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<article-title xml:lang="pt"><![CDATA[Luciana Zaterka, A filosofia experimental na Inglaterra do século XVII: Francis Bacon e Robert Boyle]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luciana Zaterka, <i>A filosofia experimental na Inglaterra do s&eacute;culo XVII: Francis Bacon e Robert Boyle</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Associa&ccedil;&atilde;o Editorial Humanitas, S&atilde;o Paulo, 2004 (Estudos seiscentistas), 298 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Luis C&aacute;rdenas B.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Filosof&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia. E</i>&#150;<i>mail: </i><i><a href="mailto:jlcardenasb@unal.edu.co" target="_blank">jlcardenasb@unal.edu.co</a></i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">Robert Boyle (1627&#150;1691) es uno de aquellos pensadores no f&aacute;ciles de clasificar en la historia de la ciencia y, menos a&uacute;n, en la historia de la filosof&iacute;a. Para algunos historiadores, Boyle fue uno de los fundadores de la ciencia moderna, el padre de la qu&iacute;mica, el promotor e instaurador del m&eacute;todo experimental y, en s&iacute;, uno de los h&eacute;roes de la llamada Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fica. En filosof&iacute;a es un autor casi desconocido, y cuando ha merecido alguna atenci&oacute;n por parte de fil&oacute;sofos es principalmente por haber establecido la importante distinci&oacute;n entre cualidades primarias y secundarias, adoptada luego por su compatriota John Locke. Para otros estudiosos como los soci&oacute;logos, se trata de un personaje que encarna muy bien el conflicto social de su &eacute;poca y que logra transmitirlo en sus obras de investigaci&oacute;n natural, especialmente entretejiendo preocupaciones teol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas, filos&oacute;ficas, con asuntos tradicionales de la ciencia como la metodolog&iacute;a, la formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis, etc.; pero lo m&aacute;s importante para ellos es que la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica de Boyle se puede ver como una elaborada construcci&oacute;n social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, estrictamente hablando, Boyle no fue un cient&iacute;fico (al menos como hoy entendemos esa palabra), sino un fil&oacute;sofo natural preocupado por buscarle un nuevo lugar a lo que &eacute;l denomin&oacute; <i>filosof&iacute;a experimental, </i>sin abandonar compromisos religiosos y buscando, ante todo, la utilidad pr&aacute;ctica del saber. El libro que nos presenta Luciana Zaterka va m&aacute;s all&aacute; de la perspectiva de la historia de la ciencia tradicional, para adentrarse en el examen de las ideas filos&oacute;ficas y teol&oacute;gicas que tuvieron una gran importancia en el desarrollo de la filosof&iacute;a natural de Boyle. Ella toma como hilo conductor de su obra una faceta muy interesante de este fil&oacute;sofo natural: la concepci&oacute;n experimental que ten&iacute;a Boyle acerca de la qu&iacute;mica. No en vano el t&iacute;tulo original de este libro era: <i>Robert Boyle e a filosofia experimental </i>&#151; <i>a qu&iacute;mica como chave para a interpreta&ccedil;&atilde;o da naturaleza, </i>que correspond&iacute;a a la tesis de doctorado de la autora sustentada en el 2003 en la Universidad de S&atilde;o Paulo. A mi parecer, este t&iacute;tulo engloba de una mejor manera las pretensiones y los objetivos que ella desea desarrollar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro tiene cinco cap&iacute;tulos. El primero ofrece un recorrido por los distintos trabajos que han defendido la tesis de que la naciente idea de ciencia en el siglo XVII involucra elementos de la &eacute;tica puritana; a saber, libre comunicaci&oacute;n, utilidad del conocimiento, mejora del bienestar humano, trabajo constante, etc. Zaterka considera que esos elementos ayudan a comprender mejor el proyecto de filosof&iacute;a natural de Boyle, lo cual es una creencia general en los estudios tradicionales de este pensador. El segundo cap&iacute;tulo hace un recorrido por las influencias de pensadores cl&aacute;sicos (tales como Leucipo, Dem&oacute;crito y Lucrecio, principalmente) en el resurgimiento del atomismo en los inicios de la Modernidad, hasta la instauraci&oacute;n de la teor&iacute;a de los <i>minima naturalia, </i>que ofrec&iacute;a una descripci&oacute;n cualitativa de la materia y no cuantitativa, como pod&iacute;a ocurrir en el atomismo al considerar la materia como el movimiento de part&iacute;culas de diferentes formas y tama&ntilde;os. El tercer cap&iacute;tulo est&aacute; completamente dedicado a Francis Bacon, especialmente a su teor&iacute;a sobre la materia, la cual heredaba una relaci&oacute;n entre esp&iacute;ritus y materia tomada principalmente de la obra de Paracelso, lo que hace que su teor&iacute;a sea tambi&eacute;n cualitativa. Aqu&iacute; el objetivo es argumentar que dicha concepci&oacute;n influy&oacute; bastante en Robert Boyle, junto con otros elementos como el car&aacute;cter operativo del conocimiento, la relaci&oacute;n Hombre&#150;Dios&#150;investigaci&oacute;n natural, la probabilidad del conocimiento y el empleo sistem&aacute;tico de la observaci&oacute;n y los experimentos en la generaci&oacute;n de conocimiento. A Robert Boyle se le dedican los cap&iacute;tulos cuarto y quinto, donde Zaterka desea demostrar dos tesis: A) "Boyle no fue un mecanicista en sentido estricto, pero intent&oacute; introducir la qu&iacute;mica en el contexto de la nueva filosof&iacute;a natural, no operando, por tanto, con el paradigma f&iacute;sico&#150;mec&aacute;nico" (p. 139). B) Defender que los l&iacute;mites del conocimiento humano postulados por Boyle obedecen a una estricta concepci&oacute;n voluntarista que se&ntilde;ala muy bien la preferencia por un modelo de investigaci&oacute;n hipot&eacute;tico, lejano de la aplicaci&oacute;n de herramientas matem&aacute;ticas muy usadas en los desarrollos de ciencias como la astronom&iacute;a, la f&iacute;sica, la &oacute;ptica, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que se&ntilde;alar que a lo largo de los cap&iacute;tulos se incluyen an&aacute;lisis filos&oacute;ficos de temas relevantes que le dan al libro un car&aacute;cter general y mucho m&aacute;s amplio que el que puede ofrecer un estudio particular de la filosof&iacute;a natural de Boyle. Aqu&iacute; vale destacar el estudio sobre la influencia de Paracelso, con su teor&iacute;a vitalista de la materia, en la concepci&oacute;n de Bacon sobre los procesos materiales (<i>cfr. </i>pp. 114&#150;128). Tambi&eacute;n es muy interesante el an&aacute;lisis de la teolog&iacute;a de Duns Escoto y Guillermo de Ockham para fundamentar la tradici&oacute;n voluntarista y nominalista que llega hasta el siglo XVII, y que no s&oacute;lo influye en Robert Boyle y Francis Bacon (<i>cfr. </i>pp. 197&#150;203), sino, en mayor o menor medida, en fil&oacute;sofos como Leibniz y Descartes; sin embargo, esta &uacute;ltima relaci&oacute;n no es abordada por Zaterka. Otro microestudio sugestivo es la discusi&oacute;n Boyle/Spinoza; en ella, la autora encuentra que lo que est&aacute; en juego no es s&oacute;lo un debate epistemol&oacute;gico, sino que la imposibilidad de di&aacute;logo entre ambos pensadores se da en dos planos: i) Spinoza tiene una concepci&oacute;n mecanicista estricta de la materia, lo que lo obliga a concebir los cambios del nitro (materia) como el movimiento geom&eacute;trico de distintas part&iacute;culas con diferentes formas y tama&ntilde;os, mientras que para Boyle la reintegraci&oacute;n del nitro tiene que ver con las propiedades qu&iacute;micas de los corp&uacute;sculos (<i>cfr. </i>pp. 185&#150;186), lo que lo salva de postular principios mec&aacute;nicos universales, ii) Adem&aacute;s de establecer diferencias entre una ciencia <i>a priori </i>que busca causas y principios universales, defendida por Spinoza, y una ciencia <i>a posteriori </i>que parte de los efectos, sustentada por Boyle (p. 190), Zaterka sostiene que este debate tiene un nivel ontol&oacute;gico y teol&oacute;gico muy distinto. Para Spinoza existen leyes necesarias que gobiernan todo lo existente y Dios es un ser estrictamente racional que opera necesariamente, mientras que para Boyle el conocimiento de tales leyes no es posible, porque la voluntad de Dios es inaccesible al entendimiento humano y su voluntad no est&aacute; sujeta a su entendimiento; en otras palabras, Dios puede cambiar cuando lo desee las leyes que determinan los procesos f&iacute;sicos (<i>cfr. </i>pp. 189&#150;192).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es el desarrollo de la primera tesis la que permite detectar ciertos elementos interesantes de la filosof&iacute;a natural de Boyle; a saber, que la experimentaci&oacute;n qu&iacute;mica al permitir manipular la materia (fundirla, mezclarla, diluirla, quemarla, etc.) como ninguna otra &aacute;rea del saber, deja ver los "mecanismos" internos con los que opera la materia cuando es sometida a cambios f&iacute;sicos. Esta din&aacute;mica de los procesos qu&iacute;micos le permite a Boyle ampliar la concepci&oacute;n mecanicista fuerte de la materia para conformar una concepci&oacute;n cor&#150;puscularista de ella. Dicha concepci&oacute;n involucra ciertos elementos vitales en los corp&uacute;sculos que conforman los distintos agregados que constituyen las cosas naturales (<i>cfr. </i>p. 176). El elemento vitalista lo hereda de la teor&iacute;a de la materia baconiana, la cual relaciona ciertos esp&iacute;ritus con los procesos materiales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;, el examen de la relaci&oacute;n entre la qu&iacute;mica y la filosof&iacute;a experimental de Boyle es bastante iluminador, y lo mismo ocurre con la conexi&oacute;n que Zaterka establece entre la teor&iacute;a de la materia de Bacon y su influencia en la de Boyle. Lo que no queda muy claro es que la autora presupone un puente de conexi&oacute;n muy amplio entre Bacon y Boyle que, sumado a la adopci&oacute;n de otros elementos de la filosof&iacute;a baconiana por parte del &uacute;ltimo, insin&uacute;a la existencia de una correspondencia perfecta, al punto de que no se detecta ninguna diferencia entre estos dos pensadores. Sin embargo, a pesar de las enormes similitudes entre ambos fil&oacute;sofos naturales, hay diferencias importantes que muestran que la filosof&iacute;a experimental de Boyle tiene objetivos muy distintos. Al enfocarnos en estas diferencias se puede establecer una imagen distinta del pensador de origen irland&eacute;s y conclusiones un tanto diferentes de las que obtiene Zaterka. Podemos comenzar planteando las siguientes:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">i) Bacon separa de manera estricta la religi&oacute;n de la filosof&iacute;a natural, pues &eacute;sta carece del poder de juzgar las verdades reveladas sostenidas por la religi&oacute;n (<i>cfr. </i>pp. 99 y ss.); mientras que Boyle defiende la postura de que sean complementarias. Tal como lo muestra la misma autora en su an&aacute;lisis del texto sobre la posibilidad de la resurrecci&oacute;n, Boyle considera que algunos experimentos ofrecen datos y observaciones que permiten pensar en la posibilidad de la resurrecci&oacute;n de los cuerpos; en este sentido, &eacute;l utiliza su filosof&iacute;a experimental para sustentar una verdad revelada (<i>cfr. </i>pp. 205&#151;211).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ii) Boyle no est&aacute; muy de acuerdo con la creencia baconiana de que hay que buscar &uacute;nicamente las causas eficientes de los procesos naturales, como parece sostenerlo Zaterka (<i>cfr. </i>pp. 113 y ss.). Boyle quiere ir m&aacute;s all&aacute; de la descripci&oacute;n del cambio de los cuerpos por medio de causas eficientes o <i>formas, </i>y de una teor&iacute;a corpuscularista de la materia que si bien influy&oacute; en &eacute;l, no era suficiente para entender la multiplicidad de fen&oacute;menos naturales. Eso se puede ver en un texto titulado <i>A Disquisition about the Final Causes of Natural Things, </i>donde Boyle argumenta que las causas finales no s&oacute;lo son &uacute;tiles para los fil&oacute;sofos naturales porque ayudan a comprender las funciones de &oacute;rganos como los ojos (<i>Works </i>V, pp. 407 y ss.), sino por algo m&aacute;s importante: permiten ampliar nuestro conocimiento acerca de los fines y la sabidur&iacute;a con los que Dios cre&oacute; las cosas del mundo f&iacute;sico. As&iacute;, el empleo de dichas causas no ri&ntilde;e con el objetivo b&aacute;sico de la filosof&iacute;a experimental de Boyle identificado por Zaterka: conocer a Dios mediante sus obras (<i>cfr. </i>pp. 98, 221). El problema real de las causas finales es su refugio superficial en la voluntad divina. S&oacute;lo el trabajo experimental, especialmente cuando aborda el estudio de las cosas vivientes, puede garantizar su aplicabilidad en la comprensi&oacute;n de tales fen&oacute;menos, con la ventaja de que abre una luz para comprender tambi&eacute;n a Dios como un gran dise&ntilde;ador. Obviamente, esto obliga a establecer l&iacute;mites en la concepci&oacute;n mecanicista de la naturaleza; pero esto, en vez de ir en contra de la corriente de la &eacute;poca, nos muestra a un pensador comprometido m&aacute;s con los hechos que con la teor&iacute;a. Es interesante notar que Boyle no fue el &uacute;nico en rescatar la utilidad de las causas finales; algo similar le ocurri&oacute; a Leibniz, quien tambi&eacute;n exig&iacute;a el empleo de una teleolog&iacute;a para comprender los fen&oacute;menos biol&oacute;gicos, sin despreciar el empleo de explicaciones mecanicistas cuando eran necesarias y pertinentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">iii) A pesar de que Bacon fue el gran promotor del m&eacute;todo experimental y desarroll&oacute; una interesante teor&iacute;a sobre la experiencia (<i>cfr. </i>pp. 135 y ss.) y los sentidos (<i>cfr. </i>pp. 106 y ss.), tal como muy bien lo desarrolla Zaterka en su cap&iacute;tulo sobre Bacon, la pr&aacute;ctica experimental de Boyle es mucho m&aacute;s amplia, desarrollada y contingente. El empleo de tecnolog&iacute;a, as&iacute; como los procesos de generaci&oacute;n de conocimiento mediante el testimonio de personas calificadas, es muy distinto del que Bacon tuvo a su alcance, al punto de que com&uacute;nmente se considera a Bacon m&aacute;s como un "te&oacute;rico" de la filosof&iacute;a experimental, y no tanto un "pr&aacute;ctico" como lo fue Boyle.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas diferencias establecidas entre ambos pensadores complican un poco la imagen de Boyle: no instaura una distinci&oacute;n rigurosa entre ciencia y religi&oacute;n como lo hubieran querido los cient&iacute;ficos posteriores; no es un fiel seguidor del programa baconiano; su filosof&iacute;a natural incluye elementos aristot&eacute;licos seg&uacute;n las necesidades de la investigaci&oacute;n natural, y pone en la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica un &eacute;nfasis distinto y nuevo para la &eacute;poca. Especialmente este &uacute;ltimo aspecto nos ayuda a cuestionar la segunda tesis de Zaterka, seg&uacute;n la cual los l&iacute;mites del conocimiento humano impuestos por Boyle y la imposibilidad de establecer una teor&iacute;a verdadera acerca del mundo f&iacute;sico se deben &uacute;nicamente a las consecuencias de adoptar una teolog&iacute;a de corte voluntarista (<i>cfr. </i>el cap. 4). Si bien esos presupuestos y compromisos teol&oacute;gicos son ciertos, s&oacute;lo son parte de la respuesta a los or&iacute;genes del probabilismo en el trabajo experimental de Boyle. Como lo han se&ntilde;alado algunos int&eacute;rpretes (Michael Hunter, Rose&#150;Mary Sargent y Barbara Shapiro, entre otros), los or&iacute;genes de dicho probabilismo se pueden encontrar, ya sea en la casu&iacute;stica &#151;en el m&eacute;todo para resolver cuestiones de conciencia mediante la aplicaci&oacute;n de principios o leyes morales a casos concretos&#151;, utilizada por Boyle en sus primeras obras (Hunter); o en la adopci&oacute;n de los m&eacute;todos de indagaci&oacute;n judicial ingleses, que prefer&iacute;an la <i>certeza moral </i>ofrecida por pruebas y hechos particulares espec&iacute;ficos, que simplemente evidenciaban una mayor o menor posibilidad en la ocurrencia de un crimen (Sargent y Shapiro).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por mi parte, creo que el empleo del probabilismo en Boyle se debe en gran parte a su conciencia del car&aacute;cter contingente de la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica. Sus experimentos no est&aacute;n dirigidos a confirmar determinada teor&iacute;a o hip&oacute;tesis (si bien algunos de ellos, como los experimentos en neum&aacute;tica, se puedan interpretar en esa direcci&oacute;n), como ocurr&iacute;a en la tradici&oacute;n matem&aacute;tica experimental de Galileo y posteriormente de Newton. Para Boyle, el trabajo experimental ten&iacute;a como objetivo principal poder generar nuevas hip&oacute;tesis, poder explorar la naturaleza, ya sea manipul&aacute;ndola o simplemente reuniendo observaciones de seres extra&ntilde;os pertenecientes a lugares remotos. Las historias naturales deben contener tanto experimentos que prueben c&oacute;mo ocurre un fen&oacute;meno, como aquellos que s&oacute;lo muestran el surgimiento de nuevos efectos que requerir&aacute;n otras investigaciones, observaciones y otros experimentos nuevos. Esa din&aacute;mica de la experimentaci&oacute;n, donde es innegable el influjo de compromisos teol&oacute;gicos y sociales, tambi&eacute;n busca establecer una autonom&iacute;a propia, libre de las ataduras de los sistemas filos&oacute;ficos demasiados estrictos, confiada en que siguiendo el arduo camino experimental tambi&eacute;n podr&aacute; cumplir con uno de los grandes objetivos de la renovaci&oacute;n de la filosof&iacute;a especulativa y natural: la generaci&oacute;n de nuevo conocimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, el libro incluye dos ap&eacute;ndices donde se traducen al portugu&eacute;s dos interesantes obras de Boyle; la primera: <i>A Physico&#150;Chimical Essay Containing an Experiment with some Considerations Touching the Differing Parts and Redintegration of Salt&#150;Petre </i>(m&aacute;s conocido como <i>Ensayo sobre el nitro</i>). Este texto aborda los distintos experimentos qu&iacute;micos realizados por Boyle para mostrar la viabilidad de la hip&oacute;tesis corpuscularista de la materia. Es bastante &uacute;til para comprender qu&eacute; estaba en juego en la famosa discusi&oacute;n entre Boyle y Spinoza acerca de la reintegraci&oacute;n del nitro. La segunda obra es un texto teol&oacute;gico bastante particular titulado: <i>Some Considerations about the Possibility of the Resurrection, </i>donde Boyle muestra c&oacute;mo la filosof&iacute;a experimental puede ayudar a ilustrar que la resurrecci&oacute;n es un asunto bastante posible, al menos f&iacute;sicamente hablando. La mejor referencia acerca de la utilidad de este tratado es el propio an&aacute;lisis que ofrece Zaterka para comprender la relevancia de los procesos qu&iacute;micos y su sometimiento a la teolog&iacute;a (<i>cfr. </i>p. 212).</font></p>      ]]></body>
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