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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ceremonia de ingreso de nuevos académicos]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Actividades Acad&eacute;micas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ceremonia de ingreso de nuevos acad&eacute;micos</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Admission Ceremony for New Academicians</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gerardo Gamba&#150;Ayala*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Acad&eacute;mico numerario.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia y solicitud de sobretiros: </b>    <br>     <i>Instituto Nacional de la Nutrici&oacute;n Salvador Zubir&aacute;n,     <br>   Vasco de Quiroga No. 15, Col. Secci&oacute;n XVI    <br> C.P. 14000. M&eacute;xico, D.F. Tel: Fax: Correo electr&oacute;nico:</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Advertido y medroso desto el castellano, trajo luego un libro donde asentaba la paja y cebada que daba a los arrieros, y con un cabo de vela que le tra&iacute;a un muchacho, y con las dos ya dichas doncellas, se vino a donde don Quijote estaba, al cual mand&oacute; hincar de rodillas; y leyendo en su manual, alz&oacute; la mano, y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras &eacute;l, con su misma espada, un gentil espaldarazo, siempre murmurando entre dientes como que rezaba. Hecho esto, mand&oacute; a una de aquellas damas que le ci&ntilde;ese la espada, la cual lo hizo con mucha desenvoltura y discreci&oacute;n....... Al ce&ntilde;irle la espada, dijo la buena se&ntilde;ora:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le d&eacute; ventura de lides.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La emoci&oacute;n que experiment&oacute; el caballero de la triste figura en este pasaje de la novela de Cervantes es probablemente parecida a la que estamos experimentando en este momento los profesionales de la salud que hemos sido admitidos en el seno de la Honorable Academia Nacional de Medicina. Para don Quijote, el m&aacute;ximo valor era ser armado caballero, mientras que para el profesional de la salud, uno de los m&aacute;ximos es ser electo miembro de la Academia Nacional de Medicina. Dicho esto, seguramente muchos invitados en el auditorio se estar&aacute;n preguntando ahora &iquest;y por qu&eacute; es tanto honor?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo la encomienda del Dr. Miguel Tanimoto, presidente actual de la Academia, de tratar de explicarlo en los pr&oacute;ximos minutos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Academia Nacional de Medicina es una de las Instituciones m&aacute;s antiguas del pa&iacute;s. Naci&oacute; de la Comisi&oacute;n Cient&iacute;fica, Literaria y Art&iacute;stica durante la intervenci&oacute;n Francesa, el 30 de abril de 1864 y tom&oacute; el nombre de Academia en 1873, adquiriendo el car&aacute;cter Nacional en 1877, a&ntilde;o en que tambi&eacute;n, le fue otorgado el subsidio por parte del Congreso de la Uni&oacute;n, y fue en 1912 cuando el Presidente Francisco I Madero la declar&oacute; oficialmente como Cuerpo Consultivo del Gobierno Federal, actividad que ostenta con orgullo hasta el momento presente. Hoy en d&iacute;a, si los poderes ejecutivo, legislativo o judicial requieren de asesor&iacute;a para enfrentar o entender los problemas de salud que aquejen a la Naci&oacute;n, es a la Academia Nacional de Medicina a quien deben acudir.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ver&aacute;n, en el devenir de la historia, de una u otra forma, con altos y bajos, la Academia Nacional de Medicina ha logrado permanecer como el m&aacute;ximo organismo m&eacute;dico&#150;cient&iacute;fico en M&eacute;xico, a trav&eacute;s de situaciones sociales tan extremas como la intervenci&oacute;n francesa, la dictadura y la Revoluci&oacute;n, as&iacute; como las m&uacute;ltiples crisis econ&oacute;micas que han existido al menos, desde que yo tengo recuerdo. &iquest;C&oacute;mo ha sido posible que un organismo se mantenga por tanto tiempo a pesar de los vaivenes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos a los que ha estado sujeto el pa&iacute;s? A mi parecer la respuesta es tripartita y es lo que hace grande a la Academia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero. La mayor parte de los miembros de la Academia se han distinguido por ser m&eacute;dicos comprometidos con el principal objetivo de la profesi&oacute;n que es el de servir a los dem&aacute;s. Los m&eacute;dicos genuinos surgen de las personas que deciden transitar su vida por el terreno de la salud, buscando el beneficio ajeno, antes que el propio. As&iacute;, a diferencia de lo que estamos acostumbrados a ver en otros &aacute;mbitos pol&iacute;ticos, cuando ha llegado el momento en que miembros de esta Academia adquieran responsabilidades de alta envergadura nacional, en general lo han hecho con la misma tendencia natural de servir a los dem&aacute;s, antes que a uno mismo. As&iacute; lo han hecho tambi&eacute;n, quienes a lo largo de m&aacute;s de un siglo han dirigido los esfuerzos de esta noble instituci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda es que tambi&eacute;n la mayor&iacute;a de los profesionales que han sido elegidos miembros de esta Academia han sido investigadores cient&iacute;ficos. Y nuevamente el auditorio se ha de preguntar ahora &iquest;y eso que tiene de bueno? Los investigadores cient&iacute;ficos nos pasamos la vida estudiando a la realidad, porque queremos entenderla. Para lograr esto, hemos desarrollado una serie de trucos que nos aseguren prevenir a toda costa la tendencia natural del ser humano de imponerle sus deseos personales a las explicaciones que genera del universo. La ciencia luego entonces no entiende de demagogia, de caprichos o de intereses partidistas. Al igual que en la artes, para estudiar a la realidad hay que tener mucha imaginaci&oacute;n y creatividad. La diferencia est&aacute; en el resultado. El artista persigue la generaci&oacute;n de una emoci&oacute;n est&eacute;tica, por lo que su trabajo consiste en plasmar en un lienzo, en un pentagrama o en un bloque de barro lo que imagina de la realidad. En cambio, los cient&iacute;ficos perseguimos la construcci&oacute;n de un modelo que nos explique lo m&aacute;s cercanamente posible la realidad de lo que vemos, y de lo que no vemos, por lo que nuestro trabajo es confrontar nuestra imaginaci&oacute;n con la realidad. Quien persigue la b&uacute;squeda de la verdad en el &aacute;mbito profesional, termina por hacer de la actividad cient&iacute;fica una forma de vida y no puede nunca mas aceptar explicaciones de la realidad, por m&aacute;s bonitas o rom&aacute;nticas que suenen, si no tienen un fundamento l&oacute;gico, coherente y vienen acompa&ntilde;adas de un c&uacute;mulo de experimentaci&oacute;n que las sostenga. Ser&aacute; por eso que un d&iacute;a le escuch&eacute; decir al maestro Guillermo Sober&oacute;n que "uno de los m&aacute;s altos deleites reservados al ser humano es transitar por los caminos de la ciencia".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera es consecuencia l&oacute;gica de las anteriores. Quien persigue el beneficio de los dem&aacute;s y la b&uacute;squeda de la verdad, necesariamente convierte a la educaci&oacute;n en una prioridad y no escatima tiempo, ni esfuerzo en pro de la ense&ntilde;anza. Cualquier actividad cl&iacute;nica o proyecto de investigaci&oacute;n que no lleve impl&iacute;cita la educaci&oacute;n, nos dejar&aacute; siempre con la impresi&oacute;n de que algo qued&oacute; inconcluso. As&iacute;, la Academia Nacional de Medicina ha tenido el cuidado de congregar profesionales de la salud acostumbrados a servir a los dem&aacute;s, que han hecho de la b&uacute;squeda de la verdad una forma de vida y que tienen por prioridad la ense&ntilde;anza. Estos son los valores que han mantenido la cohesi&oacute;n de la Academia y la ha hacho inmune a los vaivenes pol&iacute;ticos del pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para lograr esto, la Academia Nacional de Medicina ha cuidado celosamente sus puertas, con un riguroso comit&eacute; de admisi&oacute;n, que trabaja para tratar de elegir a profesionales de la salud que han mostrado hasta el momento haber servido a la Naci&oacute;n en forma destacada, con lo que pretende asegurar, que como miembros de este organismo, contin&uacute;en haci&eacute;ndolo. De esta forma llegamos al d&iacute;a de hoy en que la Academia Nacional de Medicina tiene 607 miembros, incluyendo los numerarios, titulares, honorarios y extranjeros. Huelga aclarar que ni son todos los que est&aacute;n, ni est&aacute;n todos los que son. Por un lado, el ingreso a la Academia es por competencia, lo que indica que no entrar, no necesariamente es sin&oacute;nimo de no merecerlo. Por otro lado, el sistema es estricto, pero no es infalible. Habr&iacute;a que considerar la posibilidad de tener un sistema igual de riguroso, para vigilar que todos los que alguna vez merecieron ingresar, con el tiempo demuestren que siguen siendo dignos de permanecer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espero haber cumplido con la encomienda de que el auditorio tenga una idea m&aacute;s clara de porqu&eacute; ser elegido para integrarse a esta organizaci&oacute;n es una distinci&oacute;n. Pero hay algo m&aacute;s que todav&iacute;a tengo que decir para que me entiendan mejor. Ingresar a la Academia Nacional de Medicina es un honor. Pero hacerlo simult&aacute;neamente que gente de la talla de Esther Casanueva, Femando Larrea, Armando Tovar, Juan Sierra, Juan Calva, o de Ricardo Correa, s&oacute;lo por mencionar algunos de los nuevos miembros a quienes siempre he considerado como acad&eacute;micos del m&aacute;s alto nivel y aut&eacute;nticos servidores de la Naci&oacute;n, es doblemente un honor. Y m&aacute;s a&uacute;n, voltear al pasado y fantasear con la atractiva idea de que quiz&aacute; ha sido uno elegido miembro de esta organizaci&oacute;n por tener m&eacute;ritos, si acaso similares a los que tuvieron en el momento en que fueron elegidos a esta Academia aquellos titanes de la medicina Mexicana, como Rub&eacute;n Lisker, Guillermo Sober&oacute;n, Salvador Zubiran, Ignacio Ch&aacute;vez, Gustavo Baz, Alfonso Pruneda o Eduardo Liceaga hace que el orgullo se convierta en una sensaci&oacute;n tan sublime, que s&oacute;lo puedo comparar&iacute;a a lo que se genera en mi interior cuando escucho el Sanctus de la Misa Solemnis de Beethoven.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hechas, pues, de galope y aprisa las hasta all&iacute; nunca vistas ceremonias, no vio la hora don Quijote de verse a caballo y salir buscando las aventuras; y ensillando luego a Rocinante subi&oacute; en &eacute;l, y abrazando a su hu&eacute;sped le dijo cosas tan extra&ntilde;as, agradeci&eacute;ndole la merced de haberle armado caballero, que no es posible acertar a referir&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que don Quijote, Sr. Presidente, le aseguro que los nuevos miembros de la Academia Nacional de Medicina estamos comprometidos con ella y no vemos la hora de vemos a caballo, para que con el favor de esta venera, salgamos a buscar las aventuras que nos lleven a alcanzar el mas noble de todos los sue&ntilde;os: el sue&ntilde;o, de servir a la Naci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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