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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font size="4" face="Verdana">Actividades acad&eacute;micas</font></p>     <p align="justify"><font size="4" face="Verdana">DNA Medio Siglo.</font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>    <br> </b></font><font size="2" face="Verdana"><font size="4"><b>VII. </b></font></font><font size="2" face="Verdana"><font size="4"><b>Ep&iacute;logo</b></font></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Antonio Vel&aacute;zquez Arellano*</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">*Acad&eacute;mico titular.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Correspondencia y solicitud de sobretiros: Dr. Antonio Vel&aacute;zquez-Arellano. Instituto Nacional de Pediatr&iacute;a. Av. del Iman 1, 4&deg; piso, Col. Insurgentes Cuicuilco, 00453 M&eacute;xico, D.F.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El conocimiento de la estructura del DNA, m&aacute;s all&aacute; de desvelar el enigma de la Vida, permite imaginar al Hombre como agente activo, conciente, de la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, en particular, la suya propia. Cabe conjeturar que, <i>   con el tiempo, </i> se intente encauzar el destino de nuestra especie y de las dem&aacute;s que hay en el planeta, mediante alteraciones de secuencias de bases del DNA. Voy a hacer algunas consideraciones sobre los alcances y los l&iacute;mites que puedan tener, por un lado, las imprescindibles reflexiones &eacute;ticas al respecto y, por el otro, la factibilidad t&eacute;cnica de esos supuestos intentos, derivada de la naturaleza y complejidad de lo viviente. Mi opini&oacute;n es que, aunque debemos pugnar porque la raz&oacute;n sea la que acote y encauce el empleo de la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica, est&aacute; en la naturaleza humana desarrollar y perfeccionar t&eacute;cnicas y <i>   con el tiempo </i> multiplicar sus aplicaciones, sin importarle mucho sus consecuencias, especialmente las del largo plazo. Pero la complejidad de lo viviente es tal, que se antoja imposible el que la tecnolog&iacute;a llegue a poner en nuestras manos la conducci&oacute;n del destino.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la quinta d&eacute;cada del siglo XX empez&oacute; a revelarse el "acertijo de la vida", como llam&oacute; Max Delbr&uuml;ck al problema del material hereditario autocatal&iacute;tico. En sus tres conferencias <i> &iquest;Qu&eacute; es la vida? </i> , dictadas en Dubl&iacute;n en febrero de 1943, Erwin Shr&ouml;dinger sugiri&oacute; prof&eacute;ticamente que la base de la informaci&oacute;n hereditaria deb&iacute;a residir en un "cristal aperi&oacute;dico". En ese mismo a&ntilde;o, Oswald Avery y sus colaboradores demostraron que la mol&eacute;cula en la que se encontraba esta informaci&oacute;n era DNA.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, el enigma de la vida fue finalmente descifrado. La gran contribuci&oacute;n de Watson y Crick hace 50 a&ntilde;os, que estamos celebrando hoy, reside en el asombroso y hasta entonces inimaginable descubrimiento, de que el fundamento de la vida reside en secuencias formadas por la combinaci&oacute;n de cuatro bases nitrogenadas. La esencia de la vida result&oacute; ser <i> informaci&oacute;n, </i>      equiparable a la que se puede transmitir mediante la secuencia de letras en un texto o de notas en una partitura.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">M&aacute;s all&aacute; de la simplicidad est&eacute;tica de la doble h&eacute;lice, Watson y Crick nos abrieron los ojos, permiti&eacute;ndonos contemplar por vez primera la piedra fundacional de todo lo viviente en el concepto de informaci&oacute;n mutable, expandible, combinable, maleable, que se encuentra depositada en una secuencia contenida en una mol&eacute;cula, esto es, en una estructura f&iacute;sica, como tal observable y manipulable.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otros 10 a&ntilde;os fueron suficientes para que se conociese la clave o "c&oacute;digo" gen&eacute;tico, y nuevamente llev&oacute; s&oacute;lo otra d&eacute;cada para desarrollar la tecnolog&iacute;a del DNA recombinante, que permite cortar el DNA en sitios precisos y unir segmentos diferentes, provenientes de distintos individuos o especies, en uno solo, naciendo as&iacute; la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica. Por cierto que Francisco ("Paco") Bol&iacute;var, fue uno de los protagonistas de esta haza&ntilde;a. Casi al mismo tiempo, Fred Sanger ide&oacute; el m&eacute;todo para secuenciar el DNA, como si fuese una nueva piedra Roseta, lo que permiti&oacute; leer la informaci&oacute;n gen&eacute;tica. En 1985 fue desarrollada la reacci&oacute;n en cadena de la polimerasa ("PCR"), que permite amplificar millones de veces, en un tiempo muy breve, un segmento espec&iacute;fico de DNA, lo que en justicia se ha equiparado con el "encontrar una aguja en un pajar", pero de forma sencilla, reproducible y barata. De entonces para ahora toda esta tecnolog&iacute;a se ha reforzado, simplificado, automatizado, abaratado, am&eacute;n de introducirse nuevos m&eacute;todos, como el de los "chips" de DNA. Se han podido leer e interpretar los genomas de numerosas especies, incluyendo la nuestra, y escudri&ntilde;ar c&oacute;mo sus diferentes partes se van expresando diferencialmente seg&uacute;n las circunstancias del desarrollo, del entorno o de la enfermedad, de forma similar a como lo hacen los diferentes instrumentos de una orquesta al interpretar una sinfon&iacute;a. Podemos producir animales y plantas transg&eacute;nicos, y explorar la funci&oacute;n de los genes, " <i> noque&aacute;ndolos </i> ".</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En suma, en apenas medio siglo se ha logrado revelar la naturaleza f&iacute;sico-qu&iacute;mica de lo viviente, el misterio del desarrollo de un nuevo individuo, con su especificidad e individualidad, a partir de una humilde c&eacute;lula, y se empieza a indagar como cambios relativamente peque&ntilde;os en el portentoso proceso del desarrollo biol&oacute;gico, dan lugar a grandes cambios en la forma y la funci&oacute;n de &oacute;rganos y organismos, constituyendo la ra&iacute;z de la evoluci&oacute;n de las especies lo que ahora se designa, en ingl&eacute;s, " <i> evo-devo", evolution of development </i> , en espa&ntilde;ol, "la evoluci&oacute;n del desarrollo", que no es en lo esencial mas que cambios en secuencias de DNA. Es imaginable que, con el tiempo, se puedan comprender los procesos moleculares responsables de las actividades neurales, sustratos de lo mental. Nada de todo esto se hubiera logrado sin el descubrimiento inicial de que la informaci&oacute;n de lo viviente reside primariamente en la secuencia de bases en el DNA.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el horizonte aparece la posibilidad de que el humano, producto de la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, se trasforme en el ingeniero de ella. Es l&oacute;gico que esta mera posibilidad despierte enormes temores al contemplar la desproporci&oacute;n entre esa potencial capacidad y la proclividad de los hombres a conducirse de manera primitiva y b&aacute;rbara. Cierto es tambi&eacute;n que dentro de cada hombre hay tendencias hacia la bondad y la justicia, que han sido el motor de una nueva clase de evoluci&oacute;n -la cultural. Junto al crimen que alcanza proporciones de genocidio, se contempla el ascenso de la lucha por los derechos humanos. Recuerdo a Ignacio Ch&aacute;vez y lo cito: <i> "La humanidad no se suicida... La aguja del destino apuntar&aacute; a otro rumbo. Cierto, se requiere tiempo y s&oacute;lo hay un camino. Como ya no somos primates... el cambio no vendr&aacute; por obra de la evoluci&oacute;n sino de la educaci&oacute;n. Y no ser&aacute; producto de unos cuantos a&ntilde;os, requerir&aacute; el paso de varias generaciones. Pero vendr&aacute;.".</i></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pero frente a esta visi&oacute;n optimista, otros vislumbran esa in&eacute;dita evoluci&oacute;n, ya no propulsada por la ciega selecci&oacute;n natural, sino dirigida conscientemente por el hombre mismo. Y uno de los peligros que avizoran es la formaci&oacute;n de una brecha cada vez m&aacute;s profunda entre subgrupos humanos: una elite con acceso y recursos para un mejoramiento gen&eacute;tico, y una mayor&iacute;a sin esas oportunidades. Esa brecha ser&iacute;a no solo creciente, sino irreducible por ser hereditaria, con el riesgo de formar <i>   con el tiempo </i> dos subespecies de humanos, nuevos neandertals y cromagnones, unos al servicio de otros, sin escapatoria posible. Esta otra visi&oacute;n ha sido difundida ampliamente por los medios de comunicaci&oacute;n, y por la literatura y el cine de ficci&oacute;n cient&iacute;fica. M&aacute;s adelante cuestionaremos su factibilidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por el momento, discutir&eacute; la posibilidad de limitar, mediante indicaciones &eacute;ticas y preceptos jur&iacute;dicos, dicho escenario. Mi tesis es que est&aacute; en lo fundamental de la naturaleza humana el desarrollar y perfeccionar t&eacute;cnicas y aplicarlas para solucionar toda clase de problemas, y que, <i>   dado suficiente tiempo </i> , las &uacute;nicas limitaciones para su utilizaci&oacute;n residen en las t&eacute;cnicas mismas. Por lo tanto, si llega a ser factible t&eacute;cnicamente, tarde o temprano el Hombre usar&aacute; la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica para "mejorarse", independientemente de cualquier consideraci&oacute;n &eacute;tica o proscripci&oacute;n legal. Me baso en que este impulso es parte de una tendencia universal, que denominar&eacute; <b>   MAXIMIZAR, </b> cuyo estudio corresponder&iacute;a a la nueva disciplina <i> "Algoritmos Gen&eacute;ticos" </i> , entre cuyos pioneros est&aacute;n cient&iacute;ficos e ingenieros como David Goldberg, en cuyo <i>   Illinois Genetic Algorithms Laboratory, </i> se investigan los conjuntos de operaciones observables en la Naturaleza, especialmente en la Gen&eacute;tica y la Evoluci&oacute;n, como un enfoque pr&aacute;ctico para problemas particularmente dif&iacute;ciles en el campo de la computaci&oacute;n. Seg&uacute;n este principio de maximizar, todo lo observable en el cosmos, si se le da suficiente tiempo, tiende a aumentar en complejidad y a adquirir nuevos atributos <i> propiedades emergentes. </i> Muchos ver&aacute;n en esto un embate a la segunda ley de la termodin&aacute;mica, un intento de negar la tendencia del orden a la entrop&iacute;a. Pero no es esta tendencia la que se percibe al contemplar la evoluci&oacute;n del universo y de la vida. Baste considerar unos cuantos ejemplos de esta tendencia universal:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1.  Del universo primitivo y simple, compacto, constituido tan solo por part&iacute;culas elementales, al actual, cada vez m&aacute;s extenso, constituido por &aacute;tomos y mol&eacute;culas y formado por galaxias con millones de estrellas.     <br>   2.  Del tr      &aacute;nsito de la evoluci&oacute;n c&oacute;smica a la biol&oacute;gica y de &eacute;sta a la cultural.     <br>   3.  De la vida primeva, simple y relativamente homog      &eacute;nea, a la actual tan estructurada y extraordinariamente diversa.     <br>   4.  De la vida hom      &iacute;nida con una tecnolog&iacute;a rudimentaria, a la existencia actual, dependiente absolutamente de una tecnolog&iacute;a que aumenta en forma exponencial en su capacidad y diversidad.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Propongo que el maximizar es un atributo de todo ser vivo individual, que se manifiesta en el crecimiento y en el desarrollo, desde la semilla cuya planta rompe la tierra y desaf&iacute;a la gravedad elev&aacute;ndose hacia lo alto, hasta el &iacute;mpetu humano que se empe&ntilde;a en romper r&eacute;cords obedeciendo el precepto ol&iacute;mpico: <i> "Citius, altius, fortius"</i></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Si en verdad este impulso a maximizar es propio de la Naturaleza, incluyendo obviamente la humana, nada impedir&aacute; al Hombre, con el tiempo, intentar dirigir su propia evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, como ya lo est&aacute; haciendo al desarrollar plantas y animales transg&eacute;nicos. Dudo que la Humanidad posea la prudencia para atender las orientaciones de la &Eacute;tica. Adem&aacute;s, la perspectiva &eacute;tica cambia con cada etapa de la historia humana, a veces de una generaci&oacute;n a la siguiente, mientras que la "naturaleza humana" no parece haber cambiado mucho a lo largo de la existencia del g&eacute;nero humano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Entonces, ser&aacute; de la propia naturaleza y de las peculiaridades de las t&eacute;cnicas gen&eacute;ticas que emerger&aacute;n las limitaciones a los intentos de dirigir nuestra evoluci&oacute;n y la del planeta mismo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La cuesti&oacute;n ya no es, pues, si ser&aacute; bueno o malo intentar dirigir la evoluci&oacute;n manipulando las secuencias del DNA, sino si ser&aacute; o no factible. Para resolverla es necesario examinar el paradigma b&aacute;sico en el estudio de la herencia biol&oacute;gica, que supone una alta correlaci&oacute;n entre el genotipo y el fenotipo, en otras palabras, un alto determinismo gen&eacute;tico. Esta suposici&oacute;n es verdadera s&oacute;lo en fenotipos heredados de acuerdo con las leyes de Mendel, que no pasan de ser unos pocos miles y cuya frecuencia es usualmente muy baja. Por ejemplo, en la hemofilia o el albinismo, el haber recibido el gen defectuoso es necesario y suficiente para que se presente la enfermedad. Pero en la mayor&iacute;a de los fenotipos comunes como la fisonom&iacute;a, el temperamento, las habilidades f&iacute;sicas y art&iacute;sticas, el comportamiento, as&iacute; como la predisposici&oacute;n a padecer enfermedades comunes (infarto del miocardio, hipertensi&oacute;n arterial, diabetes, asma, c&aacute;ncer, trastornos psiqui&aacute;tricos), en todos estos fenotipos intervienen numerosos genes, cada uno con un efecto muy peque&ntilde;o, resultando el fenotipo de m&uacute;ltiples y complejas interacciones entre estos genes, entre ellos y sus productos, y entre todos y los impredecibles e incontables factores del entorno, incluyendo la experiencia completa del organismo como un todo. Adem&aacute;s, aunque ciertamente la informaci&oacute;n contenida en el genoma es extraordinariamente importante para el desarrollo y funcionamiento de cada nuevo organismo, y de ella depende gran parte de su especificidad e individualidad, la construcci&oacute;n del fenotipo est&aacute; regida por una l&oacute;gica que va mucho m&aacute;s all&aacute; del genoma, encauzada y acotada por restricciones no-lineales o epigen&eacute;ticas, que apenas si logra vislumbrar la biolog&iacute;a moderna.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La biolog&iacute;a actual parece estar en una etapa similar a la de la f&iacute;sica en las primeras d&eacute;cadas del siglo veinte, cuando hubo que admitir un nivel de indeterminaci&oacute;n basado en el principio de incertidumbre de Heisenberg y, d&eacute;cadas despu&eacute;s, una fuente adicional de incertidumbre, dada por la naturaleza ca&oacute;tica de muchos de los fen&oacute;menos naturales. Es preciso pues admitir, m&aacute;s all&aacute; del reduccionismo gen&eacute;tico, la complejidad epigen&eacute;tica y tomarla en cuenta en el estudio de los fenotipos a niveles superiores del molecular.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los grandes avances en la investigaci&oacute;n de la naturaleza, que han dado lugar a las revoluciones cient&iacute;fica e industrial, se deben en forma importante a la simplificaci&oacute;n de los problemas objeto de estudio, de forma que muchas relaciones entre variables se fueron equiparando a relaciones lineales, lo que ha facilitado la elaboraci&oacute;n de hip&oacute;tesis que pueden ser sometidas a comprobaci&oacute;n, y a la obtenci&oacute;n de resultados reproducibles al ajustar las variables durante los estudios. &Eacute;sta es la l&oacute;gica cient&iacute;fica, galileico-cartesiana.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El nuevo desaf&iacute;o para la ciencia en general, y la biolog&iacute;a en particular es, sin abandonar el m&eacute;todo cartesiano, que le ha conferido a la ciencia su inmenso poder y &eacute;xito para extraerle secretos a la Naturaleza, estudiar el "todo" de los fen&oacute;menos, sus aspectos integrativos, las interacciones din&aacute;micas que se manifiestan cuando las partes se observan a niveles de mayor organizaci&oacute;n y no s&oacute;lo aisladamente, en suma, adoptar una visi&oacute;n sist&eacute;mica de los fen&oacute;menos observados, en su modalidad de <i>   sistemas complejos </i> . Una de las caracter&iacute;sticas cruciales de estos sistemas es que poseen <i>   propiedades emergentes </i>      , i.e., el todo no es igual a la suma de las partes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Nos encontramos pues en una situaci&oacute;n parad&oacute;jica. Se acaba de secuenciar el genoma humano, y los medios masivos de comunicaci&oacute;n y los investigadores proclaman con euforia que nos hemos adue&ntilde;ado del "libro de la vida". Se anuncia con fanfarrias que con el cambio de siglo y de milenio la humanidad inaugura una nueva &eacute;poca, la "era postgen&oacute;mica". Ciertamente, pueden considerarse como fant&aacute;sticos los avances en el conocimiento y en la tecnolog&iacute;a que han surgido gracias al descubrimiento, hace 50 a&ntilde;os, por Jim Watson y Francis Crick, de que la esencia de la <i> Vida es Informaci&oacute;n </i>      , contenida en <i>   Secuencias </i> de bases nitrogenadas del DNA, pero ante este extraordinario panorama cabe la posibilidad de una desilusi&oacute;n justamente porque, como lo ha se&ntilde;alado Strohman, entre otros, se ha utilizado el paradigma del determinismo gen&eacute;tico, ciertamente apropiado y exitoso a escala molecular, para explicar fen&oacute;menos a niveles superiores de la organizaci&oacute;n biol&oacute;gica. Por esta raz&oacute;n quiz&aacute; estemos cerca de una crisis del <i>   paradigma </i> reinante -seg&uacute;n el modelo de desarrollo cient&iacute;fico que propuso Thomas Kuhn.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Al haber mostrado la debilidad de la premisa fundamental de la Gen&eacute;tica -la supuestamente alta correlaci&oacute;n entre genotipo y fenotipo, y poner en evidencia la complejidad de la construcci&oacute;n del fenotipo, con la consecuente incertidumbre para predecirlo a partir del genotipo, quedan expuestas las limitaciones de esos potenciales intentos ya no solo de dirigir concientemente el curso de la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, sino de procurar "mejorar" caracter&iacute;sticas fenot&iacute;picas como las habilidades intelectuales, art&iacute;sticas o atl&eacute;ticas de seres humanos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El reconocimiento de la complejidad del fenotipo debe cambiar en forma radical el estudio de los fen&oacute;menos biol&oacute;gicos y nuestra forma de pensar en ellos. Esto nos lleva a navegar en mares desconocidos, lejos de nuestros amados y seguros paradigmas. El desaf&iacute;o es enorme: m&aacute;s all&aacute; del desarrollo de nuevas estrategias, m&eacute;todos y tecnolog&iacute;as, es preciso elaborar una nueva teor&iacute;a general de lo viviente.</font></p>       ]]></body>
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