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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Informe del Cirujano General de 1964 acerca de los daños a la salud atribuibles al consumo de tabaco]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font size=5><b><a name="tx"></a></b></font><font size="2"><b>CLÁSICOS</b></font>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size=5><b>Informe del Cirujano General de 1964 acerca de los da&ntilde;os a la salud atribuibles al consumo de tabaco<a href="#nt">*</a></b></font>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><b><font size="6">A</font></b><font size="3">l efectuar las valoraciones    cr&iacute;ticas de los datos e interpretaciones y al formular sus propias conclusiones,    el Surgeon General's Advisory Committee on Smoking and Health –los miembros    individuales, los subcomit&eacute;s y el Comit&eacute; como un todo– tom&oacute;    resoluciones o estableci&oacute; dict&aacute;menes en tres niveles:</font>      <blockquote>     <P align="left">     <font size="3">     I.     Dictamen en cuanto a la validez de una  publicaci&oacute;n o informe. Intervinieron en la  elaboraci&oacute;n de este dictamen elementos tales como las  estimaciones de la competencia y el adiestramiento  del investigador, el grado en el que se dejan de  lado los prejuicios, el dise&ntilde;o y el alcance de la  investigaci&oacute;n y la suficiencia tanto de los medios y  recursos como de los controles.</font>     <P align="left">     <font size="3">     II.     Dictamen en cuanto a la validez de las  interpretaciones de los investigadores con base en sus  observaciones y datos, y en lo relativo a la l&oacute;gica  y justificaci&oacute;n de sus conclusiones.</font>     <P align="left">     <font size="3">     III.     Dict&aacute;menes necesarios para la formulaci&oacute;n de  conclusiones dentro del Comit&eacute;.</font> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     Las revisiones, an&aacute;lisis y evaluaciones  principales de publicaciones e informes sin publicar que  contienen datos, interpretaciones y conclusiones de autores  las realizaron miembros individuales del Comit&eacute; y, en  algunos casos, consultores. Luego un subcomit&eacute;  revis&oacute; y evalu&oacute; los planteamientos, a lo que sigui&oacute;,  despu&eacute;s de un tiempo adecuado, la consideraci&oacute;n cr&iacute;tica  por parte del Comit&eacute; de un informe del subcomit&eacute;,  adem&aacute;s de las decisiones relativas a la selecci&oacute;n del  material que se incluir&iacute;a en los borradores del informe,  junto con los borradores de las conclusiones a las que  llegaron los subcomit&eacute;s. Por &uacute;ltimo, luego de repetidas  revisiones cr&iacute;ticas de los borradores de los cap&iacute;tulos,  el Comit&eacute; como un todo formul&oacute; y adopt&oacute;  conclusiones, declarando el dictamen que consider&oacute; &eacute;ste.</font>     <P align="left">     <font size="3">     No es el fin de esta secci&oacute;n presentar un  ensayo sobre la toma de decisiones, ni parece ser  necesario describir en detalle los criterios que se utilizaron  para establecer juicios cient&iacute;ficos en cada uno de los  tres niveles mencionados antes. Todos los miembros  del Comit&eacute; se adiestraron en los altos est&aacute;ndares y  criterios impl&iacute;citos en la realizaci&oacute;n de valoraciones  cient&iacute;ficas; si alg&uacute;n miembro carec&iacute;a incluso de una  parte peque&ntilde;a de tal adiestramiento, lo recib&iacute;a en buena  medida de las persistentes discusiones que se  originaron en las consultas y en las reuniones de los subcomit&eacute;s  y del Comit&eacute; completo.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Criterios del m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico</b></font>     <P align="left"><font size="3">Sin embargo, es aconsejable explicar de manera  breve ciertos criterios que, si bien aplicables a todos  los dict&aacute;menes implicados en este informe, resultaron  en especial importantes en los dict&aacute;menes que se  basaron en el m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico. En esta investigaci&oacute;n  el m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico se utiliz&oacute;, de forma  extensa, en la valoraci&oacute;n de los factores causales en la  relaci&oacute;n tabaquismo-salud entre seres humanos, sobre  quienes no era viable experimentar directamente. La  evidencia cl&iacute;nica, patol&oacute;gica y experimental se consider&oacute;  de modo amplio, y a menudo sirvi&oacute; para sugerir una  hip&oacute;tesis o confirmar o contradecir otros  resultados. Cuando se acoplan con los dem&aacute;s datos, los  resultados de los estudios epidemiol&oacute;gicos pueden  proporcionar la base sobre la cual es posible  establecer dict&aacute;menes de causalidad.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Al realizar los estudios mediante el empleo de  este m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico, deben tomarse en  cuenta</font> <font size="3">muchos factores, variables y resultados de  investigaciones para determinar, primero, si existe en  realidad una asociaci&oacute;n entre un atributo o agente y una  enfermedad. El dictamen en este punto se basa en  medidas indirectas y directas de la asociaci&oacute;n que se sugiere.  Si se va a demostrar que existe una asociaci&oacute;n, surge  la pregunta: &quot;&iquest;la asociaci&oacute;n tiene un significado causal?&quot;</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los m&eacute;todos estad&iacute;sticos no pueden establecer  la prueba de una relaci&oacute;n causal en una asociaci&oacute;n.  El significado causal de una asociaci&oacute;n es un asunto  de juicio que va m&aacute;s all&aacute; de cualquier aseveraci&oacute;n de  probabilidad estad&iacute;stica. Para juzgar o evaluar el  significado causal de la asociaci&oacute;n entre el atributo o  agente y la enfermedad, o efecto sobre la salud,  es  necesario utilizar varios criterios, aunque ninguno de ellos  constituye una base del todo suficiente para el dictamen:</font>     <blockquote>     <P align="left"><font size="3">a)     La consistencia de la asociaci&oacute;n    <br> b)     La intensidad de la asociaci&oacute;n    <br> c)     La especificidad de la asociaci&oacute;n    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> d)     La relaci&oacute;n temporal de la asociaci&oacute;n    <br> e)     La coherencia de la asociaci&oacute;n</font> </blockquote>     <P align="left">     <font size="3">     Se recurri&oacute; a estos criterios en diversas  secciones de este informe. La raz&oacute;n m&aacute;s amplia y clara de  su empleo se encuentra, en el cap&iacute;tulo 9, en la  secci&oacute;n titulada &quot;Evaluaci&oacute;n de la asociaci&oacute;n entre el  tabaquismo y el c&aacute;ncer pulmonar&quot;.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Causalidad</b></font>     <P align="left"><font size="3">Se discutieron con mucha amplitud, en varias  reuniones del Comit&eacute; y de los subcomit&eacute;s,  significados y concepciones diversos del t&eacute;rmino  <I>&quot;causa&quot;</I>. Las discusiones ocurrieron casi siempre despu&eacute;s de que  se hab&iacute;an evaluado y estudiado los datos e informes,  y en los tiempos en los que se examinaban  cr&iacute;ticamente las conclusiones y se formulaban las afirmaciones  definitivas. Adem&aacute;s, emergieron en las mentes de  los miembros, de modo constante e inevitable, ideas  acerca de la causalidad en el reino de esta indagaci&oacute;n,  pues les preocupaba el tema que se investigaba –tabaquismo y salud–.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Sin hacer un resumen de los conceptos m&aacute;s  importantes de causalidad, que han determinado las  actitudes y acciones humanas desde los d&iacute;as  incluso anteriores a Arist&oacute;teles, pasando por la era  continua de observaci&oacute;n y experimento, hasta las  certidumbres estad&iacute;sticas de la presente era at&oacute;mica, es posible  establecer brevemente el punto de vista del Comit&eacute; en  lo relativo a la causalidad y al lenguaje utilizado al  respecto en este informe:</font>     <blockquote>     <P align="left"><font size="3">1.     La situaci&oacute;n del tabaquismo en relaci&oacute;n con  la salud de la humanidad incluye un hu&eacute;sped  (hombre variable) y un agente complejo (tabaco y  sus productos, en particular aquellos que se  forman por la combusti&oacute;n al fumar). La prueba de  esta investigaci&oacute;n se encuentra en el efecto, o no  efecto, de los componentes del agente en los  tejidos, &oacute;rganos y diversas cualidades del hu&eacute;sped  que podr&iacute;a a) mejorar su bienestar, b) dejarlo  proceder en forma normal, o c) afectar su salud de  una u otra forma. Para obtener informaci&oacute;n sobre  estos puntos el Comit&eacute; hizo lo mejor posible, con  una amplia ayuda, para examinar todas las fuentes  de informaci&oacute;n disponibles en publicaciones e  informes, y mediante consultas con personas bien informadas.</font>     <P align="left"><font size="3">2.     Cuando se observ&oacute; una relaci&oacute;n o asociaci&oacute;n  entre el fumar, u otros usos del tabaco, y alguna  condici&oacute;n en el hu&eacute;sped, se evalu&oacute; el significado  de la asociaci&oacute;n.</font>     <P align="left"><font size="3">3.     La caracterizaci&oacute;n de la valoraci&oacute;n demand&oacute;  un t&eacute;rmino espec&iacute;fico, y se consideraron como  t&eacute;rminos clave &quot;factor&quot;, &quot;determinante&quot; y  &quot;causa&quot;. El Comit&eacute; acord&oacute; que si bien un factor  podr&iacute;a constituir una fuente de variaci&oacute;n, no todas  &eacute;stas corresponden a causas. Se acepta que muchas  veces es necesaria la coexistencia de varios  factores para que ocurra una enfermedad,  y que uno  de ellos desempe&ntilde;e tal vez un papel  determinante, esto es, sin &eacute;l los dem&aacute;s factores se vuelven  impotentes (como la susceptibilidad gen&eacute;tica).  Las hormonas en el c&aacute;ncer de pecho quiz&aacute;  desempe&ntilde;en uno de estos papeles  determinantes. La palabra <I>&quot;causa&quot;</I> es la &uacute;nica en el uso  general vinculada con los asuntos que se consideraron  en este estudio, y es capaz de transmitir la  noci&oacute;n de una relaci&oacute;n significativa, eficaz, entre  un agente y una alteraci&oacute;n o enfermedad  asociadas con el hu&eacute;sped.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><font size="3">4.     Sin embargo, debe se&ntilde;alarse ahora mismo  que ning&uacute;n miembro del Comit&eacute; us&oacute; la palabra  &quot;causa&quot; en un sentido absoluto en el &aacute;rea de este  estudio. Si bien varias disciplinas y campos de conocimiento cient&iacute;fico estaban  representadas entre los miembros, todos compart&iacute;an una  concepci&oacute;n com&uacute;n de la etiolog&iacute;a m&uacute;ltiple de  los procesos biol&oacute;gicos. Ninguno fue tan  ingenuo como para insistir en la monoetiolog&iacute;a en  los procesos patol&oacute;gicos o en los fen&oacute;menos  vitales. Todos estaban completamente conscientes de  que existe una serie de eventos en las ocurrencias  y los desarrollos en estos campos, y que los  resultados finales constituyen el efecto neto de muchas acciones y reacciones.</font>     <P align="left"><font size="3">5.     Admitiendo que se aceptaron estas  complejidades, se notar&aacute; con toda claridad que se afirma la  convicci&oacute;n del Comit&eacute; si se toma en cuenta la  decisi&oacute;n que &eacute;ste tom&oacute; respecto del empleo de las  palabras &quot;causa&quot;, &quot;causa principal&quot;, &quot;causa importante&quot;  o &quot;asociaci&oacute;n causal&quot; en ciertas conclusiones  acerca del tabaquismo y la salud.</font> </blockquote>     <P align="left">&nbsp;     <P align="center"><font size="4">Cap&iacute;tulo 4</font>     <P align="left"><font size="3">Esta parte se presenta en dos secciones. La secci&oacute;n  A contiene informaci&oacute;n acerca de los antecedentes,  la esencia de los resultados y las conclusiones del  Comit&eacute; sobre salud y tabaco,  y una valoraci&oacute;n de la  naturaleza y magnitud de los riesgos contra la salud. La secci&oacute;n  B presenta las conclusiones formales adoptadas por  el Comit&eacute; y los comentarios principales  condensados de los res&uacute;menes detallados que aparecen en  cada cap&iacute;tulo de la segunda parte del informe. Es  posible que el alcance y la profundidad de las  indagaciones del Comit&eacute; s&oacute;lo se comprenda mediante el estudio  del informe completo.</font>     <P align="left"><I><font size="3">A. Antecedentes y puntos importantes</font></I>     <P align="left"><font size="3">En estudios anteriores, el consumo del tabaco, en  especial fumar cigarrillos, se ha vinculado  causalmente con varias enfermedades: se le ha asociado con el  aumento de muertes por tumor maligno de pulm&oacute;n  y otras enfermedades, sobre todo con las relativas a  las arterias coronarias, la bronquitis cr&oacute;nica y el  enfisema. Estos resultados, que se han divulgado con  amplitud y que en la d&eacute;cada pasada fueron causa de  una gran preocupaci&oacute;n p&uacute;blica, han sido aceptados en  gran n&uacute;mero de pa&iacute;ses por las instituciones de salud,  las asociaciones m&eacute;dicas y las organizaciones de salud  de ayuda voluntaria.</font>     <P align="left">     <font size="3">     El riesgo potencial es grande debido a que  estas enfermedades son las principales causas de muerte  e incapacidad. En 1962, m&aacute;s de 500 000 personas en  los Estados Unidos de Am&eacute;rica (EUA) murieron por  enfermedades cardiacas arterioescler&oacute;ticas  (principalmente la enfermedad de las arterias coronarias), 41 000,   por tumor maligno de pulm&oacute;n, y 15 000, por  bronquitis y enfisema.</font>      <P align="left">     <font size="3">     La cantidad de muertes causadas por algunas  enfermedades importantes, que se dicen relacionadas  con el consumo del tabaco, se muestran en el <a href="#qdr01"> cuadro I</a>,  el cual presenta un aspecto de la magnitud del  riesgo potencial; se analizar&aacute; despu&eacute;s el grado de  asociaci&oacute;n con el uso del tabaco.</font>      <P align="left">     <a name="qdr01"></a>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">&nbsp;           <p align="center"><img src="img/revistas/spm/v44s1/a23qdr01.gif"></p>     <P align="left">&nbsp;          <P align="left">     <font size="3">     Otra causa de preocupaci&oacute;n es que las  muertes producto de algunas de estas enfermedades se han  incrementado con gran rapidez en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las defunciones por tumor maligno de  pulm&oacute;n, inferiores a 3 000 en 1930, aumentaron hasta 18  000 en 1950. En el corto periodo a partir de 1955, las  muertes por esta enfermedad ascendieron desde menos  de 27 000 hasta 41 000 en 1962, un aumento  extraordinario que no se hab&iacute;a registrado para el tumor  maligno en cualquier otro lugar del cuerpo. Si  bien, parte de la tendencia creciente del tumor maligno de  pulm&oacute;n se atribuye a mejoras en el diagn&oacute;stico y a  cambios en la composici&oacute;n por edad y el tama&ntilde;o de la  poblaci&oacute;n, la evidencia deja muy poca duda de que ha  ocurrido un verdadero incremento en este padecimiento.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las muertes debidas a enfermedades del  coraz&oacute;n por arterioesclerosis, dolencias coronarias y da&ntilde;os  degenerativos aumentaron de 273 000 en 1940 a 396  000 en 1950, y a 578 000 en 1962.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las muertes registradas por causa de  bronquitis cr&oacute;nica y enfisema se incrementaron de 2 300 en  1945 a 15 000 en 1962.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los patrones cambiantes y el grado en el  consumo del tabaco constituyen un aspecto pertinente del  problema tabaquismo-salud.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Cerca de 70 millones de personas en los EUA  consumen tabaco en forma regular. Dicho consumo en  ese pa&iacute;s ha crecido de manera marcada desde el  inicio del siglo XX, cuando el consumo <I>per capita  </I>era de menos de 50 cigarros al a&ntilde;o. A partir de 1910, a&ntilde;o en el cual el consumo por persona (mayores de 15 a&ntilde;os)  correspond&iacute;a a 138, &eacute;ste ascendi&oacute; hasta 1 365 en 1930, 1  828 en 1940, 3 322 en 1950, y a un m&aacute;ximo de 3 986 en  1961. El censo de poblaci&oacute;n de 1955 en los EUA indic&oacute;  que de la poblaci&oacute;n mayor de 18 a&ntilde;os, 68% de los  hombres y 32.4% de las mujeres fumaban cigarrillos de  manera regular.</font>     <P align="left">     <font size="3">     En contraste con este claro incremento en el  consumo de cigarrillos, disminuy&oacute; en ese periodo el  uso <I>per capita </I>de tabaco en otras formas. El consumo  de puros <I>per capita </I>declin&oacute; de 117 en 1920 a 55 en 1962.  El consumo de tabaco en pipa, que alcanz&oacute; un  m&aacute;ximo de 2 1/2 libras por persona en 1910, disminuy&oacute;  hasta un poco m&aacute;s de media libra por persona en 1962.  El uso de tabaco mascado ha descendido de cerca de  cuatro libras por persona en 1900 a media libra en 1962.</font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     Los antecedentes para el estudio del Comit&eacute;  han incluido gran cantidad de informaci&oacute;n general y  de resultados de investigaciones previas, que  asociaban el aumento en el consumo de cigarrillos con el  n&uacute;mero creciente de muertes en varios tipos de  enfermedades mayores. En este escenario fue donde el Comit&eacute;  inici&oacute; su trabajo de valoraci&oacute;n de la naturaleza y la  magnitud de los riesgos para la salud, atribuibles al tabaquismo.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Tipos de evidencia</b></font>     <P align="left"><font size="3">Para dictaminar si el fumar y otros usos del tabaco  resultan da&ntilde;inos para la salud, o si se relacionan con  enfermedades espec&iacute;ficas, el Comit&eacute; evalu&oacute; tres  tipos principales de evidencias cient&iacute;ficas:</font>     <blockquote>     <P align="left"><font size="3">1.     <I>Experimentos con animales</I>. En numerosos  estudios, los animales se han expuesto al humo y a los  alquitranes del tabaco, as&iacute; como a los diversos  compuestos qu&iacute;micos que estos contienen. Siete  de ellos (compuestos arom&aacute;ticos polic&iacute;clicos) se  han se&ntilde;alado como generadores de tumor  maligno (cancer&iacute;genos). Otras sustancias en el tabaco y  el humo, si bien no cancer&iacute;genos por s&iacute; solos,  estimulan la producci&oacute;n de esta enfermedad o  reducen el umbral correspondiente a un  cancer&iacute;geno conocido. Varios gases t&oacute;xicos o irritantes,  contenidos en el humo del tabaco, producen experimentalmente los tipos de da&ntilde;o no canceroso  que se observan en tejidos y en c&eacute;lulas de  fumadores empedernidos, lo cual incluye la supresi&oacute;n de  la actividad ciliar que normalmente limpia la  tr&aacute;quea y los bronquios, el da&ntilde;o en los alv&eacute;olos  pulmonares, y el deterioro en las gl&aacute;ndulas mucosas  y en las c&eacute;lulas de copa que producen moco.</font>     <P align="left"><font size="3">2.     <I>Estudios cl&iacute;nicos o de autopsia.  </I>Las observaciones de miles de pacientes, y de estudios de  autopsias de fumadores y no fumadores, muestran que en los primeros ocurren con mayor frecuencia  y severidad muchos tipos de da&ntilde;os en las  funciones corporales y en los &oacute;rganos, c&eacute;lulas y tejidos.  Tres tipos de cambios celulares –p&eacute;rdida de c&eacute;lulas  ciliadas, engrosamiento (m&aacute;s de dos capas de  c&eacute;lulas basales), y la presencia de c&eacute;lulas at&iacute;picas–  son mucho m&aacute;s comunes en la capa de  revestimiento (epitelio) de la tr&aacute;quea y los bronquios de  fumadores de cigarro que en la de los no  fumadores. Algunas de las lesiones avanzadas que se  observan en los bronquios de fumadores de  cigarrillos son con toda probabilidad premalignas. Los  cambios celulares que se descubren por lo com&uacute;n  en las autopsias de pacientes con bronquitis  cr&oacute;nica, se presentan con mayor frecuencia en los  bronquios de los fumadores que en los de no fumadores. Los cambios patol&oacute;gicos en los alv&eacute;olos  y otros tejidos funcionales del pulm&oacute;n  (par&eacute;nquima) tienen una asociaci&oacute;n bastante cercana con  la historia pasada del consumo de cigarros.</font>     <P align="left"><font size="3">3.     <I>Estudios de poblaci&oacute;n</I>. Otro tipo de evidencia,  en cuanto a la asociaci&oacute;n entre tabaquismo y  enfermedad, proviene de estudios epidemiol&oacute;gicos.</font> </blockquote>     <P align="left">     <font size="3">     En estudios retrospectivos, las historias de  tabaquismo de personas con una enfermedad  espec&iacute;fica (por ejemplo, tumor maligno de pulm&oacute;n) se  comparan con las de grupos de control adecuados, sin la  enfermedad. Unicamente para el tumor maligno de  pulm&oacute;n, se han efectuado 29 de estos estudios  retrospectivos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. A pesar de muchas variaciones  en el dise&ntilde;o y en el m&eacute;todo, al menos uno  (relacionado con mujeres) demostr&oacute; que se encuentran  proporcionalmente m&aacute;s fumadoras de cigarro entre las  pacientes con tumor maligno de pulm&oacute;n que en las  poblaciones de control sin dicho padecimiento.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Estudios retrospectivos extensos de la  frecuencia de s&iacute;ntomas y signos espec&iacute;ficos –tos cr&oacute;nica,  producci&oacute;n de esputo, insuficiencia respiratoria, dolencias  en el pecho y disminuci&oacute;n de la funci&oacute;n pulmonar– muestran de modo consistente que &eacute;stos ocurren  con mayor frecuencia en fumadores de cigarro que en  no fumadores. Algunos de estos signos y s&iacute;ntomas  son las expresiones cl&iacute;nicas de la bronquitis cr&oacute;nica, y  otros se asocian m&aacute;s con el enfisema; en general,  aumentan con la magnitud del tabaquismo y disminuyen  luego de dejar de fumar.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Otro tipo de evidencia epidemiol&oacute;gica en la  relaci&oacute;n entre tabaquismo y mortalidad surge de siete  estudios prospectivos, que se llevaron a cabo a partir  de 1951 y en los cuales un gran n&uacute;mero de hombres  fueron cuestionados acerca de sus h&aacute;bitos de fumar o  no fumar. Se obtuvieron los certificados de defunci&oacute;n  de aquellos que fallecieron luego de incorporarse en  los estudios, lo que permiti&oacute; calcular las tasas de  mortalidad total y de mortalidad de fumadores por causa  de diversa &iacute;ndole, as&iacute; como de no fumadores. Los  estudios prospectivos a&ntilde;aden, por ello, varias  dimensiones importantes a la informaci&oacute;n acerca del  problema tabaquismo-salud; sus datos posibilitan  comparaciones directas de las tasas de mortalidad de fumadores  y no fumadores en ambos casos, respecto de causas  de muerte generales e individuales, e indican la  intensidad de la asociaci&oacute;n entre tabaquismo y  enfermedades espec&iacute;ficas.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     Estas tres l&iacute;neas de evidencia se evaluaron y  luego se consideraron en conjunto para extraer  conclusiones. El Comit&eacute; estaba consciente de que no  era suficiente el mero establecimiento de una  asociaci&oacute;n estad&iacute;stica entre el consumo del tabaco y un  padecimiento. La pregunta crucial la constituye la  importancia causal del uso del tabaco en relaci&oacute;n con  la enfermedad. En cuanto a tales dict&aacute;menes,  resultan esenciales las tres l&iacute;neas de evidencia, como se  analiza con mayor detalle en los p&aacute;rrafos anteriores y al  inicio del informe.</font>     <P align="left">     <font size="3">     La evidencia experimental, cl&iacute;nica y patol&oacute;gica,  as&iacute; como los datos de los estudios de poblaci&oacute;n, se  subrayan en el apartado de comentarios y conclusiones,  que refiere a su vez al lector a los lugares espec&iacute;ficos  de la parte II del informe, donde se presenta la  evidencia pormenorizada.</font>     <P align="left">     <font size="3">     En los p&aacute;rrafos que siguen, el Comit&eacute; ha  optado por resumir los resultados de los siete estudios de  poblaci&oacute;n prospectivos que, como se indic&oacute; antes,  constituyen s&oacute;lo un tipo de evidencia, ilustran la  naturaleza y la magnitud potencial del problema  tabaquismo-salud, y sacan a relucir varios factores implicados.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Evidencia de los resultados combinados de estudios prospectivos</b></font>     <P align="left"><font size="3">El Comit&eacute; examin&oacute; por separado los siete  estudios prospectivos junto con sus resultados combinados.  Se asign&oacute; un peso considerable a la consistencia de  los resultados entre los diversos estudios. Sin  embargo, para simplificar la presentaci&oacute;n, s&oacute;lo se destacan  aqu&iacute; los resultados combinados.</font>     <P align="left">     <font size="3">     De los 1 123 000 hombres que intervinieron en  los siete estudios prospectivos, mismos que  proporcionaron historias &uacute;tiles de h&aacute;bitos de consumo de  cigarro (y otras caracter&iacute;sticas, como la edad), 37  391 murieron durante los meses o a&ntilde;os subsecuentes a  los estudios. En la actualidad no se dispone de  ning&uacute;n an&aacute;lisis de datos de estudios prospectivos  correspondientes a mujeres.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Para posibilitar la comparaci&oacute;n r&aacute;pida de la  mortalidad entre fumadores y no fumadores, se usan  de manera amplia dos conceptos en los estudios –el  exceso de muertes de fumadores en comparaci&oacute;n  con las de no fumadores, y la tasa de mortalidad.  Despu&eacute;s de ajustes de las diferencias en edad y el n&uacute;mero  de fumadores y no fumadores de cigarrillo, se obtiene  un n&uacute;mero esperado de muertes de fumadores, con  base en las muertes entre no fumadores. El exceso  de muertes corresponde entonces al n&uacute;mero de  muertes reales (observadas) de fumadores que supera al  n&uacute;mero esperado. La tasa de mortalidad, para la cual  se describe el m&eacute;todo de c&aacute;lculo en el cap&iacute;tulo 8,  mide las tasas de muerte relativa de fumadores y no  fumadores. Si son iguales las tasas de muerte con la  edad ajustada, la tasa de mortalidad ser&aacute; igual a 1.0; si  las tasas de muerte de fumadores duplican a la de no  fumadores, la tasa de mortalidad corresponder&aacute; a  2.0. (Expresado como un porcentaje, este ejemplo  equivaldr&iacute;a a un aumento de 100%.)</font>     <P align="left">     <font size="3">     El <a href="#qdr02"> cuadro II</a> presenta los datos acumulados y  combinados respecto de 14 clases de enfermedades  para las cuales la tasa de mortalidad de fumadores de  cigarro, respecto a la de no fumadores, fue de 1.5  o mayor.</font>     <P align="left">     <a name="qdr02"></a>     <P align="left">&nbsp;          ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/spm/v44s1/a23qdr02.gif"></p>     <P align="left">&nbsp;          <P align="left">     <font size="3">     La tasa de mortalidad para las mujeres  fumadoras de cigarro, en comparaci&oacute;n con la de las no  fumadoras, para todas las causas de muerte  consideradas en conjunto, equivale a 1.68, lo que representa una  tasa de muerte total casi 70% superior que la de no fumadoras. (Esta tasa incluye tasas de muerte  correspondientes a enfermedades que no se listan en  el cuadro, as&iacute; como las 14 clases indicadas.)</font>     <P align="left">     <font size="3">     En los resultados combinados de los siete  estudios, la tasa de mortalidad de fumadores de  cigarro respecto a la de no fumadores result&oacute; en  particular alta para varias enfermedades: tumor maligno de  pulm&oacute;n (10.8), bronquitis y enfisema (6.1), tumor  maligno de la laringe (5.4), tumor maligno de la cavidad  oral (4.1), tumor maligno del es&oacute;fago (3.4), &uacute;lcera  p&eacute;ptica (2.8) y el grupo de otras enfermedades  circulatorias (2.6). En el caso de la enfermedad de las arterias  coronarias, la tasa de mortalidad correspondi&oacute; a  1.7. (<a href="#qdr02">cuadro II</a>)</font>     <P align="left">     <font size="3">     Expresada en forma de porcentaje, esta cifra  es equivalente a la afirmaci&oacute;n de que en la  enfermedad de las arterias coronarias, la principal causa de  muerte en los EUA, la tasa de muerte es 70% superior para  los fumadores de cigarro. En cuanto a la bronquitis  cr&oacute;nica y el enfisema, que se encuentran entre las  principales causas de incapacidad seria, la tasa de  muerte para fumadores de cigarro es 500% m&aacute;s alta que  la de no fumadores. En el caso del c&aacute;ncer de  pulm&oacute;n, la parte del cuerpo donde se presenta con mayor  frecuencia el tumor maligno en el hombre, la tasa  de muerte es casi 1000% superior.</font>     <P align="left"><I><font size="3">Otros resultados de los estudios prospectivos</font></I>     <P align="left"><font size="3">En general, cuanto mayor es el n&uacute;mero de cigarros  fumados diariamente, tanto m&aacute;s alta resulta la tasa  de muerte. De acuerdo con los siete estudios  prospectivos, en el caso de los hombres que fuman menos de 10  cigarros diarios, la tasa de muerte por todas las causas  es casi 40% m&aacute;s alta que la de los no fumadores.  Para aquellos que fuman de 10 a 19 cigarros al d&iacute;a, la tasa  es 70% superior, y para los que consumen de 20 a 39  cigarros, 90% m&aacute;s alta; la tasa resulta 120% mayor en  el caso de los que superan los 40 cigarros diarios.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los fumadores de cigarro que hab&iacute;an dejado  de fumar antes de participar en los siete estudios  presentan una tasa de muerte casi 40% por arriba de la de  los no fumadores, en contraste con la tasa 50%  superior de los que siguen fumando. Los hombres que  empiezan a fumar antes de los 20 a&ntilde;os de edad tienen  una tasa de muerte sustancialmente superior que la de  los que lo hacen despu&eacute;s de los 25 a&ntilde;os.  En  comparaci&oacute;n con los no fumadores, el riesgo de mortalidad de  los fumadores de cigarro, despu&eacute;s de los ajustes por  la diferencia en edad, aumenta con la duraci&oacute;n  del tabaquismo (n&uacute;mero de a&ntilde;os), y resulta superior  en los que interrumpen el h&aacute;bito despu&eacute;s de los 55  a&ntilde;os al de aquellos que lo hacen a una edad menor.</font>     <P align="left">     <font size="3">     En los dos estudios que registraron el grado  de inhalaci&oacute;n, la tasa de mortalidad para un nivel  determinado de tabaquismo fue mayor para los  inhaladores que para los no inhaladores.</font>      <P align="left">     <font size="3">     La proporci&oacute;n de las tasas de muerte entre  fumadores y no fumadores es m&aacute;s alta en las edades  m&aacute;s tempranas (40-50) representadas en estos estudios,  y declina con el incremento de la edad del fumador.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     Tambi&eacute;n se investigaron en los siete estudios  las relaciones posibles de las tasas de muerte y otras  formas de uso del tabaco. Las tasas de muerte para  hombres que fuman menos de cinco cigarros diarios es  casi la misma que las correspondientes a no fumadores.  En el caso de hombres que fuman m&aacute;s de cinco cigarros  al d&iacute;a, las tasas son un poco superiores. Hay ciertos  indicios de que estas tasas de muerte m&aacute;s altas  ocurren sobre todo en hombres que han fumado m&aacute;s de 30  a&ntilde;os y que inhalan el humo hasta cierto grado. Las tasas  de muerte para los fumadores de pipa son apenas, y  no siempre, superiores a las de no fumadores, incluso  en el caso de hombres que fuman 10 o m&aacute;s pipas llenas  al d&iacute;a y de aquellos que han fumado pipa durante  m&aacute;s de 30 a&ntilde;os.</font>     <P align="left"><I><font size="3">N&uacute;mero excesivo de muertes</font></I>     <P align="left"><font size="3">Varios de los informes publicados con  anterioridad acerca de los estudios prospectivos, incluyen una  tabla que muestra la distribuci&oacute;n de los n&uacute;meros del  exceso de muertes de fumadores de cigarro entre  las principales causas de fallecimiento. El riesgo  debe medirse no &uacute;nicamente por la tasa de mortalidad  en fumadores y no fumadores, sino tambi&eacute;n por la  importancia de una enfermedad particular como  causa de muerte.</font>     <P align="left">     <font size="3">     En los siete estudios, la enfermedad de las  arterias coronarias es el principal contribuyente al  exceso de muertes de fumadores y no fumadores de  cigarro, con el tumor maligno de pulm&oacute;n casi siempre en  segundo lugar. En la totalidad de los siete estudios  combinados, la enfermedad de las arterias coronarias  (con tasa de mortalidad de 1.7) corresponde a 45% de  las muertes excesivas entre fumadores de cigarro, en  tanto que el tumor maligno de pulm&oacute;n (con una tasa  de 10.8) equivale a 16%.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Algunas otras enfermedades que contribuyen  a las tasas de muerte m&aacute;s altas para fumadores y no  fumadores de cigarro son las del coraz&oacute;n y las de  los vasos sangu&iacute;neos –aparte de la enfermedad de las  arterias coronarias–, 14%; tumor maligno en otras  partes del cuerpo –adem&aacute;s del pulm&oacute;n–, 8%; y la  bronquitis cr&oacute;nica y el enfisema, 5%.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Puesto que estas enfermedades como grupo  son responsables de m&aacute;s de 85% de la tasa de muertes  superior entre fumadores de cigarro, resultan de  particular inter&eacute;s para las autoridades de salud p&uacute;blica y  la profesi&oacute;n m&eacute;dica.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Asociaciones y causalidad</b></font>     <P align="left"><font size="3">El conjunto de informaci&oacute;n de los estudios  prospectivo y retrospectivo de fumadores y no fumadores  establece con claridad una asociaci&oacute;n entre el  tabaquismo y las tasas de muerte sustancialmente m&aacute;s  elevadas. Las tasas de mortalidad en el <a href="#qdr02"> cuadro II</a>  proporcionan un &iacute;ndice aproximado del grado de intensidad  relativa de esta asociaci&oacute;n, para todas las causas de  muerte y para 14 clases de enfermedades.</font>     <P align="left">     <font size="3">     En esta investigaci&oacute;n, el m&eacute;todo  epidemiol&oacute;gico se emple&oacute; extensamente en la valoraci&oacute;n de los  factores causales en la relaci&oacute;n del tabaquismo y la  salud entre seres humanos, sobre quienes no era viable  efectuar experimentaci&oacute;n directa. La evidencia cl&iacute;nica,  patol&oacute;gica y experimental se consider&oacute; por  completo y sirvi&oacute; a menudo para sugerir una hip&oacute;tesis o  para confirmar o contradecir otros resultados. Cuando  se vinculan con los dem&aacute;s datos, los resultados de  los estudios epidemiol&oacute;gicos pueden proporcionar  la base sobre la cual es posible formular dict&aacute;menes  de causalidad.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Se acepta que no es probable que exista una  relaci&oacute;n de causa-efecto simple en un producto  complejo, como fumar tabaco, y una enfermedad  espec&iacute;fica en el variable organismo humano. Se reconoce  tambi&eacute;n que muchas veces se requiere la coexistencia  de muchos factores para la ocurrencia de una  enfermedad, y que uno de ellos desempe&ntilde;e quiz&aacute; un  papel determinante; es decir, sin &eacute;l, los dem&aacute;s factores  (tales como la susceptibilidad gen&eacute;tica) rara vez conducen  a la aparici&oacute;n de la enfermedad.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><font size="3"><b>Los efectos del tabaquismo: principales resultados</b></font>     <P align="left"><font size="3">El tabaquismo se asocia con un aumento de 70% en  las tasas de muerte por edad espec&iacute;fica en hombres. No  es posible estimar con exactitud el n&uacute;mero total del  exceso de muertes relacionadas causalmente con el tabaquismo en la poblaci&oacute;n estadounidense. En  vista de la evidencia continua y creciente de muchas  fuentes, el dictamen del Comit&eacute; es que el tabaquismo  contribuye de modo sustancial a la mortalidad por  ciertas enfermedades espec&iacute;ficas y a la tasa de  fallecimientos total.</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de pulm&oacute;n</font></I>     <P align="left"><font size="3">El tabaquismo se relaciona causalmente con el  tumor maligno de pulm&oacute;n en hombres; la magnitud del  efecto del tabaquismo supera por mucho todos los  dem&aacute;s factores. Los datos relativos a mujeres, aunque  menos extensos, apuntan hacia la misma direcci&oacute;n.</font>     <P align="left">     <font size="3">     El riesgo de adquirir tumor maligno de  pulm&oacute;n aumenta con la duraci&oacute;n del tabaquismo y con el  n&uacute;mero de cigarros fumados al d&iacute;a, y disminuye al dejar  de fumar. En comparaci&oacute;n con los no fumadores, los  hombres fumadores de cigarro promedio tienen  aproximadamente de 9 a 10 veces m&aacute;s riesgo de  desarrollar tumor maligno de pulm&oacute;n, y los fumadores  empedernidos, al menos 20 veces m&aacute;s.</font>     <P align="left">     <font size="3">     El riesgo de desarrollar tumor maligno del  pulm&oacute;n en el caso del grupo combinado de fumadores  de pipa, fumadores de cigarro y fumadores de pipa  y cigarro es mayor que el de los no fumadores,  pero mucho menor que el de los que s&oacute;lo fuman cigarro.</font>     <P align="left">     <font size="3">     El tabaquismo es mucho m&aacute;s importante que  las exposiciones ocupacionales en las causas de  tumor maligno de pulm&oacute;n en la poblaci&oacute;n en general.</font>     <P align="left"><I><font size="3">Bronquitis cr&oacute;nica y enfisema</font></I>     <P align="left"><font size="3">El tabaquismo es la m&aacute;s importante de las causas  de bronquitis cr&oacute;nica en los EUA, e incrementa el  riesgo de muerte por bronquitis cr&oacute;nica y enfisema.  Existe una relaci&oacute;n entre el tabaquismo y el enfisema,  pero no se ha establecido que la relaci&oacute;n sea causal. Los  estudios demuestran que las defunciones por causa  de esta &uacute;ltima enfermedad resultan muy poco  frecuentes en el caso de los no fumadores.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Para el grueso de la poblaci&oacute;n de los EUA, la  importancia relativa del tabaquismo como una causa  de enfermedad broncopulmonar cr&oacute;nica es mucho  mayor que la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica o las  exposiciones ocupacionales.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><I><font size="3">Enfermedades cardiovasculares</font></I>     <P align="left"><font size="3">Se ha establecido que los hombres fumadores de  cigarro tienen una tasa de muerte superior por la  enfermedad de las arterias coronarias que los no fumadores. Si  bien no se ha demostrado el papel causal del  tabaquismo en las muertes por el padecimiento anterior, el  Comit&eacute; considera m&aacute;s prudente suponer, desde la  perspectiva de la salud p&uacute;blica, que la asociaci&oacute;n establecida  tiene un significado causal, en vez de suspender el  dictamen hasta que no quede ninguna incertidumbre.</font>     <P align="left">     <font size="3">     A pesar de que no se ha establecido la  relaci&oacute;n causal, la mortalidad m&aacute;s alta de fumadores de  cigarro se asocia con muchas otras enfermedades  cardiovasculares, que incluyen enfermedades  circulatorias diversas, otras enfermedades del coraz&oacute;n, la  enfermedad cardiaca hipertensiva y la  arterioesclerosis general.</font>     <P align="left"><I><font size="3">Otras partes del cuerpo donde se presenta c&aacute;ncer</font></I>     <P align="left"><font size="3">Fumar pipa parece relacionarse de manera causal  con el tumor maligno de labio; el tabaquismo es un  factor importante en la causalidad del tumor maligno de  laringe; la evidencia apoya la creencia de que existe  una asociaci&oacute;n entre el consumo de tabaco y el tumor  maligno de es&oacute;fago, as&iacute; como entre el tabaquismo y  el tumor maligno de la vejiga urinaria en hombres, aunque los datos no resultan suficientes para  afirmar que estas relaciones son causales; los datos acerca  de la asociaci&oacute;n entre fumar y el tumor maligno  de est&oacute;mago son contradictorios e incompletos.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>El h&aacute;bito del tabaco y la nicotina</b></font>     <P align="left"><font size="3">El h&aacute;bito del uso del tabaco se relaciona  fundamentalmente con impulsos psicol&oacute;gicos y sociales,  reforzados y perpetuados por los efectos farmacol&oacute;gicos  de la nicotina.</font>     <P align="left">     <font size="3">     La estimulaci&oacute;n social parece desempe&ntilde;ar un  papel central en las primeras experiencias de los  j&oacute;venes con el tabaquismo. Ninguna evidencia  cient&iacute;fica apoya la hip&oacute;tesis popular de que el tabaquismo  entre los adolescentes es una expresi&oacute;n de rebeli&oacute;n  contra la autoridad. El estr&eacute;s individual parece  vincularse m&aacute;s con las fluctuaciones en la cantidad que se  fuma que con la frecuencia con la que se hace. La  evidencia aplastante indica que el tabaquismo –su inicio,  h&aacute;bito e interrupci&oacute;n ocasional– se determina en gran  medida por aspectos psicol&oacute;gicos y sociales.</font>       <P align="left">     <font size="3">     La nicotina se transforma r&aacute;pidamente en  el cuerpo en sustancias relativamente inactivas con  baja toxicidad. La toxicidad cr&oacute;nica de peque&ntilde;as dosis  de nicotina es baja en animales experimentales.  Estos dos hechos, cuando se consideran en conjunto  con las bajas tasas de mortalidad de los fumadores  de pipa y cigarro, indica que es muy baja la  toxicidad cr&oacute;nica de la nicotina en cantidades absorbidas  al fumar y mediante otros usos del tabaco, y que  probablemente no representa un riesgo importante  para la salud.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los efectos ben&eacute;ficos significativos del  tabaquismo ocurren fundamentalmente en el &aacute;rea de la  salud mental, y el h&aacute;bito se origina en una b&uacute;squeda de  satisfacci&oacute;n. Puesto que no es claro ning&uacute;n medio  para medir el grado de estos beneficios, el Comit&eacute; no  encontr&oacute; bases para un dictamen que ponderar&iacute;a  los beneficios del tabaquismo contra sus riesgos  cuando fuera posible aplicarlos a la poblaci&oacute;n en general.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><I><font size="3">El resumen del dictamen del Comit&eacute;</font></I>     <P align="left"><font size="3">Con base en el estudio prolongado y en la  evaluaci&oacute;n de muchas l&iacute;neas de evidencia convergentes, el  Comit&eacute; establece el siguiente dictamen:</font>     <P align="left"><b><font size="3">El tabaquismo es un riesgo para la salud de importancia suficiente en los EUA  para justificar las acciones terap&eacute;uticas </font><font size="3">apropiadas.</font></b>     <P align="left"><I><font size="3">B. Comentarios y conclusiones pormenorizadas </font></I> <font size="3">(Gu&iacute;a para la parte II del informe)</font>     <P align="left"><font size="3">Todas las conclusiones que adopt&oacute; de manera  formal el Comit&eacute; se presentan al final de esta secci&oacute;n, en  negritas para facilitar su consulta. En aras de la  concisi&oacute;n, en este resumen se omiten la documentaci&oacute;n y  la mayor parte del an&aacute;lisis. Junto con la tabla de  contenido que aparece al principio del art&iacute;culo esta parte  se considera una gu&iacute;a del informe.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Qu&iacute;mica y carcinogenicidad del tabaco y del humo del tabaco</b></font>     <P align="left"><font size="3">Los condensados del humo del tabaco son  cancer&iacute;genos cuando se prueban mediante la aplicaci&oacute;n en la  piel de ratones y conejos y por inyecci&oacute;n subcut&aacute;nea en  ratas (cap&iacute;tulo 9, pp. 143-145). No se ha producido  carcinoma broncog&eacute;nico por la aplicaci&oacute;n de extractos, humo  o condensados de tabaco en el pulm&oacute;n o el &aacute;rbol  traqueobronquial de animales experimentales, salvo  posiblemente en el caso de los perros (cap&iacute;tulo 9, p. 165).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Se gener&oacute; carcinoma broncog&eacute;nico en  animales de laboratorio por la administraci&oacute;n de  hidrocarburos arom&aacute;ticos polic&iacute;clicos, ciertos metales,  sustancias radiactivas y virus. Las caracter&iacute;sticas  histopatol&oacute;gicas de los tumores producidos resultan similares a  las que se observan en el hombre y son  predominantemente de la variedad escamosa (cap&iacute;tulo 9, p. 166-167).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Se ha establecido que siete compuestos de  hidrocarburos polic&iacute;clicos aislados del humo del  cigarro son cancer&iacute;genos en animales de laboratorio. Los  resultados de varios ensayos de la  cancerogenicidad de alquitranes del humo del tabaco presentan  una anomal&iacute;a incomprensible: el alquitr&aacute;n total del  cigarro tiene muchas veces la potencia cancer&iacute;gena de  la benzo(a)pirina presente en el primero. Los otros  cancer&iacute;genos que se sabe est&aacute;n presentes en el humo  del tabaco son, con excepci&oacute;n de la  dibenzo(a,i)pirina, mucho menos potentes que la benzo(a)pirina y se  encuentran en cantidades m&aacute;s peque&ntilde;as. Por lo  tanto, en apariencia, el todo es mayor que la suma de  las partes conocidas, discrepancia que tal vez se debe  a la presencia de cocancer&iacute;genos en el humo del  tabaco, o al da&ntilde;o en la producci&oacute;n de moco y en el  mecanismo de transporte ciliar (cap&iacute;tulo 6, p. 61; cap&iacute;tulo 9, p.  144; y cap&iacute;tulo 10, pp. 267-269).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Hay abundantes evidencias de que la  exposici&oacute;n industrial al holl&iacute;n, al alquitr&aacute;n del carb&oacute;n,  a las resinas y a los aceites minerales puede inducir el c&aacute;ncer  de piel en el hombre. La totalidad de estos  compuestos contiene varios hidrocarburos arom&aacute;ticos  polic&iacute;clicos que han demostrado ser cancer&iacute;genos en muchas  especies de animales. Algunos de estos hidrocarburos  se presentan tambi&eacute;n en el humo del tabaco, de  modo que es razonable suponer que &eacute;stos igualmente  pueden resultar cancer&iacute;genos para el hombre (cap&iacute;tulo  9, pp. 146-148).</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     Los factores gen&eacute;ticos desempe&ntilde;an un papel  importante en la formaci&oacute;n de adenomas pulmonares  en ratones, y es posible que influyan en el h&aacute;bito  del tabaquismo y en la respuesta en el hombre a los  cancer&iacute;genos en el humo. Sin embargo, no hay  evidencia de que hayan desempe&ntilde;ado un papel apreciable en  el gran aumento de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en los  humanos desde el inicio del siglo XX (cap&iacute;tulo 9, p. 190).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Se ha comprobado que los componentes de la  fase gaseosa del humo del cigarro producen varios  efectos indeseables en animales u &oacute;rganos de prueba,  entre ellos la inhibici&oacute;n de la actividad de transporte  ciliar, que es una funci&oacute;n importante de limpieza en  la tr&aacute;quea y en los bronquios (cap&iacute;tulo 6, p. 61 y  cap&iacute;tulo 10, pp. 267-270).</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Caracterizaci&oacute;n del h&aacute;bito del tabaco</b></font>     <P align="left"><font size="3">El consumo habitual del tabaco se relaciona sobre  todo con impulsos psicol&oacute;gicos y sociales, reforzados y  perpetuados por los efectos farmacol&oacute;gicos de la  nicotina sobre el sistema nervioso central. El tabaco sin  nicotina, u otros constituyentes de la planta, no  satisfacen las necesidades de aquellos que adquieren el  h&aacute;bito del tabaquismo (cap&iacute;tulo 13, p. 354).</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Patolog&iacute;a y morfolog&iacute;a</b></font>     <P align="left"><font size="3">Varios tipos de cambios epiteliales son mucho  m&aacute;s comunes en la tr&aacute;quea y los bronquios de los  fumadores de cigarro, con o sin tumor maligno de  pulm&oacute;n, que en el caso de los no fumadores y pacientes sin  ese padecimiento. Los cambios epiteliales incluyen: a) p&eacute;rdida de cilios, b) hiperplasia de c&eacute;lulas  basales y c) aparici&oacute;n de c&eacute;lulas at&iacute;picas con n&uacute;cleos  hipercrom&aacute;ticos irregulares; el grado de cada uno de  los cambios epiteliales aumenta en general con el  n&uacute;mero de cigarros que se fuman, y se observan con  mayor frecuencia cambios at&iacute;picos extensos en hombres  que consumen dos o m&aacute;s cajetillas diarias.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las mujeres fumadoras de cigarro, en  general, tienen los mismos cambios epiteliales que los  hombres fumadores. Sin embargo, a determinados niveles  de consumo de cigarro, se manifiestan menos c&eacute;lulas  at&iacute;picas en las mujeres que en los hombres. Los  fumadores de mayor edad tienen m&aacute;s de estas c&eacute;lulas  que los fumadores j&oacute;venes. Los hombres que fuman pipa  o cigarro tienen m&aacute;s cambios epiteliales que los no  fumadores, pero menos que los fumadores de cigarro  que consumen casi la misma cantidad de tabaco. Los  varones ex fumadores de cigarro sufren de menos  hiperplasia y de menor n&uacute;mero de c&eacute;lulas at&iacute;picas que  los que siguen fumando.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Es posible concluir, con base en las  evidencias humana y experimental, que probablemente son  malignas algunas de las lesiones hiperpl&aacute;sticas  epiteliales en estado avanzado con muchas c&eacute;lulas at&iacute;picas,  como se observa en los fumadores de cigarro (cap&iacute;tulo 9,  pp. 167-173).</font>     <P align="left"><font size="3"><I>Clasificaci&oacute;n de tumores</I>. Los carcinomas escamosos  y de c&eacute;lula oval (grupo I de la clasificaci&oacute;n de  Kreyberg) abarcan los tipos predominantes que se asocian con  el aumento del tumor maligno de pulm&oacute;n en la  poblaci&oacute;n masculina. En varios estudios, los  adenocarcinomas (grupo II) han mostrado tambi&eacute;n un aumento  definido, si bien en un grado mucho menor. La  clasificaci&oacute;n histol&oacute;gica del tumor maligno de pulm&oacute;n es  confiable, aunque el uso de la proporci&oacute;n de tipos  histol&oacute;gicos como &iacute;ndice de la magnitud del aumento de  &eacute;ste es de valor limitado (cap&iacute;tulo 9, p. 173-175).</font>     <P align="left"><font size="3"><I>Cambios funcionales y patol&oacute;gicos.  </I>El tabaquismo produce alteraciones funcionales significativas en la tr&aacute;quea,  los bronquios y el pulm&oacute;n. Al igual que otros agentes  m&aacute;s, el consumo de cigarros puede reducir o anular la  movilidad ciliar en animales de experimentaci&oacute;n. El  examen <I>postmortem </I>de bronquios de fumadores  muestra una disminuci&oacute;n en  el n&uacute;mero de c&eacute;lulas ciliadas,  lo que reduce la cilia restante y cambia las c&eacute;lulas de  copa y las gl&aacute;ndulas mucosas. La posibilidad de  deterioro funcional constituye la implicaci&oacute;n de estas  observaciones morfol&oacute;gicas.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     En experimentos con animales, el tabaquismo  afecta las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de la capa que reviste  los pulmones y deteriora la estabilidad alveolar  (alv&eacute;olos). Los fagocitos alveolares ingieren componentes del humo del tabaco y ayudan en las tareas para  removerlos del pulm&oacute;n, mecanismo de limpieza que se  interrumpe por la prolongada exposici&oacute;n de alto nivel  al humo del cigarro: los componentes del humo se  acumulan en los pulmones de los animales de los  experimentos (cap&iacute;tulo 10, pp. 269-270).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los efectos cr&oacute;nicos del tabaquismo sobre la  funci&oacute;n pulmonar se manifiestan por una reducci&oacute;n en  la funci&oacute;n ventilatoria, que se mide por el volumen  espiratorio involuntario (cap&iacute;tulo 10, pp. 289-292).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las alteraciones histopatol&oacute;gicas ocurren  como consecuencia de la exposici&oacute;n al humo del tabaco  por el &aacute;rbol traqueobronquial y el par&eacute;nquima  pulmonar del hombre. Los cambios que ocurren regularmente  en la bronquitis cr&oacute;nica –aumento del n&uacute;mero de  c&eacute;lulas de copa, hipertrofia e hiperplasia de las  gl&aacute;ndulas mucosas bronquiales– se presentan m&aacute;s a menudo  en los bronquios de fumadores que en los de no fumadores. El tabaquismo produce alteraciones  funcionales importantes en las v&iacute;as a&eacute;reas superiores  e inferiores, y esto pudiera interferir con los  mecanismos de limpieza de los pulmones.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los cambios patol&oacute;gicos en el par&eacute;nquima  pulmonar, como la ruptura del septo alveolar y la  fibrosis, tienen una asociaci&oacute;n muy estrecha con la  historia pasada del tabaquismo, aunque no es posible  relacionarlos de manera cierta con el enfisema y otras  enfermedades reconocidas en la actualidad (cap&iacute;tulo  10, pp. 270-275).</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Mortalidad</b></font>     <P align="left"><font size="3">La tasa de muerte para fumadores de cigarros  exclusivamente, que lo hac&iacute;an en el momento de  incorporarse en el estudio prospectivo particular, es casi 70%  m&aacute;s alta que la de los no fumadores. Las tasas de  muerte aumentan con la cantidad que se fuma. En grupos  de hombres que fuman menos de 10, 10-19, 20-39 y 40  o m&aacute;s cigarros diarios, las tasas de muerte son,  respectivamente, 40, 70, 90 y 120% mayores que las de los  no fumadores. La proporci&oacute;n de tasas de muerte  entre fumadores y no fumadores es m&aacute;s alta en las  edades m&aacute;s tempranas (40-50) representadas en estos  estudios, y disminuye con el aumento de la edad. El mismo  efecto parece mantenerse para la proporci&oacute;n entre la  tasa de muerte de fumadores empedernidos y la de  fumadores moderados. En los estudios que  proporcionan esta informaci&oacute;n, la tasa de mortalidad de  fumadores de cigarro, respecto a la de no fumadores,  fue bastante superior para quienes empezaron a fumar  antes de los 20 a&ntilde;os que la de los que lo hicieron despu&eacute;s de  los 25. La tasa de mortalidad se increment&oacute; a medida  que aument&oacute; el n&uacute;mero de a&ntilde;os en los que se practic&oacute;  el tabaquismo. En dos estudios que registraron el  grado de inhalaci&oacute;n, la tasa de mortalidad para cierta  cantidad de consumo de cigarros result&oacute; mayor  para inhaladores que para no inhaladores. Los  fumadores que hab&iacute;an dejado el h&aacute;bito antes de participar en  el estudio ten&iacute;an tasas de mortalidad cercanas a 1.4,  en comparaci&oacute;n con el 1.7 de los que segu&iacute;an  fumando. La tasa de mortalidad de los ex fumadores de  cigarro aument&oacute; con el n&uacute;mero de a&ntilde;os de tabaquismo, y  result&oacute; m&aacute;s alta para aquellos que dejaron el  cigarro despu&eacute;s de los 55 a&ntilde;os que para los que se libraron  de &eacute;l a una edad menor (cap&iacute;tulo 8, p. 96).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las tasas de muerte de fumadores de cigarro  son casi las mismas que las correspondientes a no  fumadores en hombres que consumen menos de cinco cigarros diarios. En el caso de hombres que  fumaban cinco o m&aacute;s cigarros al d&iacute;a, las tasas de  muerte resultaban un poco mayores (9 a 27%) que para  no fumadores en los cuatro estudios que  proporcionaron esta informaci&oacute;n. Existen algunos indicios de que  esta tasa de muerte m&aacute;s alta ocurre sobre todo en  hombres que han fumado por m&aacute;s de 30 a&ntilde;os y en hombres  que han afirmado haber inhalado el humo hasta  cierto grado. Las tasas de muerte de fumadores de  pipa actuales fueron apenas, aunque no siempre, un  poco superiores que para los no fumadores, incluso en  el caso de hombres que fumaban 10 o m&aacute;s pipas llenas  al d&iacute;a y en el de hombres que por m&aacute;s de 30 a&ntilde;os  fumaron con este aditamento. Por otra parte, ex fumadores  de pipa y de cigarro presentaron tasas de muerte  mayores, en comparaci&oacute;n tanto con los no fumadores como  con los que segu&iacute;an fumando cigarro y pipa, en cuatro  de cinco estudios (cap&iacute;tulo 8, p. 94). La explicaci&oacute;n no  es clara, pero es posible que un n&uacute;mero considerable  de estos fumadores dej&oacute; el h&aacute;bito antes de enfermarse.</font>     <P align="left"><font size="3"><I>Mortalidad por causa de muerte. </I>En los resultados  combinados de los siete estudios prospectivos, la tasa  de mortalidad de los fumadores de cigarro fue en  particular alta en varias enfermedades. Hay un  grupo adicional de ellas, que incluye algunas de las  enfermedades cr&oacute;nicas m&aacute;s importantes, para las cuales la  tasa de mortalidad correspondiente a los fumadores  de cigarro se encuentra entre 1.2 y 2.0. No es clara la  explicaci&oacute;n de las elevaciones moderadas en las tasas  de mortalidad en este grupo grande de causas. Una  parte quiz&aacute; se debe a las fuentes de propensi&oacute;n  mencionadas antes o a alguna diferencia constitucional o  gen&eacute;tica entre fumadores y no fumadores de cigarro,  adem&aacute;s de existir la posibilidad de que el consumo de  cigarro</font> <font size="3">tenga alg&uacute;n efecto de debilitamiento general,  aunque no es posible citar evidencia m&eacute;dica que apoye de  manera clara esta hip&oacute;tesis (cap&iacute;tulo 8, p. 105).</font>     <P align="left">     <font size="3">     En los siete estudios, la enfermedad de las  arterias coronarias es el contribuyente principal al  n&uacute;mero excesivo de fallecimientos de fumadores de  cigarro en comparaci&oacute;n con los no fumadores, con el  c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en forma constante en segundo lugar  (cap&iacute;tulo 8, p. 108).</font>     <P align="left">     <font size="3">     En el caso de fumadores que combinan cigarro  y pipa, hubo una indicaci&oacute;n de tasas de mortalidad  elevadas respecto a tumores malignos de boca,  es&oacute;fago, laringe y pulm&oacute;n, y &uacute;lceras duodenales y  estomacales, si bien las tasas se sustentan en pocas muertes  (cap&iacute;tulo 8, p. 107).</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><font size="3"><b>Localizaci&oacute;n del c&aacute;ncer</b></font>     <P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de pulm&oacute;n</font></I>     <P align="left"><font size="3">Fumar cigarro se relaciona de manera causal con  el tumor maligno de pulm&oacute;n en hombres; la  magnitud del efecto del h&aacute;bito del cigarro sobrepasa  en importancia a los dem&aacute;s factores. Los datos en el  caso de mujeres, aunque menos extensos, se&ntilde;alan hacia  la misma direcci&oacute;n.</font>     <P align="left">     <font size="3">     El riesgo de desarrollar c&aacute;ncer de pulm&oacute;n  aumenta con la duraci&oacute;n del h&aacute;bito de fumar y con el  n&uacute;mero de cigarros diarios, y disminuye al interrumpir el  consumo.</font>     <P align="left">     <font size="3">     El riesgo de adquirir c&aacute;ncer pulmonar para  el grupo combinado de fumadores de pipa, fumadores de cigarro y fumadores de pipa y cigarro es mayor  que para los no fumadores, pero mucho menor que  para los fumadores s&oacute;lo de cigarro. Los datos resultan  insuficientes para asegurar una conclusi&oacute;n de  manera individual para cada grupo (cap&iacute;tulo 9, p. 196).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de la cavidad oral</font></I>     <P align="left"><font size="3">Parece establecerse la relaci&oacute;n causal de fumar en  pipa y adquirir el tumor maligno de labio.</font>     <P align="left">     <font size="3">     A pesar de que hay indicaciones de la  relaci&oacute;n entre el tumor maligno en otros sitios de la  cavidad bucal y las diversas formas del uso del tabaco, sus  implicaciones causales no pueden afirmarse en el  presente (cap&iacute;tulo 9, pp. 204-205).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de la laringe</font></I>     <P align="left"><font size="3">La evaluaci&oacute;n de la evidencia lleva al dictamen de  que fumar cigarrillos es un factor importante en las  causas el tumor maligno de laringe en los hombres  (cap&iacute;tulo 9, p. 212).</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de es&oacute;fago</font></I>     <P align="left"><font size="3">La evidencia respecto a la relaci&oacute;n tabaco-tumor  maligno esof&aacute;gico apoya la idea de que existe una  asociaci&oacute;n. Sin embargo, los datos no resultan  suficientes para determinar si la relaci&oacute;n es causal (cap&iacute;tulo  9, p. 218).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de la vejiga urinaria</font></I>     <P align="left"><font size="3">Los datos disponibles sugieren una asociaci&oacute;n  entre fumar cigarros y el tumor maligno de la vejiga  urinaria en hombres, pero no son suficientes para  apoyar un dictamente relativo a la importancia causal de  dicha asociaci&oacute;n (cap&iacute;tulo 9, p. 225).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tumor maligno de est&oacute;mago</font></I>     <P align="left"><font size="3">No se ha establecido ninguna relaci&oacute;n entre el uso  de tabaco y el tumor maligno de est&oacute;mago (cap&iacute;tulo 9,  p. 229).</font>     <P align="left"><b><font size="3">Enfermedades respiratorias no </font><font size="3">neopl&aacute;sicas, particularmente bronquitis cr&oacute;nica y enfisema pulmonar</font></b>     <P align="left"><font size="3">Fumar cigarros es la m&aacute;s importante de las causas  de bronquitis cr&oacute;nica en los Estados Unidos de Am&eacute;rica,  e incrementa el riesgo de morir a ra&iacute;z de este padecimiento.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Existe una relaci&oacute;n entre el enfisema pulmonar  y el consumo de cigarrilos, pero no se ha establecido  que sea causal. El h&aacute;bito de fumar se vincula con un  riesgo creciente de muerte por enfisema pulmonar.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Para el grueso de la poblaci&oacute;n de los EUA, la  importancia del consumo de cigarrillos como causa  de enfermedad broncopulmonar cr&oacute;nica es mucho  mayor que la de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica o la de las  exposiciones ocupacionales.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">     <font size="3">     La tos, la salivaci&oacute;n, o las dos combinadas, son  consistentemente m&aacute;s frecuentes entre fumadores de  cigarrillos que entre no fumadores.</font>      <P align="left">     <font size="3">     El h&aacute;bito del cigarro se asocia con la reducci&oacute;n  de la funci&oacute;n ventilatoria. Entre hombres, los  fumadores de cigarro sufren una mayor ocurrencia de  insuficiencia respiratoria que los no fumadores.</font>      <P align="left">     <font size="3">     El consumo de cigarros no parece provocar asma.</font>    <P align="left"><font size="3">     Si bien la certificaci&oacute;n de muertes se&ntilde;ala que  los fumadores de cigarro tienen un riesgo  moderadamente creciente de muerte por gripe y neumon&iacute;a, no se  justifica en otros casos una asociaci&oacute;n entre el consumo  de cigarros y las enfermedades infecciosas (cap&iacute;tulo  10, p. 302).</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Enfermedad cardiovascular</b></font>     <P align="left"><font size="3">El fumar y la administraci&oacute;n de nicotina provocan  efectos cardiovasculares agudos similares a los  inducidos por la estimulaci&oacute;n del sistema nervioso aut&oacute;nomo,   aunque estos efectos no corresponden del todo a  la asociaci&oacute;n que se observa entre el h&aacute;bito del cigarro  y la enfermedad coronaria. Se establece que los  hombres fumadores de cigarrillos tienen una tasa de  muerte superior por enfermedad coronaria que los no  fumadores. La asociaci&oacute;n entre el tabaquismo y otros  des&oacute;rdenes cardiovasculares no est&aacute; tan bien  establecida. Si el cigarro causa en realidad la tasa de muertes  m&aacute;s alta por enfermedad coronaria, ser&iacute;a responsable  en este sentido del gran &iacute;ndice de fallecimientos de  hombres de edad madura y de la tercera edad en los  EUA. Se sabe tambi&eacute;n que otros factores como la  hipertensi&oacute;n arterial, el alto colesterol y obesidad excesiva  se asocian con la inusualmente alta tasa de muertes  por enfermedades coronarias. Si bien no se ha probado  el papel causal de estos factores en las enfermedades  coronarias,  se sospecha que son lo suficientemente  importantes como para constituir una raz&oacute;n  fundamental para emprender las medidas que los  contrarresten. Resulta tambi&eacute;n m&aacute;s prudente asumir que la  asociaci&oacute;n establecida entre el consumo del cigarro y las  enfermedades coronarias tiene un signficado causal, que  suspender el dictamen hasta que no quede ninguna incertidumbre (cap&iacute;tulo 11, p. 327).</font>     <P align="left">     <font size="3">     Los hombres fumadores de cigarrillos  presentan una tasa de muerte superior por enfermedades de  las arterias coronarias que la de los no fumadores,  aunque no es claro que la asociaci&oacute;n tenga un  significado causal.</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Otras condiciones</b></font>     <P align="left"><I><font size="3">Ulcera p&eacute;ptica</font></I>     <P align="left"><font size="3">Los estudios epidemiol&oacute;gicos indican una  asociaci&oacute;n entre el h&aacute;bito del cigarrillo y la &uacute;lcera p&eacute;ptica, la  cual es mayor para la g&aacute;strica que para la duodenal  (cap&iacute;tulo 12, p. 340).</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><I><font size="3">Ambliop&iacute;a por el tabaco</font></I>     <P align="left"><font size="3">La ambliop&iacute;a por el tabaco (disminuci&oacute;n de la  visi&oacute;n que no se debe a una lesi&oacute;n org&aacute;nica) se ha  vinculado con el fumado en pipa y con el de cigarro, pero la  asociaci&oacute;n no se ha justificado con  estudios  epidemiol&oacute;gicos o experimentales (cap&iacute;tulo 12, p. 342).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Cirrosis del h&iacute;gado</font></I>     <P align="left"><font size="3">La mortalidad creciente de fumadores por causa de  la cirrosis hep&aacute;tica se ha mostrado en estudios  prospectivos, pero los datos no son suficientes para apoyar  una asociaci&oacute;n directa o causal (cap&iacute;tulo 12, p. 342).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tabaquismo en el embarazo y peso del beb&eacute; al nacer</font></I>     <P align="left"><font size="3">Las mujeres que fuman durante la pre&ntilde;ez tienden  a tener beb&eacute;s de peso inferior; se carece de  informaci&oacute;n acerca del mecanismo que provoca esta situaci&oacute;n y  se desconoce si la misma tiene alguna influencia en  la buena salud biol&oacute;gica del reci&eacute;n nacido (cap&iacute;tulo  12, p. 343).</font>     <P align="left"><I><font size="3">Tabaquismo y accidentes</font></I>     <P align="left"><font size="3">El tabaquismo se asocia con muertes accidentales  que resultan de incendios en el hogar.</font>     <P align="left">     <font size="3">     No se cuenta con informaci&oacute;n concluyente  sobre los efectos del tabaquismo en los accidentes de  tr&aacute;fico (cap&iacute;tulo 12, p. 345).</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Constituci&oacute;n morfol&oacute;gica de fumadores</b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left"><font size="3">La evidencia disponible sugiere la existencia de  algunas diferencias morfol&oacute;gicas entre fumadores y no  fumadores, pero es demasiado pobre para permitir  una conclusi&oacute;n (cap&iacute;tulo 15, p. 387).</font>     <P align="left"><font size="3"><b>Aspectos sociales del tabaquismo</b></font>     <P align="left"><font size="3">No ha surgido una definici&oacute;n clara de la  personalidad del fumador a partir de los resultados publicados  hasta ahora.  A pesar de que los fumadores difieren de  los no fumadores en una diversidad de caracter&iacute;sticas,  ninguno de los estudios ha exhibido una sola variable  que se encuentre aislada en un grupo y est&eacute;  completamente ausente en otro. Ni tampoco se ha confirmado una  sola variable en una proporci&oacute;n suficientemente grande  de fumadores, y en bastante pocos no fumadores,  para considerarla un aspecto &quot;esencial&quot; del tabaquismo.</font>     <P align="left">     <font size="3">     Las abundantes evidencias apuntan a la  conclusi&oacute;n de que el tabaquismo –su inicio, h&aacute;bito e  interrupci&oacute;n ocasional– est&aacute; en gran medida determinado  psicol&oacute;gica y socialmente, lo cual no excluye factores  fisiol&oacute;gicos, en especial respecto al h&aacute;bito, ni la  existencia de predisposici&oacute;n constitucional o factores  hereditarios (cap&iacute;tulo 14, p. 377).</font>     <P align="left">&nbsp;          <P align="left">&nbsp;          <p align="left"><font size="3"><a name="nt"></a><a href="#tx">*</a>     Nota de los editores: &eacute;sta es una traducci&oacute;n del apartado que alude espec&iacute;ficamente a los da&ntilde;os a la salud atribuibles al consumo de  tabaco; en: U.S. Department of Health, Education, and Welfare. Smoking and Health. Report of the Advisory Committee to Surgeon General of  the Public Health Service. Washington, D.C.: U.S. Department of Health Education and Walfare/Public Health Service, 1964; PHS  Publication No. 1103.</font></p>      ]]></body>
</article>
