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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>P&Aacute;GINAS    DE SALUD P&Uacute;BLICA </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><b>Manuel    Alberto Santillana-Macedo, Dr en C</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Instituto    Mexicano del Seguro Social. Hermosillo, Sonora</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v45n5/17746f2.gif"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2"><i>Garc&iacute;a-Guzm&aacute;n    B, coord.</i> <b>Poblaci&oacute;n y sociedad al inicio del siglo XXI.</b> <i>M&eacute;xico,    DF: El Colegio de M&eacute;xico, 426 pp.</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">En 1976,    mientras estudiaba medicina en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico,    se desarroll&oacute; un debate entre neomalthusianos y marxistas tradicionales.    El tema de tal debate era el futuro poblacional y social de M&eacute;xico ante    la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica, de esa d&eacute;cada y la anterior.    El punto b&aacute;sico que argumentaban los neomalthusianos era que la explosi&oacute;n    demogr&aacute;fica, de no controlarse, iba a provocar pobreza; por lo tanto    urg&iacute;a aplicar acciones de control natal. Mientras que los marxistas de    vieja ultranza postulaban que lo que se requer&iacute;a era una transformaci&oacute;n    de la sociedad, distribuci&oacute;n de la riqueza social y, adicionalmente,    pol&iacute;ticas de control natal. Hoy, a un cuarto de siglo de tal debate,    y gracias a la corroboraci&oacute;n dada, entre otros por varios autores de    este libro, se resolvi&oacute; el asunto. La pobreza persiste, o incluso en    ciertas regiones se ha incrementado, con todo y una exitosa pol&iacute;tica    de control de la natalidad, eufem&iacute;sticamente llamada planificaci&oacute;n    familiar, implantada precisamente en la d&eacute;cada de los setenta del siglo    pasado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Este libro    re&uacute;ne una selecci&oacute;n de trabajos presentados en el Foro Poblaci&oacute;n    y Sociedad en el M&eacute;xico del Siglo XXI, los cuales se agrupan en cuatro    grandes temas. El primero, Poblaci&oacute;n futura y envejecimiento demogr&aacute;fico,    el segundo; Fecundidad, salud reproductiva y bienestar social; el tercero, Flujos    migratorios, intercambios comerciales y redes sociales, y el cuarto, Poblaci&oacute;n,    empleo y restructuraci&oacute;n econ&oacute;mica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Al inicio    del texto, la coordinadora, Br&iacute;gida Garc&iacute;a, hace una brillante    introducci&oacute;n, tanto del foro como de cada uno de los trabajos presentados,    en la cual, adem&aacute;s, muestra con claridad su posici&oacute;n y discrepancia    acad&eacute;mica con alguno de ellos. As&iacute; por ejemplo, la autora muestra    su coincidencia respecto de los t&oacute;picos de migraci&oacute;n y desarrollo    econ&oacute;mico-social estudiados en la d&eacute;cada de los noventa en M&eacute;xico,    con el trabajo de Francisco Alba, donde se&ntilde;ala que los aportes acad&eacute;micos    actuales han "permitido cuestionar la idea de que la pol&iacute;tica de libre    comercio y la promoci&oacute;n de la inversi&oacute;n internacional llevar&iacute;an    directamente a la desincentivaci&oacute;n de los flujos migratorios" (p.18).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">El breve    espacio de este comentario resulta insuficiente para resumir, comentar y criticar    los 15 trabajos que se encuentran en el texto de marras. Por este motivo he    considerado apuntar algunas direcciones cr&iacute;ticas de seis trabajos. En    resumen, porque estos trabajos re&uacute;nen, en mi opini&oacute;n, el tono    acad&eacute;mico y la esencia del foro realizado. Es decir, que la generaci&oacute;n    de pol&iacute;ticas de poblaci&oacute;n exclusivas, o aun elusivas, de pol&iacute;ticas    de desarrollo econ&oacute;mico y social, es un error hist&oacute;rico que ha    generado pobreza e incremento de la desigualdad.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">En primer    lugar, el trabajo <i>Domesticar la incertidumbre: an&aacute;lisis de insumos    y resultados de las proyecciones nacionales de M&eacute;xico</i>, de Jos&eacute;    Miguel Guzm&aacute;n y Ralph Hakeert, sintetiza varios aspectos metodol&oacute;gicos    y anal&iacute;ticos de las proyecciones que se han hecho sobre el futuro poblacional    en M&eacute;xico hasta el a&ntilde;o 2050. Los autores comparan las proyecciones    del Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (Conapo), el Banco Mundial, las Naciones    Unidas y de la Oficina del Censo de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, en    sus proyecciones del futuro de la poblaci&oacute;n mexicana. En suma, postulan    que las cuatro proyecciones son relativamente homog&eacute;neas hasta 2010,    pero que a partir de ah&iacute; difieren considerablemente. As&iacute;, en 2050,    desde un catastr&oacute;fico futuro de 165 millones de habitantes que propone    la oficina del censo norteamericano, hasta una conservadora perspectiva de 131    millones de Conapo existen 34 millones de habitantes proyectados &#150;virtuales    literalmente&#150; de diferencia, es decir, un pa&iacute;s entero de diferencias.    La situaci&oacute;n no es trivial, se&ntilde;alan los autores, y no s&oacute;lo    lo es por razones metodol&oacute;gicas, actuariales, o de f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas,    sino que de ello depende la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas,    econ&oacute;micas, de bienestar social, o incluso de mercado. Aunque los autores    finalmente se inclinan, y con s&oacute;lidas bases metodol&oacute;gicas sostienen    las proyecciones de Conapo, resulta sorprendente la ingenuidad con la que suponen    se controlar&aacute; la mortalidad de la poblaci&oacute;n mayor de 65 a&ntilde;os    de edad para 2010 en adelante. As&iacute;, los autores refieren que un escenario    "m&aacute;s realista, ser&iacute;a suponer que, dados los avances m&eacute;dicos    que se est&aacute;n produciendo en el control de algunos tipos de c&aacute;ncer,    las tasas por c&aacute;ncer no seguir&aacute;n aumentando, como lo hicieron    entre 1980 y 1995" (p.92). Afirmar esto implicar&iacute;a la transformaci&oacute;n    de todo el sistema nacional de salud actual de un modelo curativo a un modelo    preventivo del c&aacute;ncer, lo que no se mira por ning&uacute;n lado en el    vigente sistema nacional de salud, ni se vislumbra por lo menos en los pr&oacute;ximos    10 a&ntilde;os en la administraci&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Los tres    trabajos que se refieren a la salud reproductiva, englobados en el tema de fecundidad,    salud reproductiva y bienestar social, coinciden en cinco aspectos cardinales:    primero, que en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os ha habido una transformaci&oacute;n    del l&eacute;xico, que va desde el control de la natalidad, hasta el de salud    y defensa de los derechos reproductivos. Segundo, que este cambio de l&eacute;xico    no ha sido gratuito, sino que se ha debido a una creciente participaci&oacute;n    y presi&oacute;n de grupos feministas, de organizaciones no gubernamentales,    de organismos internacionales de financiamiento y de instituciones acad&eacute;micas.    Tercero, que, en efecto, ha habido una mayor participaci&oacute;n y compromiso    de acciones, pol&iacute;ticas y programas de salud reproductiva y defensa de    los derechos reproductivos en los sistemas de salud de M&eacute;xico y Latinoam&eacute;rica,    pero no siempre de una forma completa, homog&eacute;nea, ni accesible. Cuarto,    que el &eacute;xito del descenso de la tasa de fecundad y natalidad de los &uacute;ltimos    25 a&ntilde;os, de ninguna manera se convirti&oacute; en mejores condiciones    de calidad de vida de la poblaci&oacute;n. Y quinto, que no basta con aplicar    planes y programas de salud reproductiva, sino que es fundamental evaluar &eacute;stos,    lo cual implica dificultades metodol&oacute;gicas y te&oacute;ricas, muchas    de ellas a&uacute;n no resueltas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Ahora bien,    el trabajo de Ivonne Szasz y Susana Lerner sobre el <i>Enfoque de la salud reproductiva</i>    es un magn&iacute;fico ejemplo de la transici&oacute;n del l&eacute;xico, la    evoluci&oacute;n de &eacute;ste con la presi&oacute;n de grupos, y la documentaci&oacute;n    de su escasa aplicaci&oacute;n dentro de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas    de salud y bienestar. Es importante destacar un aspecto de este trabajo, y es    que las autoras llegan a la conclusi&oacute;n de que "sin pol&iacute;ticas de    desarrollo social y econ&oacute;mico adecuadas, las medidas exitosas aplicadas    sobre la din&aacute;mica demogr&aacute;fica no resultaron en mayor beneficio    para la poblaci&oacute;n" (p.167). Pero que, pese a esto, el discurso actual    de algunos organismos internacionales de financiamiento y otros nacionales sigue    siendo el de que es necesario el control de la fecundidad y natalidad para evitar    el caos social; es decir, el mantenimiento del discurso neomalthusiano pese    a las evidencias en contra no s&oacute;lo de M&eacute;xico, sino de toda Latinoam&eacute;rica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">El trabajo    de Alfonso Sandoval Arriaga, <i>Poblaci&oacute;n y salud reproductiva</i>, a    pesar de su barroca sintaxis, nos permite acercarnos con mayor profundidad a    los cuatro primeros de los cinco puntos se&ntilde;alados previamente. En particular    resaltan en este trabajo dos aspectos, uno de ellos el que los financiamientos    hacia los programas de "salud y control poblacional-salud reproductiva" tuvieron    un cambio radical durante la d&eacute;cada de los noventa. De tal manera que    el financiamiento, antes reservado a la administraci&oacute;n p&uacute;blica,    se traslad&oacute; a los organismos no gubernamentales quienes, en efecto, hab&iacute;an    demostrado su peso y compromiso social o pol&iacute;tico. Lo que no se&ntilde;ala    Sandoval es que tambi&eacute;n obr&oacute;, para este cambio de asignaci&oacute;n    de financiamiento, el descubrir en las instituciones p&uacute;blicas la falta    de evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas y, desde luego, la corrupci&oacute;n.    En esta l&oacute;gica cabe el otro punto a subrayar de este trabajo, el de proponer    necesaria y p&uacute;blica "cabal rendici&oacute;n de cuentas hacia la sociedad    de todos los ejecutores (ya sean organizaciones gubernamentales, ONG, organismos    internacionales, de asistencia bilateral, etc) " (p.193).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">El tercer    trabajo de este tema, <i>Pol&iacute;ticas de poblaci&oacute;n y salud</i>, de    Marta Coleta Oliveira, documenta cr&iacute;ticamente la experiencia brasile&ntilde;a    en la construcci&oacute;n de una pol&iacute;tica nacional de salud reproductiva.    Es decir, va explicando no s&oacute;lo el cambio de l&eacute;xico en las pol&iacute;ticas    y programas desde la planificaci&oacute;n familiar hasta la defensa de los derechos    reproductivos, sino su aplicaci&oacute;n e implantaci&oacute;n en los programas    de poblaci&oacute;n y salud brasile&ntilde;os, as&iacute; como las dificultades    de esta aplicaci&oacute;n, y adem&aacute;s su capacidad de innovaci&oacute;n    y fortaleza. Tal vez uno de los aspectos m&aacute;s valiosos de este trabajo    es exponer que este cambio de l&eacute;xico, cambio de acciones, y transformaci&oacute;n    de los programas se debi&oacute; a una organizada y altamente politizada participaci&oacute;n    de las mujeres en contra de grupos de m&eacute;dicos y de las instituciones    del sector salud brasile&ntilde;o. Algo que se ha minimizado en nuestro pa&iacute;s    es que la aplicaci&oacute;n de programas de salud reproductiva que van desde    la salud sexual de adolescentes, hasta la mejora de la calidad de la atenci&oacute;n    en los programas de c&aacute;ncer cervicouterino y mamario &#150;y no s&oacute;lo    los de control del embarazo y puerperio&#150; han sido dificultados particularmente    por la burocracia o el control del poder pol&iacute;tico en las instituciones    del sector salud mexicano.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Por &uacute;ltimo,    conviene comentar dos trabajos. Uno de ellos, el de Teresa Rend&oacute;n, sobre    <i>La divisi&oacute;n del trabajo por sexos en M&eacute;xico</i>, y el otro,    el trabajo de Enrique de la Garza, sobre la <i>Flexibilidad laboral</i>.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">El trabajo    de la maestra Rend&oacute;n se centra en un amplio an&aacute;lisis de la Encuesta    Nacional de Trabajo, Aportaciones y uso del tiempo, levantada por el Instituto    Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica en M&eacute;xico    en 1996. La disecci&oacute;n hecha por la autora de esta encuesta corrobora    lo que varias investigadoras y grupos feministas hab&iacute;an se&ntilde;alado    anteriormente. Es decir, el que hay un ocultamiento del trabajo femenino, especialmente    en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, adem&aacute;s de que las actividades extradom&eacute;sticas    laborales productivas femeninas se centran m&aacute;s en actividades y puestos    de bajos salarios. Rend&oacute;n confirma ambos aspectos, dice: "apenas 6% de    los varones mayores de 15 a&ntilde;os realiza jornadas dom&eacute;sticas mayores    de 35 horas a la semana" (p. 325). Y que esta participaci&oacute;n se centra    en la "reparaci&oacute;n y funcionamiento del hogar". Por otro lado, al desagregar    el trabajo asalariado encuentra que, en efecto, las mujeres no s&oacute;lo trabajan    menos y con menores salarios, sino que adem&aacute;s esto sucede no s&oacute;lo    en el trabajo formal asalariado &#150;como ser&iacute;a la industria maquiladora&#150;,    sino que tambi&eacute;n sucede en el trabajo informal asalariado &#150;como    es por ejemplo la venta de comida en la calle&#150;, y en el trabajo aut&oacute;nomo,    como el servicio dom&eacute;stico. O sea que, en pocas palabras, cuantifica,    apoya y demuestra lo que el discurso feminista que analiza las pol&iacute;ticas    poblacionales y laborales, ha postulado previamente con firmeza y seguridad    durante casi dos d&eacute;cadas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Al final    el trabajo de Enrique de la Garza, con la densidad y a la vez inteligencia de    sus textos, expone c&oacute;mo es que ha ido obrando la transici&oacute;n de    unas relaciones obrero-patronales de aparente rigidez productiva, a una flexibilidad    en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. De la Garza utiliza varios elementos para    este an&aacute;lisis, entre ellos el de la revisi&oacute;n hist&oacute;rica    de las propuestas a la modificaci&oacute;n de la normatividad laboral mexicana    y, por otro lado, el de la revisi&oacute;n de los contratos laborales entre    empresas y sindicatos. En el primer caso, De la Garza se&ntilde;ala que si bien    ha habido intentos y discursos, durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas,    solicitando una amplia modificaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n por parte    de las centrales empresariales como Coparmex y Concamin, en la pr&aacute;ctica,    esto no ha pasado del discurso porque se han enfrentado con el corporativismo    obrero-gubernamental pri&iacute;sta. Adem&aacute;s, parece ser que en la actual    administraci&oacute;n federal, esa solicitud empresarial no podr&aacute; realizarse    de no contar con la mayor&iacute;a del PAN en el Congreso y la C&aacute;mara    Alta. En el caso de la revisi&oacute;n de los contratos laborales s&iacute;    documenta c&oacute;mo se han ido incorporando elementos de flexibilidad laboral,    si bien a un ritmo m&aacute;s lento que lo propuesto por toda una ideolog&iacute;a    de la productividad a ultranza. Pero tal vez lo m&aacute;s interesante es que,    se&ntilde;ala el autor, las empresas han emprendido estos cambios en funci&oacute;n    de su competitividad por dos formas: "a) por un lado, tratando de ganar competitividad    y productividad vali&eacute;ndose de nuevas formas de organizaci&oacute;n del    trabajo que implican de alguna manera flexibilidad y cambio cultural, pero que    se han visto limitadas por la escasa capacitaci&oacute;n, baja delegaci&oacute;n    de poder de decisiones a los obreros y bajos salarios, y b) asimilar la idea    de flexibilidad como desregulaci&oacute;n unilateral a favor de la empresa,    tambi&eacute;n con bajos salarios".</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica-Normal, sans-serif" size="2">Lo que lleva,    para terminar, a ironizar con lo siguiente en una idea sint&eacute;tica final    de todo el libro, muy al estilo de un buen Julio Cort&aacute;zar: "Lo que la    realidad muestra para la poblaci&oacute;n y sociedad al inicio del siglo XIX,    es que pol&iacute;ticas de poblaci&oacute;n sin desarrollo econ&oacute;mico    y social son un error; as&iacute; como pol&iacute;ticas de salud reproductiva    y bienestar social sin respeto a los derechos humanos y en particular de g&eacute;nero,    son tambi&eacute;n un error; as&iacute; como la implantaci&oacute;n de pol&iacute;ticas    migratorias sin el respeto de las decisiones individuales y de fomento al crecimiento    econ&oacute;mico en las localidades de origen y expulsi&oacute;n son un error;    y la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas laborales de mayor competitividad    y productividad, sin mejorar los salarios ni la capacitaci&oacute;n y aumento    del poder de decisiones de los trabajadores, es un error". Pareciera que a los    grandes inversionistas e ide&oacute;logos mundiales no les interesa, para nada,    salir de ese magn&iacute;fico error.</font></p>      ]]></body>
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