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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estadísticas de mortalidad en México: muertes registradas en el año 2002]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>INDICADORES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"><b>Estad&iacute;sticas de mortalidad en M&eacute;xico:    muertes registradas en el a&ntilde;o 2002</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional    de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (INEGI), en 2002    se registraron en M&eacute;xico 459 687 defunciones, de las cuales, 2 007 corresponden    a extranjeros y mexicanos que resid&iacute;an en el extranjero pero fallecieron    en el pa&iacute;s, por lo que se excluyen del total para fines del an&aacute;lisis    que a continuaci&oacute;n se presenta. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> De las personas que fallecieron y resid&iacute;an    en el pa&iacute;s, se tienen 457 680 defunciones registradas en las 32 entidades    federativas (16 676 defunciones m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior), 44.4%    correspondieron a mujeres y 55.6% a hombres. Se mantiene la tendencia decreciente    de las muertes en los ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os de edad: en    2002, 95 de cada 1 000 muertes ocurrieron en esa edad, aunque conviene observar    que la variaci&oacute;n estatal va desde 180 a 60, si no se consideran aquellas    entidades en donde es alto el subregistro de muertes infantiles. Por otro lado,    la mitad de las defunciones suceden despu&eacute;s de los 69 a&ntilde;os de    edad en las mujeres, y despu&eacute;s de los 61, en los hombres. En los <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr02.gif">cuadros    II</a> y <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr03.gif">III</a> se presentan las variaciones    de la edad de muerte entre las entidades federativas. Es importante mencionar    que en algunos cuadros, adem&aacute;s de la tasa cruda de mortalidad, se incluye    la tasa estandarizada por edad; la raz&oacute;n es que esta &uacute;ltima permite    hacer comparaciones entre entidades federativas a pesar de que presentan diferente    estructura de edades en la poblaci&oacute;n. Para facilitar las comparaciones    internacionales se decidi&oacute; usar como poblaci&oacute;n est&aacute;ndar    la que recomienda la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud<SUP>1</SUP> (ver    nota metodol&oacute;gica).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr01.gif">Cuadro    I</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> En los <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr05.gif">cuadros    V</a> y <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr06.gif">VI</a> se muestran las principales causas    de mortalidad registradas en 2002 para mujeres y hombres a escala nacional.    Se repite el mismo formato que se us&oacute; para el a&ntilde;o 2000; es decir,    las principales causas se presentan en un nivel de desagregaci&oacute;n que    incluso permite asociarlas con intervenciones en salud espec&iacute;ficas, evitando    las agrupaciones en la medida de lo posible. En este sentido, destaca la diabetes    mellitus ocupando la primera causa de muerte en las mujeres (14.6%) y la segunda    en los hombres (9.9%), seguida de la cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica y de    las enfermedades cerebrovasculares, las cuales aumentaron, tanto en n&uacute;meros    absolutos como en tasa.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr04.gif">Cuadro    IV</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Adem&aacute;s, llama la atenci&oacute;n que    el orden se modific&oacute; en los hombres (<a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr06.gif">cuadro    VI</a>), debido a la disminuci&oacute;n de las defunciones por accidente de    tr&aacute;fico, las cuales descendieron del lugar 5 en 2001, al 9, y al aumento    por agresiones (homicidios), –de ser la causa 8 en 2001 pasa a la 7 en 2002.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr07.gif">Cuadro    VII</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los <a href="/img/revistas/spm/v46n2/html/quadro.htm">cuadros    del VIII al XII</a> incluyen las defunciones y las tasas estandarizadas, para    mujeres y hombres, por entidad federativa, y algunas causas de muerte seleccionadas.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En los <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr13.gif">cuadros    XIII</a> y <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr14.gif">XIV</a> se presentan indicadores seleccionados    sobre la calidad de la informaci&oacute;n de la mortalidad. En la primera columna    del <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr13.gif">cuadro XIII</a> se muestra el porcentaje de    muertes que ocurrieron antes del a&ntilde;o 2001, pero que fueron registradas    ese a&ntilde;o y el INEGI las reporta en su estad&iacute;stica. En el &aacute;mbito    nacional se registra alrededor de 2.1% de defunciones que ocurrieron en a&ntilde;os    anteriores, observ&aacute;ndose que en algunas entidades el registro extempor&aacute;neo    asciende hasta 9%.<SUP>2</SUP> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Tradicionalmente se ha considerado que el certificado    de defunci&oacute;n debe ser llenado por el m&eacute;dico. En M&eacute;xico,    98% de ellos cumplen con este requisito; lo m&aacute;s recomendable es que el    m&eacute;dico que trat&oacute; al paciente sea quien extienda el certificado    de defunci&oacute;n; sin embargo, eso no sucede con la frecuencia esperada en    nuestro pa&iacute;s. Si se descuentan las defunciones que por ley deben ser    certificadas por los m&eacute;dicos legistas (aproximadamente 51 703 defunciones    por causas externas) s&oacute;lo 31% son certificadas por el m&eacute;dico tratante;    el resto las certifica otro m&eacute;dico que no conoc&iacute;a a la persona    que falleci&oacute;. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Cabe destacar que en el a&ntilde;o 2001 las    defunciones certificadas por el m&eacute;dico tratante eran 32.4%, ahora son    28.2%; en t&eacute;rminos relativos al porcentaje es menor; sin embargo, en    n&uacute;meros absolutos ascendi&oacute; de 126 000 a 129 000. De la misma manera    se utiliza el indicador de las defunciones que sucedieron en las unidades m&eacute;dicas,    45.2%, en las que se presupone que el llenado de los certificados en dichos    lugares fue de mejor calidad (<a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr13.gif">cuadro XIII</a>).    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Otro criterio de calidad es la identificaci&oacute;n    de las variables de la persona que falleci&oacute;; por ejemplo, la edad o la    condici&oacute;n de derechohabiencia. En M&eacute;xico, en 1 890 defunciones    de mayores de un a&ntilde;o de edad no se especifica la edad, tampoco en 311    defunciones que sucedieron en menores de un a&ntilde;o. Actualmente, uno de    cada 11 certificados no especifica la variable derechohabiencia, en algunas    entidades la relaci&oacute;n asciende a uno de cada cinco. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La secci&oacute;n m&eacute;dica del certificado    de defunci&oacute;n y la correcta definici&oacute;n de la causa de muerte son    fundamentales. Conviene insistir en la importancia de escribir, en el certificado    de defunci&oacute;n, la secuencia de los padecimientos que antecedieron a la    muerte, con el fin de que el codificador pueda aplicar las reglas de codificaci&oacute;n    y el principio general que aparece en la Clasificaci&oacute;n Estad&iacute;stica    Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desafortunadamente, en nuestro pa&iacute;s todav&iacute;a    existen problemas en el llenado del certificado, los cuales repercuten en detrimento    de la calidad de las estad&iacute;sticas de mortalidad. En el <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr14.gif">cuadro    XIV</a> se presentan cinco indicadores que permiten evaluar la calidad de los    certificados, en relaci&oacute;n con la causa b&aacute;sica de muerte. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Del total de defunciones, 2% clasifican como    Signos y s&iacute;ntomas mal definidos (CIE-10 R00-99), aunque en algunas entidades    ascienden a 5.1%. Llama la atenci&oacute;n que, en t&eacute;rminos absolutos,    las defunciones cuya causa estuvo mal definida ascendi&oacute; de 9 195 en 2001,    a 9 359 en 2002. Otro criterio para medir la calidad de la causa de muerte se    refiere a la precisi&oacute;n con la que una defunci&oacute;n por causa externa    puede ser clasificada como intencional o accidental. La CIE-10 previene esta    situaci&oacute;n y establece un grupo de c&oacute;digos para "Eventos de    intenci&oacute;n no determinada" (Y10-Y34). En 2002, en M&eacute;xico,    5.4% de las 52 mil muertes por causas externas no pueden ser clasificadas como    accidentales o intencionales, y caen en este rubro, lo mismo sucede con las    defunciones por tumores malignos de sitio no especificado. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Uno de los problemas t&iacute;picos en la certificaci&oacute;n    de la muerte consiste en referir el mecanismo de &eacute;sta y no la causa o    enfermedad que la desencaden&oacute;. Los mejores ejemplos en este sentido son    las muertes por insuficiencia cardiaca (CIE-10 I50) que pueden tener un origen    isqu&eacute;mico, reum&aacute;tico, asociarse a una cardiopat&iacute;a hipertensiva    o con una cardiopat&iacute;a por enfermedad de Chagas; o la insuficiencia hep&aacute;tica    (CIE-10 K72) que, en su caso, puede estar relacionada con cirrosis hep&aacute;tica,    hepatitis cr&oacute;nica o, incluso, hematoma. Las &uacute;ltimas dos columnas    del <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr14.gif">cuadro XIV </a>dan cuenta de este problema    al cual se podr&iacute;an sumar la insuficiencia renal, la insuficiencia respiratoria    y la ateroesclerosis inespec&iacute;fica, entre otras. Lo parad&oacute;jico    del caso es que en aquellas entidades federativas en donde la proporci&oacute;n    de insuficiencia cardiaca es alta (Tlaxcala, Oaxaca, Puebla), la mortalidad    por cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica es baja, lo cual genera la duda acerca    de si la baja mortalidad es real o se asocia con la mala clasificaci&oacute;n    de las defunciones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por &uacute;ltimo, en el <a href="/img/revistas/spm/v46n2/a11qdr15.gif">cuadro    XV</a> se presenta la mortalidad por ciertas afecciones perinatales, seg&uacute;n    entidad de residencia habitual, para los a&ntilde;os 2000, 2001 y 2002. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En comparaci&oacute;n con las defunciones registradas    en el a&ntilde;o 2001 se observan cambios en la estructura de causas y por edades,    en la calidad y en la integridad de los datos. A&uacute;n se detectan problemas    de subregistro en algunas entidades federativas, as&iacute; como problemas en    el manejo de causas de muerte; por lo anterior, es imperativo mantener los programas    de capacitaci&oacute;n para los m&eacute;dicos respecto del llenado del certificado    de defunci&oacute;n, y con los codificadores, para aplicar las actualizaciones    de la Clasificaci&oacute;n Estad&iacute;stica Internacional de Enfermedades    y Problemas Relacionados con la Salud.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana"><b>Nota metodol&oacute;gica </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Uno de los procedimientos utilizados en el c&aacute;lculo    y presentaci&oacute;n de tasas es el de estandarizaci&oacute;n. Con ello, se    controla el efecto de la variaci&oacute;n en la estructura de edades de una    poblaci&oacute;n, y tiene la finalidad de elaborar indicadores resumen, comparables    en diferentes contextos; tambi&eacute;n sirve para analizar su evoluci&oacute;n    en el tiempo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El procedimiento de estandarizaci&oacute;n consiste    en calcular una tasa resumen a partir de la suma ponderada de las tasas observadas,    por grupo de edad de la poblaci&oacute;n de estudio. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los ponderadores utilizados se corresponden    con los valores derivados de la distribuci&oacute;n porcentual, por grupos de    edad, de la poblaci&oacute;n tipo. Dado que la selecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n    tipo es arbitraria, en el caso que nos ocupa se consider&oacute; utilizar, para    efectos de comparaci&oacute;n internacional, la estructura reportada por la    Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, que es el resultado de promediar las    estructuras por edad de la poblaci&oacute;n mundial esperadas para los a&ntilde;os    2000 y 2025.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Referencias </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. World Health Organization. Age standarization    of rates: A new WHO standard. Ginebra: WHO, 2000. (GPE Discussion Paper Series    No. 31). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. Secretar&iacute;a de Salud. Direcci&oacute;n    General de Informaci&oacute;n en Salud. Tendencia de la mortalidad en M&eacute;xico    1990-2000. Muertes ocurridas vs muertes registras. En prensa.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">* Secci&oacute;n preparada por la Direcci&oacute;n    General de Informaci&oacute;n en Salud. Secretar&iacute;a de Salud, M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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