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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"> <b>ART&Iacute;CULO ESPECIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"> <b><a name="tx"></a>Etica m&eacute;dica, salud    y protecci&oacute;n social<sup><a href="#nt">*</a></sup> </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Ruy P&eacute;rez-Tamayo</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Profesor Em&eacute;rito de la Universidad Nacional    Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Miembro de El Colegio Nacional y de la Academia    Mexicana de la Lengua</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">La invitaci&oacute;n para preparar la Conferencia    Magistral Miguel E. Bustamante, en el seno de este XI Congreso de Investigaci&oacute;n    en Salud P&uacute;blica, la recib&iacute; con cierta ambivalencia, que se convirti&oacute;    en franca alarma al revisar a los muy distinguidos ponentes que me han precedido    en este foro y los temas de que se han ocupado, y que culmin&oacute; en p&aacute;nico    cuando mi querido amigo, el doctor Mauricio Hern&aacute;ndez, me envi&oacute;    una nota en la que dec&iacute;a, con su suavidad caracter&iacute;stica: "&#91;...&#93;    nos gustar&iacute;a que pudieras abordar el tema desde el punto de vista de    la &eacute;tica de la seguridad social &#91;...&#93;". Antes de recibir este    mensaje yo hab&iacute;a pensado integrar mi pl&aacute;tica combinando dos intereses    que me han ocupado en estos primeros a&ntilde;os del siglo XXI, que son la &eacute;tica    m&eacute;dica (de la que publiqu&eacute; un libro en 2002) y la historia general    de la ciencia en M&eacute;xico en el siglo XX (de la que tengo un libro en prensa).    Pero incluir la seguridad social como otro ingrediente m&aacute;s me pareci&oacute;    de entrada que tendr&iacute;a consecuencias totalmente impredecibles, por lo    que decid&iacute; declinar la honrosa invitaci&oacute;n. Pero al redactar el    oficio correspondiente me llam&oacute; la atenci&oacute;n que &eacute;ste es    el XI Congreso de Investigaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica, y que su lema    es: "Salud y protecci&oacute;n social. Protecci&oacute;n con equidad". Pens&eacute;    entonces que si al tema originalmente sugerido, de "&eacute;tica de la seguridad    social", le agregaba el t&eacute;rmino "salud", para que se leyera como "&eacute;tica,    salud y seguridad social", quiz&aacute; pudiera hacer algo m&aacute;s o menos    digno de este memorable evento. Le apost&eacute; a que los organizadores que    me hab&iacute;an hecho esta generosa invitaci&oacute;n no se dar&iacute;an cuenta    del sutil cambio en el t&iacute;tulo de mi pl&aacute;tica, y gan&eacute; la    apuesta; de hecho, estaban tan ocupados con otros aspectos mucho m&aacute;s    importantes del XI Congreso que (como puede verse en el programa) ni siquiera    cambiaron el t&iacute;tulo de esta conferencia por el que yo hab&iacute;a sugerido.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Como quiera que haya sido, yo voy a hablar de    &eacute;tica, salud y seguridad social. Mi pl&aacute;tica se divide en las tres    partes siguientes: la &eacute;tica m&eacute;dica basada en los objetivos de    la medicina; la conservaci&oacute;n de la salud como parte de la &eacute;tica    m&eacute;dica, y las estructuras de seguridad social relacionadas con la &eacute;tica    m&eacute;dica de la salud en M&eacute;xico. Seguramente que para muchos de ustedes    estas reflexiones resultar&aacute;n reiterativas y hasta aburridas, pero para    m&iacute; fueron reveladoras de conexiones que hasta el momento de pensarlas    y escribirlas eran insospechadas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>La &eacute;tica m&eacute;dica basada en los    objetivos de la medicina </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como estudiante de medicina en los finales de    la primera mitad del siglo pasado (yo soy de la generaci&oacute;n 43-49) nunca    recib&iacute; clases de &eacute;tica m&eacute;dica. La materia no formaba parte    (y todav&iacute;a no lo hace) del curr&iacute;culo formal de la carrera de m&eacute;dico    cirujano y partero; a lo largo de los a&ntilde;os las lecciones de &eacute;tica    m&eacute;dica que recib&iacute; fueron todas pr&aacute;cticas, no verbalizadas    sino m&aacute;s bien demostradas en el comportamiento cotidiano de todos aquellos    de los que aprend&iacute; la profesi&oacute;n, o sea mis profesores, los residentes    e internos con los que tuve contacto, mis compa&ntilde;eros estudiantes, las    enfermeras y hasta las afanadoras. Nunca supe muy bien qu&eacute; quer&iacute;a    decir el t&eacute;rmino "deontolog&iacute;a m&eacute;dica", y me imaginaba un    c&oacute;digo r&iacute;gido y solemne, que deb&iacute;a seguirse sin desviaci&oacute;n    alguna, semejante a las Tablas de Mois&eacute;s o a los 10 Mandamientos de la    Ley de Dios. El examen profesional que hice al terminar mis estudios no inclu&iacute;a    entonces juramento alguno, y aunque se mencionaban el Juramento Hipocr&aacute;tico    y la entonces reciente (en 1948) Declaraci&oacute;n de Ginebra, con su correspondiente    Juramento del M&eacute;dico, yo no los conoc&iacute;a; ni los que hablaban de    ellos con gran seriedad y respeto parec&iacute;an haberlos le&iacute;do. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Cuando empec&eacute; a examinar en forma m&aacute;s    sistem&aacute;tica los principios &eacute;ticos que regulan la pr&aacute;ctica    de la medicina, los llamados "c&oacute;digos de &eacute;tica m&eacute;dica",    me encontr&eacute; con una lista tan larga como heterog&eacute;nea. Empezando    por el c&oacute;digo del Rey Hammurabi, que data del a&ntilde;o 1700 a.C., hasta    1803, cuando apareci&oacute; el primer libro con el t&iacute;tulo de <I>Medical    Ethics</I>, del m&eacute;dico ingl&eacute;s Thomas Percival, y a partir de entonces    y hasta el d&iacute;a de hoy, se han promulgado docenas de documentos que pretenden    enunciar los principios de &eacute;tica m&eacute;dica, tanto a nivel regional    como nacional e internacional, y tanto para una &eacute;poca determinada como    para toda la eternidad. Hay tambi&eacute;n c&oacute;digos que especifican los    deberes de los m&eacute;dicos en general, los deberes del m&eacute;dico con    los enfermos, los deberes de los m&eacute;dicos entre s&iacute;, y hasta una    carta de los derechos de los pacientes. Pero que no cunda el p&aacute;nico:    no voy a repasar todo ese material en este momento, sino s&oacute;lo a comparar    dos c&oacute;digos de &eacute;tica m&eacute;dica: el m&aacute;s famoso de todos,    el Juramento Hipocr&aacute;tico, que data del siglo V a.C., con uno de los m&aacute;s    recientes y m&aacute;s espec&iacute;ficamente formulados, el de la Asociaci&oacute;n    M&eacute;dica Americana (AMA), en su &uacute;ltima versi&oacute;n, de 2001.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como muchos de ustedes recuerdan (lo voy a repetir    para los que tengan mala memoria, porque seguramente todos ustedes lo han le&iacute;do),    el Juramento Hipocr&aacute;tico dice: </font></p>     <blockquote>        <p><font size="2" face="Verdana">Juro por Apolo M&eacute;dico, por Esculapio,      por Higiene y por Panacea, y por todos los dioses y diosas, tom&aacute;ndolos      por mis testigos, que cumplir&eacute; de acuerdo con mis capacidades y mi      juicio este juramento y convenio. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana"> Considerar al que me ha ense&ntilde;ado este      arte igual que a mi padre y vivir mi vida en asociaci&oacute;n con &eacute;l,      y si se encuentra necesitado darle parte del m&iacute;o, y considerar a sus      hijos como mis hermanos varones y ense&ntilde;arles este arte _si desean aprenderlo_      sin costo y sin compromiso; dar una parte de mis preceptos e instrucci&oacute;n      oral y otras formas de ense&ntilde;anza a mis hijos y a los hijos del que      me ha instruido y a los alumnos que han firmado el convenio y hecho el juramento      de acuerdo con la ley m&eacute;dica, y a nadie m&aacute;s. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana"> Usar&eacute; medidas diet&eacute;ticas para      el beneficio de los enfermos de acuerdo con mi capacidad y juicio; los proteger&eacute;      del da&ntilde;o y de la injusticia. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana"> No le dar&eacute; una droga letal a nadie      aunque la pida, ni le har&eacute; una sugesti&oacute;n de ese tipo. De manera      semejante, no le proporcionar&eacute; un remedio abortivo a ninguna mujer.      Guardar&eacute; mi arte y mi vida con pureza y santidad. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> No usar&eacute; el bistur&iacute;, ni siquiera      en los que sufran de la piedra, sino que me retirar&eacute; en favor de aquellos      que se dedican a este trabajo. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana"> Cualquiera que sea la casa que visite, lo      har&eacute; para el beneficio del enfermo, manteni&eacute;ndome alejado de      toda injusticia intencional y de toda mala acci&oacute;n, y en especial de      tener relaciones sexuales con hombres o mujeres, sean libres o esclavos. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana"> Lo que vea o escuche en el curso del tratamiento,      o aun al margen de &eacute;ste, en relaci&oacute;n con la vida de los hombres,      que de ninguna manera debiera difundirse, lo mantendr&eacute; en secreto y      considerar&eacute; vergonzoso hablar de ello. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana"> Si cumplo con este juramento y no lo violo,      que pueda gozar de mi vida y de mi arte, honrado por la fama entre todos los      hombres por todo el porvenir; pero si lo rompo y he jurado en falso, que lo      opuesto sea mi suerte. </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana"> A lo largo de sus 25 siglos de vida, este Juramento    se ha modificado muchas veces, para adaptarse a distintos cambios sociales,    a diferentes creencias religiosas y a diversas transformaciones culturales.    Dependiendo de los intereses de los distintos usuarios, a veces se han destacado    las prohibiciones, otras veces la confidencialidad, y otras m&aacute;s el compromiso    de beneficiar al enfermo; en otras ocasiones se insiste en su car&aacute;cter    religioso y en su compromiso con la pureza y santidad. Lo que casi nunca se    subraya es el car&aacute;cter excluyente de todo el que no haya tomado el juramento    y firmado el convenio, el rechazo a la cirug&iacute;a y la aspiraci&oacute;n    a ser "honrado por la fama entre todos los hombres por todo el porvenir", lo    que es algo grandilocuente, por decirlo en forma caritativa. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El C&oacute;digo de Etica M&eacute;dica de la    AMA es representativo de muchos otros c&oacute;digos contempor&aacute;neos,    y dice lo siguiente: </font></p>     <blockquote>        <p><font size="2" face="Verdana">Desde hace tiempo la profesi&oacute;n m&eacute;dica      ha suscrito un cuerpo de pronunciamientos &eacute;ticos desarrollados primariamente      para el beneficio del paciente. Como miembro de esta profesi&oacute;n, un      m&eacute;dico debe reconocer su responsabilidad no s&oacute;lo ante los pacientes      sino tambi&eacute;n ante la sociedad, ante otros profesionales de la salud,      y ante s&iacute; mismo. Los siguientes principios adoptados por la AMA no      son leyes sino est&aacute;ndares de comportamiento que definen los aspectos      esenciales de la conducta honorable del m&eacute;dico: </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">1. El m&eacute;dico estar&aacute; dedicado      a proporcionar servicios m&eacute;dicos competentes con compasi&oacute;n y      respeto por la dignidad humana.    <br>     2. El m&eacute;dico debe tratar honestamente con pacientes y colegas, y exponer      a aquellos m&eacute;dicos deficientes en car&aacute;cter y competencia, o      que practiquen el fraude y el enga&ntilde;o.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     3. El m&eacute;dico debe respetar la ley y asumir la responsabilidad de buscar      cambios en los requerimientos que sean contrarios a los mejores intereses      del paciente.    <br>     4. El m&eacute;dico debe respetar los derechos de los pacientes, de los colegas      y de otros profesionales de la salud, y tambi&eacute;n debe mantener la confidencialidad      del paciente dentro de los l&iacute;mites de la ley.    <br>     5. El m&eacute;dico debe continuar estudiando, aplicando y avanzando el conocimiento      cient&iacute;fico, comunicar la informaci&oacute;n relevante al paciente,      a los colegas y al p&uacute;blico, solicitar consultas y usar el talento de      otros profesionales de la salud cuando est&eacute; indicado.    <br>     6. Excepto en emergencias, el m&eacute;dico debe poder decidir libremente      a qu&eacute; pacientes atender, y el ambiente en el que desea proporcionar      sus servicios.    <br>     7. El m&eacute;dico debe aceptar su responsabilidad de participar en actividades      que contribuyan a mejorar su comunidad. </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana"> Comparando el Juramento Hipocr&aacute;tico con    los principios de &eacute;tica m&eacute;dica de la AMA, es obvio que no coinciden    en nada: en los principios de la AMA no se convoca a ninguna deidad, no se mencionan    las relaciones del m&eacute;dico con su profesor y su familia, no hay prohibiciones    espec&iacute;ficas relacionadas con eutanasia, aborto, relaciones sexuales o    pr&aacute;ctica de la cirug&iacute;a, y el secreto profesional se condiciona    a lo requerido por la ley o por el beneficio del individuo o de la comunidad.    Tampoco se habla de la injusticia o de la santidad, pero en cambio se agrega    que el m&eacute;dico est&aacute; al servicio de la humanidad y no del paciente    individual, que debe mejorar continuamente sus conocimientos, que su pr&aacute;ctica    m&eacute;dica debe ser cient&iacute;fica, que no debe asociarse con charlatanes    y que debe denunciar la conducta irregular de sus colegas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En mi opini&oacute;n, para armar un c&oacute;digo    de &eacute;tica m&eacute;dica no conviene partir ni de una tradici&oacute;n    antigua, ni de alg&uacute;n documento memorable o de un dec&aacute;logo de mandamientos    dogm&aacute;ticos y no razonados. Como se trata de una &eacute;tica profesional,    lo mejor es centrarse en la profesi&oacute;n misma y derivar de su pr&aacute;ctica    espec&iacute;fica los valores pertinentes y los principios de comportamiento    que mejor contribuyan a alcanzar sus objetivos. Los objetivos actuales de la    medicina son s&oacute;lo tres: 1) preservar la salud; 2) curar, o cuando no    se puede, aliviar, y siempre consolar y acompa&ntilde;ar al enfermo, y 3) evitar    las muertes prematuras e innecesarias. En el Juramento Hipocr&aacute;tico, los    objetivos 1 y 3 no est&aacute;n presentes (e incluso su rechazo de la eutanasia    se opone al objetivo 3), y en el c&oacute;digo &eacute;tico m&eacute;dico de    la AMA no aparece ninguno. Pero estos tres objetivos pueden condensarse todav&iacute;a    m&aacute;s, en uno solo, que es: lograr que hombres y mujeres vivan j&oacute;venes    y sanos toda su vida y mueran lo m&aacute;s tarde y dignamente que sea posible.    </font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana">¿C&oacute;mo puede establecerse un c&oacute;digo    de &eacute;tica m&eacute;dica basado &uacute;nicamente en los objetivos de la    medicina? Mi propuesta es bien sencilla y consta de las siguientes cuatro reglas    de comportamiento: </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>1. Estudio continuo</I> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El m&eacute;dico tiene la obligaci&oacute;n    moral de estudiar continuamente para mantenerse al d&iacute;a en los avances    de su profesi&oacute;n, con objeto de poder ofrecerle a su paciente lo mejor    que existe hasta ese momento para el diagn&oacute;stico y el tratamiento de    su enfermedad. Esto no es cosa f&aacute;cil porque la medicina cient&iacute;fica    est&aacute; avanzando y transform&aacute;ndose todo el tiempo; de hecho, &eacute;sta    es la caracter&iacute;stica principal que la distingue de las medicinas "tradicionales",    que comparadas con la primera no progresan, no aprenden de sus errores ni buscan    mejorar sus resultados explorando nuevas posibilidades; sus cambios, cuando    ocurren, son mucho m&aacute;s lentos y forman parte de las transformaciones    de las culturas de las que forman parte integral. Muchos c&oacute;digos de &eacute;tica    m&eacute;dica recomiendan que el m&eacute;dico ofrezca a sus pacientes el mejor    manejo posible, mientras que otros no lo mencionan. El m&eacute;dico que deja    de ser un estudiante de su profesi&oacute;n comete una grave falta de &eacute;tica    m&eacute;dica y no s&oacute;lo es un mal m&eacute;dico y un m&eacute;dico malo,    sino que adem&aacute;s es un m&eacute;dico inmoral. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><I>2. Informaci&oacute;n y docencia</I> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El m&eacute;dico tiene la obligaci&oacute;n moral    de escuchar con atenci&oacute;n, paciencia y comprensi&oacute;n todo lo que    el paciente y sus familiares quieran decirle, y a su vez explicarles con claridad    y en lenguaje sencillo, tantas veces como sea necesario, todo lo concerniente    a su enfermedad y su pron&oacute;stico, su evoluci&oacute;n y su tratamiento.    Esta es una forma importante de ser doctor, porque debemos recordar que la palabra    proviene de la voz latina <I>doscere</I>, que significa ense&ntilde;ar. El m&eacute;dico    tiene la obligaci&oacute;n moral de ense&ntilde;ar su arte y su ciencia a su    enfermo, a sus familiares y amigos, a sus alumnos (si los tiene) y a todos aquellos    que puedan beneficiarse con su informaci&oacute;n. No hacerlo es una grave falta    de &eacute;tica m&eacute;dica, porque interfiere con el establecimiento y la    conservaci&oacute;n de una relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente constructiva    y positiva. Incidentalmente, este requerimiento de &eacute;tica m&eacute;dica    no s&oacute;lo no ocurre en el Juramento Hipocr&aacute;tico sino todo lo contrario,    pues ah&iacute; se se&ntilde;ala que el m&eacute;dico s&oacute;lo ense&ntilde;ar&aacute;    su arte a sus hijos, a los hijos de su maestro y a todos aquellos que hayan    prestado el juramento, "y a nadie m&aacute;s." </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>3. Investigaci&oacute;n cient&iacute;fica</I>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El m&eacute;dico tiene la obligaci&oacute;n moral    de contribuir a aumentar los conocimientos cient&iacute;ficos en que se basa    su profesi&oacute;n, con objeto de mejorar cada vez m&aacute;s la calidad de    la atenci&oacute;n profesional que les ofrece a sus pacientes, as&iacute; como    el contenido de las explicaciones que les proporciona a sus enfermos y a sus    familiares, a sus estudiantes, y a todos aquellos que se beneficien de esta    actividad. Por lo tanto, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, sea b&aacute;sica    o cl&iacute;nica, es tambi&eacute;n un requerimiento &eacute;tico del m&eacute;dico,    lo que significa la obligaci&oacute;n de mantener los ojos y la mente bien abiertos    a cualquier hecho novedoso o interesante, hacerse preguntas sobre lo que se    observa y formular posibles respuestas para despu&eacute;s cotejarlas con la    realidad. En otras palabras, cultivar la actitud cient&iacute;fica no s&oacute;lo    repitiendo lo que hacen los maestros sino intentando siempre superarlos; si    este objetivo no se alcanza, si el alumno no llega a ser mejor que el maestro,    la estructura educativa fracasa y el progreso es cero. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><I>4. Manejo integral</I> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El m&eacute;dico no debe cerrar nunca los ojos    a la solicitud de ayuda del enfermo, quien acude para que lo cure o lo alivie    de su padecimiento, que es algo distinto de su enfermedad, aunque este segundo    t&eacute;rmino forma parte del primero. Para poner un ejemplo, el enfermo puede    tener una tuberculosis pulmonar, pero lo que lo lleva a ver al m&eacute;dico    son la astenia, la falta de apetito, la palidez, el insomnio, la febr&iacute;cula,    la tos, la disnea, y adem&aacute;s el miedo a lo que pueda pasarle, a que lo    tengan que operar, la angustia por su familia, por dejar de trabajar, y naturalmente    el terror m&aacute;s o menos escondido de la muerte. Todo esto es lo que el    enfermo padece, y es lo que espera que el m&eacute;dico le quite al curarlo.    El paciente no es un caso de tuberculosis pulmonar, como seguramente ser&iacute;a    clasificado y comentado en los corrillos m&eacute;dicos; el enfermo tiene un    padecimiento que desde luego incluye la tuberculosis y tambi&eacute;n otras    muchas cosas que forman parte de su persona, de su existencia como ser humano.    Es con este car&aacute;cter con el que se presenta en la consulta, y no como    un par de pulmones infectados por el bacilo de Koch. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Se ha dicho mucho que la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente    es el n&uacute;cleo alrededor del que gira toda la medicina, y no hay duda de    que se trata de una relaci&oacute;n crucial y de enorme importancia, pero s&oacute;lo    para la medicina cl&iacute;nica de orientaci&oacute;n terap&eacute;utica, la    que ejerc&iacute;an Hip&oacute;crates y los autores del Juramento Hipocr&aacute;tico,    la que estudi&oacute; y practic&oacute; uno de los m&aacute;s grandes m&eacute;dicos    mexicanos del siglo XX, el doctor Ignacio Ch&aacute;vez, que acostumbraba referirse    a la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente como "una confianza frente a una    conciencia", y que fue la misma medicina que yo estudi&eacute; en la entonces    Escuela de Medicina, a partir de 1943. Pero en la segunda mitad del siglo XX,    a la preocupaci&oacute;n por el enfermo la medicina agreg&oacute; su inter&eacute;s    por conservar la salud del sujeto sano, de la comunidad sana y de la sociedad    sana. A la medicina terap&eacute;utica individual se sum&oacute; la medicina    profil&aacute;ctica, no s&oacute;lo como medidas para evitar enfermedades epid&eacute;micas    (estas tienen una antigua tradici&oacute;n) sino como grandes proyectos multidisciplinarios    m&eacute;dicos, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, culturales y sociales para    preservar la salud. Como todos sabemos, &eacute;sta no es una tarea menor, algo    que los m&eacute;dicos terapeutas puedan hacer en sus ratos libres; m&aacute;s    bien se trata de una nueva dimensi&oacute;n de la medicina, de tal magnitud    que requiere sus propias escuelas, curr&iacute;culos, textos, programas de posgrado,    grandes proyectos de investigaci&oacute;n, institutos magn&iacute;ficos como    en el que estamos. Todo esto es muy reciente: recordemos que esta conferencia    se da honrando la memoria de don Miguel E. Bustamante, quien se gradu&oacute;    de m&eacute;dico el mismo a&ntilde;o en que yo nac&iacute; (1924) y quien fue    el primer m&eacute;dico mexicano doctorado en salud p&uacute;blica (1939). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>La preservaci&oacute;n de la salud como parte    de la &eacute;tica m&eacute;dica </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si el primer objetivo de la medicina es preservar    la salud, ¿c&oacute;mo se refleja en los c&oacute;digos &eacute;ticos de todos    los tiempos? La respuesta es casi totalmente negativa: la inmensa mayor&iacute;a    de los c&oacute;digos de &eacute;tica m&eacute;dica no hablan de la conservaci&oacute;n    de la salud como uno de sus valores principales; su orientaci&oacute;n es primariamente    terap&eacute;utica. Adem&aacute;s, a pesar de que el primer objetivo de la medicina    es preservar la salud, en las cuatro reglas de la &eacute;tica m&eacute;dica    estrictamente profesional que acabo de resumir, el &eacute;nfasis es la atenci&oacute;n    al enfermo. Esto puede tener su origen en dos elementos distintos: a) la incorporaci&oacute;n    formal de la salud como una de las funciones de la medicina es relativamente    reciente, no tiene m&aacute;s de 200 a&ntilde;os, cuando la profesi&oacute;n    empez&oacute; a transformarse de acciones individuales basadas principalmente    en la caridad, en actividades definidas como un derecho y una obligaci&oacute;n    social. Naturalmente, la higiene siempre ha formado parte del inter&eacute;s    y la actividad de los m&eacute;dicos, pero para que la higiene se convirtiera    en salud p&uacute;blica tuvieron que ocurrir cambios muy importantes en las    ideas de comunidad, de sociedad, de naci&oacute;n y de mecanismos de cooperaci&oacute;n    internacional; b) como se&ntilde;ala Narro: </font></p>     <blockquote>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&#91;...&#93; el mejoramiento de los niveles      de salud de una poblaci&oacute;n tiene una correlaci&oacute;n con los resultados      de las investigaciones sobre la causalidad de la enfermedad, as&iacute; como      en la elaboraci&oacute;n de las medidas profil&aacute;cticas y en menor grado      de las terap&eacute;uticas. </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana"> O sea que la salud p&uacute;blica tambi&eacute;n    se beneficia, como el resto de la medicina terap&eacute;utica, del cumplimiento    de las cuatro reglas de la &eacute;tica m&eacute;dica profesional mencionadas    con anterioridad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> De todas maneras, me parece obvio que no contribuir    a preservar la salud es una falta de &eacute;tica m&eacute;dica profesional.    Esto no quiere decir que todos los m&eacute;dicos deber&iacute;an convertirse    en expertos en salud p&uacute;blica, Dios nos libre de tal cosa. Lo que significa    es que siendo la preservaci&oacute;n de la salud uno de los objetivos de la    medicina, no hacer todo lo posible para que se cumpla, en la medida de sus posibilidades    y en funci&oacute;n de sus conocimientos, es una falta de &eacute;tica profesional.    Un ejemplo personal me servir&aacute; para ilustrar lo que quiero decir: ¿c&oacute;mo    contribuye el pat&oacute;logo a la preservaci&oacute;n de la salud, tanto al    nivel individual como social? Si hace bien su trabajo, al nivel individual lograr&aacute;    que con diagn&oacute;sticos acertados los pacientes sean mejor tratados y de    esa manera muchos recuperen su salud; al nivel de la poblaci&oacute;n, proporcionando    datos estad&iacute;sticos confiables de frecuencias de distintas enfermedades    en su comunidad, que en conjunto pueden servir para documentar el conocimiento    epidemiol&oacute;gico indispensable para decidir sobre las distintas campa&ntilde;as    de salud. El Registro Nacional de Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica, que ya    tiene m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de estar funcionando es precisamente eso,    la contribuci&oacute;n de los m&eacute;dicos pat&oacute;logos a la preservaci&oacute;n    de la salud, o sea al cumplimiento del primer objetivo de la medicina. Aqu&iacute;    deseo resaltar la figura de la doctora Patricia Alonso de Ruiz, una de las m&aacute;s    distinguidas y justamente famosas pat&oacute;logas mexicanas, quien acaba de    ser reconocida con el Premio Internacional Eminent Scientist por sus excelentes    contribuciones al estudio del c&aacute;ncer del cuello uterino, uno de los principales    problemas de salud de los pa&iacute;ses menos desarrollados, como M&eacute;xico.    Desde el punto de vista de la &eacute;tica m&eacute;dica basada en los objetivos    de la profesi&oacute;n, no hay duda que el excelente trabajo de la doctora Alonso    de Ruiz es &eacute;ticamente bueno. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Las estructuras de seguridad social relacionadas    con la &eacute;tica m&eacute;dica de la salud p&uacute;blica en M&eacute;xico    </b> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En esta &uacute;ltima parte de mi conferencia    voy a referirme a un problema de gran actualidad en el mundillo m&eacute;dico    mexicano, el de la cobertura de los servicios de salud a toda la poblaci&oacute;n    de nuestro pa&iacute;s. Estoy seguro de que la mayor&iacute;a de ustedes conocen    este problema mucho mejor que yo, y por eso voy a evitar referirme a los distintos    aspectos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales involucrados en su planteamiento    y en sus posibles soluciones (si es que las tiene). Yo voy a referirme a una    sola faceta del problema, que en mis lecturas y consultas relacionadas con su    planteamiento te&oacute;rico y su ejecuci&oacute;n actual surge muy pocas veces    o ninguna, que es su relaci&oacute;n con la &eacute;tica m&eacute;dica profesional.    Del compromiso del Estado por cumplir con el mandato constitucional de proporcionar    servicios de salud de calidad a toda la poblaci&oacute;n, de la creaci&oacute;n    del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), de la Secretar&iacute;a de    Salubridad y Asistencia (SSA), del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales    de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), y ahora del Seguro Popular, s&oacute;lo    dir&eacute; aquello que me parece relacionado con la &eacute;tica m&eacute;dica    profesional. No estoy seguro de que mi an&aacute;lisis les resulte interesante    o hasta pertinente, dados los muchos otros aspectos del problema que no voy    a mencionar. Lo que sigue tiene una sola virtud, que no es menor: la brevedad.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Empiezo con una pregunta general: ¿tiene el    Estado la responsabilidad de proporcionar servicios de salud a toda la poblaci&oacute;n    del pa&iacute;s? En ausencia de precisiones sobre cu&aacute;l Estado, cu&aacute;l    nivel de responsabilidad, qu&eacute; tipos de servicios de salud, y qu&eacute;    quiere decir "toda la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s", una respuesta racional    no es posible. Pero en la demanda de especificaciones necesarias para formularla    se ha pasado por alto una relacionada con la &eacute;tica m&eacute;dica, con    los valores morales involucrados tanto en la consideraci&oacute;n de las dis    tintas respuestas posibles como en la formulaci&oacute;n final. Cuando se cre&oacute;    la Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia su mandato la responsabilizaba    de los servicios de salud a todos los mexicanos, la instalaci&oacute;n del IMSS    rescat&oacute; a los empleados formales y la del ISSSTE se concentr&oacute;    en los trabajadores del Estado, con lo que la cobertura de los servicios de    salud en nuestro pa&iacute;s qued&oacute; fijada en tres niveles: los trabajadores    asalariados, al IMSS; los empleados del Estado, al ISSSTE, y el resto de la    poblaci&oacute;n, a la SSA. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Es obvio que desde un punto de vista &eacute;tico    m&eacute;dico, esta fragmentaci&oacute;n de los servicios de salud entre trabajadores    empleados y el resto de los mexicanos (la mayor&iacute;a, campesinos no asalariados)    era inaceptable. Mientras el IMSS y el ISSSTE ten&iacute;an sistemas econ&oacute;micos    que permit&iacute;an una atenci&oacute;n a la salud de un nivel de calidad razonable,    la SSA se debat&iacute;a entre la insuficiencia y la insolvencia. Las diferencias    entre los servicios del IMSS y del ISSSTE, comparados con los de la SSA, eran    reales y dolorosamente palpables. Al lado del Centro M&eacute;dico del IMSS,    una instituci&oacute;n orgullo de la medicina mexicana, estaba el Hospital General    de la SSA, con tantas carencias como suficiencias ten&iacute;a el otro, apenas    a 150 m de distancia. ¿Qu&eacute; principio(s) &eacute;tico(s) m&eacute;dico(s)    podr&iacute;amos invocar para condenarlas? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El primero en que podr&iacute;a pensarse es    el de la equidad, que en el fondo es una expresi&oacute;n de la justicia social.    Equidad en el acceso a servicios de salud de la m&aacute;s alta calidad para    toda la poblaci&oacute;n, al margen de edad, sexo, raza, escolaridad, ocupaci&oacute;n,    nivel econ&oacute;mico, religi&oacute;n, o cualquier otra de las diferencias    que se han utilizado en el pasado (y que todav&iacute;a se utilizan hoy) para    ejercer la discriminaci&oacute;n entre seres humanos. La complejidad del fen&oacute;meno    conocido como injusticia social o marginaci&oacute;n es realmente enorme y puede    examinarse desde muchos y muy distintos puntos de vista: hist&oacute;rico, pol&iacute;tico,    econ&oacute;mico, geogr&aacute;fico, social y otros m&aacute;s, sin llegar a    agotarlo. En relaci&oacute;n con la accesibilidad de distintos sectores de la    poblaci&oacute;n a los servicios de salud, su expresi&oacute;n m&aacute;s obvia    es la gran diferencia que existe entre ellos: mientras el empleado regular tiene    un seguro social (sea el Seguro Social o el ISSSTE) que incluye servicios de    salud para &eacute;l y su familia, el desempleado no tiene seguro alguno. Todos    conocemos esta situaci&oacute;n, y tambi&eacute;n conocemos los esfuerzos que    desde 2001 se han estado haciendo a trav&eacute;s del Seguro Popular. Pero,    ¿es la falta de equidad en el acceso a los servicios de salud un problema de    &eacute;tica m&eacute;dica? ¿Somos los m&eacute;dicos los responsables de la    estructura discriminatoria de las clases marginadas que obviamente tienen los    servicios de salud del pa&iacute;s? ¿Se nos puede acusar de falta de &eacute;tica    profesional? ¿O m&aacute;s bien el problema &eacute;tico le corresponde al Estado,    quien es oficialmente responsable de las pol&iacute;ticas de salud del pa&iacute;s?    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Voy a poner un ejemplo que seguramente muchos    de ustedes vivieron en otros tiempos (y que a la mejor todav&iacute;a existe):    me refiero al distinto tratamiento que recib&iacute;an los enfermos en ciertos    hospitales de la SSA, en manos de m&eacute;dicos que, al terminar sus ocupaciones    asistenciales matutinas, se iban a sus consultorios privados a ver a sus pacientes    de paga. En mis tiempos de estudiante y de interno en el Hospital General, tuve    la oportunidad de comparar esos dos tipos de tratamiento: en el pabell&oacute;n    el enfermo no ten&iacute;a ni nombre, "el cirr&oacute;tico de la cama 17", nadie    le explicaba qu&eacute; ten&iacute;a, c&oacute;mo lo iban a manejar, para qu&eacute;    le sacaban sangre y qu&eacute; medicinas le inyectaban; en cambio, en la consulta    privada el mismo m&eacute;dico saludaba de mano a su paciente, que ten&iacute;a    nombre y apellido, y conversaba con &eacute;l en forma por dem&aacute;s encantadora.    Este tipo de discriminaci&oacute;n s&iacute; me parece una falta grave de &eacute;tica    m&eacute;dica profesional, porque en el primer caso el manejo arrogante, paternalista    y alejado del m&eacute;dico interfiere con el establecimiento de una relaci&oacute;n    m&eacute;dico-paciente &oacute;ptima, lo que a su vez impide la realizaci&oacute;n    de los objetivos de la medicina. Pero al nivel de la estructura de la sociedad,    la existencia de inequidad frente a los servicios de salud de distintos sectores    sociales, ¿es tambi&eacute;n responsabilidad del m&eacute;dico? ¿Puede calificarse    como una falta de &eacute;tica m&eacute;dica? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Confieso que no tengo una respuesta satisfactoria    a ese dilema. Lunes, mi&eacute;rcoles y viernes pienso que no, que no es una    falta de &eacute;tica m&eacute;dica, que los m&eacute;dicos ya tenemos bastante    con la carga que nos toca dentro de nuestra profesi&oacute;n, para adem&aacute;s    echarnos encima la tarea de corregir los defectos de la sociedad que influyen    en la salud. Pero martes, jueves y s&aacute;bados pienso que s&iacute;, que    la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), al definir a la salud como    "un estado de completo bienestar f&iacute;sico, mental y social, y no nada m&aacute;s    la ausencia de enfermedad o molestias" estaba precisamente llamando la atenci&oacute;n    a los elementos no m&eacute;dicos (sociales) que pueden interferir con la salud,    y de paso se&ntilde;alando que estos tambi&eacute;n deben formar parte de la    preocupaci&oacute;n de los m&eacute;dicos. La idea es antigua: a mediados del    siglo XIX, Virchow se&ntilde;al&oacute;: "La medicina es una ciencia social,    y la pol&iacute;tica no es otra cosa que la medicina en gran escala", y en forma    menos general y m&aacute;s precisa, tambi&eacute;n dijo: "Los m&eacute;dicos    son los abogados naturales de los pobres, y los problemas sociales deber&iacute;an    ser resueltos principalmente por ellos". Ackerknecht observa que estos dos famosos    textos de Virchow revelan que su concepto era bien distinto del que tenemos    hoy cuando decimos que "la medicina es una ciencia social". Su concepto era    que "las ciencias sociales son una subdivisi&oacute;n de la medicina", idea    muy generalizada entre los higienistas franceses de los a&ntilde;os 1820 y que    Virchow conoc&iacute;a bien. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Quiero terminar con una nota optimista. Para    un m&eacute;dico con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de ejercer y vivir la medicina    en M&eacute;xico ha sido una experiencia extraordinaria, sobre todo porque ahora    que estoy empezando a ver el final del camino, puedo sentirme optimista en relaci&oacute;n    con los esfuerzos que ya se est&aacute;n haciendo para reducir las grandes diferencias    en la asistencia a la salud en los diferentes sectores de nuestra sociedad.    El problema es muy complejo y muy dif&iacute;cil, pero nadie dijo que fuera    sencillo y f&aacute;cil; lo que me satisface es que ya se ha aceptado que existe    como un problema real y se est&aacute; intentando resolverlo. A los cr&iacute;ticos    impacientes a los que siete a&ntilde;os les parece un periodo demasiado largo    para alcanzar la cobertura total del seguro de la salud para todos los mexicanos,    les recuerdo el famoso proverbio chino que dice: "El viaje m&aacute;s largo    siempre empieza con el primer paso". </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Muchas gracias.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nt"></a><a href="#tx">*</a> Trabajo    presentado en el marco de la Conferencia Magistral Miguel E. Bustamante, durante    el XI Congreso de Investigaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica, celebrado en    las instalaciones del Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica, en Cuernavaca,    Morelos, del 2 al 4 de marzo de 2005. </font></p>      ]]></body>
</article>
