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<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Historia del trasplante renal en el INCMNSZ]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Academia Nacional de Medicina  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Historia del trasplante renal en el INCMNSZ</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Renal Transplant history in the INCMNSZ (1966)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Dr. Jos&eacute; Carlos Pe&ntilde;a</b>    <br>   <i>Miembro titular     <br>   Academia Nacional de Medicina.     <br>   Jefe de Hemodi&aacute;lisis Hospital &Aacute;ngeles Mocel.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi regreso de los EUA en el invierno de 1962, iniciamos los primeros programas de di&aacute;lisis peritoneal y de hemodi&aacute;lisis en el viejo Hospital de Enfermedades de la Nutrici&oacute;n en Dr. Jim&eacute;nez, con el prop&oacute;sito de que esta nueva metodolog&iacute;a fuera el pre&aacute;mbulo de un programa de trasplante renal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi entrenamiento en el Hospital Peter Bent Brigham, ahora el Brigham and Women Hospital, en los dos a&ntilde;os previos me form&oacute; en esta nueva metodolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace 50 a&ntilde;os en ese hospital bostoniano, el 23 de diciembre de 1954, el equipo de trasplante encabezado por mi maestro el Dr. John P. Merril en compa&ntilde;&iacute;a de Dr. Joseph Murray cirujano, Hartwell Harrison ur&oacute;logo, realizaron el primer trasplante con &eacute;xito en los hermanos Herrick, que eran gemelos id&eacute;nticos.<sup>1</sup> Este trasplante que permiti&oacute; a Richard sobrevivir a una glomerulonefritis terminal por nueve a&ntilde;os, fue el principio de una de las grandes aventuras del siglo XX, el trasplante de &oacute;rganos entre miembros de la misma especie. S&oacute;lo cinco a&ntilde;os despu&eacute;s este mismo grupo ya con la experiencia de haber trasplantado a siete pares de gemelos id&eacute;nticos,<sup>2</sup> llev&oacute; a cabo previo empleo de radiaci&oacute;n corporal total (400 r) en el receptor, un injerto renal, de un ri&ntilde;&oacute;n obtenido de su hermano gemelo no id&eacute;ntico. Con este &oacute;rgano el receptor sobrevivi&oacute; 20 a&ntilde;os, falleci&oacute; en 1979.<sup>3</sup> Por primera vez se rompi&oacute; con &eacute;xito la barrera inmunol&oacute;gica. En ese mismo a&ntilde;o el grupo de Hamburger<sup>4</sup> en el Hospital Necker en Par&iacute;s con este mismo m&eacute;todo de radiaci&oacute;n corporal total y esteroides trasplant&oacute; a dos hermanos gemelos bicigotos con igual &eacute;xito que en Boston. El enfermo sobrevivi&oacute; 26 a&ntilde;os y falleci&oacute; en 1985. En Francia y EUA se realizaron una serie de trasplantes renales con ri&ntilde;ones provenientes de hermanos y de cad&aacute;veres con &eacute;xitos variables con el empleo de radiaci&oacute;n corporal total.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En abril de 1962, en el Brigham, el grupo de Merrill y Murray con un ri&ntilde;on proveniente de un enfermo fallecido en una cirug&iacute;a cardiaca lograron un trasplante exitoso, ya que el ri&ntilde;on sobrevivi&oacute; por 21 meses exclusivamente con el uso de quimioterapia inmunosupresora. Antes de eso se hab&iacute;an realizado innumerables intentos con drogas tales como: 6 mercaptopurina, actinomicina C y D, azaserina, ciclofosfamida, metotrexato. Finalmente, con el uso de azatioprina y esteroides llevaron a cabo 13 trasplantes exitosos de 16 practicados; los ri&ntilde;ones funcionaron por m&aacute;s de un a&ntilde;o.<sup>5</sup> Estos resultados rompieron <i>lajettatura </i>de que las drogas mataban, ya que en los intentos anteriores la mayor&iacute;a de los ri&ntilde;ones no presentaron signos de rechazo, pero los enfermos fallecieron por sepsis, por aplasia de m&eacute;dula &oacute;sea o por ambas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por estos trabajos, el Dr. Murray obtuvo el premio Nobel en 1991, con otros pioneros en este campo. Desafortunadamente el Dr. Merrill falleci&oacute; unos a&ntilde;os antes de que se les concediera este honor. No tuvo la oportunidad de caminar esos cuantos pasos que le arrebataron al menos esa satisfacci&oacute;n y la gloria personal a la que ten&iacute;a derecho como <i>cabeza </i>y motor de ese grupo intelectual. Estoy convencido que sin su presencia y el empuje que siempre lo caracteriz&oacute;, no se hubieran alcanzado logros tan notables. Lo cito de memoria y un tanto libremente: "Estamos justificados, dec&iacute;a, a continuar adelante, a pesar de los fracasos (que en esa &eacute;poca fueron m&uacute;ltiples y muy graves); a grandes males hay que ofrecer remedios heroicos si estamos convencidos que ese es el camino del &eacute;xito". Su lugar en la historia de la medicina lo tiene asegurado, no s&oacute;lo como uno de los pioneros de la di&aacute;lisis, sino en la realizaci&oacute;n de uno de los adelantos m&aacute;s espectaculares de la medicina de todos los tiempos y que revolucion&oacute; la Medicina en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX: "el trasplante exitoso de &oacute;rganos" entre individuos de la misma especie. Como ya relat&eacute;, en el a&ntilde;o de 1960 a 1962 en que todos los enfermos trasplantados con el empleo de drogas fallecieron por exceso de inmunosupresi&oacute;n, ya que utiliz&aacute;bamos dosis excesivas de estos medicamentos en un af&aacute;n desmedido de controlar el rechazo, las cr&iacute;ticas al grupo de trasplante en el Hospital alcanzaron un punto &aacute;lgido, pero sobre todo las dirigidas al Dr. Merrill, que seg&uacute;n los residentes era un m&eacute;dico que no ten&iacute;a consideraci&oacute;n hacia sus pacientes, arriesgaba la vida de sus enfermos y de sus donadores (es cr&iacute;tico se&ntilde;alar que la mayor&iacute;a de los donadores en este tiempo fueron vivos y emparentados). Sin embargo, tanto el profesor Thorn, que era el jefe de Medicina y el Prof. Francis D. Moore, jefe de la divisi&oacute;n de Cirug&iacute;a, apoyaron en forma irrestricta al Dr. Merrill y al Dr. Murray en su programa. Esta persistencia a pesar de los malos resultados iniciales condujo a la realizaci&oacute;n de trasplantes renales con el control de la respuesta inmune con drogas y abrir este campo de la medicina que ha permitido salvar ya a miles y miles de vidas. No se puede dejar de mencionar en esta historia inicial los resultados de otros grupos, David Hume que dej&oacute; el Brigham para irse a Richmond, Virginia; Thomas Starzl y Marchioro, en Denver; Paul Russell y Anthony Monaco, en Boston; Goodwin, en Los Angeles, y en Cleveland Kolff y Poutasse. En Francia Hamburger y Antoine, Kuss y Poisson y otros m&aacute;s en Inglaterra y Escocia. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante se&ntilde;alar que a falta de pruebas cruzadas se estudiaban los grupos sangu&iacute;neos, se hac&iacute;an trasplantes de piel del receptor al donador y viceversa, as&iacute; como, en un control; esto permit&iacute;a cuantificar, de acuerdo con la sobrevida de estos injertos, el grado de inmunocompatibilidad. Otra prueba de esa &eacute;poca heroica un poco m&aacute;s sofisticada se dise&ntilde;&oacute; con linfocitos obtenidos del receptor y de un sujeto control que se inyectaban subd&eacute;rmicos en el antebrazo de los probables donadores y de otro control. Era notable que en los donadores emparentados la reacci&oacute;n cut&aacute;nea obtenida con los linfocitos del receptor era la mitad de intensa de la conseguida con los linfocitos del donador control. Por el contrario, en el sujeto control no emparentado las reacciones cut&aacute;neas eran pr&aacute;cticamente iguales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>HOSPITAL DE ENFERMEDADES DE LA NUTRICI&Oacute;N 1962&#150;1967</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando regres&eacute; de los EUA me un&iacute; al grupo de Alfonso Rivera, jefe de la Unidad Metab&oacute;lica situada en el primer piso del Hospital y que en ese momento ten&iacute;a dos camas, una diminuta cocina y una m&aacute;s estrecha oficina, donde se discut&iacute;an los casos internados. Adem&aacute;s, Alfonso era el jefe del laboratorio de agua y electr&oacute;litos que estaba constituido por dos peque&ntilde;os laboratorios al fondo del Departamento de Bioqu&iacute;mica en una construcci&oacute;n de materiales ligeros en el tercer piso que era de hecho la azotea del Hospital. Yo ocupaba el escritorio del segundo laboratorio, esa fue mi oficina en medio de probetas, muestras de sangre y orina, fot&oacute;metros de flama, un color&iacute;metro, el osm&oacute;metro y otros aparatos que constitu&iacute;an el equipo de trabajo. Alfonso era el jefe de Ense&ntilde;anza y eso le permit&iacute;a un espacio en una oficina reducida en medio de los pasillos que cruzaban el Hospital, siempre hacinado, caliente en verano y helado en invierno. Por eso pude gozar de ese escritorio que era utilizado para todo: calcular, graficar, discutir los resultados, los pacientes y la vida.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la sala de endoscopia del primer piso, piso de mujeres, coloqu&eacute; mi primer ri&ntilde;&oacute;n artificial de Kolff donde iniciamos el primer programa de hemodi&aacute;lisis cr&oacute;nica en M&eacute;xico, en 1962. Me ten&iacute;a que salir cuando llegaba el Gavil&aacute;n Gustavo Serrano a realizar sus endoscopias con sus grandes tubos r&iacute;gidos tipo Chevalier&#150;Jackson. La endoscopia era una especialidad naciente y los estudios no eran abundantes y eso nos permit&iacute;a utilizar ese espacio vital no s&oacute;lo para las di&aacute;lisis, sino tambi&eacute;n para algunos de los estudios metab&oacute;licos agudos, ya que hab&iacute;a m&aacute;s espacio que en la Unidad Metab&oacute;lica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese cuarto de hemodi&aacute;lisis que compart&iacute; con endoscopia, un a&ntilde;o despu&eacute;s de la tr&aacute;gica muerte de Alfonso Rivera, en noviembre de 1964, ya como jefe de la Unidad Metab&oacute;lica, y del laboratorio de Agua y Electr&oacute;litos, me di a la tarea de intentar el primer trasplante renal con alguno de nuestros cinco pacientes en hemodi&aacute;lisis cr&oacute;nica. La di&aacute;lisis se practicaba a trav&eacute;s de f&iacute;stulas externas colocadas en el antebrazo, todav&iacute;a no se describ&iacute;a la f&iacute;stula A&#150;V interna de Cimino Brescia.<sup>6</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con los cirujanos m&aacute;s entusiastas con este m&eacute;todo de tratamiento, Manuel Campuzano, Jorge El&iacute;as y Sergio C&aacute;rdenas, desarrollamos la estrategia que deb&iacute;amos seguir si se presentaba la posibilidad de un trasplante. Para esto los cirujanos practicaron una serie de trasplantes renales en perros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para estas fechas la Unidad Metab&oacute;lica hab&iacute;a crecido y en un peque&ntilde;o patio que hab&iacute;a en la planta baja del piso de mujeres, se construy&oacute; la nueva unidad al a&ntilde;o de mi regreso; esa unidad contaba con dos cuartos de dos camas, una cocina m&aacute;s espaciosa, una oficina, central de enfermeras, un cuarto alacena y un ba&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se decidi&oacute; que el paciente trasplantado se manejar&iacute;a en la unidad, ya que se ten&iacute;a la posibilidad de aislarlo con medidas muy estrictas, como se acostumbraba en esa &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de estar realmente preparados se present&oacute; una oportunidad que aun cuando riesgosa se decidi&oacute; intentarla por varias razones: la primera debido a que la enferma Ma. del Refugio Gonz&aacute;les D&aacute;valos, costurera de Aguascalientes y el primer caso descrito en M&eacute;xico de nefritis tubuloin&#150;tersticial por analg&eacute;sicos, estaba en una situaci&oacute;n desesperada, con sus f&iacute;stulas ocluidas e infectadas y un futuro incierto. Corr&iacute;a el a&ntilde;o de 1966 y no se hab&iacute;a descrito la di&aacute;lisis peritoneal cr&oacute;nica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simult&aacute;neamente una mujer joven con cirrosis hep&aacute;tica y s&iacute;ndrome hepatorrenal, oligoan&uacute;rica, agonizaba en el piso de mujeres. El juicio que me hice junto con cirujanos y colaboradores fue el siguiente: nuestro trabajo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os con Alfonso Rivera y Federico D&iacute;es en cirrosis hep&aacute;tica nos convenci&oacute; que el enfermo cirr&oacute;tico en fase 1 o sea descompensado, con ascitis y oliguria,<sup>7</sup> cursaba en muchos casos y en forma inexorable hacia s&iacute;ndrome hepatorrenal,<sup>8</sup> en estos casos el da&ntilde;o hep&aacute;tico tan grave y generalizado condicionaba la insuficiencia renal, pero el ri&ntilde;&oacute;n estaba conservado histol&oacute;gicamente y sin duda colocado en un ambiente "metab&oacute;lico sano" deb&iacute;a funcionar. Se decidi&oacute; pues intentar esta aventura fisiopatol&oacute;gica y si nuestras conjeturas eran s&oacute;lidas el ri&ntilde;on deb&iacute;a funcionar. "A grandes males remedios heroicos", aforismo hipocr&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ri&ntilde;&oacute;n presentaba una clara nefrosis col&eacute;mica con coloraci&oacute;n amarilla por la bilirrubina acumulada en c&eacute;lulas y t&uacute;bulos, la diuresis se inici&oacute; desde el primer momento, la orina fue col&uacute;rica durante las primeras 72 horas. La evoluci&oacute;n postoperatoria se caracteriz&oacute; por la presencia de vol&uacute;menes de orina abundantes, ca&iacute;da progresiva de urea y creatinina. La primera noche dorm&iacute; en el hospital en uno de los cuartos de la Unidad Metab&oacute;lica y mi gran preocupaci&oacute;n era la infecci&oacute;n superficial que presentaba en la herida del antebrazo una de las f&iacute;stulas externas ocluidas. La secreci&oacute;n de esa herida desarroll&oacute; <i>Estafilococcus aureus.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cirug&iacute;a fue practicada por el Dr. Manuel Campuzano y el ri&ntilde;on de la donadora se retir&oacute; en quir&oacute;fano y lo resec&oacute; el Dr. Sergio C&aacute;rdenas. Las anastomosis vesicoureterales las realiz&oacute; el Dr. Jorge El&iacute;as. La cirug&iacute;a de Campuzano, El&iacute;as y C&aacute;rdenas fue perfecta desde el punto de vista t&eacute;cnico. Recuerdo que Campuzano me dijo: "le pas&eacute; un tubo delgado a trav&eacute;s del par&eacute;nquima hasta la pelvis renal como f&eacute;rula para asegurar su permeabilidad, aun cuando haya poca orina". No hubo problema quir&uacute;rgico y el &eacute;xito inicial ya se relat&oacute; en p&aacute;rrafos anteriores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se le manej&oacute; con azatioprina y bolos de solumedrol un gramo diario por tres d&iacute;as como se hac&iacute;a en el Brigham. La primera semana la evoluci&oacute;n fue espectacular, la enferma perdi&oacute; el edema, la presi&oacute;n arterial se normaliz&oacute;, se reanud&oacute; r&aacute;pidamente la v&iacute;a oral, para el cuarto d&iacute;a las cifras de urea y creatinina se normalizaron. Sin embargo, para la segunda semana el cuadro cambi&oacute;, la enferma desarroll&oacute; elevaci&oacute;n de la temperatura y el frote peric&aacute;rdico que presentaba desde antes del trasplante desapareci&oacute; al presentarse la fiebre. En los d&iacute;as siguientes apareci&oacute; choque s&eacute;ptico irreversible y la paciente falleci&oacute; a los 14 d&iacute;as del trasplante. La autopsia demostr&oacute; la presencia de pericarditis purulenta injertada en pericarditis ur&eacute;mica. El ri&ntilde;&oacute;n funcion&oacute; bien aun durante la etapa s&eacute;ptica e histol&oacute;gicamente no ten&iacute;a evidencia de rechazo. Nunca m&aacute;s empleamos un ri&ntilde;&oacute;n cadav&eacute;rico proveniente de un s&iacute;ndrome hepatorrenal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo paciente trasplantado fue un &eacute;xito desde el principio. Ely Moreno Sierra fue trasplantado un a&ntilde;o despu&eacute;s, en agosto de 1967. Se trataba de un hombre de 28 a&ntilde;os, contador, casado y con dos hijos peque&ntilde;os. Se encontraba desde un a&ntilde;o atr&aacute;s en hemodi&aacute;lisis cr&oacute;nica.<sup>6</sup> Su hermana Nevi, de 26 a&ntilde;os, dentista de profesi&oacute;n, fue su donadora. Este paciente adem&aacute;s de esteroides y azatioprina recibi&oacute; suero antilinfoc&iacute;tico que se hab&iacute;a desarrollado desde 1963 y estaba en boga como m&eacute;todo de inducir inmunosupresi&oacute;n al depletar al cuerpo de linfocitos. Lo aplicamos antes y en los primeros d&iacute;as del postrasplante. El ri&ntilde;&oacute;n funcion&oacute; desde un principio satisfactoriamente. La cirug&iacute;a la realizaron Jorge El&iacute;as la nefrectom&iacute;a, y el trasplante en s&iacute; los doctores Campuzano y C&aacute;rdenas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ri&ntilde;&oacute;n sobrevivi&oacute; por 14 a&ntilde;os al cabo de los cuales present&oacute; un rechazo progresivo y el paciente regres&oacute; a hemodi&aacute;lisis. En los meses siguientes sufri&oacute; un cuadro de depresi&oacute;n muy grave caracterizado por insomnio de d&iacute;as que nos oblig&oacute; a sedarlo dentro del hospital. El cuadro nunca mejor&oacute; a pesar de hemodi&aacute;lisis repetidas y falleci&oacute; en 1982 a los 15 a&ntilde;os de haber recibido el trasplante. Estos dos trasplantes fueron el inicio del programa de trasplante renal en el INCMNSZ.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El programa se suspendi&oacute; hasta fines de 1970 debido a que nos cambiamos al nuevo Instituto en Tlalpan. Lo reiniciamos en diciembre de ese a&ntilde;o con el Dr. Federico Ch&aacute;vez Pe&oacute;n ya como cirujano del naciente grupo de trasplante. El Dr. Ch&aacute;vez Pe&oacute;n fue residente de cirug&iacute;a en el Hospital y al terminar su residencia continu&oacute; su entrenamiento en cirug&iacute;a de trasplantes al lado de los Dres. Paul Russell y Anthony Monaco en el Hospital General de Massachussets, en Boston. A su regreso m&aacute;s que reanudar, realmente iniciamos esta nueva etapa del programa, como ya se mencion&oacute;, a fines de 1970. Al retirarse el Dr. Ch&aacute;vez Pe&oacute;n sus alumnos Arturo Dib Kuri, Javier Bordes Aznar y Josefina Alber&uacute;, continuaron al frente del Departamento de Trasplantes e histocompatibilidad al que le ofrecieron su gran preparaci&oacute;n, su entusiasmo y su dedicaci&oacute;n; es importante mencionar que el grupo quir&uacute;rgico de trasplante trabaj&oacute; siempre asociado a los departamentos de Nefrolog&iacute;a y Urolog&iacute;a.<sup>9</sup> Los aloinjertos renales se han mantenido sin interrupci&oacute;n hasta la actualidad y el n&uacute;mero de pacientes trasplantados a enero del 2005 es ya de m&aacute;s de 800.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Merrill JP, Murray JE, Harrison JH, Guild WR. Successful homotrasplantation of the human kidney between identical twins. <i>JAMA </i>1956; 160: 27&#150;82.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Murray JE, Merrill JP, Harrison JH. Kidney transplantation between seven pairs of identical twins. <i>Ann Surg </i>1958;   148:   343&#150;59.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Merrill JP, Murray JE, Harrison JH, Friedman EA, Dealy JB Jr., Dammin GJ. Sucessful homotrasplantation of the kidney between non identical twins. <i>N Engl J Med </i>1960; 262: 1251&#150;60.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Hamburger J, Vaysse J, Crosnier J, Auvert J, Lalanne CM, Hopper J Jr. Renal homotrasplantation in man after radiation of the recipient: experience with six patients since 1959. <i>Am J Med </i>1962;  32:   854&#150;71.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Murray JE, Merrill JP, Harrison JH, Wilson RE, Dammin GJ. Prolonged survival of human &#150; kidney homografts by immunosuppressive drug therapy. <i>N Engl J Med </i>1963; 268: 1315&#150;23.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Pe&ntilde;a JC, Duhalt R, Navarrete R, Garcia Zozaya JL. Hemodi&aacute;lisis peri&oacute;dica en el tratamiento de la insuficiencia renal cr&oacute;nica.    <i>Gaceta   M&eacute;dica   de   M&eacute;xico </i>1968;  98:   150&#150;67.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Rivera A, Pe&ntilde;a JC, Barcena C, Rangel S, Dies F. Renal excretion of water sodium and potassium in cirrhosis of the liver. <i>Metabolism </i>1959; 10: 1&#150;10. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Pe&ntilde;a JC, Barcena C, Dies F, Rivera A. Insuficiencia renal aguda en pacientes con cirrosis del h&iacute;gado. <i>Rev Invest Clin </i>1965; 17: 395&#150;413.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Bordes&#150;Aznar J, Pe&ntilde;a JC, Herrera Acosta J, Tamayo J, Elias Dib J, Gabilondo F, Feria G, Kasep J, Ch&aacute;vez&#150;Pe&oacute;n F, Dib&#150;Kuri A, Mancilla E, Alber&uacute; J. Twenty four years experience in kidney transplantation by one single Institution in Mexico City. <i>Transpl Proc </i>1992; 24:   1794&#150;7.</font></p>      ]]></body>
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