora del presupuesto. Los pol&iacute;ticos y los funcionarios de salud cometieron muchos errores graves en 1918-1919; algunos historiadores dicen que el presidente Wilson envi&oacute; a la muerte a 43 000 soldados al obligarlos a abordar nav&iacute;os atascados para unirse a una guerra que ya ten&iacute;a ganada. Pero en esos d&iacute;as los seres humanos no entend&iacute;an la clase de enemigo que era la influenza.</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1971, Alexander Langmuir, destacada autoridad estadounidense en salud p&uacute;blica, equipar&oacute; el pron&oacute;stico sobre la influenza con tratar de predecir el estado del tiempo, se&ntilde;alando que "al igual que con los huracanes, las pandemias se pueden identificar y se puede proyectar su curso probable, de modo que pueden emitirse advertencias. Sin embargo, las epidemias son m&aacute;s variables &#91;que los huracanes&#93;, y lo m&aacute;s que podemos hacer es estimar las probabilidades".</font></p>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Desde la &eacute;poca    de Langmuir, hace un cuarto de siglo, la predicci&oacute;n atmosf&eacute;rica    ha ganado un asombroso nivel de precisi&oacute;n. Y si bien los cient&iacute;ficos    no pueden decir a los pol&iacute;ticos cu&aacute;ndo ocurrir&aacute; una pandemia    de influenza, los investigadores actuales pueden guiar a los trazadores de pol&iacute;ticas    con informaci&oacute;n y an&aacute;lisis exponencialmente m&aacute;s ricos que    los que informaron las decisiones del presidente Ford y del Congreso en 1976.    Sea que esta espec&iacute;fica influenza H5N1 mute o no en una forma pand&eacute;mica    transmisible de humano a humano, las pruebas cient&iacute;ficas apuntan al potencial    de que tal evento ocurra, tal vez pronto. Los responsables de pol&iacute;tica    exterior y seguridad nacional en todo el mundo no pueden darse el lujo de deso&iacute;r    la advertencia.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="back1"></a><a href="#top1">*</a>    Este trabajo fue publicado originalmente en Foreign Affairs en Español, Octubre-Diciembre    2005 y se reproduce con autorización del editor.</font></p>      ]]></body>
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