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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El significado de la enseñanza de la historia de la medicina en las residencias de cirugía]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Ángeles del Pedregal  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El significado de la ense&ntilde;anza de la historia de la medicina en las residencias de cirug&iacute;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The meaning of teaching history of medicine in surgery residency programmes</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Vicente Guarner*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Acad&eacute;mico titular. </i><i>Hospital &Aacute;ngeles del Pedregal.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia y solicitud de sobretiros:    <br> </b><i>Dr. Vicente Guarner, Camino Santa Teresa 1055, Consultorio 235. C.P.10700</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la importancia de ense&ntilde;ar Historia durante los estudios y las residencias de cirug&iacute;a se ha hablado y se habla con frecuencia &#151;podr&iacute;a incluso decirse que vive hoy un gran auge&#151; por m&aacute;s que, en la pr&aacute;ctica, si acaso se lleva a efecto, se suele hacer en forma poco apropiada por falta de comprensi&oacute;n en el significado del tema, en su aplicaci&oacute;n a la ense&ntilde;anza y por consiguiente en su rendimiento. Gran parte de los profesores de posgrado &#151;existen, como en todo honrosas excepciones&#151; subestiman los aspectos hist&oacute;ricos por falta de conocimiento y de inter&eacute;s. Ni el problema es nuevo ni es privativo de nuestro medio. Lamentablemente lo he vivido en universidades norteamericanas y de suram&eacute;rica y hasta en una oriental muy prestigiada en el quehacer quir&uacute;rgico. Bien que, a decir verdad, con poca frecuencia se llega a observar esta falta de inter&eacute;s en pa&iacute;ses europeos.<sup>1</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en el a&ntilde;o de 1905 cuando Karl Sudhoff fuera nombrado profesor de la c&aacute;tedra de Historia de la Medicina en la Universidad de Leipzig y se adue&ntilde;ara del piso principal del edificio &#151;que antes estaba destinado a estudios de matem&aacute;ticas y mineralog&iacute;a, con un total de 160 m<sup>2</sup>&#151;, para convertirlo en el primer Instituto de Historia de la Medicina destinado a la ense&ntilde;anza y la investigaci&oacute;n,<sup>2</sup> se tropez&oacute; con el desinter&eacute;s de muchos de sus colegas. En 1925,<sup>3</sup> a su disc&iacute;pulo Henry Sigerist le toc&oacute; vivir una experiencia semejante. Y es que todav&iacute;a en 1905 con Sudhoff, y m&aacute;s adelante con Sigerist, la afinidad por la historia de la medicina resultaba muy escasa, pese al destacado plantel de profesores con los que, en aquel momento contaba la Universidad de Leipzig como Erwin Payr en cirug&iacute;a y el famoso anatomista Werner Spaltehoiz; y de que antes, a fines del siglo XIX, fuera profesor de cirug&iacute;a Friederich Trendelenburg, fundador de la sociedad alemana de cirug&iacute;a y un hombre que adem&aacute;s de numerosas aportaciones a la pr&aacute;ctica quir&uacute;rgica &#151;como la posici&oacute;n de la mesa de operaciones para la cirug&iacute;a p&eacute;lvica&#151; introdujera innovaciones en las intervenciones destinadas al tratamiento de la luxaci&oacute;n cong&eacute;nita de la cadera y promoviera el estudio de la insuficiencia venosa en los miembros inferiores. Friederich Trendelenburg mostr&oacute; siempre una innegable inclinaci&oacute;n por la historia de su especialidad,<sup>4</sup> la cirug&iacute;a general.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con toda intenci&oacute;n, al tomar posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra, el 13 de enero de 1926 Sigerist titul&oacute; su conferencia inaugural " Aspectos hist&oacute;ricos de la medicina", una disertaci&oacute;n con un contenido semejante a la dictada despu&eacute;s en Zur&iacute;ch con el t&iacute;tulo:" <i>Task and Aims of the History of Medicine </i>(Tarea y metas de la historia de la medicina).<sup>5</sup> En esta &uacute;ltima conferencia, Sigerist insist&iacute;a en que la historia de la medicina puede ser un &uacute;til mediador entre el antiguo humanismo y la ciencia moderna; una idea que parece casi olvidada en nuestros d&iacute;as. En la expuesta en Leipizig, Sigerist coloc&oacute; la historia de la medicina dentro de un marco con un mayor contexto cultural, y se pronunci&oacute; por un programa de investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, con m&aacute;s de tres cuartos de siglos de diferencia, resulta todav&iacute;a mayor el desinter&eacute;s hacia la Historia por parte de los profesores de pregrado y a&uacute;n m&aacute;s en los programas de residencia, no s&oacute;lo en la cirug&iacute;a sino pr&aacute;cticamente de casi todas las especialidades. Primero, en general, el titular s&oacute;lo suele mostrar una curiosidad superficial por el tema. En segundo t&eacute;rmino, se tiene la idea equivocada de que hablar de historia de la medicina consiste, simplemente, en estampar en la pantalla o en la pizarra una serie de fechas tomadas directamente de un texto y se&ntilde;alar en qu&eacute; a&ntilde;o se llev&oacute; a efecto, por primera vez, tal o cual operaci&oacute;n, o la fecha en que se describi&oacute; determinada enfermedad, con absoluto desconocimiento no digamos ya del contenido del texto original, sino del significado. Ello no s&oacute;lo deja de ser productivo para la ense&ntilde;anza sino que viene a representar una seudohistoria y la seudohistoria <i>"sensu estricto" </i>resulta destructiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo patente lo constituyen, en la actualidad, los malentendidos no s&oacute;lo en nuestro medio sino, <i>urbi et orbi, </i>acerca de las operaciones destinadas al tratamiento del reflujo gastroesof&aacute;gico, por falta de conocimiento y de la elemental lectura de las t&eacute;cnicas, como fueron descritas por sus autores, en los textos originales.<sup>6</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El residente de cirug&iacute;a, por ejemplo, y el de medicina interna o el de patolog&iacute;a deben aprender a situar la historia en su justa ubicaci&oacute;n dentro del contexto de la enfermedad y de su terap&eacute;utica. Ello representa la tarea del profesor desde el primer a&ntilde;o de residencia. Y es menester concientizar al alumno sobre el significado historia que quiere decir, en su etimolog&iacute;a griega, indagaci&oacute;n, es decir investigaci&oacute;n documental y borrar la idea simplista de que bastan unas cuantas fechas tomadas de un libro de cualquiera de especialidad &#151;que, adem&aacute;s, no pocas veces o est&aacute;n equivocadas o son anecd&oacute;ticas&#151;, para apoyar un trabajo o una tesis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de la medicina es y ha sido siempre, en su definici&oacute;n, la lucha del hombre, a trav&eacute;s del tiempo, por superar la enfermedad, aliviar el sufrimiento, preservar la salud y alargar la esperanza de vida. La historia de la medicina est&aacute; integrada, como todos sabemos, dentro de un amplio contexto cultural en el que va incluida la filosof&iacute;a y, dentro de &eacute;sta, la bio&eacute;tica. Por ello en nuestros planes de estudios los cursos llevan el nombre de Historia y Filosof&iacute;a de la Medicina. As&iacute; tambi&eacute;n reza el t&iacute;tulo de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosof&iacute;a de la Medicina, fundada en 1957 por destacados y adem&aacute;s idealistas (no encuentro un calificativo m&aacute;s id&oacute;neo) maestros de la medicina de aquel entonces.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La filosof&iacute;a y la medicina han caminado de la mano durante siglos: los primeros m&eacute;dicos eran fil&oacute;sofos y los fil&oacute;sofos m&eacute;dicos, hasta el siglo V antes de Cristo; despu&eacute;s han mantenido una relaci&oacute;n indisoluble, intercambiando teor&iacute;as y conocimientos. Prueba de ello es la aparici&oacute;n continua de nuevos textos de filosof&iacute;a de la medicina. Y es que resultan infinitas las cuestiones que plantea el continuo desarrollo de la medicina. Sin ir muy lejos, haber quebrantado el ancestral di&aacute;logo m&eacute;dico&#150;paciente; haber alargado la expectativa de vida con el peso social que entra&ntilde;a el crecimiento de una poblaci&oacute;n l&aacute;bil e improductiva. Hoy hemos reducido considerablemente la mortalidad, por m&aacute;s que, como un hecho aceptado t&aacute;citamente, incrementamos la morbilidad, al sustituir involuntariamente un padecimiento por otro. En muchas ocasiones los efectos iatrog&eacute;nicos de una nueva operaci&oacute;n o de un medicamento resultan impredecibles porque su da&ntilde;o no aparece hasta mucho tiempo despu&eacute;s, como ocurri&oacute; con la talidomida. En su largo recorrido, la cirug&iacute;a, igual que la medicina est&aacute;n vinculadas a un sinn&uacute;mero de disciplinas: econom&iacute;a, derecho, arte, sociolog&iacute;a etc&eacute;tera y la cirug&iacute;a m&aacute;s, a&uacute;n m&aacute;s que la propia medicina ha enriquecido su sapiencia con las contiendas b&eacute;licas. Para citar un ejemplo basta recordar la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del conocimiento de la respuesta metab&oacute;lica al traumatismo.<sup>7</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los primeros libros editados por Sigerist en 1923, todav&iacute;a durante su estancia en Zurich, fue: La Chirurgia de Hieronymus Brunschwig que vio la luz en 1497. Sigerist acompa&ntilde;&oacute; su edici&oacute;n de un estudio acerca del autor de la obra.<sup>8</sup> La raz&oacute;n que impuls&oacute; con toda probabilidad al historiador residi&oacute; en que Brunschwig fue el primer escritor de un libro de cirug&iacute;a en alem&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sigerist pone una vez m&aacute;s de manifiesto, su cualidad de investigador imparcial, al concluir en su estudio que el autor del texto es s&oacute;lo un compilador con escasas contribuciones originales. Y la verdad sea dicha, ello viene a ser la esencia de la obra y la mayor aportaci&oacute;n de Brunswig se refiere al tratamiento de las heridas por armas de fuego que cobr&oacute; fundamento en la idea del envenenamiento por p&oacute;lvora de Giovanni di Vigo, cirujano del Papa Julio II.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo contrario, en el estudio del "Tratado de las heridas por arma de fuego" de Ambrosio Pare (1545), Sigerist<sup>9</sup> no se mide en justos elogios a este cirujano renacentista e innovador, y se apoya en estos calificativos como con anterioridad lo hiciera Malgaigne,<sup>10</sup> en 1840, en voluminoso texto escrito en tres vol&uacute;menes. Y he aqu&iacute;, precisamente, un ejemplo de la aplicaci&oacute;n de la Historia a la ense&ntilde;anza de la cirug&iacute;a. Lo acaecido en la batalla de Tur&iacute;n en 1538, cuando Par&eacute; trata un grupo de heridos por p&oacute;lvora bajo los preceptos de Giovanni di Vigo, al termin&aacute;rsele el aceite hirviendo y utilizar en otro grupo de heridos una mezcla de yema de huevo, aceite de rosas y terpentina lleva a efecto, sin pretenderlo el primer estudio prospectivo en cirug&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El papel de la historia en la ense&ntilde;anza de la medicina y en la formaci&oacute;n del m&eacute;dico ha sido abordado por un buen n&uacute;mero de historiadores George Rosen,<sup>11</sup> Richard Shryock, Lago Gaidston,<sup>12</sup> y Owsei Temkin.<sup>13</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cirug&iacute;a el tema se ha estudiado desde hace tiempo por algunos cirujanos, por m&aacute;s que de manera m&aacute;s bien informal en gran parte de ocasiones. Con profundidad lo hicieron en Francia, Malgaigne<sup>14</sup> en el siglo XIX y Henri Mondor en el XX;<sup>15 </sup>en Estados Unidos Haldsted, el magn&iacute;fico internista William Osler y el neurocirujano<sup>16</sup> Harvey Cushing,<sup>17</sup><sup>,18</sup> y en nuestro tiempo, Owen Wagensteen.<sup>19,20</sup> En Inglaterra Hamilton Bailey<sup>21 </sup>y Zacakry Cope<sup>22</sup> entre algunos otros ejemplos. Todos ellos, en su momento, curiosamente, notables profesores de cirug&iacute;a y autores de obras de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haldsted en su discurso anual, en 1904, en la universidad de Yale, titulado: "El adiestramiento del cirujano" <i>(The training of the surgeon)<sup>16</sup> </i>lleva a efecto un relato de la historia de la cirug&iacute;a de su tiempo, la segunda mitad del siglo XIX, enriquecido con experiencias personales; y al hacer referencia a su trato con muchos profesores europeos de la &eacute;poca le confiere un gran valor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen un sinn&uacute;mero de ejemplos donde el aprendizaje de la medicina y de la cirug&iacute;a obtiene provecho de la proyecci&oacute;n de su an&aacute;lisis hist&oacute;rico, a&uacute;n hoy, una &eacute;poca dominada por los adelantos tecnol&oacute;gicos. Voy a limitarme a citar cuatro ejemplos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender la evoluci&oacute;n en el conocimiento adquirido acerca de cualquier condici&oacute;n patol&oacute;gica. Un modelo que uso mucho con el alumno es el siguiente. Si se est&aacute; ante un enfermo con apendicitis aguda, la &uacute;nica historia que el internista o el cirujano deben conocer es la historia cl&iacute;nica. Si desea uno comprender bien lo que es la apendicitis aguda y explicar su fisiopatolog&iacute;a, resulta de gran valor saber la historia de la enfermedad. Durante siglos, a trav&eacute;s de algunas intervenciones quir&uacute;rgicas y sobre todo de necropsias, se ten&iacute;a el concepto de que la apendicitis era una tiflitis o una peritiflitis, y en algunos casos una paratiflitis con abscesos e inflamaci&oacute;n en otras zonas del peritoneo. El diagn&oacute;stico era tard&iacute;o. Lo observado representaba el episodio final de la enfermedad. La idea prevaleci&oacute; durante siglos. En 1886, el pat&oacute;logo de la Universidad de Harvard Reginald F&iacute;tz, ante la Asociaci&oacute;n de M&eacute;dicos Americanos <i>(Association of American Physicians), </i>apoyado en el estudio de 257 casos y 209 diagnosticados cl&iacute;nicamente de tiflitis o peritiflitis, ense&ntilde;&oacute; que la apendicitis, como sabemos hoy, acontece m&aacute;s en hombres y mujeres j&oacute;venes, sobre todo en los primeros, y apunt&oacute; que la idea antigua se apoyaba en un diagn&oacute;stico tard&iacute;o y que la enfermedad se origina pr&aacute;cticamente en todos los casos, en la obstrucci&oacute;n inicial del ap&eacute;ndice vermicular.<sup>23</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento hist&oacute;rico encuentra aplicaci&oacute;n para entender, asimismo la fisiopatolog&iacute;a de un padecimiento, a trav&eacute;s de los errores pret&eacute;ritos cometidos, por ignorancia, en el tratamiento del mismo y seleccionar y justificar la intervenci&oacute;n actual. Un excelente ejemplo lo representa la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la cirug&iacute;a de la &uacute;lcera duodenal. Despu&eacute;s de los primeros &eacute;xitos de Biliroth, con la gastrectom&iacute;a, para el tratamiento del c&aacute;ncer g&aacute;strico,<sup>24</sup> su ayudante Ant&oacute;n W&ouml;lfler practic&oacute;, a sugerencia de su colega, y tambi&eacute;n ayudante de Biliroth, Carl Nicoladoni, la primera gastroenterostom&iacute;a destinada a buscar una paliaci&oacute;n en un enfermo con un tumor antral irresecable, en 1881.<sup>25</sup> Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s von Hacker introdujo dicha operaci&oacute;n en el tratamiento de la &uacute;lcera p&eacute;ptica duodenal con estenosis pil&oacute;rica.<sup>26</sup> La operaci&oacute;n parec&iacute;a muy l&oacute;gica y se aplic&oacute; a todo paciente con &uacute;lcera p&eacute;ptica.<sup>27</sup><sup>&#150;29</sup> Poco tiempo despu&eacute;s comenzaron a aparecer un sinn&uacute;mero de informes acerca de la aparici&oacute;n de v&oacute;mito biliar primero y despu&eacute;s de &uacute;lcera de boca anastom&oacute;tica. Los primeros eran consecuencia de que el asa aferente era larga y se colocaba en una posici&oacute;n err&oacute;nea. Dos equivocaciones que el residente debe aprender. La aparici&oacute;n de &uacute;lceras en la anastomosis resultaban de que &eacute;sta se hac&iacute;a con un est&oacute;mago hipersecretor y el yeyuno es m&aacute;s vulnerable a la aceraci&oacute;n p&eacute;ptica que el mismo duodeno.<sup>30</sup> Braun en 1892 y tambi&eacute;n Mayo en 1904 para evitar el v&oacute;mito biliar introdujeron una entero entero latero&#150;lateral entre las dos asas de la anastomosis, lo que convirti&oacute; a la operaci&oacute;n en lo que m&aacute;s adelante resultar&iacute;a un m&eacute;todo experimental para provocar &uacute;lcera en perros (operaci&oacute;n de Mann Williamson). En el seguimiento de los pacientes operados mediante dicha t&eacute;cnica la frecuencia de &uacute;lceras se incremento a&uacute;n m&aacute;s.<sup>31</sup> En vista de ello Hans Finsterer introdujo la resecci&oacute;n de las tres cuartas partes del est&oacute;mago con anastomosis gastro&#150;yeyunal.<sup>32</sup> con lo que se reduc&iacute;a el n&uacute;mero de c&eacute;lulas (parietales) secretoras de &aacute;cido y la frecuencia de &uacute;lceras recurrentes resultaba menor a 4%, por m&aacute;s que se presentaban efectos colaterales indeseables: s&iacute;ndrome de vaciamiento r&aacute;pido, p&eacute;rdida de peso, anemia, osteomalacia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo un fisi&oacute;logo convertido m&aacute;s adelante en cirujano Lester Dragstedt demostrar&iacute;a, en 1946, despu&eacute;s de numerosas investigaciones en cirug&iacute;a experimental (a las que no hago aqu&iacute; referencia en funci&oacute;n de espacio) puso de manifiesto que la secci&oacute;n de los nervios vagos con una piloroplast&iacute;a resultaba el procedimiento con menor morbilidad y m&aacute;s efectivo.<sup>33</sup> A&ntilde;os m&aacute;s tarde en 1951, Drastedt inform&oacute; de la hiperfunci&oacute;n del antro g&aacute;strico, como una gl&aacute;ndula endocrina. Al aislar el est&oacute;mago del resto del tracto digestivo y seccionar los nervios vagos resultaba escas&iacute;sima la secreci&oacute;n de &aacute;cido. Cuando el antro era trasplantado al colon como un divert&iacute;culo y se le distend&iacute;a, el est&oacute;mago remanente produc&iacute;a gran cantidad de &aacute;cido.<sup>34</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cirug&iacute;a, como en Medicina, existen conocimientos que guardamos perennemente desde la &eacute;poca gal&eacute;nica como el control de la fiebre mediante medios f&iacute;sicos o el de la deshidrataci&oacute;n;<sup>35</sup> o los signos de la inflamaci&oacute;n de Cornelio Ceiso del siglo I.<sup>36</sup> Otros son ef&iacute;meros y sujetos a los cambios del tiempo, como la cirug&iacute;a radical del c&aacute;ncer mamario incipiente o el pret&eacute;rito tratamiento del paciente politraumatizado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la historia, el residente aprende que la cirug&iacute;a, que es la primera tecnolog&iacute;a en medicina, est&aacute; en constante evoluci&oacute;n y lo ha estado siempre. Lo estuvo con la introducci&oacute;n de la anestesia y de la asepsia. Lo vivi&oacute; en la cirug&iacute;a de cavidades, el abdomen primero; despu&eacute;s el cr&aacute;neo y finalmente el t&oacute;rax.<sup>37</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sorprendi&oacute; a los m&eacute;dicos de los a&ntilde;os cincuenta, cuando todav&iacute;a los de mi generaci&oacute;n &eacute;ramos estudiantes, la introducci&oacute;n de la anestesia peridural y los instrumentos flexibles de fibra de vidrio para las endoscopias y en los 70 el desarrollo de las unidades de cuidados intensivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello entra dentro del cap&iacute;tulo de la inconmensurable ayuda que la historia de la medicina presta a la ense&ntilde;anza de la medicina. En un mundo d&iacute;a a d&iacute;a m&aacute;s desbordante en tecnolog&iacute;a, el acompa&ntilde;arlo con el entendimiento de la historia de nuestra profesi&oacute;n y el aguijonear un poco el esp&iacute;ritu del estudiante y animarlo a incursionar por la investigaci&oacute;n documental, har&aacute;n del m&eacute;dico de ma&ntilde;ana un profesional menos tecn&oacute;crata, m&aacute;s humanista, m&aacute;s tolerante con los errores humanos y, as&iacute; mismo, le llevar&aacute;n a comprender que existe mucho de temporal en el saber de hoy.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <b>Guarner V. Pacheco C, Guzm&aacute;n West H. </b>La importancia del conocimiento de la Historia de la Cirug&iacute;a en la formaci&oacute;n del cirujano. Simposio Gaceta. M&eacute;dica de M&eacute;xico 1978; 114: 207.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <b>Making Medical History. </b>The Life and Times of Henry E. Sigerist. Ed. Elizabeth Fee and Theodore M. Brown. Johns Hopkins University Press. 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Nora Sigerist Beeson, ed. Henry Sigerist: Autobiographical Writings ( Montreal: McGill University Press,1966) Diary.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <b>L&iacute;an Entralgo P. </b>Historia de la Medicina. Salvat Ed. 1978.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. <b>Fee. E. Browon T. </b>Making Medical History. The life and times of Henry Sigerist. Johns Hopkins University Press. Baltimore London 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <b>Guarner V, Barrag&aacute;n R. </b>An approach to the historical evolution of surgical operations for the treatment of gastroesophageal reflux. Diseases of the Esophagus. 1998;11:79&#150;88.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. <b>Guarner V. </b>Las contiendas b&eacute;licas y su aportaci&oacute;n al conocimiento de la respuesta metab&oacute;lica al trauma. Grupo Angeles Acta M&eacute;dica 2003;1:53&#150;58.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. <b>Sigerist H. </b>The book of <b><i>Cirugia </i></b>by Hieronymus Brunschwig . Strasburg, Joham G&uuml;ninger, 1497. UIT A study on Hieronymus Brunschwig and his work. Milan R. Lier &amp; Co (1923).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. <b>Sigerist H. </b>Ambroise Par&eacute;. Die Behandiung der Schusswunden (1545). Leipzig Veriag Ambrosius Brarth 1923.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Malgaigne Joseph Frangois. Oevres completes d'Ambroise Par&eacute;re vues et collectionnn&eacute;es sur toute les editions. pr&eacute;cedes d'une introduction sur 1 &lt;&lt;origine et les progr&eacute;s de la chirurgie en occident et sur la vie et les ouvrages d'Ambroise Par&eacute;. Paris. J.B. Baillere 1840&#150;41. 3 vol.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. <b>Rosen G. </b>"The place of history in medical education" and "Partial Abstract and discussion" Bulletin of the History of Medicine 1948;22:594&#150;629.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. <b>Shryock R. Galdstone I. Temkin O. </b>"Comittee on the Teaching of Medical History" Bulletin of the History of Medicine 1951;25:577&#150;577.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. <b>Temkin O. </b>An essay of the usefulness of Medical History for Medicine. Bull of the History of Med 1946;19:9&#150;47.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. <b>Malgaigne JF. </b>&Eacute;tudes statistiques sur les r&eacute;sultats des grandes operations dans les h&oacute;pitaux de Paris. Paris: Arch G&eacute;n de Med 1842 ;(3) 13:398.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. <b>Mondor H. </b>Anatomistes et chirurgiens. Editions Fragance. Paris 1949.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. <b>Haidsted WS. </b>The training of a surgeon. Bull Johns Hopkins Hosp 1904; 15:267.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. <b>Cushing H. </b>The Medical Career. Boston Little Brown and Company. 1940.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. <b>Cushing H. </b>From a Surgeon Journal. 1915&#150;1918. Boston. Little Brown and Company. 1937.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">19. <b>Wangensteen O. </b>Has medical history importance for surgeons? Surg Gynec &amp; Obts 1975; 140:434&#150;442.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">20. <b>Wangensteen O. </b>In and out of academic arena. Surg Gynec &amp; Obst 1979;149:408&#150;416.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">21. <b>Bailey Hamilton. </b>Notables Names in Medicine and Surgery. London H.K. Lewis &amp; Co. Ltd 1959.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. <b>Cope Zachary. </b>A History of the acute abdomen. London University Press. 1965.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. <b>Fitz R. </b>Perforating inflammation of the vermiform appendix with special reference to its early diagnosis and treatment. Am J Med Sc 1886;2:321.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">24. <b>Billroth T. </b>General surgical pathology and therapeutics, in fifty lectures, translated by C.E. Hackey, New York, D Appleton &amp; Co., 1890.W&ouml;elffier A. Gastroenterostomie, Zentraibl. Chir 1881;8:705.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">25. <b>W&ouml;lfer A. </b>Gastro&#150;Enterostomie Zentralbi. Chir 1881 ;8:705&#150;708.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">26. <b>Von Hacker V. </b>Zur casuitik und statistic der Magenresektionen und gastroenterostomiceen . Arch Klin Chir 1885;32:616.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">27.&nbsp; <b>Doyen E. </b>Traitement chirurgical des affections de I'estomac de I'estomac et du duodenum. Paris, Rueiff &amp; Cie 1895.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">28. <b>Mikulicz RJ. </b>Zur operativen Behandiung des stenosirenden Magengeschw&uuml;res. Arch Klin Chir 1888;37:79.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">29. <b>Mayo WJ. </b>The technique of gastrojejunostomy. Ann Surg 1906;43:537.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">30. <b>Braun H. </b>Ubre die Entero&#150;anastomose ais Ersatz der circularan Darmnaht Gac M&eacute;d M&eacute;x Vol. 141 No. 2, 2005 (Verh) Deutsche Geselisch. Chir 1892;21:504.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">31. <b>Mayo </b>WJ. Chronic ulcers of the stomach and duodenum. Ann Surg 1914;60:220.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">32. <b>Finsterer </b>H. Ubre die bedeutung der magenreresektion beim ulcus duodeni. Zentraibi Chir 1918;45:954.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">33. <b>Dragstedt </b>LR. Section of the vagus nerves to the stomach in the treatment of peptic ulcer. Surg Gynec &amp; Obst. 1946; 83:547&#150;549.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">34. <b>Dragstedt LR, Oberhelman HH, Smith CA. </b>Experimental perfunction of the gastric antrum with ulcer formation. Ann Surg 1951;134:332&#150;345.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">35. Galen. On the usefulness of the parts of the body. (translated from the Greek with an introduction and commentary by Margaret Talimadge May. Cornell University Press New York 1968.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">36. Celso Cornelio los Ocho Libros "De Medicina". Traducci&oacute;n directa del lat&iacute;n pr&oacute;logo y notas Agust&iacute;n Bl&aacute;nquez 1966.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">37. <b>Guarner V. </b>Cien a&ntilde;os de cirug&iacute;a abdominal, la evoluci&oacute;n de su proceso creativo. Naturaleza 1977;8:169&#150;180.</font></p>      ]]></body>
</article>
